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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 8

Annabeth no se lo podía creer. Era Luke, estaba ahí, vivo. Hermes también estaba bastante eufórico, pero trataba de que no se notara. Zeus ya estaba lo suficientemente enfadado. En menos de cinco minutos, se había enterado de que le robaron su querido rayo y trataron de mandarlo al Tartaro. Y ahora, por si la cosa no hubiera empeorado, ese chico aparecía en frente de sus narices. La tentación de electrocutarlo eran casi inaguantable. -¿Donde está Thalia?-preguntó Luke al fijarse de que la pelinegra no estaba en la sala. Annabeth no pudo evitar correr hacia el a abrazarlo. -He pequeña, ten cuidado, ya no tienes siete años-dijo el hijo de Hermes. El resto de mestizos también se había levantado y acercado un poco. -Luke Castellan-se escuchó la voz de Zeus. Luke se separó un poco de Annaneth, pero la rubia estaba delante de manera defensiva, por si acaso a Zeus se le ocurría coger su rayo-deberías saber que estamos en el pasado, justo despues de la segunda guerra mundial. Estos mestizos nos han informado dr tus actos futuros, y aunque has ganado el Elíseo comienzo a dudar seriamente de que sea así. Antes de nada, dime ¿De qué época vienes? -Ahora mismo tenía que estar muerto-dijo Luke, aunque hablaba con el mismo tono informal y despreocupado con el que hablaba Annaneth-vengo de los Elíseos. No se nada del mundo mortal desde mi muerte, por lo que podrían haber pasado tanto veinte años como tres días. -De acuerdo. Supongo que no deberíamos juzgarte de mala manera-Zeus cogió su rayo, haciendo que Hermes y Annabeth se pusieran a la defensiva-pero solo con el título de ladrón del rayo ya debería matarte. Así que, espero que heches de menos el Eliseo porque vas a volver allí. Zeus levantó su rayo, dispuesto a atacar. Luke apartó a Annabeth, no querían que la dañaran por su culpa. Cerró los ojos, esperando el impacto. Sin embargo, este nunca llegó. Abrió los ojos y vio a su padre en frente suya, algo contraído. Él había parado el rayo. Zeus se enfureció más. -¿Como osas desafiar al rey de los dioses?-le preguntó a Hermes, que ya volvía a recuperar la compostura. -Padre, creí que ya había quedado claro que Cronos tuvo qur ver con la actitud de mi hijo. Si pudo afectar a Ares ¿Por qué no a un semidios? La diferencia es que el sabía que eso estaba mal, y corrigió sus errores. -Tiene razón-salió en su defensa Annabeth-pero no solo Luke obró mal. Muchos semidioses se unieron al bando de Cronos. Semidioses no reconocidos, o hijos de dioses menores. Si tal vez os hubierais parado a mirar hacia el resto del mundo esa guerra nunca habría sucedido-Annaneth hablaba con voz solenme y autoritaria, como si estuviera regañando a unos niños en vez de a los Olímpicos. Todos menos dos dioses (cofcof Zeus y Heracofcof) se quedaron pensando en las palabras dela hija de Atenea. Alo mejor tenía razón. Zeus abrió la boca para continuar con la discusión, pero una nota calló encima de su cabeza con fuerza (iba atada a una piedra). Zeus cogió la nota y la leyó.

Dioses, dejen en paz a Luke Castellan. Él no es el mismo semidios que luchó del bando de los Titanes. No le pidais que os respete, porque no lo hará, al igual que deberían hacer el resto de mestizos. Continuar leyendo v descubrireis de qué hablamos.

Zeus estrujó la nota entre sus dedos. Odiaba que las Parcas tubieran tanto poder. Luke iba a sentarse, pero Jason dio un paso al centro y le dio un puñetazo. -¿A qué ha venido eso?-preguntó Luke. -Por intentar matar a mi hermana. Luke puso una cara de absoluta confusión. Hasta que reparó en los ojos azules. -¿Thalia? ¿Thalia tiene un hermano? Jason se sentó sin decir nada más, pero quedaba claro que así era. Luke pensó que se merecía que le dieran una paliza completa por haber dañado a Thalia. Hestia hizo pasar por su mente lo leído, y aunque estaba asombrado con las reformas del campamento no dijo nada. Se sentó cerca de Annabeth, la única que parecía feliz con su presencia. Miró a su padre, que había cogido el libro para comenzar a leer ¿De verdad lo había defendido de Zeus? Se prometió que hablaría con el más tarde.

