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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 30

Piper esperaba a correr hacia el ascensor.

Su segunda opción: atacar a la princesa rara ahora, porque estaba segura de que una****lucha se avecinaba.

Piper le pegó a Jason y Leo en la cabeza.

-¿A qué ha venido eso reina de la belleza?-preguntó Leo.

-A que debería haberos cogido de los pelos y arrastrado hacia el ascensor cuando tuve la oportunidad-suspiró Piper.

-¿Y por eso nos merecemos que nos pegues? Ser un genio no me hace inmune al dolor-dijo Leo, haciendo aparecer en su mano unabolsa de hielo y aplicándosela en el golpe-pero te dan poderes útiles-sonrió con malicia.

Ahora fue Artemisa la que pegó a su hermano. Mira que convertir a ese chico en un genio.

La forma en la que la cara de la dama brilló cuando había oído el nombre de Jason había sido bastante mala. Ahora Su Alteza estaba sonriendo como si nada hubiera sucedido, y Jason y Leo no parecían pensar en que nada iba mal.

La princesa hizo un gesto hacia el mostrador de cosméticos.

-¿Vamos a empezar con las pociones?

-Genial-dijo Jason.

-Chicos-Piper interrumpió-estamos aquí para tomar a los espíritus tormenta y al entrenador Hedge.

-Menos mal que no está aquí, nos habría pegado por olvidarnos de él-suspiró Jason.

-Si, y para recibir golpes ya la tenemos a ella-Leo señaló a Piper.

-¿A qué te obligo a volver a tu botella?-le amenazó.

-No, a ese sitio no.

Si esta-- princesa --, es realmente nuestra amiga...

-Oh, yo soy mejor que una amiga, querida-dijo Su Alteza. -Soy vendedora.

-Cierto-confirmó Hermes, sonriendo con satisfacción.

Sus diamantes brillaban, y sus ojos brillaban como los de una serpiente-- fríos y oscuros.****-No te preocupes. Vamos a bajar por el camino hasta el primer piso, ¿eh?

Leo asintió con impaciencia.

-¡Claro, sí! Eso suena bien. ¿Correcto, Piper?

Piper hizo todo lo posible para mirarlo como con dagas: ¡No, no está bien!

-Por supuesto que esta bien.-Su Alteza puso las manos en los hombros de Leo y de****Jason y los dirigió hacia la torre de cosméticos. -Vamos, muchachos.

**-**Piper hizo aspavientos con los brazos, gritó y se tiró del pelo, pero ni la rabia se fue ni los chicos se dieron cuenta de su existencia-narró Will con voz profunda, como si estuviera leyendo un libro.

-Ten cuidado Solace, tengo un genio y no dudaré en usarlo-le amenazó Piper, señalándolo con la botella.

Leo puso las manos en forma de pistola y le apuntó también para darle apoyo.

Piper no tenía mucha opción, excepto seguirlos.

Odiaba los grandes almacenes-- sobre todo porque había sido sorprendida robando envarios de ellos. Bueno, no exactamente capturada , y no robando exactamente. Habíahablado con vendedores para que le dieran computadoras, botas nuevas, un anillo de oro,una vez incluso una cortadora de césped, aunque no tenía idea de por qué queríauna.

-Pero si una cortadora de cespez es lo más útil del mundo-ironzó Luke.

Annabeth se le quedó mirando. Luke siempre había sido una persona bastante seria (seria dentro de lo que puede ser un hijo de Hermes), siempre creyó que eso se debía a lo ocurrido con su madre y, posteriormente, a la muerte de Thalia. Se alegraba de que su vieja actitud, más bromista y despreocupada aflorara de nuevo.

En cambio, Thalia se mantenía al margen. Pasar una noche de vigilancia con Luke no había ayudado en su reconciliación, es más, la hija de Zeus le había cogido más rabia ¿Cómo se había atrevido a añadirla en esa locura? Miró a Luke con los ojos entrecerrados. Si el hijo de Hermes creía que iba a conseguir su perdón estaba muy equivocada. Había cosas en este mundo que no podían recuperarse: el respeto, la infancia y la confianza. Y Luke había destrozado las tres.

