← Historia 177056 · de
Historia 177056 — capítulo 12
Capitulo 12 Cuando los gemelos regresaron a la Madriguera, Lilian seguía junto a el estanque con los patos, solo que esta vez estaba recostada, trazando líneas imaginarias en el cielo estrellado de forma distraída. Mientras más se acercaban hacia ella, los gemelos notaron el brillo distante en sus ojos, y supieron que estaba perdida en pensamientos. Ambos compartieron una mirada antes de recostarse junto a ella en el césped, ambos a cada extremo de la pelirroja. —Lily Bell. No obtuvieron respuesta alguna. —¿Lily? Nada. —¿Lilian? Aun nada. Los gemelos compartieron una mirada por un segundo. Usualmente la chica respondía cuando la llamaban por su nombre completo, pues ellos nunca lo hacían, y de cierto modo a ella le molestaba que lo hicieran. Lilian Potter era la chica que todos creían conocer, Lily Potter, en cambio, era la persona que solo los gemelos conocían. Lentamente, Fred rozó la punta de sus dedos sobre el brazo de Lilian, la cual reaccionó ante el contacto y dirigió sus ojos hacia los del gemelo. A su otro lado, George hacia lo mismo, más a diferencia de su gemelo, George movió sus dedos hacia arriba y hacia abajo en el brazo de la chica, lentamente y de forma confortante. Ella entonces lo observó a él. Una calma inmensa la envolvió al ver a sus mejores amigos junto a ella, y su muy nublada mente empezó a aclararse un poco. —Hola—dijo Lilian, para luego desviar la vista. Tentativamente, George bajó su mano hasta entrelazar sus dedos con los de Lilian, la cual entonces atrajo su mano y la de George a su pecho y empezaba a jugar distraídamente con sus manos entrelazadas. —¿Estas bien?—Fred preguntó suavemente. —No lo sé—Lilian admitió, un suspiro resignado saliendo de su boca. Ella desvío su vista de los ojos azules del gemelo, y se dispuso a continuar observando el cielo estrellado. Casi había olvidado lo hermoso que se veía el cielo en el mundo mágico, sin ningún tipo de cableado eléctrico ni nada de esos objetos que habían en el mundo muggle que evitaban que las estrellas se vieran. Era realmente hermoso. Podía ver todas las constelaciones en el cielo, y podía recordar las horas que había pasado bajo un telescopio en Hogwarts, cuando tomaba sus clases de Astronomía. Las estrellas siempre le fascinaron. Eran astros de luz, a millones de kilómetros de distancia; algunas de ellas ya estaban muertas, más pasaban a una velocidad por la cual los humanos nunca sabrían cuales estaban vivas aun y cuales no. En ese aspecto Lilian casi podía compararse con las estrellas que tanto le gustaban. Por momentos ni ella misma sabia si estaba viva. De alguna manera lo estaba, en el exterior, porque en el interior ella había dejado de sentirse viva hace mucho tiempo atrás. —¿Qué...—....dibujas? Una sonrisa se creo en el rostro de la chica ante la forma de hablar de los gemelos, más no se molesto en observarlos antes de contestarles. La mano que no estaba entrelazada con la de George había vuelto a la tarea de trazar las constelaciones en el cielo. —Sirius—Lilian respondió de forma simple. George sonrió tristemente, pensando en el padrino de los Potter. Fred levantó su mano, y trazó una constelación. —Andromeda. George hacia lo mismo, pero en vez de conectar los puntos en el cielo, conectaba las pecas de Lilian con la punta de sus dedos, susurrando el nombre de algunas constelaciones que lograba crear o que se inventaba sobre la piel de su amiga. Lilian cerró los ojos ante el contacto de forma inconsciente. Fred a su lado le sonrió a su gemelo, para luego desviar su vista y continuar trazando de forma distraída una que otra constelación. Por un momento, todo estuvo tranquilo. —¿Ya lo sabían?