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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 15

-¿Pero qué....qué...?-fueron las primeras palabras en salir de la boca de Thalia-¿¡Qué Hades está pasando aquí!? -Me encantaría que no utilizarais mi nombre así-murmuró Hades, pero nadie le prestó atención. -Artemisa...padre...¡Jason! El mencionado se levantó al escuchar su nombre y se acercó a su hermana. -¿Que hacemos aquí?-volvió a preguntar. -Las Parcas nos han traído poco a poco para leer un libro. -¿Para leer?-preguntó Thalia con una sonrisa, pues no se imaginaba a los dioses leyendo, por ejemplo, Crepúsculo. -Será mejor que te presentes, estamos en el pasado. Thalia dio un paso al frente, pero antes de que abriera la boca para decir algo sus ojos azules se clavaron en el hijo de Hermes, en el que no había reparado hasta ese momento. -Tú-acusó, a la vez que se acercaba a el con paso amenazante. Luke se levantó  y comenzó a retroceder-¿¡Qué haces tú aquí!? ¿¡Desde cuanto hace que estas aquí!? Luke estaba casi seguro de que contestara lo que contestara, Thalia le pegaría. Pero claro, si se quedaba callado también lo haría. -Em, yo vine hace un par de capítulos. -¿¡Donde están Annabeth y Percy!? -Percy aún no ha llegado y Annaneth está en algún lugar del Olimpo. -¿¡Que le has hecho a Annie!? -¡No le he hecho nada! Esa frase pareció ser el detonante. Thalia le arrebató el libro y comenzó a pegarle con el con todas sus fuerzas, dejando escapar la rabia que sentía hacia el. Sintió como la cogían por los brazos y la arrastraban lejos de él. Thalia se resistió al principio, pero al final terminó por tranquilizarla. Jason y Nico la dejaron en el lugar en el que había aparecido, solo que el hijo de Hades volvió a su puff y Jason se quedó al lado de Thalia, que fulminaba a Luke con la mirada mientras este volvía a su sitio. Los dioses estaban bastante consternados por la pelea, ya que no entendían de qué iba la cosa. -Será mejor que me presente-rompió el silencio Thalia, sin mencionar nada de lo ocurrido hacía unos minutos-soy Thalia Grace, hija de Zeus y lugarteniente de Artemisa. Hera bufó algo que se entendió como: lo que me faltaba, la otra hija bastarda. En cambio, Artemisa hizo una pregunta. -¿Qué pasó con Zoë? La mirada de Thalia se ensombreció, pero no la bajo en ningún momento. -Atlas la mató-dijo simplemente. Hubo un nuevo silencio. Apolo le dio unas palmaditas a su hermana, y para sorpresa de la mayoría ella ni le gritó ni le lanzó una flecha. -Creo que debería leer-propuso Luke, recibiendo nuevas miradas cargada de odio por parte de Thalia-IX Jason.

Jason se despertó con el sonido del trueno. Entonces recordó dónde estaba. Siempre estaba tronando en la cabaña uno.

-¿Y como hacéis para dormir?-preguntó Will. -Para nosotros es acogedor-respondió Thalia.

Por encima de su catre, la cúpula estaba decorada con mosaico azul y blanco como un cielo nublado. Los azulejos de nube pasaron por el techo, cambiaban del blanco al negro. Un trueno retumbó a través de la sala, y las baldosas de oro brillaron como las venas de los rayos.

Thalia y Jason suspiraron. La verdad era que a pesar de la estatua gigante de Zeus hippie y la sensación de abandono (que se había disipado con el paso de los meses al ser ocupada por Jason) la cabaña estaba bastante bien. Mucho mejor que la de Hades, en opinión de Nico, que parecía diseñada para vampiros más que para semidioses.

A excepción del catre que los demás campistas le habían traído, la cabaña no tenía muebles regulares: sin sillas, mesas o aparadores. En cuanto a Jason podría decir, ni siquiera tenía un cuarto de baño.

-Menos mal que Annabeth me diseñó uno-dijo Jason-ya estaba harto de tener que tener que usar el cuarto de baño del cuarto de Leo. -Las quejas las tengo yo-objetó el chico-¿Sabes lo horrible que fue cuando me desperté y vi una sombra? -¿Horrible para ti?-repitió Jason-¡Me pegaste con una llave inglesa! ¡Estuve en la enfermería por tres días! -Tío, a estas alturas ya deberías saber que tienes una cabeza sensible. Los Olimpocos, Will, Rachel y Thalia no entendieron de lo que hablaba, pero Jason se cruzó de brazos y Piper rio.

Las paredes fueron talladas con nichos, cada uno con un brasero de bronce o una estatua de oro de águila sobre un pedestal de mármol. En el centro de la habitación, de seis metros de altura, la estatua a todo color de Zeus en las clásicas túnicas griegas con un escudo a su lado y un rayo levantado, listo para herir a alguien.

Zeus infló el pecho con orgullo, haciendo que sus hijos y su hermano rodaran los ojos.

Jason estudió la estatua, en busca de todo lo que tenía en común con el Señor del Cielo. ¿Pelo negro?

-Si-interrumpió Thalia señalando su cabello.

Nop. Expresión ¿Refunfuñon?

-Si-dijeron ahora los mestizos señalándola. Thalia los amenazó con la mirada, consiguiendo que Leo y Jason se escondieran tras Piper y Will tras Rachel.

Bueno, tal vez. ¿Barba?

-De vez en cuando-volvieron a responder. -Oh callaros-ladró Thalia-soy perfecta. -Bueno, ahora sabemos a donde fue el egocentrismo-rodó los ojos Hades.

