Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Cadenas de Amor... S.S. · de

Cadenas de Amor... S.S. — capítulo 27

Severus.

Regresar a Hogwarts había sido un gran alivio, estaba lejos de ella, y por primera vez ansiaba dar clases con la esperanza de que eso me distrajera de este dolor y preocupación que sentía.

Minerva era la nueva directora de Hogwarts, me habían ofrecido a mí el puesto, pero decidí enfocarme a dar clases. Así que dio un pequeño discurso de bienvenida para los estudiantes y después comenzó el banquete.

Estar sentado en este lugar era extraño, por primera vez Albus Dumbledore no estaba sentado a mi lado haciendo tontos comentarios, faltaba Charity Burbage, la profesora con la que más solía pasar tiempo, y viendo las mesas de los alumnos faltaba ese trio a quien cuidé por muchos años, Hermione estaba lejos seguramente con su hijo, nadie supo que había pasado con Ron y Harry en la escuela de aurores. Draco faltaba en la mesa de Slytherin, y uno que otro alumno que me había acostumbrado a ver. Terminé lo más pronto que pude y me levanté, para no cambiar las cosas llamé la atención de muchas personas al levantarme. Conservaba aún ese porte que causaba temor, lo prefería así.

Caminé lo más rápido que pude hacia las mazmorras, llegué a mi habitación, me quité mi capa y mi levita, me retiré los zapatos y me recosté en la cama, estaba oscura la habitación, lo que me tranquilizaba. "será un largo tiempo" pensé, perdiéndome entre mis pensamientos… "será una larga vida" recordando que ahora ella no estaría a mi lado.

Me quedé profundamente dormido, y no desperté sino hasta la mañana siguiente. Era momento de dar clases y volver a mi vida de antes, quizás algo fuera a cambiar.

Ella estaba conmigo, aunque no fuera en persona su esencia estaba conmigo en todo momento.

Sabía que el tiempo nunca perdonaba, no se detenía ante ninguna circunstancia, solo pasaba a veces muy rápido o en ocasiones muy lento, tanto que torturaba el alma, taladraba las esperanzas de seguir viviendo.

Y así 1 mes había pasado desde que comencé a dar clases, las cosas marchaban más o menos bien. Me sentía tranquilo, estaba bien con mi vida, aunque no mentiré, existieron muchas cosas más que pudieron mejorarla, pero había quedado en el pasado.

Necesitaba ir a mi casa en la Hilandera por unos libros que había olvidado, y avisándole a Minerva que saldría llegué allá por medio de la red flu. Tomé lo que necesitaba y poco antes de regresar a Hogwarts decidí que iría a tomar un poco, algo para distraerme.

Estaba sentado en una mesa, alejados de todos, disfrutando de lo que estaba tomando cuando una voz me sacó de mis pensamientos.

-¿Severus Snape?-

Me giré para ver a la persona que me llamaba. Me asombré mucho al darme cuenta de que era Lucius. No volví a verlo desde el día que mi vida cambió y Hermione olvidó quien era.

-Lucius ¿Qué haces aquí?- le pregunté asombrado.

-solo pasaba cuando te vi… te he buscado por mucho tiempo y nadie sabe decirme algo de ti- me dijo en voz baja, esperando que nadie lo escuchara.

-prefería estar oculto de todo mortífago que quedara vivo- respondí secamente restándole importancia

-yo ya no soy un mortífago- me dijo alzando la voz, cuando se dio cuenta prefirió quedarse callado.

-sigues teniendo la marca, eso te hace un mortífago Lucius- le dije poco antes de darle un sorbo a mi bebida.

-¿y qué hay de ti? ¿Aún tienes la marca, cierto?-

-en realidad no- le dije mostrándole mi brazo donde solo se veía una cicatriz sin forma.

-entonces es cierto- me dijo asombrado y se acercó un poco más a mí, para decirme algo a forma de secreto -una vez me llamo el señor Tenebroso, y me dijo que escogiera entre mi familia y él, para que no le pasara nada a Narcissa y a Draco le dije que lo prefería a él. Me dijo que había tomado una buena decisión. Sentí que había ganado un poco más de su confianza así que me arriesgue a preguntarle que si había forma de quitar la marca… su respuesta fue sencilla, pero cuando lo pensé era lo más complicado que había escuchado. En palabras sencillas te lo diré… la forma más sencilla de traicionar a Lord Voldemort es amando profundamente a una persona, y dejar de tener miedo a lo que te pueda suceder, porque tu corazón no será tuyo, sino de la persona que amas. Es una magia antigua, como la que Lily Potter le dio a su hijo. En fin, cuando amas a otra persona más que a tu propia vida dejas de ser un mortífago, porque creas una nueva vida a partir de la oscuridad. Y eso no cualquiera puede hacerlo.-

-sigo sin entender Lucius… ¿solo porque he amado a una persona dejé de ser un mortífago?- pregunté con cierta incredulidad.

-es más que solo eso… yo lo noté con mi familia. Cuando tienes la marca tenebrosa es imposible amar, sientes cierto cariño por las personas, pero no puedes amarla como cualquier otra persona o mago lo hace… sé que has amado en 2 ocasiones ya teniendo la marca… pero hayuna tercera vez.-

-mi hijo- dije en un susurro casi inaudible.

-exacto… se formaron unas grandes cadenas entre tú y él, lo que hizo que tu marca desapareciera-

No dije nada. Necesitaba pensar las cosas muy bien, quizás tenía razón o quizás me estaba mintiendo. Nunca había escuchado algo similar, así que fuera lo que fuera tenía que razonarlo muy bien. Me levanté de la mesa dispuesto a irme…

-¿los has visto?-me preguntó Lucius.

-no necesito buscarlos… de cualquier forma no me reconocerían-

-si te gustaría verlos puedes buscarme en este lugar… estoy aquí casi todos los días- me dijo antes de que yo desapareciera.

Llegue a Hogwarts… pensando cada palabra que Lucius había dicho. Noté que había llegado justo a tiempo para la cena, y aunque no tenía hambre decidí asistir para calmar un poco mi mente.