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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 37
Unos pequeños golpes en la puerta fueron lo suficientemente fuerte para despertarla.
En una situación normal, la semidiosa habría estado de mal humor porque alguien la despertara. Pero no era una situación normal. Ultimamente nunca lo era.
Abrió la puerta con la mejor cara que pudo. Ahí detrás, arrastrando consigo una manta azul, se encontraba su hermano. Sus pequeñas manitas se aferraban con fuerza a la manta. Sus ojos azules estaban llorosos y parecia asustado.
-Thaía-dijo, y al verla una sonrisa se formó en su cara.
-Jason-murmuró, agachándose para quedar a la misma altura-¿Qué ocurre?
-Mamá-fue lo único que dijo, señalando el largo pasillo. Luego le mostró la palma de la mano, donde se formaba una larga herida.
Thalia intentó mantenerse firme y le agarró la mano con delizadeza.
-¿Por qué no te metes en mi cama?-le propuso, hablando con la mayor ternura posible.-Yo voy ahora.
Una vez que su hermano entró en la cama, Thalia caminó descalza por el frío suelo de mandera hasta llegar a la cocina. Su madre estaba dormida encima de la mesa. Varias botellas estaban a su alrededor. Una de ellas se encontraba rota en el suelo. Se imaginó que de ahí saldría la herida de Jason. El cuarto apestaba a alcohol, al igual que su madre, que estaba tan mal debido a todo lo que había bebido que ni siquiera se había dado cuenta de que Jason había estado allí.
Thalía se apoyó en la pared y trató de manetenerse firme. Esas escenas ya eran habituales.
Volvió a la habitación y se tumbó al lado de Jason.
-¿Thaía?-preguntó. A Thalia le daba gracia que fuera incapaz de pronunciar la "l", pero ni siquiera eso consiguió animarla.
-Si, estoy aquí-le dijo, pasando un brazo por encima de su diminuto cuerpo a modo protector.
En cuanto tuvo la certeza de que Jason se había dormido, se permitió derrumbarse. Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Apretó la cabeza contra la almohada en un intento por ocultar sus sollozos. No quería despertarlo. No quería que se diera cuenta de lo débil que era en realidad.
Su padre los había abandonado otra vez. Su madre era incapaz de cuidarse ni a ella misma. Era la única que quedaba para cuidar de Jason. La única que podía protegerlo.
Sin embargo, una pregunta no dejaba de atormentarla. Si no había nadie más... ¿Quién cuidaba de ella?
.........
Piper despertó con frío y temblando.
Había tenido el peor sueño con un viejo tipo con orejas de burro persiguiendola a su
alrededor y gritando, ¡Eres eso!
-Oh, dios-Sus dientes rechinaban-¡Me convirtió en oro!
-Estás bien ahora.-Jason se inclinó más y metió una manta alrededor de ella, pero ella
todavía se sentía tan fría como un Boread.
-Ohhh-dijo Afrodita, haciendo grandes esfuerzos para no entrar en modo fangirl.
-No sé que le ves a esta pareja-dijo Ares, frunciendo el ceño.
-¿Que son adorables?-dijo Afrodita como si fuera algo obvio.
-Yo creo que el es demasiado aburrido para ella.
Los mestizos se echaron a reír, a excepción de Jason, que miró mal al dios de la guerra.
-No soy aburrido-se defendió.
-Claro que no-comentó Leo con sorna-tienes la misma emoción que una enciclopedia.
Más risas. Jason se ofendió todavía más.
-Siento mucho que mi vida no sea un continuo KABOOM como la tuya.
-Lo sé hermano, yo también lo siento-dijo Leo, ignorando la ironía en la voz de su amigo.
Piper besó a su novio en la mejilla.
-Yo te sigo queriendo mi enciclopedia-le susurró, y Jason no protestó.
Parpadeó, tratando de averiguar dónde se encontraban. Junto a ella, una hoguera ardía,
convirtiendo el fuerte aire en humo. La luz del fuego parpadeaba contra las paredes de roca. Estaban en una cueva poco profunda, pero no ofrecía mucha protección. Afuera, el viento aullaba. Nieve soplaba hacia los lados. Podría haber sido de día o de noche. La tormenta era demasiado oscura para decírlo.
-¿L-L-Leo?-Piper preguntó.
-Presente y des- orificado.-Leo también estaba envuelto en mantas. No se veía muy bien, pero se sentía mejor de lo que Piper se sentía.-Tengo el tratamiento de metales preciosos también, dijo.-Pero salí de ello más rápido. No sé por qué.Tuvimos que undirte en el río para que volvieras por completo. Tratamos de secarte, pero... es muy, muy frío.
-Tienes hipotermia- dijo Jason. -Nos arriesgamos con tanto néctar como pudimos. El
entrenador Hedge hizo un poco de magia de la naturaleza...
-Deberías probar a hacer una piña en torno a ella-propuso Will.
-¿Ese es tu sabio consejo de médico?-preguntó Thalia.
-Para esos ineptos, si.
-¿Algún día olvidaras lo del esguince?-preguntó Piper.
Will negó con la cabeza.