No, gracias. Con su túnica y sandalias, Zeus parecía un realmente entusiasta, realmente enojado hippie.

Varios echaron a reír, pero Zeus puso la expresión que tenía la estatua. Hades y Poseidon eran los que mas reía, lo que causó un poco de conmoción (sobre todo tratándose de Hades), pero estaba claro que tardarían mucho en olvidar eso.

Sí, Cabaña Uno. Un gran honor, los demás campistas le habían dicho. Claro, si te gustaba dormir en un templo frío contigo mismo con el Hippie Zeus con el ceño fruncido hacia abajo mirándote toda la noche.

-Por favor, quitarnos esa estatua-pidieron Jason y Thalia a la vez. -¿A ti que te importa?-preguntó Artemisa. Ya se había extrañado bastante con el comportamiento de su lugarteniente hacia los hombres, y aunque odiaba al hijo de Hermes trataba a Nico y Jason con normalidad, y no como una cazadora-Tú duermes en mi cabaña. -En realidad cuando voy al mestizo duermo en la cabina Uno-respondió Thalia sin darle demasiada importancia. Artemisa frunció ligeramente el ceño ¿Por qué la había nombrado su lugarteniente?

Jason se levantó y se frotó el cuello. Todo su cuerpo estaba tenso por el mal dormir y la convocatoria de relámpagos. Esa noche, su último pequeño truco no había sido tan fácil como lo había dejado entendido. Lo que había hecho casi lo desmaya. Junto al catre, dispusieron ropa nueva para él:

-Corrección: que los Stoll se encargaron de robar para mi-dijo Jason. Hermes puso cara de orgullo y Luke mostró una sonrisa marca dios de los ladrones, sonrisa que se borró en cuanto Thalia lo fulminó con la mirada. Annabeth lo había recibido con cariño, había aceptado sus disculpas y ahora volvía a sentirse como du hermano mayor. ¿Por qué lo odiaba tanto?

...pantalones vaqueros, tenis y una camiseta de color naranja Campamento Mestizo. Definitivamente necesitaba un cambio de ropa, pero miró hacia abajo en su camisa púrpura andrajosa, que se resistía al cambio. Se sentía mal de alguna manera, ponerse en la camiseta del campamento.

Jason sintió como Piper le agarraba la mano y le sonreía. Cuando hacía eso lo último que le apetecía era volver al Campamento Júpiter. El Mestizo se parecía mucho más a un hogar, pero Roma también era su sitio.

Todavía no podía creer que perteneciera aquí, a pesar de todo lo que le habían dicho.

-Y yo no me puedo creer que no te echaran a patadas-gruñó Atenea. -¿Que le pasa?-le preguntó Thalia a su hermano. -Lleva así toda la lectura-fue la respuesta-menos mal que no estuviste cuando los dioses se volvieron locos y exigieron nuestras cabezas.

Pensó en su sueño, con la esperanza de que más recuerdos volvieran con él acerca de Lupa, o esa casa en ruinas en las secoyas. Sabía que había ido allí antes. La loba era real. Pero le dolía la cabeza cuando trataba de recordar. Las marcas en el antebrazo parecían arder. Si pudiera encontrar las ruinas, podría encontrar su pasado. Lo que crecía dentro de esa torre de roca, Jason tenía que detenerlo. Miró al Zeus Hippie. -De nada por ayudar.

-Como si lo hubiera hecho alguna vez-murmuraron Jason y Thalia. Su padre se quedó mirándolos con desdén. Era el rey de los dioses ¡Estaba demasiado ocupado como para cumplirles los caprichos!

La estatua no dijo nada. -Gracias, papá-murmuró Jason. Se cambió de ropa y miró su reflejo en el escudo de Zeus. Su cara se veía acuosa y extraña en el metal, como si se estuviera disolviendo en un charco de  oro. Definitivamente no se veía tan bien como Piper se había visto ayer por la noche después de que ella había sido transformada de repente.

-Teníamos que volver al tema ¿no?-preguntó la hija de Afrodita haciendo una mueca. -Oh vamos Pipes, estabas hermosa-respondió Jason besándole la mejilla haciendo que se sonrojara. -Un momento-dijo Thalia-¿Vosotros dos estáis saliendo? -Pues si que os llegan las noticias a las Cazadoras-dijo Leo. -Respondiendo a la pregunta-ignorando completamente a Leo-si, Piper es mi novia. Zeus gruñó por lo bajo. Sin duda, iba a tener que hablar con su hijo.

Jason aún no estaba seguro de cómo se sentía acerca de eso. Había actuado como un idiota, anunciando delante de todos que ella era un golpe de gracia.

-Atención señoras y señores. Nuestros Superman rubio admite que es un idiota-anunció Leo poniendo las manos como en un megáfono-¿Qué será lo siguiente? ¿Nico vestido de blanco? ¿Percy teniendo un buen plan? -¿Leo Valdez con novia?-lo cortó Rachel. -No necesito novia ¡TODAS LAS CHICAS AMAN A LEO!-para darle más énfasis a sus palabras le guiñó un ojo a Piper, Rachel y Thalia, causando que la primera riera, la segunda sacara su cepillo la tercera pasara de el. Oh si, si no estuviera enamorado de Calipso seguramente ya habría tratado de ligar con ella-soy lo más ardiente de este mundo después del carro del sol. -¡No!-se quejó Apolo-¡YO soy lo más ardiente! Sin saber por que, a Nico se le pasó por la cabeza la conversación de Percy y Thalia cuando lo rescataron con diez años: Thalia: uau, que calor irradia ese tipo. Percy: es el dios del sol. Thalia: no me refería a eso... Sacudio la cabeza ¿Por qué estaba recordando eso?

