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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 28
Jason tenía miedo de que perdieran su objetivo. El Ventus se movía como ... bueno,
como el viento.
-¡Acelera!-instó.
-Hermano-dijo Leo-si me coloco más cerca, él podría descubrirnos . El dragón de
bronce no es exactamente un avión furtivo.
-¡Más despacio!-Piper gritó.
-La próxima vez dejaré que conduzcáis vosotros el dragón.-se indignó Leo, cruzándose de brazos.
-No hagas una escena-dijo Piper.
El espíritu tormenta se zambulló en la cuadrícula de las calles del centro. Festus trataba
de seguirlo, pero su envergadura era demasiado amplia. Su ala izquierda rozó el borde de
un edificio, cortó una gárgola de piedra antes de que Leo se detuviera.
-Ve por encima de los edificios-sugirió Jason.-Vamos a seguirle la pista a partir de ahí.
-¿Quieres conducir esta cosa?-Se quejó Leo, pero él hizo lo que pidió Jason.
-Yo un increíble y maravilloso dragón su aventura y ¿el qué hace? Darme órdenes sobre como manejarlo-se quejó Leo.
-¿Qué te dije sobre hacer una escena?-dijo Piper.
-Además, sabes que eres el único que sabe manejar ese dragón-añadió Jason.
-Por ahora-dijo Leo, sonriendo de una manera macabra-voy a utilizar estas vacaciones para enseñarles a conducir el dragón, así no me molestarán cada vez que quieran ir a un ditio-dijo triunfante.
Parecía estar orgulloso de su idea, todo lo contrario que el resto de los mestizos.
-No creo que eso sea necesario-dijo Piper.
-¿Por?
-Jason invocar a Tormenta, Percy a Blackjack, Frank convertirse en un dragón, Nico viajar por las sombras y Hazel hacer túneles bajo tierra. No creo que haga falta.
Leo se cruzó de brazos.
-Aun peor, ofrezco mi ayuda y la rechazáis ¿qué clase de amigos sois vosotros?
Jason y Piper se miraron unos segundos antes de volver a someterlo a un abrazo.
-¡OS PERDONO! ¡OS PERDONO!
Después de unos minutos, Jason descubrió de nuevo al espíritu tormenta, rondando a
través de las calles sin ningún propósito aparente-- soplando sobre los peatones,
agitando banderas, haciendo virar a los coches.
-Oh, genial-dijo Piper.-Son dos.
Ella estaba en lo cierto. Un segundo ventus dio la vuelta a la esquina del Hotel
Renacimiento y se vinculó con el primero. Ellos tejieron juntos en un caótico baile, tiraron
a la cima de un rascacielos, soplaron una torre de radio, y bucearon de vuelta hacia la
calle.
-Esos chicos no necesitan más cafeína-dijo Leo.
-Al igual que tú-dijo Artemisa.
-No tomo cafeína-dijo Leo.
-Di Inmortals-dijo Luke.
-¿Me estás diciendo que toda esa energía la tienes tú?-preguntó Will. Leo asintió-Por Hades, es posible?
-Me siento muy alagado al ver que me adoráis tanto, pero ese es un tema en el que prefiero no indagar-dijo Leo encogiéndose de hombros.
-Creo que Chicago es un buen lugar para pasar el rato-dijo Piper.-Nadie pregunta por
un par de vientos malvados.
-Más de un par-dijo Jason.-Mira.
El dragón voló en círculos sobre una amplia avenida al lado de un parque junto al
lago. Los espíritus tormenta estaban convergiendo-- por lo menos una docena de ellos,
girando en torno a una gran instalación de arte público.
-¿Cuál creen que es Dylan?-Preguntó Leo.-Quiero arrojar algo sobre él.
-¡Hazlo!-gritó, emocionado. Hizo aparecer uno de sus garrotes-¡Yo también quiero!
-¡Y YO!-gritaron Demeter, Afrodita, Hefesto, Apolo, Hermes y Artemisa con sus armas en la mano.
-Wow, si que tiene instinto asesino esta familia-dijo Annabeth.
Pero Jason se centró en la instalación de arte. Entre más se acercaban a él, más rápido le
latía el corazón. Era sólo una fuente pública, pero era desagradablemente familiar. Dos
monolitos de cinco pisos se levantaron de uno de los extremos de un largo granito
reflejando la piscina. Los monolitos parecían estar construidos de pantallas de vídeo ,
mostrando la imagen combinada de una cara gigante que arrojaba agua en la piscina.
