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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 17

Piper podía manejarse con muchas cosas en la vida ¿Fans locas a las puertas de su casa? Normal ¿Paparazzi tratando de saber hasta el último secreto de su vida y la de su padre? Molesto, pero había aprendido a lidiar con ello ¿Leo contando sus chistes malos? Simple ¿Una pandilla de gigantes a la que derrotar y un plazo límite demasiado corto? Parte de la vida de un semidiós.

¿Su madre arrodillándose delante de todo el Olimpo reconociéndola? Eso sobrepasaba sus expectativas, es más, el medidor de cosas extrañas que podían sucederle acababa de estallar en mil pedazos.

Lo peor de todo: todo el mundo las miraba. Se había acostumbrado a que la miraran, de manera que no le resultara tan incómodo. Sin embargo, tener a los Olímpicos mirándote, preguntándose que tiene de especial la hacia sentir como ese día en la hoguera, cuando fue reconocida. Confundida. Asustada. Juzgada.

Por suerte o por desgracia, depende de donde se mirara, Zeus habló antes de que pudiera decir algo (algo seguramente estúpido).

-¿¡Qué crees que estás haciendo!?-bramó hacia Afrodita.

La diosa del amor se levantó y encaró al lord de los cielos, vena hinchada incluida.

-Creo que es bastante obvio, pero por si no se ha enterado acabo de reconocer a mi hija-habló con un nuevo tono de insubordinación.

-¿Acaso te das cuenta de lo que estás haciendo? Dije explícitamente que no quería que nos relacionásemos más de la cuenta con estos mestizos, una orden que no has sabido cumplir.

-Una orden absurda, si se me permite decirlo-habló una nueva voz.

Hera entró en la sala, más tranquila de lo que se hubiera esperado de ella.

-¿Qué quieres decir?-siseó Zeus, al borde de un ataque de ira.

-No se que ocurrirá en estos libros o que va a pasar, pero si se una cosa: vamos tener que cargar con nuestros errores y ver el mundo mortal. Nos mandaron estos libros para cambiar ¿Y qué mejor manera de comenzar que comportándonos más como una familia? ¿Por muy imperfecta que sea?

-Tiene razón-murmuró Hestia desde su fuego.

Hera sonrió con tranquilidad y se sentó en su trono, complacida ante el silencio de Zeus.

-¿A quién le toca leer?-preguntó.

Los mestizos, que aún no se habían recuperado de lo de Afrodita, fueron obligados a espabilarse.

Rachel cogió el libro.

-XVI Piper.

-¿Leo?-Gritó.

Efectivamente, allí estaba él, sentado encima de una máquina gigante de bronce de la

muerte y sonriendo como un loco.

-Que es igual que su sonrisa normal-confirmó Piper. -¿Me acabas de llamar loco reina de la belleza?-preguntó con falsa ofensa, llevándose la mano al corazón. -Creí que ya habíamos dejado claro hace varios capítulos que ser semidios está reñido con la locura-intervino Jason. -O ser Oráculo-interrumpió Will, pensativo. Rachel lo miró, fingiendo ofensa como Leo. -Se acabó la buena suerte para ti. -Como predestinas siempre tan buena fortuna...-murmuró. Rachel le lanzó el cepillo.

Incluso antes de aterrizar, la alarma del campamento

se activó. Un cuerno de caracola estalló. Todos los sátiros comenzaron a gritar, "¡No me

mates!" La mitad del campo salió corriendo en una mezcla de pijamas y armaduras.

-El pijama de los de Ares-dijo Annabeth. -No te creas que todos usan armadura-Leo sonrió de manera malévola-hace poco pillé a Frank con pantuflas de conejitos. Artemisa no pudo evitarlo. Le dirigió una mirada de desdén a Ares -Mis hijos, los más fuertes y viriles-dijo con voz ronca, imitando al dios de la guerra. Ares abrió la boca para hacer un comentario (seguramente uno bastante grosero) pero recibió una mirada fulminante de Demeter. Por si acaso no lo había pillado, la diosa del cultivo se pasó un dedo por el cuello. Ares cerró la boca.

