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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 14

Esperanza y Leo entraton en una habitación que había aparecido en la sala del trono, para tener intimidad. Nada más cerrar la puerta, Esperanza lo abrazó. -Mijo-dijo entre sollozos-mi pequeño. Se apartó un poco y le agarró la cara, mientras apartaba mechones de su cara. -No me puedo creer que haya podido conocerte-comenzo a decir. El corazón de Leo le taladreaba en el pecho. Las lágrimas brotaban por sus megillas de manera involuntaria. Se aferraba con fuera a las manos de su madre. -Mamá, si pudieramos pedir un poco más de tiempo... -¿Para qué?-lo cortó-¿Para que me heches más de menos cuando me vaya? Estar aquí ya es algo increíble Leo, pero no cambiará la verdad: estoy muerta. No puedes cambiar eso. Leo bajó la mirada. Se sentía como un niño de ocho años otra vez. -Estás muerta por mi culpa. -¡Pues claro que no!-exclamó-ni se te ocurra pensar eso ¿De acuerdo?-con la mano derecha le levantó la barbilla para poder mirarlo a los ojos-Mijo...estoy tan orgullosa de ti. Con la mano izquierda tecleó unas palabras en código morse: Te Quiero. -Y yo a tí mamá. Y entonces, en una luz brillante que lo dejó ciego, dedicándole una cálida sonrisa, desapareció. Leo se desplomó en el suelo, abatido. Jason y Piper entraron instantes despues. Cada uno se colocó a un lado y lo abrazaron.

Luke seguía buscando a Annabeth. Claro está, el Olimpo era enorme, su amiga podía estar en cualquier parte. No creía que continuara dentro del palacio, estaba seguro de que había salido. La encontró en un lugar bastante apartado. Quedaba oculto entre los árboles y solo había un banco de piedra blanca y un pequeño lago, rodeado por paredes de piedra, como si fuera el fondo de un acantilado. Annabeth estaba sentada en el borde del lago. Luke habría jurado que vio a algo moviendose, antes de fijarse en que Annabet estaba lanzando piedras y tratando de hacerlas rebotar. Claro está, la hija de Atenea tambien tenía hiperactividad, por lo que no era de extrañar que en ese momento estuviera en movimiento. El hijo de Hermes se sentó al lado, a ver como las piedras de Annabeth se hundían de una manera nefasta sin tan si quiera dar un bote. -Asi no ¿No recuerdas cuando te enseñé a tirarlas?-dijo para abrir conversación. Si Annabeth se sorprendió por su presencia no lo notó. -¿Has venido a decirme que debería volver y disculparme? -No, he venido a decirte que nunca me he sentido tan orgulloso de ti por tu comportamiento-cogió una de las piedras y la lanzó, consiguiendo que rebotara tres veces. Annaneth frunció el ceño. -¿Debería sentirme halagada? -Deberías, no hay demasiados semidioses capaces de plantarle cara a un dios. -Si bueno, ese parece ser mi rutina diaria-comentó con sarcasmo. Luke mantuvo la mirada al frente. La pared reflejaba el movimiento del agua. Annabeth lanzó otra piedra.

Luke sabía que Annabeth no se encontraba bien, pero también que sería inútil decirle: todo va a salir bien.

-¿Qué haces aquí en realidad?-Annabeth levantó la vista y lo miró-¿Quieres saber que ocurre en el futuro?

-Sinceramente, sí, me muero de ganas por saberlo. Pero no por tener el conocimiento sobre en qué problemas se meterán los Olímpicos, sino porque quiero saber si estás bien.

-¿Aún te preocupas por mi después de todo?-decidió preguntar.

Puede que al verlo se había arreglado, pero tantas cosas habían cambiado desde la guerra, y muchas más desde que huían junto con Thalia.

Luke le dedicó una mirada incrédulo.

-Pues claro que si, siempre, pasara lo que pasara, me he preocupado por ti-en otras circunstancias, Annabeth habría dicho que era mentira, pero la voz del hijo de Hermes tenía una solemnidad indiscutible. -Voy a volver la lectura-se levantó apoyandose en las rodillas-toca leer sobre Jason. -¿Otra vez? ¿Qué me he perdido? -Ya te lo contaré en la comida. Luke se giró y hecho a andar hacia la sala del trono. -¿Luke?-lo llamó Annabeth antes de que se metiera en el bosque-Gracias por preocuparte por mi. Luke sonrió, haciendo que la cicatriz se notara más. -Una familia Annie, lo prometí.