—Lilian rompió el silencio. George se detuvo. Fred bajo su mano. Ambos compartieron una mirada una vez más. No sabían si la pregunta significaba que Lilian quería hablar de eso. No querían terminar hablando de eso cuando aun el tema podría molestar a Lilian, por lo que prefirieron no contestar. El silencio de ambos fue suficiente respuesta para ella. —Bien. ¿Desde cuando?—Lilian preguntó, su voz llena de calma a pesar de que por dentro era un revoltijo de emociones. —Hace unas horas—George respondió. —Un poco antes de que tu te enteraras—Fred negó con la cabeza—Nunca te mentiríamos, no con algo tan delicado como esto, pero queríamos dejarte sola, para que pudieras tomar una decisión sin que nuestra opinión interviniera con la tuya. Lilian negó con la cabeza lentamente. —No estoy molesta. Entiendo, y les agradezco ese pequeño gesto, significa mucho para mi—ella hizo una pausa, para luego continuar—He tomado una decisión, pero me temo que sea la incorrecta. —Sea lo que sea, te apoyamos—George dijo inmediatamente. La gratitud brilló en los ojos verdes de Lilian, más estaba tan confundida y preocupada que no pudo contestar ante eso. Los gemelos entendieron, y no dijeron nada. —¿Sigue en pie el quedarme con ustedes?—Lilian preguntó en un susurro, casi como si no se atreviera a preguntarlo. Los gemelos se vieron sorprendidos ante la pregunta. —¡Por supuesto que si! ¿Por qué no habría de estarlo? Ya esta todo listo, cuando quieras podemos irnos. Lilian se movió incomoda. —No lo sé, es solo que...han pasado tantas cosas últimamente, todo lo que ha sucedido, yo...literalmente no sé que es verdad y que no lo es, o que es una mentira y que es un acto sincero...estoy tan cansada de tantas mentiras y tantos planes y tanta...tanta... Ella tomó una bocanada de aire, el recuerdo de Voldemort atacándola regresando una y otra vez a su memoria. Como siempre, su memoria la traicionó y más recuerdos regresaron. Recuerdos de como vio a su padre morir, de su horrible infancia con los Dursley, luego la muerte de Cedric, la muerte de Sirius, el dolor que le causaron los Cullen, su preocupación por su hermano menor....todo explotó, y ella tembló con impotencia, lagrimas acumulándose en sus ojos. —Estoy cansada de esta guerra—ella susurró, intentando no llorar—Solo quiero que esto se acabe ya. —Pronto—George prometió, abriendo sus brazos hacia la chica. Lilian inmediatamente entró a sus brazos. —Pronto, Lily Bell—Fred besó su cabello mientras se unía delicadamente al abrazo—Pronto todo terminará. Pero los tres sabían que esa era una mentira. La guerra aun no había comenzado, no del todo, y los problemas solo empezaban. Las lagrimas empezaron a brotar de sus ojos, y antes de poder evitarlo, Lilian había empezado a llorar. Los gemelos rápidamente continuaron abrazándola, confortándola hasta que estuviera mejor. —Perdón—Lilian sollozo, separándose de los gemelos para limpiar sus lagrimas—Lo siento, no sé que me sucede... Los gemelos quisieron decir algo, lo que fuera para hacerla sentir mejor, más no encontraron las palabras, por lo que simplemente la volvieron a abrazar. Algunas veces no estar bien no era nada malo, y algunas veces las personas necesitaban escuchar eso; necesitaban saber que estar mal no era malo completamente. Para algunas personas ver esa escena hubiera sido extraña, ver a alguien como Lilian llorando sin aparente motivo alguno. Pero no para Fred y George Weasley. Ellos eran tal vez los únicos aparte de Harry y Lupin que sabían lo rota que Lilian estaba; lo dolida y lo mal que ella realmente estaba. Ellos entendían, y por eso Lilian los amaba. —Vamonos a casa—George le susurró a Lilian en el oído. La chica asintió, y secó sus lagrimas al separarse. Los tes miraron una ultima vez hacia la Madriguera, para luego desaparecerse.
