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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 19
Parecía que hubiera dormido únicamente por unos segundos, pero cuando Piper lo
despertó, la luz del día se desvanecía.
-Estamos aquí-dijo.
Leo se frotó el sueño de sus ojos. Debajo de ellos, una ciudad asentada en un acantilado
con vista a un río. Las llanuras a su alrededor cubiertas de nieve, pero la ciudad brillaba por sí misma cálidamente en el atardecer de invierno. Edificios apiñados dentro de altos muros como una ciudad medieval, muy mayores que cualquier otro lugar que Leo hubiera visto antes. En el centro había un castillo real, por lo menos Leo asumió que era un castillo, con enormes paredes de ladrillo rojo y una torre cuadrada con un pico, techo verde a dos aguas.
-Dime que ese es Quebec y no el taller de Santa Claus-dijo Leo.
-¿Cómo va a ser el taller de Santa Claus?-le pregunto Atenea en un tono de reproche-eso es un mito.
-¿Pero nosotros no somos un mito?-pregunto Jason.
Atenea lo fulminó con la mirada.
-Yo que tu no haría comentarios, romano-siseó en tono amenazador.
-Atenea-dijo ahora, para sorpresa de todos, Hera en un tono de advertencia.
Thalia estuvo a punto de atragantarse con la galleta que estaba comiendo. ¿Hera acababa de defender a Jason?
No, se dijo a si misma, debe de ser un lapsus.
-Sí, la ciudad de Quebec-confirmó Piper.-Una de las ciudades más antiguas de América****del Norte. ¿Fundada alrededor de mil seiscientos más o menos?
Leo levantó una ceja.
-¿Tu papá hizo una película sobre eso también?
**-**Espero que no estés poniendo en duda la inteligencia de mi hija-advirtió Afrodita.
-¿Que pasa hoy? ¿Es el día de las amenazas?-preguntó Leo hacia nadie en particular.
Ella le hizo una mueca, que Leo estaba acostumbrado, pero no acababa de trabajar consu maquillaje glamoroso nuevo.
-He leído a veces, ¿de acuerdo? Sólo porque Afrodita me reclame, no significa que tenga que ser una cabeza hueca.
**-**No todas mis hijas son unas cabezashuecas-interrumpió Afrodita.
-¡Genial!-Dijo Leo.-Así que sabes mucho, ¿Qué es ese castillo?
-Un hotel, creo.
Leo se echó a reír.
-De ninguna manera.
**-**Te apuesto cinco dracmas a que no es un hotel-dijo Apolo.
-Hecho-aceptó Hermes.
Pero a medida que se acercaban, Leo vio que tenía razón. La gran entrada estaba llena
de guardias, valets, y porteros tomando bolsos. Elegantes coches negros de lujo
aparcados. La gente en elegantes trajes y abrigos de invierno se apresuraba a salir del
frío.
-¡JA! Lo sabía, la gente hermosa no se equivoca-Apolo le guiñó un ojo a Piper.
-Padre, espero que no estés tratando de ligar con Piper, delante de mi-pidió Will.
-Tranquilo hijo, esta es mi actitud normal con las mujeres.
-¿Y por qué no te comportas así con el resto?-preguntó Jason con el ceño fruncido, cansado de que el dios solo coqueteara con su novia.
-Es cuestión de lógica-comenzó a explicar-Thalia es la lugarteniente de mi hermana, y por mucho que nos piquemos jamás traté nada con una de sus cazadoras.
-A parte del coqueteo general-lo cortó Artemisa.
-Rachel es mi Oráculo-continuó ignorando a su hermana-ya dije que para mí es como mis hijas. Y Annabeth...bueno, ella parece que a cualquier intento de ligue te dará una patada por lo bajo-confesó.-y puede que sea un dios (uno increíblemente guapo, por cierto) pero eso también me hace daño.
-¿El viento del norte se aloja en un hotel?-, Dijo Leo.-Eso no puede ser.
-Atención, muchachos-, Jason interrumpió. -¡Tenemos compañía!
Todos los que estuvieron a bordo durante el ataque de Quione y sus hermanos gruñeron.
Leo miró abajo y vio a lo que Jason se refería. Escalando por la parte superior de la torre estaban dos figuras aladas—ángeles enojados, con espadas de aspecto repugnante.
A Festus no le gustaban los tipos ángel. Él se precipitó alto en el aire, batiendo las alas y las garras al descubierto, e hizo un ruido sordo en la garganta que Leo reconocido. Se disponía a soplar el fuego.