-Medicina de deportes.-La cara fea del entrenador se cernía sobre ella.-Es una especie de hobby para mí. Tu aliento puede oler como setas y Gatorade por unos días, pero pasará. Probablemente no morirás. Probablemente.
-Gracias-dijo Piper débilmente.-¿Cómo pudiste vencer a Midas?
Jason le contó la historia, poniendo en su mayor parte a la suerte.
El entrenador soltó un bufido.
-Chico eres modesto. Deberían haberlo visto. ¡Hiyah! ¡Cortó! ¡Boom con el rayo!
-¿De verdad eres hijo de Zeus? Porque por mi experiencia, ellos tienden a fardar de sus batallas-dijo Hermes.
-Soy hijo de Júpiter-dijo Jason-y no tengo por qué sacar todo de mi padre.
-Es verdad, la arrogancia se la llevó Thalia-rió Rachel.
-No soy arrogante.-se defendió. Annabeth le lanzó una mirada escéptica.-Me siento incomprendida.
-Bienvenida al club-murmuró Hades.
-Entrenador, ni siquiera lo vió-dijo Jason.-Usted estaba fuera comiendosé el césped.
Pero para el sátiro era sólo el calentamiento.
-Entonces entré con mi garrote, y hemos dominado esa habitación. Después, le dije, 'Chico, ¡estoy orgulloso de ti! Si pudieras sólo trabajar en tu parte superior de la fuerza de tu cuerpo...
-Entrenador-dijo Jason.
-¿Sí?
-Cállese, por favor.
-Claro-El entrenador se sentó por el fuego y empezó a masticar su garrote.
Jason le puso su mano en la frente de Piper y comprobó su temperatura.
-¿Leo, puedes avivar el fuego?
-En ello-Leo convocó un mazo del tamaño del de béisbol de llamas y las lanzó a la
hoguera.
-¿Me veo tan mal?-se estremeció Piper.
-¡NO!-gritó Rachel, horrorizada-los genes de Afrodita se están haciendo con ella.
-¡Hay que pararlo!-gritó Thalia-no puedo permitir que mi cuñada sea una Drew de la vida.
Piper soltó una carcajada.
-Por una simple pregunta no voy a convertirme en Drew.-declaró con solemnidad.
-Tampoco vas a morirte por ir a una peluquería-murmuró Afrodita.
-No-dijo Jason.
-Eres un mentiroso terrible-dijo.-¿Dónde estamos?
-Pikes Peak-dijo Jason.
-¿A alguien más le suena Pikes Peak a sabor de helado?-preguntó Leo.-Quiero unas tortitas, una ración de patatas y un Pikes Peak con doble de chocolate.
-No sé si es porque llevamos demasiado tiempo aquí encerrados, pero tiene razón-dijo Will.
-Colorado.
-Pero eso es, ¿Cómo-- a quinientas millas de Omaha?
-Algo así-coincidió Jason.-He aprovechado a los espíritus tormenta para traernos hasta
aquí. No les gustó-- fue un poco más rápido de lo que quería, casi nos estrellamos en la
ladera de la montaña antes de que pudiera regresárlos a la bolsa. No voy a tratar con eso
otra vez.
-¿Por qué estamos aquí?
Thalia agarró a su hermano por el cuello y lo abrazó.
-¿Qué haces?-preguntó Jason.
-¿Condujiste a no se cuantos espíritus hasta ahí por mi?-preguntó Thalia fingiendo emocionarse-tú si que eres un hermano pequeño. Aunque...-<> pensó Jason <>-es normal que me necesites. Siempre has necesitado algo a lo que aferrarte. Como aquella muñeca que llevabas a todos lados.-la gente se giró rápidamente hacia Jason.
-¡No era una muñeca!-dijo Jason con rapidez-¡Era una figurita de acción!
-Una figurita de acción con tres vestidos de noche diferentes.
La sala entera reía imaginándose la escena.
-Algún día me vengaré por esto-declaró Jason.
-Lo estoy deseando-dijo Thalia.
Jason sonrió con algo de malicia. Su hermana no podía poner en su contra a alguien que sabía historias vergonzosas suyas cuando estaba metida en una apuesta por hacerle sonrojar. Después del capítulo, tenía que tener una pequeña charla con Leo.
Leo olfateó.
-Eso es lo que Yo le pregunté.
Jason miró a la tormenta como si estuviera viendo algo.
-¿Ese es el camino del viento brillante que ví ayer? Todavía estaba en el cielo, a pesar de que se había desvanecido mucho. Lo seguí hasta que no pude verlo más. Entonces-- sinceramente no estoy seguro. Sentí como que este era el lugar adecuado para parar.
-Claro que lo es.-El entrenador Hedge escupía algunas astillas del garrote.-El Palacio flotante de Aeolus debe estar anclado por encima de nosotros, justo en el pico. Este es uno de sus lugares favoritos para atracar.
-Tal vez eso fue todo.- Jason frunció las cejas.
-Mentira, estás ahí porque me necesitas-exclamó Thalia-como aquella vez que...
-¡Más historias vergonzosas mías de pequeño no!-pidió Jason, hundiendo la cabeza entre las manos.