**Ella nunca mantuvo las cosas. Ella sólo lo hizo para llamar la atención de su padre. Por lo general, hablaba con su chico de barrio UPS regresando las cosas. Pero por supuesto,****los vendedores que engañaba siempre le llegaban a sus sentidos y llamaron a la policía,**que finalmente la localizaron.

De todos modos, ella no estaba muy emocionada de estar de vuelta en unos grandes****almacenes—especialmente un paseo con una loca princesa que brillaba en la oscuridad.

-Exacto, nadie puede brillar en la oscuridad, eso viola la regla número 43º-Apolo carraspeó y habló con voz solemne-< Sol puede brillar en la noche>>

-Eso te lo acabas de inventar-gritó Demeter.

-Da igual. Si pones algo entre comillas parecerá unacita célebre.

-Y aquí-dijo la princesa-es el mejor surtido de mezclas mágicas de cualquier lugar.

El mostrador estaba lleno de burbujeantes vasos y cigarreras en trípodes. Forraban losanaqueles de frascos de vidrio-- algunos en forma cisnes o dispensadores de miel. Loslíquidos en su interior eran de todos los colores, de brillante color blanco como lunares. Ylos olores-- ¡ugh! Algunos eran agradables, como galletas recién horneadas o rosas, perose mezclaban con olores como de quema de neumáticos, spray de mofeta, y lockers de****gimnasio.

La princesa se refirió a un tubo de ensayo rojo sangre-- un simple frasco con un tapón de****corcho.

-Este podrá curar cualquier enfermedad.

-¿Aún el cáncer?-Leo preguntó.-¿La lepra? ¿Padrastros?

Luke bajó la cabeza, pensativo. Si tuviera ese frasco...¿podría haber curado la locura de su madre?

Piper estaba pensando algo parecido. Agitó la cabeza, intentando disolver cualquier pensamiento sobre su abuelo.

*Lo pasado pasado está,*se dijo a si misma,no vale la pena pensar en ello.

-Cualquier enfermedad, dulce muchacho. Y este vial-señaló a un recipiente en forma****de cisne con un líquido azul en el interior-te mataría muy dolorosamente.

-Impresionante-dijo Jason. Su voz parecía aturdida y con sueño.

-Jason-dijo Piper.-Tenemos un trabajo que hacer. ¿Recuerdas?-Ella trató de poner el****poder en sus palabras, para sacarlo de su trance con encanto, pero su voz sonaba débil, incluso para ella. Esta mujer princesa la asustaba mucho, hizo derrumbarse su confianza, sólo de la forma en que se había sentido de nuevo en la cabaña de Afrodita con Drew.

-En cuanto vuelva al Campamento Mestizo recordarme que debo golpear a Drew con su tiara.

-¿Drew tiene una tiara?-preguntó Will, confundido.

-Eso es cómo preguntar si Annabeth tiene un libro-ironizó Leo.

-¿De verdad no lo sabías?-preguntó Rachel. El hijo de Apolo negó con la cabeza-necesitas salir más.

-Estoy de acuerdo-dijo Apolo-pero siempre y cuándo no sea contigo.

-Trabajo que hacer-murmuró Jason.-Claro. Pero de compras primero, ¿de acuerdo?

La princesa le sonrió.

-Entonces tenemos pociones de resistencia al fuego...

-Eso lo tengo cubierto-dijo Leo.

-¿De veras?-La princesa estudió la cara de Leo más de cerca.-No parece que estésusando mi marca de filtro solar... pero no importa. También tenemos pociones que causanceguera, locura, sueño, o...

-Espere.-Piper estaba mirando el frasco rojo. -¿Podría esa poción curar memoria

perdida?

-Al menos hay alguien que piensa-suspiró Atenea, aliviada porque alguien se hubiera dado cuenta.