-Tranquilo, muchacho, murmuró Leo. Algo le decía que los ángeles no tomarían****amablemente el ser incendiados.
-¿De verdad crees que alguien se tomaría bien que lo calentaran?-preguntó Rachel.
-Red, espero que te acabas de dar cuenta de lo que acabas de decir-dijo Leo con sorna, consiguiendo que las mejillas de la pelirroja se tiñeran del color de su pelo.
-No me gusta esto-, dijo Jason. -Se ven como espíritus tormenta.
Al principio, Leo pensó que estaba en lo correcto, pero cuando los ángeles se acercaban, pudo ver que eran mucho más sólidos que el venti . Parecían adolescentes normales excepto por su pelo blanco helado y alas de plumas púrpura. Sus espadas de bronce eran irregulares, como carámbanos. Sus rostros parecían bastante similares que podrían haber sido hermanos, pero definitivamente no eran gemelos.
Uno de ellos era del tamaño de un buey, con una camiseta de hockey de color rojo
brillante, pantalones holgados, y tacos de cuero negro. El tipo claramente había estado en muchas peleas, porque tanto sus ojos eran negros, y cuando mostró sus dientes, varios de ellos habían desaparecido.
El otro tipo parecía que había salido con un conjunto de un disco de rock de la mamá de Leo de 1980-- Journey, tal vez, o Hall & Oates, o algo acerca de lamer. Su pelo blanco hielo era largo y con plumas en un salmonete. Llevaba zapatos de cuero con punta, pantalones de diseñador que estaban demasiado apretados, y una espantosa camisa de seda con los tres primeros botones abiertos. Tal vez pensó que parecía un maravilloso amante dios, pero el chico no pudo haber pesado más de noventa libras, y tenía un caso grave de acné.
**-**Burdo imitador-dijo Apolo echando su sedoso pelo dorado hacia atrás.
Los ángeles se detuvieron delante del dragón y permanecieron allí, espada en ristre.
El buey de hockey gruñó.
-No hay aclaración.
-¿Disculpe?-, Dijo Leo.
-Usted no tiene plan de vuelo en el expediente-explicó el maravilloso amante dios. En laparte superior de sus otros problemas, tenía un acento francés tan malo Leo estabaseguro de que era falso.
-Era falso-aseguró Piper.
...Este es espacio aéreo restringido.
-¿Destruirlos?-El buey mostró su sonrisa desdentada.
-Por encima de nuestro cadáver-gruñeron Afrodita y Hefesto.
Jason miró a su padre, a la espera de una defensa que nunca llegó. Fue otra voz quién lo defendió.
-Si tratan de destruir a mi hermano se las tendrán que ver conmigo-dijo Thalia agarrando la mano de Jason posesivamente, como cuando tenían dos años.
El dragón empezó con un silbido de vapor, dispuesto a defenderlos. Jason convocó a su
espada de oro, pero Leo gritó.
-¡Esperen!Vamos a tener buenos modales aquí, muchachos. ¿Puedo por lo menos saber quién tiene el honor de destruirme?
-¡Yo soy Cal!-gruñó el buey. Estaba muy orgulloso de sí mismo, como si le hubiera
tomado mucho tiempo para memorizar esa frase.
-Esa es la abreviatura de Calais-, dijo el dios amante.-Lamentablemente, mi hermano no puede decir las palabras con más de dos sílabas...
-¡Pizza! ¡Hockey! ¡Destruir!-Ofreció Cal.
-¿Por qué tengo la sensación de que es a eso a lo que se reduce su existencia?-dijo Poseidon.
-¿Es que no os habéis dado cuenta?-preguntó Demeter-ponerlo en una moto, una chaqueta de cuero y unas gafas de sol y es clavado a Ares.
-¡Es cierto!-rio Hermes.
Atenea y Artemisa también soltaron una risa ante la cara incrédula del dios.
-Ah no-se quejó-yo soy único e incomparable.
-...lo que incluye su propio nombre,-el amante dios terminó.
-Yo soy Cal,- repitió Cal. -¡Y este es Zethes! ¡Mi hermano!
-Wow-, dijo Leo. "¡Eso fue casi tres frases, hombre! Así se hace.
**-**Pero eso...eso...¡Hermano tiene tres sílabas!-gritó Atenea, como si la hubieran ofendido en lo más hondo.
Cal gruñó, obviamente satisfecho de sí mismo.
-Bufón estúpido-, se quejó su hermano.-Se burlan de ti. Pero no importa. Yo soy Zethes, que es la abreviatura de Zethes. Y la dama ahí-Le hizo un guiño a Piper, pero el guiño era más como una convulsión facial. -Ella puede llamarme como ella le guste. ¿Tal vez le gustaría cenar con un semidiós famosos antes que tengamos que destruirlos?
