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Historia 177056 — capítulo 10

Capitulo 10  La Madriguera estaba llena de tanta tensión que se podía cortar con un cuchillo. Los Cullen estaban horrorizados ante lo sucedido, había sido inaudito como Voldemort había logrado engañar a la Orden para que salieran de la casa y Lilian se quedara sola. Luego estaba el hecho de que Voldemort había jugado con la mente de Lilian haciéndole creer que era su antiguo novio, Cedric.  Edward aun recordaba con dolor como Lilian había sollozado desconsoladamente en sus brazos, el shock, miedo y dolor evidentes en todo su cuerpo. Había sido una imagen perturbadora y dolorosa incluso para él, un vampiro de cientos de años. Ver a alguien tan joven y fuerte como Lilian así fue desconcertante.  Aun podía recordar como Lilian se había derrumbado en los brazos de los gemelos una vez que la Orden regreso y todos subieron a chequearla. Los gemelos Weasley la habían abrazado sin decir una palabra y se la habían llevado a otra habitación para calmarla.  La Orden habían explicado la situación a los Cullen y a Tonks. Al parecer los mortifagos habían atacado a Charlie Weasley con intenciones de que ellos salieran a socorrerlo y dejasen a Lilian. Lamentablemente ellos habían caído en la trampa.  Los Cullen les explicaron como pudieron de lo sucedido, como habían escuchado los gritos de Lilian y como al entrar en la habitación habían visto a Voldemort sobre Lilian, besándola y tocándola contra su voluntad. Luego explicaron como Emmett se había lanzado contra Voldemort y los dos habían roto la ventana por la cual cayeron, más Voldemort había escapado.  Los Cullen se habían quedado a ayudar en todo lo que podían mientras los Weasley buscaban algún hechizo que reforzara la seguridad de la Madriguera. Al parecer la que tenia era demasiado débil, pues ya era la segunda vez que Voldemort atacaba a Lilian allí.  Al cabo de un rato Lupin bajó las escaleras con pesar. Él había estado con los gemelos y Lilian todo el tiempo, y al verlo bajar todos rápidamente lo observaron, preguntándose sobre Lilian. —¿Cómo sigue Lilian?—Edward preguntó rápidamente, antes que alguien más pudiese.  —Esta dormida—Lupin dijo con un suspiro pesado mientras pasaba una mano por su grisáceo cabello. Molly se vio aun más preocupada, pensando en que podría pasar si Voldemort regresaba y ella dormía, Lupin entendió y habló que ella pudiera formular esa duda. —Fred y George están con ella; no piensan dejarla sola y ella no quiere alejarse de ellos. Esta a salvo por ahora.  —No entiendo que sucedió—Molly dijo de forma angustiada. Le dolía el corazón de tan solo recordar como la chica gritaba con horror el momento en que llegaron, y como ella había gritado cuando Molly intento seguirla a ella y a los gemelos a la otra habitación, claramente los únicos que sabían lidiar con ella eran los gemelos y Lupin.—No puedo creer que hubiésemos caído en la trampa... —Y el que no debe ser nombrado...—Arthur dijo—Es escalofriante saber que puede entrar aquí como si nada. —¿Encontraron algún hechizo que mejore la seguridad?—Carlisle preguntó, preocupación en su rostro que parecía sincera. —Lamentablemente no—Arthur dijo con impotencia—Lo hemos hecho todo, pero parece que la magia del que no debe ser nombrado es más poderosa que nunca. —¿Qué harán con Lilian?—Rosalie se vio preocupada también, algo que sorprendió un poco a su familia. Ella raramente se preocupada por los humanos, pero ella entendía a Lilian de una manera que nunca había entendido a nadie más. Ella también usaba esa táctica de frialdad para alejar a todos y para no salir más lastimada.  La orden compartió una mirada llena de pesar. No habían muchas opciones en realidad. No podían mandarla lejos otra vez, eso la dejaría sin ninguna protección, pero tampoco podía seguir viviendo allí, allí Voldemort podía entrar demasiado fácilmente...—No sabemos. 

