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Historia 177056 — capítulo 11
Capitulo 11 Molly Weasley se movía de forma preocupada mientras escuchaba a su esposo, a Carlisle y a Lupin hablar sobre el descubrimiento que el vampiro había hecho. Era extraño pensar en esa posibilidad, todos en la habitación lo pensaban. Lilian era muchas cosas, pero nunca se la podrían imaginar casada. —Hay un 50% de probabilidades de que eso no funcione, sin contar el factor de que es una idea estúpida—Tonks señaló, una ceja rosa alzándose—Lilian nunca aceptaría algo como esto. Me refiero a que...no tiene novio, ni siquiera le gusta alguien. Y un matrimonio por conveniencia es algo que ella definitivamente detesta, ella misma me lo dijo una vez. —Es la mejor opción en estos momentos—Arthur suspiró pesadamente, a él tampoco le agradaba la idea de un matrimonio por conveniencia en esos momentos, no con alguien como Lilian, no con quien él consideraba una hija más—La única opción, de hecho. —Dora tiene razón, Lilian nunca va a aceptar algo como esto...—Lupin suspiró, pasando una mano por su cabello grisáceo—Pero es una opción que hay que considerar. Si Lilian contrae matrimonio como hechicera, eso le dará un deje de protección que antes no tenia. Voldemort no podrá hacer nada con ella. Él ignoró los estremecimientos que siguieron cuando él dijo el "nombre" del mago tenebroso. Los Cullen's se vieron confusos, pues no entendían muy bien el porque de asustarse por un nombre, pero no le dieron mucha cabeza. Los hechiceros eran extraños a veces. —Estamos hablando de Voldemort—Tonks señaló, ella también ignorando como la mayoría se estremecía—No quiero sonar pesimista, pero es probable que encuentre una forma de acercársele, y eso no solo pondría en peligro a Lilian, también pondría en peligro a su esposo. Voldemort esta obsesionado con Lilian, y si se entera que esta casada con alguien que no es él...va a matar a esa persona. En mi opinión esta idea es demasiado riesgosa, no vale la pena intentarlo. Hubo un corto silencio en ese momento, todos compartían miradas mientras procesaban las palabras de Tonks, que eran bastante ciertas. Arthur decidió hablar entonces, rompiendo el silencio. —El problema es que es la ultima opción que nos queda. No hay ningún hechizo que pueda protegerla, El-que-no-debe-ser-nombrado es demasiado fuerte, deshizo todos los hechizos de esta casa y logró entrar. No hay más hechizos de protección, al menos no de buena magia. —¿Buena magia?—Edward alzó sus cejas, irritado ante no poder leer ninguna mente allí salvo la de su familia. Los Cullen's estaban allí, pero al no saber mucho del mundo mágico no habían podido opinar. Pero querían ayudar. Después de todo habían viajado hasta Londres para ayudar en la guerra, eso era lo que querían hacer, quieran ayudar. Era frustrante el no poder hacer nada, los estaba volviendo locos. —El próximo paso seria magia negra, y no vamos a usar magia negra—Lupin dijo firmemente—Trae demasiadas consecuencias, sin contar que Voldemort se especializa en las artes oscuras. Poner hechizos protectores de magia negra solo haría más fácil para él sobrepasarlos. Molly cerró los ojos firmemente, la preocupación dejándola más pálida que de costumbre. Ella observaba todo sin escuchar, simplemente pensando. Ella tampoco quería que Lilian se casara, no cuando era tan joven y no había amor hacia otra persona. Además de que Tonks tenia razón, el joven que se casara con Lilian correría un riesgo enorme. —¿Entonces qué?—Rosalie se cruzó de brazos—¿No hay más ninguna opción? —Eso es lo que hemos estado diciendo desde el principio—Lupin murmuró, irritación en su voz ante el tono despectivo que la vampiresa usaba.—Si tienes alguna idea siéntete libre de compartirla con nosotros. Rosalie lo fulminó con la mirada por unos segundos, para luego desviar su vista. —Tal vez Alice podría ayudarnos—Esme dijo de forma dubitativa, observando a su hija adoptiva, la cual se vio confundida por un segundo, para luego asimilar a que se refería y fruncir el entrecejo. —No puedo ver nada—ella admitió—No he podido ver nada desde que llegamos aquí por primera vez. Creo que mis visiones solo funcionan con vampiros y humanos. Después de todo, no podía ver a los lobos ni a los magos. Tal vez su don solo funcionaba con ciertas especies. La decepción estuvo escrita en su voz, y algunos desviaron la vista. Entonces, Arthur frunció el entrecejo. —Tal vez no puedes ver nada por los muros de protección que tenemos en nuestra mente—Arthur le dijo amablemente a la joven—Si pudiéramos bajarlos solo por un segundo... —No—Lupin dijo firmemente—Esos muros son lo único que nos protege en estos momentos de ser poseídos o de los mortifagos encontrándonos. No podemos bajar nuestras barreras, mucho menos Lilian. Quien sabe que clase de cosas Voldemort le haría si las bajara... Alice entonces asintió, desepcionada con no poder ayudar. Lupin suavizo su expresión, después de todo la chica simplemente intentaba ayuda, y después de todo ella no había sido la que había lastimado a Lily.... —No te preocupes—Lupin le dijo amablemente—Encontraremos algo en lo que nos puedas ayudar. Alice entonces se vio más aliviada, y le regalo una sonrisa pequeña que Lupin le devolvió. Hubo otra pequeña pausa. —No hay otra opción entonces—Tonks supiró de forma irritada. Lupin negó lentamente. La pareja compartió una mirada antes de observar a los demás. —¿Quien se encargara de decirle a Lilian? Inconscientemente todos dieron un paso hacia atrás, causando que una vez más Tonks y Lupin compartieran otra mirada. Rodando sus ojos, Tonks se levantó de la silla donde estaba sentada. —Yo lo haré. Lupin la agarró de la cintura con delicadeza antes que ella pudiera salir de la cocina. —Espera, amor. No creo que sea muy buena idea decírselo justo ahora...Deberíamos esperar un poco, hasta que este más calmada por lo sucedido anoche. Él conocía a Lilian lo suficiente como para saber que después de su encuentro con Voldemort la noche anterior, ella debía estar inestable. Sus emociones probablemente eran erráticas, y podría encontrarse incluso más enojada que antes. Tonks alzó sus cejas con curiosidad, dándole una mirada a su esposo. —¿Estas asustado de una chica de 19 años? Lupin rodó sus ojos, pero no contestó. Él no le temía a Lilian, pero tampoco quería hacerla enojar, no después de lo sucedido la noche anterior con Voldemort. —Esta bien—Tonks dijo, volteándose para observar a los demás—Más tarde hablaré con Lilian. En ese momento la puerta de la habitación se abrió, y Lilian asomó su cabeza. —¿Hablarme de qué?