Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Leyendo el futuro: el héroe perdido. · de

Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 31

Piper acorraló a la princesa mientras Jason y Leo se fueron a echar un vistazo a los

abrigos de piel vivientes.

-¿Los quieres comprar por sus muertes?-Exigió Piper.

**-**Menos mal que eso no es posible-dijo Leo, cruzándose de brazos-¿Os imagináis que los monstruos pudieran comprar nuestras muertes? ¡Esa chica se haría rica!

-Solo de pensar cuánto debe de costar el alma de Percy...-pensó Annabeth en voz alta.

-No creo que nadie la comprara-dijo Thalia-Annabeth sería la única.

-¿Por qué dices eso?-preguntó la hija de Atenea.

Thalia la miró como si fuera obvio.

-¿Tener a Percy como fantasma particular para el resto de tus días? ¿Te imaginas lo molesto que sería?

Varios se echaron a reír ante la imagen.

-Si, me lo imagino-dijo Rachel-el monstruo estaría como: CÁLLATE DE UNA VEZ, y Percy como: NO HABERME COMPRADO.

-Mmm.-La princesa sopló el polvo de una vitrina de espadas.-Yo soy una vidente,

querida. Sé de tu pequeño secreto. Pero no quiero detenerme en eso, ¿verdad? Los

chicos están teniendo tanta diversión.

Leo se echó a reír cuando trataba con un sombrero que parecía estar hecho de piel de

mapache encantado. Su cola anillada temblaba, y sus pequeñas piernas se movían

frenéticamente cuando Leo caminaba. Jason estaba comiéndose con los ojos la ropa

deportiva de los hombres. ¿Chicos interesados en la compra de ropa? Una señal clara de

que estaban bajo una maldición.

El Olimpo se echó a reír.

-Claro signo del Apocalipsis-declararon Hermes y Apolo a la vez.

-Ahora solo falta que Drew usa chanclas con calcetines y que Poseidon deje de usar esas horribles camisas-dijo Afrodita.

Poseidon se miró la camisa y luego a la diosa del amor, sin comprenderlo ¿Qué tenía su camisa de malo?

Piper miró a la princesa.

-¿Quién eres tú?

-Ya te dije, querida. Yo soy la princesa de la Cólquida.

-¿Dónde está Cólquide?

La expresión de la princesa se volvió un poco triste.

-Donde estaba la Cólquida, quieres decir. Mi padre gobernó hasta las orillas del Mar Negro, tan lejos al este como un barco griego podía navegar en esos días. Pero Cólquida no está más perdida hace eones.

-¿Eones?-preguntó Piper. La princesa no parecía tener más de cincuenta, pero un mal

presentimiento comenzó a asentarse sobre Piper, algo que el Rey Boreas había

mencionado en Quebec.-¿Cuántos años tienes?

-Esa pregunta jamás debe hacerse-dijo Afrodita en un tono de reproche-mucho menos responderla. Aunque sea tú mejor enemiga.

-Afrodita ¿Qué es eso que tienes en la frente?-preguntó Hermes. La diosa del amor se palpó la frente, angustiada.-a mí me parece una arruga.

Afrodita se puso pálida de pronto. De su boca salió una especie de chillido.

-No, no, no,. Arrugas no-comenzó a decir, mirándose desesperadamente en un espejo. Al no encontrar nada, desintegró a Hermes con la mirada.

El dios se había hechado a reír junto con Ares y Apolo. Enfadada, Afrodita agarró el espejo y se lo lanzó al dios de los ladrones. Con lo rápido que era, Hermes podría haberlo evitado, pero no llegó a pensar que Afrodita fuera capaz de acertarle.

La diosa sonrió de manera macabra al ver como Hermes se ponía hielo en el chichón que le había provocado. Por una vez, se alegró de que Ares le diera clases de tiro.

La princesa se echó a reír.

-Una mujer debe evitar preguntar o responder a esa pregunta. Digamos que el, ah, nuestro proceso de inmigración para entrar en su país fue hace un buen rato. Mi patrona me llevó finalmente a través. Ella hizo todo esto posible.

La princesa barrió su mano alrededor de la tienda departamental.

La boca de Piper sabía a metal.

-Su patrona...

Hades quiso estrangular a Gea.

-¿¡Cómo se atreve esa cara de lodo a jugar con la Muerte!?-dijo en voz alta, masajeándose las sienes.

Tanto dioses como mestizos miraron extrañados al dios del Inframundo. Hades no era conocido por perder las formas de esa manera precisamente.

-Ehm, hermano ¿te encuentras bien?-preguntó Poseidon.

-¡No!-espetó Hades-La Muerte es algo muy delicado, no puede alterarse así como así. Hay consecuencias. Ni Cronos fue tan estúpido.

-Oh, sí. Ella no trae a cualquier persona a través, su mente-- sólo los que tienen talentos

especiales, como yo. Y realmente, ella insiste en tan poco-- una entrada de la tienda que

debía estar bajo tierra para que ella pueda, ah, el monitor de mi clientela, y se convoque

una de vez en cuando. ¿A cambio de una nueva vida? En realidad, fue la mejor oferta que

había hecho en siglos.

Corre , Piper pensamiento. Tenemos que salir de aquí.

-Deberías haber salido-dijo Atenea-me sigo preguntando como es posible que sigáis vivos.

-Oh, bueno. Si Percy es capaz de sobrevivir a un ejército de telekines sin despeinarse creo que nosotros tres podemos con la princesa psicópata-dijo Leo.

Atenea apretó los puños. Tuvo ganas de gritarle al hijo de Hefesto que no le echara en cara todo lo que el niño sesos de algas había hecho, pero teniendo en cuenta lo que había pasado con Zeus dos capítulos atrás se calmo. No quería que la encerraran a ella también en una celda.

Pero antes de que pudiera pasar sus pensamientos en palabras, Jason le llamó.

-Oye, echa un vistazo!

De un estante de ropa de etiqueta en dificultades, levantó una camiseta color púrpura como

la que se había puesto en el viaje de campo de la escuela-- excepto que esta camisa

parecía como si hubiera sido agarrada por los tigres.

Jason frunció el ceño.

-¿Por qué luce tan familiar?

*Será imbécil el romano,*pensó Atenea, pero se contuvo para no decirlo en voz alta.