Jason gruñó molesto, consiguiendo que Piper soltara una carcajada.
Piper hizo un sonido como náuseas.
-Eso es... una oferta verdaderamente horrible.
-¡Zas! En todo el acné-gritó Jason satisfecho, provocando la risa de Piper, Leo, Thalia y Annebth.
-Tranquilo cielo, Piper solo tiene ojos para ti-le guiñó el ojo Atenea-yo me encargará de ello.
Jason se fijó en que su padre estaba bastante tranquilo este capítulo, lo que no era nada propio de él. Normalmente no sacaba la expresión de: SOY EL REY DE LOS DIOSES, COME TENSIÓN.
-No es ningún problema-. Zethes movió sus cejas. -Somos gente muy romántica, nosotros los Boreads.
-¿Boreads?-Jason interrumpió-¿Quieres decir, como, los hijos de Boreas?
-¡Ah, entonces has oído hablar de nosotros!-Zethes lo miró complacido. -Somos los
guardianes de nuestro padre. Por lo que entiendo, no podemos tener personas no
autorizadas volando en su espacio aéreo con dragones chirriantes, asustando a los tontos mortales.
-¡Oye!-se quejó Rachel-pues decirle a ese idiota de mi parte que esta tonta mortal estuvo en la guerra contra Cronos, entró y salió del laberinto, encontró a Dédalo, encaró a los romanos, se enfrentó a unas animadoras vampiro y le acertó a Cronos en el ojo con un cepillo, y de todas estas cosas salió viva ¡A ver que a hecho ese inútil que se le pueda comparar!
-En dos palabras-dijo Apolo-Oráculo perfecta.
Señaló a continuación, y Leo vio que los mortales estaban empezando a notarlos.Varios
estaban señalando—no con alarma, aún-- más con confusión y molestia, como que el
dragón era un helicóptero de tráfico volando demasiado bajo.
-Lo cual es triste por qué, a menos que sea un aterrizaje de emergencia-, dijo Zethes,
cepillandose el pelo de su rostro cubierto de acné, -vamos a tener que destruirlos
dolorosamente.
-¡Destruir!- Cal acordó, con un entusiasmo poco más de lo que Leo creía necesario.
-¡Espera!-, Dijo Piper. -Se trata de un aterrizaje de emergencia.
-¡Awww!-Cal parecía tan decepcionado, que Leo casi sintió lástima por él.
Zethes estudió a Piper, lo cual de hecho ya había estado haciendo.
-¿Cómo es que la chica linda decidió que esto es una emergencia, entonces?
-Tenemos que ver a Boreas. ¿¡Es totalmente urgente! Por favor?,-Ella con una sonrisa
forzada, que a Leo le parecía que debía haber sido su muerte, pero aún tenía esa
bendición de Afrodita pasando, y se veía muy bien. Algo en su voz, también-- Leo
encontró a sí mismo creyendo cada palabra. Jason estaba asintiendo con la cabeza,
mirando absolutamente convencido.
Zethes recogió su camisa de seda, probablemente asegurándose de que aún estaba
abierta lo suficiente.
-Bueno... no me gusta defraudar a una mujer hermosa, pero verás, mi hermana, tendrías una avalancha si te lo permitiéramos...
-¡Y nuestro dragón no está funcionando bien!-Piper agregó.-¡Podría estrellarse en****cualquier momento!
-¡En serio, adoro a ese dragón!-gritaron Hefesto y Leo a la vez.
-Cómo si alguien fuera capaz de odiarlo-dijo Annabeth.
Thalia quería responder con algo como: si bueno, mientras no me subáis a ese chismes yo también lo adoraré.
Festo se estremeció amablemente, a continuación, volvió la cabeza y mugre se derramó
de su oreja, salpicando un Mercedes negro en el estacionamiento de abajo.
-¿No destruir?-Gimió Cal.
Zethes ponderó el problema. Luego le dio a Piper otro guiño espasmódico.
-Bueno, eres bonita. Quiero decir, tienes razón . Un dragón con mal funcionamiento...esa podría ser una emergencia.
-¿Destruyelos más tarde?- Ofreció Cal, lo cual era probablemente lo más cercano a****amistosos que tenía.
**-**Por el amor del Olimpo, ni Ares es tan insistente en cuestiones de destrucción-exclamó Hades.
-Tomará alguna explicación-, decidió Zethes. -Padre, no ha sido amable con los visitantes últimamente.
