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Historia 178382 — capítulo 3

CAPITULO 2

"Hogwarts"

El viaje a King Cross fue un completo silencio, la menuda pelirroja no había logrado quitarse de la cabeza aquellos ojos verdes; no es que la hubiera impactado, aunque tampoco como si lo fuera a reconocer, pero intuía que conocía esos orbes, esa expresión que decía todo y nada a la vez. Se llevó una mano a su cabeza, justo al lado derecho, unas fuertes punzadas la habían atacado desde la noche anterior, como queriendo recordarle algo… y estaba casi segura que ese "algo" tenía que ver con ese hombre de anteojos y el chico de ojos esmeraldas.

-Baja ya, ¿a qué esperas?-su hermano la sacudió con fuerza, ella hizo una mueca y bajo lentamente del carro muggle.

Phoenix sabía que mentía si asegurara que lo único que no la había dejado dormir había sido los ojos del muchacho. Desde temprano, demasiado temprano, cuando al fin había logrado conciliar el sueño, los continuos gritos enojados a un tal "James" le habían malogrado su afán por dormir al menos una hora. Sin más remedio que levantarse y, para su mala suerte, acompañar a su padre en el desayuno. Aun no se le quitaban las ganas de lanzarle mil y un crucios por hacerla regresar de Paris.

A unos pasos delante de su familia, diviso a la familia de pelirrojos o al menos la gran mayoría de ellos.Un nudo se formó en su estómago en cuanto los ojos del chico de la noche anterior se fijaron en ella, quedo petrificada ante la mirada que le mandaba el muchacho azabache, fue como estar en el interior de una fragua. El carraspeo de su padre la hizo regresar a la realidad, tenía el entrecejo fruncido, tembló interiormente, ¿se habría dado cuenta de cómo la ponía el moreno?

-Quedan cinco minutos-dijo su madre en una sonrisa melancólica-.Es hora de irse, quiero que me escriban cada semana.

-¿Podemos pasar las navidades con los Potter?-pregunto Scorpius, un retorcijón volvió a formarse en la pelirroja, ¿Potter? ¿Los enemigos de su padre?

Draco frunció los labios.

-Aún falta mucho, cielo-contesto Astoria-.Ya veremos.

-Eso dijeron el año pasado-dijo su hermano-.Los amo, nos vemos en el tren, Phoenix.

La pelirroja miro a sus padres e hizo un intento por sonreír.

-Pronto sabrás la razón de tu llegada a Hogwarts-le dijo en un susurro su madre a la vez que le daba un fuerte abrazo.

-Si no quedas en Slytherin te desheredo-comento Draco.

Su esposa le mando una mirada de reproche; sin embargo, Phoenix formo una sonrisa torcida haciendo reír a Draco interiormente, la misma sonrisa de autosuficiencia que él estaba acostumbrado a dar en sus años mozos.

-Quisiera ver eso-murmuro ella, dio un asentimiento de cabeza y subió al tren justo en el momento en que daban las once y su marcha empezaba.

Avanzo esquivando los hechizos de luz que salían de los niños de primer o segundo año que ya fingían ser magos orgullosos. Casi al final, luego de soportar las miradas curiosas del resto del tren, encontró un compartimiento vacío. Entro de forma rápida y con algo de dificultad subió su baúl, suspiro pesadamente dejándose caer en el asiento del compartimiento. Segundos después los murmullos, más bien casi gritos, en el pasillo la hicieron abrir los ojos. Vio la cabellera rubia de Scorpius acompañado de una pelirroja y el chico de ojos lindos, su hermano abrió la puerta de su vacío compartimiento y entro con una sonrisa de oreja a oreja.

-Ahora no te escapas-soltó una risa y tomo asiento frente a ella, los adolescentes con los que llego no se movieron, el rubio los miro-,¡venga, entren ya! Mi hermana no muerde.

-¡Hola!-exclamo la pelirroja, algo sonrojada y nerviosa-,mucho gusto, mi nombre es Rose Weasley, voy a Ravenclaw, espero que seamos amigas, si necesitas un tour por Hogwarts antes de que inicien las clases solo tienes que avisarme…

-La asustas-menciono la voz ronca de la noche anterior.

Phoenix le dio una pequeña sonrisa a la amiga de su hermano, más desvió los ojos del otro, aun así sintió su abrasadora mirada en ella.