-Jason, es como la tuya- dijo Piper.-Ahora realmente tenemos que irnos.

Pero ella no estaba seguro de que incluso pudieran oírla más a través del encanto de la princesa.

-Tonterías-dijo la princesa.-Los chicos no lo harán, ¿verdad? Y sí, querida. Esas

camisetas son muy populares, son intercambios de clientes anteriores.

-¿Cuántos del Campamento Júpiter creeis que pasaron por allí?-preguntó Jason, algo abatido-¿diez? ¿veinte?

-¿Por qué lo preguntas?-dijo Annabeth.

-No me puedo imaginar cómo es posible que mandáramos a tantos a una misión ¿Y sabéis que es lo peor? Que la mayoría no vuelven.

Annabeth apretó los labios unos segundos antes de decir:

-Somos semidioses ¿no?

El rencor en su voz no pasó desapercibido. Al tiempo que Annabeth decía esas palabras los mestizos se miraron los unos otros, pensando: Marionetas. Eso es lo que somos.

Leo recogió una camiseta naranja campamento mestizo con un agujero en el medio,

como si hubiera sido alcanzado por una jabalina. Al lado de eso estaba una coraza de

bronce abollada enfrentándose con la corrosión-- de ácido, ¿tal vez?-- y una toga romana

reducida a pedazos y teñida con algo que parecía inquietante como sangre seca.

-Su Alteza-dijo Piper, tratando de controlar sus nervios.-¿Por qué no le dice a los chicos

cómo traicionó a su familia? Estoy segura que les gustaría saber esa historia.

-Cómo siempre, es la única que demuestra algo de inteligencia-bufó Artemisa.

Leo y Jason fruncieron el ceño.

Sus palabras no tenían ningún efecto sobre la princesa, pero los muchachos se volvieron,

de pronto interesados.

-¿Más historia?-Preguntó Leo.

-¡Me gustaría más historia!-Acordó Jason.

-Y a mí-dijo Ares-amo esa historia.

-¿Porque es una historia de amor?-preguntó Afrodita, esperanzada.

-No. Porque es una historia de guerra, triación y muerte-Ares parecía realmente emocionado.

Hera lo miró extraña.¿Cómo había tardado tanto en darse cuenta? Su hijo era un psicópata.

La princesa brilló hacia Piper con una mirada irritada.

-Oh, una hará cosas extrañas por amor, Piper. Debes saberlo. Caí por ese joven héroe, de hecho, debido a que tu madre Afrodita me había hechizado. Si no fuera por ella-- pero no puedo guardar rencor en contra de una diosa ¿puedo yo?

El tono de la princesa le dejo claro: Yo puedo tomarlo de ti .

-Si bueno, que traten de matarnos por algo que hicieron nuestros padres es habitual-suspiró Piper.

Los dioses los miraron preocupados.

-¿Os ha pasado alguna vez?-preguntó Demeter.

Todos asintieron con la cabeza (a excepción de Rachel, que por una vez se alegraba de que su padre fuera mortal).

-Pero el héroe la llevó consigo cuando huyó de Cólquida-recordó Piper.-¿No se, Su

Alteza? Él se casó justo como lo había prometido.

La mirada en los ojos de la princesa hizo Piper quiero pedir disculpas, pero no dio marcha

atrás.

-Al principio-admitió Su Alteza-parecía que iba a cumplir su palabra. Pero incluso

después de que le ayude a robar el tesoro de mi padre, todavía necesitaba mi ayuda.

A medida que huyeron, la flota de mi hermano llegó después de nosotros. Sus buques de

guerra nos alcanzaron. Él nos hubiera destruido, pero convencí a mi hermano que viniera

a bordo de nuestro buque primero y hablara con una bandera de tregua. Él confiaba en

mí.

-Y le mató-terminó Ares la historia, sonriendo como si acabara de decir "Y vivieron felices para siempre..."

-Y tú mataste a tu propio hermano-dijo Piper, la horrible historia todo volvía a ella, junto

con un nombre-- un nombre famoso que se inició con la letra M.

-¿Por qué los nombres con M están tan mal valorados?-soltó de pronto Rachel-en la lectura, quiero decir.

-¿A qué te refieres?-preguntó Thalia.

-Todo lo que se usa como insulto empieza por m: muggles, mundanos, mortales, mutos...

La mayor parte de la sala la miraron, esperando una explicación que no iba a llegar. En cambio, Piper y Annabeth asintieron, conforme.

-¿Qué?-Agita Jason. Por un momento parecía casi como él.-Mató a su propio...

-No-replicó la princesa.-Esas historias son mentiras. Era mi nuevo marido y sus

hombres mataron a mi hermano, aunque no lo podría haber hecho sin mi

engaño. Arrojaron su cuerpo al mar, y la flota tuvo que dejar de perseguirnos y buscar a

lo que pudieran dar mi hermano una sepultura digna. Esto nos dio tiempo a escapar. Todo esto, lo hice por mi marido. Y se olvidó de nuestro trato. Él me traicionó al final.

Jason aún parecía incómodo.

-¿Qué hizo?

La princesa se celebró la toga en rodajas contra el pecho de Jason, como si lo midiera

para un asesinato.

-¿No sabes la historia, mi chico? Tu de toda la gente debería. Fuiste nombrado por él.

-Jason-dijo Piper. -El original Jason. Pero entonces usted está-- ¡debería estar muerta!

-¡ESO MISMO!-se indignó Hades, poniéndose en pié.

Poseidon tiró de la toga de su hermano para que se sentara.

La princesa sonrió.

-Como he dicho, una nueva vida en un nuevo país. Ciertamente cometí errores. Le dí la espalda a mi propia gente. Me llamaron una traidora, una ladrona, una mentirosa, una asesina. Pero actué por amor. -Ella se volvió hacia los muchachos y les dio una mirada triste, batió sus pestañas. Piper podía sentir la magia lavando por encima de ellos, tomando el control con más firmeza que nunca.-¿No le hagan lo mismo para alguien que amen, mis queridos?

-Eso depende de cuánto quieras a tus padres...-comenzó a pensar Thalia. ¿Habría matado a su madre por la persona que amaba? Antes, se recordo, la persona a la que amaba antes de que todo se fuera a la mierda ¿Lo habría hecho? Si, definitivamente si. La verdadera pregunta era...¿Habría sido capaz de matar a Jason?