En cuanto Jason vio la casa supo que era hombre muerto…

-Otro más para el club del melodrama-bromeó Rachel, consiguiendo hacer desaparecer parte de la incomidad que se había creado.

—¡Ya hemos llegado! —dijo Drew alegremente-la casa Grande, el cuartel general del campamento. No parecía amenazadora, tan solo una mansión con cuatro pisos pintada de azul claro con adornos blancos. El porche que envolvía la casa tenía tumbonas, una mesa para jugar a las cartas y una silla de ruedas vacía. Los móviles de campanillas con forma de ninfas se convertían en árboles tan pronto como se giraban.

Luke suspiró recordando su viejo hogar. Daría lo que fuera por volver.

A Jason no le costaba imaginar que allí iban personas mayores a pasar las vacaciones verano sentadas en porche y beber zumo de ciruela mientras contemplaban la puesta de sol.

-Bueno, el Sr.D se sienta a beber Coca Cola Light y a jugar a las cartas-dijo Leo, ganándosenuna morada reprobatoria de Dionisio, que seguía fingiendo leer, aunque no se daba cuenta de que la revista estaba del revés.

Sin embargo, las ventanas parecían reflejarse hacia él como si fueran ojos que le miraban llenos de ira. En gran portal de la casa parecía dispuesto a tragárselo. En lo más alto del tejado, una veleta con forma de águila de bronce giraba con el viento y señalaba directamente hacia su posición, como si le estuviera diciendo que se marchara.

-Por los dioses Jason, unos minutos con Leo y ya te hemos perdido-bromeó Piper, consiguiendo que su novio hiciera un puchero.

Cada molécula del cuerpo de Jason le decía que estaba en terreno enemigo. -No se supone que deba estar aquí—, dijo. Drew puso su brazo alrededor. —Oh, por favor, cariño. Eres idóneo aquí. Créeme, he visto un montón de héroes.

-Intersadaaa-comenzaron a canturrear Leo, Piper y Will con la voz más aguda de la normal, como si estuvieran en una peli de terror.

Drew olía a Navidad: una extraña combinación de pino y nuez moscada. Jason se preguntó si ella olería así siempre, o era algún tipo de perfume especial para fiestas. Su delineador de ojos rosa distraía mucho la atención. Cada vez que parpadeaba, se sentía obligado a mirarla.

Piper frunció el ceño y miró a su novio. Jason había comenzado a sudar frío y rezar por que no salieran más pensamientos de ese tipo.

Tal vez ése era el propósito, lucir sus cálidos ojos castaños.

-¿Cálidos ojos castaños?-preguntó Piper. No sonaba molesta, pero sí fría y amenazadora, lo cual era mil veces peor. Leo apartó un poco el puff de ella.

Era guapa, no había ninguna duda,...

-Piper...yo...puedo explicarlo-comenzó a decir el hijo de Júpiter. El problema era la mirada de ''no sabes lo que puedo hacerte sufrir''. Jason era consciente de que si la chica quería podía hacer que se tirara desde el Olimpo, o se prendiera fuego, o incluso obligarlo a castrarse a si mismo. Ninguna de las opciones era tentadora. -Estoy esperando la respuesta Grace-dijo Piper. Afrodita sonreía con malicia, como si la diosa tambien pensara en posibles torturas para el ojiazul. -Drew no me gusta-fue lo que dijo en su defensa, pero no sirvió para que la hija de Afrodita lo volviera a mirar de una manera quen no hiciera que los pelos de la nunca se erizaran.

...pero Jason se sentía incómodo con ella.

-¿Estás loco?-le preguntaron Apolo, Hermes y Ares a la vez-¿Cómo rechazas a una chica así? -Yo ya tengo chica-dijo mirando a Piper, para ver si había cambiado algo su actitud.

Él se apartó tan suavemente como pudo. —Mira… te lo agradezco, pero… —¿Es esa chica? — Se lastimó Drew —Oh, por favor dime que no estás saliendo con la Reina del vertedero.