**-**Qué extraño que justamente tengan que ir cuando está de mal humor-dijo Artemisa-es que esto ya va más allá de la mala suerte.
...Pero, sí. Vamos, gente del defectuoso dragón. Sigannos.
Los Boreads enfundaron sus espadas y sacaron armas pequeñas desde el cinturón-- o al menos Leo pensó que eran armas. Entonces los Boreads las encendieron, y Leo se dio
cuenta de que eran linternas con conos de color naranja, como unos tipos controladores del tráfico en una pista. Cal y Zethes voltearon y se abalanzaron hacia la torre del hotel.
Leo se volvió hacia sus amigos.
-Me encantan estos chicos. ¿Sigan nos?
Jason y Piper no parecían impacientes.
-Supongo,-Jason decidió. -Estamos aquí ahora. Pero me pregunto por qué Boreas no ha sido amable con los visitantes.
-Pfft, simplemente no nos ha conocido.-Leo silbó.-¡Festus, después de esas linternas!
A medida que se acercaban, Leo se preocupaba de que chocaran con la torre. Los
Boreads iban derecho hacia el pico del techo verde y no reducían la velocidad. A
continuación, una sección del techo inclinado se abrió, revelando una entrada fácil lo
suficientemente amplia como para Festo. Las partes superior e inferior estaban llenas de afilados dientes como carámbanos.
-Esto no puede ser bueno,-murmuró Jason, pero Leo había impulsado al dragón a bajar, y se precipitó después de los Boreads.
Desembarcaron en lo que debió ser la suite del ático, pero el lugar había sido golpeado
por un congelamiento de flash. El hall de entrada tenía abovedados techos de cuarenta
pies, altas ventanas, grandes drapeados, y exuberantes alfombras orientales. Una
escalera en la parte posterior de la sala llevaba a otra sala igualmente masiva, y más
corredores bifurcan a la izquierda y derecha. Pero el hielo hacía que la belleza de la
habitación diera un poco de miedo. Cuando Leo se bajó del dragón, la alfombra se aplastó bajo sus pies.Una fina capa de escarcha cubría el mueble. Las cortinas no se movían porque estaban congeladas, y las ventanas cubiertas de hielo daban una rara luz acuosa del atardecer. Incluso el techo era peludo con carámbanos. En cuanto a las escaleras, Leo estaba seguro de que iba a resbalarse y romperse el cuello si trataban de trepar.
A Will le entró un escalofrío. Si, definitivamente no era una persona de invierno.
Hestia lo miró, conmovida, e hizo aparecer un chocolate caliente en sus manos.
Will murmuró un gracias y le dio un sorbo, volviendo a entrar en calor.
-Chicos-, dijo Leo, -Fijan el termostato dentro de aquí, y podría totalmente moverme.
-Yo no.-Jason miró con inquietud a la escalera.-Algo se siente mal. Algo allá arriba...
Festo se estremeció y soltó un bufido de llamas. Heladas comenzaron a formarse en sus
escamas.
-No, no, no.- Zethes caminó, aunque como podía caminar con los zapatos puntiagudos de cuero, Leo no tenía ni idea.-El dragón tiene que estar desactivado. Nosotros no podemos tener fuego aquí. El calor arruina mi pelo.
**-**Cariño, no es el calor el que arruina tú pelo.-dijo Afrodita con falsa compasión.
Piper se estremeció al ver como se parecía la voz de su madre a la de Drew.
Festus gruñó y mostró sus dientes broca.
-Está bien, muchacho.-Leo se volvió a Zethes.-El dragón es un poco delicado sobre todo el concepto de desactivación . Pero tengo una mejor solución.
-¿Destruir?-, Sugirió Cal.
-No, hombre. Tienes que dejar de hablar de destruir . Sólo espera.
-Leo-, dijo Piper nerviosa, -que estás...
-Mira y aprende, reina de belleza. Cuando yo estaba reparando a Festus ayer por la
noche, me encontré con todo tipo de botones. Algunos, no quiero saber lo que hacen. Sin embargo, otros... Ah, aquí vamos.
Leo metió los dedos detrás de la pata delantera izquierda del dragón. Sacó un interruptor, y el dragón se estremeció de pies a cabeza. Todo el mundo se apartó cuando Festus se plegaba como origami. Sus chapas de bronce apiladas. Su cuello y cola contraídos en su cuerpo. Sus alas se derrumbaron y se compactó la trompa hasta que fue una cuña de metal rectangular del tamaño de una maleta.
Leo trató de levantarla, pero la cosa pesaba cerca de seis millones de libras.
