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Historia 178382 — capítulo 4
CAPITULO 3
"Dulce sonrisa"
Dejo escapar un suspiro inaudible de alivio en cuanto subió a los botes, a pesar de que los amigos de su hermano le agradaron, la pelirroja Weasley llegaba a ser algo hostigante. En los pocos cinco minutos que siguió al lado de ellos al bajar del tren, Rose Weasley se ofreció a quitarle los nervios hablando sobre las casas fundadoras.
"No tienes que estar nerviosa, también me sentí así al momento de mi selección pero una vez que logras tranquilizarte y ver tus prioridades, la casa será lo de menos, ¡Solo mírame! tenía tanto miedo de no quedar en Gryffindor y que mi padre se enojara; sin embargo fue el más orgulloso al saber que el sombrero me envió a Ravenclaw, le duro como un mes comentar que saque la inteligencia de mamá".
Está de más decir que eso solo la puso más nerviosa, conocía perfectamente la cordialidad de la familia Weasley por boca de su madre; por lo que, aunque Rose hubiera sido seleccionada para Hufflepuff, sus padres estarían orgullosos. Ella era un caso aparte, quizá Draco Malfoy le perdonaría el quedar en la casa de las águilas, pero de ser un tejón pegaría el grito al cielo y estar con los leones solo le auguraría que para diciembre tendría un funeral en lugar de navidad.
Por unos segundos en que su mente había divagado olvido que se encontraba en medio del gran comedor. A su lado, solo restaban tres niños. Las miradas indiscretas se centraban en su anatomía, ¿cómo sería cuando descubrieran que era una Malfoy? Observo cada mesa al momento en que llamaron a uno de los niños. En la mesa escarlata las miradas eran bastante curiosas, no perdían ni uno de sus movimientos, parecían esperar que ocasionara alguna travesura para darle un gran abrazo grupal…*"Los problemáticos"*la voz de su abuelo resonó con gran fuerza en su mente.
Siguió con la mesa de los leales, tenía entendido que ayudaban a todo aquel que lo necesitara sin pedir nada a cambio. Una morena de cabello castaño con destellos rojizos le llamo la atención, poseía unos brillantes ojos azules que le hicieron ver que era otra Weasley, tal vez la única en esa casa, pues la gran mayoría estaba en la escarlata. Jamás había denigrado a los Hufflepuff; sin embargo, la voz de su abuelo resonó casi en un gruñido…"Los inútiles".
Al divisar la mesa de las águilas, Rose Weasley mostró una sonrisa enorme sacudiendo la mano, la había conocido hace poco pero estaba muy segura que la pecosa había estado esperando su mirada, podría equivocarse pero parecía querer su aprobación para algo de lo que aún era ignorante. No pudo evitar pensar que en esa casa había demasiados chicos guapos, la verdad era que siempre los imagino con lentes y esos aparatos muggles en los dientes, mentalmente se dijo que debería dejar de creer en las palabras de su abuelo Malfoy…"Los nerds".
No le dio tiempo a mirar la mesa de su hermano cuando mencionaron su nombre, el murmullo de voces confundidas o curiosas empezó, alzo el mentón como solo un Malfoy sabia y avanzo con pasos seguros, el profesor que sostenía el sombrero tenía una pequeña línea de seriedad en donde debería estar su sonrisa. Muchas personas intuían que el llevar el apellido Malfoy los hacia mortifagos por el resto de su vida, desde que nació fue idéntica a su padre en personalidad y a pesar de su actitud indiferente, sabía que les importaba mucho lo que dijeran los demás, desde siempre tuvo entendido que su apellido seria su estigma.
El sombrero se removió como desperezándose encima de su cabeza, apenas había un pequeño espacio que le dejaba ver los rostros de todo el colegio, mágicamente los nervios se habían esfumado, quizá el pequeño discurso de la chica Weasley si había sido útil después de todo. Relajo sus músculos y dejo que el sombrero hiciera todo el trabajo, quedara donde quedara, en ese preciso momento la opinión que esperaba era solo la de su padre, su madre estaría feliz de cualquier forma y su abuelo podía irse por el retrete.
-Eres muy difícil-susurro el sombrero algo confundido y cansado.
-¿Qué significa eso?-murmuro sin abrir completamente los labios.
-No sé dónde colocarte-la voz del sombrero mostraba verdadera molestia por esa confesión -. No había tenido a alguien así desde Hermione Granger.
"¡La madre de Rose!", grito su subconsciente.
-¿Quiere decir que sería Gryffindor?
Se escuchó una pequeña risa.
-No-eso la relajo-, quiere decir que irías bien en las cuatro casas pero eso es imposible.
