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A Pirates Life — capítulo 6

Annabeth entró en el camarote con Percy detrás de ella. Se sentó en la cama y se quedó mirando la gran estantería de intentando evitar la mirada del capitán que le estaba empezando a intimidar.

-¿Tengo algo?- preguntó Annabeth un poco molesta.

-Aparte de cara de mono, no- dijo Percy divertido. Echándose en la pequeña cama para dos. Annabeth rodó los ojos.

-Bien capitán sesos de algas- dijo Annabeth- Me pido la cama.

Percy frunció el ceño  pero no se levantó de la cama, sino que se acomodó más.

-De eso nada- dijo él.

-Hicimos un trato- dijo Annabeth.

-Sí. Pero no especificaste donde dormiría uno- contestó Percy, se inclinó ligeramente y se quitó la camisa quedando a escasos centímetros de Annabeth que seguía  sentada en la cama. Sus alientos se mezclaron y ambos podrían asegurar que oían los latidos del otro.

-Sí vamos a dormir en el mismo camarote- continuo Percy sin se de ella y fijando su vista en sus tentadores labios.- Debemos conocernos mejor.

-Está bien- contestó Annabeth .- Empieza tú.

Annabety se sentó en frente de Percy quedando cara a cara y puso las piernas como los indios. Le miró fijamente, pero su mirada se desviaba a los marcados abdominales que ahora reflejaba la luz de la luna.

-Mi verdadero nombre es Perseo. Mi madre es Sally Jackson mujer del famoso pirata Poseidón Jackson. Cuando era pequeño mi padre abandonó su vida como pirata para poder estar conmigo y con mi madre. Siempre me hablaba de sus aventuras cuando era pirata, y  mi madre, como buena doncella que es siempre le regañaba. Cuando mi padre murió yo retomé su barco y junto con mis primos, bueno, formamos una tripulación de los mejores piratas que han surcado los mares.- dijo Percy. Se había comido importantes, pero aún no se fiaba de ella lo suficiente.

-Ósea que te viene de familia- dijo Annabeth.- Bueno, pues yo soy una  mujer infeliz y ríete lo que quieres, ¿Cómo puede ser la hija de un gobernador heredera de su fortuna infeliz?. En realidad la respuesta es sencilla: yo no quiero esa vida. Cuando era pequeña mi mejor amigo, Luke, me contaba sus aventuras en la mar entrenando para formar parte de la marina del reino. Yo soñaba en irme con él a surcar los mares, pero cuando cumplí los dieciocho años, mi madre empezó a prepararme para ser la esposa ideal. Yo nunca he encajado en ese mundo, ni en ningún otro la verdad. Como era de esperar, Luke pidió mi mano en matrimonio y mi padre lo iba a hacer oficial. Pero apareciste tú.- dijo Annabeth mirando fijamente los ojos de Percy. - Y aunque sigo sin entender porque soy tan importante, o porque tú tienes una especie de obsesión con la estatua de la Inmortalidad, o porque sigo aquí y empiezo a pensar que he cogido cariño a personas de este barco... me doy de que gracias a vosotros, ahora estoy un paso más cerca de ser libre.

-Yo no tengo ninguna obsesión con esa estatua- dijo Percy.

-Sí que la tienes, no sabes sentir o disimular las ansías que se reflejan en tu mirada vez que la menciona alguien.

Cada vez que iban hablando se acercaban más el uno al otro. Percy acarició su mejilla, pero en seguida apartó la mano si su rostro quemase. ¿La estaba utilizando para llegar hasta la estatua... o se estaba enamorando?

Annabeth sintió un escalo frío cuando su mano  tocó su rostro y tuvo el impulso de volver a colocarla ahí cuando Percy la apartó violentamente.

-¿Sabes?- dijo Percy.- En realidad entiendo tu presión.

Dicho esto  se levantó de la cama y se dirigió el sofá. Se tumbó en el y  miró fijamente el techo.

-¿Alguien más va detrás de la estatua, verdad sesos de algas?- dijo Annabeth suavemente.