˜<>˜<>˜<>˜
Esa misma noche, los mortifagos se habían reunido en la Mansión Malfoy, como era de costumbre cada fin de semana. Era casi igual que las reuniones de la Orden del Fénix, solo que en vez de discutir sobre que hacer para mejorar el mundo, Voldemort solía quejarse miles de veces sobre Harry Potter. Más sin embargo, esa noche, Voldemort estaba extrañamente silencioso mientras los demás discutían sobre lo nuevo que hacían en Hogwarts con los traidores a la sangre, y sobre los planes que tenían contra Harry Potter. Nadie se atrevía a mencionar a Lilian, porque si lo hacían el mago tenebroso probablemente los asesinaría por atreverse a mencionarla. —...Es como si se lo hubiera tragado la tierra, mi señor—un mortifago mencionó, sin notar lo distraído que Voldemort parecía estar—No hay señal alguna de Harry Potter o de sus amigos. Al no obtener respuesta alguna, los mortifagos observaron mejor al mago tenebroso. Este seguía observando distraídamente por la ventana de la gran mansión Malfoy. Sus pensamientos estaban puestos en Lilian, y estaba rabioso por haber fallado en su plan. Si no hubiese sido por esos estúpidos vampiros y esa metamorfomaga.... —¿Mi señor?—Severus Snape, la mano derecha del señor tenebroso, preguntó. El mago tenebroso salió de su estupor y se volteó hacia Snape. Solo entonces el mago procesó las palabras de sus mortifagos. Aun no encontraban a Harry Potter. —¿¡Qué esperan entonces!?—Voldemort ladró—¡Largo de aquí! ¡No se atrevan a volver hasta que traigan buenas noticias! La forma en la que había gritado les dejo en claro a todos el mal humor que tenia, y ellos se desaparecieron de allí lo más rápido que pudieron. Al final, solo Severus y Voldemort quedaron en la habitación. —¿Mi señor?—Snape volvió a preguntar—¿Cúal es el problema? —¿Cúal es el problema? ¿Cúal es el problema?—Voldemort se rió sin gracia—Mi problema es el mismo problema que siempre he tenido. Snape empezó a hablar, interrumpiendo a Voldemort. —Estoy seguro que encontraremos a Harry Potter muy pronto, ha pasado bastante tiempo ya, es imposible no tener señales suyas. Pronto cometerá un error, y lo atraparemos. —Harry Potter no es mi problema en estos momentos—Voldemort ladró, irritación en su voz ante el recuerdo innecesario del chico que quería arruinar todos sus planes. Snape empalideció ante las palabras del mago tenebroso. Si la molestia de Voldemort en esos momentos no era Harry Potter, entonces solo había otra persona que podía molestar tanto a Voldemort, alguien que Snape nunca creyó posible volver a escuchar acerca de... —Lilian—Snape susurró—Lilian Potter. El silencio de Voldemort le sirvió de respuesta a el amargado mortifago. —Lilian Potter. ¿Lilian esta de vuelta? ¿Esta viva?—sonó más como una pregunta. —Por supuesto que esta viva—gruñó Voldemort—¿En serio creíste la estúpida historia que esa reportera creó sobre ella? Si ella muriera.... El Mago tenebroso no terminó su oración, pero no necesitó hacerlo. Snape sabia muy bien lo que sucedería si Lilian Potter moría. —¿La viste?—Snape intentó mantener su voz sin emociones, pero le fue casi imposible. A Harry Potter lo odiaba porque se parecía a James Potter, pero con actitudes de Lily Evans. A Lilian Potter no la soportaba porque se parecía a Lily Evans, con actitudes de James Potter. A pesar de eso, la emoción brilló en sus ojos. A pesar de todo el odio que sentía hacia ellos, Snape nunca pudor borrar esa niña de su memoria. Siempre que la veía lo único que podía ver era a Lily Evans. Solo podía ver a quien una vez fue su mejor amiga, y luego se convirtió en otra enemiga más. Eso, y además Snape nunca pudo borrar de su memoria los gritos que la pequeña Lilian