-Um... sí.Espera. Creo-- aha.
Apretó otro botón. Una manija se volteó para arriba en la parte superior, y las ruedas
hicieron clic sobre el fondo.
-¡Ta-da!-, Anunció.-¡El equipaje de mano más pesado del mundo!
-¡Yo quiero uno!-gritó Apolo, emocionado.
-Ya tienes el carro del sol-se desesperó Artemisa.
-Pero hermanita, eso es un dragón ¡Que se ha convertido en maleta! ¿Sabes lo genial que es eso? Además, el carro es de segunda mano, era de Helios antes de que terminara en paro.
-A mi no me dejaron nada cuando me quedó el puesto de diosa de la luna, así que no te quejes.
-Eso es imposible-, dijo Jason.-Algo tan grande no podría...
-¡Alto!- Ordenó Zethes. Él y Cal ambos sacaron sus espadas y miraron fijamente a Leo.
Leo levantó las manos.
-Bueno... ¿Qué he hecho? Mantengan la calma, muchachos. Si les molesta mucho, no tienen que tomar el dragón como equipaje de mano...
-¿Quién eres tú?- Zethes metió la punta de su espada contra el pecho de Leo. -Un hijo del Viento del Sur, espiándonos?
-¿Qué? ¡No! ", Dijo Leo. -Hijo de Hefesto. ¡Herrero Amistoso, no dañaré a nadie!
Cal gruñó. Puso su cara hasta Leo, y definitivamente no era nada bonito como punto de blanco, con sus ojos magullados y golpeado en la boca.
-Hueles a fuego-dijo.-El fuego es malo.
-Oh.-Corrió el corazón de Leo.-Bueno... mi ropa está un poco chamuscada, y he
estado trabajando con el aceite, y...
-¡No!-Empujó Zethes a Leo de nuevo a punta de espada.-Podemos oler fuego,
semidiós. Asumimos que era del dragón chirriante, pero ahora el dragón es maleta. Y
todavía huele a fuego... en ti .
**-**Pillado-dijeron Hermes y Luke a la vez.
Si no hubiera estado como a tres grados en el ático, Leo hubiera comenzado a
sudar.
-Hey... mira... no sé- Miró a sus amigos desesperadamente.-Chicos, ¿un poco de
ayuda?
-¿Esa es tú gran mentira para explicarlo?-preguntó Luke, horrorizado.
-Está claro, voy a tener que enseñarle a mentir-declaró Hermes.
Jason ya tenía su moneda de oro en la mano. Dio un paso adelante, con los ojos en
Zethes.
-Mira, ha habido un error. Leo no es un tipo de fuego. Diles, Leo. Díles que no
eres un tipo de fuego.
-Um...
-¿Zethes?-Piper intentó de nuevo su sonrisa deslumbrante, aunque parecía un poco
nerviosa y fría para llevarlo a cabo.-Estamos todos los amigos aquí. Bajen espadas y
vamos a hablar."
-La chica es linda-,
**-**Dinos algo que no sepamos-dijeron varios en la sala al unísono.
Piper se sonrojó.
..admitió Zethes-, y por supuesto que no puede evitar sentirse atraída por mi más asombrosidad, pero tristemente, no puedo enamorarla en este momento.
Asomó la punta de la espada más en el pecho de Leo, y Leo podía sentir que el frío se
extendía por su camisa, entumeciendole la piel.
Deseó poder reactivar a Festo. Él necesitaba un poco de respaldo. Pero se habría tomado
varios minutos, incluso si él pudiera alcanzar el botón, con dos tipos locos alados con
plumas púrpura en su camino.
"-Lo destruyo ahora?-, Cal preguntó a su hermano.
Zethes asintió con la cabeza.
-Lamentablemente, creo...
-No-insistió Jason. Parecía bastante tranquilo, pero Leo pensó que estaba a unos dos
segundos de tirar la moneda y entrar en modo completo de gladiador.
**-**Pues claro que si-reconoció Jason, algo rojo-pero no lo describiría como: modo completo de gladiador.
-¿Estás seguro tío? Porque después de verte pelear en el Coliseo yo no lo estaría.
-Un momento-dijo Demeter-¿Colisio? ¿Habeis estado en Roma?
Los semidioses se miraron unos instantes, antes de dar la misma respuesta de siempre:
-Aún no podemos decirlo.
-Leo es más que un hijo de Hefesto. Él no es ninguna amenaza. Piper aquí es una hija de Afrodita. Yo soy el hijo de Zeus. Estamos en una apacible...- la voz de Jason vaciló, porque ambos Boreads se habían vuelto de repente hacia él.
