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El Regreso del Señor Tenebroso — capítulo 29
El verano pasa deprisa en Grimmauld Place con Albus y Lily y las visitas a la Madriguera, donde cada vez que voy, Arthur no para de hacerme preguntas sobre los objetos muggles. No me molesta para nada, pero hay momentos en los que creo que está un poquito obsesionado, solo un poco.
Las actividades de Voldemort cada vez son más notables, aunque los muggles no se dan cuenta de eso y simplemente creen que los accidentes de tráfico y las extrañas desapariciones son obra de malos conductores y secuestradores, o simple mala suerte. La verdad es que detrás de eso, están personas relacionadas con magos, sin ninguna excepción. Algunas de ellas ya han aparecido muertas o se ha pedido un precio a cambio de que viva.
Según Harry, en el Ministerio están las veinticuatro horas trabajando sin parar, aunque en esta ocasión se están tomando medidas para poder luchar contra él cuando llegue el momento y para que no vuelva ha suceder los mismo que en la Segunda Guerra Mágica. No suele pasar mucho tiempo en casa, pero cuando está apenas sale de su despacho. Ahora es cuando más se necesita a los aurores.
Por la mañana, me despierta un zarandeo. Es Lily, que ya se encuentra vestida.
-Vamos Sirius, no podemos llegar tarde a la estación-dice emocionada.
-A mi también me ha levantado-dice Albus entrando en la habitación con los ojos casi cerrados-, todavía no sabe que va a un colegio y no a un parque de atracciones.
-Lily, ¿qué hora es?
-Las siete en punto, mamá y papá están preparando el desayuno.
-Si tenemos que estar a las once en la estación-digo mirando la carta de Hogwarts que hay encima de la pequeña mesita de noche.
Aun así, Lily me coge del brazo y me levanta, con una fuerza impresionante para tener solo once años, de la cama. Coge unos pantalones y una camiseta del armario y me los lanza para que me vista.
-Albus, ve a cambiarte y a preparar tu baúl, que se que ayer ni te molestaste en meter la ropa. Y date prisa, en media hora como máximo tienes que estar abajo desayunando.
Solo por la mirada que tiene en el rostro, le hacemos caso. Durante todo el verano, he podido conocer las dos caras de Lily. La primera es la más agradable, en la que es la chica más dulce del mundo y no hay quien le quite la sonrisa. Su segunda cara...me da miedo, y no exagero. Solo la he visto tres veces en todo el verano y no quiero verla más. En un primer momento pensé que tenía que tener algo de sangre de veela, pero Albus me dijo que había heredado el carácter de Ginny y la abuela Molly. Cuando está con su segunda cara es mejor hacerle caso si no quieres acabar en San Mungo. Creo que la única inmune es Ginny.
Media hora después, los dos bajamos a la cocina, donde encontramos a Harry y Ginny despiertos y terminando de desayunar. Parece que Lily también los ha levantado a ellos. Nada más vernos, nos ponen el desayuno delante.
-¿Cómo habéis dormido?-dice Ginny.
-Estaba disfrutando de un sueño hasta que tu hija me despertó-dice Albus.
-Y ya verás como siga así de emocionada en el tren-dice Harry riéndose.
-Vigiladla, anda. Y no os metáis en líos ni nada por el estilo-dice Ginny-. Albus, y este año intenta estudiar más, o te juro que el verano que viene no te dejo salir de casa ni siquiera para ir a la Madriguera.
-Te quiero, mamá.
-Estás advertido, nada de excusas.
La estación de King Cross está casi vacía cuando llegamos, lo que no es de extrañar porque solo son las diez y cuarto. Con nosotros ya están Rose y Hugo, que está igual de emocionado que Lily. Subimos los baúles en el tren y nos vamos a uno de los bancos para sentarnos mientras esperamos a que la estación se llene algo más y podamos buscar al resto de la familia y a Scorpius.
Después de diez minutos, Hermione me aleja del grupo sin molestarse en disimular, simplemente me coge del brazo y me hace una señal para que la siga.
-Sirius, te quiero pedir un favor.
-Dime.
-Necesito que vigiles a Hugo y Lily lo mejor que puedas, son los más pequeños de la familia y son los que más peligro corren en Hogwarts. Harry quería decírtelo pero prefirió que te lo pidiese yo. ¿Lo harás?
-Claro, ¿pero y si no caen en Gryffindor?
-Vigílalos cuando estén fuera de su sala común. No se lo he dicho a Rose porque se que ella le echará un ojo de vez en cuando, pero se que tu podrás manejarlo mejor, no se si me entiendes.
-La verdad es que no...
-Hugo te adora, y no le importará para nada que estés pendiente de él, en cambio si eso lo hace Rose...se sentirá vigilado.
-¿Pero no es lo mismo?
-Sirius, eres casi un ídolo para Hugo, como el hermano mayor que nunca tuvo. La verdad es que Ron está un poco celoso-dice con una sonrisa.
