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Historia 178253 — capítulo 11
Durante el tiempo antes de que iniciaran las vacaciones hable mucho con Anastasia. Ella me terminó de explicar eso de los magos y la magia. Normalmente hablábamos en la clínica o por teléfono pero un par de veces nos habíamos visto en su casa. A su madre le gustaba que llevara personas a la casa ya que consideraba que era bueno para tratar su "enfermedad". No le había dicho que yo era como ella. Los señores Stone parecían interesados en Anastasia pero yo no les revelaba detalles. -¿Deberías hablarnos de ella? -me dijo un día la señora Stone mientras desayunábamos -¿como es?-¿Para que quieren saber? -dije sin levantar la mirada de mi plato.-Por qué son cosas que se comentan en familia. Yo la ignore y seguí comiendo. No era un tema del que quisiera hablarles. -Bueno, no importa, la invité a ella y a su madre a comer hoy a la casa.-¿¡Por qué hiciste eso!?-Queremos conocerla -dijo como si nada pasara. Me fui molesto a mi cuarto y me encerré allí. No me gustaba la idea de que ella viniera. No sabía porque pero no me gustaba. Estuve un buen rato allí hasta que alguien toco la puerta. Fui a abrir y vi que era el señor Stone. -¿Puedo pasar?-No. Iba a cerrar la puerta pero él la detuvo y entro. -¿De que sirve preguntar si de por si vas a entrar?-Tenemos que hablar -dijo al mismo tiempo que se sentaba en la cama.-¿Sobre que?-Mira, se que puede ser difícil abrirte pero si tratas un poco...-Ya se a donde va esta conversación -dije interrumpiéndolo -vas a decirme que me abra mas, que todo estará bien, que somo una familia, que debemos apoyarnos y todo eso. Te ahorrare el sermón diciéndote que voy a estar bien. Ya iba a responderme cuando su esposa entró. -Ya están aquí, ve a saludar, Tom. Baje y la vi con quien debía ser su madre. La señora llevaba una falda gris oscuro a los tobillos y una blusa blanca de mangas largas, llevaba el cabello castaño suelto y se notaba que estaba agotada. Era muy diferente a su hija. Ella me sonrió cuando me acerque a ella. -Me alegra verte -me dijo.-Igualmente -esperaba no ruborizarme- ¿quieres que te enseñe algo?-Seguro La conduje al patio mientras los adultos hablaban. Esperaba que no le tuviera miedo a las serpientes. La interne en el bosque y nos detuvimos en el lugar indicado. -¿Que me vas a enseñar?-¿Te dan miedo las serpientes?-¿Que?-¿Que si te dan miedo las serpientes?-No.-Mira esto. Me acerque mas al árbol y llame a la serpiente, Anastasia me miraba con curiosidad y luego con asombro al ver a la serpiente salir. Yo la levante y se la enseñe. -Puedo hablar con las serpientes, supongo que es porque soy un mago.-¡Vaya! y si, es por que eres un mago, se le llama hablar Parcel.-¿Parcel?-El idioma de las serpientes, no es muy común, aunque se relaciona con las artes oscuras. No me había dado cuanta de que la serpiente me estaba hablando. -¿Quien es ella?-Es de confianza.-No me agrada que este aquí.**-Acostúmbrate.
La serpiente siseó molesta y se enroscó mas en mi brazo. -Me acabo de acordar de algo.-¿Que es?-Antes de que me llevarán a la clínica fui a ver a un psicólogo.-No fuiste el único, recuerdo que la mía me tenía miedo.-No es eso, es que en un punto de la consulta yo le mostré mis habilidades y él no se sorprendió. ¿Crees que sea un mago?-Lo mas probable es que si.-Pero, ¿que hace un mago dando consultas a muggles?-No se, tal vez le gusten los muggles. En ese momento nos llamaron a comer. Durante la comida la señora Stone le hizo muchas preguntas a Anastasia. Ella, convenientemente, las evadió todas o solo dijo respuestas a medias. El señor Stone también trato de obtener información sin resultado. Cuando terminamos de comer volvimos a salir. -Y, ¿cuando era que llegaban las cartas de Hogwarts?-En el verano, falta una semana. Y esa semana se me hizo eterna. Al día siguiente de su visita me conseguí un calendario para contar los días que faltaban para que llegara el 1 de septiembre. En un punto entre hoy y ese día debía llegar la carta. Cuando finalmente llegó el verano comencé a revisar el correo sin que nadie me viera. Estaba ansioso y esperaba que no se notara. Ahora que había vacaciones todos querían hacer muchas cosas. Kyla quería irse con sus amigas, Robin ir al parque de atracciones, Brad quería volver a la feria y los señores Stone solo querían descansar. Y yo seguía esperando mi carta. Anastasia me dijo que me llamaría en cuanto recibiera la suya así que sabía que a ella no le había llegado aún. Ya habían pasado tres días desde que inició el verano. Estaba solo con los señores Stone que estaba en la planta baja. Yo estaba en mi cuarto. En eso oí que alguien llegaba. Deduje que era Kyla que volvía de ir con sus amigas y no le di importancia. No paso mucho rato antes de que la señora Stone fuera por mi. -Tom, alguien te esta buscando allá abajo, es sobre...-¿¡Es un señor de barba castaña, túnica, lentes y sombrero puntiagudo!? -le grité interrumpiéndola.-Bueno, algo así, quiere... Me levanté de un salto de la cama y trate de salir corriendo de mi cuarto pero ella me detuvo. -¿Que te sucede? ¿sabes quien es?-¡Si! ¡es de Hogwarts! ¡yo se quien es! -dije emocionado-¿Quien te habló de eso?-¡Anastasia! La empuje a un lado y fui a las escaleras. Antes de que pudiera bajar ella me volvió a detener. -¿Que te dijo? ¿que sabes?-¡Todo! Por fin logre bajar y el señor Stone me detuvo al pie de la escalera. -Espera, espera, espera, ten mas cuidado. ¿Que te pasa?-Es que ya que quien es él y a que viene.-¿Quien te contó?-Anastasia.-¿Que te contó ella?-¿Puedo interrumpir? -dijo una voz desde la sala. Allí estaba parado un hombre que miraba la escena bastante tranquilo, la descripción de Anastasia había sida bastante acertada. -Soy Albus Dumbledore -dijo tendiéndome la mano. Yo se la estreche. -Por lo que he visto ya sabes porque estoy aquí.-Si.-¿Que sucede? -preguntó la señora Stone parándose a un lado de su esposo.-Su hijo ha sido acepado en uno de los mejores colegios de magia de Europa, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Ellos no respondieron, solo miraban a Dumbledore como si fuera un loco. -Tengo mucho que explicarles, por favor, tomen asiento.
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