No es como si hubiera sido nada malo con ella antes. Claro, se veía genial después de la atención hacia ella de parte de Afrodita, pero ella tampoco parecía a sí misma, no se sentía cómoda con la atención.

Ahora si que Piper se sonrojo. Le alegraba muchísimo que Jason no la viera tan deslumbrante como todo el mundo ese día.

Jason se había sentido mal por ella. Tal vez eso era una locura, teniendo en cuenta que había sido reclamada por sólo una diosa y se convirtió en la chica más hermosa en el campamento.

-Yo creo que hay demasiadas bellezas para elegir solo a una-dijo Apolo guiñándoles un ojo a las chicas. -Apolo ¿Cuáles son las normas respecto a mis cazadoras?-preguntó Artemisa con voz cansada, como si llevaran milenios discutiendo eso. -Oh vamos hermanita... -¡NO ME LLAMES HERMANITA! -Si te encanta. Además, yo nací antes. -¿Cuántos milenios vamos a seguir discutiendo esto? -Todos los que haga falta.

Todo el mundo había comenzado a adularla, diciéndole lo increíble que era y cómo, obviamente, ella debía ser la que fuera en la búsqueda, pero que la atención no tenía nada que ver con quién era. Nueva vestimenta, maquillaje nuevo y brillante aura de color rosa, y boom: de repente la gente le gustaba. Jason se sentía como si no entendiera eso.

-Sinceramente, ni yo entiendo eso-dijo Afrodita, consiguiendo que todos la miraron extrañado-¿Qué? Por mucho que me guste, no es solo vestir bien y ser elegante. Buenas acciones, buenos gestos, ser bella por dentro, es algo que yo aprecio mucho, sobre todo en mis hijas. Entiendo que la ropa puede definirte en parte, pero lo importante es como eres por dentro. Y ni la ropa ni el maquillaje va a cambiar eso. Todos se quedaron consternados ¿De verdad Afrodita acababa de decir esas palabras?

Ayer por la noche cuando había llamado por un rayo, las reacciones de los otros campistas le habían parecido familiar para él. Estaba bastante seguro de que había estado lidiando con eso durante mucho tiempo; la gente lo miraba con asombro sólo porque era el hijo de Zeus, lo trataban especial, pero no tenía nada que ver con él. Nadie se preocupaba por él, sólo la posición de miedo de su Gran Padre detrás de él con el perno del fin del mundo, como si dijera: ¡Respeten a este chico o comerán tensión!

Jason y Nico bufaron. No odiaban ser hijos de los Tres Grandes, si no la posición en la que los dejaba. Hades y Poseidon se compadecerieron un poco, pero Zeus no lo entendía ¡Tener a gente que haga lo que quieras era lo mejor del mundo! Aunque claro, el era un experto en controlar a la gente a través del poder y del miedo.

Después de la fogata, cuando la gente empezó a regresar a sus camarotes, Jason había ido con Piper y formalmente le pidió que lo acompañara en la búsqueda.

-Todo un caballero-sonrió Afrodita. -Obviamente ¡Es mi hijo! Demeter, Atenea, Hera, Hades, Persefone y Poseidon lo miraron incrédulos. -Uy si, un completo caballero-rodó los ojos Persrfone. El era el que le había dado a Hades la estúpida idea de secuestrarla. Y por no hablar de como había nacido ella. Zeus no pareció captar el sarcasmo.

Ella había estado todavía en un estado de shock, pero asintió con la cabeza, frotándose los brazos, ya que debía de haber tenido frío con ese vestido sin mangas.

-¿Tanto costaba poner un vestido con mangas? ¿O algo más tapado? -Protesto-dijo Apolo. -No se admite la protesta-exclamó Jason al instante.

-Afrodita tomó mi chaqueta de snowboard-murmuró.-Asaltada por mi propia madre.

-A todas mis hijas le hago lo mismo-dijo Afrodita. -Pero yo no soy como todas tus hijas-respondió Piper-solo hay que esperar al próximo capitulo para comprobarlo.

En la primera fila del anfiteatro, Jason encontró una manta y la envolvió alrededor de sus hombros.

-Oh-exclamaron Afrodita, Persefone y Rachel.

Jason trató de no sonrojarse, pero se podía notar un cierto rubor en las orejas.

-Vamos a obtener una nueva chaqueta-prometió. Ella esbozó una sonrisa. Él quería envolver sus brazos alrededor de ella, pero se contuvo. No quería que ella pensara que él era tan superficial como todo el mundo, tratando de hacer un movimiento en ella, porque se había convertido toda hermosa.

-Gracias-dijo Piper abrazando a su novio. -Vaya hermanito, no sabía yo que fueras tan galán. Aunque claro, solo hay que verte-dijo Thalia, pero ella se dedicó a hacer su papel de hermana mayor: ridiculizarlo. Le apretó uno de los mofletes-¿Quién es el más mono del Olimpo?-preguntó con voz aguda. Ahora si que Jason se había sonrojado. Leo trataba de reprimir la risa, pero no le salía bien. -Tío, tu hermana está muy buena-declaró, consiguiendo que Thalia le prestara un mínimo de atención. -¿Qué parte de ''cazadora de Artemisa'' no ha entendido tu diminuto cerebro de hombre?-se burló, aunque tampoco se esforzaba demasiado, dejando clara su indiferencia hacia el. -Yo no he dicho que me gustaras-respondió Leo. Si que se había quedado prendado de Thalia la primera vez que la había visto, pero ahora tenía a Calipso, y pensar en ella hacia que la hija de Zeus no le gustara más allá del físico-tan solo he dicho que estás buena, y eso es algo demasiado obvio para que cualquier hombre pueda notar-terminó con una sonrisa. Artrmisa frunció el ceño. Ya había advertido que su hermano había mirado más de una vez a su lugarteniente, por no hablar de que el hijo de Hermes la miraba de reojo cada vez que alguien interrumpía. Quería reñirle a ese chico, pero si solo se había dedicado a decir lo obvio...¿Qué podía hacer? -Regla de mis Cazadoras-decidió decir con la voz mortífera y amenazante a partes iguales-No las miren.