-Yo quiero oír más.
-¡Piper!-gritó Jason, pero su novia parecía estar dispuesta a escuchar todas las historias vergonzosas suyas.
Viendo a esas dos chicas riendo y a Jason hundiéndose en su puf, Hera no pudo evitar recordar la visión de la infancia de Jason. Ese niño que pasaría de ser un inocente chiquillo a tener que aprender a sobrevivir.
<<¡Tal vez no quiera ser un romano!>> recordó con amargura. Al menos, los hermanos se habían encontrado de nuevo.
-No lo sé. Algo más, también...
-Las cazadoras se dirigían hacia el oeste-Piper recordó. -¿Crees que están por aquí?
Jason se frotó el antebrazo, como si los tatuajes le molestaran.
-No veo cómo alguien pueda sobrevivir en la montaña ahora mismo. La tormenta es bastante mala. Ya es la noche antes del solsticio, pero no teníamos mucha opción, salvo esperar que pasara la tormenta aquí. Tuvimos que darte un tiempo para descansar antes de que trataramos de movernos.
Él no tenía necesidad de convencerla. El viento aullaba fuera de la cueva y la asustaba, y
no podía dejar de temblar.
-Tenemos que entrar en calor.-Jason se sentó junto a ella y le tendió su brazo un poco
torpe.-Eh, te importa si...
-Si, si, entrar en calor, seguro-ironizó Leo.-que excusa más tonta.
-Ey, que no era una excusa-se defendió Jason.
-Si solo era una excusa ¿por qué no te abrazaste con el entrenador Hedge?
Jason abrió y cerró la boca un par de veces antes de decir:
-Me habría pegado con el garrote.
-¿Entonces por qué no te abrazaste a mí? ¿Es qué acaso no me quieres?
-Leo, te estás comportando como una novia celosa-dijo Jason.
-¿Es eso verdad? ¿Tienes otro mejor amigo por ahí escondido no? ¡Intentas cambiarme por Di Angelo!
-No te intento cambiar por Nico.
-¡Por Jackson! ¡Aún peor!-exclamó-¡Mi pobre corazón no aguanta tanta traición! ¡Me desmayo!-dijo, tirándose en los brazos de Luke y Rachel, que no dejaban de reír.
-Supongo.- Trató de parecer despreocupada.
Puso sus brazos alrededor de ella y la abrazó. Se deslizaron más cerca del fuego. El
entrenador Hedge mordió el garrote y escupió las astillas en el fuego.
Leo estalló con algunos suministros de cocina y empezó a freír hamburguesas en una sartén de hierro.
-Así que, muchachos, siempre y cuando ustedes estén abrazados para la hora de la historia... algo que he tenido la intención de decirselos. En el camino a Omaha, tuve este sueño. Un poco difícil de entender con la estática y la Rueda de la Fortuna rompiendo en la...
-¿ Rueda de la Fortuna ?-Piper asumió que Leo estaba bromeando, pero cuando levantó
la vista de sus hamburguesas, su expresión era en serio.
-La cosa es-dijo-mi padre Hefesto me habló.
Leo les habló de su sueño. En la luz del fuego, con el aullido del viento, la historia era aún
más espeluznante. Piper podía imaginar la voz llena de estática del dios advirtiendo acerca de los gigantes que eran los hijos del Tártaro, y acerca de que Leo perdiera algunos amigos en el camino.
Ella trató de concentrarse en algo bueno: los brazos de Jason alrededor de ella, el calor poco a poco se difundía en su cuerpo, pero estaba aterrada.
-No lo entiendo. Si los semidioses y dioses tienen que trabajar juntos para matar a los gigantes, ¿por qué los dioses permanecen en silencio? Si ellos nos necesitan...
-Ha- dijo el entrenador de cobertura.-Los dioses odian que necesiten los seres
humanos. Les gusta ser necesarios para los seres humanos, pero no a la inversa. Las
cosas se tienen que poner mucho peor antes de que Zeus admita que cometió un error al
cerrar el Olimpo.
-Hice bien en borrarle la memoria a ese idiota-dijo Leo.
-¿Por cierto, donde está Hestia? ¿No debería haber despertado ya a Zeus?-pregntó Atenea.
-Supongo que tardará lo suyo-dijo Poseidon-no puedes decirle a alguien sin recuerdos: "Hey, lamento el borrado de memoria, solo queríamos evitar que fueras tan capullo como para matarnos a todos. Seguramente no sepas lo que es un dios, pero tu eres uno de ellos ¿Te vienes a comer galletas mientras escuchas como te llaman idiota?".
-¿Pero no habíamos quedado en decirle la mentira esa?-preguntó Apolo.
-Si, pero...bah, da igual. Total, diga lo que diga Atenea me gritará.
-Entrenador-dijo Piper-Ese fue casi un comentario inteligente.
Hedge resopló.
-¿Qué? ¡Soy inteligente! No me sorprende que los panquecillos no hayan oído hablar de la Guerra de los Gigantes. A los dioses no les gusta hablar de ello. Malos para admitir que necesitan la ayuda de los mortales para vencer a un enemigo. Eso es vergonzoso.
