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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 38
-Lobos-dijo Piper.-se escuchan cerca. Jason se levantó y llamó a su espada. Leo y el entrenador Hedge se pusieron de pie también. Piper lo intentó, pero puntos negros bailaban ante sus ojos. -Quédate ahí-le dijo Jason.-Vamos a protegerte. Apretó los dientes. Odiaba el sentimiento de impotencia.
-Lo comprendemos-dijeron al unísono todas las mujeres de la sala. -No hay nada peor que sentirse inútil-dijo Annabeth. -Es imposible que tú te sientas inútil-dijo Luke. -Annabeth, si eres de las mejores semidiosas que he conocido es porque has llegado tan lejos solo tu inteligencia y tu capacidad estratégica, sin necesidad de poderes divinos. Por eso esos te tienen tanto miedo-dijo Piper, señalando a Jason, Leo y Will. -¿Qué dices? Nosotros no...nosotros no...-comenzó a decir Leo, pero su voz fue disminuyendo a medida que se hundía en el puf. sorpresa de todos, Annabeth se echó a reír.
Ella no quería que nadie la protegiera. En primer lugar el estúpido tobillo. Ahora estúpida hipotermia. Ella quería estar en pie, con su daga en la mano. Entonces, justo fuera de la luz del fuego a la entrada de la cueva, vio un par de ojos rojos brillando en la oscuridad. Bueno, pensó. Tal vez un poco de protección está bien.
Leo se llevó la mano al corazón, afligido. -Solo nos quieres carne se cañón reina de la belleza-lloriqueó, hundiéndo su cabeza en el pecho de Jason. El romano le dió unas palmaditas en la espalda. -Ea, ea.
Más lobos en las afueras de la luz del fuego—bestias negras más grande que un Gran Danés, con hielo y nieve en muchas capas de su piel. Sus colmillos brillaron, y sus brillantes ojos rojos parecían preocupantemente inteligentes. El lobo delante era casi tan alto como un caballo, con la boca manchada como si él acabara de tener a una presa fresca. Piper sacó su daga de su vaina. Entonces Jason se adelantó y le dijo algo en latín.
-Tu aprovechar cualquier oportunidad para fardar-dijo Leo. -¿En serio me estás diciendo eso? ¿Tú?-preguntó Jason. -No se de que me hablas, si yo soy la persona más maravillosa que he conocido. -Iactans-murmuró Jason. -¡Te escuché!-exclamó Leo-no te entendí, pero te escuché y estoy seguro de que era un insulto mi magnifica persona. -Hasta que aprendas latín no podrás saberlo-sonrió Jason.
Piper no creía que una lengua muerta tuviera mucho efecto sobre los animales salvajes, pero el lobo alfa frunció los labios. La piel se le puso de punta a lo largo de su espina dorsal. Unos de sus lugartenientes intentaron avanzar, pero el lobo alfa aulló en su oído. Entonces todos los lobos retrocedieron en la oscuridad. -Tío, tengo que estudiar latín.
-Hasta tú reconoces-dijo Jason. -¿Sabes que te digo romano?θηρος -dijo Leo orgullo.
-Leo sacudió el martillo en la mano-¿Qué has dicho, Jason? Hedge maldijo. -Fuera lo que fuese, no fue suficiente. Mira. Los lobos venían de vuelta, pero el lobo alfa no estaba con ellos.No iban al ataque. Esperaban, por lo menos una docena ahora , en un semicírculo en bruto justo fuera de la luz del fuego, bloqueando la salida de la cueva. El entrenador sopesó su garrote. -Este es el plan. Voy a matarlos a todos, y ustedes escapan.
-Buen plan-ironizó Demeter. -¡Ey! No te metas con el sátiro. El sátiro no se toca-advirtió Ares.
-Entrenador, lo van a rasgar en pedazos-dijo Piper. -Nah, estoy bien . Luego Piper vio la silueta de un hombre viniendo a través de la tormenta, vadeando a través de la manada de lobos. -Manténganse juntos-dijo Jason.-Ellos respetan una manada. Y Hedge, sin locuras. No dejaremos a usted ni a nadie atrás. Piper tenía un nudo en la garganta. Ella era el eslabón más débil en su "manada" en este momento . Sin duda, los lobos podían oler su miedo. Pudiera ser que también llevara un letrero que dijera almuerzo gratis.
-Si, pero el letrero estaría en griego o en romano-metió cizaña Ares. -En romano. -En griego-dijo, extrañamente, Will.-¿Que? El griego manda.
