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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 7

En cuanto salieron de la sala del trono Hestia dijo que se tomaran un descanso antes de cenar. Todos aceptaron, al parecer la mayor parte necesitaban un respiro. Al salir a fuera se dieron cuenta de una cosa: el Olimpo estaba vacío. No había ni un alma que se paseara, ni música sonando por el lugar ni nada parecido. Una nota de las Parcas les avisó diciendo que habían parado el tiempo para que no tuvieran que preocuparse por sus quehaceres. Zeus quiso ir a hablar con su hijo, pero Jason agarró a Piper de la mano y se fueron a pasear antes de que pudiera decirle algo. Apolo llevó a Will y Rachel a ver su templo, y ya de paso aprovechaba para hacerles preguntas embarazosas. Nico y Annabeth fueron los únicos semidioses que quedaron solos. Nico se fue a pasear entre las sombras. Era preferible estar solo a sufrir viendo a Annabeth. Sabía que no era justo para la chica que trarara de odiarla solo por estar con Percy, pero no podía evitarlo. Eso sí, mientras todos siguieran creyendo que su enamoramiento era por ella no tenía problema. Todo con tal de que no se acercaran a la verdad. Hestia se acercó a Annabeth y apoyó una mano en su hombro. -Lady Hestia-dijo la chica algo sorprendida. Hestia le sonrió con simpatía. -Vamos a dar un paseo-propuso-¿Te apetece? Annabeth aceptó. Las dos se fueron caminando, dejando a Atenea con la rabia de no poder hablar con su hija.

-Este lugar es muy bonito-dijo Annabeth. Hestia la había llevado a uno de los rincones del Olimpo, donde había tan solo un árbol y un pequeño lago. La diosa se sentó en el banco a la sombra, pero Annaneth se quedó mirando el agua, pensativa. -Lo hechas mucho de menos ¿cierto? Annabeth se giró hacia ella. No quería hablar de sus sentimientos con un dios, pero la sonrisa de Hestia era tan tranquilizadora que no pudo evitar sonreír con añoranza. -Sí. Tan solo llevo unas horas fuera, pero...-no sabía como continuar. No podía decirle a Hestia que hace unas horas ella estaba en el Tártaro, a punto de morirse, y que Percy había sido lo único que estaba ahí, sosteniéndola. Ahora, que le habían quitado ese apoyo, se sentía más perdida que con todas las luces apagadas. Annabeth esperaba que Hestia digera algo, pero para su sorpresa, la abrazó. Annabeth no aguantó y se hechó a llorar. Por todo. Por haber perdido a Percy el invierno pasado, por el despertar de Gea, el peligro del mundo, por haberse enfrentado a Aracne, su mayor miedo, y luego haber tenido que recorrer el Tártaro. Por haber perdido a Bob y a Damasen, por el cruel destino que les esperaba a aquellos que querían cambiar de vida. Por Luke, una parte de su familia. Por todos los muertos del Campamento Mestizo. Por haber tenido una vida tan difícil que ni siquiera le había dejado tiempo para llorar.