La princesa entrecerró los ojos.

-Es posible. Sí. Es muy posible. ¿Por qué, querida? ¿Has olvidado algo importante?

Piper trató de mantener su expresión neutra, pero si ese vial podía curar la memoria de****Jason...

¿De verdad quieres eso? se preguntó.

Si Jason se enterara de quién era, ni siquiera podría ser su amigo. Hera había quitado susrecuerdos por una razón. Ella le dijo que era la única manera de que había sobrevivir enel Campamento Mestizo. ¿Qué pasa si Jason descubría que él era su enemigo, o algo****así?

-Pues que comenzarías a salir y vivirías una bonita y feliz historia de amor-dijo Leo.

Podría salir de su amnesia y decidir que odiaba a Piper.

Jason frunció el ceño.

-Yo nunca podría odiarte Piper-le habló en el oído, para que nadie más los escuchara-aunque me rompieras el corazón, seguiría sin hacerlo.

Podría tener una novia de donde venía.

No importaba, ella decidió, lo cual la dejó un poco sorprendida.

-Eso si que es tener fuerza de voluntad-dijo Afrodita, sin molestarse en ocultar su asombro.

-No debería ser cuestión de fuerza de voluntad-dijo Artemisa-una chica no debe girar su vida en torno a un hombre. Es más, nadie debería girar su vida en torno a una persona.

-Eso no es cierto-objetó Afrodita-todo el mundo debería tener alguien a quién aferrarse.

-Yo no lo veo así-dijo Artemisa-no lo comprendo. No entiendo eso de depender de otra persona. Tienes que vivir tu vida tú misma, y no vasarla en otra persona, porque si lo haces tan solo serás una parte más de alguien y tú existencia será menos valiosa que la de una piedra.

Jason siempre se veía tan angustiado cuando trataba de recordar las cosas. Piper odiabaverlo de esa manera. Ella quería ayudarle, porque a ella le importaba, incluso si esosignificaba perderlo. Y a lo mejor podría hacer que este viaje a través de los grandes****almacenes a su locura valía la pena.

-¿Cuánto?-Piper le preguntó.

La princesa tenía una mirada lejana en sus ojos.

-Bueno, ahora... El precio es siempre difícil. Me encanta ayudar a la gente. Honestamente, lo hago.

-Si, claro-ironizó Piper-y Percy es hidrofóbico.

Y yo siempre cumplo mis negocios, pero a veces tratan de engañarme.-Su mirada se desvió a Jason.-Una vez, por ejemplo, conocí a un apuesto joven que quería un tesoro del reino de mi padre. Hicimos un trato, y le prometí que le ayudaría a robarlo.

- Medea-ahogó un grito Afrodita.

-¿Has comerciado con Medea? Eso si es tener agallas-la felicitó Ares.

-¿Por qué, a cada sitio que vais, os encontráis a un monstruo que quiere mataros?-preguntó Hefesto en voz alta.

-¿A su propio padre?-Jason todavía se veía la mitad en un trance, pero la idea le parecía molesta.

-Oh, no te preocupes-dijo la princesa.-Me exigieron un alto precio. El joven tuvo que llevarme con él. Él era muy guapo, gallardo, fuerte...-Miró a Piper. -Estoy segura, querida, que entiendes cómo puedes ser atraída por un héroe, y querer ayudarlo.

Piper trataba de controlar sus emociones, pero probablemente se ruborizó. Ella tenía la sensación espeluznante de que la princesa podía leer sus pensamientos. También encontraba la historia de la princesa inquietantemente familiar. Piezas de los viejos mitos que había leído con su papá empezaron a venir juntas, pero esta mujer no podía ser la que ella estaba pensando.

-Y otra vez más se demuestra que habríais muerto de no ser por mi-fardó Piper.-soy la que más veces os ha salvado el culo.

-Eso no es cierto reina de la belleza-se negó Leo, sonriendo como si supiera algo que el resto desconocía-soy yo el más importante.

