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Historia 178382 — capítulo 5

CAPITULO 4

"Escaleras de la muerte"

Hace cinco semanas que había llegado a Hogwarts y no conseguía sociabilizar con nadie, con nadie que no fuera Rose Weasley, parecía que la pelirroja ojiazul tuviera pegatina, desde su primer día no la había dejado sola; y aunque en esos momentos se lo agradecía, empezaba aburrirse. El ambiente principal de la princesita de Ron Weasley era la biblioteca, ella lo disfrutaba; por supuesto que sí, pero otras actividades no vendrían mal.

Sus ojos grises se abrieron con recelo, la habitación estaba en completa oscuridad.Las dos compañeras que tenía no eran las mejores anfitrionas, desde su primer pie puesto en la recamara, la pecosa rubia le había casi ordenado que se  mantuviera al margen, pues era ella la "Princesa de Slytherin".No fue la mejor presentación si Amelia Mclaggen esperaba que la aceptara como cuñada… ¡Oh, porque lo había notado! Los ojos marrones se le abrían como esferas en cuanto se topaba con Scorpius; y como era de esperar, Rosie hervía de furia. Si había algo de herencia en los Malfoy que agradecía era ser demasiado observadora, hasta el más mínimo instante alrededor suyo lo captaba.

Por otro lado, esta Mayra Cryss. Una mestiza castaña; Phoenix apostaría un septusempra asegurando que la muchacha era más guapa que Amelia. Sin embargo, su asesora personal era la misma rubia, la cual se encargaba de hacerla ver menos hermosa, muy aparte de eso, su personalidad era tímida e influenciable. Además, aunque le costara admitirlo, le disgustaba la manera en que intentaba acercase al menor de los Potter, manejada por Amelia, pues se había dado cuenta que la castaña prefería al chico Longbottom, pero este, como muchos otros, estaba apartado por una Weasley.

Un quejido adormilado salió de los labios de una de sus compañeras, no distinguió cual pues estaba demasiado oscuro, no serían ni las cuatro de la mañana. Aun así, la ojigris ya estaba buscando su bata. Los éxtasis la tenían estresada… corrección, Rose Weasley la tenía estresada. Ni siquiera con los TIMOS la tuvo difícil, no es que ser trabajadora de la oficina de relaciones muggles fuera difícil, ¡vaya ironía! dirían algunos, pero el puesto de sanadora quedo de lado cuando gracias a Blair saco un extraordinario en estudios muggles. Su quinto año lo paso investigando sobre el mundo muggle descubriendo que sería un orgullo para la familia Malfoy relacionarse con gente no mágica.

La chica Weasley le había llevado de un lado a otro de la biblioteca buscando libros que hablaran sobre sanadores. Era un hecho que las relaciones con muggles aún seguían siendo un secreto. Era por ello, que ahora salía de la recamara en busca de las cocinas; en un intento de escapar de la pelirroja se había refugiado en la sala común de Slytherin y por esa condenada razón, había quedado dormida sin cena. Por ahora, su único problema sería llegar a las cocinas sin ser vista por el anciano celador, ¿cómo alguien tan viejo podía ser tan desagradable y malvado?

Al llegar a la sala común su corazón disminuyo de ritmo cardiaco, era la primera noche desde su llegada que rompería las reglas y no quería ser descubierta.A esas horas de la noche las escaleras eran más lentas que de costumbre. Logro llegar a la mitad el camino sin problema, lástima que al último peldaño la escalera cambio de rumbo, no hubiera sido muy ruidosa si una de las cintas de su bata no se hubiera soltado y ella resbalado. El grito que lanzo fue escuchado posiblemente hasta cerca del sauce boxeador, su rostro impacto contra uno de los peldaños y estuvo a punto de caer al vacío cuando unas manos la sujetaron pegándola a un cuerpo desconocido.

Fue cuando perdió el conocimiento.

-Phoenix-escucho su nombre en un susurro-,Phoenix.

-Déjala descansar, James-la voz ronca de Albus Potter hablo-,por poco y se mata.

-No entiendo que hacia fuera de la cama a esas horas-su estómago gruño al escuchar a su hermano.