-Hay más, sin embargo-dijo Jason.-Cuando yo soñaba con Hera en su jaula, ella dijo que Zeus estaba actuando inusualmente paranoico. Y Hera — ella dijo que fue a las ruinas porque una voz le había estado hablando en su cabeza. ¿Qué pasaría si alguien estuviera influyendo en los dioses, como Medea influyó en nosotros?
Piper se estremeció. Ella había tenido un pensamiento similar — que alguna fuerza que no
podían ver estaba manipulando las cosas detrás de escena, ayudando a los gigantes. Tal vez la misma fuerza que había mantenido a Encelado informado acerca de sus movimientos, y había golpeado su dragón del cielo sobre Detroit. Quizás la Sucia Mujer de Leo, u otro siervo suyo...
Leo conjunto panes de hamburguesa en la sartén para tostar.
-Sí, Hefesto dijo algo similar, al igual que Zeus estaba actuando más raro de lo habitual. Pero lo que me molestaba eran las cosas que mi padre no dijo. Al igual que un par de veces que hablaba de los semidioses, y la forma en que había tantos niños y todo. No lo se. Actuó como si
conseguir a juntar a los mayores semidioses fuera a ser casi imposible-- como Hera estaba tratando, pero es realmente una cosa muy estúpida a hacer, y hubo algún secreto que Hefesto no se suponía que me lo dijera.
-Tienes que tener más cuidado con lo que dices-dijo Demeter.
-Lo sé...-suspiró Hefesto.-pero estaba intentando caerle bien a mi hijo. Y que dejara de jurar por mis calzones. Es vergonzoso.
-Oh venga ya, si te encanta-dijo Leo.
-A mi tampoco me gusta que no dejen de jurar por mi-dijo Hades, malhumorado.
-Pero por mi no juráis-dijo Apolo-podríais decir: santo Apolo, o por la lira de Apolo o por el ardiente dios superincreíble Apolo. Pero no, elegís a Hefesto y Hades.
-Y a Hera-dijo Rachel.
-¿Que tengo que hacer para que juréis por mi? ¿Que mi nombre empiece por H?
Jason cambió. Piper podía sentir la tensión en sus brazos.
-Quirón fue por el mismo camino en el campamento-dijo.-Se refirió a un sagrado
juramento de no hablar-- algo. Entrenador, ¿sabes algo de esto?
- No. Sólo soy un sátiro. Ellos no nos dicen las cosas jugosas.Especialmente a un viejo...
Él se detuvo.
-¿Un viejo como tú?- Preguntó Piper. -Pero tú no eres tan viejo, ¿verdad?
-Ciento seis-murmuró el entrenador.
Leo tosió.
-¿Qué dijo?
-No vayas a poner tu ropa interior al fuego, Valdez. Eso es sólo cincuenta y tres en años
humanos.
-Entonces...me lo parece a mi...¿o es más viejo que Nico?-preguntó Leo-¿Cuantos años tiene él? ¿Ochenta? ¿Setenta?
-No lo sé, pero creo que tiene menos que Hazel...
-¿Qué ocurre con los hijos del Inframundo con el tiempo?-preguntó Luke.
-Un momento-bramó Hades. Giró la cabeza hacia Leo, Piper, Jason y Annabeth-Hazel...¿está viva?
Los cuatro se miraron durante un instante.
-Si-dijo Annabeth-está viva.
Por un momento, parecía que una sonrisa se iba a dibujar en la cara de Hades.
-¿Cómo? ¿Cuándo?
-Eso no lo podemos decir-dijo Annabeth.
...Aún así, sí, he hecho algunos enemigos en el Consejo de Ancianos de Pezuñas. He sido un protector desde hace mucho tiempo . Pero ellos empezaron a decir que estaba impredecible. Demasiado violento. ¿Te imaginas?
-Wow-Piper intentó no mirar a sus amigos.-Eso es difícil de creer.
El entrenador frunció el ceño.
-Sí, entonces finalmente tenemos una buena guerra en contra de los Titanes, ¿y me pusieron en el frente? ¡No! Ellos me enviaron lo más lejos posible-- la frontera Canadiense, ¿puedes creerlo? Luego, después de la guerra, me pusieron a pastar. El colegio Wilderness. ¡Bah! Al igual que soy demasiado viejo para ser útil sólo porque me gusta jugar a la ofensiva. Todos esos recolectores de flores en el Consejo-- hablando de la naturaleza.
-Pensé que a los sátiros le gustaba la naturaleza-aventuró Piper.
-Dispara, amo a la naturaleza-dijo Hedge.-¡La naturaleza no significa matar cosas
grandes y comer cosas pequeñas! Y cuando se es-- tu sabes — un verticalmente desafiante sátiro como yo, se pone en buena forma, llevas un gran palo, ¡y no tomas nada de nadie! Esa es naturaleza.-Resopló indignado Hedge.-Recolectores de flores. De todos modos, espero que cocines algo vegetariano, Valdez.Yo no como carne.