-Atrévete a repetir eso-le retó Piper.

-Soy-el-más-importante-Leo fue parándose palabra por palabra.

Piper sonrió, como si Leo acabara de cometer la mayor idiotez de su vida. Al verla juguetear tranquilamente con la botella, Leo se dio cuenta de que así era.

-Cuéntales "El detalle del Error 13".

Leo palideció.

-No, Piper ¡No puedes obligarme!

-Cuenta-ordenó, con una sonrisa algo macabra.

-No pienso...Fue en la academia Wilderness-comenzó a decir Leo. El hijo de Hefesto se miró la boca, horrorizado. No podía dejar de hablar. Todo el Olimpo estaba expectante hasta la historia-había un chico muy frikkie llamado...no lo recuerdo, pero Piper y yo le llamábamos Mortadela-leves risas. Leo quiso tapar la boca, pero su otra mano se lo impidió-Mortadela estaba mal de la cabeza. Se dedicaba a contar los errores de la gente, en especial los míos. Cuando nos quedábamos dormidos en clase, cuando no traíamos los deberes o cuándo practicábamos rugby con los libros de química. Al error número doce me advirtió que un error más y tendría que castigarme. No le tomé en serio. Ese mismo día, me echaron de clase por lanzarle bolitas de papel a Kevin Arnold, un capullo integral. Ese mismo día, después de gimnasia, Mortadela se llevó mi ropa mientras me duchaba y en su lugar me dejó un...un...-Leo no quería decirlo-solo me dejó un sujetador de corazones rosas para cubrirme.

Las risas no tardaron en llegar. Imaginarse a Leo en situación era desternillante.

-Lo peor era que Mortadela nunca se vengaba de una manera tan extrema de alguien-dijo Leo-y lo peor era que seguía molestándome.

-Semanas más tarde descubrimos que el verdadero problema era que Mortadela estaba liado con Kevin Arnold-se encogió de hombros Piper, sonriendo-pero sirvió para tener "El detalle del Error 13".

-En cualquier caso-Su Alteza continuó,-mi héroe tuvo que hacer muchas tareas imposibles, y no estoy presumiendo cuando digo que no podría haberlas hecho sin mí. Traicioné a mi propia familia para ganar al héroe su premio. Y aún así me engañó con mi pago.

-¿Engaño?-Jason frunció el ceño, como si tratara de recordar algo importante.

-Eso estuvo tan mal-dijo Leo.

Su Alteza dio unas palmaditas en la mejilla con cariño.

-Estoy segura de que no tienes que preocuparte, Leo. Tú pareces honesto. Siempre pagas un precio justo, ¿no lo harías?

Leo asintió con la cabeza.

-¿Qué estábamos comprando otra vez? Me llevo dos.

-¿Y si de repente te dijeran que acabas de comprar dos sujetadores azules de corazones?-se burló Rachel.

Leo se enfurruñó, hinchando los mofletes como un niño pequeño y haciendo un puchero. Un remolino lo absorbió y se metió en la botella.

-Pues ahora me enfado y no salgo-gritó desde dentro.

Piper interrumpió:

-Entonces, el vial, Alteza-- ¿cuánto?

La princesa evaluó la ropa de Piper, su cara, su postura, como si pusiera un precio a un poco usado semidiós.

-¿Darías cualquier cosa, querida?-Preguntó la princesa. -Siento que lo harías.

Las palabras se apoderaron de Piper con tanta fuerza como una buena ola de surf. La fuerza de la sugerencia casi la levantó de sus pies. Ella quería pagar cualquier precio. Esperaba a decir que sí.

-Lo que dije antes-repitió Artemisa-a pesar de ello sigues teniendo un puesto en mi Cacería.

Entonces su estómago se retorció. Piper se dio cuenta de que le estaban usando encanto. Había sentido algo así antes, cuando Drew habló en la hoguera, pero esto era mil veces más potente. No era extraño que sus amigos estuvieran tan aturdidos. ¿Era esto lo que se sentía cuando Piper utilizaba el encanto? Un sentimiento de culpa se apoderó de ella.

