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El Regreso del Señor Tenebroso — capítulo 27

Al entrar en la casa, Harry me hace un gesto con la cabeza y lo sigo, mientras Ginny se queda hablando con Albus y Lily se queda con ellos.

Subimos dos pisos de escaleras y Harry abre una puerta. Entramos dentro y miro a mi alrededor, impresionado. Supongo que esta habría sido mi habitación si no llega a ser por esa profecía que equivocadamente creyeron que me correspondía. Hay una cama con sábanas rojas que está al lado de una ventana desde la que se ve una plaza. Al lado de la puerta hay un escritorio y a su lado una estantería completamente vacía a excepción de un estante donde reconozco de inmediato todos los libros que tenía en el orfanato. También hay un enorme armario empotrado en la habitación, con las puertas abiertas.

-Esta hubiera sido tu habitación si hubieras estado con nosotros. Te hemos traído las cosas que había en el orfanato, espero que no te importe.

-No me has traído aquí para hablar de eso, sino de por que no puedo ir allí.

-Te gusta ir al grano.

Me siento encima de la cama y me quedo mirándolo, esperando que me responda.

-Verás Sirius, Voldemort te está buscando a ti y a todos los hijos de los aurores o gente cercana a sus enemigos. De este modo conseguiría aprovecharse de ellos y hacer que hagan cosas en contra de su voluntad. Por ese motivo, te hemos traído aquí, no podemos permitir que te coja y además serías un blanco fácil porque es imposible vigilar a alguien veinticuatro horas sin errores durante un verano entero.

-¿Y qué más da que me coja? Yo jamás os he importado, y no soy cruel, soy sincero.

Las últimas palabras salen de mi boca antes de que pueda pensar decirlas o no. Harry se queda unos segundos mirándome, sin decir nada, pero después de unos instantes suspira y dice:

-Estoy seguro de que sabes que nos arrepentimos de lo que sucedió. Se que será imposible recuperar todo ese tiempo perdido y que tienes todo el derecho a decir cosas como esa, pero quiero que sepas que aunque no estuvimos a tu lado siempre nos preguntamos como estarías.

En ese momento entra en la habitación Ginny acompañada de Albus, que no parece muy contento.

-Harry deberías hablar tu con Albus sobre sus notas.

-Pero Ginny, ya lo has hecho tu, estoy seguro de que ya es suficiente. Mira su cara, está arrepentido, estoy seguro de que ya ha aprendido la lección.

-¡Harry Potter, siempre me dejas a mi como la mala, deberías empezar a regañar tu también a tus hijos que para algo son tuyos!

-Oh, venga cariño, sabes que no puedo.

-Harry Potter, el famoso niño que sobrevivió y que derrotó a Voldemort y no sabe regañar a su propio hijo. De verdad, eres increíble.

Los dos salen de la habitación y Albus se sienta a mi lado.

-Siento haberle dado las notas-le digo-, creo que te ha regañado por mi culpa.

-No, tranquilo. Se lo iba a tener que decir sí o sí, cuanto antes mejor. Aunque ahora tendré que empezar ha hacer antes las pociones.

-Si quieres puedo ayudarte, se me dan bien las pociones.

-¿De verdad?

-Claro, pero te voy ha ayudar no ha hacer el trabajo.

-Algo es algo.

Durante toda la noche me es imposible pegar ojo. No paro de dar vueltas por la cama, no puedo dormir aunque estoy agotado. Es frustrante. Creo que es por...estar aquí, no me siento cómodo para nada. Aquí, por mucho que lo intenten solucionar, viven las dos personas que me abandonaron y la familia que nunca estuvo ahí. Se que Albus y Lily no tienen la culpa de nada de esto...pero para mi es difícil estar aquí.

Al levantarme por la mañana, solo he dormido dos horas. Lily ha sido la que ha venido a levantarme, para después ir a despertar a Albus.

-Lily, todavía no entiendo por que nos despiertas, acabamos de volver del colegio y tu todavía tienes ganas de levantarte temprano.

-Albus, es que hoy vienen Rose y Hugo con los tíos Ron y Hermione.

-Ostras, no me acordaba.

En ese momento, escuchamos el ruido de la puerta y Albus empieza a bajar corriendo las escaleras mientras Lily me coge de la mano y empieza a tirar de mi.

Al llegar abajo, veo a los cuatro y Rose viene a saludarme con un abrazo.

-Tienes mala cara-me dice en voz baja.

-No he dormido muy bien.

Rose se va con Albus al salón y Hermione se acerca a mi, mientras Ron se va con los demás al salón. Se sienta en las escaleras y yo la imito.

-Sirius, ¿puedo hablar contigo?

-Claro.

-Harry me ha contado la pequeña conversación que tuvisteis ayer los dos. No voy ha ponerme de parte de ellos ni nada por el estilo, prefiero no meterme mucho en todo esto, los que lo deben arreglar sois vosotros.

-¿Arreglar el qué?

-Esto. Ellos quieren comportarse como padres contigo pero saben que todo lo que sucedió no se puede olvidar. Mientras tanto tu quieres volver a tu orfanato y ahora ves como, sin poder elegir, estás aquí y tienes que adaptarte a la vida de Grimmauld Place. Dime Sirius, ¿alguna vez has estado en una casa viviendo con una familia? Responde si quieres, no te voy ha obligar a contestar.

Me quedo unos segundos mirando al suelo hasta que decido contestarle. A decir verdad, no me gusta para nada hablar de esto, pero confío en ella, se ha portado muy bien conmigo.

-En una ocasión estuve en una casa.

-¿Y qué sucedió?

-Empezaron a suceder cosas extrañas a mi alrededor y tres días después me devolvieron al orfanato. Después de eso, nada. A los orfanatos va la gente que quiere adoptar bebés y en casos extraños chicos adorables que no hagan que sucedan cosas extrañas a su alrededor.

-Entiendo. Eso no lo sabíamos ninguno.

-Tampoco se lo había contado nunca a nadie. No se lo cuentes a nadie, por favor.

Nos levantamos y vamos al salón, donde ya están todos desayunando. Me siento al lado de Rose y empiezo a desayunar.