← Leyendo el futuro: el héroe perdido. · de
Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 29
Los últimos momentos antes de ser electrocutado estaban bastante borrosos en la mente de Nico.Recordaba a Jason, en pie frente a su padre, renunciando a sus poderes. Luego, un rayo se dirigía hacia él. Los sentidos de Nico se habían puesto en alerta máxima. Jason era la única persona en ese lugar que se preocupaba por el, fue el primero en levantarse cuando Zeus trató de matarlo. Vale, tenía poderes que lo hacían inmune a morir electrocutado, pero el acto contaba igual. Además, era el único que podía salvarlo. A pesar de los riesgos, hizo un viaje sombra hasta allí y lo apartó de un empujón. Luego....nada. Sintió que algo tiraba de el hacia atrás, como si fuera atraído por un imán. Cayó el suelo en un golpe seco. Su cabeza rebotó contra el frío mármol. Nico no era médico, pero estaba seguro de que tenía una contusión. Hubo unos segundos de silencio e insensibilidad antes de que el Pandemonium estallara. Lo primero que sintió fue Dolor, tan fuerte, brusco e inaguantable que se había ganado la D mayúscula. Dejó de respirar, en un intento de calmar la agonía en la que estaba sumido. Abrió los ojos. Al principio todo eran manchas rojas. Poco a poco se fue aclarando, hasta ver un montón de borrones. Frente a él, Will Solace le cortaba la camiseta y trataba de frenar la hemorragia. Parecía preocupado, pero eso podía ser parte de la mente de Nico, la misma que en ese momento confundía el cabello dorado y la piel bronceada del hijo de Apolo en un rayo de luz en medio de manchas borrosas. Vio a Jason hablar con él, pero los latidos de su corazón resonaban fuertemente en su oído, aislando el ruido exterior. Una nueva punzada de dolor lo obligó a arquear la espalda como acto reflejo. Sus sentimientos, el dolor, estaba todo tan mezclado que le parecía estar de vuelta en el Tártaro. Por primera vez desde su aventura en ese lugar, Nico deseó morirse.
Lo último que vio, antes de que el dolor fuera tan abrasador que lo obligara a desmayarse, fue una luz anaranjada, como una hoguera, alzándose por el resto de Dioses. .................................... -Lo estamos perdiendo. -Todo el mundo fuera ¡ya! Necesito que me despejéis la enfermería. -Pero... -¡Ahora! -¿Qué está ocurriendo? -Esto es... ...................................... -¡Thalia! Nada más escuchar esa voz la hija de Zeus aceleró el paso, tratando de llegar a las habitaciones antes de que la alcanzara. -¡Espera! Una mano la agarró por el brazo y la obligó a girarse. Enfadada, se deshizo del agarre con un movimiento brusco y soltó algo parecido a un gruñido. -¿Qué quieres?-preguntó. Luke se metió las manos en los bolsillos de la sudadera. La noche había caído sobre el Olimpo, trayendo con ella el frío y el leve aroma de la niebla. -Solo quiero hablar contigo, explicarte por qué... -¿Por qué trataste de matarme? ¿Dos veces?-añadió, apoyándose en el tronco del árbol y cruzando los brazos.-¿O tal vez por qué nos traicionaste? ¿O por qué permitiste que tanta gente muriera? Venga, vamos, estoy deseando escuchar tu convincente discurso-comentó con sarcasmo. -¿Por qué Annabeth me ha perdonado y tú no? -Oh, ahora pasas a compararme con Annie. Las cosas van mejorando-dijo Thalia. Luke habría jurado escuchar algo de celos en su voz, pero se convenció de que era solo una jugada de su mente. -Si me dejas decir más de dos frases seguidas podría explicarte que... -Sh-dijo Thalia, adelantándose un par de pasos. -No, voy a decirte la verd... Thalia puso los ojos en blanco y se giró, tapándole la boca con la mano y empujándolo contra el árbol. -Ahí hay alguien-susurró, ladeando la cabeza hacia el arbusto, donde en efecto algo se movía. Thalia sacó una flecha y apuntó. -No me gustan los cotillas-dijo en voz alta. El arbusto dejó de moverse-sal de ahí o serás mi próximo proyectil. Tienes tres segundos. Uno. Dos. Tres. -¡NO DISPARES! Una persona salió del arbusto con las manos en alto. Un chico alto, de pelo negro y unos brillantes ojos verde mar. -¿Percy?