—ella inquirió, una ceja levantada. Otra vez más, todos dieron un paso hacia atrás. Por un tenso momento todos se observaron los unos a los otros sin poder decir nada. Entonces, Molly recordó el motivo de aquella reunión improvisada que tenían, y rápidamente se acercó a Lilian. —¿Estas bien, cariño? Lilian asintió, una sonrisa enorme en su rostro, pero se veía muy falsa. Ella no estaba bien, no realmente, ya estaba cansada de los juegos de Voldemort y del dolor. Pero nadie necesitaba saberlo, nadie debía saber lo rota que en verdad estaba. —Siempre estoy bien. ¿Qué sucede aquí? Tonks iba a contestar, pero Lupin frunció el entrecejo al notar la postura de Lilian. Había visto esa postura un millón de veces en su mejor amigo, James, y supo inmediatamente que Lilian se traía algo entre manos. La chica pasaba su mano por su larga cabellera pelirroja de forma distraída, más sus manos tenían cierto temblor que indicaban nervios o algún tipo de emoción parecida. Aunque también eso podía tener algo que ver con la inestabilidad de sus emociones luego de la jugada de Voldemort. Antes de que Lupin pudiera pensar más en esa idea, otra cosa llamó su atención entonces. Lilian tenia una mochila colgada en su espalda, y una gorra debajo de su brazo. —¿Vas a algún lado, Lily?—la preocupación estuvo presente en su tono de voz, y entonces Lilian recordó el porque había entrado a la sala en primer lugar, y asintió despreocupadamente. —Cariño, no creo que sea buena idea que salgas en estos momentos, el Ministerio...—Molly empezó, pero Lilian la interrumpió. —No saldré para nada malo—ella negó con su cabeza—Escuchen, debo hablarles de algo importante. Ella entró en la habitación totalmente, ignorando momentáneamente a los Cullen. Lo que iba a decirles a Molly y los demás no era exactamente personal, pero hubiera preferido no tener que decirlo frente a los vampiros. Pero, después de todo, ya estaba casi convencida que ellos estaban allí para quedarse a ayudar, y que nada de lo que ella hiciera los podría espantar. Ella se abrió paso hasta estar en medio de la habitación, donde todos podían verla mejor. —Molly, Arthur...—Lilian les sonrió a ambos, una sonrisa gentil—Por muchos años esta a sido un hogar para mi además de Hogwarts. Nunca logre ser feliz junto a los Dursley, más aquí logre tener el hogar que tanto desee... Ella hizo una pausa mientras que ambos Arthur y Molly se veían halagados y contentos de que Lilian se expresara de esa forma. Lilian tomo una bocanada de aire antes de continuar. —Y amo este lugar, lo amo mucho. Pero ya no es seguro para mi, o para ustedes. Voldemort...Voldemort esta apareciendo aquí demasiado, y no quisiera que por mi culpa algo malo les sucediese a ninguno de ustedes. Por esa razón, me voy. Por un largo segundo, nadie dijo nada ni se movió. Los Cullen's estaban sorprendidos de la decisión de Lilian. Era tan...desinteresada. ¿Ella se iba a ir solo para proteger a los demás en la Madriguera? Edward, por otro lado, sintió el aliento escapar de su garganta. Él no sabia que hacer, menos ahora que Rosalie le había hecho ver que sentía una pequeña atracción hacia la pelirroja. Él había pensado en pasar más tiempo con ella, llegarla a conocer o algo así....pero ahora ella se iba. Eso lo cambiaba todo. Mientras Edward pensaba, los demás reaccionaron. Lupin se abrió paso entre los demás hasta quedar frente a Lilian. Molly y Arthur compartieron una mirada llena de preocupación. Tonks levantó una ceja con confusión, y el resto de los Cullen no supieron que pensar o hacer. —No—Lupin saltó, apresurándose a tomar la mano de la hija de sus mejores amigos—Lily, por favor, no te vayas otra vez. No desaparezcas más. Lilian le regaló una sonrisa sincera, y acarició su mejilla suavemente, calmándolo. La llenaba el poder escuchar la desesperación y el dolor en la voz de Lupin. Se sentía muy bien saber que alguien te quería. —No seas tonto, lunático—ella dijo—No me voy de Londres; no cuando aun tengo una parte importante que cumplir en la guerra, y no cuando aun no he recibido ninguna noticia de mi hermano. Me voy, pero de la Madriguera. La habitación súbitamente se relajó. Lilian se quedaba en Londres, no se iba. Ella no se podía ir, no otra vez, no cuando la Guerra estaba por suceder y la necesitaban. No cuando aun estaba tan rota por dentro, no cuando había tanto que hacer...Ella necesitaba quedarse en Londres, y a pesar de lo que sucedía la Orden la necesitaba cerca. Necesitaban estar seguros de su protección y protegerla de las garras de Voldemort. Pero tampoco podían impedirle que se fuera. Ella tenia 19 años, casi 20. Ya era lo suficientemente mayor para decidir por si misma que hacer. Además de que ella era más que testaruda, cuando algo se le metía en la mente le era imposible sacárselo. Eso era otra cosa que había heredado de sus padres; de Lily más que de James. —Cariño...