-¿De quién habla?-preguntó Leo-si es de Piper es obvio que se ha confundido. Ella es nuestra Reina de la belleza.

-¿Te refieres a Piper? Em… Jason no estuvo seguro de cómo responder. No recordaba haber visto a Piper jamás antes de hoy, pero se sentía raramente culpable por ello. Sabía que no debería estar en ese lugar. No se podría hacer amigo de esa gente y, mucho menos salir con una de ellas.

-Al parecer nuestra Piper es mucho más fuerte que tu odio hacia los griegos-se burló Leo. Atenea bufó y se cruzó de brazos. Seguía sin aceptar que Jason estuviera ahí, y mucho menos que su hija fuera amiga del que albergó a Cronos y saliera con el pequeño enjendro del mar.

Aunque… Piper agarraba su mano cuando despertó en el autobús. Ella creía que era su novia. Había sido valiente en la pasarela, luchando contra los venti, y cuando Jason la había cogido en medio de la caída y se habían visto abrazados cara a cara, no podía fingir que no había sentido la ligera tentación de besarla.

-Eso ya lo demostré antes-fijo Jason-pero puedo volver a hacerlo ahora. -Ni se te ocurra Grace, aún sigo enfadada.

Pero no estaba bien. Ni siquiera sabía su propia historia. No podría jugar con sus emociones de esa manera. Drew tornó los ojos —Déjame ayudarte a decidirte, cariño. Puedes hacerlo mejor. ¿Un chico de tu apariencia y con tu obvio talento? No le miraba a él, sin embargo. Miraba algún punto por encima de él.

-Interesaaadaaaa-volvieron a canturrear los tres de antes. Luke fruncuó el ceño. Y pensar, que gente como Silena hubiera muerto y que otros como Drew (que, por cierto, se pasó escondida en una tienda de ropa toda la batalla) siguieran vivos.

—Estás esperando una señal— supuso—, la misma que apareció encima de la cabeza de Leo. —¿Qué? ¡No!

-SÍ-contradijeron todos a la vez, dioses incluídos.

Bueno… sí. Me refiero que, por lo que he oído, eres realmente poderoso, ¿no?

-Es mi hijo, pues claro que es poderoso-fardó Zeus. -Déjame recordarte hermano ¿Qué ha hecho mi hijo?-dijo Poseidon, haciendo que el rey de los cielos lo fulminara con la mirada. El dios del mar tenía una sonrisa triunfante. Su hermano le había dado la tabarra con Heracles durante muchos milenios, era hora de devolvérselo.

...Vas a ser alguien importante en el campamento, así que tu padre o madre te reclamará pronto. Y me encantará ver eso. ¡Quiero estar contigo en cada paso que des! Entonces, ¿el dios es tu padre o tu madre? Por favor, dime que no es tu madre. Odiaría tanto que fuera un chico de Afrodita. -¿Por qué? —Entonces serías mi hermanastro, tonto. No puedes salir con alguien de tu misma cabaña. ¡Jo! —¿Pero no están todos los dioses emparentados?— preguntó Jason —¿Entonces aquí todo el mundo no es tu primo o algo?

-Por suerte no-murmuró Annabeth.

—¡Mira que eres mono! Cariño, el lado divino de tu familia no importa excepto por tu padre o madre. Entonces cualquiera de otra cabaña tiene posibilidades. Pero, ¿quién es el dios? ¿Tu padre o tu madre? Como de costumbre, Jason no sabía la respuesta. Miró hacía arriba, pero no había ningún símbolo brillante encima de su cabeza.

-Tejón en llamas-murmuró Leo, haciendo reír a Rachel y Will.

En lo alto de la Casa Grande, la veleta aún apuntaba en su dirección, el águila de bronce le observaba como si le dijera "Vete, chico, ahora que puedes" Entonces Jason escuchó pisadas en el porche de delante. No, pisadas, no: el sonido de unos cascos.

-Quiron-dijeron todos los mestizos a la vez. Incluso Luke lo dijo emocionado. Aunque no lo pareciera, echaba de menos el mestizo. Le habría encantado verlo con las veinte cabañas. Tal vez por fin se viera el suelo en la cabaña de Hermes.