-preguntó Thalia, confusa, mientras guardaba la flecha de nuevo en el carcaj.-¿Tú? ¿Qué? -Es complicado-resumió Percy. -Como el 90% de las cosas que suceden en nuestra vida, así que habla-dijo Thalia. -No debería. -¿Esa es la ventana de Annabet?-preguntó Luke, señalando al ventanal del segundo piso. -Ya dije que era complicado. Varias explicaciones más tarde... -¿Y llevas aquí tanto tiempo? ¿Y no se te ocurrió decírnoslo?-Thalia le pegó un zape a su primo. -No podía, la única manera era que me pillarais, lo cual habéis hecho-se defendió Percy, frotándose la cabeza. En cuanto quitó la mano Thalia le volvió a pegar. -¿Y esa por qué ha sido?-se quejó el hijo de Poseidon. -Por escuchar conversaciones a escondidas. No me puedo creer que estuvieras ahí. Percy sonrió de manera cómplice y Thalia rodó los ojos. Ambos miraron a Luke durante un segundo, por lo que se preguntó de que habrían hablado Thalia y Annabeth. -¿Y por qué has saltado por la ventana?-preguntó Luke. -Digamos que la suegra eligió un mal momento para ir a hablar con su hija. Menos mal que salté por la ventana antes de que me viera. Benditas sean las puertas. -Te voy dar yo a ti puerta-dijo Thalia. Un ruido hizo que los tres se sobresaltaran. Percy se tiró a los arbustos como acto reflejo. Annabeth apareció tras la esquina. Parecía buscar algo, pero se detuvo al ver a Luke y a Thlia. -¿Qué estáis haciendo por aquí? ¿Los dos juntos? ¿Sin mataros?-preguntó extrañada. -No trates de ocultárnoslo. Por poco utilizo a tu novio como diana-la cortó Thalia. Percy salió de los arbustos. Annabeth suspiró aliviada al verlo. -Asi que ya lo sabéis. -Ajá, y como sigáis así no tardará en enterarse el Olimpo entero-dijo Thalia. -Tampoco nos va tan mal-se defendió Percy. -Vosotros dos apestáis siendo discretos-dijo Luke. -Pues espero que tengáis un plan, porque ahora también estáis involucrados. Y no creo que después de volverse loco a papi Zeus le haga mucha gracia que sepáis de mi estancia aquí.-dijo Percy. -¿Desde cuándo el mundo está tan mal que eres capaz de decir algo con sentido?-preguntó Thalia en voz alta. Percy sonrió satisfecho. -Tengo una idea-dijo Annabeth-podríamos escondernos en el templo de Poseidon. No creo que mi madre entre, y tú padre no querrá matarte. Lo máximo a lo que nos podemos exponer ahí es a comentarios fuera de tono. -Desde luego más seguro que tu habitación es-estuvo de acuerdo Luke. Percy agarró a su novia por a cintura y la besó en la frente. -Por cosas como estas salgo contigo. -No quiero ser la que os arruine la "noche romántica"-dijo Thalia-pero aún así alguien puede entrar. -No alguien se queda vigilando fuera-propuso Luke. -¿De verdad harías eso? -Pues claro Annie. Os debo...varias. A los dos. Además, apenas será una o dos noches. -¿Seguro que no pasará nada?-preguntó Annabeth. -Tranquila. Nos encargaremos de que nadie entre. -¿Nos?-repitió Thalia, girándose hacia Luke-¿En qué momento de la conversación esto ha pasado a ser un nos? Que yo recuerde no me he ofrecido a trabajar con él. -Por favor Thalia-pidió Annabeth. -Esta bien-cedió-pero lo hago por vosotros. Y juro que como Castellan-señaló a Luke-trate de tocarme o si quiera hablarme será el próximo en ser electrocutado. Y esto va también para ti, Percy. -¿Para mí?