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Nunca me dejes, por favor. — capítulo 15

Un estruendo seguido de unas notas musicales siendo la voz del cantante acompañada por la voz de Gale y eso sumado a una loca Clove entrando a mi habitación y saltando en mi cama como si la vida le fuera en ello es mi despertar de este precioso sábado que tan bien está empezando - nótese el sarcasmo-.

Sin molestarme en abrir los ojos, me tapo aún más con la sábana y en un intento por volver a dormirme noto todo el peso del cuerpo de mi melliza sobre el mío. Gruño y me revuelvo intentando sin éxito que se quite de encima.

Noto el cuerpo de mi hermana temblar debido a que se está riendo.

Abro mis ojos lentamente rindiéndome ante la posibilidad de seguir descansando. Miro a mi hermana - la cual no se ha inmutado - con cara de pocos amigos. Mi melliza me mira con cara de niña buena contenta. Muy contenta.

-¿Algo que tenga que saber? - sabía que cuando ponía esa cara era porque escondía algo.

Sonríe y se hace a un lado dejando que me incorpore. Me froto con ambas manos los ojos quitándome las lagañas y espero a que se decida a contestar. Se revuelve los dedos nerviosa antes de empezar:

-Verás, como tú eres mi hermana, considero que debes ser la primera en saberlo - comienza.

-Espera, ¿no estarás embarazada? - pregunto horrorizada.

-¡NO! -grita.

Me entra la risa al ver su cara y no puedo parar hasta que me lanza una mirada seria. Entonces entiendo que esto es importante para ella y dejando de reír la animo a que me cuente.

-¿Recuerdas que hace unos meses cuando todas nos quedamos aquí a dormir yo confesé que me atraía Cato? - mira sus manos. Asiento creyendo saber hacia dónde va la conversación. - Bueno, no es nada más lejos de la realidad. Simplemente me atraía.

-No entiendo - la miro confusa.

-Hace dos meses conocí a un chico - sonríe nerviosa. Mi boca se transforma en una gran ''O'' y mis ojos se abren de par en par. - Ayer cuando tu quedaste con Eyzan yo quede con él -levanta una ceja sugerente cuando nombra a mi amigo y se sonroja cuando continua hablando del chico misterioso. - Me confesó que le gustaba mucho y que le encantaría que diéramos el siguiente paso.

Sí, menuda forma de empezar el día. Yo no puedo dejar de mirarla sorprendida. ¡Oh! ¡Dios! ¡Mío!

-¿Cómo es que nunca me habías mencionado nada de eso? ¿Glimmer lo sabía?

-No, no se lo he dicho a nadie, excepto a ti ahora -se sonroja furiosamente y me coge ambas manos. - Me gusta, y mucho.

Siendo sincera creo que es la primera vez que veo a mi hermana sonrojándose. Sonríe como una boba y no puedo evitar alegrarme por ella. Se la ve tan contenta… Dos meses es muy poco tiempo, ¿no? Pero si ella es feliz no debo preocuparme, confío en mi hermana y sé que sabe elegir un buen chico.

-¿Quién es el afortunado? ¿Lo conozco?

-Se llama Gloss, y no, no lo conoces, él va a otra universidad.

-¿Entonces vosotros estáis…? - dejo la frase medio a terminar cuando entra Gale por la puerta (ya decía yo que era raro que no se escuchara más música). Seguro es que ha escuchado lo que acabo de decir.

Entra muy tranquilo y se sienta en la cama con nosotras. Clove lo mira esperando a que reaccione posesivamente como el hermano mayor que es, pero no hace nada.

-Lo he escuchado todo - dice simplemente.

-¡Gale!

-¿Qué? Oye, Clovie soy vuestro hermano mayor, no deberíais ocultarme las cosas. - su mirada se pasea de mi melliza a mí.

-Está bien - suspira la enana para luego sonreír. - Vamos poco a poco, pero estamos en proceso de dar el siguiente paso.

Yo grito y la abrazo, y susurrándole bajito en el oído le doy ánimos y le prometo estar apoyándola siempre. Para sorpresa de ambas nuestro hermano mayor le sonríe y le da un abrazo también. Con un poco de vergüenza nos relata emocionada como fue su primer beso con él.

Gale, tan bruto como el solo le promete a mi hermana dejar al tal Gloss sin descendencia si le hace daño. Y yo juro unirme, como buen hermana Everdeen que soy.

Suena el timbre y Gale y yo nos miramos confundidos. ¿Quién será? Nuestros padres han salido bien temprano a casa de unos amigos suyos. Ambos miramos a Clove quien sonríe picarona.