-¡Quirón!— llamó Drew —Este es Jason. ¡Es completamente increíble! Jason reculó tan rápido que casi tropezó. Rodeando la esquina del porche había un hombre a caballo. Excepto por el hecho de que no iba a caballo, él era parte del caballo. Vestía una camiseta que decía ''El Mejor Centauro Del Mundo''

-Los Stoll ¿verdad?-no pudo evitar preguntar Luke. -Ajá-afirmó Annabeth-se lo regalaron cuando le gastaron a la cabaña de Afrodita la broma del mango, para convencerle de que los volviera a vestir normales. Afrodita clavó las uñas en el trono, pero Piper no pudo evitar reír. Le habían contado la historia, y no podía creerse que sus hermanos se hubieran apaleado por un mango. -¿Más hijos de Hermes?-preguntó Afrodita, como si con la respuesta ya lo explicara todo. -Se convirtieron en co-lideres de la cabaña despues de que...-comenzó a decir Annabeth, pero calló al ver que Luke baja la mirada, pensativo.

...y llevaba el carcaj y el arco en la espalda. Su cabeza estaba tan alta que tuvo que agacharse para evitar las luces del porche, porque a partir de cintura para abajo, era un caballo blanco. Quirón esbozó una sonrisa para Jason. Entonces palideció. —Tú… — Los ojos del centauro se encendieron como los de un animal acorralado —Tú deberías estar muerto.

Todos menos Leo se quedaron en shock por esas palabras. -Muerto...¿muerto tipo: vagar sin rumbo fijo por los Asfódelos?-preguntó Will. -Si, aunque como dijo antes mi padre, Jason iría a los Elíseos. -No es un mal lugar-comentó Luke. Dirigió la mirada a Will, y luego a Rachel. Al ver el cepillo en su mano se alejó unos pasos. -¿Te dá miedo mi cepillo?-preguntó la pelirroja con sorna. -Si-se sinceró Luke-dolió mucho, y tuve el ojo irritado por semanas ¿Sabes lo rídiculo que es ser el titán del tiempo y tener que ir al oculista por gotas? He salido mejor parado de algunas peleas con Percy. Rachel sonrió con satisfacción y Apolo dijo algo como: oráculo perfecta.

Quirón ordenó, bueno invitó, pero sonaba como una orden a Jason a entrar dentro de la casa. Le dijo a Drew que se fuera a su cabina, cosa que a Drew no le gustó demasiado. El centauro trotó hacia la silla de ruedas vacía en el porche. Se quitó el carcaj, el arco y reculó hacia la silla, que se abrió como una caja mágica. Quirón entro con cautela en ella con las patas traseras y comenzó a introducirse a sí mismo en un espacio que debería haber sido demasiado pequeño para él. Jason se imaginó los ruidos de un camión marcha atrás, bip, bip, bip, mientras la mitad inferior del centauro desaparecía y por la silla plegada aparecían un par de piernas humanas cubiertas con una manta, de tal manera que Quirón parecía ser un mortal normal en silla de ruedas. —Sígueme—, le ordenó—Tenemos limonada.

-¿No habrás sido tan tonto como para entrar en terreno enemigo no?-preguntó Ares. El hijo de Júpiter se sonrojó. -Tenían limonada-dijo en su defensa.

La sala de estar parecía como si estuviera engullida por una jungla tropical. Vides se retorcían en las paredes y a través del techo, lo que le pareció un poco extraño a Jason. No creía que las plantas pudieran crecer de tal manera en un interior, y mucho menos en invierno, pero esas plantas eran verdosas y llenas de vida, de hojas y racimos de uvas rojas. Dos sillones de cuero miraban hacia el fuego de una chimenea. Arrinconado en una esquina, un anticuado juego de Pac-Man emitía ruidos y parpadeaba. Apostadas contra las paredes había miles de máscaras: algunas máscaras de teatro griegas con sonrisas y otras con el cejo fruncido, máscaras llenas de plumas del carnaval de Mardigras, máscaras del carnaval veneciano con narices afiladas, máscaras africanas talladas en madera. La vid había crecido a través de las bocas por lo que parecía que algunas tuvieran lenguas verdes con hojas. Otras tenían en la cavidad de los ojos uvas rojas como si de dos ojos saltones se trataran. Pero lo más extraño era la cabeza de leopardo disecado encima del fuego. Parecía tan real que sus ojos parecían seguir a Jason. La cabeza gruño y Jason creyó que el corazón se le saldría por la boca.