- Sí, entrenador. No coma su garrote. Tengo algunas hamburguesas de tofu aquí. Piper es
vegetariana también. Voy a lanzárselas en un segundo.
El estómago de alguno no tardó en empezar a gruñir.
-¿Cuándo volverás a hacer las hamburguesas de tofu?-preguntó Poseidon, agarrándose la tripa.
-Lo siento, pero el Chef Leo solo cocina en ocasiones especiales.
-¿Ir a una guerra no es una ocasión especial?-preguntó Hermes.
-¿No habéis prestado atención al libro? ¡Aquí hay guerras cada dos por tres! Yo digo para algo realmente especial, como...la boda de alguien.
El olor de las hamburguesas de freír llenaba el aire. Piper generalmente odiaba el olor de
la carne para cocinar, pero su estómago rugía como queriendo un motín. Lo estoy perdiendo, pensó. Pensó en el brócoli. Las zanahorias.Lentejas.
-Así no me extraña que te pida carne-dijo Ares con una mueca de disgusto.
Su estómago no era la única cosa que se rebelaba. Mentir por el fuego, con Jason sosteniéndola, la conciencia de Piper se sentía como una bala caliente lentamente trabajando en su camino hacia su corazón. Toda la culpa que había estado llevando desde la última semana, desde que el gigante Encelado le había enviado por primera vez un sueño, estaba a punto de matarla.
Sus amigos querían ayudarla. Jason llegó a decir que caminaría hacia una trampa para
salvar a su padre. Y Piper los había excluido.
Por lo que sabía, había condenado ya a su padre cuando ella atacó a Medea.
-No lo creo, aún lo necesitan con vida para hacerte chantaje-dijo Hermes.
Demeter le dio un codazo.
-Ten un poco más de tacto-le reprendió.
Ahogó un sollozo. Tal vez ella había hecho lo correcto en Chicago por salvar a sus amigos, pero había demorado sólo su problema. Nunca podría traicionar a sus amigos, pero la más pequeña parte de ella era lo suficientemente desesperada como para pensar, ¿Qué pasa si lo hago?
Trató de imaginar lo que le diría a su padre. Oye, papá, si alguna vez estás encadenado
por un gigante caníbal y tuviera que traicionar a un par de amigos para salvarte, ¿qué
debó hacer?
-Oh, Pipes...-murmuró Afrodita, con la cabeza gacha. Lo dijo en un tono tan bajo y débil que nadie la oyó, y es que la diosa del amor no sabía que decir ¿Tú padre es más importante? No, Piper no podía traicionar a Jason y a Leo ¿Deja morir a tu padre? Eso sonaba aún peor. Deberían hacer un manual para estas situaciones.
Chistoso, eso nunca había venido cuando hacían Cualquier Tres preguntas. Su padre nunca tomaría en serio la cuestión, por supuesto. Probablemente le diría como en las viejas historias de tu abuelo Tom — algo con erizos brillantes y aves hablando-- y luego se reirían de él como si el consejo fuera una tontería.
Piper se acordó de su querido abuelo mejor. A veces soñaba con la pequeña casa de dos
habitaciones en Oklahoma. Se preguntaba lo que hubiera sido crecer allí.
Su padre podría pensar que estaba loco. Había pasado toda su vida huyendo de ese lugar, distanciándose de la rez, jugando a cualquier papel excepto a Nativo Americano. Le había dicho siempre a Piper lo afortunada que era de crecer rica y bien cuidada, en una bonita casa en California.
Piper se agarró las rodillas. Si, la casa en la que vivía era preciosa, pero vacía. Solitaria. Piper sabía que no podía quejarse de algo así. Sabía que millones de personas darían lo que fuera por estar en su situación, pero no podía evitarlo.
Pero en ese momento, riendo con Leo y Annabeth, siendo abrazada por Jason y escuchando las historias de Thalia, los comentarios de Will, Rachel y Luke se sentía feliz. Incluso se había acostumbrado a la presencia silenciosa de Nico. Le daba igual que un par de días tuvieran que volver a salvar al mundo, porque al menos, desde que fue al Campamento Mestizo, tenía una familia.
Había aprendido a estar vagamente incómoda acerca de su ascendencia-- como viejas fotos de su padre de los años ochenta, cuando él usaba plumas en su pelo y ropa alocada. ¿Puedes creer que me he visto de esa manera? , decía. Ser Cherokee era de la misma manera para él-- algo divertido y ligeramente embarazoso.
Pero ¿qué otra cosa eran? Papá no parecía saber. Tal vez por eso siempre estaba tan infeliz, cambiando de roles. Tal vez por eso comenzó Piper a robar cosas, en busca de algo que su padre no podía darle.
Leo puso hamburguesas de tofu en la sartén. El viento seguía furioso. Piper pensó en una
vieja historia que su padre le había contado... una que tal vez había respondido a algunas de sus preguntas.
Un día en el segundo grado había vuelto a casa llorando y preguntando por qué su padre
la había llamado Piper. Los niños se burlaban de ella porque la Piper Cherokee era un
tipo de avión.
Nadie se había dado cuenta antes de eso, pero nadie hizo un comentario al respecto. No se sentía bien hacerlo en ese momento.