La vuelta de Luke causó bastante furor. La mayor parte se preguntaba donde había estado, y el resto ya se lo imaginaba. Atenea sonrió, pensando que tal vez el plan de que su hija terminara con el podría tener esperanzas. Despues de todo, Percy no aparecería seguramente hasta el segundo libro, tenía más de treinta capítulos para hacer cambiar de idea a Annabeth. Hefesto, sin embargo, apenas le prestó atención al ladrón del rayo. Estaba preocupado por su hijo, que estaba ahora sentado entre Piper y Jason. Por un lado, parecía bastante triste, pero poro otro, podía ver la alegría que sentía por poder haber visto a su madre una última vez y poder despedirse de ella. Momentos despues, para sorpresa de todos, llegó Ares. La apareción del dios de la guerra consiguió que las miradas se apartaran de Luke y Leo. El dios parecía estar bien, pero en sus ojos se reflejaba dolor. Además, no abrió la boca para hablar. -¿Qué le habeis hecho?-preguntó Zeus. -Lo sucede en el Olimpo se queda en el Olimpo-contestó Demeter, parecía orgullosa consigo misma-siempre he querido decir esa frase. -¿Quien lee?-preguntó Luke sin prestar demadiada atención al tema. -Leo yo-dijo Hestia-capitulo XIII Leo.

Jason estaba soñando con lobos.

-Comenzamos bien-bufó Zeus en bajo, pero no lo suficiente para que sus hermanos no lo oyeran. Ambos se miraron ¿Era posible que Zeus pudiera cambiar al igual que lo estaban haciendo Hefesto y Afrodita?

Se puso de pie en un claro en medio de un bosque de secuoyas. Frente a él se alzaban las ruinas de una mansión de piedra. Bajo las nubes grises mezclados con el suelo niebla, la lluvia y el frío flotaban en el aire. Un grupo de grandes bestias grises puestos en torno a él, rozandole las piernas, gruñendo y enseñando los dientes. Ellos suavemente le dieron un codazo hacia las ruinas. Jason no tenía ningún deseo de convertirse en la más grande del mundo galleta para perros, por lo que decidió hacer lo que quisieran.

-Chico inteligente-felicitó Atenea. -Oye ¿Qué tal Annabeth?-le susurró Piper a Luke. -Creo que simplemente necesita pensar-respondió Luke-no es fácil para ella. -Para nadie sería fácil-coincidió Piper.

El suelo se aplastaba bajo sus botas al caminar. Las torres de piedra de las chimeneas, no se apegaban a nada, se levantaban como tótems. La casa debió haber sido enorme alguna vez, de varios pisos con paredes de un tronco enorme y un techo de dos aguas crecientes, pero ahora no quedaba más que su esqueleto de piedra. Jason pasaba por debajo de una puerta desmoronada y se encontró en una especie de patio. Antes de él había un estanque drenado que reflejaba, largo y rectangular. Jason no podía decir lo profundo que era, porque el fondo estaba lleno de niebla.

-¿Que ocurría si alguien se cayera dentro?-pregunto Will, intrigado. -Nada, pero nada nada nada bueno-respondió Apolo, poniendo todo el énfasis en la palabra nada.

A un sucio sendero conducía todo el camino alrededor, y las paredes eran irregulares de la casa rosa a cada lado. Lobos pasaban bajo los arcos de la áspera piedra volcánica de color rojo.

-¿Estás seguro de que la piedra no era roja por la sangre?-preguntó Dinisio, levantando la cabeza de la revista, de la cual aún no se había dado cuenta que estaba del revés. -Esto es absurdo-dijo Demeter-sabemos que la historia te interesa. -No es verdad-negó el dios-estoy leyendo mi revista. -Por si no lo habías notado ¡Está del revés! -Contestando a la pregunta-interrumpió Jason, ignorando el hecho de que Demeter podía convertirlo en cereal-si, es posible que fuera sangre.

En el otro extremo de la piscina estaba sentada una gigante...