Dionisio sonrió. Le encantaban los leopardos, no por algo eran su animal sagrado.

—Basta, Seymour—, dijo Quirón —Jason es amigo. Compórtate. —¡Esa cosa está viva!— exclamó Jason.

-Tío, como continues así te vas a llevar el premio a lo obvio-dijo Leo pasandole un brazo por encima de los hombros. -Ojalá Percy llegue pronto, así os podréis meter con el. -Creeme, nosotros tambien preferimos meternos con Percy-dijo Rachel-sin ofender.

Quirón hurgó por uno de los bolsillos de su silla de ruedas y sacó un paquete de salchichas. Le lanzó una al leopardo que la pilló al vuelo y se la comió en un abrir y cerrar de ojos. —Debes perdonarnos por decoración— dijo Quirón —Todo esto fue un regalo de despedida de nuestro viejo director antes de que fuera llamado al Monte Olimpo.

-¿Al fin me he librado de mi castigo?-preguntó Dionisio con ¿alegría? ¿esperanza? ¿ansias? ¿felicidad? Zeus se rascó la barbilla, pensativo. Si había pasado algo tan importante como para librar a su hijo del castigo estaban en un serio problema.

...Pensó que nos ayudaría a recordarle. El señor D tiene un extraño sentido del humor. -Señor D. — dijo Jason — ¿Dioniso?

-Te ha costado mucho menos que a Percy-dijo Annabeth.

-Cualquiera tardaría menos que Percy-dijo Luke. -Por eso contigo no es divertido meterse-negó con la cabeza Leo.

-Si, por lo menos podemos meternos con el sesos de alga incluso aunque no esté-sonrió Rachel.

—Mmmmm.— Quirón se sirvió limonada, aunque sus manos temblaron. —Y Seymour… bien, el señor D le liberó de un mercadillo de Long Island. El leopardo es un animal sagrado para el señor D, y éste estaba aterrorizado de lo que le pudieran hacer a un animal tan noble. Decidió concederle vida, entendiendo que la vida que le podía dar era como una cabeza de caballo, pero era mejor que no tenerla. Debo reconocer que es un destino más amable del que habría tenido con su anterior propietario. Seymour enseñó los dientes y olisqueó el aire como si buscara más salchichas.

-¿A donde va la comida?-preguntó Leo.

-Si sólo es una cabeza, ¿a dónde va la comida? — preguntó Jason.

-Jason, piensas como Leo-chillo Piper fingiendo estar horrorizada. -Muchas gracias reina de la belleza-respondió Leo con sarcasmo.

—Mejor no preguntar.

-No-se quejaron Apolo y Hermes-queremos saberlo. Will y Luke sonrieron ante la actitud infantil de sus padres.

...Siéntate, por favor— dijo Quirón. Jason cogió limonada, aunque su estómago estaba revuelto. Quirón se acomodó en su silla de ruedas e intentó sonreír, pero Jason juraría que la forzó. Los ojos del hombre mayor eran tan profundos como oscuros. —Entonces… Jason, podrías contarme… ¿de dónde eres? — dijo Quirón. —Ojala lo supiera— Jason le contó todo, desde el despertar en el autobús hasta el aterrizaje forzoso en el Campamento Mestizo. No creyó que debiera dejarse ningún detalle, y Quirón sabía escuchar. No reaccionó de ninguna manera, ni le animó a seguir. Cuando terminó, el hombre sorbió más limonada. —Ya veo. Y tendrás muchas preguntas que hacerme— dijo Quirón. —Sólo una— admitió Jason — ¿Qué querías decir cuando dijiste que debería estar muerto?

-Exacto-dijeron todos los Olímpicos. -Ya es la segunda vez que haceis esto-dijo Persefone-y como sigais así vais a terminar asustándome.

Quirón le estudió lentamente, cómo si esperara que Jason ardiera en llamas.

-¿Llamas? ¿Donde?-preguntó Ares emocionado. Estaba harto de tanto parloteo, el quería guerra. -¿Es normal que se parezca tanto a Clarisse?-preguntó Piper a Annabeth. -No lo sé, y empiezo a preocuparme-reconoció.