—Molly tragó en seco, intentando ignorar el dolor en su pecho al pensar en Lilian yéndose. Aquella chica era parte de su familia, era una hija más. Desde siempre, cuando ella llegó por primera vez a la Madriguera con los gemelos, a Molly siempre le había agradado esa chica. —¿Estas segura de tu decisión? No creo que sea seguro para ti irte a vivir sola. En ese momento los gemelos entraron a la habitación. Ambos cargaban mochilas al igual que Lily, más sin embargo George también cargaba la Saeta de Fuego de la pelirroja. —Lily Bell no estara sola—Fred mencionó con tono jovial, acercándose a Lilian y tomando la mochila que la chica había estado cargando. Él se la colgó del hombro, y Lilian le dio una mirada agradecida. Molly estuvo sorprendida por un segundo de la caballerosidad de Fred al ayudar a Lilian con sus mochilas. El gemelo nunca le había gustado ayudar en nada a sus hermanos, cuando lo hacia se quejaba mucho. Pero después de todo, pensó Molly, Lilian era diferente para los gemelos. Lilian era más especial, ella era un caso totalmente diferente a los demás niños Weasley. —Estara con nosotros—George añadió. Lilian se había volteado para observarlos, pero cuando ellos terminaron de hablar, ella se volteo hacia los demás otra vez. —Me quedaré con los gemelos por un tiempo. Los tres estuvimos hablando, y hemos decidido que esa es la mejor opción para mi. Por más que son mis mejores amigos, nadie se va a imaginar que me quedaré con ellos. Además de que el apartamento sobre la tienda de los gemelos esta severamente protegida por hechizos... Lilian hizo una pausa. Era la mejor opción en el momento, ella estaría a salvo y segura, y no estaría sola. Estaría con las dos personas más importantes para ella después de su hermano y de Lupin. Además de que nadie aparte de la orden sabia de la existencia del apartamento sobre la tienda de los gemelos. Era un lugar relativamente seguro para ella. —A la primera seña que reciba de Voldemort encontrándome e intentando entrar a la tienda me iré lo más lejos posible.—ella continuó, para luego añadir en un tono bajo—No me lo perdonaría si algo malo le sucede a los gemelos por mi culpa. —Sabemos defendernos, Lily Bell—George dijo suavemente. Lilian les dio una sonrisa pequeña. —Lo sé. Ella realmente lo sabia, pero no quería que nada les sucediera. Eran sus mejores amigos, las personas que ella más quería; se morirá si algo malo les pasara. Nunca se perdonaría si por su culpa Voldemort les hace daño. Hubo otra pausa. Los Cullen miraron de forma expectante a los demás, esperando ver si impedían que se fuera diciéndole sobre la idea del matrimonio. Más sin embargo, los demás continuaban silenciosos, casi demasiado silenciosos. Como si la idea de Lilian dejando la Madriguera los aliviara, algo que no tenia sentido; todo allí la amaban. —Entonces...te vas—Molly tragó en seco, su instinto maternal saliendo a flote. Lilian pasó una mano por su cabello. Siempre que estaba nerviosa o exasperada lo hacia, era un gesto que había heredado de su padre. Lupin, a pesar de su confusión ante las palabras de la chica, no pudo evitar verse melancólico. Lilian era más parecida a sus padres de lo que ella creía. —Sí. No te preocupes, Molly. Estaré bien—ella se volteó hacia los gemelos, los cuales le devolvieron la mirada—Estaremos bien. Además, no es como si te fueras a librar de mi tan fácilmente. Seguiré viniendo aquí todos los días, no pienso perderme algún informe de Harry que pueda haber. A pesar de la seguridad que parecían tener los tres pelirrojos de ese plan, Molly aun se sentía preocupada. Habían tantas cosas que podían salir mal al Lilian mudarse... Justo cuando abría la boca para hablar, su hijo la interrumpió. —No te alborotes, mamá—Fred rodó sus ojo, pero una pequeña sonrisa apareció en sus labios ante el pensamiento de su madre queriendo tanto a su mejor amiga—La pelirroja estara bien con nosotros. —Somos sus caballeros de armadura blanca—George dijo pomposamente, haciendo una inclinación dramática. Lilian resopló con diversión, sus ojos verdes tomando un brillo que sorprendió a los Cullen. La forma en la que había sonreído, y aquel brillo en sus ojos la hacia ver casi normal, como una adolescente normal, no la fría chica rota que ella era. Pero, pensó Edward, ellos realmente no la conocían. No sabían como era ella en realidad. No sabían si era fría por naturaleza o si aquel brillo que había aparecido en sus ojos al estar con los gemelos era la verdadera ella... Lo único que sabían era que Lilian era una persona fuerte. Era joven, demasiado joven, y ya había pasado por tantas cosas, tantas horribles cosas...Pero aun así seguía luchando. A pesar de sus demonios y de sus problemas la chica seguía adelante, y eso era admirable. Eso era valor, eso era algo impresionante. La noche anterior la chica casi había sido violada por el mago tenebroso, en menos de 24 horas ya estaba como si nada hubiese sucedido...Lilian Potter realmente era un enigma. Era demasiado fuerte como para ser tan joven. Demasiado...fría. —Vamos, caballero—ella resopló, dándole una mirada socarrona—Ya quiero salir de aquí, me siento claustrofobica. Los tres se movieron como para salir, pero entonces todos parecieron salir de aquel shock en el que se habían quedado. Ellos decidieron detenerla entonces, pues aunque ella deseaba mudarse de la Madriguera, el matrimonio podría protegerla aun más. Eso era algo que Lilian necesitaba saber para poder pensar bien esa idea y tomar una decisión. Era algo importante, algo muy grande como para que la Orden tomara esa decisión de ella. Eso era algo que solo Lilian Potter podía decidir. Lupin rápidamente agarró delicadamente el brazo de la pelirroja, deteniéndola justo en la puerta. Frunciendo el entrecejo ante el contacto físico no