Tal vez era sólo una coincidencia, pero lucía como de alta tecnología, la versión de super
tamaño de esas ruinas que reflejaban a esa picina que había visto en sus sueños, con los
dos masas oscuras que sobresalían de los extremos. Cuando Jason vió, la imagen en las
pantallas había cambiado a la cara de una mujer con los ojos cerrados.
-Leo...-dijo con nerviosismo.
-La veo-dijo Leo.-No me gusta, pero la veo.
A continuación , las pantallas se apagaron. Los venti se arremolinaban juntos en una sola
nube embudo y se deslizaban a través de la fuente, levantando una tromba casi
tan alta como los monolitos. Llegaron a su centro, extraídos por una tapa de drenaje, y
desaparecieron bajo tierra.
-¿Se acaban de ir por el desagüe?-Preguntó Piper.
-¡Ugh!-dijo Afrodita-por favor, dime que no bajasteis al desagüe.
Piper miró al suelo, como si la cosa no fuera con ella.
-¡Que asco!-gritó la diosa del amor.
-¿Cómo se supone que vamos a seguirlos?
-Tal vez no deberíamos-dijo Leo.-Esa cosa fuente me da mal rollo en serio. ¿Y no se
supone que, debieramos, tener cuidado con la tierra?
Jason sentía lo mismo, pero tenían que seguir. Era su única forma de avanzar. Tenían
que encontrar a Hera, y ahora tenían sólo dos días, hasta el solsticio.
-De todo esto podemos sacar algo en claro-dijo Leo.
-¡AVISAR ANTES!-gritaron todos los mestizos que habían estado en una misión.
-Bajanós en ese parque-sugirió.-Vamos a comprobarlo a pie.
Festus aterrizó en un área abierta entre el lago y el horizonte. Los signos decían Grant
Park, y Jason imaginó que hubiera sido un buen lugar en el verano, pero ahora era un
campo de hielo, la nieve, y paseos salteados. Los pies calientes de metal del dragón de
metal sisearon, ya que tocaron tierra. Festus batió sus alas por desgracia y el fuego se
disparó hacia el cielo, pero no había nadie alrededor para darse cuenta. El viento que
venía de la laguna era frío. Cualquier persona con sentido común estaría en el
interior. Los ojos de Jason picaban tan mal, que apenas podía ver.
Se apearon, y Festus el dragón pisoteó con sus pies. Uno de sus ojos de rubí parpadeaba, por lo que parecía que estaba pestañeando.
-¿Eso es normal?-Jason preguntó.
Leo sacó un mazo de goma de su bolsa de herramientas. Él lo pegó al ojo malo del
dragón, y la luz volvió a la normalidad.
-Sí-dijo Leo.-Festo no puede andar por aquí, sin embargo, en el centro del parque. Le van a arrestar por vagancia.Tal vez si yo tuviera un silbato para perros...
Buscó en su cinturón de herramientas, pero se quedó sin nada.
-Trata de no especificar tanto-le recomendó Atenea.
-¿Demasiado especializado?-Supuso.-Bueno, dame un silbato de seguridad.Hay en
muchas tiendas de la máquina.
Esta vez, Leo sacó un silbato grande de plástico naranja.
-¡El entrenador Hedge estaría celoso!
Jason, Leo, Piper y Nico sonrieron al recordar al sátiro. Este último puede que solo hubiera pasado unos días con él por su viaje sombra, pero después de lo ocurrido en Albania. Tras haber vivido una de las experiencias más vergonzosas y humillantes de su vida en ese sitio tuvo que formar lazos con Reyna y el entrenador Hedge si o si.
Bueno, Festo, escucha.-Leo sopló el silbato. El sonido estridente probablemente rodó al otro lado del lago Michigan.-Cuando escuches eso, ven a verme, ¿de acuerdo? Hasta entonces, vuela a donde quieras. Sólo intenta no hacer barbacoa a ningún peatón.
El dragón resopló—con suerte en acuerdo. Luego extendió sus alas y se lanzó al aire.
Piper dio un paso y se estremeció.
-¡Ah!