Los lobos se separaron, y el hombre entró en la luz del fuego. Tenía el pelo grasiento y andrajoso, el color del hollín de la chimenea, coronada con una corona de lo que parecían huesos de dedos. Sus ropas eran andrajos de pieles de-- lobo, conejo, venado mapache, y varios otros que Piper no pudo identificar. Las pieles no parecían curadas, y por el olor, no eran muy frescas. Su cuerpo era esbelto y musculoso, como el de un corredor. Pero lo más horrible era su cara. Su delgada piel pálida estaba estirada sobre su cráneo. Sus dientes estaban afilados como colmillos. Sus ojos brillaban de color rojo como sus lobos y ellos se fijaron a Jason con odio absoluto. -Ecce-dijo-Filli Romani. -¡Habla Inglés, hombre lobo!- Hedge bramó. El hombre lobo gruñó. -Dile a tu fauno que piense en su lengua, hijo de Roma. O que va a ser mi primera merienda.
-¡SATIRO!-gritaron los griegos. -El fauno es romano-añadió Annaneth. -Y unos vagos-dijo Jason.
Piper recordó que fauno era el nombre romano de sátiro: No era exactamente información útil. Ahora, si pudiera recordar quién era este hombre lobo en la mitología griega, y la forma de derrotarlo, eso podría utilizarlo. El hombre lobo estudió su pequeño grupo. Sus fosas nasales temblaron. -Así que es verdad-reflexionó. -Un hijo de Afrodita. Un hijo de Hefesto. Un fauno. Y un niño de Roma, del Señor Júpiter, ni menos. Todos juntos, sin matarse unos a otros. Qué interesante. -¿Le dijeron de nosotros?- Preguntó Jason.-¿Pero quién?
-Mi Patrona me ha advertido de vuestra llegada y que tenia que deteneros. A cambio, me dara parte de la dominacion mundian y blablablabla-dijo Rachel-¿No dicen siempre lo mismo?
El hombre gruñó; tal vez una sonrisa, tal vez un desafío. -Oh, hemos estado patrullando por tí en todo el oeste, semidiós, con la esperanza que sería el primero en encontrarte. El rey gigante me va a recompensar bien cuando se alce. Soy Licaón, rey de los lobos. Y mi manada tiene hambre. Los lobos gruñeron en la oscuridad. Por el rabillo del ojo, Piper vio a Leo levantar su martillo y deslizar algo más de su cinturón de herramientas: una botella de vidrio llena de líquido claro. Piper acumuló en su cerebro tratando de colocar el nombre del hombre lobo. Sabía que lo había oído antes, pero no podía recordar los detalles.
-¿Cuanto creeis que tardaran en librarse de él?-preguntó Hermes en voz alta. -¿Dos capitulos? ¿Uno? Tal vez ni eso-propuso Afrodita. -Teniendo en cuenta que apenas es conocido yo diría que medio y con suerte-dijo Apolo.
Licaón miró la espada de Jason. Se trasladó a cada lado como si estuviera buscando una apertura, pero la hoj....
Hestia irrumpió en la sala del trono. -Ehm...está despierto-dijo, ante la mirada atenta de los dioses-y...un poco conmocionado. Así que por favor no hagáis tonterías y ceñiros al plan original.-pidió. Hestia entró en la sala y fue hacia el fuego. Acto seguido, Zeus entró en la sala, con el mismo aspecto con el que Leo lo había encontrado. Tanto dioses como mestizos se quedaron un poco perplejos al verlo. Si, definitivamente ese chico era Zeus, pero no del todo. Zeus caminó hacia los puffs con la misma presencia fuerte y arrogante que siempre, solo que ahí se notaba que era más fachada que otra cosa. Se sentó en el puff libre con fuera, algo alejado de los demás semidioses. -Asi que...-comenzó a decir-¿somos familia? Los dioses se miraron entre ellos. -¿Descanso?