La mayor parte del sexo opuesto se dieron por aludidos al escuchar su tono de voz.

Se alegró de Piper iba con él en la búsqueda. Jason había intentado acto valiente en la fogata, pero era sólo eso: un acto. La idea de subir contra una fuerza del mal lo suficientemente potente como para secuestrar a Hera le daba miedo estúpido, sobre todo porque ni siquiera sabía su propio pasado. Necesitaba de ayuda, y lo sintió a su derecha: Piper debía estar con él.

-Pues claro que debo estar contigo-le agarró de la mano. -Y no os olvidéis de mi-dijo Leo cargándose en los hombros de Jason, aunque el hijo de Júpiter tan solo soltó una carcajada-a donde vosotros vayáis, yo iré ¡Seremos como los tres mosqueteros! -¿Y que pasa con D' Artagnan?-preguntó Piper. -Se me ocurre al cuarto mosquetero perfecto-sonrió Leo, pensando en su chica.

Pero las cosas se complicaron ya sin calcular cuánto le gustaba, y por qué. Se había metido ya con su cabeza lo suficiente. Se puso sus zapatos nuevos, listos para salir de esa cabaña fría y vacía. Entonces vio algo que no había visto la noche anterior. Un brasero había sido movido fuera de una de las alcobas para crear un espacio pequeño para dormir, con un saco de dormir, una mochila, incluso algunas imágenes grabadas en la pared.

Thalia se removió. Ese había sido su lugar para dormir durante los meses en los que estubo en el campamento. Por un lado lamentaba haber dejado ahí las fotografías de ella, Luke y Annabrth, pero era algo que quería dejar atrás. Luke había muerto, y aunque no fuera así, se había ganado su odio, por no hablar de que tenía terminantemente prohibido salir con hombres. Y Annabeth...ella siempre había sido su mejor amiga, la única persona en la que había llegado a confiar plenamente a parte de Percy y Grover. Estar en la caza hacía que solo pudiera verla una o dos veces al año. Seguían queriéndose mucho, pero también se habían alejado bastante. Además, algún día Annabeth moriría, y no quería arriesgarse a sufrir la pérdida de tanta gente por el paso de los años. Uno de los sacrificios por pertenecer a la caza: dejar atrás su vida anterior.

Jason se acercó. El que había dormido allí, había sido hace mucho tiempo. El saco de dormir olía a humedad. La mochila estaba cubierta con una fina capa de polvo. Algunas de las fotos una vez pegadas a la pared habían perdido su pegajosidad y habían caído al suelo. Una foto mostraba a Annabeth, mucho más joven, tal vez ocho, pero Jason sabía que era ella: mismo pelo rubio y ojos grises, la misma mirada distraída como si estuviera pensando en un millón de cosas a la vez.

Luke suspiró al recordar esos recuerdos y cómo todo se había desmoronado ante sus ojos. Aun así, se alegraba de que Annabeth lo hubiera perdonado y poder haber cumplido la promesa sobre la familia. Se lo debía, por mucho que Thalia lo odiara.

Estaba de pie junto a un hombre de pelo rubio de unos catorce o quince años, con una sonrisa pícara y desigual armadura de cuero sobre una camiseta. Estaban en un callejón detrás de ellos, como si estuvieran diciéndole al fotógrafo, ¡Vamos a conocer cosas en un callejón oscuro y matarlos!

-No estabamos diciendo eso-se defendió Luke por ambos-Más bien decíamos ¡Vamos a ver si alguien ha tirado algo en buen estado! Thalia tenía ganas de gritarle allí mismo que se callara, pero se contuvo.

Una segunda foto mostraba a Annabeth y el mismo hombre sentados en una fogata, riendo histéricamente. Finalmente Jason cogió una de las fotos que habían caído. Era una tira de imágenes como las que tomarías en un fotomatón "hágalo usted mismo": Annabeth y el chico de pelo rubio, pero con otra chica entre ellos. Era tal vez quince, con el pelo negro (agitado como Piper)

-Esa es una de las razones por las que me caes bien-señaló Thalia-no me importaría tenerte como cuñada.

... con una chaqueta de cuero negro y joyería de plata, por lo que se veía de tipo de gótico, pero estaba capturada a medio reír, y estaba claro que estaba con sus dos mejores amigos.

Zeus frunció el ceño. No solo tenía que soportar que su hijo saliera con una inútil hija de Afrodita y tuviera como amigos al hijo de Hefesto y Hades, sino que su hija había sido la mejor amiga del que ayudó a Cronos a volver. Sonrió, recordando los gritos del principio. Por lo menos ella había rectificado sus errores.