-¿Tu tobillo?-Jason se sintió mal se había olvidado de su lesión pasada en la fábrica de
los Cíclopes. -Ese néctar que te dimos puede ser que ya desapareciera.
-Está bien.-Ella se estremeció, y Jason recordó su promesa de conseguirle una nueva
chamarra de snowboard. Él esperaba que viviera lo suficiente para encontrarle una. Ella
dió un par de pasos más con sólo una leve cojera, pero Jason se dió cuenta de que
estaba tratando de ho hacer mueca.
-Vamos a salir del viento-sugirió.
-¿Abajo al desagüe?-se estremeció Piper. -Suena muy acogedor.
Ellos se juntaron lo mejor que pudieron y se dirigieron hacia la fuente.
-¿Por qué tenías que ir al desagüe?-se lamentó Afrodita. Hizo aparecer un perfume al lado de cada uno y comenzó a rociarles.
Los tres comenzaron a toser y a tratar de apartarlos.
-Dioses, esto es peor que ahogarse-dijo Jason, tratando de golpear el frasco con los ojos cerrados.
Leo había salido corriendo, siendo perseguido por el perfume.
-¡Quitármelo!-gritaba-¡Quitármelo de encima!
-Mamá ¡Basta!
Afrodita hizo un puchero y chasqueó los dedos. Los perfumes desaparecieron, pero ahora todos los semidioses estaban tosiendo debido al perfume.
Leo se llevó una manga de la camiseta a la nariz.
-Huelo a brisa de verano-dijo, decepcionado-yo estaba feliz con mi olor a barbacoa y aceite.
-Por lo menos no hueles a almendras y rosa blanca-dijo Piper, abinicándose para echar el aire del perfume fuera.
-No os quejéis, yo estoy rociado de lluvia de eucalipto.
-Me siento como un ambientador-dijo Leo.
De acuerdo con la placa, se llamaba Fuente Crown. Toda el agua había sido vaciada a
excepción de algunos parches que se empiezaban a congelar. No le parecía sensato a
Jason que la fuente pudiera tener agua en ella en el invierno de todos modos. Entonces
de nuevo, los monitores grandes habían mostrado el rostro de su misteriosa
enemiga Mujer Sucia. Nada en este lugar estaba bien.
Entraron al centro de la piscina. Ningún espíritu trató de detenerlos. Las paredes del
monitor gigante se quedaron oscuras. El agujero de drenaje era fácilmente lo
suficientemente grande como para una persona, y una escalera de mantenimiento se
dirigía hacia abajo a la oscuridad.
Jason fue el primero. Mientras bajabaa, él se preparaba para los olores horribles del
alcantarillado, pero no fue tan malo. La escalera se dejó caer en un túnel de ladrillo de
norte a sur. El aire era cálido y seco, con sólo un hilo de agua en el suelo.
Piper y Leo bajaron detrás de él.
-¿Son todos los desagües tan bonitos?-Piper se preguntó.
-No-dijo Leo.-Confía en mí.
-¿Alcantarillas?-preguntó Hefesto en voz alta-¿¡Tuviste que dormir en alcantarillas!?
-No fue nada, solo una o dos veces...-trató de tranquilizarlo Leo.
-¡Me da igual! No pienso permitir que uno de mis hijos duerma en un lugar así.
Jason frunció el ceño.
-¿Cómo lo sabes--?
-Hey, hombre, huí seis veces. He dormido en algunos lugares extraños, ¿de
acuerdo?
-¿En cuales?-preguntaron intrigados Hermes, Apolo y Demeter.
-En la azotea de un McDonalls, el maletero de la furgoneta de un grupo llamado "Kai Zen", el banco de un parque, en una cueva de la playa, en el aula de un instituto, y mi favorita, en el castillo de Disneylandia.
-¿Te colaste en Disneylandia?-preguntó Rachel.
-Es más fácil de lo parece-dijo Leo.
-No se lo digas a los Stoll o te presionarán para que les expliques cómo lo hiciste-le recomendó Annabeth.
...Ahora, ¿en qué dirección vamos?
Jason inclinó la cabeza, escuchando, y luego señaló hacia el sur.
-Por ahí.
-¿Cómo puedes estar seguro?-Piper le preguntó.
-Hay una corriente de aire que sopla del sur-dijo Jason.-Tal vez los venti están con la
corriente.