-Sí listilla, pero no dejaré que le pongan ni un solo dedo encima- dijo Percy cerrando los ojos. "Ni a ti" pensó antes de dormirse profundamente sin entender bien el significado de sus pensamientos.

Annabeth se quedó mirando a Percy babear mientras dormía, se veía muy tierno y tubo impulsos de decirle que se echara con ella, pero no lo hizo.

-¿Sebes qué Percy?- susurró Annabeth antes de quedar se dormida.- Sin darte cuanta me has hecho .

Si ha Thalia la hubiesen avisado que se despertaría la lado de Nico en su cama... bueno, tal vez no hubiese pegado el grito que pegó alertando a toda la tripulación, sobre todo a su hermano.

-¿Pero que te crees que estás haciendo?- gritó Jason a Nico como llevaba haciéndolo toda la mañana.

-¡Ya te he dicho que sólo me caí de mi cama! ¡Por todos los dioses Jason! Duermo en una litera muy inestable encima de tu hermana, ¡en un barco!- se defendió Nico. La verdad es que si se había dado de que se había caído de su cama, pero el olor de Thalia era tan agradable, que prefirió quedarse donde estaba. Ahora estaba pagando las consecuencias.

Percy apareció por la puerta cuando oyó los gritos y Piper se acercó y le explico porque estaba su novio así de enfadado. Realmente le gustaba cuando Jason se ponía sobre protector. Percy sólo atinó a reírse desesperadamente, eran como su familia, ¿qué más iba a hacer qué reírse?.

-¡Vale ya Jason!- dijo Thalia.- Lleva toda la mañana explicándotelo. Creo que ya ye ha quedado bastante claro.

Jason se retiró airado hacia la cubierta. Thalia le sonrió tímidamente a Nico, cosa bastante rara en ella. Pero entre ellos era así la cosa. Nunca llegaba a nada más, pero no era simple amistad.

-Oye niño muerto- dijo Thalia al oído de Nico.- La próxima vez que quieras dormir conmigo, que sea con mi permiso.

Nico se estremeció y notó el calor subir a sus mejillas. ¡Genial! Otra vez se había sonrojado con ella. Thalia sonrió pícaramente y le lanzó una mirada divertida a su amiga Piper que la miraba con un aire divertido al lado de Calipso. Las sonrió y acudió al lado de su hermano que los había llamado a todos con aire tambaleante.

Se acercaron  y pudieron comprobar como una Annabeth miraba medio dormida hacia un barco pirata que se acercaba a ellos a velocidad de vértigo. Percy tuvo el instinto de correr y ponerse delante de Annabeth para protegerla, pero la mano de Rachel le detuvo. La miró confundido y entonces vio que Leo sonreía de oreja a oreja, al igual que el resto de la tripulación, excepto Katie, Will y los hermanos Stoll, que estaban igual de confundidos que Annabeth. Percy se fijó mejor en el barco y comprobó que en la parte delantera tenía una inscripción:*Pax.*Entonces reconoció el barco y fue corriendo al lado de Annabeth.

Dos personas descendieron del otro barco a través de una cuerda que habían colocado. De ella descendieron una joven intimidante a los ojos de Annabeth. Tenía el pelo castaño oscuro y largo, que caía como una cascada en su espalada. El chico que estaba a su lado era corpulento, pero tenía la cara de un niño pequeño, lo que le convertía en una especie de oso achuchable.

-¡Reyna, Frank!- exclamó Percy.- ¿A qué se debe vuestra visita?.

-Bueno amigo- dijo el chico llamado Frank a la vez que le daba una palmada en la espalda a Percy.- Se han corrido rumores de tú cometido por todo el Atlántico. Venimos aprestar nuestros servicios viejo amigo.

-Exacto- dijo la chica llamada Reyna.- Tenemos cuentas pendientes Perseo. No se te ocurra rechazar nuestra ayuda.

Percy sonrió al recordar que había ayudado en el barco de Reyna a liberarlo de un calamar gigante. Aunque al principio tenía pensado atacar el barco, acabó haciéndose amigo de los tripulantes y salvándolos de un calamar gigante.

Piper y Leo bajaron corriendo al lado de Percy y Annabeth.

-¿Y Hazel?- preguntó Piper mirando ansiosa a todos los lados.