-propuso Hades. -Si, por favor-respondió al instante el resto de la sala. A excepción de Thalia, que quería seguir leyendo, pues estaba a punto de aparecer. -Voy a entrenar-se excusó Ares. -Comprobar los cultivos. -Creo que algo acaba de explotar en bunker, vuelvo en unos segundos. -Tengo que ir al Inframundo. Alguien ha vuelto a ponerle a Shakespeare la adaptación de Romeo y Julieta al cine. -Oh, me he quedado sin flechas. Voy a por más-mintió Artemisa mientras las tiraba detrás del trono. -Tengo que irme a conducir el carro del sol. En este momento esta amaneciendo en...en... ¿Macedonia? -Tengo cita en la peluquería. -¡Y yo!-exclamó Hermes mientras desaparecía jinto Afrodita. -Yo...ehm...yo...tengo que...asunto importante...los...los caballitos de mar...tienen...una indigestion de...si es algo muy importante y...¡Adios!-exclamó Poseidon mientras desaparecía. Hestia miraba a los tronos de los dioses, enfadada ¡Era si hermano! Lo mínimo que podían hacer era ayudarlo un poco. Annaneth se excusó al instante diciendo que necesitaba dormir. -Creo que iré a la enfermería-se excusó Will, algo incómodo-hay que vigilar que Di Angelo no se escape. -Te acompaño-dijo Jason, que no quería ver a su padre. No por ahora. -Os sigo-corrió tras ellos Piper, que tampoco quería quedarse ahí. -Iré a asaltar la cocina-dijo Leo, con las manos en los bolsillos de los bombachos y tambaleándose de un lado a otro-¿Vienes Red? -¿Contigo?-preguntó Rachel. Miró un momento la escena que quedaba. Luke, que no encontraba una excusa para largarse, Thalia, que no dejaba de mirar a su padre, Zeus, con una amnesia tan grande que ni siquiera recordaba el abecedario y Hestia, que parecía cada vez más amenazante-Pues claro-aceptó, agarrándole de la mano y tirando de él hacia la cocina. Zeus fruncía el ceño, confuso ¿Por qué Hestia tenía pinta de estar a punto de explotar? -Si, creo que iré a...-comenzó a decir Thalia mientras se alejaba. -¡Ah no!-gritó Hestia, agarrándola de la oreja como si fuera una niña-tú no te vas a ningún lado ¡Y tú tampoco!-añadio mientras agarraba también a Luke de la oreja.-Ahora mismo vais a venir con nosotros a dar un paseo y a ayudarle a recordar. -Pero...-Thalia intentó protestar, pero el rostro de Hestia dejaba clarp que la diosa no admitiría reproches. Bueno, Percy y Annabeth tendrían que estar sin caravina un par de horas.
-¿Se puede saber que esto?-preguntó Annaneth al llegar al Templo de Poseidon. -Un fuerte-la cara de Percy se asomó entre los millones de cogines.-Uno se puede llegar a aburrir mucho. -¿La lectura no te entretiene? -Listilla, tengo TDHA, hay pocas cosas que me entretienen. Annabeth se acerco lo suficiente para que sus narices se rozaran. -¿Incluso yo? -No. Por desgracia, tú eres el único pensamiento constante en mi mente. -¿Por desgracia? -Si, ¿sabes lo dificil que es atender en clase si no dejo de pensar en ti? -¿Estás intentando seducirme o echarme la culpa de tus pésimas notas? -Depende ¿funciona? Porque si no lo hace déjame recordarte que incluso cuando perdí la memoria seguías siendo mi único pensamiento. Annaneth se mordió el labio y pasó sus brazos por el cuello de su novio. -Cállate y bésame sesos de alga-le ordenó. Y por una vez, Percy Jackson no tuvo problemas en obedecir una orden sin rechistar. Annabeth enredó una mano en el pelo de su novio mientras disfrutaba de ese beso sabor refresco. Percy intentó sacar las manos y comenzó a acariciar su cara. En un momento dado, Annabeth fue arrastrada hacia delante, cayendo encima de Percy y destrozando la muralla de cogines que había a su alrededor. Percy ni siquiera protestó cuando su preciado fuerte se les derrumbó encima.