No era mucho de una iniciativa, pero nadie ofreció nada mejor.
Desafortunadamente, tan pronto como empezaron a caminar, Piper tropezó. Jason tenía
que cacharla.
-Merece la pena que estéis en una alcantarilla por ver escenas así-dijo Afrodita, apoyando la cabeza en una mano-sois adorables.
-¿No te resulta extraño que tú madre nos shipee?
-Si por extraño quieres decir incómodo y anormal si, es muy extraño.
-Estúpido tobillo-maldijo.
-Descansemos-decidió Jason.-Todos podemos usarlo. Hemos estado yendo sin parar
durante más de un día. Leo, ¿puedes sacar algún alimento de ese cinturón de
herramientas, además de mentas para el aliento?
-Pensé que nunca lo preguntarías. ¡El Chef Leo está en eso!
El estómago de varios rugió al recordar los tacos de toffu.
-Tengo hambre-dijo Ares.
-Ya vamos a merendar después de este capítulo-dijo Hera-así que no quiero oír a nadie quejarse.
Piper y Jason se sentaron en una cornisa de ladrillo, mientras que Leo barajaba a través
de su paquete.
Jason se alegró de descansar. Todavía estaba cansado y mareado, y con hambre, también. Pero sobre todo, que no estaba dispuesto a afrontar lo que estaba por venir. Volvió la moneda de oro en sus dedos.
Si vas a morir , Hera había advertido, será por su mano.
Lo que "ella" fuera. Después de Quione, la madre Cíclope, y la rara dama durmiendo, lo
último que necesitaba Jason era otra villana psicópata en su vida.
-Ay, que sería de nuestras vidas sin las villanas psicópatas-suspiró Leo.
-No sería tan interesante-dijo Piper.
-No fue tu culpa-dijo Piper.
Él la miró sin comprender.
-¿Qué?
-El asalto por los Cíclopes-dijo. -No fue tu culpa.
Miró hacia abajo a la moneda en su palma.
-Fui un tonto. Te dejé sola y metida en una trampa. Yo tenía que haber conocido...
No terminó. Había demasiadas cosas que debería haber conocido—como quién era él,
cómo luchar contra monstruos, como los cíclopes atraían a sus víctimas imitando voces y
ocultándose en las sombras y un centenar de otros trucos. Toda esta información debía
estar en su cabeza. Podía sentir el lugar donde debían estar-- era similar a tener los
bolsillos vacíos. Si Hera quería que tuviera éxito, ¿por qué había robado los recuerdos
que le podían ayudar? Afirmaba que su amnesia lo había mantenido con vida, pero no
tenía sentido. Estaba empezando a entender por qué Annabeth no había querido liberar a
la diosa de su jaula.
-Hey, estoy haciendo bien las cosas-se quejó Hera.
-Si, después de habernos manipulado, mentido, engañado y arrebatado lo que más queríamos-le echó en cara Annabeth.
-No te volveras a quejar de eso...
-¡SI! ¡ME VOLVERÉ A QUEJAR! PORQUE POR MUCHAS COSAS QUE HAGA, POR MUCHO QUE FINJA QUE HA CAMBIADO SIEMPRE SERÁ LA MISMA DE SIEMPRE. SOLO SE PREOCUPA POR SI MISMA. ARROJÓ A SU PROPIO HIJO A UN VOLCÁN PORQUE ERA FEO, NOS HIZO LA VIDA IMPOSIBLE A LOS SEMIDIOSES, SOLO PORQUE USTED NO PUEDE TENER HIJOS CON MORTALES. ¡NO HAY NADIE QUE LE IMPORTE! ¡POR ESO LE DÁ IGUAL SECUESTRAS Y JUGAR CON LAS PERSONAS!