.... Los gemelos estaban acostados junto a Lilian en la cama improvisada que habían creado en el ático. Era incomodo, pero al menos ella no estaba en aquella habitación donde Voldemort se le había aparecido ya dos veces.  Lilian había enterrado su cabeza en una almohada, su cuerpo hecho una bolita, sus manos abrazándose a si misma de forma tensa, claramente intentado protegerse a si misma. Al notarlo, Fred suavemente la movió, con cuidado de no despertarla, y la abrazó contra su cuerpo. Lilian se tensó momentáneamente, pero al reconocer el calor y el olor a Fred, ella se acurrucó contra él, su cabeza escondiéndose en el cuello de Fred y sus manos agarrando su camisa fuertemente.  Fred besó su cabeza suavemente y acarició su espalda con suavidad y gentileza hasta que el agarre de Lilian en su camisa se volvió suave, el agotamiento venciéndola. Fred miró a su gemelo, el cual se veía furioso.  —Tenemos que hacer algo—susurró George con rabia—No podemos seguir permitiendo que ese monstruo se le acerque. Mira lo que hizo hoy... Fred lo interrumpió, luciendo igual de frustrado y molesto que él. —Lo sé. No puedo creer que hiciera eso...—su mirada se bajó a la chica entre sus brazos, y la impotencia lo llenó. Él quería protegerla, quería que nada le pasara, pero como podía hacerlo si Voldemort estaba tan empeñado en seguir lastimándola. ¿Cómo?  —Tengo miedo por Lily—George admitió, uniéndose a su hermano y su mejor amiga y suavemente abrazando a Lilian, la cual se movió un poco más permitió que Fred se uniera al abraso.—Esto ultimo fue demasiado fuerte para ella, no se si resistirá otro golpe como este en el futuro.  —Ella es fuerte—Fred negó con la cabeza, su fe en esa chica siendo casi ciega, más muy adentro él compartía ese miedo con su gemelo. —Lo sé—George susurró, mirando con gentileza a la chica dormida en sus brazos.—Pero aun así tengo miedo. —Yo también—Fred asintió suavemente. —...No quiero perderla—los dos dijeron al mismo tiempo. Ellos compartieron una mirada antes de dejarlo ir y simplemente cerrar los ojos junto a Lilian. Ninguno de los dos llego a dormir las primeras horas, pues estaban alerta de cualquier movimiento por si Voldemort regresaba, más nunca se separaron de Lilian. Después de un rato el cansancio los venció y ellos también se durmieron.   Solo pasaron unas horas hasta que Lilian despertó. Ella abrió los ojos perezosamente e intento no sonreír ante la posición en la que se encontraba. Ella y los gemelos estaban juntos, las piernas mezclándose de una manera que ella no sabia donde empezaba la suya y donde terminaban las de Fred y George. Lo mismo con las manos, ella tenia una agarrando su cintura mientras otra agarraba su muslo, las suyas estaban firmemente sujetando el estomago de uno de los gemelos.  —¿Chicos?—ella susurró. Los gemelos dieron un pequeño ronquido, casi al mismo tiempo, y Lilian tuvo que sonreír. Se sentía un poco débil y confusa del porque estaba allí en el ático. Pero entonces los recuerdos de la noche anterior regresaron y ella sintió como si le hubieran lanzado un balde de agua fría. —Fred, George—dijo más firmemente, el miedo presente en su voz.  Los gemelos despertaron inmediatamente, Fred lo hizo tan de repente que quedo sentado, accidentalmente dándole un golpe a la cabeza de George, él cual despertó totalmente ante eso. George le dio una mirada irritada a su gemelo para lo que Fred le dio una mirada apenada, pero ambos entonces centraron su atención en Lilian.  —Lily Bell—George dijo, su voz sonando adormilada—¿Estas bien? —Yo...—Lilian tragó en seco, sus mejillas extremadamente pálidas. —Lily Bell—Fred dijo entonces, la preocupación en su rostro—¿Estas bien? —¿Te duele algo? —¿Qué tienes?  Lilian los empujó de la cama y saltó de esta, corriendo hasta el pequeño cesto de la basura, donde ella entonces se arrodillo rápidamente y empezó a vomitar. Los gemelos se miraron con los ojos abiertos de par en par antes de correr hacia ella y sujetarle el cabello.  Cuando Lilian termino George movió su varita, el vomito desapareciendo y Fred le tendió un baso con agua a la chica.  —¿Mejor?  Lilian asintió débilmente. Los gemelos la ayudaron a ponerse de pie, y la volvieron a guiar hasta la cama, donde ella se desplomó. Lagrimas aparecieron en sus ojos, pero ninguna se derramó. Ella observó la pared con expresión ida, algo que preocupó a los gemelos.  