deseado, Lilian posó sus ojos verde sobre los de Lupin, sin querer poniendo más frialdad en ellos de lo que había pensado. Lupin rápidamente tragó en seco y la soltó. Ella se vio incomoda por un segundo, para luego suavizar su expresión y asentir en dirección del hombre lobo, dándole a entender que tenia su atención. Nunca había querido mirar mal a Lupin, había sido más un acto inconsciente que nada. —Hay algo que debemos contarte. Es una nueva idea que Carlisle tuvo hace unos minutos, y nosotros creemos que es una buena idea y que podrá protegerte más de Voldemort. Pero es algo importante, por lo que necesitamos saber tu opinión en el asunto, y es algo que solo tu puedes decidir. Lilian se vio sombría ante la mención del mago tenebroso, más ignoró los estremecimientos de los demás ante el nombre. La irritaba de sobremanera que tuvieran miedo de un nombre—un apodo más que nada, pues su nombre era Tom. Ella observó atentamente a Lupin, y dedujo que la supuesta idea de Carlisle no era exactamente una idea muy buena para ella. Lupin se veía nervioso, cansado e irritado. Una combinación no muy buena en él. Era obvio que algo le estaba comiendo la mente, y si ese algo era la supuesta idea de Carlisle...nada bueno se podría esperar de ello. —¿Una idea?—Lilian musitó—¿Han estado todo este tiempo pensando en como protegerme? Vaya, con que eso era aquel aroma a quemado. Claramente se trataba del cerebro de todos ustedes. No hay forma de protegerme de Voldemort, ¿A caso son idiotas? Nada ha funcionado y nada funcionará, él es demasiado poderoso. Por un segundo los Cullen se vieron exaltados ante la respuesta de la pelirroja. A ella parecía molestarle que ellos estuvieran pensando en protegerla, como si eso no importara. Como si su seguridad no fuera valiosa. Además de eso sus palabras habían estado llenas de rabia y furia silenciosa. Y eso era horrible, era horrible que ella pensara que Voldemort era más poderoso que ellos. Pero más horrible era la realización que si ella lo pensaba...era probablemente cierto. De los presente en la habitación la pelirroja era probablemente la única que se había enfrentado a Voldemort lo suficiente como para saber su poder. Ella era la única que sabia de que era capaz el Mago Tenebroso. Los demás, sin embargo, simplemente compartieron una mirada. Estaban acostumbrados a la sorna de la pelirroja, ya casi ni les inmutaba. —Solo intentan protegerte, Lily Bell—George señaló, saliendo en defensa de los demás—No te enojes. —No estoy enojada—Lilian dijo bruscamente, un deje de enojo escondido en su voz—Solo estoy siendo realista. Voldemort es demasiado poderoso, nada de lo que se inventen funcionara. —Wow—Lupin dijo ante el pesimismo de la chica—Me alegra que Lily y James no te pusieran ninguno de los otros nombres que tenían en mente para ti. A pesar de la situación, Lilian detecto el sarcasmo en su voz, y ella le dio una mirada curiosa. Escuchar sobre sus padres simple le picaba la curiosidad; aun así cuando su voz estaba llena de sarcasmo. —¿Qué otros nombres? —Esperanza o Amabilidad Potter—Lupin le dio una sonrisa socarrona ante su broma, y Lilian rodó los ojos, intentando esconder una sonrisa, mientras Fred y George reían suavemente. —Muy gracioso, Lunático—Lilian dijo, sus labios subiendo en una sonrisa socarrona. La tensión desapareció lentamente en ese momento, y los gemelos decidieron intervenir antes que Lilian pudiera seguir negándose a escuchar alguna cosa que podría protegerla. La protección de la pelirroja era lo que a ellos más le importaba en esos momentos. —Creo que deberías escuchar lo que tienen que decirte, pelirroja—Fred señaló—Nada malo podría salir de escuchar. —Es una perdida de tiempo—Lilian bufó—Todos sabemos que la Madriguera tiene todos los hechizos habidos y por haber sobre protección. El próximo paso a un hechizo protector seria utilizar magia negra, y eso es algo que ustedes nunca han querido. —Las consecuencias de la magia negra no lo valen, Lilian—Arthur dijo entonces, su voz seria y fuerte, algo que era bastante extraño en él. —Lo sé—Lilian dijo sombríamente. Ella mejor que nadie sabia cuales eran los efectos y lo que te podía hacer la magia negra. —El hechizo que tenemos en mente no trata de magia negra—Lupin continuó, intentando sonar tranquilo y calmado—Al contrario, se trata de uno de los hechizos más puros que existen. Eso le llamó la atención a Lilian, y todos lo notaron. Sin embargo, ella simplemente asintió en dirección de Lupin, decidiendo no demostrar cuanto le había interesado sus palabras. —Te escucho. ... Diez minutos después, Lilian se encontraba en el jardín de los Weasley, observando las gallinas picotear a los gnomos de jardín con distracción mientras esperaba a que cualquiera de la Orden decidiera explicarle cual era la tan importante idea que habían tenido. Al principio Lupin parecía calmado y dispuesto a contarle sobre el hechizo que tenían en mente, más luego de ver que Lilian le prestaba atención, la indecisión lo cubrió, y él se detuvo. Tonks rápidamente había saltado, dispuesta a hablar con Lilian, pero ante la mirada de su esposo la metamorfomaga se había retenido de hacerlo. Por eso, Lilian se había ido al jardín a esperar a que alguien se decidiera a hablar con ella y contarle cual era la nueva idea que tenían para protegerla. Ella creía fervientemente que era ridículo si quiera pensar en engañar a Voldemort. Él era demasiado poderoso para detenerse por un simple hechizo protector. Pero...la idea de "el hechizo puro" como Lupin había dicho, sonaba realmente interesante. Voldemort era un ser oscuro, ciertamente un hechizo puro podría proteger a Lilian.... Por primera vez en años, Lilian sintió una pizca de esperanza. La esperanza de poder estar tranquila