-Les he dicho a todos que vengan, así aprovechando que no están mamá y papá… os lo presento. - sonríe otra vez. Ya he perdido la cuenta de las veces que ha sonreído a lo largo de toda la conversación. Se la ve feliz de veras y me alegro un montón por ella. - Yo abro. Y tú vístete anda.

Me levanto y cambio mi pijama por la primera camiseta y los primeros pantalones que pillo. Me lavo los dientes y la cara para disimular mi cara de recién levantada. Miro el reloj de mi habitación y me sorprendo cuando me doy cuenta de que son las dos del mediodía. Sí que he dormido.

Me quedo pensando en lo que nos ha dicho Clove, ha sabido ocultarlo muy bien, nadie ha sospechado nada. Se verían con regularidad, pues nunca he visto a mi hermana rechazar una salida con nuestras amigas. Es algo raro…

Sacudo la cabeza brevemente para quitar esos pensamientos de mi cabeza y bajo con una sonrisa a recibir a mis amigos. Llego al salón y me encuentro con todos sentados charlando animadamente.

-¡Por fin baja la dormilona! - me revuelve el pelo mi hermano.

Bufo y gruño dándole a entender que odio que me haga eso. Sonríe divertido y se escapa de mis manos cuando quería pegarle.

-Eso fue Eyzan, a saber lo que hicieron para acabar durmiendo todo el mediodía -señala mi hermana mirándome traviesa.

Ruedo los ojos a la vez que niego la cabeza y saludo a todos los presentes haciendo caso omiso de los comentarios de mis hermanos.

-Voy a tomar algo - anuncio.

Cuando llego a la cocina y estoy a punto de darle un bocado a las tostadas que han dejado preparadas mis hermanos entra corriendo Glimmer.

-Everdeen tenemos un problema - me mira de arriba abajo - ¡Oh, tostadas!

Sin ni siquiera darme tiempo a pestañear, la rubia me quita una de mis tostadas y le pega un bocado.

-Ya lo creo que tenemos un problema - susurro para mí misma viendo cómo se come mi tostada. - Te escucho.

-Tu bonita hermana me ha contado cual es la razón por la que estamos aquí. - habla con la boca llena. Asiento no entendiendo a dónde quiere llegar, después de todo Clove y ella son mejores amigas de toda la vida, es normal que se lo cuente. - Cato.

Es la única palabra que añade y al ver mi cara de preocupación no le hace falta decir nada más. ¡Mierda! ¿Cómo se me ha podido pasar eso? Espera un momento…

-¿Y tú cómo sabes que a Cato le gusta mi hermana?

- Marvel es mi novio. - me mira como si fuera evidente.

Me quedo pensando y sé que no hace falta sacarse un máster para comprender que a Cato no lo va a hacer ninguna gracia el tal Gloss ni su relación con Clovie. La única solución es que el intente conquistarla y que se gane su corazón antes de que den el paso definitivamente.  Apoyo a mi hermana y estoy contenta porque ese chico la trae loca y está feliz, pero no puedo negar que me encantaría que ese chico fuera mi mejor amigo.

Cupido podría tener mejor puntería y lanzar la flecha al indicado.

-No podemos hacer nada, Glim. Es Cato el único que puede hacerla cambiar de opinión.

-Pues le voy a pegar una paliza al rubio oxigenado ese cómo se quede sentado sin hacer nada. ¡Aahh!

Una carcajada sale de mi boca sin poder evitarlo. Marvel se une a mí y no sé cuánto tiempo pasa pero ambos seguimos riéndonos mientras su novia nos mira mal.

-Solo ha sido un sustito - se acerca Marvel a ella y deposita un pequeño beso en sus labios.

-¡Puaaaj! Besos en mi cocina no - finjo tener arcadas y salgo con mi plato de tostadas hacia el salón.

Al fondo oigo las carcajadas de ambos y con una sonrisa entro al salón.

-¡Oh, tostadas! - el otro Odair me quita otra tostada.

-No dirán que Glim y tú no sois hermanos.

Me dejo caer en el sofá entre Finn y Peeta y siento un inconfundible cosquilleo cuando nuestros brazos se rozan. Le sonrió tímidamente y me dispongo a coger la última tostada del plato pero una mano es más rápida que yo y la coge antes.

Miro a Peeta haciendo un puchero y poniendo cara de cachorrito. Alterno la mirada de sus ojos picarones a la tostada que permanece en su mano. Le pega un bocado y yo gimo.

-¡No te la comas!

Le pega otro bocado y ríe divertido.