-¿Quieres saber la verdad, pequeña semidiosa?-preguntó Hera, poniéndose en pié-¿De verdad crees qué nadie me importa? ¿Qué solo pienso en mi misma? Tú que ansías tanto la verdad y el conocimiento, te lo diré. Tiré a Hefesto al volcán porque sabía lo que Zeus haría. Tanto Cronos como Urano encadenaron a sus hijos al Tártaro por ser deformes. Siendo Zeus el más parecido a padre, que incñuso se comió a la mdre de Atenea ¿De verdad crees que me arriesgaría a que mi hijo pudiera terminar en un sitio así? Era mejor abandonarlo. Además ¿Quién crees que envió esa ninfa para qué lo cuidara? No iba a dejar a mi hijo solo, por mucho que me odiara. A parte de eso ¿Como crees que es, siendo la diosa del matrimonio, convivir todos los días con los hijos ilégitimos de tú marido? Las peleas, las discusiones, tengo que soportarlo todo, sin poder hacer nada. Veo como mi familia se deshace día tras día, y no puedo hacer nada por evitarlo. Te quejas de qué secuestré a tú novio y que te utilicé, pero ¿Acaso no salieron bien las cosas? ¿A caso mi intercambio no lo arregló? Conseguí reuniros a los siete, que Leo inventara ese enorme barco de guerra, ayudar a que me sacaran de la jaula, en la que por cierto me metí al intentar salvar a mi familia. Una familia que no deja de pelear, llena de gente que me recuerda lo tonta que fui al creer que las cosas podrían salir bien. Ahora dime, hija de Atenea ¿Sigues creyendo que nadie me importa?
Fue la primera vez en mucho tiempo que Annabeth no sabía que decir. Los Olímpicos miraban a Hera. Artemisa, Apolo, Hermes, Atenea y Dionisio tenían un aspecto devastador. Jamás se habían imaginado qué sentiría Hera al tener ahí. Nunca creyeron que le dolería tanto verlos, al igual que sus peleas. Hefesto también se quedó mirando a su madre. No podía creerse que quello que acababa de contar fuera verdad, que ese fuera el motivo de por qué lo abandonó. Se había quedado decepcionado al saber que su madre lo dejó de lado solo por su aspecto, pero ahora que sabía la verdad, no podía con ella. Era más fácil odiarla,y sabía que, si esa historia resultaba ser cierta, no podría volver a hacerlo. Hera ocultó la cara en las manos unos segundos antes de volver a levantar la cabeza.
-Hermano, continúa, por favor.
-Hey.-Piper le dio un codazo en el brazo.-Corta un poco de holgura. Sólo porque eres el
hijo de Zeus no quiere decir que eres un ejército de un solo hombre.
A unos metros de distancia, Leo encendió un pequeño fuego para cocinar. Tarareaba
mientras sacaba los suministros de su mochila y su cinturón de herramientas.
En la luz del fuego, los ojos de Piper parecían bailar. Jason los había estado estudiando
desde hace días, y él todavía no podía decidir de qué color eran.
-Sé que esto tiene que fastidiarte-dijo.-No sólo la búsqueda, quiero decir.La forma en
que aparecí en el autobús, la niebla jugando con tu mente, y hacer que creyeras que era...
ya sabes.
-Esa es una manera muy sutil de decirlo-dijo Afrodita, atreviéndose a romper el silencio espectral el que estaban hundidos desde hacía varios minutos.
Algunos sonrieron, pero nadie comentó nada por falta de ánimo.
Ella bajó la mirada.
-Sí, bueno. Ninguno de nosotros preguntó por eso. No es tu culpa.
Ella tiraba de las pequeñas trenzas a cada lado de su cabeza. Una vez más, Jason pensó
en lo feliz que estaba de que hubiera perdido la bendición de Afrodita. Con el
maquillaje y el vestido y el pelo perfecto, ella lucía como de veinticinco años, atractiva, y
completamente fuera de su ligue. Nunca había pensado en la belleza como una forma de
poder, pero esa era la forma en la que Piper había parecido-- poderosa .
Le gustaba la regular Piper mejor-- alguien con la que pudiera pasar el tiempo. Pero lo
raro era que no podía sacar esa otra imagen de su cabeza. Esa no había sido una
ilusión. Ese lado de Piper estaba allí también. Ella acababa de hacer su mejor esfuerzo
para ocultarlo.
-Esfuerzo que cada vez se vuelve más dicícil-comentó Piper, continuando los esfuerzos de su madre porque alguien dijera algo.
Por suerte, así fue.
-Eres poderosa, Pipes-sonrió Jason-eso lo sabe cualquiera con solo mirarte.
-Sabe eso y varias cosas más-sonrió Apolo, guiñándole un ojo a Piper.
-Deje en paz a mi novia-pidió Jason.