-Sí, claro-dijo Jason.

-Está bien-dijo Leo.

-¡Chicos!-Piper tronó los dientes en señal de frustración.-¿No ven quien es ella? No lo...

-Vamos a continuar, ¿de acuerdo?-Dijo la princesa despreocupadamente.

-Totalmente ignorada-rió Will.

-Eso te ha dolido reina de la belleza-dijo Leo.

-Callaros-ordenó Piper.-Ambos.

-Creo que quería hablar de un precio por los espíritus tormenta y su sátiro.

Leo se distrajo en el segundo piso con los aparatos.

-De ninguna manera-dijo.-¿Eso es una fragua blindada?

Hefesto levantó la cabeza de su invento.

-¿Alguien ha dicho fragua?-preguntó, haciendo reír a la sala.

Antes de que Piper pudiera detenerlo, saltó de la escalera y corrió hacia un horno de gran

óvalo que se parecía a una barbacoa con esteroides.

Cuando lo alcanzó, la princesa dijo:

-Tienes buen gusto. Esta es la H-2000, diseñado por el propio Hefesto. Lo suficientemente caliente como para derretir bronce celestial u oro Imperial.

Jason se estremeció como si él reconociera ese término.

-¿Oro Imperial?

La princesa asintió con la cabeza.

-Sí, querido. Al igual que esa arma tan hábilmente oculta en tu bolsillo. Para estar bien forjada, el oro imperial tenía que ser consagrado en el Templo de Júpiter en la Colina Capitolina en Roma. Un metal muy potente y poco frecuente, pero al igual que los emperadores romanos, bastante volátil. Asegúrate de nunca a romper esa hoja...-Ella sonrió amablemente.-Roma fue después de mi tiempo, por supuesto, pero he escuchado historias. Y ahora aquí-- este trono de oro es uno de mis artículos de lujo más finos.

-¡Oye! ¡Ese es mi trono!-gritó Hera, comprendiendo por qué Hades estaba tan indignado. No era divertido que alguien te quitara lo que era tuyo.

-Si lo odias-le recordó Demeter.

-Lo se-afirmó Hera-pero le he cogido cariño. Ha demostrado que puede servir para cosas útiles, no solo para encerrarme a mí. Además ¿Dónde voy a conseguir uno tan fantástico? Oh, no. Prefiero no volver enfadar a Hefesto a que esa psicópata se lo lleve ¡O tendrá que vérselas conmigo! -¡Guerra de psicópatas!-bramó Apolo, emocionado.

La mayoría intentó aguantar la risa, pero no pudo.

-¿Es que ahora tengo que defender mí título?-preguntó Hera con sorna.

-Tranquila hermana. Tú le das mil vueltas a esa tipa-se burló Poseidon.

-Lo sé. Soy años de experiencia-fardó Hera, riendo con el resto de la sala.

Hefesto lo hizo como castigo para su madre, Hera. Siéntate en ella y estarás atrapado

inmediatamente.

Leo al parecer tomó esto como una orden. Él comenzó a caminar hacia él en un trance.

-¡Leo, no!-Piper advirtió.

Él parpadeó.

-¿Cuánto cuesta?

-Oh, el asiento te lo dejaría por cinco grandes hazañas.

Annbeth no pudo evitar sonreír orgullosa al darse cuenta de que podía pagar ese precio.

La fragua, siete años de servidumbre. Y por sólo un poco de tu fuerza-Se llevó a Leo a la sección de aparatos, indicándole los precios de varios artículos.

Piper no quería dejarlo a solas con ella, pero tenía que tratar de razonar con Jason.Ella lo

llevó aparte y le dio una bofetada en la cara.

-¿Por qué siempre me llevo yo los golpes?-preguntó Leo hacia nadie en particular.

-Porque eres tú-resumió Rachel.

-Ow-murmuró soñoliento. -¿Qué fue eso?

-¡Sal de esto!-Siseó Piper.

-¿Qué quieres decir?

-Ella te tiene bajo encanto. ¿No lo sientes?

Él frunció el entrecejo.

-Ella parece bien.

-¡Ella no está bien! ¡Ni siquiera debería estar viva! Ella se casó con Jason-- el otro Jason--

tres mil años atrás. Recuerda lo que Boreas dijo-- ¿algo acerca de las almas que ya no se

limitan al Hades? No son sólo monstruos que no pueden permanecer muertos. ¡Ella ha

regresado del Inframundo!

Jason sacudió la cabeza con inquietud.

-Ella no es un fantasma.

-¡No, ella es peor! Ella es...

En ese momento de incertidumbre Leo se hizo aparecer una capa negra, y ocultando la mayor parte de su rostro dijo con una voz grave que solo los poderes de genio podía proporcionarle:

-Ella es tú padre.

-Niños-La princesa estaba de vuelta con Leo.-Si por favor, ahora vamos a ver lo que

vinieron a buscar. Eso es lo que quieren, ¿no?

Piper tuvo que ahogar un grito. Tuvo la tentación de sacar su daga y clavársela a la bruja,

pero no le gustaban sus posibilidades-- no en el medio de los grandes almacenes de Su

Alteza, mientras sus amigos estaban bajo un hechizo. Piper ni siquiera podía estar seguro

de que lado tomaría en una pelea.Tuvo que determinar un plan mejor.

Tomaron la escalera mecánica hasta la base de la fuente. Por primera vez, Piper se dió

cuenta de dos relojes de sol de bronce-- cada uno del tamaño de un trampolín—con

incrustaciones en el piso de baldosas de mármol hacia el norte y el sur de la fuente. Las

doradas jaulas canario de gran tamaño estaba al oeste y al este, y en el más lejano

celebró estaban los espíritus tormenta. Estaban tan densamente empaquetados, dando

vueltas como un tornado súper concentrado, que Piper no podía decir cuántos había--

docenas, por lo menos.

-Oye-Leo dijo:-¡El entrenador Hedge se ve bien!

-Huy claro, estaba perfectamente-ironizó Jason.

-Oye, puede que estuviera congelado, pero bien estaba ¿no?-se defendió Leo.-Apolo, los coros.

-Ey, que ya no soy tú animadora-se quejó el dios del sol.

