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Nunca me dejes, por favor. — capítulo 13
--¡Clove!
- grito cuando veo que se ha llevado un pedazo de mi donut a la boca. - Se suponía que ese era mi almuerzo.
-Lo siento, Kat - habla con la boca llena. - Tienes que ser más rápida.
Mi melliza hace ademán de quitarle el bocadillo a mi hermano pero este es más rápido y lo coge, aunque la peli-negra logra llevarse un trozo.
-¡Clove!
- ahora es Gale quien grita. - Como sigas comiendo de nuestros almuerzos te vas a volver una foca - esto último lo dice riendo.
-Que va - hace un gesto con la mano como quitándole importancia. - Yo soy como Finnick, como mucho pero no engordo.
-¡Los obesos del grupo al poder! - exclama el aludido con la boca llena.
Ambos chocan las manos y siguen comiendo. Glimmer los mira como si esa escena fuera una de las más traumatizantes que ha vivido, a pesar de que ya está acostumbrada, después de todo el cobrizo es su hermano.
-Quisiera saber dónde metes todo lo que comes, enana - comenta Marvel.
-Pues en la barriga - contesta Clove como si fuera lo más normal del mundo. Hace una pausa como si estuviera pensando algo y luego sigue - Oh, y luego hay una cosa que se llama váter que…
-¡¡Clove!!
- gritan Madge y Annie horrorizadas.
-Lo que más me gusta de ella es su finura - susurra Cato en mí oído haciendo que una risotada se escape de mi boca.
Todos se nos quedan mirando frunciendo el ceño, y no sé Cato, pero ser el centro de atención no me va.
-Cato, tío, tengo que hablar seriamente contigo - dice Finn escrutándonos a ambos con la mirada.
-¿De qué? - pregunta extrañado.
-De que me estás robando a mi mejor amiga, ¿tal vez?
-¡Ehh!
- se queja mi melliza.
-Clovie, cariño, tú siempre serás mi obesa favorita - le guiña un ojo.
-Oh, gracias. Te quiero obeso mío -se levanta de su sitio y se acerca a el oji-verde, al cual le da un pico en los labios mirando de reojo a Annie.
Peeta empieza a reírse sin poder parar cuando ve la cara de mi hermano y la de Cato. Y yo de verlo reírse así no puedo evitarlo y empiezo a sonreír como una tonta. Miro a mi mejor amigo el rubio y puedo notar su mirada recelosa, aunque al rato empieza a reírse igual que todos.
De tanto reírme al final me entran ganas de ir al baño, así que me levanto y salgo de la cafetería. Cuando salgo del baño de chicas y reanudo mi paso hacia la cafetería me encuentro con Peeta enfrente de mí. Como iba un poco despistada me he asustado al verlo tan cerca y he dado un brinco, pero enseguida me recompongo y le sonrío.
-Vaya, ¿tan feo soy? - me devuelve la sonrisa.
-Un poquito - finjo un mohín. - ¿Quieres algo?
-Sí, ir al baño, pero resulta que estás enfrente de la puerta - levanta la ceja y me regala una sonrisa torcida.
-Oh, claro, que tonta - río nerviosa. Me aparto de la puerta y me dirijo hacia la cafetería.
<< Si, un poco tonta sí que eres. >> pienso en mis adentros.
Por el camino me topo con Eyzan quien me pide si podemos quedar al salir para aclarar algunas cosas. Simplemente acepto, no me gustaría distanciarme de él, fue muy amable conmigo y me apoyo cuando lo necesitaba.
El día acaba y salgo de aquí casi corriendo porque tengo unas ganas tremendas de comer, pero entonces recuerdo que he quedado y me paro en la puerta a esperar que salga el susodicho.
-Katniss, ¿vamos o qué? - me llama mi hermano.
-Es que he quedado, hoy no como en casa - miro a Cato que mira a Peeta, que me mira a mí.
-¿Con quién? - pregunta Peeta con una sonrisa pícara. Parece ser que le quita las palabras de la boca a Gale.
En ese mismo instante aparece Eyzan y contesta por mí.
-¿Nos vamos? - pregunta, a lo que yo asiento para después mirar a Peeta, quien ha borrado su sonrisa pícara de la cara. Cato me mira dándome ánimos y me despido de todos.
Sigo a Eyzan hasta su coche y después de montarnos el camino lo hacemos entero en silencio. No sé qué decir, es él quien quiere aclarar las cosas.
-Oye, Kat, yo… - empieza a hablar una vez tenemos nuestra comida en la mesa.
-Que mala educación, ¿no me esperáis para comer? - aparece Peeta de repente al lado de nuestra mesa.
Pero, ¿qué? ¿Qué hace él aquí? Se sienta a mi lado como si no pasara nada. Miro a Eyzan que parece no creerse lo que está pasando, supongo que ya somos dos. No tengo ni la más remota idea de que está pasando aquí.
-¿Qué haces aquí? - pregunta el moreno por los dos.
-Bueno, comer con vosotros, ¿qué voy a hacer si no? - se encoge de hombros.
Me mira, me sonríe y coge una patata frita de mi plato. Yo creo que estoy tan sorprendida que no me salen ni las palabras de la boca, ni siquiera soy capaz de quejarme porque me está robando las patatas de mi comida. Joder, con el hambre que tenía yo y viene a quitármelas.
-Ya
- responde Eyzan, mirando a la mesa y suspirando como si estuviera perdiendo la paciencia. Levanta la cabeza y mira directamente a Peeta - La cuestión aquí es que nadie te ha invitado.
El rubio por su parte parece muy tranquilo, es más me atrevería a decir que se está divirtiendo de lo lindo molestando a Eyzan.