El dolor que ella estaba sintiendo no era solo sentimental, sino que mental. Habían jugado con su mente otra vez, Voldemort le había hecho creer que era su antiguo novio que murió trágicamente y el cual Lilian aun amaba. Había sido demasiado para ella eso, no sabia que hacer o que pensar.  —¿Lily, preciosa?—George susurró, suavemente tomando su mano. —Era Cedric—ella susurró, volteándose para mirar a George.—Jugo conmigo, Voldemort jugo con mi mente otra vez. Debiste haberlo visto...se hizo pasar por Cedric.  Ella tragó en seco, cerrando los ojos para olvidar lo sucedido. Se sentía sucia, se sentía una tonta y se sentía oscura. Querría arrancarse los labios solo para no tener aun el sentimiento tan desagradable que habían dejado los labios de Voldemort. Por un segundo deseo volver a vomitar para sacarse aquel sentimiento de suciedad.  —Bombón, se que te duele, y por eso quiero que sepas que estamos aquí para ti...—Fred empezó, pensando en el dolor que ella debía estar sintiendo—para lo que sea.  Lilian simplemente asintió, sin saber que decir ante eso. Los gemelos entendieron y simplemente aguantaron sus manos con las fuerza.  —Quiero salir de esta casa—Lilian dijo entonces, observando a Fred a los ojos para luego hacer lo mismo con George—Amo esta casa, pero no puedo estar aquí mientras Voldemort avanza con sus planes. Vieron lo fácil que se le hizo entrar...yo...no quiero poner a nadie más en peligro quedándome aquí.  Los gemelos compartieron una mirada que no se le paso desapercibida a Lilian. Ellos pensaron en la conversación que habían tenido unas horas antes, en la idea que habían tenido más no se atrevían a decirla en voz alta.  —Entendemos—George le dijo suavemente. —Por eso te tenemos una propuesta—dijo entonces Fred.  Los dos soltaron su mano y se sentaron frente a ella de manera que ambos pudieran verla y ella pudiera verlos a los dos. Lilian pudo ver los nervios en sus ojos, y eso la confundió. Durante todos los años de amistad los gemelos nunca se habían visto tan nerviosos, ni si quiera cuando habían recibido una amenaza de Sirius al ver lo pegados que eran a su ahijada.  —¿Qué sucede?—Lilian preguntó—Están preocupándome. —Múdate con nosotros—los gemelos dijeron al unísono. 

.... Abajo Esme y Tonks ayudaron a Molly en todo lo que pudo en respecto a el cuidado de la casa—como a limpiar y cocinar—mientras que Carlisle buscaba junto a Arthur y Jasper algún hechizo que mejorara la seguridad de la casa, pero ya la casa tenia todos los existentes.  Edward y Rosalie revisaban la habitación de Lilian en busca de alguna cosa que les pudiera dar una pista de como Voldemort entraba a la Madriguera. Rosalie buscaba cerca del espejo, donde había aparecido la primera vez, más no encontró nada.  —No parece realmente la habitación de una chica—Edward notó, cuidadosamente ignorando las cajas con los letreros de: CUIDADO, EXPLOSIVOS. —Escuche que esta era la habitación de los gemelos Weasley—Rosalie dijo, moviéndose para revisar la cama. —Eso explica las dos camas—Edward murmuró.  Él se movió al rededor, deteniéndose frente a una de las mesitas de noche para admirar la foto que Lilian había puesto allí.  Dentro de un delicado marco marrón, un retrato se movía. Sonriendo Edward se recordó a si mismo que las fotos en el mundo mágico se movían, eso aun le sorprendía. Su sonrisa se amplio y se torno más suave cuando observo la foto mejor.  En ella estaban Lilian y un joven de cabello negro azabache y ojos verde esmeralda bajo unos espejuelos de marco redondos. Ese debía ser Harry, el hermano de Lilian y el Elegido para derrotar a Voldemort. Lo que le agrado a Edward fue la sonrisa que Lilian portaba en su rostro. En la foto Harry estaba dándole un empujón juguetón mientras Lilian reía profundamente.  —Es hermosa—Rosalie notó detrás de Edward, dándole una mirada significativa a la espalda de él. —Se ve feliz...—Edward dijo sin si quiera voltearse a su hermana, sus ojos pegados a la foto de hermosa chica pelirroja y a su sonrisa sincera y profunda.—Tienes razón, se ve hermosa.  