Eldragón aterrizó justo en el centro del verde, y Leo gritó:

-¡Es genial! ¡No disparen!

Vacilantes, los arqueros bajaron sus arcos. Los guerreros retrocedieron, manteniendo sus

lanzas y espadas listas. Ellos hicieron un amplio anillo suelto alrededor del monstruo de

metal. Otros semidioses se escondieron detrás de las puertas de su cabaña o se

asomaban por las ventanas. Nadie parecía ansioso por cerrarlas.

Piper no podía culparlos. El dragón era enorme. Brillaba en el sol de la mañana como una

escultura de centavos—con diferentes formas de cobre y bronce-- una serpiente de

bronce de sesenta pies de largo con garras de acero y dientes de broca y brillantes ojos

de rubí. Tenía alas en forma de murciélago del doble de su longitud que desplegó

como velas metálicas, lo que hacía un sonido como de monedas cayendo en cascada de

una máquina tragamonedas cada vez que se agitaba.

-¡ES INCREÍBLE!-gritó Hefesto, airoso-me encantaría saber quien hizo esa maravilla.

-Es hermoso-, murmuró Piper. Los otros semidioses la miraron como si estuviera loca.

Al igual que su madre, en la sala. Sin embargo, Hefesto la miraba con renovado interés. -¿Segura de que no sientes algo por mi hijo? No me importaría tenerte cono nuera. -Lo siento, pero estoy absoluta e irremediablemente enamorada de Jason-respondió mientras besababa su novio en la megilla.

El dragón alzó su cabeza y lanzó una columna de fuego en el cielo. Los campistas se

revolvieron lejos y sopesaron sus armas, pero Leo hizo volver a la calma al dragón de

nuevo. Él levantó las manos como si se estuviera entregando, a excepción de que aún

tenía esa sonrisa de loco en su cara.

-¡Gente de la Tierra, vengo en paz!-, Gritó. Parecía que había estado dando vueltas en la

hoguera. Su abrigo del ejército y su cara estaban manchados por el hollín. Sus manos

estaban manchadas de grasa, y llevaba un cinturón de herramientas nuevas en torno a su

cintura. Tenía los ojos inyectados en sangre. Su pelo rizado estaba tan aceitoso en forma

depúas de puerco espín, y olía raro como salsa Tabasco. Pero se veía absolutamente

encantado.-¡Festus sólo quiere decir hola!

-Aunque solo tú puedes entenderle-dijo Annaneth.

-¡Esa cosa es peligrosa!-, Gritó una niña de Ares, blandiendo su lanza. -¡Hay que matarlo

ahora!

-¡Retírense!-Alguien ordenó.

Para sorpresa de Piper, era Jason. Se abrió paso entre la multitud, flanqueado por

Annabeth y la chica de la cabina de Hefesto, Nisa.

Jason contempló el dragón y sacudió la cabeza con asombro.

-Leo, ¿qué has hecho?

-¡Lo he encontrado para montar!-Leo bromeó. -Me dijiste que podía ir en la búsqueda si

tenía algo para montar. Bueno, ¡te tengo una clase-A metálico volador chico malo! ¡Festo

nos puede llevar a cualquier lugar!

-Eso... tiene alas-, balbuceó Nisa. Su mandíbula parecía que podría dejar su cara.

Al igual que Hefesto, que estaba encantado con el dragón. Miró a su hijo, que bromeaba con Piper y Jason. No comprendía del todo por qué Afrodita había hecho eso, sobre todo teniendo en cuenta la ira de Zeus. Sin embargo, esperaba entenderlo en algun momento.

-¡Sí!-, Dijo Leo. -Los encontré y se los recoloque.

-Pero no tenía alas. ¿Dónde los encontraste?