-Tienes que sacarme de aquí-ordenó Nico a Jason en cuanto Will salió de la enfermería en busca de Annaneth. Al parecer, Solace necesitaba untarle no-se-que-cosa-mugrienta en la herida para que curara antes y la única que recordaba esa receta a la perfección era Annabeth. -Pensé que ya te estabas acostumbrando a ello-suspiró Jason. -Lo estaba, pero tengo que salir de aquí antes de que Solace me lave el cerebro con una de sus medicinas. -Dudo que vaya a... Nico agarró a Jason de la camiseta con fuerza. -Me están entrando ganas de ver la Guerra de las Galaxias, así que solo te lo diré una vez: sácame...de...aquí. -No mentías cuando dijiste que sabía intimidar-interrumpió Piper por primera vez. -Recuerdame por qué la has traído-pidió Nico derrumbándose en la cama. No es que Piper le cayera mal, el problema era relacionado con su madre. Nico tenía por norma odiar a todos los dioses que tuvieran algo que ver con el amor, sobre todo después de su "agradable" encuentro con Cupido. -No quería quedarme con Zeus-frunció Piper el ceño.-¿Y qué tienes en contra de la Guerra de las Galaxias? -Eso es lo que me llevo preguntando yo todo el rato-gritó Will entrando en la enfermería-Annabeth no está en su cuarto.-murmuró Will, dirigiéndose hacia la fuente que había en una esquina. -No pienso dejar que me pongas esa cosa.-se negó Nico. -Tienes que hacerlo.-dijo Jason. -Deja de preocuparte por mi Grace. No somos amigos. -No se si te lo había dicho, pero me eh autodeclarado tu mejor amigo. -Eres insufrible-murmuró Nico-a todo esto ¿cuando podré salir de aquí? -Aún no estás listo. -Estoy bien Solace. Ya puedo caminar sin caerme, mira-Nico se levantó de la cama y se sostubo en pié perfectamente. -Está bien-aceptó Will, cruzándose de brazos.-Volverás a la lectura ¡Pero si acabas desmayándote pídele a otro que se preocupe por tí!-exclamó indignado, saliendo de la enfermería dando un portazo. Nico agarró su ropa normal, que estaba doblada encima de la cama y fue a cambiarse al baño. También cerró de un portazo. -Es una pena que ninguno sea gay-murmuró Piper. Jason comenzó a sudar frío-harían buena pareja. Jason se mordió el labio. Nico aún estaba enamorada de Percy, y no quería que nadie supiera nada sobre eso ni sobre sus gustos. Y en cuanto a Will...¿no había sido él quién salió con una hija de Hermes? -Si, es una pena-estuvo de acuerdo.
-Haber si lo he entendido-frunció el ceño Zeus. Luke se limpió las palmas a los vaqueros. Esperaba que se creyera la bola que Thalia y Hestia habían inventado. No le apetecía que, por algún motivo, recuperara sus recuerdos y se convierta en un psicópata...o e uno mayor de lo que era antes. -¿Estáis diciendome que todos los semidioses sois del futuro y que formais parte de una gran guerra contra Gea a excepción mía, que pertenezco al tiempo de cuando se hizo el pacto de los Tres Grandes, que soy hijo de Zeus y me pusieron el nombre en su honor y que tú y Jason sois mis hermanastros, aunque Jason es de parte romana? El párpado de Thalia comenzó a temblar. Parecía que ni ella misma sabía lo que le había contado. -Exacto-confirmó Hestia. -¿Y esto ocurre a menudo o solo a mí? -Bueno, Jason y Percy también perdieron la memoria, pero la recuperaron con el tiempo-dijo Thalia. -¿Y dices que fue nuestro padre quien me hizo esto? -Aja-asintió rápidamente la ojiazul. Zeus se quedó unos segundos pensando con el ceño fruncido. -Vaya, pues si que es un capullo-dijo al fin. Luke hizo lo posible para no estallar en carcajadas. Ver al lord de los Cielos insultarse a si mismo no era algo que podría ver todos los días. Pensaba contárselo a todos los fantasmas del Inframundo en cuanto volviera a su tiempo. Hestia lanzó un largo suspiro. -Voy a llamar al resto para que vuelvan a la lectura. Id llevándolo al salón del trono. -¿Y tú eres el que trabajó con Cronos?-preguntó Zeus mientras caminaba. -Si, pero ya no lo soy-murmuró Luke entre dientes. -Un poco tarde para ello-dijo Thalia. -Te estoy oyendo sabes. -Lo dije en alto para que me escucharas. -¡Estoy intentando arreglar las cosas! ¿No podrías dejar de gritarme durante cinco segundos y dejar que te explique...? -¡Ni muerta!-gritó Thalia. Adelantando el paso. Zeus fue tras ella, pero Luke se quedó atrás, mirando como se alejaba. -Vaya, entre vosotros dos ¿ocurre algo?-preguntó Zeus confuso. Thalia clavó la vista en los tronos de la sala. Sus ojos csntelleaban. -Intentó matarme en varias ocasiones. Y luego murió.
-¿Y mi hija?-preguntó Atenea. Luke miraba a la entrada, algo nervioso ¿Donde demonios estaba Annabeth?
En el templo de Poseidon...
-Tengo que irme-murmuró Annabeth, levantándose. Hestia había anunciado en una especie de voz en off que todos volvieran a la sala a continuar la lectura y, ya de paso, a comer. -No-se quejó Percy, agarrándo a Annabeth y tirándola hacia él.-No hay nada que pelear. Zeus está bajo control. Tomémonos unas vacaciones. -Me encantaría, pero tengo que... Percy cortó la frase con un beso. No quería que Annabeth se fuera. Al fin tenían un momento para estar solos sin problemas. -Bueno, no creo que me echen en falta.