había soltado aquella noche cuando Voldemort atacó Grimuald Place, y Lilian vio a su padre morir, para luego ver a un hombre desconocido abrazando el cuerpo sin vida de su madre, ignorando el pequeño niño que lloraba en su cuna.... No. Snape no podía olvidar eso nunca. El dolor en los ojos de esa pequeña niña de tres años; el odio que creció en sus ojos cuando años después volvió a verlo en Hogwarts, el odio que lentamente fue creciendo hasta convertirse en burla, justo como James Potter sentía por Snape, así se sentía ella. Pero a pesar de todo, Snape no podía odiarla del todo, no cuando ella le recordaba tanto a Lilian, a pesar de que sus acciones eran iguales a las de James Potter. —Por supuesto que la vi—Voldemort le dio una mirada irritada—La he visitado un par de veces, más ninguna dura mucho. La estúpida Orden siempre aparece y nos interrumpe. Snape empalideció un poco, más intentó esconderlo. —Deduzco por tus palabras que Lilian por fin te corresponde...—dijo con tono de pregunta. Voldemort rechinó sus dientes, y Snape se relajó. Si Lilian llegaba a corresponderle a Voldemort, todo cambiaría. La guerra nunca acabaría, y miles de vidas inocentes se perderían, y Snape nunca podría vengarse de Voldemort por haber matado a Lily Evans. —Aun no—Voldemort admitió—Pero pronto. Pronto me corresponderá, ya lo veras, Severus. Pronto Lilian llegara a mi para aceptar su destino, y convertirse en mi reina. La conversación entre ambos magos oscuros se vio interrumpida cuando hubo un golpe en la puerta. Voldemort agitó su mano de forma distraída, y Snape agitó su varita hacia la puerta, abriéndola. Segundos después, Narcissa Malfoy se abrió paso hacia ellos, sus manos temblando a pesar de que su rostro no mostró ningún tipo de emoción. —Narcissa—Voldemort se encontró a si mismo sonriendo de forma burlona—¿Deseas algo? Narcissa mordió sus labios para evitar dejar salir el comentario de que esa era su casa, que si alguien tenia que preguntar eso era ella, no él. No era prudente ni seguro enojar al mago tenebroso. En cambio, ella asintió de forma no muy segura de si misma. —Hay alguien en la puerta que desea hablar con usted—ella se reusó a observarlo a los ojos, más pudo sentir la mirada de ambos hombres puesta en ella.—Sonaba desesperada. —¿Desesperada?—Snape repitió, frunciendo el entrecejo. —¿Una mujer?—si Voldemort hubiera tenido cejas, las hubiera alzado. Era cierto que nuevas personas venían e intentaban entrar a su grupo; casi ninguno lo lograba, mucho menos las mujeres. Narcissa asintió. —Una vampiresa, mejor dicho—la hermosa mujer se corrigió—Su nombre es Victoria. Al parecer desea unirse a vuestro grupo, mi señor. Voldemort precionó sus labios en una línea delgada, irritado ante la idea de vampiros. Al pensar en ellos solo podía pensar en la familia de vampiros que Lilian había amado cuando esta vivía en Forks. Snape tomó ese momento para inclinarse ante el mago tenebroso, y desaparecerse de allí. Tenia muchas cosas que hacer en Hogwarts, de todos modos. Narcissa se sintió nerviosa ante el prospecto de quedarse a solas con Voldemort, más no lo demostró. —Bien. Hazla pasar, Narcissa. Mientras la mujer rubia asentía, y se volteaba para buscar a la vampiresa, Voldemort se reclinó hacia atrás en su silla, moviendo sus dedos al son de un ritmo imaginario. Vampiros....mmmm, eso seria interesante. Distraídamente, Voldemort observo su mano derecha, la cual el enorme Cullen que se le había lanzado encima cuando este estaba con Lilian lo había mordido. Con irritación ante el recuerdo, y ese nuevo sentimiento, Voldemort levantó su vista justo cuando una pelirroja entraba a la habitación, sus ojos rojos como los suyos.