-¿Qué has dicho?"-Zethes exigió.-¿Tú eres el hijo de Zeus?
-Um... sí,-dijo Jason.-Esa es una buena cosa, ¿verdad? Mi nombre es Jason.
Cal parecía tan sorprendido, que casi dejó caer su espada.
-No puedes ser Jason-,dijo. -No pareces el mismo.
Zethes se adelantó y miró a la cara de Jason.
-No, no es nuestro Jason. Nuestro Jason tenía más estilo. No tanto como yo... pero con estilo. Además, nuestros Jason murió hace miles de años.
-Espera,-dijo Jason. - Su Jason... ¿te refieres al Jason original? ¿El tipo del vellocino de
oro?
-Por supuesto-, dijo Zethes.-Éramos sus compañeros de tripulación a bordo de su barco,el Argo , en los viejos tiempos, cuando éramos semidioses mortales.Luego aceptamo sla inmortalidad al servir a nuestro padre, para que yo pudiera ver esto bueno para todos los tiempos, y mi hermano tonto pudiera disfrutar de la pizza y el hockey.
-Hockey-acordó Cal.
-Pero Jason-- nuestro Jason-- murió de una muerte letal-, dijo Zethes. -No puedes ser él.
-No lo soy-, coincidió Jason.
-¿Por lo tanto, destruir?-, Preguntó Cal. Es evidente que la conversación estaba dando a las dos células de su cerebro un entrenamiento serio.
-¿Dos células? No creo que llegue a tanto-dijo Atenea.
-No sé, teniendo en cuenta que Drew solo tiene una...-Piper pareció pensativa durante unos instantes-si, tiene dos células.
-No,- dijo Zethes lamentablemente. -Si él es un hijo de Zeus, podría ser el que hemos
estado mirando para...
-¿Mirando para?-preguntó Leo. -¿Quieres decir como en el buen sentido: lo duchas con fabulosos premios? ¿O para ver como en un mal camino: él está en problemas?
-Que sea le buen camino, que sea el buen camino-rezó Thalia.
La voz de una niña dijo:
-Eso depende de la voluntad de mi padre.
Leo miró la escalera. Su corazón casi se detuvo. En la parte superior había una chica en un vestido de seda blanco. Su piel era anormalmente pálida, el color de la nieve, pero su pelo era una melena abundante de color negro, y tenía los ojos café marrón.
Piper volvió a gruñir. Como continuara así parecía más un lobo que una persona.
Sin embargo, Leo se quedó pensativo unos instantes. Era extraño que hubiera estado colado por Quione pero que gracias a ella (y a que lo odiara tanto como para tirarlo del barco) hubiera conocido al Calipso.
Pensar en la morena hizo que pensara en sus ojos, mirándolo como diciendo: no quiero tus tontas promesas Valdez.
Era un caso imposible. Y por eso estaba tan locamente enamorado de ella.
Se centró en Leo, sin expresión, sin sonrisa, no había amistad. Pero no importaba. Leo estaba enamorado.
Leo adquirió un poco de rubor, comprendiendo a Piper y Jason cuando leían este tipo de cosas.
-¿Quione?-consiguió articular Hefesto, mostrando una mueca tras su espesa barba.
-Fuego y Hielo, me gusta la combinación-exclamó Afrodita, emocionada-ya decía que resultaba extraño que no tuvieras pareja.
-Si que tengo pareja-declaró Leo, consiguiendo arrebatar una sorpresa hacia todos-quiero decir...no, no es mi novia, pero si que me gusta y...
-Que mono-suspiró Afrodita.
Piper no comprendió que quería decir, pues por ahora el único que sabía de su amor por Calipso era Jason. Por ahora.
Annabeth también lo miró interrogante, al igual que el resto de mestizos.
-¿Tú, Leo Valdez, estás enamorado?-preguntó Rachel-¿¡De quién!?
La pregunta fue secundada por varios en la sala.
-Tranquila tropa, eso ya se descubrirá más adelante-dijo tornándose escarlata-pero puedo asegurar que NO es Quione.
-Menos mal-dijo Zeus-una diosa no está a tu alcance.
-Lamento decirlo, pero tiene razón-reconoció Ares-puede que te gusten las imposibles chaval ¿pero una diosa?-soltó una carcajada-eso es de idiotas.
Uno a uno los Olímpicos fueron dándole la razón. Leo trató de que no lo vieran desanimado.