-preguntó Percy, confundido-¿Que he hecho yo? -Ser un hombre. No dais más que problemas. Thalia, enfurecida y con los puños apretados, comenzó a caminar. Al ver que nadie la seguía, se giró hacia ellos. -¿Qué? ¿Vamos al templo o nos quedamos aquí esperando a qué alguien más venga? ...................................... -Esté lugar es increíble. Nico buscaba relaciones entre el Campamento Mestizo y sus cartas de mitomagia. Connor y Travis se rieron por un asunto que él no comprendía. Uno de los dos (creía que Connor) le pasó un brazo por los hombros. -Amigo mío, en tu estancia de aquí te vamos a enseñar a jugar a las verdaderas cartas. -El póquer-terminó Travis. Nico no sabía que era el póquer. Recordaba a algunas personas jugando en el casino, pero nunca llegó a comprender de qué se trataba. Tampoco era que le entusiasmara cambiar sus preciadas cartas de Mitomagia por esas. Lo único que le entusiasmaba realmente era tener un amigo ahí. Le habría gustado que fuera Percy Jackson. Podría haberle ayudado a manejar la espada y enseñarle cómo manejar sus poderes. Si los tenía. -Vamos a comenzar ahora con tu entrenamiento-dijo Travis. Nico supuso que se refería a las cartas y no a la espada. Ambos hermanos comenzaron a guiarlo hacia su cabaña. Quién sabe que habría ocurrido si Clarisse La Rue no se hubiera acercado gritando, con lanza en mano, jurando matar a los hermanos Stoll. Así fue cómo Nico se quedó solo. Trató de buscar a alguien para jugar, pero todos eran mucho mayores que él. Al parecer no abundaban los mestizos tan pequeños. Por eso, horas más tarde, se encontraba sentado frente la enfermería, apoyado en la pared, jugando solo mitomagia. Ese lugar era bastante tranquilo, o por lo menos hasta que Michael Yew, el jefe de la cabaña de Apolo, abrió la enfermería de un portazo. Arrastraba hacia fuera a un niño de cabello rubio que debía de tener la edad de Nico. -He dicho que no Will-le riñó al niño, dejándolo fuera-no puedes ayudar en la enfermería hasta dentro de unos años. -Ya tengo doce-se quejó-puedo ayudar. Padre ha... -Michael, te necesitamos-gritaron desde dentro. -Ahora no. Ya discutiremos esto más tarde. Otra vez. Y sin decir nada más volvió a entrar. El niño rubio, supuso que era Will, se sentó en el suelo, enfadado. Nico no le habría prestado atención si no fuera porque, cinco segundos más tarde, el hijo de Apolo estaba detrás suyo. -¿A qué juegas?-le preguntó. Nico no pudo evitar reprimir una sonrisa. No lo conocía, pero ese niño ya le estaba cayendo bien. -Mitomagia, el mejor juego del mundo.-dijo Nico. Will asintió y se sentó a su lado-oye ¿Qué ha ocurrido ahí dentro?-decidió preguntar Nico. -El estúpido de mi hermano me ha pillado ayudando y me ha echado, cuando yo solo quería hechar una mano-explicó frunciendo el ceño. -Pues mi hermana me ha abandonado por unirse un ejército de chicas Cazadoras Desprecia-Hombres-dijo Nico. -Odio a mi hermano. -Odio a mi hermana. Los dos niños se miraron unos instantes. Will le tendió la mano y le sonrió. - Me caes bien. Me llamo Will Solace. -Yo soy Nico. Nico Di Angelo. ............................................ Nico abrió poco a poco los ojos. Se encontraba en una enfermería. A su lado, había una mesilla con vendas, ambrosía y artilugios que no reconoció. El dolor en su abdomen había disminuido hasta convertirse en una leve punzada de dolor. Trató de levantarse e ir a buscar a alguien, pero nada más levantarse sintió unas náuseas terribles y el dolor aumentó. -Yo que tú no haría eso sunshine. Nico giró la cabeza hacia esa voz. Will Solace estaba apoyado en el marco de la puerta, sonriendo. -No me llames sunshine-dijo Nico. -Vaya, así es cómo me agradeces el haberte salvado la vida-dramatizó Will la situación, sentándose en la silla que se encontraba al lado de la cama. -No eres el primero en salvarme-dijo Nico simplemente, apoyando la espalda en la pared, ignorando los barrotes que comenzaron a clavarse en su espalda.-además, si no recuerdo mal yo salvé la tuya tres veces. -Eh, que yo recuerde solo fueron dos. Una por los guerreros esqueleto y otra por la batalla de Manhattan. -Te olvidas de aquella vez que te dejé esconderte en mi cabaña para distraer a Clarisse. Will pensó durante unos segundos. -Ah si, es verdad. Bueno, pero tú estabas literalmente al borde de la muerte, así que estamos en paz. Nico dejó de mirarlo y se dedicó a contar los puntos del techo. -¿Vamos a hablar de lo otro? -¿A qué te refieres?-preguntó Nico, cansado. Tal vez debería tumbarse. -Lo vi, Nico, así que no finjas que no es verdad.-Will paró un momento de hablar y lo miró de soslayo. El rey de los fantasmas seguía sin mirarlo-Te estás convirtiendo en una sombra. Nico giró rápidamente la cabeza hacia él, alarmado. Will suspiró. En realidad quería hablar sobre ese otro problema, pero no sabía cómo hacerlo. Era más fácil ejercer de médico que de médico y psicólogo a la vez. Sabía que debía avisar a alguien sobre ello, pero no sabía cómo hacerlo. -¿Cómo sabes tú eso? Tan solo Reyna y el entrenador Hedge... -Te transparentaste entre mis propias manos, Nico. No podía frenar la hemorragia. Te estabas disolviendo. Nico se quedó unos segundos con la cabeza gacha, pensativo. -No se lo cuéntes a nadie-pidió, aunque sonaba más cómo una amenaza. -Solo si tú no continúas con tú viaje cuándo vuelvas-dijo Will, ganándose una mirada asesina del hijo de Hades. -Tengo que hacerlo. -Nico, morirás. -Me da igual-dijo Nico, volviéndose a tumbar debido al mareo que estaba cogiendo. Si seguía sentado iba a vomitar.-a nadie le importará si muero, tampoco. Si de verdad importara no me habrían pedido que hiciera esa misión. -¿Quién te pidió que hicieras eso?-preguntó. Trataba de mantenerse tranquilo, pero una parte de él estaba enfadado, dispuesto a odiar a la persona que hubiera dicho eso. No entendía por qué le preocupaba tanto Nico. Nunca se llevó demasiado con él, pero ahora lo veía ahí tumbado, hablando de desaparecer cómo si fuera la cosa más cotidiana del mundo y estaba claro que al hijo de Hades le dolía. Y no se refería a la herida. -No importa-dijo Nico-déjame solo, necesito descansar. Will aceptó, asintiendo con la cabeza. Nico giró el cuerpo hacia el lado contrario a donde estaba la puerta. -A mí si me importaría que desaparecieras-escuchó decir, pero cuando se giró hacia la puerta ya no había nadie. ....................... -Eh, listilla ¿estás despierta? Annabeth abrió un ojo, pero no se giró. Percy la abrazó por detrás y la empujó más hacia él. -Listilla, Annie, Annabeth-comenzó a susurrarle en su oído. La hija de Atenea se giró para que se quedaran cara a cara. -¿Qué ocurre? -Nada, solo quería despertarte. Echaba de menos tus ojos. -Eres encantador cuando quieres ¿Lo sabías? -Vaya, si que debes tener sueño-rio Percy-Nunca me dices esas cosas en tus plenas facultades. -Porque se te sube a la cabeza y luego me lo recuerdas una y otra vez sesos de alga. Ahora déjame dormir. Annabeth volvió a cerrar los ojos, pero