-Maldición de un hijo de Zeus-dijo Apolo-a parte de ser irresistiblemente guapos, cargamos con los pretendientes que quieren a nuestras mujeres.
-Machista-bufó Artemisa.
-Ya, pero como se dijo antes, yo no soy así-dijo Jason-no soy un ejército de un solo hombre.
-Debería-dijo Zeus-todos mis hijos han hecho grandes hazañas. Todos ellos han cargado con un gran peso sobre sus hombros. Aquiles en Troya, Hércules con sus doce pruebas. Incluso Thalia lo ha soportado-dijo, más como un insulto que como otra cosa. Thalia frunció el ceño y comenzó a clavarse la uña en la palma de la mano. Al saber que era hija de Zeus, había indagado sobre el resto de hijos de su padre. Se había sorprendido al ver que no había ni una sola niña semidiosa a parte de ella. Al principio creyó que eso sería increíble: sería la primera hija mortal de la que Zeus se sentiría orgulloso. En cambio, su padre la había infravalorado, tratándola como si fuera menos que sus hijos varones.- En cambio, tú te conformas con tu amistad con el idiota hijo de Hefesto y el enjendro de Hades, por no hablar de tu "romance" con la niña de Afrodita.¿Por qué no eres distinto Jason? ¿Por qué no eres como el resto de mis hijos?
-Porque yo soy Jason. No soy uno de tus planes o una de tus estrategias. No soy Hércules, ni Aquiles, ni Perseo. Y no quiero serlo. No quiero que jueguen conmigo y me manipules. No quiero ser como el resto de mis hermanos, que sobreponían la fuerza, el poder y la fama al resto de las cosas. Y tal vez ese sea el problema. Tal vez se deba a eso la famosa suerte del semidios. Yo estoy orgulloso de quién soy, de quién es mi familia. Lo daría todo por ellos. Arriesgo mi vida por los del Argo II, por el Campamento Júpiter y el Mestizo, y nunca los traicionaré- La verdadera pregunta es, ¿por qué deberías tú formar parte de mi familia?
La pelea entre padre e hijo dejaba incómodos al resto de los presentes, que miraban a cualquier lugar excepto a la intensa mirada que mantenían.
Zeus estaba enfadado. Sus hijos lo sabían. Sus hermanos lo sabían. Hera lo sabía. Y Jason también. El ojo derecho del dios parpadeaba debido al estrés que le causaba. La vena del cuello se hinchó. Sus orificios de la nariz se agrandaron.
-¡YO SOY EL REY DE LOS DIOSES!-bramó. Su voz, fuerte y potente como los truenos, retumbó en las paredes del Olimpo, aumentando el volumen. A su alrededor, la electricidad era tan fuerte los dioses más cercanos tuvieron que retroceder. Las lámparas se sobrecargaron, rompiéndose en millones de trozos. Los cristales rotos cayeron sobre las cabezas de los semidioses. El suelo tembló. Siempre le habían dicho a los semidioses que Zeus era el dios más poderoso, que era capaz de derrotar al resto de Olímpicos solo y someterlos a terribles castigos y tormentos. Sabían que, una vez que trataron de derrocarle, encadenó a sus hermanos en el Tártaro, a merced de cualquier monstruo y a Hera colgando sobre el abismo, obligándola a aferrarse a un clavo ardiendo. Al resto de dioses, los gobernó bajo un reinado de miedo y terror, amenazándoles con hacerle lo mismo si se les ocurría traicionarle. Ahora, comprendían que el carácter que Zeus había mostrado sobre lo que llevaban de lectura era el bueno. Ese era el lado compasivo y paciente de Zeus. Desgraciadamente, ese había sido la gota que derramó, no el baso, sino la jarra entera. Había tenido que aguantar que Afrodita se arrodillara frente a su hija, la idea de que sus hermanos no solo habían roto el trato, sino que uno de ellos era el héroe de la profecía, que Jason le hablara sin respeto cuando tuvieron, en su opinión, una discusión civilizada por su parte, que Hera le gritara delante de los Olímpicos y luego tener que verla hacerse la víctima, como si ahí él fuera el monstruo. No lo podía aguantar más-No tenéis derecho a hablarme así, ninguno lo tiene. Si conseguí hacerme con el poder es porque soy el más fuerte. Madre me eligió para reinar porque sabía que el resto de vosotros serías débiles y no sabrías mantener el respeto y la obediencia de la gente.