˜<>˜<>˜<>˜
Los gemelos habían hecho una muy buena tarea al preparar las cosas de Lilian en el hogar de ambos, pero el único problema era que por la prisa de regresar a la Madriguera por Lilian una vez que Lupin la había dejado sola, no habían tenido tiempo para terminar la creación de su habitación. La cama no estaba terminada del todo, y la habitación aun olía a cajas viejas. Cuando los gemelos le enseñaron la habitación a Lilian, le explicaron que no tuvieron tiempo de terminarla. —No importa—Lilian les aseguró, sintiéndose demasiado cansada para pensar con claridad—¿Puedo dormir con ustedes? Claro, si no les molesta. Hasta que terminen la habitación, por supuesto... —Claro que puedes—Fred rodó los ojos. —De todos modos no íbamos a dejarte dormir aquí hoy—George añadió. —Nos necesitas—Fred empezó. —Y estaremos aquí para ti—George terminó. Lilian les dio una sonrisa agradecida. —No se que me haría sin ustedes—ella admitió. Fred sonrió. —Probablemente dormir en una cama no terminada. Lilian rodó sus ojos, otra sonrisa en sus labios. George la atrajó a si mismo, guiándola hacia la habitación de los gemelos. Lilian no se sintió sorprendida de notar que ellos compartían una habitación. Siempre lo habían hecho y probablemente nunca se detendrían. Por un momento ella pensó que ellos discutirían acerca de con quien ella dormiría, más los gemelos simplemente movieron las camas hasta que quedaron pegadas, formando una cama grande para los tres. —El baño esta allá—George señaló una puerta en el pasillo—Puedes cambiarte o bañarte, nosotros estaremos aquí. Lilian se vio agradecida, y asintió. Cuando la chica salió de la habitación, los gemelos compartieron una mirada tensa. —Bien—Fred se cruzó de brazos—¿Se lo dirás tu, o se lo diré yo? George se detuvo. —¿Qué? —Sabes de lo que hablo—Fred se vio impaciente, algo no muy común en el relajado chico—¿Tu, o yo? George se vio incomodo ante la pregunta. Ambos habían estado pensando en la situación de Lilian, y habían llegado a la conclusión de que si Lilian aceptaba la propuesta de casarse para obtener la protección, uno de ellos se ofrecería como su futuro esposo. Ninguno de ellos quería casarse aun, y ninguno de ellos quería a Lilian de esa forma, pero ellos harían lo que fuese por ella; incluso casarse. Ella era lo suficientemente importante para ellos. —No lo sé—el gemelo pasó una mano por su cabello—Ni siquiera sabemos que decidió aun. Puede haber escogido no hacerlo... —...como también pudo haber escogido si hacerlo—Fred señaló de forma tensa—Y debemos estar preparados para cuando nos diga su respuesta. Acepte o no nuestra propuesta, debemos estar para ella, justo como ella siempre ha estado para nosotros. El piso crujió con el peso de la chica, y los gemelos rapidammete abandonaron el tema. Lilian ingresó a la habitación, viéndose más cansada que nunca. Ella les dio una sonrisa débil a los gemelos, y luego de un par de minutos los tres estaban acostados en la cama. Lilian suspiró pesadamente. De forma inconsciente ella se acurrucó en el pecho de el pelirrojo a su izquierda, el cual resultó ser George. Fred entonces recostó su cabeza en el hombro de la chica, y Lilian suspiró una vez más, sintiéndose cómoda en los brazos de sus amigos. Por mucho tiempo el silencio reinó, y los gemelos pensaron que Lilian se había dormido, más luego de un momento de indecisión la chica habló, sorprendiendo a los gemelos. —Tengo miedo. En vez de sentirse confundidos, los gemelos simplemente se abrazaron más a ella. —¿De qué? —Voldemort—Lilian dijo, sus ojos enfocados en un punto en la pared. Había muchas cosas que no le había contado a los gemelos hacerca de Voldemort. Le daba miedo hacerlo, le daba miedo admitirlo en voz alta, admitir que una vez Voldemort logro derrotarla de la peor manera posible. Ella sabia que los gemelos la admiraban y prácticamente la tenían en un pedestal, y el pensar en decirles lo que había sucedido aquel día cuando Cedric murió...le daba miedo que los gemelos se decepcionaran de ella, le daba miedo escuchar que todo había sido su culpa, que su peor desgracia había sucedido por su culpa.... —No quiero seguir así, ya no puedo soportarlo—Lilian cerro sus ojos con fuerza—La forma en la que me toco, en la que me besó...