-Se ha quedado dormida-mintió rápidamente Thalia, imaginando que Percy la habría convencido para que se quedara un porquito más-podemos continuar sin ella. -Le tocaba leer a ella-frunció el ceño Atenea. -Leo yo entonces-dijo Jason, cogiendo el libro ¿Donde lo habíamos dejado? -El hombre lobo quería que fueramos su próxima merienda-le recordó Leo.
Licaón miró la espada de Jason. Se trasladó a cada lado como si estuviera buscando una apertura, pero la hoja de Jason se movía con él. -Vete- ordenó Jason.-No hay comida para ti aquí.
-Pero aquí si-sonrió Will mientras se llevaba a la boca otro trozo de su sandwich. -¿De verdad era necesaria esa interrupción?-preguntó Hera. -Han interrumpido por cosas más tontas que esta. Leo sobre todo. -Ultimamente me he dado cuenta de que os fijáis demasiado en lo que hago ¿Acaso sois una pandilla de fanáticos acosadores? -Ya te gustaría-dijo Piper mientras le daba otro mordisco a su bocadillo. -Ya tengo fangirls, no os necesito a vosotros-Leo sonrió de manera encantadora y guiñó el ojo. -¿Que haces? -Mis fangirls siempre están en todos lados. No puedo dejarlas sin su porción de Valdez diaria.
-A menos que quieras hamburguesas de tofu-ofreció Leo. Licaón enseñó los colmillos. Al parecer, no era un fan del queso de soja. -Si fuera por mí-dijo Lycaon con pesar-Yo te mataría primero, hijo de Júpiter. Tu padre me hizo lo que soy. Yo era el poderoso rey mortal de Arcadia, con cincuenta hermosos hijos, y Zeus mató a todos con los pernos de sus rayos. -Ha-dijo el entrenador Hedge.-¡Por una buena razón!
-No me puedo creer que alguien fuera tan idiota como para repetir lo de Tántalo-murmuró Atenea. -Creo que me hablaron sobre él, pero creí que era una especie de monitor temporal que hubo en ausencia de Quiron-explicó Jason, que no sabía demasiado sobre mitos griegos. Los olímpicos lo miraron horrorizado. -¿¡Qué Tántalo fue monitor!?-exclamó Demeter, incrédula.-¿¡Quién fue el idiota que...Zeus. -Posiblemente-asintió Will. -¿Quien es Tantalo?-preguntaron Jason, Rachel y Zeus. Se sorprendieron un poco al verlo así, pero luego recordaron que no tenía memoria. Iban a tener que acostumbrase. -Fue un idiota hijo de Zeus al que se le ocurrió la "brillante" idea de comprobar si éramos omnipotentes y nos dio a comer a su hijo. -Al menos vosotros os disteis cuenta de que era carne humana-murmuró Demeter-aún me sigo lavando los dientes, pero no es suficiente. Nunca será suficiente. -Lo peor fue que Zeus no solo lo castigó, también les lanzó una maldición y, generaciones más tarde ''puf'', un hermano le sirvió al otro sus hijos en un guiso.-continúo Afrodita, asqueada. -Por favor, dime que no se los comió-pidió Piper. -Me gustaría decir que no pero...-dijo Apolo, rascándose la nuca-hasta le pidió la receta. -No sé por qué os meteis tanto con el. Al menos tuvo la consideración de decirle que eran sus hijos en el postre.-dijo Ares. -Les sirvió sus cabezas sobre una bandeja mientras gritaba psicóticamente: ¡Ya no tienes descendencia masculina! ¡Ninguno de tus hijos podrá quitarme el trono!-le recordó Apolo. -Pero podía haberse callado y dejar que el otro buscara a sus hijos por todos lados. Además, luego se acaba la maldición-le defendió Apolo. -Sip, despues de que violara a su hija, el hijo se liara con la mujer de su tio, la guerra de Troia y unos cuantos sacrificios humanos. Despues de eso el linaje estuvo en paz-terminó Demeter. Los semidioses estaban encojidos en su puff, algo traumatizados. -Di Inmortals, la antigua Grecia es el antepasado de las telenovelas-murmuró Will.
Jason miró por encima de su hombro. -Entrenador, ¿sabe de este payaso? -Yo sí-contestó Piper. Los detalles del mito volvieron a ella una corta, y horrible historia de la que ella y su padre se habían reído durante el desayuno.Ella no reía ahora. -Licaón invitó a Zeus a cenar- dijo.-Pero el rey no estaba seguro de que era en realidad Zeus. Así que para poner a prueba sus poderes, Lycaon intentó darle de comer carne humana. Zeus se quedó indignado... -¡Y mató a mis hijos!-Lycaon aullaba. Los lobos aullaban detrás de él también.