-Bueno, tampoco te voy a costar dinero, Katniss y yo podemos compartir su plato, ¿verdad, Kat? - mira primero a mi amigo y después a mí sonriendo burlonamente.
-Te sobra con una patata - alejo mi plato de él.
El maldito chico se pega más a mí y me sonríe haciéndose el inocente. Se está pasando, ya lo está haciendo aposta. Mi corazón no para de dar brincos. ¡Maldito Mellark! Eyzan me mira pidiéndome que le diga algo. La verdad es que no quiero que se vaya, pero Eyzan y yo tenemos que hablar. A solas.
-Oye, Peeta, será mejor que te vayas. Luego si quieres hablamos o lo que sea.
-Yo no me muevo de aquí - levanta las mano como si no estuviera haciendo nada malo.
-Peeta…, por favor.
-Está bien - mira a Eyzan y después a mí. - Te espero fuera - dice antes de coger otra patata de mi plato y salir por la puerta.
-¿Qué bicho le ha picado? - me recrimina un molesto Eyzan.
-No lo sé - paso por alto su recriminación. - ¿Qué ibas a decirme?
Eyzan me pide que no me aleje de él, que aunque sabe que tiene pocas posibilidades, quiere seguir siendo mi amigo y que le gustaría que quedáramos de vez en cuando. Lo comprendo tanto, yo estoy en las mismas que él, así que acepto encantada. Por lo menos la amistad sigue ahí a pesar de que lo cada uno sienta. Pero yo creo que estando yo en su piel y sabiendo a ciencia cierta que me han rechazado no podría continuar con la amistad. Él ya sabe de sobra mis sentimientos hacia Peeta. Me escucho confesarme al rubio y además hoy me he encargado de dejárselos más que claros. Lo siento mucho por él. Pero nadie nunca decide de quien se enamora. Siento no corresponderle y siento que encima tenga que saber que lo que él siente por mí, yo lo siento por otra persona, que puede ser que también los sienta por otra. Esto es una mierda.
Terminamos de comer con risas y bromas y después de mucho pelearnos el acaba pagando lo de los dos. ¿Por qué se empeñan en invitarme? Puedo pagarme mis cosas, ¿vale?
Salimos a la puerta y me encuentro con Peeta apoyado en su coche con los brazos cruzados. Eyzan se ofrece a llevarme a casa, pero teniendo al rubio aquí, prefiero aclarar unas cosas con él, así que rechazo su oferta y me despido con un abrazo y un beso en la mejilla.
Espero a que Eyzan haya arrancado el coche y se haya ido para acercarme a Peeta.
-¿Se puede saber que ha sido eso?
-¿El qué? - se encoge de hombros. Otra vez.
-Lo de dentro - señalo el local. - ¿Por qué has aparecido así de repente?
-¿Sabes? Recuerdo que ayer me dijiste que no te tenía que dar explicaciones por nada de lo que hiciera, así que supongo que ahora tampoco te las voy a dar - sonríe triunfante.
Pero será… ¿Quién se piensa que es para hablarme así? ¿Qué le pasa? Bufo exasperada y hecho a andar hacia mi casa. Doy solamente dos pasos cuando me agarra del brazo y me gira para que lo mire. Mi cuerpo ya estaba reaccionando a su tacto. Demasiado evidente algunas veces.
-¿Qué te ha dicho? - enarco las cejas sorprendida ante su pregunta.
-¿Sabes? Recuerdo que hoy me has dicho que es mi vida y lo que haga no es asunto tuyo, así que supongo que esto tampoco lo es - imito su forma de actuar de antes.
Su mano sigue en mi brazo, y su mirada enciende todo mi cuerpo.
-¿Sí? No recuerdo haber dicho eso en ningún momento. - ¿está coqueteando conmigo? ¡Oh, dios mío! << ¡Lo estás soñando Kat, lo estás soñando! >> << ¡Pellízcate el muslo!>>
-Pues lo has dicho.
-Pues lo retiro. Quiero saber que te ha dicho - su expresión se vuelve seria.
-No te importa.
-Si me importa.
Intento soltarme de su agarre, pero me lo impide. Vale, ¿este es Peeta? ¿O quien es esta persona que tengo delante?
-Oye, ¿qué tal si me sueltas y dejas que me vaya a mi casa? - pregunto lo más amablemente que puedo. Niega con la cabeza y yo ruedo los ojos.
Pues prefería estar enfadada siempre con él y que nos odiáramos que estar así y no me deje tranquila. << Eso no te lo crees ni tú. >> dice mi subconsciente. Vale, no.
-No, hasta que me digas que te ha dicho - está disfrutando de lo lindo.
Me suelto de su agarre y hecho a andar de nuevo, es entonces cuando oigo sus pasos siguiéndome que me vuelvo para ver si me ha alcanzado. Solo ha avanzado un poco y se ha quedado ahí parado.
-Vale, te llevo. Sube - ofrece señalando su coche.
-No te voy a hacer perder el tiempo - sonrío. - Habías quedado con Johanna, ¿no?
-Me da tiempo de sobra -sonríe después de morderse el labio.
Ya estoy muerta. Dios, si estás aquí, llévate mi cuerpo.
-Adiós Peeta Mellark - me despido con la mano y me doy la vuelta.
Lo oigo reírse desde donde está pero no me vuelvo y sigo andando.
-Hoy no.
Y sin esperarlo corre hacia donde estoy yo y me echa en su hombro ignorando todas mis palabras.
-¡Peeta!
Nuevo caap, espero que os guste. Muchooos besoos <3 <3 <3 <3 <3