sin Voldemort metiéndose en su vida era tentadora, increíblemente tentadora. Ella necesitaba tranquilidad en su vida, necesitaba librarse de Voldemort...por eso, y solo por eso, había estado esperando tanto tiempo a que alguien se decidiera a contarle sobre la idea del hechizo puro del que hablaban. En la distancia ella podía escuchar los susurros de Arthur y Lupin, ambos discutían en voz baja, lanzándole miradas por la ventana a Lilian de vez en cuando. Eso empezaba a irritar a la chica. Realmente no entendía. Ellos querían decirle de la idea, pero tenían miedo de decírselo...no tenia sentido. Era cierto que ella era errática muchas veces y que se dejaba llevar por sus emociones, pero nunca se enojaría con un tema tan delicado como el de su protección. Fuese lo que fuese, Lilian estaba segura que ella podría escuchar con una mente abierta y pensar en ello. O al menos lo intentaría. Luego de otros minutos en los cuales nadie hizo ademan de hablar con ella, Lilian suspiró irritada y se levantó del pórtico donde había estado sentada observando los gnomos y las gallinas. Ella caminó lentamente hacia el pequeño estanque de patos. Allí ella suspiró antes de sentarse junto a este, no sabiendo que más hacer. Los gemelos habían estado adentro, escuchado la idea mientras Lilian estaba afuera esperando por ellos. Sin embargo, al escuchar la idea ambos supieron inmediatamente que era demasiado delicada como para que se lo dijeran a Lilian tan de repente. Ella explotaría, y por eso ellos decidieron dejar eso en manos de Lupin. Ambos tomaron las pertenencias de Lilian y se marcharon para la tienda para prepárale a Lilian una habitación y para hacerse cargo de la tienda. Cuando esta estuviera lista ellos regresarían y conversarían con Lilian sobre aquella idea tan...peculiar. La mayoría de los Cullen habían huido también. Jasper, Emmett, Alice y Rosalie habían ido de caza mientras que los demás, Edward, Carlisle y Esme permanecieron en la Madriguera para ayudar a Molly con unas cosas y para ver la reacción de Lilian y que pensaba ella sobre esa idea. Adentro, Lupin le dio una ultima mirada a su esposa antes de observar hacia afuera donde Lilian estaba, y este suspiró. Él en realidad no estaba nervioso por la reacción que la chica tendía, la verdad era que él no quería decírselo por más que fuera la ultima opción que les quedaba. Él no quería que Lilian se casara, no cuando era tan joven y no ciertamente cuando no amaba a nadie de forma romántica. Era su deber como el mejor amigo de James y Lily, él debía proteger a Lilian. Era lo único que le quedaba de familia además de Tonks y el bebé que venia en camino. Lupin estaba más que seguro que James y Lily nunca aprobarían esa idea del matrimonio, no cuando Lilian era tan joven y nunca un matrimonio por conveniencia. Pensando en James y Lily, Lupin no pudo evitar pensar en Sirius también. Si a Lily y a James les hubiera molestado esa idea, a Sirius le molestaría aun más. Sirius había sido más que sobreprotector con su primera ahijada; él la adoraba, y nunca hubiera querido nada así para ella. Y Lupin tampoco. Lupin la amaba igual que Sirius, y nunca hubiera permitido que algo así sucediese. Él no quería verla sufrir. No más, no quería que se casara cuando era obvio que la chica aun no superaba la muerte de Cedric. Aquel joven había sido su primer amor, su amor más grande, y Lupin sabia que a pesar de todo el tiempo que había pasado Lilian aun lo amaba. Era claro, con solo ver a su ex-novio Edward, el cual era la viva imagen de Cedric, quedaba claro. Pero no había otra opción. Voldemort estaba cada vez más cerca de secuestrar a Lilian, y el matrimonio mágico era lo único que tal vez podría impedírselo. —Hay que decírselo, Remus—Tonks susurró, tomando su mano con delicadeza—Se que no quieres que Lilian pase por eso, yo tampoco quiero que la pobre acepte a un matrimonio forzado, pero es por su bien. Ante eso, el hombre lobo exhaló profundamente. Como siempre, su esposa tenia razón. ... Cuando el hombre lobo salió al jardín, lo primero que vio fue a Lilian sentada junto a el pequeño estanque de patos, una mano toqueteando el agua mientras los patos nadaban al rededor de esta, como si la presencia de la humana allí no les molestase. Por un segundo Lupin vio lo distraída que la chica se veía, y no pudo evitar notar la calma que ella parecía poseer; estaba claramente perdida en pensamientos, pero aun así se veía calmada y relajada, algo que Lupin no había visto en ella hacia mucho tiempo. De repente, Lupin se paró sobre una rama, haciéndola crujir bajo sus pies. Los hombros de Lilian se tensaron inmediatamente, y su postura completa se tornó fría; más la chica no se volteó. —Espero que quien este tras mío sea un hombre lobo de ojos verdes, porque sino estaré inmensamente irritada—Lilian advirtió. Lupin se permitió a si mismo una pequeña sonrisa antes de aclarar su garganta suavemente, y unirse a Lilian junto al estanque. Con gentileza, el hombre lobo tomo asiento en la grama, causándole diversión a la pelirroja por lo fuera de lugar que el joven hombre lobo se veía. Por unos largos segundos, ninguno de los dos dijo nada. Lupin parecía esforzarse por encontrar las palabras correctas. —Solo dime algo—Lilian empezó, su voz un suave susurró, más el hombre lobo logró escucharlo—¿Tan malo es? —No es malo...—Lupin murmuró, decidiendo hablar entonces—Pero es una noción desesperada. —Tiempos desesperados, medidas desesperadas—ella se encogió de hombros, más que acostumbrada a la desesperación que había en tiempos de guerra—Además, la Orden siempre a sido bastante desesperada. —La Orden no sabe de esto aun—Lupin admitió, viéndose incomodo—Solo nosotros sabemos. —Bien...eso me agrada—Lilian admitió en un susurró. Sacudiendo su cabeza, la chica le sostuvo la mirada al hombre frente a ella—Vamos, Remus, dime ya la idea de Carlisle. No soy una mujer paciente, temo que se me agota la paciencia. —¿En serio piensas mudarte con los gemelos?