-No soy valiente-renegó, ella no sería una Gryffindor-,leal o trabajadora no lo creo, inteligente si pero no a excesos, ambiciosa… no estoy segura, aunque si soy astuta.
-Obviamente, no te conoces a ti misma-menciono el sombrero.
La pelirroja frunció el ceño.
-Guarda silencio y deja que piense, llevamos más de siete minutos.
Quedo helada, ¿la pequeña conversación y sus debates mentales duraron tanto? Hizo lo pedido por el viejo sombrero y decidió mirar hacia la mesa que le había faltado antes de su selección. El rostro de su hermano se encontraba serio y miraba fijo hacia su dirección, aunque por lo visto no le podía ver los ojos, todo estaba en calma, todo en completo silencio. A un lado de Scorpius, el chico Potter también observaba con atención, ¿Qué se sentiría vivir con él? Por unos segundos tuvo celos de su hermano.
-No puedo decidirme por una-comento el sombrero con pesar-, pero en estos momentos tus prioridades son claras… ¡SLYTHERIN!
La claridad llego a penas el profesor le quito el sombrero, se levantó y camino con lentitud a la mesa que aún no aplaudía, pudo escuchar susurros que sonaban a "hatstall", ¿qué crucios era eso? ¿La insultaban? Luego preguntaría con más tranquilidad.
A unos pasos de la mesa, su hermano y su mejor amigo iniciaron los aplausos siguiéndoles el resto que la recibió con éxtasis luego de haber quedado estupefacta. Tomo asiento frente a Albus, quien solo le dio un asentimiento de cabeza a manera de saludo, no parecía un muchacho de muchas palabras y eso le agradaba mucho.
La mesa se llenó de comida en cuanto la directora lo ordeno, aprovecho para servirse lo más que pudo, un banquete de esas proporciones no llegaría hasta Halloween por lo dicho por su madre. Luego de una hora de cena, la ex profesora de trasformaciones se levantó colocándose en el pulpito y cesando la bulla.
-Ha llegado un nuevo curso-anuncio-. Yes mi deber informar que la copa de Quidditch no se celebrara este año…
Una estruendosa lluvia de quejas llego desde todas las mesas.
-¡Silencio!-Grito con rostro severo-.El colegio Hogwarts de magia y hechicería ha sido elegido para ser sede de un torneo.
-Imposible-murmuro Scorpius.
-El torneo de los tres magos, muchos de ustedes ya sabrán de que se trata. Para aquellos que son nuevos en esto… el torneo junta a magos de tres escuelas para una serie de pruebas. Gracias al ministerio de magia hace unos años aprobaron que solo alumnos de sexto y séptimo año participaran-otra ola de quejas-.Es un placer informarles que el treinta y uno de octubre llegaran nuestros invitados: la Academia Mágica Beauxbatons desde Francia y la Escuela Mágica Brasileña desde América.
Una pequeña sonrisa se formó en los labios de la pelirroja Malfoy, la solo mención de su ex academia le alegro la noche. A estas alturas, Blair también debía saber la noticia.
-El campeón será elegido por un juez imparcial... el cáliz de fuego-finalizo-.Ahora, respecto a los de primer año, el boque está prohibido y nuestro celador, el señor Filch…
Scorpius Malfoy chasqueo la lengua, su hermana lo miro.
-Cambiaron Durmstrang-dijo-, padre me dijo que en sus años fue el otro competidor.
-Sera fácil vencer a las francesas-menciono Albus.
El entrecejo de la pelirroja se frunció.
-Hay muy buenas brujas en esa academia-dijo mostrando indiferencia.
-No lo niego-respondió el ojiverde-, pero la escuela brasilera y Hogwarts están más avanzados en hechizos contra las artes oscuras.
Quizá era cierto. En Beauxbatons eran tratados casi como la realeza y daban prioridad al arte o danza, pero el tono burlón utilizado por el azabache había hecho que sus hormonas se alborotaran y quisiera demostrarle cuán equivocado estaba. Los alumnos de primer año eran llevados a sus salas comunes por los prefectos, varios minutos habían pasado desde lo dicho por el hijo de Harry Potter, aun así no pudo evitar refutarle en voz baja.
-Habrá que ver-murmuro.
El muchacho dejo de hablar con Scorpius para enfocarse en ella, enarco una ceja con tanta altanería que la muchacha se llegó a preguntar si realmente formaría parte de la cordial familia Weasley o la valiente familia Potter. Los labios del chico temblaron antes de formar una sonrisa en su rostro, Phoenix noto con cierta emoción que el ojiverde no acostumbraba a sonreír, pero ahí estaba él, sonriendo… aunque fuera de manera desafiante.
-Habrá que ver-repitió el Slytherin en un susurro ronco sin apartar sus ojos de ella.