-¿Gigante? ¿Qué gigante?-preguntó Artemisa. -Si han tomado la casa del lobo la cosa es peor de lo que pensabamos-dijo Atenea. -Nos quedaríamos sin nuevos semidioses romanos-dijo Zeus. -Lo que significa que mi hijo no tendría donde ir-dedujo Poseidon. -Eso no sería tan malo-murmuró Atenea. Los dioses iban a seguir montando sus planes conspirativos si no fuera porque Hestia silbó. -Ppr favor, déjenme continuar.

...Gigante-loba,...

-Ah vale-dijo Hermes-ahora todo tiene más sentido. -Chaval, no utilices esas palabras en estas situaciones-explicó Ares, abriendo la boca por primera vez-podría malinterpretarse.

...de varios pies de alto que Jason. Sus ojos brillaban de plata en la niebla, y su escudo era del mismo color que el chocolate caliente, rocas rojas.

-Lupa-la reconocieron los dioses.

-Conozco este lugar-dijo Jason. La loba lo miró. Ella no hablaba exactamente, pero Jason podía entenderla. Los movimientos de las orejas y bigotes, el destello de sus ojos, la forma en que curvó sus labios...todos estos fueron parte de su lenguaje. Por supuesto, la loba dijo: Comenzaste tu viaje aquí como un cachorro. Ahora debes encontrar tu camino de regreso.

-Ya se por qué te llevas tan bien con Leo-dijo Apolo-el habla con los dragones mecánicos y tú con las lobas gigantes ¡Sois tal para cual!-casi al instante tuvo que agachar la cabeza para esquivar la flecha-creí que ya habíamos dejado atrás esa parte hermanita.

...Una nueva misión, un nuevo comienzo.

¿Era posible que Lupa supiera sobre lo que le ocurriría en el futuro?Se preguntó Jason ¿Que supiera sus dudas sobre Roma o Grecia? ¿Sobre si quedarse en el Mestizo o volver al Campamento Júpiter?

-Eso no es justo-dijo Jason. Pero tan pronto como hablaba, sabía que no tenía sentido quejarse con la loba. Los lobos no sienten simpatía.

Si hubiera algún romano en la sala, como Frank o Hazel, le habría dado la razón.

Nunca esperan justicia. La loba dijo: vencer o morir. Este es siempre nuestro camino.

-Pues que deprimente tío-interrumpió Leo.

Jason quería protestar de que no podía vencer si no sabía quién era él, o cuando se suponía que debía irse. Pero sabía de esta loba. Su nombre era simplemente Lupa, La Loba Madre, la más grande de su especie. Hace mucho tiempo que lo había encontrado en este lugar, lo protegió, lo nutrió, lo elegió, pero si Jason mostraba debilidad, ella lo haría pedazos.

-Que encanto-ironizó Rachel. -A mi me parece injusto-dijo Will-cuantos años tenías cuando llegaste ¿Seis? ¿Siete años? -Tres años. -Wow, entonces si es pasarse.

En lugar de ser su cachorro, sería su cena.En la manada de lobos, la debilidad no era una opción.

Hestia parecía bastante horrorizada con el metodo de Lupa. -Si, desde luego creo que prefiero los métodos griegos-dijo Will-nosotros solo tenemos que llegar hasta el Campamento Mestizo con vida, no hay que demostrar si eres valiente o fuerte ¡Cualquiera se sentiría débil si de repente se entera de que su padre es un dios! -Estoy de acuerdo-dijo Jason-la resistencia, la organización y la fuerza son importantes, pero todo tiene un límite.

-¿Me puedes orientar?-Jason preguntó. Lupa hizo un ruido sordo profundo en su garganta, y la niebla en la piscina se disolvió. Al principio, Jason no estaba seguro de lo que estaba viendo. En los extremos opuestos de la piscina, dos torres oscuras habían estallado desde el piso de cemento, como las brocas de algunas máquinas enormes de túneles aburridos de atravesar la superficie. Jason no podía decir si las agujas eran de vides de roca o petrificadas, sino que se formaron de los zarcillos de espesor que se reunieron en un punto en la parte superior. Cada torre tenía unos cinco pies de alto, pero no eran idénticos. El más cercano a Jason más oscuro parecía como una masa sólida, sus zarcillos fusionados. Mientras observaba, lo empujó un poco más lejos de la tierra y lo amplió un poco más. El final de Lupa dentro de la piscina, los zarcillos de aguja del segundo estaban más abiertos, como los barrotes de una jaula. En el interior, Jason vagamente podía ver una figura nebulosa luchando, cambiando de forma dentro de sus confines. -Hera- dijo Jason.