-Soy Albus Severus Potter-continuo-.Slytherin.

Un silencio incomodo se expandió después de esas palabras, en un intento por derrumbarlo lo miro con intención de presentarse, directo a sus ojos.

Un niño. Vio a un pequeño niño de seis años que la observaba, tenía los labios ligeramente abiertos y se mojó el labio inferior con lentitud.Una exclamación salió de su boca, ¿Qué había sido eso? ¿Qué significaba? ¿Por qué el niño se parecía tanto a Albus Potter?

-¿Estas bien?-le pregunto su hermano con preocupación.

-Sí, lo siento-contesto-.Mi nombre es Phoenix Malfoy, un placer.

-No sabía que hubiera pelirrojas en los Malfoy-comento Rose cortando la tensión.

Ella le sonrió.

-No las hay, es por parte de los Greengrass.

-Rose, intente este hechizo pero solo me salen chispas de la varita, ¿crees que deba cambiarla?-su hermano se evocó a una conversación en la que solo existían la pelirroja y él.

Los parpados de la pelirroja Malfoy pesaban, sus ojos fueron cerrándose poco a poco hasta caer en un profundo sueño. De repente no se encontraba en el tren en dirección a Hogwarts; estaba en una especie de campo, con muchas carpas y gente gritando con algarabía. Se vio a si misma con una estatura diminuta, mirando con desesperación a todas partes, corrió hacia la carpa más cercana y escondió su rostro entre sus piernas. Una rama crujió cerca de su escondite y hubo un silencio tenso, al levantar la cabeza vio unos impactantes ojos verdes.

Sus ojos se abrieron de par en par y lanzo un suspiro, era el mismo sueño que tenía desde sus doce años, el pecho le bajaba una y otra vez de manera rápida. El cielo ya había oscurecido, las respiraciones acompasadas de Scorpius y Rose se hicieron presentes, se encontraban completamente dormidos y acurrucados entre ellos. Se removió y mordió su labio sin intención, giro sus ojos hacia el lado de la puerta del vagón y dejo de respirar.

Albus Potter la observaba en el silencio y la penumbra, quiso decirle algo pero las palabras se atascaron en su garganta, aun así no podía, o no quería, despegar sus ojos del chico. Su mirada era profunda, el verde de sus ojos brillaba en la oscuridad. Sintió un leve ardor cubrir sus mejillas, supo que se había sonrojado; mas sin embargo, no retiro la vista. Había algo en el chico Potter, algo que le gustaba o que recordaba, aunque sin saber exactamente de qué se trataba.

-Te lastimaras-la voz del chico sonó más ronca de lo normal, tanto que el calor en sus pómulos se intensifico.

-¿Disculpa?-pregunto en un susurro.

Una sonrisa un poco perversa se curvo en la boca del moreno, el corazón de la pelirroja se agito con fuerza, sujeto con fuerza su vestido y entonces sintió un sabor metálico.

-Te lo dije-ronquera, ronquera, más ronquera-.Has mordido muy fuerte tus labios.

Se precipito a su baúl pero la mano pálida del chico la detuvo. Saco a su vista un suave y blanco pañuelo. No le dio tiempo a preguntar qué pasaba, cuando él ya le limpiaba la sangre. Contuvo la respiración, ¿realmente estaba pasando eso? El moreno no miro sus labios en ningún momento, siempre mantuvo mirada fija en sus ojos grises.

-Debes cambiarte-le susurro-,estamos por llegar.

-Gracias-titubeo ella.

Albus retomo su puesto guardando el pequeño pañuelo que ahora tenía manchas rojas, ella volteo a su baúl y saco su uniforme, aún estaba sin emblema de casa. Por hipnosis regreso su mirada al moreno y como auto reflejo se apoyó en la puerta del compartimiento, sus ojos fueron a los labios carnosos del muchacho que parecían estar dispuestos a decir cualquier comentario ácido a quien se atreviera a retarlo… o a besarla hasta dejarla sin respiración. Entonces, después de horas de haberlo conocido, pudo ver un suave rubor instalarse en las mejillas pálidas del chico.

-Iré a cambiarme-murmuro lo bastante bajo para no despertar a su hermano, pero lo suficientemente alto para que Albus la escuchara.

-Aquí seguiré-respondió él con su voz ronca.