Un silencio.

-Ahí su respuesta-dijo el tal James-, tenía hambre.

Otro silencio más. Sintió como unas manos frías tocaron su vientre y luego un manotazo.

-¡¿Pero qué te sucede?!-de repente la voz de James se oía furiosa.

-Lo siento-dijo Albus-,los reflejos.

La pelirroja ojigris pasó su lengua por sus resecos labios y gimió.

-¿Scorp?

-¡Preciosa!-los ojos grises de su hermano fue lo primero que vio.

Gimió una vez más al sentir un dolor en su cuerpo. Un pelinegro de anteojos y ojos avellanas quito deliberadamente a su hermano para mirarla con detenimiento. Se parecía a Albus, el cual estaba al lado opuesto sin quitarle la mirada, a su lado se encontraba Rose que le sonrió con calma. El chico desconocido le dio de beber de una pajilla.

-Te he dado una poción crece huesos-le dijo-,te rompiste el brazo derecho y el resto de tu cuerpo está bastante golpeado.

-Gracias-dijo, se le hacía tonto el clásico "¿Qué me paso?" cuando ella lo sabía perfectamente, aunque…-,¿quién me tomo antes de caer?

Los ojos de los presentes se posaron en el chico Potter.

-Te seguía-respondió el ojiverde encogiéndose de hombros-,pero fui muy lento.

-¿Por qué me seguías?-pregunto frunciendo el entrecejo, lo correcto sería decir "gracias de todas formas" pero ella era una Malfoy.

El moreno enarco una ceja.

-Soy prefecto, ¿lo olvidas?

-No-respondió rechinando los dientes-.¿Dónde estamos?

Una mirada había bastado para darse cuenta que no estaba en su habitación, como tampoco en la enfermería. Una nueva sonrisa petulante se formó en los labios de Albus, su cerebro proceso esa señal y todo se aclaró.

-Premio anual-se apresuró a decir de manera seca.

-No quisiéramos que te castiguen, ¿cierto?-Dijo en una sonrisa el desconocido-.Aun soy practicante de sanador, esta mañana recibí la carta urgente de mi querido hermanito y no he podido evitar venir… Albus jamás haría algo por los demás.

James Sirius Potter.

Había escuchado miles de historias de Sirius Black otorgadas por su abuela Narcissa, ese chico había heredado algo más que el nombre de su tío abuelo. La mandíbula de Albus se tensó.

-¿Y el otro premio anual?-pregunto rápido, se venía una pelea entre los Potter.

-No te preocupes-Albus le dio otra sonrisa, aún más petulante que la primera-.El otro premio anual es Jane Hale, me asegure de que mantenga la boca cerrada.

Sus mejillas se sonrojaron, ¿era su imaginación o lo decía en un doble sentido? Se removió incomoda y una vez más, el mayor de los Potter estuvo a punto de alcanzarle el jugo de calabaza con la pajilla. La mano de Albus lo detuvo y le dirigió una mirada bastante fría, tenía los ojos fríos pero demasiado atrayentes para su gusto. Los labios del Potter mayor formaron otra sonrisa, despreciativa y a la vez cómplice, como si con tan solo los ojos se dijeran una historia en común.

-¿Podrían acompañarme a la red flu?-James Sirius les había dado una sonrisa de comercial a Scorp y Rose que asintieron de inmediato y lo guiaron hacia fuera.

-Toma esto-la voz de Albus hizo que los ojos grises de la pelirroja se enfocaran en él.

-Gracias-esta vez, la voz distante no se debía a la resequedad.

La cabeza de Albus giro observándola como un niño curioso.

-¿Estas enojada?-su voz sonó herida.

-¿Cómo puedo confiar en que tú o tu compañera no dirán nada?

-Ya te lo dije, lo resolví.

Sus mejillas se coloraron de nuevo y le pego un manotazo en cuanto quiso darle de beber de nuevo. Albus se irguió y sonrió con picardía murmurando un "celosa" pero antes de que Phoenix pudiera defenderse el dio vuelta.

-O mejor dicho, James lo resolvió-cerro la puerta tras él.