Su padre se echó a reír, como si nunca se le hubiera ocurrido.
-No, Pipes. Buen avión. Así no es como te nombré. El abuelo Tom escogió tu nombre. La primera vez que te escuchó llorar, me dijo que tenías una voz poderosa-- mejor que cualquier flauta de caña piper.
-Tú abuelo debía ser un hombre muy sabio-dijo Annabeth.
-Es posible que demasiado...-dijo Atenea.
-¿Qué quieres decir?
-¿Crees que es posible que supiera que eras Afrodita?-preguntó.
-Dos cosas-dijo la diosa del amor-a) Se encubrirme bien B) ¿¡Como quieres que lo sepa si aún no ha ocurrido?
-No te ofendas, pero por tu cerebro no me fío de tu método.
Afrodita quería decir algo respecto a su inteligencia, pero decidió callarse.
-Habrá que esperar para averiguarlo-dijo en su lugar.
Piper se hundió en su puf ¿Y si era cierto y su abuelo había descubierto a Afrodita?
Dijo que ibas a aprender a cantar de las más duras canciones Cherokee, incluso la canción de la serpiente.
-¿La canción de la serpiente?
Papá le contó la leyenda — como un día una mujer Cherokee había visto un juego de serpientes demasiado cerca de sus hijos y las habían matado con una roca, no dandose cuenta
de que era el rey de las serpientes de cascabel. Las serpientes se prepararon para la guerra con humanos, pero el marido de la mujer trató de hacer la paz. Él prometió que haría cualquier cosa para pagarles a las serpientes de cascabel. Las serpientes tenían su palabra. Le dijeron que enviara a su esposa para el bien para que las serpientes la pudieran morder y quitarle la vida a cambio. El hombre estaba destrozado, pero él hizo lo que le pedían. Después, las serpientes estaban impresionadas de que el hombre había renunciado a tanto y mantenía su promesa. Ellas le enseñaron la canción de la serpiente para que todos los Cherokee la usaran. A partir de ese momento, si cualquier Cherokee conocía a una serpiente y cantaba esa canción, la serpiente reconocería el Cherokee como un amigo, y no lo mordería.
-¡Eso es terrible!-Piper había dicho.-¿Dejó morir a su esposa?
-Nosotros tenemos mitos peores-dijo Hades.
-Sin ir más lejos, la creación del Minotauro...-comenzó a decir Poseidon.
-¡SI, TODOS SABEMOS COMO SE CREO ESE MONSTRUOS!-saltaron los mestizos, pues no querían escuchar la historia. Con sabérsela ya era suficiente.
-Tú también podías haber sido un poco más compasivo con esa pobre mujer-dijo Demeter.
-No es culpa mía que su marido no hubiera querido sacrificar el toro.
-Ya, pero hacer que...
-¡NO!-gritaron los mestizos de nuevo.
Rachel fue sacudida por un escalofrío. Desde luego, la creación del Minotauro no era su mito preferido.
Su padre abrió las manos.
-Fue un duro sacrificio. Pero una vida trajo generaciones de paz entre las serpientes y los Cherokee. El abuelo Tom cree que la música Cherokee podía resolver casi cualquier problema. Él pensó que sabía un montón de canciones, y era el mejor músico de la familia. Eso era la razón por la que te nombró Piper.
Un sacrificio duro . Su abuelo había algo previsto en ella, ¿incluso cuando era un bebé? ¿Había detectado que era una hija de Afrodita? Su padre probablemente le diría que estaba loco. El abuelo Tom no era oráculo.
-Pues parece que si se dio cuenta-dijo Afrodita con un hilo de voz.
-Por favor, otro Oráculo más no-pidió Rachel-creerme, no es un trabajo demasiado bonito.
Pero aún así... había hecho la promesa de ayudar en esta búsqueda. Sus amigos contaban con ella. La habían salvado cuando Midas la había convertido en oro. La habían traído de vuelta a la vida. Ella no podía pagarles con mentiras.
Poco a poco, empezó a sentir más calor. Ella dejó de temblar y se instaló en el pecho de Jason. Leo entregó los alimentos. Piper no quería moverse, hablar, o hacer algo para interrumpir el momento. Pero tenía que hacerlo.
-Tenemos que hablar.-Ella se sentó de tal manera que pudiera enfrentarse a Jason.-No quiero ocultarles nada a ustedes chicos nunca más.
-Nos amas reina de la belleza-dijo Leo, abrazando a su mejor amiga.
Piper rió. Desde luego, daba igual cuántas tonterías hiciera Leo, su amor por él era infinito.
Ellos la miraron con las bocas llena de hamburguesa. Demasiado tarde para cambiar de
opinión ahora.
-Tres noches antes del viaje al Gran Cañón-ella dijo-tuve una visión en sueños-- un
gigante, me decía que mi padre había sido tomado como rehén. Él me dijo que tenía
a cooperar, o iba a matar a mi papá.
Las llamas crepitaban.
Finalmente Jason dijo.
-¿Encelado? Has mencionado ese nombre antes.
El entrenador Hedge silbó.