Leo se encogió de hombros.

-La costumbre.

Corrieron a la más cercana jaula de canario. El viejo sátiro parecía haberse petrificado en

el momento en que fue absorbido por el cielo por encima del Gran Cañón. Él se congeló a

media nota, su club levantado sobre su cabeza como si estuviera ordenando la clase de

gimnasia a caer y darle cincuenta. Su pelo rizado sobresalía en ángulos extraños. Si Piper

se concentraba en ciertos detalles-- la camisa de polo de color naranja brillante, la barba

rala, el silbato en el cuello-- ella podía imaginar al entrenador Hedge molesto consigo

mismo. Pero era difícil hacer caso omiso de los cuernos rechonchos en la cabeza, y el

hecho de que tenía las piernas peludas y pezuñas de cabra en lugar de pantalones de

entrenamiento y zapatillas Nike.

-Sí,-dijo la princesa. -Siempre mantengo mi mercancía en buenas condiciones.Ciertamente podemos hacer trueque por los espíritus tormenta y el sátiro. Un trato de paquete. Si llegamos a un acuerdo, incluso tiraré en el vial de la poción de curación, y se pueden ir en paz.-Ella dio una mirada sagaz a Piper. -Eso es mejor que empezar desagradablemente, ¿verdad, querida?

No confíes en ella , advirtió una voz en su cabeza. Si Piper estaba en lo cierto acerca de la

identidad de esta señora, nadie los dejaría irse en paz. Un trato justo no era posible.

Todo era un truco.

-El más viejo del libro del comerciante-confirmó Hermes.

Pero sus amigos la estaban mirando, asintiendo con la cabeza y

pronunciando con urgencia, ¡Dí que sí! Piper necesitaba más tiempo para pensar.

-Podemos negociar-dijo.

-Llegamos a la parte interesante-murmuró Hermes, deseoso por saber como terminba la cosa.

-¡Por supuesto!-Acordó Leo.-Nombre su precio.

-Leo-se quebró Piper.

La princesa se echó a reír.

-¿Nombrar mi precio? Tal vez no es la mejor estrategia de regateo, mi chico, pero por lo menos sabes el valor de una cosa. La libertad es muy valiosa. Podrías preguntarme por la liberación de este sátiro, quien atacó a mis vientos tormenta.

-Quienes nos atacaron-intervino Piper.

Su Alteza se encogió de hombros.

-Como he dicho, mi patrón me pregunta por pequeños favores de vez en cuando. Envíar a los espíritus tormenta para secuestrarte—ese fue uno. Te aseguro que no era nada personal. Y no pasa nada, ya que vinieron aquí, al final, ¡por su propia voluntad! En cualquier caso, desean la libertad del sátiro, y quieren a mis espíritus tormenta-- quienes son funcionarios muy valiosos, por cierto--para que puedan entregarselos al tirano Eolo. No parece muy justo, ¿verdad? El precio será alto.

-Que se lleve el alma de Percy-dijo Will.

-Eso es más un castigo que un precio-le recordó Thalia.

En el templo de Poseidon, un indignado Prissy se cruzaba de brazos cual infante mientras mordisqueaba su palito de pescado.

Piper pudo ver que sus amigos estaban dispuestos a ofrecer cualquier cosa, prometer

cualquier cosa. Antes de que pudieran hablar, ella jugó su última carta.

-Eres Medea-dijo.-Ayudaste al Jason original a robar el vellocino de oro.

-Que luego Percy, Clarisse y yo volvimos a robar-interrumpió Annabeth.

Eres uno de los villanos más malvados de la mitología griega. Jason, Leo-- No confíen en ella.

Piper puso toda la intensidad que pudo reunir en esas palabras. Era totalmente sincera, y

parecía tener algún efecto. Jason se apartó de la hechicera. Leo se rascó la cabeza y miró a su alrededor como si estuviera saliendo de un sueño.

-¿Qué estamos haciendo, de nuevo?

-¡Chicos!-La princesa realizó con las manos un gesto de bienvenida.Sus joyas de

diamantes brillaban, y sus dedos pintados como la sangre enroscados en la punta como

garras.-Es cierto, soy Medea. Pero estoy tan mal entendida. Oh, Piper, querida, no sabes

lo que era para las mujeres en los viejos tiempos. No teníamos el poder, ninguna

influencia. A menudo ni siquiera podíamos elegir a nuestros propios maridos.

-Tampoco es que hicieran mucho para cambiarlo-murmuró Artemisa entre dientes.

Puede que odiara a muchos hombres, pero tampoco soportaba a algún tipo de mujeres. Las esposas de hombres ricos, que se pasaban los días sin hacer nada mientras su pueblo se moría eran una de ellas. Su comportamiento no solo las tachaba de inútiles y manejables, también fomentaban el machismo y conseguía que minusvalorara a su sexo.

Pero yo era diferente. Yo escogí mi propio destino al convertirme en una bruja. ¿Es eso tan

malo? Hice un pacto con Jason: mi ayuda para ganar el vellocino, a cambio de su

amor. Un trato justo. ¡Se convirtió en un famoso héroe! Sin mí, él habría muerto desconocido en las costas de Cólquida.

Jason frunció el ceño.

-Entonces... ¿realmente has muerto hace tres mil años?¿Has vuelto del inframundo?

-La muerte ya no me sostiene, joven héroe-dijo Medea.-Gracias a mi patrón, soy de

carne y hueso de nuevo.

-¿Tú... te has re-formado?-Parpadeó Leo.-¿Como un monstruo?

Medea extendió sus dedos, y vapor silbó de sus uñas, como el agua salpicando sobre

hierro caliente.

-Necesita una manicura-dijo Afrodita, observando sus uñas. Al ver que algunas zonas estaban roídas debido al estrés que le causaba leer estas cosas (tenía que usar toda su fuerza de voluntad para no guardar a Piper en un búnker bajo tierra) a ella también se le había estropeado.-y estoy segura de que todas vosotras también necesitais una manicura-dijo. Entonces, tuvo una idea-podíamos al SPA a pasar una tarde de chicas-propuso, sonriendo-será divertido.

Las mestizas no tenían especial devoción por ir allí, pero aceotaron. Después de todo lo que habían pasado no les vendría mal un masaje o algo por el estilo.