-Está a bordo- dijo Frank- Ahora baja.

Perece que tuvieron una conexión telepática, porque nada más mencionarla, una chica de cabellos rizados color café y piel morena, descendió hasta quedar al lado de Frank que la dio un beso en la mejilla. Piper corrió ha abrazar a su vieja amiga.

-Bueno Percy- dijo Hazel.- Veo que tu tripulación ha crecido. La verdad es que te harán falta unos cuantos piratas más. Mis dotes de hechicería creo que serían muy útiles.- Hazel miró a Annabeth, que contemplaba la escena perpleja.- ¿Ella es...?

-¡Sí!- exclamó Percy no dejando terminar la frase a Hazel. Los nervios de Annabeth se pusieron a flor de piel, ¿Qué ella era qué?.

-Bien- dijo Reyna.- Yo debo partir ya, ser capitana conlleva sus responsabilidades. Espero que Hazel y Frank te sean de ayuda.

-Seguro que Zhang nos servirá- dijo Leo divertido mirando al chico significativamente.

Reyna sonrió a Percy y regresó a su barco, pero Percy parecía intranquilo de repente. Cuando el barco de Reyna se perdió en el horizonte Percy miraba preocupado al mar mientras los demás hacían presentaciones. Su cerebró conectó las neuronas y pereció darse cuenta de la gravedad de la situación y de porque Reyna acaba de dejar a su servicio a dos de sus mejores marineros. Sólo le dio tiempo a pensar, ¡Oh, no!.

Annabeth estaba hablando con Hazel, Piper, Thalia y Calipso de cómo se habían conocido los tripulantes de ambos barcos. Hazel era una chica realmente simpática y amigable. Annabeth agradecía eso. Su mirada se desvío hacia un preocupado Percy. Camino hasta posicionarse a su lado.

-Sesos de algas- dijo Annabeth suavemente.- ¿Qué te preocupa?

Percy sonrió a la chica. Desde que habían pasado su primera noche juntos en el camarote, se habían empezado a hacer más íntimos.

-Nada listilla- Annabeth le lanzó una mirada de "no te creo". Pero Percy hizo un gesto quitándole importancia. Pensó en contarle la gravedad de la situación. Ante la mirada insistente de Annabeth cedió.- Lo que ocurre es que si nuestra búsqueda ha legado a oídos de Reyna y Frank, seguramente haya llegado también al resto de piaratas. Aunque dudo que se interpongan- dijo mientras sacaba pecho.- Estás ante el Capitán Jackson.

Annabeth rió y negó con la cabeza causando risas en Percy también.

-Pero sin embargo algo te preocupa- volvió a intentarlo Annabeth.- Tal vez un viejo rival...

-Eres demasiado lista- dijo Percy fastidiado.- Mira, hace muchos años que tengo una especial rivalidad con otro pirata por el control de los mares. Se llama Octavian y es posiblemente la persona más horrible de este mundo. Era el más fiel tripulante de mi padre, pero le traicionó y le mató. En su lecho de muerte mi padre me pidió que siguiera sus pasos y que encontrase la Estatua de la Inmortalidad, el problema es que Octavian también va detrás de ella. Tengo unas ganas terribles de clavarle la empuñadura de mi espada en su garganta, pero no sabes de lo que es capaz.- dijo Percy mirando preocupado el mar. "Además" pensó "Podría cogerte a ti". Percy sabía que Annabeth era demasiado importante, pero había cometido el error de encariñarse con ella.

-Ey- le dijo Annabeth mientras se acercaba más a él.- Tú tienes el mapa y él no. y además una tripulación maravillosa. ¡Fíjate, hasta te lo dice la hija de un gobernador que odia a los piratas!- Percy rió divertido.

-Tienes razón listilla, necesitamos la llave.- dijo Percy. Annabeth miro desconfiada al horizonte, sin un descendiente de los Nakamura no harían nada con la llave....¿o acaso lo tenían?.

Holaa!!!  Siento que este capítulo no haya tenido mucho Percabeth, pera ya llegará, os lo prometo. Espero que os haya gustado, nos leemos!!!!