-Esa es Thalía-, dijo alguien. Jason se volvió. Annabeth estaba mirando por encima del hombro. Su expresión era triste, como si la imagen comprara recuerdos duros. -Ella es la otra hija de Zeus, que ha vivido aquí... pero no por mucho tiempo. Lo siento, me ha golpeado. -Está bien- dijo Jason.-No es como que pienso en este lugar como un hogar.

Una sonrisa apareció en la cara de Atenea, pero tan solo duró hasta que Jason dijo: -Ahora si que es como un hogar. Atenea abrió la boca para discutir, pero previendo la pelea Luke continuó.

Annabeth se vistió para viaje, con un abrigo de invierno sobre su ropa del campamento, el cuchillo en su cinturón, y una mochila al hombro. Jason dijo: -¿No creo que hayas cambiado de opinión acerca de venir con nosotros? Ella negó con la cabeza. -Tienes un buen equipo ya. Me voy a buscar a Percy. Jason estaba un poco decepcionado. Él habría apreciado tener a alguien en el viaje que supiera lo que estaban haciendo, por lo que no se sentiría como si llevara a Piper y a Leo por un precipicio.

-Teniendo en cuenta a donde nos llevaste si que fuimos a un precipicio-dijo Leo, consiguiendo que Hefesto y Afrodita se preocupasen por el y Piper antes de tiempo.

-Oye, estarán bien- prometió Annabeth. -Algo me dice que esto no es tu primera misión. Jason tenía una vaga sospecha de que tenía razón, pero eso no le hacía sentir mejor. Todo el mundo parecía pensar que era tan valiente y seguro, pero que no entiende cómo de perdido realmente se sentía. ¿Cómo podrían confiar en él cuando él ni siquiera sabía quién era?

-Tan solo es por el puesto con los tres grandes-dijo Will, recordando lo seguros que habían estado sus hermanos pensando que Piper y Leo tenían a alguien tan bueno como Jason-pero eso no siempre ocurre. Tan solo hay que pensar en Percy. Nico apretó los puños en los bolsillos de su chaqueta de aviador. El si había creído que con Percy a su lado a Bianca no le pasaría nada. Que estúpido había sido.

Miró las fotos sonrientes de Annabeth. Se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que ella sonrió. Realmente le gustaba este tipo Percy como para buscarlo tanto, y eso hizo que Jason sintiera un poco de envidia. ¿Había alguien en busca de él ahora? ¿Qué pasa si alguien lo cuidó mucho y estaba sacado de su mente por la preocupación, y él ni siquiera podía recordar su vida anterior?

Jason se entristeció un poco al pensar en Reyna. Desde que sabía los sentimientos de la pretora se sentía culpable.

-Sabes quién soy-, supuso. -¿No es así?

-Lamento decepcionarte, pero no creo que ni Annaneth sea capaz de preever algo parecido-dijo Thalia.

Annabeth se apoderó de la empuñadura de su daga. Buscó una silla para sentarse, pero por supuesto no había ninguna.

-Por favor, necesito que alguien rediseñe mi cabaña-pidio Jason.

-Honestamente, Jason... no estoy segura. Mi mejor suposición, es que eres un solitario. Sucede a veces. Por una razón u otra, el campamento nunca te encontró, pero de todos modos has sobrevivido por estar en constante movimiento alrededor. Entrenando tú mismo para luchar. Manejaste los monstruos por tu cuenta. Tú venciste las probabilidades.

-Me halaga, pero no habría sido capaz de hacer eso tantos años y a tanta edad-dijo el hijo de Júpiter. -Sinceramente, no creo que ni Percy lo hubiera conseguido-dijo Rachel.

-Lo primero que Quirón me dijo- recordó Jason -deberías estar muerto. -Eso podría tener una razón- dijo Annabeth.-La mayoría de los semidioses nunca lo logran por su cuenta. Y un hijo de Zeus, quiero decir, no hay nada más peligroso que eso. Las posibilidades de llegar a la edad de quince sin encontrar el Campamento Mestizo o morir es microscópica. Pero como dije, a veces ocurre. Thalia se escapó cuando era joven. Sobrevivió por su cuenta durante años. Incluso se hizo cargo de mí por un tiempo. Así que tal vez era una solitaria.

Thalia mostró su mejor sonrisa marca Zeus: una tan deslumbrante como los rayos. Jason rodó los ojos ¿Era el único sin egocentrismo en su familia o qué?

Jason le tendió el brazo. -¿Y estas marcas? Annabeth miró a los tatuajes. Era evidente, que le molestaba.

-Cualquiera de mis hijos odia a los romanos-dijo Atenea.

-Bueno, el águila es el símbolo de Zeus, de manera que tiene sentido. Las doce líneas... tal vez representan años, si las habías estado haciendo desde que tenías tres años de edad.

-¿Te quemaron esas marcas cuando tenías tres años?-preguntó Will, aunque no necesitó que el hijo de Júpiter asintiera para saber la respuesta-por favor, dime que tenéis un buen médico que se encargó de ello. Jason quería contestar que si, pero no pudo. Tan solo había un par de hijos de Apolo sanadores en el Júpiter, y ninguno tan eficiente como Will.

...SPQR, es el lema del antiguo Imperio Romano: Senatus Populusque Romano, el Senado y el Pueblo de Roma.

-Por cosas como esas Annabeth es el cerebro de las operaciones-dijo Leo-hace competencia a las Parcas.