con eso solo consiguió que Percy comenzara a jugar con sus mechones despeinados. -Me aburro ¿podemos salir a dar una vuelta? Annabeth se reacomodó entre las sabanas y, poniendo su mejor voz de cansada, dijo: -Es pronto, y todo el mundo está demasiado ocupado con lo de Zeus y Nico para hacer el desayuno. Además, hay que disfrutar esto. No monstruos. No problemas. No diosas locas que nos obligan a salvar el mundo. Solo nosotros. -Si, y Luke y Thalia montando guardia al otro lado de la puerta. Annaneth rio y besó a su novio. -¿Y si nos quedamos todo el día tumbados en la cama sin hacer nada? -Perfecto-dijo Percy, inclinándose para besarla. -¡Ya está bien tortolitos!-gritó la inconfundible voz de Thalia, abriendo de golpe las cortinas y dejando entrar la luz. En un acto desesperado por no perder la vista, Percy ocultó la cara bajo la almohada.-Una cosa es pasarme la noche a la intemperie para que podáis estar juntos, otra muy diferente es que me quede el día entero. -Tranquila, saldremos del templo-le aseguró Annaneth-así nos aseguramos de que Luke siga con vida. -Me debéis una muy grande-exclamó el hijo de Hermes desde la puerta-me ha electrocutado cinco veces ¡Y eso que no he dicho nada! -Roncabas-se excusó Thalia encogiéndose de hombros. -¿Y qué más te daba si era tu turno de vigilar?-se quejó Luke. Thalia lo ignoró y se giró hacia la pareja, que ya se habían levantado. -¿Veis lo que he tenido que aguantar? Más os vale que termine pronto el libro y pueda hacer su aparición, porque sino me convertiré en una psicópata homicida. -No te pongas así cara de pino. Tú ya eres una psicópata-dijo Percy. -Muy gracioso sesos de algas. Y yo que creía que no te quedaban suficientes neuronas para ser ingenioso. Percy le sacó la lengua a su prima. Thalia bufó algo así como "hombres". -Además, la cocina ha sido abierta. Al parecer la operación Z ya está controlada. Vamos a terminar de leer el capítulo en el desayuno. -Dos cosas-dijo Percy, entrando de un salto a la cama y rebotando como un niño pequeño-1) Si vais a desayunar, yo me quedo aquí. Se como conseguir palitos de pescado. 2) ¿Operación Z? ¿Qué clase de nombre es ese? Si hay que ponerle nombre a una operación elige uno chulo como...Operación Pantalones Brillantes u Operación Pikachu ¡No! ¡Ya sé! ¡Operación Chuck Norris! -Y luego preguntas por qué te llamamos sesos de alga-murmuró Thalia mirando al cielo. Annabeth soltó una carcajada y le dio un beso a su novio. -Nos vemos a la hora de comer-dijo. Percy la agarró de la cintura y la empujó hacia la cama. La besó, no con uno de esos besos cortos y cariñosos. La besó cómo si fuera la primera y última vez que lo hacía. Thalia no pudo evitar mirar. Con ese beso, Percy y Annabeth derrochaban luz rosa llena de amor y felicidad cual película Disney. Una parte de ella no pudo evitar sentir celos. No de Annabeth por tener A Percy, si no por tener UN Percy. Una persona que estuviera ahí en todo momento, para apoyarte. Alguien con quién sentirse fuerte y débil al mismo tiempo. Ella nunca encontraría alguien así. Lo había abandonado por la caza. El beso duró lo suficiente para que el ambiente se volviera incómodo. -Solo son un par de horas-susurró Annabeth en los labios de su novio-puedo escaquearme para venir a verte. -Te estaré esperando-dijo Percy. Thalia, previniendo que eso iba para largo, salió del templo y, a pesar de no cruzar nada con él (a excepción de varias miradas asesinas) se quedó esperando al lado de Luke Castellan. ..................................................... -Nada de abrazos-se adelantó Nico, al ver que Jason entraba en la enfermería con los brazos abiertos. Apoyado en el marco de la puerta, en su sitio habitual, Will reía. Jason bajo los brazos y se reajustó el cabestrillo del brazo derecho. -¿Cómo te sientes? -Como si me hubieran electrocutado-se encogió de hombros Nico.