—Chico, ¿sabes lo que significan esas marcas en tu brazo? ¿El color de tu camiseta? ¿Recuerdas algo? Jason miró el tatuaje de su antebrazo: SPQR, el águila, doce líneas rectas. —No— dijo —nada. - ¿Sabes dónde estás?— preguntó Quirón — ¿Entiendes qué es este lugar?¿Entiendes quién soy? —Eres Quirón, el centauro—dijo Jason —Supongo que serás el mismo que el de las historias, el que entrenaba héroes griegos como Heracles. Este es un campamento para semidioses, hijos de los dioses olímpicos. —¿Entonces crees que esos dioses existen de verdad? —Claro— dijo Jason inmediatamente —Me refiero, no creo que debamos adorarlos o sacrificar gallinas en su honor o algo, pero siguen ahí porque son una parte poderosa de la civilización. Se mueven de país en país al mismo tiempo que el centro de poder varia, igual que se movieron de la Antigua Grecia a Roma. —No lo podría haber dicho mejor— Algo en la voz de Quirón cambió —Entonces sabes que los dioses existen de verdad. Ya has sido reclamado, ¿cierto? —Quizás— respondió Jason —no estoy seguro. Seymour el leopardo gruñó. Quirón esperó, y entonces Jason se dio cuenta de lo que había pasado. El centauro había cambiado a otro idiomay Jason le había entendido y, automáticamente le había respondido en la misma lengua.

-¿Latín?-preguntó Poseidon. -Los romanos tenemos la misma facilidad que los griegos para hablar nuestro idioma natal, solo que nosotros estanos conectados con el latín-explicó Jason.

-¿Quis erat…?— Jason dudó, e hizo un gran esfuerzo por hablar inglés —¿Qué era eso? —Sabes latín— observó Quirón. —La mayoría de los semidioses hablan unas pocas frases, por supuesto. Está en su sangre, pero no tanto como el griego clásico.

-Aunque tengo un hermano que sabe hablar griego antiguo, latín, español, francés y alemán-dijo Annabeth, para aumentar el orgullo de su madre. En cambio, Leo comenzó a marearse. -¿Y como hace para leer?-preguntó. -No tiene ni dislexia ni TDHA-se encogió de hombros la rubia.

...Ninguno puede hablar latín de forma tan fluida sin haber practicado. Jason intentó llegar a una conclusión, pero había demasiados vacíos en su memoria. Aún seguía teniendo la sensación que no debería estar ahí. Estaba mal y era peligroso. Pero al menos Quirón no era amenazador. De hecho, el centauro parecía preocupado por él, asustado por su seguridad.

-Pues claro, Quiron se preocupa por todos nosotros-sonrió Will. -Hasta de tí-le susurró Annabeth a Luke. El hijo de Hermes no había mejorado mucho su humor. Aunque ahora ya no era uno, tenía demasiados fantasmas a los que enfrentarse.

El fuego se reflejaba en los ojos de Quirón, haciéndolos danzar libremente. —Yo entrené a tu tocayo, ya sabes, al original Jasón. Tuvo un camino difícil. He visto héroes ir y venir. A veces, tienen finales felices. La mayor parte de ellos, no lo tienen. Me rompe el corazón, es cómo perder a un hijo cada vez que uno de mis pupilos muere.

-Y es como si cada mestizo que se va perdiera un padre-dijo Annaneth. Hasta Rachel asintió ante eso. Había estado tan solo los veranos y fines de semana, y puede que fuera una mortal, pero Quiron se había preocupado por ella como si fuera otro campista. Si incluso le regaló una camiseta naranja del Campamento.

...Pero tú, tú no eres como los otros pupilos a los que he entrenado. Tu presencia aquí podría ser un desastre. -Gracias— dijo Jason —Debes de ser un maestro alentador. —Lo siento, chico. Es cierto. Esperaba que después del éxito de Percy…

-Mi hijo-recalcó Poseidon. Ahora sabía lo que sentía Zeus al hablar de Heracles. Artemisa frunció el ceño. Estaba claro que Percy sería como el resto de grandes héroes de la historia: arrogante, fanfarrón y aburrido.

—Percy Jackson, quieres decir. El novio de Annabeth, el chico que está desaparecido.