-No tienen idea de lo que está pasando, ¿verdad, mis queridos? Es mucho

peor que una agitación de los monstruos del Tártaro. Mi patrón sabe que los gigantes y

los monstruos no son sus grandes servidores. Yo soy mortal. Aprendo de mis errores. Y

ahora que he vuelto a la vida, no voy a ser engañada de nuevo. Ahora, aquí está mi

precio por lo que pides.

-Chicos-dijo Piper.-El original Jason dejó a Medea porque estaba loca y sedienta de

sangre.

-¡Mentiras!-Dijo Medea.

-Psicópata-habló Apolo, usando un tono muy agudo.

-En el camino de regreso a Cólquida, el barco de Jason aterrizó en otro reino, y Jason

acordó votar a Medea y casarse con la hija del rey.

-¡Después de que le dí dos hijos!-Dijo Medea.-¡Sin embargo rompió su promesa! Te

pregunto, ¿eso estuvo bien?

Jason y Leo debidamente sacudió la cabeza, pero Piper no había terminado.

-No pudo haber tenido razón-dijo-pero tampoco era para la venganza de Medea. Ella

asesinó a sus propios hijos para vengarse de Jasón. Envenenó a su nueva esposa y huyó

del reino.

-Vaya, tal vez si sea peor que tú, madre-dijo Ares-al menos no trataste de matarnos.

-Porque sois inmortales que si no...-murmuró Hera en voz baja. Por desgracia, la escucharon-¿Qué? Yo no tengo mucha alma de madre, pero todos vosotros erais unos suicidas de pequeños. Ares jugaba con cuchillos, Hermes metía los dedos en el enchufe, Artemisa se pasaba el día lanzando flechas y Apolo tenía una especial devoción por saber cómo era el interior de un tiburón. Si no fuera por vuestra inmortalidad ya estaríais en el Inframundo.

Medea gruñó.

-¡Un invento para arruinar mi reputación! La gente de Corinto-- esa turba

rebelde-- mató a mis hijos y me hecharon fuera. Jason no hizo nada por protejerme. Me

robaron todo. Así que sí, regresé furtivamente al palacio y envenené a su nueva novia

encantadora. Fue justo-- un adecuado precio.

-Estás loca-dijo Piper.

-¡Yo soy la víctima!-Se lamentó Medea.-Morí con mis sueños rotos, pero ya no. Ahora sé

de no confiar en los héroes. Cuando vienen pidiendo tesoros, tendrán que pagar un alto

precio. ¡Sobre todo cuando al hacer la primera pregunta se tiene el nombre de Jason!

-Tío, hay que admitir que eso fue mala suerte a más no poder-dijo Leo, pasándo su brazo sobre los hombros de Jason.

La fuente se volvió de color rojo brillante. Piper señaló a su daga, pero su mano temblaba

casi tan mal para sostenerla.

-Jason, Leo-- es hora de irse. Ahora.

-¿Antes de que hayan cerrado el acuerdo?-Preguntó Medea.-¿Qué de su búsqueda, chicos? Y mi precio es tan fácil. ¿Sabías que esta fuente es mágica? Si un hombre muerto fuera arrojado a ella, incluso si estuviera cortado en pedazos, él saltaría nuevamente hacia afuera completamente formado-- más fuerte y más potente que nunca.

-¿En serio?-Preguntó Leo.

-Leo, está mintiendo-dijo Piper.-Ella hizo el truco con alguien antes-- un rey, creo. Ella

convenció a sus hijas a que lo cortaran en pedazos para que pudiera salir del agua joven

y sano de nuevo, ¡pero simplemente lo mataron!

-También trató de convencer a Apolo cuando Zeus lo castigó enviándolo a la tierra como un mortal-recordó Demeter.

-Si no fuera porque yo le lancé una flecha de advertencia habría muerto-dijo Artemisa.

-Si algo me ha enseñado sufrir tus flechas todos estos años es que eso quería decir ¡TE está engañando imbécil!

Hera miró a los dioses, como queriendo decir ¿Veis lo que os decía? Suicida.

-Ridículo-dijo Medea, y Piper podía oír el poder cargado en cada sílaba.-Leo, Jason-- mi

precio es tan simple. ¿Por qué no pelean los dos? Si se lesionan, o incluso mueren, no

hay problema. Solo los echaremos en la fuente y van a estar mejor que nunca. Quieren

pelear , ¿verdad? ¡Se resienten el uno al otro!

Ares sonrió. Si esos dos termianaban peleando iba a ser su capítulo favorito de todo el libro.

-Chicos, ¡no!-Dijo Piper. Pero ellos ya se estaban mirando el uno al otro, como si trataran

simplemente de amanecer en ellos lo que realmente sentían.

Piper nunca se había sentido tan impotente. Ahora comprendía lo que parecía ser magia

real. Ella siempre había pensado en las varitas mágicas y bolas de fuego, pero esto era

peor. Medea no sólo dependía de los venenos y pociones. Su arma más potente era su

voz.

Leo frunció el ceño.

-Jason es siempre la estrella. Él siempre tiene la atención y me toma para aceptarlo.

-Eres molesto, Leo-dijo Jason.-Nunca tomas nada en serio. Ni siquiera puedes componer un dragón.

-Eso me ha dolido tío-dramatizó Leo, llevándose la mano al corazón.

-Piper...-Jason se giró hacia su novia, rogándole que hiciera que Leo se callara.

La hija de Afrodita levantó las manos.

-Vuestro problema.

-¡Alto!-Declaró Piper, pero ambos señalaron las armas-- Jason su espada de oro, y Leo

un martillo de su cinturón de herramientas.

-¿No os pondréis a pelear verdad?-preguntó Hefesto.

-¡HAGAN SUS APUESTAS! ¡HAGAN SUS APUESTAS!-gritó Thalia antes de que alguno de los dos contestara-Leo V.S Jason. Fuego V.S Electricidad. Comandante cinturón de herramientas V.R Superman Rubio ¿Quién ganará? ¿Quién la palmará? ¿Quién se convertirá en el campeón?

Por desgracia para los mencionados, algunos si apostaro. Todos por Jason.

-Eh ¿Y yo qué?-Leo flexionó su brazo, mostrando un bíceps que no tenía-¿Veis esto? ¿Veis esto? Hueso de pura calidad.