-Eso fue más considerado que lo de Tántalo-señaló Luke. -Pero sigue siendo un idiota-dijo Thalia. -¿No se supone que tendrías que tener más respeto a Zeus? Despues de todo es el lord de los cielos-dijo Zeus, sin darse cuenta de que se defendía a si mismo. -Mirame-habló, para sorpresa de todos, Nico-por poco muero intentando proteger a Jason de la ira de Zeus, proteger a su propio hijo. Recuerdo perfectamente como se reía después de haberme golpeado. La gente inteligente y astuta, los que saben gobernar y son leales, se merecen mi respeto. Pero Zeus es más un crío con un sonajero al que golpeará una y otra vez hasta que se rompa. No se merece mi respeto. No se merece el respeto de nadie.
-Entonces, Zeus lo transformó en un lobo-dijo Piper.-Lo llaman... lo llaman los hombres lobo licántropos, nombrándolo después, el primer hombre lobo. -El rey de los lobos-finalizó el entrenador Hedge-Un inmortal, chucho apestoso, vicioso.
-Lupa lo destrozaría a los cinco segundos-sonrió Jason.
Licaón gruñó. -¡Yo te desgarraré, fauno! -¿Ah, quieres un poco de cabra, amigo? Porque voy a darte cabra. -Ya basta-dijo Jason.-Licaon, ¿dijiste que esperabas matarme primero, pero...? -Lamentablemente, Niño de Roma, lo has dicho. Ya que ésta-agitó sus garras hacia Piper-ha fallado en matarte, deben ser entregados vivos a la Casa del Lobo. Una de mis compatriotas ha pedido el honor de matarte ella misma. -¿Quién?-Dijo Jason. El rey lobo soltó una risita. -Oh, una gran admiradora tuya. Al parecer, le causó una gran impresión en ella. Ella se encargará de tí muy pronto, y realmente no me puedo quejar. Derramando tu sangre en la Casa del Lobo deberá marcar mi territorio nuevo muy bien.
-¿Por qué siempre sangre?-preguntó Rachel-de verdad ¿por qué siempre tiene algo que ver con la sangre? ¿Por qué todo lo importante es con sangre y a medianoche? ¿A quién se le ocurrió? -La sangre parecía una buena opción-dijo Hermes-hay mucha cantidad, es llamativa y fácil de conseguir. -Siguiendo ese patrón podríais haber usado flores.
Lupa va a pensar dos veces antes de desafiar a mi manada. El corazón de Piper trató de saltar fuera de su pecho. Ella no entendía todo lo que Licaón había dicho, ¿pero una mujer que quería matar a Jason? Medea, pensó. De alguna manera, ella debió de haber sobrevivido a la explosión. Piper luchó por ponerse de pie. Destellos bailaron ante sus ojos de nuevo. La cueva parecía girar. -Vas a irte ahora-dijo Piper-antes de que te destruyamos.
-Lo siento cariño, pero dudo que eso funcione-dijo Afrodita. -Lo sé mamá, pero era lo único que podía hacer.
Trató de poner el poder en las palabras, pero estaba demasiado débil. Temblando en sus mantas, pálida y sudorosa y apenas capaz de sostener un cuchillo, que no podía tener un aspecto muy amenazador. Los ojos rojos de Licaón arrugado con humor. -Un valiente intento, chica. Admiro eso. Tal vez voy a hacer que tu fin sea rápido. Sólo el hijo de Júpiter se necesita con vida. El resto de ustedes, me temo, serán para la cena.
-¿Por qué los monstruos me quieren siempre para cenar, si apenas pueden hacer un caldo?-dijo Leo mostrando su brazo, que tenía en su mayoría hueso. -Tal vez algunos prefieran una sopa de humano-pensó Luke. -Tal vez algún monstruo estaba resfriado y le iban a dar una sopita de humano para que se mejorara-concluyó Will en voz alta. -Esa es la mayor estupidez que he oído en mi vida-dijo Atenea. -Cierto. La sopa de pollo lleva pollo. Necesitarían a cinco Leos para conseguir algo de carne-dijo Poseidon. -¡Los monstruos no pueden enfermar imbéciles!-gritó Atenea.