-Gigante grande. Respira fuego. No me gustaría que alguien hiciera barbacoa a mi papá cabra.
Jason le dio una mirada de cállate .
-Piper, prosigue. ¿Qué pasó después?
- Yo-- yo traté de llegar a mi papá, pero todo lo que conseguí fue a su asistente personal, y
ella me dijo que no me preocupara.
-¿Jane?-Recordó Leo. ¿No dijo algo Medea acerca de controlarla?
Piper asintió con la cabeza.
-Para tener a mi padre de vuelta, tenía que sabotear esta búsqueda. No me di cuenta que seríamos nosotros tres. Entonces, después de que comenzamos la búsqueda, Encelado me mandó otra advertencia: Él me dijo que los quería a los dos muertos. Él me quiere llevar a una montaña. No sé exactamente cuál, pero es en el Área de la Bahía-- pude ver el puente Golden Gate de la cumbre. Tengo que estar allí antes del mediodía en el solsticio, mañana. Un intercambio.
No pudo encontrarse con los ojos de sus amigos. Ella esperó a que le gritaran o le dieran
la espalda, o la echaran en la tormenta de nieve.
En su lugar, Jason se deslizó a su lado y puso su brazo alrededor de ella otra vez.
-Dios, Piper. Lo siento mucho.
-Cásate con él-dijo Afrodita rápidamente.
La mandíbula de Piper calló, y Jason se puso colorado.
-Ehm...¿Qué?
-Cásate con el-repitió Afrodita-sería precioso, podríamos celebrarlo aquí, en el Olimpo.
-Yo podría hacer un banquete con mis mejores productos-dijo Demeter.
-¿Cómo?-preguntó Piper.
-Yo me encargo de la música.
-¿¡Qué!?
-Yo de los regalos-se pidió Hermes.
-¿Qué os parece una temática marítima? Puedo conseguir tres docena de caballitos de mar.
-Ehm, no es por mal pero...
-Puedo invocar una buena banda para la música-propuso Hades.
-¡Qué de la música me encargo yo!
-¡Me pido ser el padrino!
-¡LEO!
-¡Dama de honor!
-¿Annabeth?
-Yo tal vez podría tejer algo...-dijo Atenea como si nada.
-Haré florecer los campos-exclamó Persephone.
-¡BASTA!-gritó Piper-¡No va a haber ninguna boda! ¡Son solo desvaríos de mi madre! Y por cierto, ¿¡A qué vino ese desvarío!?
-Cariño, sois tal para cual, y últimamente no ha habido muchas fiestas por aquí.
-Mamá, solo tengo dieciséis años. No vamos a casarnos aún ¿verdad Jason?
Por desgracia, este estaba tan rojo que apenas podía contestar. Piper le dio un pequeño codazo.
-¿Eh? Si, claro, no va ha haber boda, así que ya pueden volver todos a sus sitio.
-Pero si ya he encargado los caballitos de mar-se lamentó Poseidon.
Leo asintió con la cabeza.
-No es broma. ¿Has estado llevando esto alrededor de una semana? Piper, podríamos ayudarte .
Ella los miró.
-¿Por qué no me gritan o algo así? ¡Se me ordenó matarlos!
-Oh, vamos,- dijo Jason.-Nos has salvado a los dos en esta búsqueda. Yo había puesto
mi vida en tus manos cualquier día.
-Lo mismo-dijo Leo.-¿Puedes darme un abrazo también?
-¡UN MOMENTO!-gritó Leo, interrumpiendo la lectura-Piper ha dicho que no se va a casar con Jason AÚN ¿Eso significa que os casaréis? ¿Ya lo tenéis pensado?
Piper tragó saliva, nerviosa, mientras su madre esperaba una respuesta impaciente.
-Si-no fue ella la que habló, sino Jason-puede que ella piense de otra manera, pero yo tengo claro que, si Piper quiere, me casaré con ella-dijo agarrándole de la mano.
Piper estaba completamente roja, y Afrodita encantada con la respuesta.
-¡No lo entienden!-Dijo Piper.-Probablemente he matado a mi padre, que les dice esto.
-Lo dudo-Eructó el entrenador Hedge. Él estaba comiendo su hamburguesa de tofu
doblada dentro del plato de papel, masticandolo todo como un taco.-El Gigante no ha
conseguido lo que quiere aún, por lo que aún necesita a tu padre para hacer palanca. Él
va a esperar hasta que expire el plazo, a ver si apareces. Él quiere que te desvies de la
búsqueda a esta montaña, ¿verdad?
Piper asintió con incertidumbre.
-Eso quiere decir que Hera es mantenida en otro lugar-razonó Hedge.-Y ella tiene que
estar salvada para el mismo día. Así que hay que elegir — rescatar a tu padre, o rescatar a
Hera. Si vas detrás de Hera, entonces Encelado se encarga de tu padre. Además, Encelado nunca te dejaría ir incluso si cooperas. Eres obviamente una de los siete de la Gran Profecía.
Uno de los siete . Había hablado de esto antes con Jason y Leo, y suponía que debía ser
cierto, pero aún tenía problemas para creerlo. No se sentía tan importante. Era sólo una
niña estúpida de Afrodita. ¿Cómo iba a valer la pena engañarla y matarla?