Aunque el por qué de que estén quemadas en tu propio brazo, no lo sé. A menos que tú tuvieras un maestro realmente duro de Latin... Jason estaba bastante seguro de que no era la razón. Tampoco parecía posible que estuviese en su propia vida. Pero ¿qué otra cosa tenía sentido? Annabeth había sido muy clara—El campamento mestizo era el único lugar seguro en el mundo para los semidioses. -Yo, um... tuve un sueño extraño la noche anterior-, dijo. Parecía una tontería para confiar, pero Annabeth no pareció sorprendida. -Sucede todo el tiempo a semidioses- dijo.-¿Qué viste? Él le habló de los lobos y la casa en ruinas y las dos agujas de roca. Mientras hablaba, Annabeth empezó a pasearse, parecía cada vez más agitada.

-Un recordatorio de que los hijos de Atenea tambien tienen hiperactividad-recordó Demeter.

-¿No recuerdas dónde esta esa casa?"- Preguntó. Jason negó con la cabeza. -Pero estoy seguro de que he estado allí antes. -Secuoyas-musitó ella.-Podría ser el norte de California. Y la loba... He estudiado diosas, espíritus y monstruos en toda mi vida. Nunca he oído hablar de Lupa.

-Este tipo de capítulos hace que el respeto hacia nuestra listilla se pierda-negó Leo con la cabeza. -Oh vamos, por muchos capítulos donde Annabeth no sepa algo jamás le perderás el respeto-dijo Piper. La mitad de la sala concordó con ella.

-Ella dijo que el enemigo era un "ella." Pensé que quizás era Hera, pero...

-Que me comparen con Gea-gruñó la diosa-¡Puede que no sea muy agradable, pero al menos yo no trato de dar golpes de estado! Los Olímpicos la miraron, sobre todo Zeus. -¡Ya lo hiciste! !Varias veces!

-Yo no confío en Hera, pero no creo que ella sea el enemigo. Y eso de la decadencia de la tierra...-La expresión de Annabeth se oscureció.-Tienes que detenerlo. -Tú sabes lo que es, ¿no?- Preguntó.-O por lo menos, tienes una conjetura. Yo vi tu cara anoche en la hoguera. Tú miraste a Quirón como si de pronto entendieras, pero tú no querías que nos asustaremos. Annabeth vaciló. -Jason, las cosas sobre las profecías... cuanto más sepas, cuanto más tratamos de cambiarlas, pueden ser desastrosas. Quirón cree que es mejor que encontren su propio camino, y encuentra las cosas a su propio tiempo. Si él me hubiese dicho todo lo que sabía antes de mi primera misión con Percy... he tenido que admitir que no estoy segura de que hubiera sido capaz de llevarla a cabo. Para tu misión, es aún más importante.

-¿Más importante que recuperar mi rayo?-interrumpió Zeus frunciendo el ceño. -¿Me estás comparando con ese cacharro?-amenazó Hera. -Por supuesto que no-Zeus tragó saliba y le hizo una señal a Luke para que continuara.

-¿Esto estará mal, huh? -No, si tienes éxito. Por lo menos... espero que no. -Pero yo no sé ni por dónde empezar. ¿Dónde se supone que debo ir? -Sigue a los monstruos- sugirió Annabeth. Jason había pensado en eso. El espíritu tormenta que lo había atacado en el Gran Cañón había dicho que lo solicitaba su jefe. Si Jason pudiera seguir a los espíritus de la tormenta, podría ser capaz de encontrar a la persona al control de ellos. Y tal vez eso lo llevaría a la cárcel de Hera. -Está bien- dijo.-¿Cómo puedo encontrar vientos de tormenta? -Personalmente, me gustaría pedirselo a un dios del viento- dijo Annabeth.-Aeolus es el amo de todos los vientos, pero es un poco impredecible.... Nadie lo encuentra, a menos que quiere ser encontrado. Él trata con cada uno de los cuatro dioses del viento estacional ese el trabajo de Eolo. El más cercano, el que tiene más trato con los héroes, es Bóreas, el viento del norte. -Así que si me lo miró desde arriba en los mapas de Google...

-No es tan fácil-supuso Atenea. -¿Alguja vez lo es?-preguntó Piper.

-Oh, él no es difícil de encontrar-prometió Annabeth. -Se estableció en América del Norte como todos los otros dioses. Así que, por supuesto, él escogió el más antiguo asentamiento del norte, tan al norte como se puede ir. -¿Maine?-Adivinado Jason. -Más allá. Jason trató de imaginar un mapa. Ué estaba más al norte de Maine? El asentamiento más antiguo del norte... -Canadá- decidió.-Quebec. Annabeth sonrió. -Espero que hables francés.

-El no, pero mi hija si-dijo orgullosa Afrodita, en francés. Piper le respondió en el mismo idioma, pero nadie aparte de Atenea las entendió, pero dejaban claro el mensaje.

Jason en realidad sentía una chispa de emoción. Quebec, por lo menos ahora tenía una meta. Encuentra el viento del norte, localiza a los espíritus tormenta, y encuentra para quién han estado trabajando y dónde está esa casa en ruinas. Hera gratis. Todo en cuatro días. Pastel.

-QUIERO PASTEL-gritaron casi al instante Leo, Apolo y Hermes. -Ya comeremos dentro de varios capitulos-suspiro Demeter-aguantense.

-Gracias, Annabeth.-Miró la tira de fotos en su mano. -Así que, eh... dijiste que era peligroso ser hijo de Zeus. ¿Qué paso con Thalia? -Oh, ella está bien- dijo Annabeth. -Se convirtió en una cazadora de Artemisa, una de las siervas de la diosa. Ellas vagan por todo el país matando monstruos. Nosotros no las vemos en el campamento muy a menudo.

-Mejor di que tan solo las vemos dos o tres veces-corrigió Will-hasta Nico viene más a menudo.