—Lupin cambió de tema súbitamente. Lilian se vio solo un poco irritada ante eso, pero al final decidió seguirle el juego. —Sí—ella dijo con firmeza—Amo la Madriguera, pero temo que ya no es segura para mi.—Lo sé, querida, entiendo tus motivos. Me gustaría poder ayudarte más, te ofrecería vivir conmigo y con Dora, pero...me temo que por mi condición el Ministerio te encuentre más rápido. —¿Por tu condición?—Lilian frunció el entrecejo—¿Qué tiene eso que ver con tu hogar? Lupin presionó firmemente sus labios, como si el simple pensamiento lo molestase. —El Ministerio esta persiguiendo hombres lobos, me temo que si supieran que hay una persona más viviendo en mi hogar, sabrán inmediatamente que se trata de ti. Por un segundo, Lilian procesó esas palabras, su entrecejo frunciéndose ante el pensamiento de el Ministerio persiguiendo y acosando a hombres lobos. Había sucedido antes, pero esta vez era diferente, esta vez era por ordenes de Lord Voldemort, o alguien que trabajase para él... —Déjame adivinar, Dolores Umbridge—Lilian se vio furiosa. Lupin asintió, una mueca de desprecio en su rostro. El dulce hombre lobo no solía odiar a muchas personas, no estaba en él, pero si había alguien que él odiase más que a Voldemort y a Peter Pettigrew, era a Dolores Umbridge. Aquella mujer siempre había despreciado a todo lo que no fuera puro, siempre odiando a los hombres lobos y otros seres no completamente mágicos, y creando leyes en contra de estos... El odio de Lupin también venia de todo lo que Harry le contó que sucedió en Hogwarts con ella como profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras. Aun le hervía la sangre cada vez que veía las manos de los gemelos Weasley y de los dos Potter; manos cuales tenían talladas las palabras: "Debo seguir las reglas", y "No debo decir mentiras." —No importa, Remus—Lilian dijo, su tono de voz tornándose calmado y gentil, más escondía un deje de rabia ante el recuerdo de aquella mujer obsesionada con el color rosa—Entiendo perfectamente, y por más que vivir contigo suena genial, con los gemelos estaré más segura. Lupin asintió distraídamente. Lilian observó unos segundos su semblante antes de desviar la vista. Seguía sintiéndose impaciente por saber de que trataba aquel hechizo puro que podría protegerla, más esperaría a que Lupin se sintiese a gusto para contárselo. Recordando la conversación que ambos habían tenido unas noches atrás en el lugar que Sirius le había enseñado a Lilian, la chica tomo la mano de Lupin entre la suya, entrelazando sus dedos y dándole un apretón suave. —¿Como siguen las cosas con Tonks? —Aun tengo miedo, pero seguí tu consejo. Arregle las cosas con Nymphadora. No me preocuparé por el futuro, viviré en el presente y...amaré a mi hijo o hija sin importar como venga al mundo. Esas palabras hicieron a Lilian sonreír; una sonrisa sincera y enorme. —Me alegra escuchar eso. Mereces ser feliz, si Dora es parte de tu felicidad, no debes dejarla ir...—la chica se vio distraída por un segundo, su mirada perdiéndose en el horizonte, y Lupin imaginó que pensaba en Cedric. —El miedo es una emoción común en todos nosotros, de alguna forma u otra es muy necesario también, pero nunca debemos permitir que el miedo nos impida hacer lo que queremos hacer. El miedo destruye sueños, destruye ilusiones...—la chica parpadeó súbitamente, volteando su rostro hasta que sus ojos esmeralda se encontraron con el suave verde de los ojos de Lupin—No permitas que el miedo destruya tu matrimonio, Remus. Lupin tragó en seco por un segundo. Había olvidado lo profunda que Lilian podía ser cuando se lo proponía. Era igual que su madre, igual de compasiva y de profunda. Solo entonces Lupin notó lo mucho que extrañaba hablar con Lily Evans. —Tu también mereces ser feliz, Lily—Lupin dijo con gentileza, observando sus manos aun entrelazadas. Lilian sonrió sin animo. —La felicidad ya no existe para mi, Remus. —No, no, cariño...—Lupin se vio incomodo—La felicidad empieza de poco a poco, puedes empezar con lo que tienes ahora... Lilian cerró sus ojos por un segundo. Sus instintos le gritaban que se cerrara, y ella se frozó a si misma a recordar que ese era Remus con quien hablaba. Ella confiaba en él, podía hablarle de sus dudas...¿Cierto? —No he sido feliz en tanto tiempo, Remus—su voz tenia un deje de vulnerabilidad que sorprendió al hombre lobo—Todos los dias me despierto, y lo único que siento es dolor. No he sido feliz en tanto tiempo...me aterra no poder ser feliz nunca más. Es...es como si ese sentimiento no existiera más para mi. Es complicado... Ella sacudió su cabeza, pensando que sus palabras no hacían sentido. Sin embargo, Lupin entendió perfectamente. —Eso no es cierto, Lily. La felicidad es...un sentimiento tan fuerte que es sencillo olvidarlo. Hay momentos en los cuales tuviste tanta felicidad que los olvidaste. Eso sucede, es trágico, pero sucede. Para ser feliz debes pensar que lo eres, y así al final del día...no solo será un pensamiento, serás feliz de verdad. —Pero no lo soy—Lilian discutió—No soy feliz. Lupin le dio una mirada gentil, apretando con firmeza su mano aun entrelazada con la suya. —Toma tiempo, cariño. Ante el apodo, Lilian sonrió sin gracia, mirando hacia abajo por unos segundos. Los dos estuvieron en silencio por unos segundos, simplemente observando los patos nadar de forma distraída, y escuchando los pájaros volar alrededor. Parecía un día normal, un día común y corriente, más no lo era. —La idea de Carlisle tiene sentido, Lily—Lupin murmuró suavemente—Es una buena idea, te podría proteger. —¿Pero?