-Si no fuera porque Hera está también secuestrada pensaría que fuiste tú cara de búho-admitió Poseidon. -¿Yo?-preguntó Atenea indignada-¿De verdad me crees capaz de algo así? -¿Quieres que te recuerde que pasó con Medusa?-Annabeth hizo una mueca-¿O Aracne?-ahora la rubia tuvo un escalofrío. Desde luego, su madre tenía que dejar se convertir a mortales en monstruos, porque parecía desarrollar un sensor hacia ellos. Luke la miró preocupado. En cuanto hubiera un descanso esperaba poder preguntarle por eso.

Quirón asintió. —Esperaba después de que él tuviera éxito en la Guerra del Titán y que salvara el Monte Olimpo, podríamos tener un poco de paz. Podría disfrutar un último triunfo, un final feliz, y quizás un retiro tranquilo.

Annaneth bufó, furiosa. Ella tambien había pensado lo mismo.

... Debería haberlo sabido. El último capítulo se acerca, tal y cómo lo hizo antes. Lo peor está por venir.

-¿Qué puede ser peor que un ejército de titanes?-preguntaron varios Olímpicos, y algunos miraban a Luke. El hijo de Hermes parecía bastante interesado en sus zapatos.

En la esquina, el juego hizo un pitido entristecido como si un Pac-Man acabara de morir. —Va… vale— dijo Jason —Entonces, el último capítulo, ha sucedido antes, lo peor está por venir. Suena divertido, pero, ¿podemos ir a la parte en la que se supone que estoy muerto? No me gusta esa parte.

-A nadie le gusta esa parte-dijo Piper, dejando ver que ya no estaba tan molesta con su novio. En realidad, ahora apenas importaba, pero tenía que haver su honor a hija de Afrodita insertar risa macabra.

-Me temo que no puedo explicártelo, chico. Juré sobre el río Estigio y todas las cosas sagradas que nunca… —Quirón añadió —Pero estás aquí, rompiendo el mismo juramento. Eso tampoco, no debería ser posible. No entiendo. ¿Quién puede haber hecho tal cosa? ¿Quién…?

-Se me ocurren un par...-murmuró Demeter mirando a Zeus, Hades, Hera, Ares y Atenea. Eran los más probables. He iba a descubrir cual... Hundió la cabeza entre las manos. Tenía que dejar de mirar tantas series policíacas.

Seymour el leopardo aulló. Su boca se congeló, a medio abrir. El juego de árcade dejó de sonar. El fuego dejó de crepitar, las llamas se endurecieron como el vidrio rojo. Las máscaras se quedaron mirando en silencio a Jason con sus grotescos ojos de uva y sus lenguas de hojas verdes. .—Quirón— preguntó Jason —¿Qué está pasando…? El anciano centauro también se había congelado. Jason saltó del sofá, pero Quirón se quedó mirando hacia el mismo lugar, con la boca abierta a mitad de frase. Sus ojos no parpadeaban. Su pecho no se movía. —Jason — dijo una voz. Por un momento, pensó que el leopardo había hablado. Entonces una neblina oscura salió de la boca de Seymour, y un pensamiento apareció en la cabeza de Jason: venti.

Varios miraron a la pelirroja, que ya tenía las manos en alto. -No soy yo. Dice neblina oscura, la mía es verde. Y como si quisiera probar su inocencia sus ojos se pusieron verdes y niebla del mismo color apareció.

Agarró la moneda de oro de su bolsillo. Con un tirón rápido, se transformó en una espada. La neblina tomó la forma de una mujer vestida de negro. Su cara estaba encapuchada, pero sus ojos brillaban en la oscuridad. Sobre sus hombros había una piel de cabra, pero él reconoció que era alguien importante.

Hera parpadeó un par de veces, convirtiendose en Juno durante una milésima de segundo. Todos se preguntaban lo mismo ¿Qué hacía su forma romana ahí?

-¿Atacarías a tu madrina?— le reprendió la mujer.

-¿Madrina?'preguntó Hera-¿Por qué iba a ser su madrina? -Se me ocurren varios motivos-murmuró Demeter antes de darle un puñetazo a su trono. Estupidas series.