En ese momento, Piper sabía que iba a morir. Pero al menos iba a morir de pie, luchando junto a Jason. Jason dio un paso adelante. -Tú no matarás a nadie, hombre lobo. No sin pasar por mí. Licaón aulló y extendió sus garras. Jason lo atacó, pero su espada de oro pasó directamente a través de él, como si el rey lobo no estuviera allí. Licaón se echó a reír. -Oro, bronce, acero-- ninguno de estos son buenos en contra de mis lobos, hijo de Júpiter. -¡Plata! exclamó Piper.-¿No son los hombres lobo heridos por plata? -¡Nosotros no tenemos plata!- Dijo Jason. Los lobos saltaron a la luz del fuego. Hedge cargó hacia adelante con un eufórico -¡Woot! Pero Leo golpeó primero. Arrojó la botella de vidrio y se rompió en el suelo, salpicando todo el líquido sobre los lobos-- el olor inconfundible de gasolina. Le disparó una ráfaga de fuego en el charco, y estalló una pared de llamas.
-Eso si que es ser ingenioso-le felicitó Apolo. Intentó chocar los cinco con Leo, pero el semidios lo miró indignado. -Aún llevo estos bombachos por tú culpa. Ni te me acerques.
Los lobos aullaron y se retiraron. Varios atrapados en fuego y tuvieron que correr de regreso en la nieve. Incluso Licaón miró con inquietud a la presa de llamas ahora separando a sus lobos de los semidioses. -Aw, vamos-se quejó el entrenador Hedge.-No puedes golpearlos si están muy lejos. Cada vez que un lobo se acercaba, Leo lanzaba una nueva ola de fuego de sus manos, pero cada esfuerzo le parecía sentirse un poco más cansado, y la gasolina ya estaba decayendo.
-Por no hablar de que vas a incendiar el lugar-añadió Atenea. -¡Por si no fuera suficiente con toda la contaminación que producen los mortales tienes que ir por ahí quemando bosques!-exclamó Demeter. -Al menos yo lo hice en defansa propia y no porque estuviera haciendo el idiota-se defendió Leo.
-¡No puedo llamar a ningún gas más!-Advirtió Leo. Entonces su rostro se puso rojo. -Wow, eso salió mal. Me refiero a la cosa de incendiar. Va a tomar al cinturón de herramientas un tiempo para recargarse. ¿Qué tienes, hombre? -Nada-dijo Jason.-Ni siquiera un arma que funcione. -¿Rayo?-Piper le preguntó. Jason se concentró, pero no pasó nada. -Creo que la tormenta de nieve está interfiriendo, o algo así. -Libera a los venti-dijo Piper. -Entonces no vamos a tener nada que dar a Aeolus-dijo Jason.-No hemos venido hasta aquí para nada. Licaón se echó a reír. -Puedo oler su miedo. Unos minutos más de vida, héroes.
-Ya le gustaría a este. Como mínimo viven cuatro libros más-dijo Afrodita, riéndose de Licaón como si estuviera en frente suya.
Rueguen a los dioses por lo que desean. Zeus no me concedió misericordia, y no tendrás ninguna de mí. Las llamas comenzaron a fallar. Jason maldijo y dejó caer su espada. Se agachó como si estuviera listo para ir mano a mano. Leo sacó su martillo fuera de su envase. Piper levantó la daga-- no mucho, pero era todo lo que tenía. El entrenador Hedge sopesó su garrote, y él era el único que se miraba emocionado acerca de morir. Entonces, un sonido de corte rasgó a través del viento-- como un pedazo de cartón lagrimeo. Un palo largo brotó del cuello del lobo más cercano-- el eje de una flecha de plata.
-¡Y aquí entran las cazadoras en acción!-gritó Thalia poniéndose en pie. -¡Al fin salen mis cazadoras!-sonrió Artemisa, emocionada-¡Continúa leyendo! No quiero perderme esto.
El lobo se retorció y cayó, fundiéndose en un charco de sombra. Más flechas. Más lobos cayeron. La manada se rompió en la confusión. Una flecha brilló hacia Licaón, pero el rey lobo la atrapó en el aire. Entonces gritó de dolor. Cuando dejó caer la flecha, dejó una carbonizada, herida difuminada a través de su palma. Otra flecha lo alcanzó en el hombro, y el rey lobo se tambaleó.
Thalia y Artemisa chocaron los cinco. Las cazadoras eran las mejores.
-¡Malditos!-Licaón gritó. Él gruñó a su manada, y los lobos se volvieron y corrieron. Licaón fijo a Jason con sus ojos rojos brillantes.-Esto no se ha acabado, muchacho. El rey lobo desapareció en la noche.