-Déjalos, Piper-instó Medea.-Estoy haciendote un favor. Deja que esto pase ahora, y

hará que tu elección sea mucho más fácil. Encelado estará satisfecho. ¡Podrías tener a tu

padre de vuelta hoy!

El encanto de Medea no funcionaba en ella, pero la bruja todavía tenía una voz

persuasiva. ¿Tu padre de nuevo hoy? A pesar de sus buenas intenciones, Piper quería

eso. Ella quería a su padre de vuelta tanto, que dolía.

-Usted trabaja para Encelado-dijo.

Medea se echó a reír.

-¿Servir a un gigante? No, pero todos servimos a la misma causa mayor-- un patrón que no puedes empezar a desafiar. Vete, hija de Afrodita. Esto no tiene por qué ser tu muerte, también. Sálvate a ti misma, y tu padre puede ser libre.

Leo y Jason estaban frente a frente, dispuestos a luchar, pero parecían inestables y

confusos en espera de otra orden. Parte de ellos tuvieron que estar resistiendo, Piper lo

esperaba. Esto era totalmente en contra de su naturaleza.

-Pues claro-confirmó Jason-sería incapaz de pelear contra Leo.

-¿Qué ocurre chispistas? ¿Soy demasiado Macho Men para tí?-lo provocó Leo, haciéndo poses rídiculas.

-Si, ese es justo el problema-ironizó Leo. Lo que no esperaba era que Leo se abalanzara sobre él-¿Qué haces?

-Pelea cobarde ¡Táctica del Cepo!-gritó, aferrándose con fuerza a la pierna de Jason.

-¡Suéltame la pierna!-ordenó el hijo de Júpiter, pero solo consiguió que lo agarra con más fuerza.

Jason se puso a andar, creyendo que así Leo lo soltaría. Al saber sus intenciones, Leo le agarró la otra pierna, consiguiendo que cayera al suelo. Antes de que se levantara, puso un pié encima de la espalda de su amigo y volvió a poner una de sus ridículas poses.

-¡Nadie gana a este superchorbo!-gritó Leo.

Toda la sala, incluído Jason (Que aún estaba bajo el pie de Leo) se reía.

-Esto si es una guerra, y todo lo demás son tonterías-consiguió decir Piper entre las carcajadas.

-Escuchame, chica.-Medea sacó un diamante de su pulsera y lo arrojó en un rocío de

agua de la fuente. Al pasar a través de la luz multicolor, Medea, dijo-Oh Iris, la diosa del

arco iris, muéstrame la oficina de Tristán McLean.

La niebla brillaba, y Piper vio el estudio de su padre. Sentada detrás de su escritorio,

hablando por teléfono, estaba la asistente de su padre, Jane, en su traje oscuro, su pelo

se le arremolinaba en un moño.

-Hola, Jane-dijo Medea.

Afrodita clavó las uñas en su trono, furiosa.

-¡Hades...!

-Que si, que si-la cortó el dios del Inframundo-ya tiene un sitio en los Campos de Castigo.

Jane colgó el teléfono con calma.

-¿Cómo le puedo ayudar, señora? Hola, Piper.

-Tú...-Piper estaba tan furiosa que apenas podía hablar.

-Sí, chica-dijo Medea. -La asistente de tu padre. Muy fácil de manipular. Una mente

organizada para un mortal, pero muy débil.

-Gracias, señora-dijo Jane.

-Ni lo menciones-dijo Medea.-Sólo quería felicitarte, Jane. Por como hiciste al señor

McLean salir de la ciudad tan de repente, tomar su avión a Oakland sin alertar a la prensa

o a la policía-- ¡bien hecho! Nadie parece saber dónde ha ido. Y diciéndole que la vida de

su hija estaba en la línea—ese fue un buen detalle para obtener su cooperación.

-Sí-admitió Jane en un tono suave, como si estuviera sonámbula. Fue muy cooperativo

cuando creyó que Piper estaba en peligro.

La risa de Piper se había disipado ¿Qué ocurriría si muriera en la guerra? ¿Si encontraran su cádaver en Grecia? Su padre jamás habría entendido que ocurrió. No solo eso. Lo avandonaría, al igual que Afrodita. Su padre...Piper agachó la cabeza. Sabía perfectamente que su padre n podría soportar que lo avandonaran dos veces.

Piper miró a su daga. La hoja tembló en la mano. Ella no la podía utilizar para un arma

mejor de lo que Helena de Troya podía, pero seguía siendo un espejo, y lo que vio en ella

era una niña asustada, sin posibilidad de ganar.

-Puedo tener nuevas órdenes para ti, Jane-dijo Medea.-Si la niña coopera, puede ser el

momento para que el señor McLean vuelva a casa. ¿Quieres organizar una historia

encubierta adecuada por su ausencia, por si acaso? Y me imagino que el pobre hombre

necesitará algún tiempo en un hospital psiquiátrico.

-Sí, señora. Estaré esperando.

La imagen se desvaneció, y Medea se dirigió a Piper.

-¿Lo ves?

-Usted atrajo mi papá en una trampa-dijo Piper. -Usted ayudó a los gigantes...

-Oh, por favor, querida. ¡Lo trabajarás en una forma! Me he estado preparando para esta

guerra durante años, incluso antes de que me trajeran de regreso a la vida. Yo soy una

vidente, como ya he dicho. Puedo predecir el futuro, así como su pequeño oráculo.

-Pues no lo hizo muy bien-le susurró Jason a Piper.

Esta asintió.

-Ya es la...¿tercera? ¿cuarta? Persona que me quiere quitar el puesto-dijo Rachel.

Hace años, seguía sufriendo en los Campos de las Penas, tuve una visión de los siete en su--

llamada Gran Profecía. Vi a tu amigo Leo aquí, y ví que iba a ser un enemigo importante

algún día. Agité la conciencia de mi patrón, le dí a ella esta información, y se las arregló

para despertar un poco-- lo suficiente como para visitarlo.

Ahora fue el truno de Hefesto. El dios de la forja se apretó los nudillos. Si de él dependía, esa tienda no serían más que escombros.

-La madre de Leo-dijo Piper.-¡Leo, escucha esto! ¡Ella ayudó a matar a tu madre!