Leo vaciló, y Piper se dió cuenta de que estaba ocultando algo.

-A nosotros no, que lo hemos leído-dijo Apolo. -No me lo recordeis-dijeron Leo, Piper y Jason a la vez.

-... En el bosque-, dijo. -Reparé sus circuitos, también, sobre todo, por lo que no habrá

más problemas con él fuera de control.

-¿Sobre todo?-preguntó Nisa.

La cabeza del dragón tembló. Se inclinó hacia un lado y un chorro de líquido negro-- tal

vez aceite, con suerte sólo de aceite-- derramando de su oído, todo sobre Leo.

-Sólo unos pocos detalles a trabajar-, dijo Leo.

-Si, solo unos pocos-ironizó Luke. -Por Hades, Castellan tiene sentido del humor-exclamó Leo-ya me empezaba a preguntar donde estaba ese carácter de Hermes.

-Pero ¿cómo sobreviviste...?-Nisa estaba sin dejar de mirar a la criatura con

temor-Quiero decir, el aliento de fuego...

-Soy rápido,- dijo Leo.-Y por suerte. Ahora, ¿estoy en esta búsqueda, o qué?

Jason se rascó la cabeza.

-¿Lo nombraste Festus? ¿Sabes que en Latín festus significa feliz? ¿Quieres que viajemos fuera para salvar al mundo sobre Feliz el dragón?

Casi toda la sala se hecho a reír, pues nadie había reparado en el nombre del dragón antes.

El dragón se retorció y se estremeció y agitó sus alas.

-¡Eso es un sí, hermano!-, Dijo Leo. -Ahora, um, yo realmente sugiero ponerse en marcha,

muchachos. Ya he recogido algunas provisiones en el --um, en el bosque. Y todas estas

personas con armas están poniendo nervioso a Festus.

Jason frunció el ceño.

-Pero no hemos planeado nada todavía. No podemos simplemente...

-Ve-, dijo Annabeth. Ella fue la única que no se veía nervioso en absoluto. Su expresión

era triste y melancólica, como que esto le recordaba a tiempos mejores.

Luke le dio unas palmaditas de ánimo a Annabeth, a lo que ella respondió con una sonrisa. Thalia frunció el ceño. Seguía sin parecerle bien que, después de todo lo que Luke les había hecho pasar, Annabeth lo perdonara. Una pequeña parte de ella habló por encima del odio, pero fue muy fácil ignorarla. Total, se equivocaba.

-Jason, sólo tienes tres días, hasta el solsticio ahora, y nunca debes tener un dragón nervioso a la espera. Este es sin duda un buen presagio. ¡Ve!

Jason asintió con la cabeza. Luego sonrió a Piper.

-¿lista, compañera?

Piper miró al dragón de las alas de bronce brillar en el cielo, y las garras que le podrían

haber destrozado en pedazos.

-Por supuesto- dijo.

Volando en el dragón fue la experiencia más increíble jamás, Piper pensó.

-Es increíble-confirmó la rubia. Puede que ella no hubiera viajado sobre Festus, pero si sobre el Argo II. -Si, díselo a Hazel-dijo Leo. Hades estuvo a punto de preguntar de que Hazel hablaban. Se recordaba a si mismo que era imposible que fuera su Hazel, pues habían pasado muchos años y debía haber unas cien semidiosas romanas. Era muy probable que fuera otra Hazel.

En lo alto, el aire era frío glacial, pero la piel de metal del dragón generaba tanto calor, era

como si estuvieran volando en una burbuja protectora. ¡Estaba hablando de calentadores

de asiento!

-¿Calentadores de asiento?-preguntó Hefesto al borde de un ataque. -¡Pues claro! Festus tiene de todo.