Piper convocó toda su fuerza de voluntad.

-No, no voy a pagar cualquier precio. Pero un precio justo, tal vez. Después de eso, tenemos que irnos. ¿Cierto, muchachos?

-Mentir, negociar, robar...¿Estás completamente segura de que no eres mi hija?-preguntó Hermes.

-¡COMPLETAMENTE!-gritó Afrodita, frustrada-primero dudan de que yo sea la madre, luego Poseidon cree que puede tener antepasados sesos de alga-los mestizos rieron por lo bajo-y ahora vuelven a dudar. Es mi hija ¡Y PUNTO!

Sólo por un momento, sus palabras parecieron tener algún efecto. Los chicos parecían confundidos.

-¿Irnos?-Dijo Jason.

-¿Quieres decir... después de las compras?-Preguntó Leo.

Piper tenía ganas de gritar, pero la princesa inclinó la cabeza, examinando a Piper con nuevo respeto.

-Impresionante-dijo la princesa.-No mucha gente puede resistirse a mis sugerencias. ¿Eres una hija de Afrodita, querida? Ah, sí—Podría ver. No importa. Tal vez deberíamos comprar un poco más antes de decidir qué comprar, ¿eh?

-Pero el vial...

-Ahora, muchachos.-Ella se volvió a Jason y Leo. Su voz era mucho más poderosa que la de Piper, tan llena de confianza, Piper no tenía ninguna posibilidad. -¿Quieren ver más?

-¡NO!-gritaron Afrodita, Hefesto y Thalia.

-Claro-dijo Jason.

-Está bien-dijo Leo.

Los tres de antes se llevaron la mano a la cabeza.

-Idiotas-murmuraron.

-Excelente-dijo la princesa.-Van a necesitar toda la ayuda que puedan obtener si ustedes quieren llegar a la zona de la bahía.

La mano de Piper se trasladó a su daga. Pensó en su sueño de la cima de la montaña—la escena que Encelado le había mostrado, un lugar que ella conocía, donde se suponía que debía traicionar a sus amigos en dos días.

-¿El Área de la Bahía?-Dijo Piper.-¿Por qué el Área de la Bahía?

La princesa sonrió.

-Bueno, ahí es donde van a morir, ¿no?

Luego los condujo hacia las escaleras mecánicas, Jason y Leo siguieron mirando emocionados la tienda.

-Morir, morir ¿Por qué siempre morir?-preguntó Leo de repente, saliendo de la botella, indignado-no podíamos encontrarnos a la Diosa de los Abrazos o al Monstruo marginado que regala caramelos, incluso me conformo con uno de los Ponis Fiesteros, pero no, siempre nos tocan monstruos inmortales con traumas pasados que quieren matarnos.

-Es la suerte del semidiós-maldijo Annabeth.

-Por mucho que me moleste terminar con este interesante tema de conversación-dijo Hefesto-me toca leer. Capítulo XXVIII Piper.

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Okay, okay, soy una vaga de la vida. Creo que a estas alturas de la historia ya os habréis dado cuenta. Pues bien, que sepáis que soy mortal (desgraciadamente) y también tengo derecho a ser perezosa.

Vale, y ahora, ignorando el hecho de que necesito un psicólogo, pasamos a la historia.

El detalle del Error 13 se me ocurrió al pensar que que Jason no hubiera ido a la escuela no significa que Piper y Leo no hayan ido, por lo que debieron de pasar el curso juntos. En este capítulo está la ausencia de tres personajes importantes: Zeus (que está encerrado y sé que lo queréis ahí durante una temporada), Nico (que es importante para mi) y Percy (nuestro querido sesos de algas, que sé que ya le echáis en falta) ¿Cuándo volveremos a vernos? No estoy autorizada para dar esa información. Lo que si puedo decir es que será antes de lo que os podéis imaginar.

Nos vemos en el siguiente capítulo, semidioses!