-Uh-huh-murmuró Leo, en un deslumbramiento. Él frunció el ceño ante su martillo.-Así

que... ¿Solo atacaré a Jason? ¿Eso está bien?

-Perfectamente seguro-prometió Medea.-Y Jason, te pegará duro. Muéstrame que eres

digno de tu homónimo.

-¡No!-Ordenó Piper. Ella sabía que era su última oportunidad.-Jason, Leo-- los está

engañando. Bajen sus armas.

La hechicera rodó sus ojos.

-Por favor, niña. No eres rival para mí. Me entrené con mi tía, la inmortal Circe. Puedo conducir a los hombres a la locura o curarlos con mi voz. ¿Qué esperanza tienen estos jóvenes héroes insignificantes contra mí? Ahora, chicos, ¡maténse el uno al otro!

-Jason, Leo, escuchenme-Piper puso toda su emoción en su voz. Durante años había

estado tratando de dominarse y no mostrar debilidad, pero ahora vertía todo en sus

palabras-- su miedo, su desesperación, su enojo. Sabía que podría ser la firma de la

orden de muerte de su padre, pero a ella le importaban demasiado sus amigos para dejar

que se hicieran daño.-Medea está hechizándolos. Es parte de su magia. Ustedes son los

mejores amigos. No luchan entre sí. ¡Luchan contra ella !

-¿A alguien más le han entrado ganas de pegar a alguien?-preguntó a Apolo.

Varios levantaron la mano, incluída su hermana, que lo miraba con la vista entrecerraba mientras jugueteaba con una flecha.

-Menos mal-suspiró Apolo, aliviado-pensé que me estaba Aresizando.

-Ya te gustaría a ti Aresizarte.

Ellos dudaron, y Piper podía sentir romperse el hechizo.

Jason parpadeó.

-Leo, ¿estaba a punto de apuñalarte?

-¿Algo sobre mi madre...?- Leo frunció el ceño y se volvió hacia Medea.-Tú... estás

trabajando para la Sucia Mujer. Tú la envíaste a la tienda de máquinas.-Él levantó su

brazo.-Señora, tengo un martillo de tres libras con su nombre en él.

-¡Si! ¡Deja su cara marcada en ese martillo!-le animó Hefesto.

Leo se sonrojó ante la emoción de su padre.

-¡Bah!.Se burló Medea.-Yo simplemente voy a cobrar el pago de otra manera.

Apretó uno de los mosaicos en el suelo, y retumbó el edificio. Jason volvió su espada a

Medea, pero se disolvió en humo y reapareció en la base de la escalera mecánica.

-¡Eres lento, héroe!-Ella se echó a reír.-Toma tu frustración en mis mascotas!

-¿Por qué esa chiflada puede tener mascotas y yo no?-preguntó Will, cruzándose de brazos.

-Porque con el tiempo que pasas en la enfermería terminaría cuidandola yo-explicó Annabeth.

Antes de que Jason pudiera ir tras ella, los relojes de sol gigantes de bronce en los

extremos de la fuente se abrieron. Dos bestias de oro gruñendo—dragones alados de

carne y hueso-- se arrastraron por debajo de los pozos. Cada uno era del tamaño de una

autocaravana, quizá no tan grandes en comparación con Festus, pero lo suficientemente

grandes.

-Así que eso es lo que hay en las perreras-dijo Leo mansamente.

Los dragones extendieron sus alas y silbaron. Piper podía sentir el calor viniendo de su

piel reluciente. Uno volvió los ojos de color naranja furioso contra ella.

-Decidido. Por mi cumpleaños quiero un dragón-dijo Thalia.

-Pero si tú no comples años-rió Jason.

-¿Navidad?

-Somos griegos, no celebramos Navidad-objetó su hermano.

Thalia arrugó la nariz.

-¿Desde cuándo?

-Desde que quieres un dragón y no sé comprarlo.

-Para eso sirve el Mercado Negro-dijo Thalia, mirando a Jason como si fuera tonto.

-¿Tenemos un Mercado Negro?

-¡Pues claro! ¿De donde crees que consiguió Quiron ese dragon? ¿O Luke a Backbiter? ¿O los Stoll las bolas explosivas? Mercado Negro-declaró.

-¡No lo mires a los ojos!-Advirtió Jason.-Te van a paralizar.

-¡De hecho!-Medea montaba tranquilamente la escalera hacia arriba, apoyada en la

barandilla mientras observaba la diversión.-Estos dos queridos han estado conmigo

un largo tiempo—dragones del sol, ustedes saben, los regalos de mi abuelo

Helios. Sacaron mi carro cuando me fui de Corinto, y ahora será su destrucción. ¡Ta-ta!

Los dragones se lanzaron. Leo y Jason cargaron a interceptarlos. Piper estaba

sorprendida de cómo los chicos atacaron sin temor-- trabajando como un equipo que

hubieran entrenado juntos durante años.

Medea estaba casi en el segundo piso, donde había la posibilidad de elegir entre una gran

variedad de aparatos mortales.

-Oh, no, no lo harás,-gruñó Piper, y se fue tras ella.

Cuando Medea vio a Piper, ella comenzó a subir en serio. Fue rápida para una señora de

tres mil años. Piper subió a máxima velocidad, tomando pasos de tres en tres, y todavía

no podía atraparla. Medea no se detuvo en el segundo piso. Ella saltó de la escalera

mecánica al lado y continuó el ascenso.

Las pociones, Piper pensó. Por supuesto, eso era por lo que iba a ir. Ella era famosa por

pociones.

-¡Corre Piper!-animaron los mestizos a la Piper del libro.

Afrodita se clavó las uñas en la palma de la mano, nerviosa.

-Vamos Piper, tu puedes con ese vejestorio-gritó.

Abajo, Piper escuchó la furiosa batalla. Leo estaba soplando su silbato de seguridad, y

Jason estaba gritando para mantener la atención de los dragones.Piper no se atrevía a

mirar—no mientras ella corría con una daga en la mano. Ella sólo podía verse a sí misma

disparandose y apuñalándose en la nariz. Eso sería super heroico.

Varios rieron al escuchar eso. Incluso Annabeth.

-Gracias Annie-agradeció la semidiosa.

-Anda, tienes que reconocer que es divertido ¿Y si eso le pasara a...no se...a Jason o a Percy?

