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El Regreso del Señor Tenebroso — capítulo 28

Después de una semana en Grimauld Place, apenas he logrado dormir, mi récord está en cuatro horas. En toda esta semana solo hemos visitado a Arthur y a Molly en la Madriguera, que está exactamente igual que la última vez. Cuando fuimos también estaban allí Rose y Hugo, junto con Ron.

Todavía no hemos podido salir ni un solo día al Londres muggle, Harry y Ginny no suelen pasar mucho tiempo en casa y cuando tienen tiempo libre suelen ir a la Madriguera.

Al despertarme por la mañana, me quedo sorprendido al encontrar en la habitación a Harry, que parece que acaba de entrar.

-Sirius, he quedado con el encargado de tu orfanato en un bar, iba ha despertarte justo ahora.

-¿Para qué has quedado?-digo bostezando.

-Tiene que ver como estás y dudo que lo mejor sea que venga aquí con Kreacher dando vueltas de un lado a otro y con todos los objetos mágicos.

-¿Y por qué no los escondes?

-Dudo que eso funcione, siempre cabe la posibilidad de que se me olvide algo. Vístete, cuanto antes lleguemos mejor.

Me levanto de la cama bostezando y empiezo ha cambiarme, mientras Harry sale de la habitación.

Cuando termino de vestirme, bajo al salón, donde ya está Harry esperándome, sentado en el sillón.

-Será mejor que nos demos prisa, a lo mejor ha llegado antes de tiempo.

Salimos de la casa y nos vamos directos al coche de Harry, que está aparcado cerca. Todavía no hay mucha gente en la calle, lo cual no es extraño, son las ocho y media. Después de subirnos al coche, me pongo mi gorro. Harry se queda mirándome unos instantes, preguntándome con la mirada por que me pongo un gorro en verano.

-¿No hace mucho calor?

-No me gustan que me señalen por la calle.

Al instante se da cuenta del motivo y se calla, poniéndose un poco colorado. Supongo que no se lo esperaba. Yo tampoco pensé en hacerlo, hasta que estuve una semana en el orfanato siendo el centro de todas las miradas, tanto dentro como fuera. En cuanto me puse el gorro, la mayoría paró de mirarme.

-Sirius, ¿qué quieres estudiar cuando termines Hogwarts?

Durante unos minutos me quedo callado, en realidad jamás lo he pensado. Al entrar en Hogwarts, estaba demasiado feliz por todo lo que había allí, pero conforme pasaba el tiempo, me concentraba más en estudiar que en cualquier otra cosa. Mis dos primeros años, fueron malísimos después de todo lo que sucedió en ellos, mientras que mi tercer año aunque ha sido el mejor, con diferencia, no he tenido tiempo de pensar mucho en el futuro.

-No lo sé, no lo he pensado.

-No pasa nada, tienes tiempo de sobra. Solo espero que lo que estudies te guste, es lo mejor. Yo quería ser auror y cada día me levanto con una sonrisa cuando voy al trabajo. Era mi sueño y lo he cumplido, espero que a ti te suceda lo mismo-dice con una sonrisa.

Al llegar al bar, nos encontramos ahí al director del orfanato, esperándonos. Nos sentamos en la mesa y pedimos el desayuno, mientras el director saca los papeles.

-Buenos días, señor Potter. Espero que le estén tratando bien-dice mirándome fijamente-, no me gustaría tener que llevármelo de vuelta al orfanato, ya ha pasado muchos años allí por su culpa.

-Se lo puede preguntar usted mismo como está en casa.

-Y lo voy ha hacer, pero antes usted debe firmar estos papeles.

El director le pasa los papeles a Harry y el empieza ha mirarlos.

-Mientras tu padre los lee, quiero que me respondas a las preguntas, ¿de acuerdo?

Asiento con la cabeza y veo como saca un papel, con algunas palabras escritas. Supongo que ya lo tenía preparado de antemano.

-Bien, empecemos. ¿Te están tratando bien o hay algo de lo que crees que careces?

-Todo va bien, no hay ningún problema.

-¿Seguro? No tienes que callarte nada, aunque esté delante. Si te lo callas, será peor.

-Todo va de maravilla, de verdad. No hay nada mal.

Una hora entera, eso es todo lo que tardamos en terminar de firmar todos los papeles con el director del orfanato. Cuando nos vamos, todavía no parece muy convencido del todo. Supongo que como actor soy pésimo, pero es que sinceramente prefiero el orfanato, que es el lugar donde estoy acostumbrado a vivir. Aquí...todo es diferente, en todos los sentidos.

Ojalá pudiera decir que será fácil acostumbrarse a esto, pero eso sería mentir. Puede que en Grimmauld Place tenga a mi "familia", pero no puedo evitar pensar donde tuve que estar por culpa de ellos y su desconfianza todos estos años, ni tampoco puedo olvidar todo lo que he tenido que aguantar por culpa de eso. Por no hablar de la desconfianza de todo el mundo mágico hacia mi, y eso que yo no sabía el por qué de aquello. Se que ellos no tienen la culpa en ese sentido, pero para mi el orfanato era mi "desconexión" del mundo. Pero lo peor de todo es el modo...he tenido que ir sin poder elegir. Si no fuera por Albus, Rose y Lily, dudo mucho que lograse aguantar mucho aquí.

-¿En qué piensas?-dice Harry mientras volvemos a casa-. Desde que nos fuimos del bar estás muy serio y no dices una palabra. Si necesitas algo solo tienes que pedírmelo.

-Tampoco es que yo suela hablar mucho, no es nada nuevo que no hable.

-Lo sé, pero estás serio y eso tiene que ser por algún motivo. Dudo mucho que no te pase nada. Sirius, no te conozco mucho, pero si conozco a Albus y a Lily y ellos también han estado alguna vez como tu. Pensativos quiero decir, ellos no son como tu, cada persona es un mundo, pero se que te pasa algo.

Llegamos a un semáforo en rojo y Harry se detiene, fijando su mirada en mi.

-Sirius, por favor, dime que pasa. Solo te pido que me lo digas, necesito saber que te pasa si quieres que te ayude o al menos entienda lo que sucede.

-No, son cosas mías.

-Cuando quieras hablar de lo que sea, dímelo. Estaré ahí en cualquier momento.

Puede que Harry haga esos comentarios con buena intención, pero yo los odio. Nunca entenderé como puede hablar de escucharme y de estar ahí cuando nadie lo ha hecho jamás hasta que todo fue aclarado.