En el fondo, tenían razón. Calipso era una diosa, una diosa preciosa que tan solo se enamoraba de los más grandes héroes, y seguramente si no estuviera en esa isla ya estaría casada con algún dios. Sin embargo ¿no había conseguido Leo que lo besara? ¿no había conseguido hacerla reír? ¿no había conseguido que con el se mostrara con todos sus defectos, al contrario con cualquiera que hubiera pisado antes esa isla?
Ella era la chica más deslumbrante que había visto nunca.
Luego miró a Jason y Piper, y pareció comprender la situación de inmediato.
-El padre va a querer ver al llamado Jason,-dijo la muchacha.
-¿Entonces es él?-Zethes preguntó con entusiasmo.
-Ya veremos-, dijo la muchacha.-Zethes, traía a nuestros huéspedes.
Leo agarró el mango de la maleta dragón de bronce. No estaba seguro de cómo iba a
cargarla hacia arriba por las escaleras, pero tenía que estar al lado de esa chica y pedirle algunas cuestiones importantes-- como su dirección de correo electrónico y número de teléfono.
-Eso siempre es importante-confirmaron Apolo, Ares, Hermes y Poseidon.
Antes de que pudiera dar un paso, ella lo congeló con una mirada. No literalmente
congelar, pero podría hacerlo también.
-Tú no, Leo Valdez-, dijo.
En el fondo de su mente, Leo se preguntó cómo sabía su nombre, pero sobre todo no era más que concentrarse en cómo se sentía aplastado.
-¿Por qué no?- Es probable que sonara como un jardín de niños llorones, pero no podía evitarlo.
-No se puede estar en la presencia de mi padre-, dijo la muchacha.-El fuego y el hielo
no sería prudente.
"Vamos juntos", insistió Jason, poniendo su mano sobre el hombro de Leo, "o no en
absoluto."
La niña inclinó la cabeza, como si ella no estuviera acostumbrada a que la gente
rechazara sus pedidos.
-Él no se verá perjudicado, Jason Grace, a menos que causará problemas.
**-**Lo que parece ser imposible-interrumpió Afrodita.
-¿Quereis callaros por lo menos un par de páginas?-bramó Zeus, irritado-ya va a ser hora de comer y tan solo hemos leído once capítulos, podríamos haber terminado el libro si no fuera por estas interrupciones tan absurdas.
Extrañamente, fue Hera quien encaró al dios.
-Por si no lo recuerdas, tienen TDHA y dislexia, algo que VOSOTROS les habéis proporcionado. Ya es un milagro que lean y se estén quietos. Además, por una vez en mucho tiempo no tenemos que aguantar responsabilidades. Tienes tiempo para estar con tus hijos ¿por qué no te callas y lo disfrutas, y ya de paso, nos ahorras el tener que aguantar tus caprichos?
Todos, absolutamente todos se quedaron mirando a Hera, como si fuera la primera vez qué la vieran.
Los semidioses, por una vez, estaban quietos.
-¡Así se hace!-gritó de pronto Artemisa-demuestra quién manda.
-¡Artemisa!
-Lo siento padre, pero ya era hora de que alguien te dejara en su lugar.
Zeus se levantó y cogió su rayo. Parecía dispuesto a lanzarlo con la próxima persona que se atreviera a hablar.
-¡Ya estoy harto de todas estas tonterías infantiles!-gritó de nuevo, solo que esta vez nadie osó interrumpirle-¡Desde que llegaron estos mestizos todo el mundo ha desacatado mi autoridad, como si su presencia cambiara algo! Sigo siendo el rey, sigo podiendo encadenaros en el fondo del Tártaro si quiero, y nadie conseguirá impedírmelo. Voy a irme. Volveré para el siguiente capítulo. Ahora vais a terminar este y todo el mundo a comer ¿A quedado claro?-los presentes no pudieron hacer más que asentir, asustados. Zeus se giró hacia sus hijos-Jason-lo llamó. Thalia le agarró del brazo, con precaución-ven conmigo, hay algo de lo que tenemos que hablar.
Jason comenzó a caminar, seguido de Thalia. En cambio, el dios le dirigió una mirada reprobatoria que la detuvo.
-Tú no.
-Pero padre-comenzó a decir la lugarteniente, avanzando unos pasos y agarrando a Jason.
-¡He dicho que no, y no se hable más!
Jason la miró a los ojos, como diciéndole: tranquila, estaré bien.
Camino hacia su padre, que no tardó en desvanecerse con él. Thalia trató de no dejarse caer. Su padre había vuelto a llevarse a Jason. Y, al igual que la última vez, no había podido hacer nada para impedirlo.
Volvió a sentarse en su puff.