A la hora de la cena todos estaban reunidos. Los dioses ocupaban sus asientos habituales en una de las esquinas y los mestizos en la otra. Mientras los Olímpicos comían callados, los semidioses armaban una buena. Leo y Rachel peleaban con los tenedores comp si fuera una batalla épica. Piper había conseguido hecho reír a Annabeth, aunque aún tenía los ojos enrojecidos de haber llorado en el hombro de Hestia hace unos minutos. Will y Jason animaban a sus amigos, Will de parte de la Oráculo y Jason de Leo. El único que podía estar tranquilo era Nico, que tomaba su hamburguesa como si fuera la de McDonalls. Cuando Will vitoreaba por la derrota de Leo y recogía los tres dracmas de Jason, Hera se hartó. -Estamos cenando ¿Por qué haceis tanto ruido?-gritó. Los semidioses le dirigieron una mirada confusa. Para ellos, era normal comportarse así a la hora de comer. -Y vosotros dos-les gritó a Apolo y Hermes. Los había pillado justo cuando Hermes le daba unos dracmas a Apolo. Al parecer, ellos tambien habían apostado-¿No os da vergüenza? Que ejemplo es ese para tú hijo Apolo. -No es por hacerla enfadar más Lady Hera-dijo Will-pero llevo mis quince años de vida sin ver a mi padre. Y ahora que está aquí quiero conocerlo, y no que me de lecciones de como estar en la mesa, que ya me dio mi madre cuando era pequeño. Apolo le dio una palmada a su hijo en la espalda. -Este chico si que sabe-dijo-como se nota que es mi hijo. Y así, comenzó una cena más animada. Hera, Zeus, Atenea y Hades seguían con los mismos modales refinados, pero el resto no. Hermes y Hefesto charlaban con Leo, y Hermes le preguntaba por lo que había dicho anteriormente dobre juntar pasta de dientes y bicarbonato. Afrodita trataba de convencer a las chicas para que les diera su bendición, y Artemisa para que se unieran a la caza. Poseidon había agarrado a Jason y Nico por los hombros le preguntaba por su hijo, lo que incomodaba mucho al hijo de Hades, aunque nadie lo notó. Al terminar la cena, todos se dirigieron al exterior, más en concreto a uno de los bordes. Hefesto parecía conectar lo que parecían unas cámaras, y Hermes estaba en el límite, mirando hacia abajo. -¿Qué pasa sobrino? ¿Te hechas atrás?-se burló Demeter. -Pues claro que no-respondió, aunque habría dado cualquier cosa por poder salir volando con sus zapatillas. -Habrá varias cámaras de alta calidad y definición grabando la caída. Están conectadas con la Hefesto T. V-señaló una enorme televisión de pantalla plana frente a el resto de la gente-así que podremos verte perfectamente en todo momento ¿Qué os vais a apostar? Porque supongo que habrá apuesta. Sinceramente, a Hermes no le apetecía demasiado apostar, pero Deneter parecía emocionada con la idea. -Si gano yo...tendrás que comer cereales durante la década siguiente. Solo cereales. Hermes tragó saliba ¿Quién le mandaría meterse en estas cosas? -De acuerdo, pero si gano yo tendrás que recibir de esas clases tan aburridas con Atenea durante una década-le tendió la mano. Atenea frunció el ceño ¡Sus clases no eran aburridas! Demeter pareció dudar un segundo, pero se la terminó cogiendo. -Trato hecho. -Desde luego la estamos perdiendo-murmuró Artemisa. Hermes hizo un saludo militar (que Ares devolvió como acto reflejo) antes de dar un paso y precipitarse al vacío. Mientras veía como el suelo se acercaba a su cara, trató de pensar en otra cosa que no fuera el dolor que le causaría chocarse contra el suelo. Se fijó en los enormes edificios de Nueva York, y como los mortales seguían su camino ignorando la idea de que un dips estuviera a punto de impactar contra ellos. Un momento...si él caía sobre la acera seguramente provocaba un agujero o un temblor, por no hablar de que podía matar a varios mortales ¡Y a él no le gustaba matar mortales porque sí! Así que se desapareció para aprecer luego en el Olimpo, donde Demeter ya se proclamaba vencedora. Sin embargo, Hermes le dijo sus motivos por lo cual lo hizo, derramando una jarra de agua fría encima de la diosa. -¿Pues entonces quién gana?-preguntó cruzándose de brazos. -Vereis-habló Leo-cuando en el campamento tenemos un problema parecido a este normalmente lo dejamos en tablas, por lo que las dos partes deben pagar la mitad de lo que se habían apostado. -¿Quieres decir que estaré cinco años...-comenzaron a decir los dos. -...dando clases con Atenea?-terminó Demeter -...comiendo SOLO cereales?-acabó Hermes. El resto se reía. Nunca había que hacern una apuesta como esa. -Muy bien, a la cama-ordenó Hera. Los semidides protestaron. Lo estaban pasando bastante bien, por fin podían tener un tiempo con sus padres.