-¿Por qué me quitáis las tostadas? ¿Es que acaso no desayunáis en vuestras casas o qué? - bufo y me cruzo de brazos molesta, con el plato vacío aún sobre mis muslos.

-Abre la boca… ¡que va el avión! -se carcajea Peeta con un trocito pequeño de tostada en sus dedos.

-Ya no quiero tostada - hago un puchero.

-Está bien, pues me como yo lo que queda.

Con un rápido movimiento se lo quito antes de que se lo lleve a la boca y me lo como, dejando a un confundido Peeta al cual le regalo una sonrisa de suficiencia.

-Tú ganas - levanta las manos rindiéndose. Me regala una sonrisa de lado de esas que tanto me gustan - Tengo una sorpresa para ti - susurra muy bajo en mi oído, para que solo lo oiga yo.

Cuando logro recomponerme del escalofrío que ha recorrido mi espalda y soy capaz de articular palabra le contesto.

-¿Una sorpresa para mí? ¿Y eso?

-Ya lo verás.

Es evidente que solo el sonido de su voz y sus palabras pueden hacer que mi piel se erice, al igual que es evidente que nuestra relación ha mejorado notablemente desde que llegó Johanna. Hablando de ella… la verdad es que no he tenido mucho tiempo para quedar con ella e informarnos sobre cómo nos va a cada una. A pesar de que me preocupa bastante el hecho de que sienta algo por Peeta, después de todo es mi amiga y sé que tengo que apoyarla, igual que ella me apoyaría a mí.

Debo reconocer que cuando la conocí pensé que era una chica cabreada con el mundo por las diversas situaciones que había vivido en su vida y que no habían sido nada agradables para ella ni para su padre, a quién idolatraba e idolatra como a ninguno.

Para ambas comprender que combatíamos juntas contra la misma enfermedad fue encontrar a esa persona en la que puedes apoyarte y a la que puedes apoyar. Ella luchaba con toda su alma para no dejar a su padre solo, y lo ha conseguido. Prometimos salir de esto juntas. Y lo hemos hecho.

Y es por eso que me debe importar un comino sus sentimientos hacia el chico que me gusta. No puedo alejarme de ella, no puedo alejarme de otro de mis puntos de apoyo, porque si lo hago sé que me arrepentiré por siempre. No quiero eso.

Sin ser del todo consciente de mis actos me levantó del sofá y corro a buscar mi teléfono. Cuando lo encuentro marco el conocido número para mí y espero pacientemente a que lo coja.

Aproximadamente al cuarto de hora llaman al timbre y corro abrir.

-¡Descerebrada!

  • gritamos ambas al unísono a la vez que nos abrazamos. Después de un abrazo de esos que no te dejan respirar pasamos al salón.

Dejo que se siente en mi sitio, ya que con la persona con la que tiene más confianza a parte de conmigo es con Peeta, aunque ella no tiene problemas para relacionarse con mis amigos. Y yo me siento encima de Cato que ha permanecido bastante callado.

Cuando le pregunto qué le pasa él sonríe y niega con la cabeza. Está claro que le pasa algo y que no quiere decirme de qué se trata. Decido no insistir y charlo animadamente con todos siendo consciente de que mi mejor amigo no participa en la conversación.

Si le dijera lo que pasa con Clove en vez de llevarse la sorpresa, tal vez no le sentaría tan mal y podría animarlo, pero si se lo digo viendo cómo está su estado de ánimo hoy, creo que este empeoraría.

-Acompáñame a la cocina, por favor - me susurra.

Me giro para mirarlo y veo en sus ojos una pizca de preocupación y ¿dolor? Asiento con la cabeza rápidamente y juntos salimos del salón.

-¿Cuál es el motivo de esta ''reunión''? - pregunta una vez en la cocina, haciendo con los dedos las comillas.

Suspira y se deja caer en uno de los taburetes mientras yo me quedo de pie sin saber que contestar. Cato no es tonto. Todos estamos viendo la reciente felicidad de Clove y no es porque haya aprobado un examen. Se huele algo, antes incluso de que los demás nos hayamos dado cuenta.

-Sé sincera, por favor - me mira directamente a los ojos, como esperando no tener razón de sus sospechas. - Katniss.

Trago saliva y no sé cómo escoger las palabras. Coloco un taburete enfrente de él y me dejo caer en ella para luego coger sus manos entre las mías en un intento por darle ánimos.