Annabeth se acercó y le colocó una mano en el hombro en señal de fuerzas. Luke quería ir junto a Thalia y abrazarla, al igual que cuando eran pequeños, pero dudaba de que la hija de Zeus estuviera lo suficientemente triste como para no darle una patada por lo bajo.
-¿Continúo?-preguntó Leo, con delicadeza.
-Si, por favor-pidió Thalia, tratándolo bien por primera vez desde que entró en la sala.
Calais, mantén a Leo Valdez aquí. Resguardalo, pero no lo mates".
Cal hizo un mohín.
-¿Sólo un poco?
-No-insistió la niña.-Y cuidar de su interesante maleta, hasta que el Padre juzgue.
Jason y Piper miraron a Leo, sus expresiones pidiéndole una pregunta silenciosa:
¿Quieres jugar a esto?
Leo sintió una oleada de gratitud. Ellos estaban dispuestos a luchar por él. No lo dejarían
a solas con el buey de hockey. Una parte de él quería ir por ello, probar
al cabo su cinturón de herramientas nuevas y ver qué podía hacer, tal vez incluso
convocar a una bola de fuego o dos y calientar este lugar. Pero los chicos Boread le
daban miedo. Y la hermosa chica le asustaba más, incluso si todavía quería su número.
-Está bien, muchachos-, dijo. -No tiene sentido causar problemas si no tienen que
hacerlo. Sigan adelante.-
-Escucha a tu amigo,- dijo la muchacha pálida.-Leo Valdez estará perfectamente
seguro. Me gustaría poder decir lo mismo de ti, hijo de Zeus. Ahora ven, el rey Boreas
está esperando.
Leo cerró el libro y lo dejó cerca del fuego de Hestia, junto con el resto.
-Venga, es hora de que el chef Leo prepare sus famosos tacos de toffu-dijo en un intento por levantar los ánimo.
Y funcionó.
En cuestión de segundos, todos los de la sala salían al jardín, hacia el lugar perfecto para hacer una barbacoa, más animados que antes.
Todos menos una persona.
-¿No vienes Annabeth?-preguntó Luke, viendo como la rubia se iba hacia los dormitorios.
-Aún falta para la comida-comenzó a decir-me gustaría dormir un poco, apenas pegué ojo por la noche.
-De acuerdo, tocaré la caracola para avisarte-le sonrió.
Annabeth se lo agradeció y caminó hacia su cuarto, impaciente.
Abrió la puerta y la cerró con fuerza tras de si, comprobando que no quedaba abierta. Se acercó a la ventana, desde la que se veía a los dioses y mestizos preparar la barbacoa. Mientras Leo encendía la barbacoa con sus manos, Hestia repartía galletas y zumo como aperitivo.
-Por favor, puedes hacer que eliminen esa estúpida secta-dijo una voz a su espalda.
Annabeth sonrió, pero no se giró. No le hacía falta. Ya sabía quién era.
Sintió como unos brazos la abrazaban y la obligaban a darse la vuelta, encontrándose cara a cara con unos brillantes ojos verde mar. Le dedicó una sonrisa burlona.
-Ni lo sueñes-respondió.
La persona soltó una carcajada. Luego, sin previo aviso, la besó.
Annabeth sintió como toda la lógica de su vida se iba al Tártaro. El sabor a sal de sus labios la invadió casi al instante, y apenas pudo pensar una cosa antes de que todas sus neuronas hubieran desaparecido.
Sesos de alga...
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Semidiosas y semidioses, náyades, dríadas y sátiros, dioses, titanes y gigantes. Ante ustedes, el líder del campamento mestizo, el hijo de Poseidón, el novio de Annabeth, el dueño de múltiples burlas, el héroe del Olimpo...¡PETER JHO-ah no espera...¡PERCY JACKSON! Y si gente, en carne y hueso, nada de sueños ni cosas por el estilo.
Lo iba a traer en el capítulo veinte, pero pensé: bah, quiero que aparezca, ya les he hecho sufrir bastante a estos pequeños saltamontes. EL próximo capítulo será el más importante hasta ahora, ya que se resolverán varias preguntas, como:
¿Por qué Zeus llamó a Jason? ¿Qué querrá decirle? ¿Qué pasó para que Hera cambiara tan de repente? ¿Qué le hicieron las diosas a Ares? Y, la que estoy segura que más de vosotros queréis saber ¿¡Cómo es que Percy ya esta en el Olimpo!?
Todo eso y mucho más (competición de haikus y tacos de toffu) en el próximo capítulo.
Por favor, dejar un comentario si os gustó el capítulo.