La diosa gruñó desde su trono. Cuando por fin la liberaran pensaba clamar vengaza contra aquel que la había mantenido presa.

La loba gruñó de acuerdo. Los otros lobos cercaron la piscina, su piel sobre sus espaldas, gruñendo en las torres. El enemigo ha elegido este lugar para despertar a su hijo más poderoso, el rey gigante, Lupa dijo. Nuestro lugar sagrado, donde los semidioses son reclamados, el lugar de la muerte o la vida. La casa se quemó. La casa del lobo. Es una abominación. Usted debe detenerla.

-¿A ella?-Jason estaba confundido.-¿Quieres decir, Hera?

-Ojalá fuera Hera-dijeron todos, tanto Olímpicos como semidioses.

La loba rechinó los dientes con impaciencia. Usa tus sentidos, cachorro. No me importa nada de Juno, pero si ella cae, despertará a nuestro enemigo. Y será el final para todos nosotros.

-Y por esa razón tenemos que salvarla-dijo Jason-pero a parte de eso no había demasiada motivación. Piper y Leo asintieron en señal de que le daban la razón.

Tú conoces este lugar. Tú puedes encontrarlo de nuevo. Limpiar nuestra casa. Para esto antes de que sea demasiado tarde. La torre oscura creció lentamente alargándose, como el bulbo de una flor horrible.Jason tuvo la sensación de que si alguna vez abría, pondría en libertad a algo que no quería conocer. -¿Quién soy yo?- Preguntó Jason a la loba.-Por lo menos dime eso.

-Me temo que no vas a tener tanta suerte-murmuró Atenea.

Los lobos no tienen mucho sentido del humor, pero Jason podía decir la pregunta divirtiendo a Lupa, como si Jason fuera un cachorro que acabara de probar sus garras, practicando para ser el macho alfa. Tú eres nuestra gracia salvadora, como siempre. La loba frunció los labios, como si hubiera hecho una broma ingeniosa. No debes de fallar, hijo de Júpiter.

-¿Me lo parece a mí o ha empeorado las cosas?-preguntó Apolo. -Sin duda las empeoró-asintió Jason. -Este capítulo fue corto-se lamentó Hestia. -He pensado que lo mejor será seguir un orden, para que todos leamos sin repetir-propuso Atenea-ahora leerían los mestizos, de mayor a menor, y luego pasaríamos a nosotros en el mismo orden ¿Que os parece? Como no era mala idea decidieron aceptar. -Entonces me toca a mi de nuevo-dijo Luke. El libro apareció en sus manos. -XIV Jason. Pero cuando Luke se dispuso a leer, una luz blanca bañó el lugar. Cuando se fue, dejó ver la figura de una chica. Tenía el pelo negro y corto, adornado con una diadema plateada, perp qur no iba para nafa con el resto de sus aspecto. Llevaba una cazadora negra con detalles en plata de aspecto gótico. Tenía algunas pecas en la zona de la cara y unos brillantes y amenazantes ojos azul eléctrico.

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Al fin he conseguido subir el capitulo!

Siento mucho que, teniendo en cuenta que antes subía cada dos o tres días, ahora haya solo uno cada semana, y además que sea corto (a pesar de haberle añadido algo de conversación), pero en mi defensa diré que he estado una semana medio muerta en la cama por culpa de la gripe, me salté no se cuantos exámenes (para los que ya había estudiado, y si, tuve que volver a hacerlo) y esta semana he tenido el doble que antes ¡Y Aun queda la que viene! No voy a salir viva. Por suerte, me he escabullido lo suficiente como para poder continuar. Espero volver a mi rutina normal de subida (y terminar la otra historia también) después de semana santa, ya que me la pasara en medio de la nada sin WIFI y con mucho tiempo libre, lo que, con suerte, me dará tiempo para adelantar capítulos. No pienso dejar este libro, lo tengo todo planeado, así que pienso llegar hasta el final y voy a conseguir que les de un ataque.

Y en cuanto a este, aquí les traigo a Thalia Grace señoras y señores. Y aviso ESTA SERÁ LA ÚLTIMA VISITA DE ESTE LIBRO!

Lo que me lleva a decir que en cuanto a Percy...¡Mirar, comida azul! (sale corriendo rápidamente).