-Si bueno, yo también soy solo un estúpido hijo de Hefesto y también estoy en la profecía ¿Quién sabe?, las Parcas son caprichosas-dijo Leo.
-Así que no tenemos otra opción-dijo miserablemente.-Tenemos que salvar a Hera, o el
rey gigante se desatara. Esa es nuestra misión. El mundo depende de ello. Y Encelado parece tener una manera de mirarme. Él no es tonto. Él sabrá si cambiamos de rumbo y vamos por el camino equivocado.Va a matar a mi papá.
-Él no va a matar a tu padre-dijo Leo.-Vamos a salvarlo.
-¡No tenemos tiempo!-Exclamó Piper. -Además, es una trampa.
-Somos tus amigos, reina de belleza-dijo Leo.-No vamos a dejar que tu padre muera. Solo tenemos que averiguar un plan.
-Que no se te suba a la cabeza, y que queda claro que no pienso volver a decir, pero Leo, eres genial-dijo Piper.
-¡Lo sé!-dijo, poniéndose unas gafas de sol.-Todas las chicas son parte del Team Leo.
-Eso no es cierto-dijo Thalia.
-Si que lo eres, solo que aún no quieres admitirlo-Leo se bajó las gafas y le guiñó un ojos.
El entrenador Hedge se quejó.
-Sería bueno si supiéramos donde estaba esta montaña. Tal vez Aeolus pueda decirte eso. El área de la bahía tiene una mala reputación para los semidioses. La Antigua casa de los Titanes, el Monte Otris, se sienta sobre el monte Tam, donde Atlas sostiene el cielo. Espero que no sea la montaña que viste.
Piper trató de recordar la vista en sus sueños.
-No lo creo. Esto fue al interior.
Jason frunció el ceño ante el fuego, como si estuviera tratando de recordar algo.
-M ala reputación... eso no me parece bien. El Área de la Bahía...
-¿Crees que has estado allí- Preguntó Piper.
-Yo...-Parecía que estaba casi al borde de un gran avance. A continuación, la angustia
volvió a sus ojos.-No lo sé. Hedge, ¿Qué pasó en el Monte Otris?
-Que los romanos le dimos una buena paliza al ejército de Cronos, eso fue lo que pasó-dijo Jason con orgullo.
-Si, bueno, destrozasteis un montón de piedras-dijo Thalia-nosotros peleamos contra el mismísimo Cronos en Manhattan, fuimos al Monte Olimpo, peleamos por las calles y defendimos la ciudad con explosiones y...
-Estatuas-sonrió Annabeth.-y volamos el barco de Luke.
-Y peleamos contra su ejército antes de eso-dijo Will.
-Y antes de eso fuimos a por Atlas-dijo Thalia.
-Y cruzamos el Mar de los Monstruos.
-Vale, vosotros ganáis-dijo Jason, poniéndo las manos en alto en señal de rendición.
Hedge tomó otro bocado de papel y hamburguesa.
-Bueno, Cronos construyó un nuevo palacio allí el verano pasado. Gran lugar desagradable, iba a ser la sede de su nuevo reino y todo. No hubo ninguna batalla, sin embargo. Kronos marchó a Manhattan, trató de tomar el Olimpo. Si lo recuerdo bien, dejó algunos otros Titanes a cargo de su palacio, pero después de que se derrotara a Kronos en Manhattan, el palacio entero se derrumbó sobre sí mismo.
-No-dijo Jason.
Todo el mundo lo miró.
-¿Qué quieres decir con, 'No'?-preguntó Leo.
-Eso no es lo que pasó. Yo...-Él se puso tenso, mirando hacia la entrada de la
cueva. -¿Has oído eso?
Por un segundo nada. Entonces Piper los escuchó: aullidos penetrantes de la noche.
-Oh, fantástico, lo que faltaba, ruidos raros en la noche-se lamentó Afrodita-¿Hay algo que NO os ocurra?
-Sigo insistiendo en que deberíamos encontrarnos al dios de los abrazos-dijo Leo.
-No existe el dios de los abrazos-dijo Atenea.
Leo se llevó la mano al corazón.
-Directo en el alma.
-Pasarme el libro-dijo Annabeth-XXXIV Piper
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¿Saben que? Se acabó. Dimito. A la mierda con mi futuro académico, me voy al monte a criar alpacas ¿Por qué alpacas? Porque no existen las granjas de ornitorrincos.
En cuanto al capítulo, espero que les gustara. Para el próximo tendremos la colaboración especial de Zeus con una pérdida de memoria y a Nico Di Angelo.
En cuanto a la pequeña cosa de arriba de todo sobre Thalia y Jason (no estoy segura de si se puede llamar historia) se me ocurría mientras escribía y decidí ponerlo en el capítulo como...no sé ¿Algo extra?
Y bien, semidioses, aquí me despido, me voy a estudiar historia que aún me queda un tema entero. Darle gracias a mi bendito profesor de gallego por suspendernos el examen. Hasta el próximo capítulo!