Y los surcos en la espalda del dragón estaban diseñados como sillas de

montar de alta tecnología, por lo que no se sentían incómodos en absoluto. Leo les

mostró cómo enganchar los pies en las grietas de la armadura, como en los estribos, y el

uso de los arneses de seguridad de cuero ingeniosamente ocultos bajo el forro

exterior. Se sentaron en una fila: Leo en el frente, a continuación, Piper, a continuación,

Jason, y Piper era muy consciente del derecho de Jason detrás de ella. Ella deseaba que

se aferrara a ella, tal vez de su abrigo y sus brazos alrededor de su cintura, pero

tristemente, no lo hizo.

-Agh-mustió Piper mientras enterraba la cabeza entre las manos. Jason la abrazó por los hombros para tranquilizarla.

Leo utilizó las riendas para dirigir el dragón en el cielo como si lo hubiera estado haciendo

toda su vida. Las alas de metal funcionaron a la perfección, y pronto la costa de

Long Island era más que una línea borrosa detrás de ellos. Se dispararon hacia

Connecticut y subieron a las nubes grises de invierno.

Leo les devolvió la sonrisa.

-Genial, ¿verdad?

-¿Qué pasa si nos descubren?- Pidió Piper.

-La Niebla-, dijo Jason.-Mantiene a los mortales de no ver las cosas de magia. Si nos

ven, ellos probablemente nos confunden con una avioneta o algo así.

Piper miró por encima del hombro.

-¿Estás seguro de eso?

-No- admitió. Luego Piper vio que estaba agarrando una foto en su mano-- una foto de

una chica con el pelo oscuro.

Ella dio a Jason una mirada burlona, pero él se ruborizó y se puso la foto en el

bolsillo.

-Oh, se nota que te quiere-suspiró Afrodita dirigiendo una mirada tierna hacia Jason y Thalia. -No, no le quiere-se negó Artemisa-es mi lugarteniente, no puede querer a un hombre. -Hablo de amor de hermanos-suspiró Afrodita, como si Artemisa fuera incapaz de comprenderlo. -¡Da igual! Es mi lugarteniente, nada de acercarse a los... -¡Thalia para!-chilló Jason entre risas. Su hermana le estaba haciendo un capón, al igual que cuando eran pequeños. Afrodita le dirigió una mirada de triunfo a Artemisa. La diosa de la caza bufó y se reacomodó en su trono.

-Estamos haciendo buen tiempo. Probablemente llegaremos esta noche.

Piper se pregunta quién era la chica de la foto, pero ella no quería preguntar, y si Jason no daba información voluntaria, no era una buena señal. ¿Había recordado algo sobre su vida antes? ¿Era una foto de su novia de verdad?

-¡NO!-chillaron horrorizados los hermanos Grace.

Basta, pensó. Sólo te torturas.

Ella hizo una pregunta más segura.

-¿Hacia dónde vamos?

-Ha encontrar al dios del Viento del Norte-, dijo Jason.-Y perseguir a algunos espíritus

tormenta.

-La cosa se pone interesante-murmuró Ares, sonriendo. -¿A quién le toca leer?-preguntó Rachel. -A mi-dijo Jason, utilizando el viento para atraer el libro. -No hermanito, yo soy mayor-se lo arrebató Thalia. Jason negó con la cabeza, sonriendo. -Lo siento hermanita, tienes quince, y yo dieciséis. Gano. Thalia le dio el libro a Jason a regañadientes. -Oye-dijo, cuando Jason iba a comenzar a leer-si Rachel acaba de leer ¿No le tocaría a Will? El mencionado se sonrojó levemente. -Aún tengo quince-confesó-cumplo los dieciséis dentro de dos meses. -Entonces si me toca leer. XII Leo.

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Sinceramente, no he estado demasiado inspirada en este capítulo, pero prometo que el siguiente será mejor.

Más adelante, sabremos unas cosas que aún no he explicado, como la conversación entre Hera y Hestia y lo que le hicieron las diosas a Ares.

¿Qué les pareció? Gracias a todos los que comentaron el capítulo anterior, me animaron a la hora de escribir este capítulo.