-Y así es como se vence al rey de los licántropos-fardó Thalia. -Si, bueno, con un ejército de cazadoras ocultas en la noche yo tambien podría contra él-dijo Ares escéptico. Artemisa lo fulminó con la mirada. -Espero que no estes insinuando que mis cazadoras son unas cobardes. -¡Al menos podían haber peleado frente a...!-comenzó a decir Ares, pero varias flechas salieron en su dirección. Una se clavó a milímetros de su cabeza, otras dos rozando sus hombros y la última a escasa distancia de una parte preciada. -Recuerda lo que ocurrió con Urano. No vuelven a crecer-sonrió Artemisa de manera macabra, consiguiendo que Ares se callara temporalmente.
Segundos más tarde, Piper oyó a más lobos aullando, pero el sonido era diferente, menos amenazante, más como perros de caza olfateando. Un pequeño lobo blanco se echó en la cueva, seguido por dos más. Hedge, dijo, -¿Acabamos con ellos? -¡No!-Dijo Piper.-Espera. Los lobos inclinaron la cabeza y estudiaron a los campistas con enormes ojos dorados. Un latido del corazón más tarde, aparecieron sus amos: una tropa de cazadoras en camuflaje de invierno blanco y gris, por lo menos media docena. Todas ellas llevaban arcos, con aljabas de flechas de plata brillando en sus espaldas. Sus caras estaban cubiertas con capuchas de parka, pero era evidente que todas ellas eran niñas. Una, un poco más alta que el resto, se agachó en la luz del fuego y cogió la flecha que había herido la mano de Licaón.
-Al fin aparezco-suspiró Thalia-y pensar que el sesos de alga, mi hermano y este de aquí-señaló a Leo-tienen una saga entera y a mi apenas me dedican un par de capítulos. -Al menos tú sales, a mi solo me mencionaron de paso-dijo Nico.
-Tan cerca.-Se volvió hacia sus compañeras.-Phoebe, quédate conmigo. Vigila la entrada. El resto de ustedes, sigan a Licaón. No podemos perderlo ahora. Las alcanzaré. Los otros cazadores estuvieron de acuerdo entre dientes y desaparecieron, después de la partida de la manada de Licaón. La chica de blanco se volvió hacia ellos, con el rostro aún escondido en su capucha de parka. -Hemos estado siguiendo el rastro de ese demonio más de una semana. ¿Están todos bien? ¿Nadie tiene una mordida? Jason se quedó helado, mirando fijamente a la chica. Piper se dio cuenta de algo en su voz que sonaba familiar. Era difícil de precisar, pero la forma en que hablaba, la forma en que se formaron sus palabras, le recordaba a Jason. -Tú eres ella-adivinó Piper.-Tú eres Thalia.
-Única e incomparable-interrumpió la hija de Zeus un momento.
La muchacha se puso tensa. Piper tenía miedo de que pudiera sacar su arco, pero en lugar de eso se bajó la capucha de parka. Tenía el pelo negro de punta, con una tiara de plata a través de su frente. Su rostro tenía un brillo súper saludable, como si fuera un poco más que humano, y sus ojos eran azules brillantes. Ella era la chica de la Fotografía de Jason. -¿Te conozco?-Preguntó Thalía. Piper tomó un respiro. -Esto podría ser un shock, pero... -Thalia-Jason dio un paso adelante, con la voz temblorosa.-Soy Jason, tu hermano.
-Final tenso-dijo Hermes. -Si este es el último de Piper ¿no le toca ahora a Leo?-preguntó Demeter-¿lo normal no sería que fuera Jason? -No, porque así veréis que en realidad esta chica está colada por mi. -Ten cuidado con tus pensamientos, me toca leer-dijo Thalia, agarrando el libro.-XXXIV Leo.
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Ya ha pasado oficialmente un año desde que subí el primer capítulo de esta historia. Quería subirlo justo el día, pero tuve un par de problemas técnicos (portátil fuera y tener que escribir de contrabando con un móvil que escribe una letra por minuto. Bueno, tal vez exagere un poco) y este fue el único que día que pude inventar una excusa lo suficientemente buena para que me dejaran usar el portátil.
A parte de eso, muchas gracias a todos aquellos que siguen esta historia, desde los que estuvieron ahí el primer capítulo hasta los que se fueron sumando a medida que la historia avanzaba. Gracias a sus comentarios, sus ánimos y sus visitas he conseguido mantener a flote esta historia, aunque ahora apenas tenga tiempo para escribir.
¡Hasta el próximo capítulo semidioses!
P.D: lamento las faltas.