-¿A esto le llamas respeto?-gritó Poseidon.
-¿A qué te teman y te odien le llamas respeto?-continúo Hades.
-Es mejor que ser derrotado-dijo Zeus-y se que cualquiera de vosotros lo haría a la menor oportunidad. Últimamente he sido demasiado considerado con vosotros. No voy a permitir que me quitéis MI trono.
El viento comenzó a recorrer la sala en espiral, formando una especie de tornado, impidiendo a la gente moverse.
-¿Y QUÉ VAS A HACER?-gritó Jason por encima del viento. Se cubrió la cara con los brazos.
-Voy a comenzar una limpieza-Zeus sonrió de manera sádica y macabra. Sus ojos brillaban con una locura paranoica-No tendría sentido lanzarte un rayo, sabiendo que eres inmune a la electricidad. Sin embargo, yo mismo te dí ese poder, por lo que yo mismo puedo despojarte de él, por lo menos temporalmente y solo, claro está, si tú aceptas.
Si no hubieran estado en una situación tan mala, a Jason le habrían entrado ganas de reír.
-Si mi poder es lo único que me mantiene con vida, no gracias.
-Oh Jason, no quiero matarte. Solo quiero que aprendas a respetarme. Y se cómo conseguirlo.-ni siquiera le dio tiempo a pensar que podría hacer. Piper apareció al lado de Zeus, mientras el dios la agarraba por la garganta.
-¡DÉJALA EN PAZ!-gritó Afrodita.
Zeus rió mientras Piper se retorcía, intentando librarse.
Jason trató de controlar los vientos e ir hacia allí, pero no pudo moverse, la tormenta era demasiado fuerte.
-Al fin esta niña me servirá para algo-dijo.
-¡Déjala en paz!-gritó Jason, lo único que podía hacer.
-Solo si aceptas Jason. Te dejo unos minutos antes de que...
-¡Acepto!-gritó Jason, al instante-Puedes despojarme de mis poderes. Pero deja a Piper.
Zeus la soltó, tirándola hacia dónde estaba Afrodita. Jason suspiró al ver que estaba bien.
Sintió una especie de energía recorriendo su piel. AL principio era satisfactorio y agradable, pero después comenzó a desgarrarle por dentro. Era como si alguien le estuviera extirpando una parte de él.
-Ahora vamos a comenzar. Contigo.
Los siguientes sucesos pasaron lentamente ante los ojos de Jason. Su padre, ampliando la sonrisa, le apuntó con el rayo. Vio a Thalia, a Piper y a Leo gritando, tratando de vencer al viento y correr hacia el. Miró al frente, donde un brillo blanco se acercaba a él a toda velocidad, zigzagueando y llenando el aire de una inmensa corriente eléctrica. Un golpe seco a su derecha, golpeando todo su cuerpo con fuerza, haciéndolo caer antes de que el rayo lo alcanzara. Chocó contra el frío suelo, y un dolor agudo le recorrió el brazo derecho. Una risa por parte de su padre, cargada de satisfacción y diversión. Los Olímpicos arremetieron contra Zeus, cada uno usando su arma, dejando inconsciente al lord de los Cielos. Un montón de gente se arremolinó a su alrededor. Se levantó con dificultad, agarrando con fuerza su brazo.
Lo siguiente que recuerda es ver en el suelo, con una gran herida en el abdomen, a Nico Di Angelo.
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Sinceramente, esta última parte no estaba planeada.
Estaba viendo con mis primos Hércules mientras escribía y llegó la parte en la que Hades le hace la propuesta a Hércules. Entonces yo pensé: me gusta ese plan. Pero como Hades me cae bastante bien, y tenía planeado que a Zeus se le fuera la hoya en algún momento de la lectura. La inspiración malvada me vino al momento y comencé a escribir, pues no altera demasiado los planes para el siguiente capítulo. Sé que hubo bastante letra, pero he investigado sobre la mitología y realmente Zeus era malvado. Eso de que dejó colgando a Hera y tal lo leí en un libro de mitología.
Las explicaciones de qué pasó y todo lo demás en el siguiente capítulo, junto con PERCABETH, JASIPER, THALUKE y un poco de SOLANGELO, a parte de saber que ocurre con Leo.
Hasta el siguiente capitulo, semidioses!