—la chica alzó una ceja. —No es completamente de mi agrado—Lupin admitió. —Mmm. Hubo otra larga pausa. —¿Piensas decirme cual es la brillante idea que Carlisle tuvo?—Lilian preguntó, su vista fijada en el sol el cual embozaba a ocultarse ya, dándole un contraste anaranjado al cielo. —¿Alguna vez as pensando en el Matrimonio, Lily? La pregunta la tomo por sorpresa, pero ella entonces parpadeó, pensando que eso debía ser otra forma de Lupin de cambiar de tema para evadir el decirle acerca del hechizo. —Uh. Supongo—la pelirroja se encogió de hombros—Mentiría si dijera que no. Todas las chicas hemos pensado en nuestra boda ideal en algún momento. —Mmm—murmuró Lupin—¿Alguien especial? Lilian se tensó momentáneamente, un poco irritada ante la pregunta. Pero, se recordó a si misma que ese era Remus, que podía confiar en él, que no tenia que medir sus contestaciones con él. Con Lupin ella podía ser sincera. —Siempre pensé en tener un futuro con Cedric, éramos jóvenes cuando estuvimos juntos, pero...aun así ambos pensábamos en un futuro juntos. Mmm, después de Cedric...—ella miró hacia atrás, en dirección de la Madriguera.—El novio que tuve después de Cedric era...fue un lindo romance, pero nunca lo vi más allá de un simple noviazgo. Nunca pude imaginar un futuro con él. Lupin asintió ante sus palabras. —¿No hay nadie en estos momentos en tu corazón?Lilian le dio una sonrisa sin gracia. —¿Románticamente? No. Remus, ¿a que vienen estas preguntas? Sabes la respuesta a ellas. ¿A que quieres llegar? Lupin pasó una mano por su cabello, escogiendo bien las palabras. —Voldemort es poderoso, pero incluso un Mago Tenebroso tiene sus limitaciones—él dijo—Puede no ser humano del todo, pero hay hechizos más poderosos que cualquier otra magia, incluyendo la magia negra. —Todos tenemos limites, eso lo sé. Si te soy sincera, lo que más me interesa es la idea de un hechizo más poderoso que la magia negra. ¿Cual es ese? ¿Es posible utilizarlo en su contra? —De una manera u otra, sí—Lupin dijo—No de la manera que te imaginas, pero sí. Tu madre, Lily, utilizó uno de esos hechizos para proteger a Harry cuando Voldemort los atacó en Godric Place. La realización brillo en el rostro de Lilian. Había escuchado miles de veces como el amor de madre que Lily Evans había sentido por Harry lo había salvado de la maldición asesina, rebotando entonces contra Voldemort, pero...era más complicado que eso. —El amor...—Lilian susurró—Harry fue salvado por el hechizo que mi madre usó. —Exacto—Lupin asintió—Un hechizo tan antiguo como el mundo, pero...no es el más poderoso. El más poderoso es el hechizo utilizado en el Matrimonio Mágico. Lilian se tensó, no agradándole hacia donde iba todo eso. Su postura se volvió rígida, sus labios juntándose en una línea tensa y delgada. Ella había escuchado sobre el Matrimonio Mágico, sobre la supuesta barrera que este traía consigo. Era complicado, realmente complicado, pero el concepto era claro: el matrimonio mágico literalmente traía una barrera que evitaba la presencia innecesaria de alguien que podría meterse en el matrimonio. Era como una enorme pancarta que gritaba que la persona no estaba disponible para nadie. Extraño y de alguna manera casi abusivo, pero era de alguna forma una barrera de protección. —¿A qué quieres llegar? Lupin suspiró pesadamente. —Si te casas de forma mágica con alguien, Voldemort no seria capaz de seguir apareciendo ante ti, al menos no si activas la barrera que viene con el matrimonio mágico. Si te casaras con alguien...estarías más segura que ahora. Lilian rechinó sus dientes, pasando una mano por su cabello de forma irritada. Después de unos segundos, ella se forzó a si misma a mantener la calma. Se había prometido a si misma no sobre-actuar hasta escuchar completamente la idea, y no pensaba romper su promesa. Pero...Merlin, esto era un enredo. ¿Casarse? ¿Ella? ¿Esa era la tan genial idea? ¿Ese era el hechizo puro del que hablaban? —Estamos hablando de Voldemort, Remus. El mismo Voldemort que a pesar de todo siempre logra su cometido, el mismo Voldemort que esta obsesionado conmigo...Entiendo que el concepto de la barrera que trae el matrimonio mágico es poderosa y que tal vez pueda ayudar, pero...Voldemort es demasiado poderoso, Remus. —Voldemort es poderoso—Lupin asintió—Pero recuerda, todos tenemos limitaciones. El fuerte de Voldemort es la magia negra, y este hechizo...no lo es. Este hechizo, Lily, es el hechizo más puro que existe además del que tu mamá uso para salvar a Harry. Ni siquiera alguien como Voldemort podría romperlo totalmente; tal vez encuentre alguna manera de sobrepasarlo, pero nunca de romperlo totalmente. Estarías segura, Lily. Estarías a salvo de Voldemort por fin, te librarías de él por un tiempo... Lilian pensó por un minuto. —Esta bien, admito que es una buena idea—Lilian medió gruñó, para luego darle una mirada al hombre lobo—¡Pero vamos, Lunático! ¿Casarme? ¿Yo, casada? —Yo tuve la misma reacción—Lupin musitó, sus labios levantándose en una sonrisa sin gracia. —¿No hay otra manera de adquirir esa protección? ¿Alguna manera de usar ese hechizo sin yo tener que casarme? —Me temo que no—él negó—Lo siento, Lily, pero es la única opción en estos momentos. La furia contenida se desató, y sus ojos esmeralda brillaron con una rabia que asustaría a cualquiera. Sus mejillas se sonrojaron por la rabia, y esta estalló. —¿Qué entonces? ¿Me van a obligar a casarme? ¿Eso es lo que piensan hacer? ¡Son tan estúpidos, tan desconsiderados, tan...! —Nadie te piensa obligar a nada, Lily—Lupin la interrumpió, su voz firme pero al mismo tiempo gentil, como si él se sintiera igual de indignado que la chica—Nadie te obligara a casarte. Solo