-¿Qué ha ocurrido? -Pues la cocina se ha reabierto esta mañana para el desayuno y... -No, no, quiero decir ¿Qué pasó? Después de que a Zeus se le fuera el último tornillo. Jason bajó la cabeza durante unos momentos, sombrío. Cuando volvió a subirla, no estaba mejor. -Los dioses trataron de dejar a Zeus inconsciente. Lo habían hecho otras veces, creyeron que podrían hacerlo de nuevo. Pero nunca se enfrentaron a él tan cabreado. No fue hasta que Hestia los ayudó que tuvieron una oportunidad. -¿Hestia? -Si. Con ayuda de sus hermanos consiguieron empujar a Zeus hasta el trono de Hera. Luego Hefesto solo tuvo que apretar un botón y lo encerraron. Yo seguí a Will hasta la enfermería, pero por lo que me contaron tienen a Zeus encerrado en el sótano, en una habitación especial hecha con el mismo material que las cuerdas. Ahí dentro Zeus no es más que un mortal. El peor castigo para el lord de los Cielos. -Se lo merece-dijo Nico. -Si, yo también lo creo. Jason se secó el sudor la mano izquierda en el pantalón y la guardó en el bolsillo. -Hemos terminado de leer el capítulo en el desayuno. Vamos a volver a la sala del trono a continuar. ¿Vienes? -De eso ni hablar-se negó Will-Di Angelo no puede moverse de aquí. Órdenes del doctor. -Estoy bien-aseguró Nico. Para demostrarlo, trató de levantarse. Un segundo después volvió a sentarse, mareado y con ganas de vomitar. Desintegró a Will con la mirada, pero el rubio mostraba una sonrisa de satisfacción. -Te lo dije. Hasta esta noche no podrás moverte de aquí-aseguró Will. -De acuerdo-aceptó el hijo de Hades, abatido. Mientras Will y Jason se iban a lectura, Nico pensó que lo primero que haría al recuperar fuerzas sería estrangular a Will Solace. ............................... El desayuno no fue lo mejor del día. Los Olímpicos se dedicaron a explicarle la situación de Zeus y lo que harían con el. También les dijeron que nadie podía acercarse a dónde se encontraban y qué verían que hacer a continuación. Tras terminar el desayuno y el final del capítulo en el que se habían quedado, volvieron a la sala del trono. Al sentarse en los puffs, Piper se dio cuenta de la ausencia de una, más bien de dos personas. -¿No faltan Leo y Apolo?-preguntó. En efecto, tanto el trono del dios del sol como el asiento del hijo de Hefesto estaban vacíos. Artemisa miró de un lugar a otro, mientras que una mueca se iba formando en su cara. -Oh no. Ese maldito hijo de arpía pedazo de idiota-maldijo. -Ehm, Missa ¿Qué ocurre?-preguntó Afrodita. -Apolo. Eso es lo que ocurre-se quejó, masajeándose las sienes. Debía de ser algo muy malo si no se quejaba del apodo de Afrodita-se lo dije. Le dije que había que esperar. -¿A qué?-preguntó Demeter-¿Qué está pasando? -La noche anterior descubrí que Leo hizo trampas en el concurso de haikus-explicó-le dije a Apolo que había que esperar para vengarse, pero creo que no me ha hecho caso ¡Será imbécil! -Falto unos minutos y ya me estás insultando. Tú si que aprovechas el tiempo-dijo el susodicho culpable de la desaparición de Leo. -¿Qué le has hecho a mi hijo?-preguntó Hefesto. -No le he hecho nada específicamente malo.-se defendió. -¿Específicamente malo?