Rosalie lo observo por unos segundos más hasta que Edward puso cuidadosamente la foto donde estaba y se volteo para continuar su búsqueda. Él se detuvo, en cambio, cuando noto como Rosalie continuaba mirándolo. Al escuchar sus pensamientos Edward gruñó irritado.  —No empieces, Rosalie—su tono salió cansado—Amo a Bella. —No he dicho nada—Rosalie alzó sus cejas. —Lo pensaste. —Bueno, son mis pensamientos. Aprende a no escucharlos y tal vez no te enojarías tanto por cosas que los demás piensan.  Hubo una pausa. Rosalie volvió a su tarea, pero rápidamente fue evidentemente que Voldemort no entraba por algún objeto o algo en la habitación. Cualquiera que fuera su estrategia tenia que ver con su poder y consigo mismo, no con la habitación.  Volteándose hacia Edward, Rosalie notó lo extraño que se veía. Mentalmente ella le preguntó que le sucedía. Edward entonces le devolvió la mirada, y Rosalie pudo ver la incertidumbre y confusión en sus ojos, y Rosalie entonces entendió.  —Escucha, Edward. Se que estas confundido, pero la negación no te llevara a ningún lado. Te atrae Lilian, y eso esta bien. No hay nada malo en eso—Rosalie dijo, y cuando Edward abrió la boca para defenderse Rosalie continuó—No pienses tanto, la vida no es una novela ni un libro, Edward. No es necesario tener largas conversaciones o una larga amistad para que te atraiga alguien; de eso se tarta la atracción, de ver a alguien y que te encante su físico o hasta su personalidad.  —Pero Bella... —¿Qué pasa con Bella?—Rosalie alzó sus cejas—Entiende algo, Edward, tu dejaste a Bella. Lo que tu tenias con Bella fue hermoso, y eso era amor. No puedes comparar una atracción con amor; además, Bella y Lilian...son totalmente diferentes. Y si es eso lo que te preocupa, recuerda que eso también esta bien, los cambios siempre son buenos.  —Lilian parece odiarme—Edward dijo entonces. —Ella parece odiar a todo el mundo—Rosalie le recordó. —Es que no hace sentido—Edward dijo con exasperación—Lilian no tiene nada que me guste. Me refiero a que...su personalidad es como una bomba, su actitud es desconcertante y...no es para nada como yo, o como Bella. —Pero eso te encanta—Rosalie dijo. Edward guardó silencio por un segundo, para luego admitir que sí. —Es una chica hermosa.  Rosalie pareció satisfecha de que su hermano por fin admitiera que le atraía la joven Potter. Ella le dio una ultima sonrisa antes de encogerse de hombros. —Vamos, aquí no hay nada. Veamos si los otros encontraron algún hechizo de protección para la casa. Edward la siguió, aun perdido en pensamientos y en lo que Rosalie le había dicho.  ... Carlisle observó de reojo a Arthur, incertidumbre en sus ojos. El líder del clan Cullen había tenido una idea metida en su cabeza, más no sabia como formularla en voz alta. No sabia como reaccionarían ellos tampoco.  —¿Qué pasa, Carlisle?—Lupin preguntó, notando la mirada del vampiro. —¿Qué es exactamente lo que Voldemort desea de Lilian?—Carlisle preguntó, verdadera confusión en su tono.  Arthur y Lupin compartieron una mirada llena de disgusto, pero este iba dirigido a Voldemort. Jasper se detuvo para escucharlos.  —Esta obsesionado con Lily—Lupin dijo. —La profecía dejo en claro que sin Lilian él no podría ganar—Arthur continuó—Desde entonces Voldemort quiere tenerla bajo sus garras. Después de unos años persiguiéndola eso se convirtió en obsesión, como Remus dijo, y...bueno, él piensa que la ama, pero en realidad él no puede amar.  Ante el rostro de confusión de los vampiros, Remus se dispuso a explicar. —Voldemort fue el resultado de una poción de amor, por eso no puede amar de verdad. Es incapaz de hacerlo. Lo que él siente por Lily es deseo y obsesión, como ya dije. Deseo de tenerla a su lado para ganar, y deseo sobre su cuerpo.  Los vampiros se vieron enojados ante eso, era totalmente abrumador y degradante. Entonces, Carlisle volvió a pensar en la idea que había tenido.  —¿Cómo son los matrimonios del mundo mágico?—él preguntó—¿Tienen algún tipo de pacto o magia entre ellos?  Lupin y Arthur compartieron una mirada confusa ante la súbita y extraña pregunta. Incluso Jasper se vio sorprendido.  —De hecho si—Lupin respondió—Dumbledore mismo llego a decirlo una vez, el amor es la magia más poderosa que hay. Los matrimonios entre hechiceros normalmente siempre son por amor, y eso amplia más la magia y une a ambos magos que se van a casar.  —Pero si habláramos de un matrimonio sin amor, o algo de amor no romántico, ¿sigue teniendo magia? Ambos hechiceros asintieron.  —El hechicero que casa a esas personas, deja ver, ¿como lo llaman ustedes los muggles?...oh, si, el "sacerdote" por así decirlo no solo los une con un papel y con una promesa a Dios, sino que se hace un pequeño hechizo. Esta ellos votos de las personas, en el: "prometo amarte por siempre en la adversidad y la calma..." y eso, allí la promesa es también un hechizo. Es una promesa fuerte que une a dos personas con amor...es difícil de explicar, probablemente no lo entiendan al ser muggles, pero es realmente hermoso.  —¿Eso significa que si una persona persigue a otra casada....?—No es posible—Lupin dijo, negando con la cabeza—La promesa de matrimonio es como una enorme bandera invisible que deja saber el amor que se tienen dos personas. Si alguien quisiese interponerse no le seria posible, el lazo de los casados trabajaría como un hechizo protector sobre ambos.  Los vampiros estuvieron más confusos que antes. —Por eso algunos hechiceros se casan como si fueran muggles, para evitar esa promesa y para evitar más profundo dolor si existiera la infidelidad o si se acabara el amor entre ellos.  —¿Como se casaron ustedes?—Jasper se atrevió a preguntar. —Como hechiceros—Lupin sonrió, amor llenando sus ojos ante el recuerdo de su boda con Tonks.Arthur también dijo que como hechiceros.  Hubo una pausa en silencio. Entonces Lupin tomo su anillo de matrimonio y se lo enseñó a los Cullen. —Mira, intenta ponerlo en tu dedo... Un poco desconcertado, Carlisle lo atrajo hasta su dedo, más el segundo que este lo toco una luz emanó del anillo seguido de una fuerza invisible que impidió que el anillo entrara.  —Es algo así, pero más sutil—Lupin dijo, tomando de vuelta su anillo—Además, esa "barrera" por así decirlo solo sirve si ambos quieren que exista esa barrera, sino seria casi abuso o algo así. —Estoy confundido—Jasper admitió. —Es confuso—Arthur asintió, una sonrisa apenada en su rostro.  Hubo otra pausa. Arthur y Lupin cerraron los libros con actitud de derrota. Habían estado leyendo por horas sin detenerse y no había nada.  —¿Por qué tanto interés en nuestras bodas?—Arthur preguntó entonces.  Carlisle les devolvió la mirada.  —Estaba pensando...si Lilian contrajera matrimonio y existiera esa barrera, ¿eso no la protegería de Voldemort? Arthur y Lupin se congelaron. La primera cosa que Lupin pensó fue que no, pero eso eran sus celos de tío, pero la verdad era que Carlisle tenia un punto bastante interesante. Voldemort era poderoso, pero el hechizo de matrimonio era mucho más poderoso que cualquier otro, Dumbledore mismo lo dijo una vez, ese hechizo era el más poderoso y nadie podía controlarlo.  De repente la idea no pareció tan descabellada, si Lilian se casaba entonces Voldemort no tendría de otra que dejar de hostigarla. Conociéndolo él continuaría intentándolo, pero al menos no podría besarla ni intentar violarla ni nada por el estilo.  —Es...un punto interesante—Arthur admitió, luego de compartir otra mirada con Lupin—De hecho es la mejor idea que he escuchado en horas.  —Pero no podemos estar considerando esto—Lupin dijo entonces, sacudiendo su cabeza—Lilian es una niña aun, a penas tiene 18 años. Además, ¿con quien se va a casar? No tiene novio, el ultimo que tuvo...sabes lo que paso y no funcionaria, él no tiene magia.  —¿Qué más podemos hacer, Remus?—Arthur se veía estrésado—Casi la viola anoche. Quizás la próxima vez....—él sacudió su cabeza ante el pensamiento tan horrendo—Al menos hay aue considerar la idea.  Lupin negó una vez más con la cabeza, pero Arthur tenia razón. Se sentía sorprendido de no haber pensado en eso antes, era lo más seguro. Era la mejor opción, Voldemort no se le podría acercar si ella estaba casada de la forma magica.... —Esta bien. Hay que considerar la idea más a fondo—Lupin admitió tensamente—Antes de cualquier otra cosa hay que contarle a Lily. Después de todo, no podemos decidir nada de este tamaño sin ella.  Hubo otra pausa larga. Era imposible decir que los tenia tan tensos, si la idea de Lilian casándose, o la idea de decirle a Lilian que la mejor opción para ella era casarse.