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Historia 178253 — capítulo 9
Anastasia y yo no pudimos hablar mucho rato ya que a ella se la llevaron a su terapia. En cuanto ella se fue un niño un poco mayor que yo se acercó a mi. Era corto de estatura, cabello muy corto, ojos oscuros y bastante delgado. Sentó junto a mi y comenzó a tamborilear los dedos. No se quedaba quieto y constantemente cambiaba de posición -Yo no me acercaría a ella.-¿Tu quien eres?-Josh -me estrecho la mano sin que yo se la tendiera -en serio, no te acerques a ella.-Tu no eres nadie para decirme con quien no debo estar.-Puede que no, pero si no quieres salir lastimado no le hables. Es mala, muy mala. Es peor que mala.-Que te importa.-¿No me crees? -no dejaba de mover su pierna -yo solo te advierto. Ya se que es una psicópata pero esa solo es una de las razones por la cual no debes ser su amigo.-Es una sociópata, es diferente.-Como sea, ella ha echo cosas malas. Nadie la quiere aquí, ni siquiera las enfermeras. Hace cosas raras.-Lárgate -ya me estaba molestando ese chico.-Solo óyeme, hace un par de meses un chico se cayó de las escaleras, se rompió la muñeca.-¿Y?-Los adultos dicen que fue un accidente pero yo se que no es así. Ella y el chico no se llevaban bien, tuvieron una pelea y ella le juró que lo pagaría. Yo me levanté para alejarme de él. No le veía el caso a la conversación. Pero antes de que pudiera irme el chico me jaló y me obligó a sentarme de nuevo. -Hay mas. Muchos de los que la han enfrentado han tenido accidentes inexplicables, ha habido incendios sin razón aparente. Niños aseguran haberla visto haciendo flotar cosas, los animales la obedecen como si los hubiera entrenado...-¿De que hablas?-¡Ella no es normal! es un monstruo -miró a ambos lados como si temiera que alguien nos vigilara -te voy a contar algo que no le he dicho a nadie mas. Una vez cuando estaba yendo al baño la vi en el pasillo.-¿Y? -ahora si estaba interesado, no podía ser cierto ¿o si?-Había objetos a su alrededor, ¡flotando!. Formaban un círculo alrededor de ella. Me espante en cuanto la vi y di un par de pasos atrás. Volví a acercarme haciendo todo el ruido posible y ella estaba sentada en el suelo leyendo un libro como si nada hubiera pasado. Josh guardó silencio, como si esperara que yo dijera algo. Estaba atónito, si lo que me decía era verdad, entonces Anastasia era como yo. En mas de un sentido. En ese momento llegó una enfermera a decirme que ya habían llegado por mi. No me despedí de Josh y fui a donde la señora Stone me estaba esperando. Parecía bastante contenta por alguna razón. -¡Adivina que, Tom! ¡tu hermano ya salió del hospital y esta en casa, esta emocionado por verte! -fue lo primero que me dijo al verme.-Bien. Durante todo el camino a la casa estuvo hablando sobre como iban a consentir a Brad durante toda la semana, tenían pensado ir a un montón de lugares que no me interesaban. Ya que Brad había regresado íbamos a volver a la escuela, habíamos faltado desde el lunes y ese día era jueves. Finalmente llegamos, vi que el auto de la abuela estaba estacionado. En cuanto entre en la casa la abuela se acercó y me abrazó. -¡Hola, mi niño! ¿como te fue? Yo me aparte de ella bruscamente, tenía cosas en que pensar y estar con ellos no era una de ellas. Trate de irme a mi cuarto pero el señor Stone me detuvo y me obligó a saludar a Brad. El plan era ir a la feria esa tarde, esta abría de seis a diez y pensaban estar allí hasta que cerrara. Yo me resigne a ir y los acompañe. Todos estaba emocionados excepto yo. Al llegar el señor Stone sacó un mapa y explico el recorrido, querían subirse a todos los juegos en los que Brad pudiera estar. Yo quería estar solo y me alejé de ellos cuando no me veían. La feria estaba llena de gente, había muchos puestos que vendían todo tipo de comida, había muchas carpas de varios colores y letreros que indicaban donde estaba cada lugar. No tenía dinero para comprar nada y no me interesaban los juegos así que solo caminaba. Estaba perdido en mis pensamientos cuando sentí que alguien me agarraba por detrás. Me sorprendí y me voltee bruscamente, allí estaba Anastasia sonriéndome. -¿Te asuste? -dijo divertida.-No -esperaba no ruborizarme.-¿Viniste solo?-No, ¿tu si?-Me escape, vivo cerca de aquí y me castigaron por el dibujo que hice.-No era tan malo.-Dile eso a mi madre, quiere que sea una princesa dulce y alegre.-Creo que se llevó una decepción.-No me interesa lo que piense. ¿Viniste con tu familia?-Algo así -quería preguntarle sobre sus habilidades pero no sabía como.-¿No deberías estar con ellos?-¿No deberías estar castigada? -entonces se me ocurrió algo -te quiero enseñar algo.-¿Que es?-Ven La conduje a un sitio apartado de la gente. Nos detuvimos detrás de una carpa y tome una piedra del suelo. -¿Que harás con eso? Lance la piedra y la detuve en el aire. Ella miró atónita lo que hacía. -Guau, ¡osea que tu también! -dijo emocionada.-¿De que hablas? -perdí la concentración y la piedra se cayó, ella la detuvo de la misma forma en la que yo lo había echo.-Es bastante complicado, necesito un lugar tranquilo para explicarte todo.-¡Hazlo ahora!-Resumido, eres un mago. Resulta que todo eso de escobas voladoras, varitas, sombreros es real. Los magos viven ocultos de los muggles, osea de la gente sin magia. Tu y yo somos magos, podemos hacer magia. Ya se que suena a locura pero es verdad. No sabía que responder, solo me quedé mirándola con la boca abierta. No se me ocurría nada inteligente que decir. -Necesitas tiempo para procesarlo, lo se. Voy a resolver todas tus dudas. Yo seguía sin responder. Cuando ya iba a decir algo la señora Stone apareció de la nada, Robin estaba con ella. -¡Tom! ¡te hemos buscado por todas partes! ¿donde estabas? -luego vio que Anastasia estaba allí -hola, ¿eres amiga de Tom?-Nos conocimos en la clínica.-¿Por qué estas allí? -le preguntó Robin.-Soy una sociópata, es parecido a ser un psicópata pero con algunas diferencias. También es un trastorno antisocial de la personalidad. Tuve que apretar los dientes para evitar reírme de la cara que pusieron la señora Stone y Robin al oír eso.
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