-repitió Piper, levantándose. -Si, digamos que ahora seré yo su amo. Y no podrá objetar a ninguno de mis deseos. -Lo que eres es el mayor descerebrado del universo-dijo Artemisa, cargando una flecha y lanzándosela. Al esquivarla, algo se calló de la chaqueta de Apolo. Una botella azul celeste con inscripciones griegas de color dorada. Los mestizos no supieron que era, y al no dejar de girar no podía leer lo que decía. Annabeth entrecerró los ojos. Esa botella le sonaba... -¡ERES IDIOTA!-gritó ahora Atenea-¿¡CÓMO TE ATREVES A USAR ESO PARA TUS CAPRICHOS!? ¿¡SABES LO PELIGROSA QUE ES!? Annabeth abrió mucho los ojos al darse cuenta de que objeto se trataba. -¡Coger la botella! ¡Leo está dentro!-gritó. Los mestizos no comprendieron cómo era posible, pero era Annabeth, ella nunca se equivocaba. -¡NO!-gritó Apolo, corriendo tras ella. Hefesto también saltó del trono para tratar de cogerla. Los semidioses comenzaron a perseguirla, pero no dejaba de ir de un lugar a otro, como si tuviera vida propia. -¡La tengo!-gritó Piper, alzando la botella. Annabeth y Hefesto suspiraron aliviados. Por lo menos no la tenía Apolo. La hija de Afrodita intentó leer la inscripción. Frotó uno de los lado con la mano para sacarle el polvo. Al instante, un torbellino naranja salió de ella. Ante sus ojos, Leo apareció con la ropa más rídcula que podían imaginarse. Unos bombachos naranjas con un chaleco rojo desabrochado y el pelo engominado hacia atrás. Sobra decir que en unos minutos todo el Olimpo estaba riéndose. -Ja, ja, muy gracioso-se enfurruñó Leo. -¿Pero...por qué llevas esas pintas?-consiguió preguntar Piper entre las risas. -Por si no lo habías notado, al encerrarme en la botella Apolo me ha convertido en un genio...ama. -¿Eso significa que tengo tres deseos?-preguntó Piper. -Desgraciadamente, si.-suspiró Leo. Luego miró a Apolo-por tú culpa he perdido mi bola de Arquímedes. Espero que cuando esté libre vuelva a aparecer al igual que mi cinturón de herramientas. Piper, desea que esté libre. Piper asintió con la cabeza, pero Artemisa la paró. -No lo hagas. Vale, si, Apolo ha cometido un error, pero Leo se lo merecía. Lleva humillándolo durante mucho tiempo, así que deberías dejar como genio...un par de capítulos. -¿¡QUÉ!?-gritó Leo-¡Ah no, paso de ser una versión mala de Aladin! Piper, por favor... -Mira, esto se acabó. No voy a pedir ningún deseo y punto.-sentenció la hija de Afrodita. -Rata callejera-murmuró Leo mientras se sentaba en su puff. -Te he oído-dijo Piper- da gracias a que no fue Apolo quién consiguió la botella. -¿A quién le toca leer?-preguntó Rachel. -A Zeus-dijo Hestia, abatida. Dejando un lado a Jason y a Thalia, Hestia fue la que más sufrió por la locura de su hermano. -Entonces me toca a mi-dijo Ares. Por primera vez en su vida, su tono de voz sonaba compasivo y no amenazante.-XXVII Piper. ................... Vale, ya se, ya se: "Has tardado mucho, prometiste que subirías dos a la semana" Lo se, lo se. Voy a pasar de explicarlo, porque ya os he dado suficientes explicaciones. Lo importante es que aquí está el capitulo: TA-DA. Como prometí, hay Solangelo, Percabeth y un poco de Thaluke (aunque el 90% consiste en matar a Luke). Lo de Leo convertido en genio fue...algo que se me ocurrió de repente. A la larga me será útil. En los siguientes capítulos habrá más Percabeth (porque sino me ahorcáis), se descubrirá qué es eso que Nico oculta y qué ocurrirá con Leo (recordar que aún quedan Rachel y Thalia en pie en la apuesta de los sonrojos). Y si, soy demasiado vaga como para terminar el capitulo anterior. Mi nivel de vagancia aumenta seriamente en verano. Bien, no tengo nada más que decir, salvo que nos leemos en el siguiente, semidioses.