—ella se estremeció con miedo, pensando en aquella noche en el cementerio, cuando Voldemort regresó de la muerte. —No dejaremos que nada te suceda, Lily—George le dijo suavemente, su mano entrelazada con la suya, mientras que la de Fred también estaba entrelazada con la otra suya. Lilian negó furiosamente. —Voldemort es demasiado poderoso, temo que les haga daño a ustedes solo para intentar llegar a mi. No solo a ustedes, Voldemort le pasará por encima a todos los que intenten esconderme de él. Lupin, Tonks, vuestros padres...todos están en peligro por mi culpa. Todo esto es mi culpa. Fred rodó sus ojos. —A veces te pareces demasiado a Harry, pelirroja. Nada de lo que ha sucedido es tu culpa. —No tienes que mentir—Lilian bufó—Sabes muy bien que es cierto. —Lily Bell... —No, chicos—Lilian dijo firmemente—Tengo razón, y lo saben. Por un momento, hubo silencio entre ellos. Entonces, Lilian cerró los ojos fuertemente. Su cuerpo quemaba de una forma que la hacia sentir asquerosa donde Voldemort la subía tocado, y ni siquiera el toque de los gemelos parecía borrar el toque de Voldemort. Y ella no lo soportaba más. No podía seguir viviendo así. No podía esperar a que Harry encontrara y destruyera todos los Horocruxes para sentirse segura. Voldemort estaba atacándola cada vez más. No podía seguir esperando, no cuando Harry parecía haber desaparecido, no cuando la búsqueda de los Horocruxes podía durar meses... Simplemente ya no podía más. —Lo haré—dijo—Contraeré matrimonio. Las consecuencias de casarse de forma magica eran infinitas. Quedaría unida a alguien por el resto de su vida, unida a alguien que no tenia sentimientos hacia ella y que ella no tenia sentimientos hacia él, más todo eso era mejor que tener a Voldemort persiguiéndola cada cinco minutos. Con esa protección Voldemort no podría volver a tocarla. Ella estara...segura. —No se con quien y no me importa—la voz de Lilian tomo un aire casi histérico—Solo necesito que esto termine ya. Los gemelos la abrazaron más a ellos, dándole más conforte. —Estaremos contigo—Fred prometió—Ahora...—...Y siempre—George asintió—No importa lo que decidas, no importa lo que suceda. Siempre estaremos aqui contigo y para ti. Lilian cerró sus ojos. —Gracias—su voz sonó llena de emoción—No se que me haría sin ustedes. No los merezco... —Tienes razón, no nos mereces—Fred dijo seriamente—Mereces mejor. —Pero estas jodida—George continuó—Porque no te dejaremos ir, estas estancada con nosotros. —Bien—Lilian sonrió, un cálido sentimiento abriéndose paso hasta su corazón—Porque no pienso permitirles que me dejen. —Y nosotros no permitiremos que te alejes de nosotros—ambos dijeron al mismo tiempo. Lilian se vio contenta, y al no saber como responder ante eso, simplemente volvió a cerrar sus ojos, sintiéndose más segura que antes en los brazos de ambos. Mientras Lilian suspiraba, y empezaba a quedarse dormida, los gemelos compartieron una mirada. Ya sabían la decisión de Lilian, ahora solo faltaba decidir cual de ellos le propondrían matrimonio a Lilian. En ese momento no importaba, no cuando Lilian parecía estar tan sentimental, no cuando ninguno de ellos estaba seguro de estar dispuestos a algo tan comprometedor. No. Ellos esperarían a que Lilian estuviera mejor. Entonces ellos actuarían.