Jason miró a la enorme estatua de Zeus. Entendió por qué Thalía había dormido en esa alcoba. Era el único lugar en la cabaña endonde no había línea de visión del Hippie Zeus.

-Pues claro que si-dijo Thalia-¿Por qué iba a ser si no? ¿Por gusto?

E incluso no había sido suficiente. Había optado por seguir a Artemisa y ser parte de un grupo en vez de quedarse en este templo con corrientes de aire frío a solas con los veinte metros de altura de su padre—Padre de Jason—ceñudo hacia ella.

-En realidad no fue por eso por lo que ne fui-dijo. Se volvió pensativa durante unos momentos-bueno, no fue la única razón.

¡Come tensión! Jason no tenía ninguna dificultad para comprender los sentimientos de Thalia. Él se preguntó si había un grupo de cazadores para los chicos.

-¡Esa es una idea brillante!-se emocionó Apolo-¿¡No crees Misa!? -¡No!-respondio la diosa-no creo que sea buena idea. Y juro que como la lleves a cabo te rayo el maserati. Apolo la miró horrorizado. -¡No serías capaz! -Ponme a prueba-lo desafió.

-¿Quién es el otro niño en la foto?- Preguntó.-El tipo de pelo rubio. La expresión de Annabeth fue apretada. Tema delicado.

-Muy delicado-resaltó Jason.

-Ese es Luke-, dijo.-Ahora está muerto. Jason decidió que era mejor no preguntar más, pero la forma en que Annabeth, dijo el nombre de Luke, le hizo preguntarse si tal vez Percy Jackson no era el único chico al que Annabeth le había gustado nunca.

Leer esa parte hizo que a Luke se le saltaran los colores. Thalia lo miró, furiosa de nuevo (o en este caso aún mas furiosa). -Dime que Annabeth no se enamoro de ti, por favor, dime que no le rompiste tambien el corazón a Annie-dijo en un tono tan desafiante que nadie se dio cuenta de que había dicho tambien. Luke reaccionó mejor que la última vez: se levantó al instante y puso el libro entre el y Thalia. -Thalia, por favor, yo no he tenido la culpa de eso-trató de defenderse, mientras retrocedía. Desgraciadanente, chocó contra una pared y Thalia lo acorraló. Era obvio que la hija de Zeus estaba cabreada. A su alrededor salían chispas, literalmente. -¿Que no esntu culpa?-repitió. Lo agarró por la camiseta en plan amenazante, de una manera que funcionaba mejor de lo que Luke admitiría. Sobra decir que Artemisa estaba orgullosa de su lugarteniente-no vuelvas a decir esas palabras. Nunca. Lo soltó y volvió a sentarse en su puff.

Se centró de nuevo en el rostro de Thalía. No dejaba de pensar en esta foto de ella era importante. Le faltaba algo. Jason sintió una extraña sensación de conexión con este otro hijo de Zeus, alguien que podría entender su confusión, tal vez incluso contestar algunas preguntas. Pero otra voz dentro de él, un susurro insistente, dijo: Peligroso. Manténgase alejado. -¿Qué edad tiene ahora?- preguntó.

-La pregunta de la discordia-Thalia hizo una mueca. Zeus puso un poco más de interés en la lectura.

-Es difícil de decir. Fue un árbol por un tiempo. Ahora ella es inmortal.

-¿¡Qué!?-preguntaron los diosesn, bastante confusos con lo del árbol.

-¿Qué? Su expresión debió haber sido bastante buena, porque Annabeth se echó a reír.

En la sala, los mestizos hicieron los mismo ante la cara estupefacta de los Olímpicos.

-No te preocupes. No es algo que todos los hijos de Zeus pasan.

-No, pero sí a los hijos de los tres grandes...-mustió Nico en voz ata, sin darse cuenta.

-¿A qué te refieres?-preguntó Hades con ¿temor? ¿preocupación? Después que lo defendiera no estaba seguro.

-Da igual-esquivó la pregunta. No tenía ganas de contar que lo habían transformado en diente de león.

Por suerte para el, Thalia tampoco dijo nada.

...Es una larga historia, pero...bueno, ella estuvo fuera de servicio por un largo tiempo. Si hubiera envejecido con regularidad, estaría en sus veintes ahora, pero todavía se ve igual que en esa imagen, como si se tratasé de... bueno, cerca de su edad. ¿Quince o dieciséis años?

-Tecnicamente solo me faltaba un día para los dieciseis, por lo que tengo quince-confirmó la hija de Zeus, con algo de pena. Le habría encantado poder celebrar su dieciseis cumpleaños, sobre todo teniendo en cuenta que tampoco había celebrado los anteriores. Por suerte, nadie se dio cuenta, excepto una persona.

Algo que la loba había dicho en su sueño molestaba a Jason. Se encontró preguntando: -¿Cuál es su apellido?

-¿Para qué quieres su apellido?-preguntó Hera. -Tal vez se encontraron con anterioridad-trató de deducir a Atenea. Sin embargo, Zeus sabía la verdad. Sus dos hijos tenían el mismo color de ojos y recordaba que ambos se habían presentado con el mismo apellido. Oh dioses, en el lío en el que se había metido.

Annabeth parecía inquieta. -Ella no hizo uso de un apellido, en realidad. Si ella tuviera que hacerlo, ella haría uso del de su madre, pero no se llevaban bien.

Thalia gruñó y Jason le pasó el brazo por los hombros. Pocas personas serían capaces de hacerlo sin recivir un puñetazo, pero al ser su hermano, resultaba de cierta manera...tranquilizador.