pensamos en decirte sobre el hechizo para que lo pensaras y supieras que existía la opción de repeler a Voldemort de ti. Ante eso, la furia empezó a evaporarse, solo dejando entonces pura confusión. Lilian esperaba que Lupin dijera que la obligarían a casarse, que era lo que tenia que hacer, pero el escuchar que nadie la obligaría a nada...eso la sorprendió. Si Dumbledore hubiera estado vivo ella estaba segura que este la obligaría a casarse si supiese de esa idea. Él siempre había sido manipulador, y en esos momentos si Lilian ponía esa barrera entre Voldemort y ella la guerra estaría asegurada, pues Voldemort no la podría tentar más ni nada... Pero la decisión era suya. Esas palabras aliviaron a Lilian de una manera que ella nunca creyó capaz. Estaba cansada de hacer todo lo que le ordenaban, el saber que por una vez en su vida le estaban dejando tomar una decisión por si misma... Amaba eso. La libertad con la que se sintió al pensar en elegir su propio destino... —No quiero casarme—Lilian dijo entonces, empujando sus pensamientos para luego, para concentrarse en lo más importante—Me refiero a que...si acepto y me casó con alguien de forma mágica para obtener esa barrera...quedaría pegada a esa persona por siempre. Lupin se vio divertido ante eso. —No exactamente. Existe el divorcio, Lily, pero nunca seria nada igual. Esa barrera...es poderosa, no te lo voy a negar, si te divorciases de esa persona, la barrera permanecería. —Ósea que nadie se me acercaría después por la existencia de esa barrera, no podría tener una relación con nadie más por la existencia de esa estúpida barrera. —Haces que eso suene feo, pero estas en lo correcto—Lupin admitió. Lilian gruñó, escondiendo su rostro en sus manos. Lupin le dio una mirada compasiva, algo que ella no pudo ver, y la dio unas palmadas suaves en su hombro. —Esa es la razón por la cual solo tu puedes decidir que hacer—él dijo—La decisión es tuya, Lily. El hombre lobo se movió para darle espacio a Lilian y darle el tiempo a solas que necesitase para pensar bien su decisión, más una mano agarró su pierna, impidiéndole que se moviera. Mirando hacia abajo, Lupin se encontró con un par de ojos esmeralda. —¿Qué debo hacer?—No, cariño, es tu decisión. No me preguntes que hacer, solo tu puedes decidir. Es demasiado complicado, demasiado importante para que alguien más escoja por ti. Lupin vio entonces la verdadera indecisión y confusión en Lilian, por lo que el hombre lobo suavizo su expresión, y le dio una mirada suave. —Haz lo que tu creas sea lo correcto. —¿Qué harías tu en mi lugar?—Lilian preguntó. A Lupin esa pregunta lo sorprendió, y con un nudo en la garganta, se dio cuenta que no sabia como responder esa pregunta. Ante el silencio de Lupin, Lilian desvío la vista.—No tengo novio—ella dijo de forma distraída, pero Lupin pudo ver la preocupación en su semblante. Estaba pensando fuertemente en la idea del matrimonio—No tengo a nadie. Nadie me gusta, no de esa forma... —No debe existir el amor para hacer ese hechizo—Lupin dijo suavemente, odiándose a si mismo por las palabras que salieron de su boca en ese instante. Lilian le dio una mirada perpleja. —¿Un matrimonio por conveniencia? Lupin se vio molesto consigo mismo. Era casi un tío honorario para la chica, no podía creer que le estuviese diciendo que el matrimonio sin amor le funcionaria para el hechizo. —Lo siento, Lily—Lupin susurró—Realmente lo siento. Si hubiera otra opción...—él sacudió su cabeza, notando entonces como la noche empezaba a caer—Te dejaré sola para que pienses bien que harás. —No, espera...—Lilian rogó, agarrando su pierna otra vez, deteniéndolo—No me dejes sola. El semblante de Lupin se llenó de gentileza otra vez, pero había impotencia en sus ojos, impotencia al no poder ayudar más a Lilian, al no poder quedarse con ella. —Tengo que irme, esta noche hay luna llena—Lupin explicó suavemente, la disculpa en su voz. En esos momentos odio más que nunca su condición, pues debía marcharse justo cuando Lilian lo necesitaba más, y eso no era justo. Lentamente, Lilian asintió. —Esta bien, solo...—ella sacudió su cabeza, demasiado confundida y perpleja como para formar algún pensamiento coherente—Ten cuidado. ... Mientras el hombre lobo se marchaba, Lilian volvió a dirigir su mirada al estanque, la oscuridad de la noche haciéndole imposible que pudiera ver bien sus alrededores, pero en esos momentos a ella no le importó. Con un suspiro pesado, la pelirroja se dejó caer hacia atrás, su espalda descansando contra el césped, su vista fija en el estrellado cielo. —¿Casarme?—Lilian murmuró para si misma, su entrecejo fruncido ante el pensamiento. Era una idea alocada, realmente lo era. Pero...con la barrera del matrimonio mágico, Voldemort no podría molestarla más, al menos eso era lo que todos pensaban. —Merlin, esto es un enredo enorme—Lilian suspiró pesadamente, sus manos tapando su rostro. ¿Qué se suponía que hiciera? Ella odiaba a Voldemort con toda su alma y lo único que quería era dejar de encontrarlo en todas partes, pero si la única opción era casarse, ella no estaba tan segura de querer eso. Estaría saliendo de algo ser "controlada" por Voldemort para meterse a algo que la mantendría controlada por un esposo. No. Realmente no quería eso. Mientras la pelirroja Potter cerraba los ojos, totalmente perdida en pensamientos, una silueta en la distancia la observaba, sus ojos rojos llenos de furia. Esa silueta de mujer no se movió, más permaneció observando a Lilian, su rabia creciendo cuando una ventisca le llevó el aroma de la bruja, y esa silueta olfateó su olor, notando que era el mismo olor de Bella Swan. Con un gruñido de triunfo, Victoria dio una vuelta y desapareció en la noche. Un solo pensamiento en su mente: venganza.