˜<>˜<>˜<>˜ La mañana siguiente, Molly Weasley se despertó exaltada, solo para descubrir que Hestia Jones y otros de la orden tocaban a su puerta, una sonrisa de triunfo en sus rostros. Antes que la mujer pudiera abrir su boca, los tres miembros de la Orden rápidamente dijeron la frase que los identificaba como si mismos y no como mortifagos disfrazados. —Hestia—Molly dijo de forma sorprendida, cerrando su bata sobre ella para esconder su vestido de dormir, y abriendo más la puerta para que ellos pudieran pasar —¿Qué haces aquí tan temprano? ¿Sucedió algo? ¿Están todos bien? Hestia se volteó hacia Molly mientras que los demás se vieron incomodos. —Todo esta muy bien, perfecto, de hecho—la mujer sonrió profundamente—No tienes idea de la emoción tan grande que me envolvió esta mañana al escuchar la gran noticia. —¿Qué noticia?—Molly se vio intrigada. En ese mismo instante, Arthur bajó también las escaleras, luciendo confuso ante los miembros de la orden estando allí tan temprano en la mañana. —Veras, Molly, no se como, y tampoco me interesa saberlo, pero acabo de entrarme de la gran noticia de que la guerra esta asegurada para nosotros—Hestia dijo, una gran sonrisa empezando a crearse en su rostro.—Fue una gran idea de vuestra parte casar a Lilian para que el Mago Tenebroso no pueda acceder a ella. Gran movimiento, genial de hecho. Así la guerra esta asegurada para nosotros y... —¡Espera, espera, espera!—Molly dijo rápidamente—Primero que nada, Lilian no ha decidido nada aun, y en segundo lugar, ¿como te enterasteis de esa idea? Solo nosotros lo sabemos. Hestia le levantó una ceja. —¿No fue Dumbledore mismo el que dijo que nunca existían los secretos? Debes tener cuidado a quien comentan cosas, ya todo el mundo sabe sobre la idea, como tu le llamas. Los Weasley compartieron una mirada asustada. Ya toda la orden lo sabia...oh no, ahora intentarían obligar a Lilian a hacerlo, y eso es algo que es lo suficientemente grave como para que la chica sea la única que puede tomar una decisión. Pero ahora la orden lo sabia. Ahora estos intentarían obligar a Lilian a casarse para que Voldemort no se le acercara y para que ante eso, la guerra estuviese asegurada hacia el bando suyo al Voldemort no poder acercarse a Lilian. —¿Como te enterastes?—Molly casi gruñó, más Hestia movió su mano en señal de que no importaba. —Eso no importa, lo importante en estos momentos es escoger un buen prospecto para Lilian. No posemos permitir que se case con cualquier hombre o cualquier mujer que termine resultando ser malo, no, no, no, no. Hubo una pausa, más ella continuó antes que Molly o Arthur pudieran impedirle nada. —La suerte es que conozco a la persona indicada para ello—los ojos de Hestia brillaron de forma extraña, casi malvada. Arthur y Molly compartieron una mirada preocupada. Todo había cambiado ahora. Había un nuevo problema en esos momentos. La Orden se había enterado de alguna forma sobre la idea de casar a Lilian, y ahora que lo sabían...no había vuelta atrás.