Thalía salió huyendo cuando ella era muy joven. Jason esperó. -Grace-dijo Annabeth.-Thalia Grace. Los dedos de Jason se entumecieron. La imagen cayó al suelo. -¿Estás bien?-, Preguntó Annabeth. Un fragmento de la memoria, tal vez había encendido una pequeña pieza que Hera había olvidado de robar. O tal vez lo había dejado allí a propósito, sólo lo suficiente para que él recordara su nombre, y supo que desenterrar su pasado era terrible, terriblemente peligroso. Deberías estar muerto; Chiron había dicho. No fue un comentario sobre Jason batiendo las probabilidades como un solitario. Quirón sabía algo específico, algo sobre la familia de Jason. Las palabras de la loba en su sueño por fin tenían sentido para él, la ingeniosa broma a su costa. Podía imaginar a Lupa gruñendo una sonrisa lobuna. -¿Qué es?-Annabeth presionó. Jason no podía mantener esto para sí mismo. Esto podría matarlo, y tuvo que recibir ayuda de Annabeth. Si ella supiera Thalía, tal vez podría aconsejarle. -Tienes que jurar que no le dirás a nadie más- dijo. -Jason... -Juralo- instó.-Hasta averiguar lo que está pasando, qué significa todo esto...-se frotó los tatuajes grabados en su antebrazo. -Tienes que mantener un secreto. Annabeth vaciló, pero su curiosidad se impuso. -Muy bien. Hasta que me digas que está bien, no compartiré lo que tú me dirás con nadie más. Lo juro por el río Estigio. Un trueno retumbó, aún más fuerte de lo habitual en la cabaña. Tu eres nuestra „Gracia salvadora, el lobo había gruñido. Jason tomó la foto del piso.

-Mi apellido es Grace- dijo. -Esta es mi hermana.

-¿¡QUÉ!?-bramó Hera, levántandose del trono. Fulminó con la mirada a Jason y Thalia, pero esto no era nada comparado con las chispas que saltaron cuando se posaron sobre Zeus-¿¡DOS HIJOS!? ¿¡CON LA MISMA MORTAL!? ¿¡ES QUE ACASO NO ME HAS USADO LO SUFICIENTE COMO OBJETO DE BURLA!? Zeus se levantó, rayo en mano, y la encaró. -Eso es lo único que te preocupa, tú y tú estúpida reputación. Te da igual el resto, solo te importa como te ven los demás. -Antes no. Antes de este matrimonio, no me importaba eso, y tú lo sabes. Puede que no fuera la mejor persona del mundo, pero al menos no me odiaba todo el mundo y no me importaba tanto como me miraba la gente ¿Y sabes que cambio? Me casé contigo. Si, casarse con el rey de los dioses un verdadero honor, siempre que puedas soportar los cuchicheos, las miradas, las caras de pena ¿Pero sabes que? Ya he soportado suficiente todo esto, ya estoy harta de tratar de juntar esta familia de la que ni siquiera debería preocuparme, ya estoy harta de tratar de defender a Artemisa, Hermes, Apolo, Atenea y Dionisio ante ti, solo para que nos mantengamos unidos. Ya estoy harta de ser el hazmerreír del Olimpo. Y con esto desapareció, dejando un vacío enfrente de Zeus. El rey se volvió a sentar en su trono y todos lo miraron, expectantes. Los Olímpicos jamás habían visto a Hera perder los nervios de esa manera, y los semidios simplemente no sabían que hacer. Era más que obvio que ninguno le tenía simpatía a Hera, pero hasta ellos tenían que admitir que tenía un punto de razón. Ser la diosa del matrimonio y estar casada con un libertino durante eones y tratar de juntar a una familia que se pasa la vida discutiendo tenían que pasar factura. Luke miró a los dioses, y se dio cuenta de que Hestia tambien había desaparecido. -¿Continúo?-preguntó hacia nadie en particular. -Por favor-pidió Afrodita. Tal vez continuar la lectura le quitaría hierro al asunto.

Annabeth se puso pálida. Jason podía ver su lucha entre consternación, incredulidad, enojo. Ella pensó que estaba mintiendo. Su afirmación era imposible. Y parte de él sentía lo mismo, pero en cuanto pronunció las palabras, sabía que eran verdad. Entonces las puertas de la cabaña se abrieron en explosión. La mitad de una docena de campistas se derramaron en ella, liderado por el tipo calvo de Iris, Butch. -¡Date prisa!-,dijo, y Jason, no podía decir si su expresión era la excitación o el miedo.-El dragón está de vuelta.

-¿Qué has hecho?-preguntó Hefesto mirando a Leo. El sonrió a lo plan científico malvado. -Lo veréis en el próximo capítulo. -¿El qué veremos en el próximo capitulo?-preguntó una nueva voz. Al verla, Thalia se levantó de su puff. -Annabeth. La rubia posó su mirada en la ojiazul y sonrió. -Thalia. Ambas se abrazaron, felices. Thalia recordó la anterior "conversación" con Luke y tuvo que admitir algo: había cosas que la rubia no le había contado, y de las que tendrían que hablar.

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Bueno, he intercambiado a Hera por Annabeth ¿Qué les parece? También Thalia ha estado a punto de matar a Luke un par de veces, pero no serán las últimas.

Encontré tiempo para subir durante mi época de estudio (me tienen que enviar al Elíseo solo por eso) y espero poder subir el próximo dentro de poco, ya nos estamos acercando al siguiente descanso, que será por el capítulo 20.

Adios semidioses, y que la fuerza os acompañe!