-Vale, los vigilaré.
-Gracias-dice con una sonrisa.
El tren se detiene en la estación del pueblo y todos nos bajamos, con los uniformes ya puestos. Junto con Albus, Rose y Scorpius, Kate y yo nos subimos en un carruaje y empezamos a dirigirnos hacia el castillo.
-Sirius, ¿con quién estabais en el compartimento? He visto a dos chicos al pasar, pero no los he reconocido-dice Rose-.
-Eran de primer curso, parecen que se han caído bien, no os preocupéis.
-¿Y si son los típicos chicos que se meten en peleas? ¿Y si Hugo se deja influir por ellos?
-Rose, tranquilízate, tu hermano no es idiota.
-Además, sabes tan bien como yo que Lily es la que manda-dice Albus riéndose-. No tienes que preocuparte por nada, disfruta de tu tercer año en Hogwarts ayudándonos con los deberes y punto. No entiendo porque te preocupas tanto.
-¿Cómo que ayudándoos con los deberes?-dice Rose lanzándole una mirada asesina a Albus.
El rostro de Albus se queda blanco. Está hecho un bocazas, diga lo que diga.
El carruaje se detiene y todos nos bajamos. Rose es la primera en salir y, sin esperar a ninguno, empieza a ir hacia el colegio. Al instante Albus y Scorpius van detrás de ella. Creo que no esperaban que Rose se tomaría así lo que ha dicho Albus, aunque es comprensible que lo haga, no debe de ser muy divertido estar ayudando a los dos todos los días por el simple hecho de que son demasiado flojos como para hacerlo todo por ellos mismos.
-Sirius, ¿este año nos sentamos juntos en las clases?-dice Kate mientras caminamos.
-Claro-respondo con una sonrisa-, no tienes ni que preguntarlo.
Al entrar en el comedor, nos sentamos en la mesa de los leones y nos quedamos esperando al resto de alumnos. Poco a poco, el gran salón empieza a llenarse hasta que solo faltan los de primer año.
-¡Alumnos de Hogwarts!-dice la directora desde su asiento.
Todos, sin excepción alguna, fijamos nuestra atención en ella.
-Este año me encantaría empezar con un discurso de bienvenida, pero antes de que pueda dároslo, he de comunicaros algunas palabras que nuestro querido guardabosques ya le está comunicando a nuestros nuevos alumnos. Como todos sabréis, Voldermort ha regresado y, al contrario de lo que sucedió en la segunda Guerra Mágica, el Ministerio ha decidido llevar a cabo numerosas medidas de seguridad que afectan a Hogwarts. Entre estas medidas, está el refuerzo de las defensas del colegio y de las salidas y entradas a Hogsmeade. Con esto quiero decir que los controles para salir y entrar al pueblo, llevarán más tiempo a cambio de más seguridad para todos sin ninguna excepción. Por este motivo os pido a todos que no intentéis introducir ningún objeto peligroso en el colegio, porque no nos temblará la mano para llamar a los aurores y expulsar al alumno.
En el comedor se escuchan varios murmullos por todas partes, pero la anciana directora sigue hablando.
-Por último, quiero deciros algo más que espero que recordéis siempre. Estamos en tiempos de guerra y en muchas ocasiones no podréis confiar en muchas personas que creíais amigas, por mucho que queráis. Habrá traiciones, sorpresas, torturas y muertes. Se que mis palabras son duras, pero no pienso sacrificar la seguridad de nadie por la sensibilidad de algunos.
La profesora se sienta, y por primera vez en el Gran Comedor no aplaude ni una sola persona. Sus palabras no han sido simple palabrería, y dudo equivocarme al pensar que ya las había pensado con antelación para hoy.
Se que muchos os habréis quedado sorprendidos al daros cuenta de que este es el final de esta historia, y que algunos tendréis ganas de matarme por hacerlo de este modo, pero creo que es lo mejor.
¿Por qué? Estoy segura de que todos, sin ninguna excepción, sabréis que lo mejor es la calidad en lugar de la cantidad en cualquier historia y, sin duda, os habéis tenido que dar cuenta de que esta historia estaba perdiendo calidad en cada capítulo desde hacía tiempo (no intentéis negarlo, lo sabéis, lo sé...lo sabemos) . Por este motivo he decidido darla por finalizada, además, como indica el título es el Regreso de Voldemort, algo que ya se ha producido.
Dicho esto, quiero daros las gracias a todos los que habéis estado leyendo la historia y comentando en cada capítulo. Aunque he sido muy irregular (algo que quiero cambiar cuanto antes).
Pero, antes de que me matéis por dejar, en parte, la historia coja, quiero decir esto: volveré lo más seguro a principios de año o finales con la continuación, y finalización, de esta historia.
Un abrazo, un beso y me alegro de haber tenido tenido tan buenos compañeros de historia...
Esto no es un adiós, sino un hasta luego... muchas gracias...