...Su voz resonó en la cabeza de Jason —Baja la espada. -¿Quién eres?— exigió —¿Cómo te…? —Nuestro tiempo es limitado, Jason. Mi misión crece hora a hora. Me tomó un mes reunir la energía suficiente para trabajar con incluso la más pequeña magia a través de sus bonos. Me las he arreglado para traerte aquí, pero ahora tengo poco tiempo, y mucha menos energía. Esta puede ser la última vez que pueda hablar contigo. —¿Estás en la cárcel?— Jason decidió que tal vez sería mejor no bajar la espada— Mira, no sé quién eres, pero no eres mi madrina. —Me conoces— insistió —Te conozco desde tu nacimiento. —No me acuerdo. No recuerdo nada. —No, es verdad— aceptó —Pero esto también era necesario. Tiempo atrás, tu padre me ofreció tu vida como regalo para aplacar mi ira. Te llamó Jason, por mi mortal favorito. Me perteneces. -Vaya, no le pertenezco a nadie— dijo Jason. —Ahora es el momento de pagar tu deuda— dijo —Busca mi prisión. Libérame, o su rey ascenderá de la Tierra y seré destruida. Nunca deberás recuperar tu memoria. —¿Es una amenaza? ¿Me robaste mis recuerdos?

-Eso suena a mí-admitió Hera. Jason miró a su padre, esperando alguna reacción de su parte, no solo indiferencia ¿Es que acaso no le importaba ni lo más mínimo?

—Tienes hasta el ocaso del solsticio, Jason. Cuatro cortos días. No me falles.

-Siempre pidiendo fechas límites-rodaron los ojos todos los que habían tenido una misión-¿Tanto les cuesta avisar antes? Los dioses parecían bastante entretenidos observando cualquier lugar que no fuera a sus hijos.

La mujer de negro se desvaneció, y la neblina volvió a la boca del leopardo. El tiempo se descongeló. El aullido de Seymour se volvió en una tos como si se hubiera tragado una bola de pelo. El fuego cobró vida, la máquina de árcade sonó y Quirón dijo: —¿…se atrevería a traerte aquí? —Probablemente la mujer de la neblina—, dijo Jason. Quirón le miró sorprendido —¿No estabas sentado? ¿Por qué tienes la espada en la mano? —Odio tener que decir esto: pero creo que el leopardo se ha comido una diosa— dijo Jason.

Varios (Apolo, Hermes y Leo, para que ocultarlo) rieron al imaginarse la escena.

Le explicó a Quirón la visita durante el parón del tiempo, la oscura figura de la niebla que había desaparecido dentro de la boca de Seymour. —Oh, chico— murmuró Quirón —Eso explica muchas cosas. —Entonces, ¿por qué no me explicas unas cuantas?— dijo Jason —Por favor. Antes de que Quirón pudiera decir nada, unos pasos resonaron en el porche de fuera. La puerta de entrada reventó y Annabeth y otra chica, una pelirroja traían arrastrando a Piper. La cabeza de Piper colgaba como si estuviera inconsciente. —¿Qué ha pasado?— se precipitó Jason —¿Qué le ha pasado?

-Como te preocupas por ella-suspiró Afrodita. Piper miró a su novio de reojo, y no pudo evitar sonrojarse al ver que él la miraba fijamente. -¿Ya estoy perdonado?-preguntó. Piper lo agarró de la camisa y lo besó a modo de respuesta.

—La cabaña de Hera—, entredijo Annabeth, como si hubieran estado corriendo — Visión. Mala. La pelirroja alzó la visa, y Jason vio que había estado llorando. —Creo…— la pelirroja se atragantó —Creo que la he matado.

Afrodita fijó la vista en Rachel. -Te lo advierto, como se muera por tu culpa... -Afrodita, no amenaces a mi Oráculo. -Ademas mamá, estoy bien-le aseguró Piper. -Pasarme el libro-ordenó Hera-quiero saber si dicen algo más sobre mi secuestro. VIII Jason.

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Me he dado cuenta de que los títulos de los capítulos no tienen demasiado sentido. Voy a tener que hablar con mi redactor jefe sobre ese asunto (vamos, conmigo). Por los comentarios se que la mayor parte (por no decir todos) queréis que venga Percy de una vez. Solo puedo decir algo al respecto: Percy llegará...de la manera menos esperada ¿Qué que significa? Tendréis que esperar para saberlo.