Ahora era Piper la que reía junto Annabeth, burlándose de lo idiotas que podían ser sus novios.

-Ey, que estoy aquí-se quejó Jason.

Lo que no sabía era que, no muy lejos de ahí, Percy exclamaba lo mismo.

Agarró un escudo de un maniquí de blindados en el piso tres y siguió subiendo. Se

imaginó el entrenador Hedge gritando en su mente, al igual que en la clase de gimnasia

en el colegio Wilderness: ¡Muévete, McLean! ¿Llamas a eso escalada de escaleras

mecánicas?

Llegó a la planta superior, respirando con dificultad, pero era demasiado tarde. Medea

había llegado al contador de pociones.

La bruja cogió un frasco en forma de cisne, el azul que causaba la muerte dolorosa y

Piper hizo lo único que le vino a la mente. Ella le echó el escudo.

Los vítores y aplausos no se hicieron esperar.

Medea se volvió triunfalmente justo a tiempo para recibir un golpe en el pecho por un

disco de metal volador de cincuenta libras. Se tambaleó hacia atrás, estrellándose en el

mostrador, rompiendo viales y derribando estantes. Cuando la bruja se levantó de los

escombros, su vestido estaba manchado de una docena de diferentes colores. Muchas de

las manchas estaban ardientes y brillantes.

"¡Tonta!" Se lamentó Medea. "¿Tienes alguna idea de lo que muchas pociones hacen

cuando se mezclan?"

"¿Matarte?", Dijo Piper esperanzada.

La alfombra comenzó a humear alrededor de los pies de Medea. Tosió, y su rostro se

contrajo de dolor-- o ¿estaba fingiendo?

A continuación, Leo llamó.

-¡Jason, ayuda!

Piper se arriesgó a una mirada rápida, y casi lloraba con desesperación. Uno de los

dragones había clavado a Leo al suelo. Fue dejando al descubierto sus colmillos, listo

para tomarlo. Jason estaba al otro lado de la habitación luchando contra el otro dragón,

demasiado lejos para ayudarlo.

Sin poder evitarlo, Piper agarró la mano de cada uno. Viendo la desesperación en su rostro al escuchar lo que pasaba, Leo no se atrevía a hacer un comentario fuera de tono.

Puede que Piper muchas veces dijera que esos dos eran unos idiotas, pero eran SUS idiotas.

-¡Has condenado a todos!-Medea gritó. El humo estaba rodando por la alfombra como la

propagación de la mancha, lanzando chispas e incendiando la ropa de los

bastidores.-Tienes sólo unos segundos antes de que este brebaje consuma y destruya

todo el edificio. No hay tiempo...

¡CRASH! El techo de cristal se astilló en una lluvia de fragmentos multicolores, y Festo el

dragón de bronce cayó en la tienda departamental.

Se precipitó en la refriega, agarrando un dragón de sol con cada uña. Sólo entonces Piper

apreciaba lo grande y fuerte de su amigo de metal.

-¡Ese es mi muchacho!-Gritó Leo.

Thalia ladeó la cabeza. Ese dragón comenzaba a caerle bien.

Festus voló hasta la mitad del atrio, a continuación, lanzó a los dragones del sol en las

piscinas de las que habían venido. Leo corrió a la fuente y presionó la baldosa de

mármol, cerrando los relojes de sol. Se estremeció cuando los dragones dieron un golpe

en contra de ellos, tratando de salir, pero por el momento se contendrían.

Medea maldijo en una lengua antigua. El cuarto piso estaba en llamas ahora. El aire se

llenó de gases nocivos. Incluso con el techo abierto, Piper pudo sentir el calor

intensificarse. Retrocedió hasta el borde de la barandilla, manteniendo su daga apuntando

hacia Medea.

-¡No voy a ser abandonada otra vez!-La bruja se arrodilló y cogió la poción de curación

roja, que había sobrevivido de alguna manera al choque.-¿Quieres que la memoria de tu

novio sea restaurada? ¡Llévame contigo!

-¡Mi hija no va a caer en tú trampa bruja!-chilló Afrodita, haciendo aspavientos ridículos con los brazos.

Piper miró detrás de ella. Leo y Jason estaban en la parte posterior del lomo de Festus. El

dragón de bronce, batió sus poderosas alas, arrancó las dos jaulas con el sátiro y los

espíritus tormenta conn sus garras, y comenzó a ascender.

El edificio retumbó. El fuego y el humo se acurrucaban en las paredes, derretiendo las

rejas, convirtiendo el aire en ácido.

-¡Nunca sobrevivirán a su búsqueda sin mí!-Medea gruñó.-Tu chico héroe se quedará

para siempre ignorante, y tu padre va a morir. ¡Llévame contigo!

Por un latido del corazón, Piper fue tentada. Entonces vio una sonrisa triste de Medea. La

hechicera confiaba en sus poderes de persuasión, la confianza de que siempre podía

llegar a un acuerdo, siempre escapar y ganar al final.

-Hoy no, bruja.-Piper saltó por la borda. Ella se desplomó por sólo un segundo antes de

que Leo y Jason la atraparan, transportandola a bordo de su dragón.

Oyó los gritos de rabia de Medea, y se dispararon a través del techo roto y sobre el centro

de Chicago. Entonces la tienda departamental estalló detrás de ellos.

-¡Ese ha sido el mejor final que he visto hasta ahora!-gritó Ares-ha sido de película de acción.

Leo hizo aparecer tres gafas de sol. En unos segundos él, Jason y Piper hacían una pose de películas de espías.

-En serio, una frase-volvió a pedir Leo.

-Pasarme el libro-ordenó Ares-Capítulo XXIX Leo.

........

Lamento mucho si hay alguna falta, mi ordenador va fatal y estoy subiendo esto  carrera.

En unos días me dan la nota de un examen para lo que he estudiado mucho, y tengo la sensación de que lo voy a suspender, así que subo el capitulo por si acaso me matan o peor, me castigan.

Bueno, el capitulo no ha estado muy inspirado, pero espero que les haya gustado igualmente. No he estado muy centrada a la hora de escribir porque mi cabeza ha estado ideando una nueva historia. Aun sigo dándole vueltas, y no se si llegare a subirla, pero me gusta inventarme cosas.

¡Hasta el próximo capitulo semidioses!