Annabeth estaba en el cuarto que le habían dado en el Olimpo. Estaba dormida, pero las pesadillas no dejaban de ir a por ella: ver al dios Tartaro en pie junto a ella, diciendo que todo su camino no servió para nada; Damasen montado en el drakon y Bob cerrando las puertas de la Muerte tras ellos; ver a Percy a punto de morirse por culpa de las maldiciones de las aleoi... Se despertó sobresaltada, con los ojos llorosos, gritando. Si no fuera porque las habitaciones estaban insonorizadas ya habría despertado a medio Olimpo. Notó como unos brazos la agaraban con dulzura por detrás. -¿Estás bien listilla?-la cálida voz de Percy retumbaba en sus oídos-¿Una pesadilla? -Si, desde que entramos en el Tártaro no han parado. Se giró, para encontrarse con los ojos verde mar de Percy. Apoyó la cabeza en su hombro. El la abrazó con más fuerza. -Tranquila, estoy aquí. Nunca vas a separarte de mí.

Las palabras aún sonaban en los oídos de Annabeth cuando abrió se despertó. Giró la cabeza, pero Percy no estaba por ningún lado. Todo había sido un sueño.

El desayuno siguió el ritmo animado de la cena. Annabeth, con un poco de ayuda de Nico, les explicaba la guerra contra Cronos a los Dioses, para no tener que estar interrumpiendo cada vez que mencionaban algo de la guerra. -Mi hijo es el mejor-gritó Poseidon, y no dudo en echarle la lengua a Ares. Después de todo, Percy lo había vencido sin apenas entrenamiento. Hades se quedó un poco mal al escuchar lo de Bianca, pero estaba muy orgulloso de Nico. En el futuro también lo debía de estar, si se había dejado convencer para ayudar a los mestizos en la guerra. Unos segundos después de comenzar, Piper ya tubo que amenazar a Leo, ya que no dejaba de hacer comentarios fuera de tono. Hermes, sin embargo, fue el que peor se quedó ¿De verdad había sido tan mal padre? -Luke...él...¿Está en los Campos de Castigo?-se atrevió a preguntar. -No-respondió Annabeth- despues de haberse sacrificado para parar todo aquello fue a parar a los Elíseos. Por la manera en la que hablaba quedaba claro que la hija de Atenea aún le tenía mucho cariño a Luke, aunque el resto estaba algo resentido, sobre todo Jason. Luke había envenenado a su hermanita y tratado de matarla ¡Le daba igual que se hubiera sacrificado! Si aún estuviera vivo se encargaría el mismo de mandarlo junto a Hades. -Será mejor que vayamos a leer- propuso Atenea-creo que volvemos con Jason. El mencionado murmuró unas cuantas maldiciones en latín. Cuando por fin estuvieron todos sentados en la sala del trono Hermes cogió el libro (esta vez prometió que no leería más de la cuenta). Carraspeó unas cuantas veces, antes de decir: -VII Jason. Cuando iba a comenzar a leer la luz blanca inundó la sala. Al apagarse, todos los mestizos se levantaron por acto reflejo. El chico dedicó una mirada a los dioses, antes de pasar a los mestizos. Su mirada se detuvo, sobre todo,e cierta rubia. -¿Annabeth?-preguntó, desorientado-¿Qué...qué estoy haciendo aquí? La ojigris no sabía que decir. Al final, su boca se abrió, formulando un nombre: -¿Luke?

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Bueno...aquí está el capítulo. Sé que es corto, pero es lo normal (necesito un descanso de vez en cuando). El tema de Luke. Sinceramente, después de que Luke se sacrificara en la guerra y leer el diario de Luke Castellan en los Diarios del Semidios me es imposible odiarlo. Es más, le cogí mucho cariño. Sé que hay alguna gente a la que no le cae bien, pero yo quería que volvieran.

En cuanto a Percy...¿Qué quieren que les diga? Al principio me pidieron que volviera, luego me amenazaron con que volviera. Y pensé: alo mejor si sale en este capítulo, aunque sea en el sueño de Annabeth, lo dejan de lado un tiempo. La pregunta es ¿Funcionó?

Solo queda una visita ¿Quién será? Lo descubriremos en los próximos capítulos.

Me despido, semidioses.