-Clove…, ella conoció a un chico hace unos meses - se echa para atrás en su asiento y me anima con la mirada a que siga. - Y han estado quedando varias veces… - intento ser lo más suave posible que puedo. No quiero hacerle daño, pero sé que a estas alturas es imposible no hacerlo. No soy yo la que le provoca ese dolor, es mi hermana. - Nada es oficial todavía, están conociéndose y están intentando empezar. - le sonrío tristemente. - Aún puedes hacer que se fije en ti.

Agacha la cabeza abatido y emite un sonoro suspiro, pero no dice nada. La cocina se queda en silencio por unos minutos que me parecen eternos hasta que se anima a hablar.

-Gracias por contármelo - se levanta de la silla y un repentino miedo de que se vaya y no luche me invade.

Rápidamente me levanto:

-¿A dónde vas?

-A luchar por ella.

Actúa como esperaba que hiciera y no puedo evitar saltar a sus brazos para abrazarlo con piernas y brazos a lo ''koala'' arrancándole una sonrisa. Aún seguimos abrazados cuando un carraspeo hace que me baje y nos separemos. Nos volvemos hacia la persona que está detrás de nosotros y nos encontramos con un molesto Peeta. Cato coge mi mano por detrás de mí y le doy un apretón, infundiéndole ánimos.

Observo como desparece por la puerta y me mirada se centra en Peeta.

-¿Quieres algo? - pregunto amablemente.

Me apoyo en la isla de la cocina. Levanto las cejas cuando se queda parado mirándome serio y sin contestar.

-Agua

  • su voz se muestra un poco fría, pero decido no hacerle caso. Hace una pausa y añade: - Por favor.

Asiento y me acerco a uno de los armarios para coger dos vasos de cristal; los dejo encima de la encimera de la isla y sirvo agua templada de la jarra que está en el mismo lugar. Cuando termino de llenarlos le ofrezco uno y lo coge murmurando un seco gracias. Me bebo todo el agua de mi vaso y lo dejo en el fregadero.

No se me ocurre ningún tema de conversación para sacar, así que decido ir al encuentro de los demás. Noto la mano de Peeta agarrando la mía, frenando mi paso y me giro para ver qué es lo que quiere. Noto que está apretando el agarre un poco fuerte, pero decido no darle importancia. El inconfundible cosquilleo ataca de nuevo.

-¿Necesitas algo más? - mi voz suena más seria que antes.

Me suelto de su agarre y me toco el brazo para comprobar que vagamente me duele, pero no es nada. Al ver mi gesto Peeta suaviza su rostro y se disculpa.

-¿Tienes… tienes algo con Cato? - jadeo sorprendida por su pregunta y me quedo parada unos segundos.

Puedo leer en su rostro que se siente estúpido por haber formulado esa pregunta. Suavizo mi mirada también y suelto una leve carcajada. La mirada que me devuelve me revela que se siente confundido.

-¿Qué? ¿Qué clase de pregunta es esa, Peeta?

-Es que estáis tan unidos que pensé que vosotros… tal vez…

-No entiendo, - la confundida ahora soy yo. - ya te he dicho que el que me gusta eres tú.

Lo miro a los ojos fijamente para dejarle en claro que digo la verdad y puedo ver como mis mejillas se tornan rojo como un tomate. Sonríe de lado y mi corazón comienza a latir fuertemente en cuestión de segundos.

Se acerca poco a poco a mí y me acorrala contra la isla de la cocina, colocando sus manos a ambos lados de las mías, casi rozándolas. Por una milésima de segundo soy consciente de que sus ojos azules viajan de los míos a mis labios. Se muerde su labio inferior y puedo ver como sus pupilas se ensanchan. Mis ojos imitan el gesto de los suyos y mi corazón late tan rápido que se me va a salir de pecho. Estamos a escasos centímetros, rozándose nuestras narices; y me va a dar algo.

-Katniss, vamos a pedir unas pizzas… - entra Gale.

Peeta y yo nos separamos rápidamente y me sonrojo tan furiosamente que noto el calor de mis mejillas. Mi corazón empieza a latir aún más fuerte si eso es posible y enredo mis manos delante de mí, nerviosa. Por su parte veo como mi amigo se rasca la nuca, y creo que no está mucho mejor que yo. Mi hermano nos mira con los ojos entrecerrados, pero hace como si no hubiera visto nada (a veces lo quiero por eso) y termina de informarnos sobre de qué van a pedir las pizzas y si estamos de acuerdo.

Ambos asentimos como tontos, por pura inercia. Nos reencontramos con todos, y sin que nadie haga ningún comentario raro nos sentamos, cada uno en un lado diferente; creo que sentarse juntos sería muy incómodo para los dos.

Por todos los Mellarks del mundo… ¿Qué acaba de pasar? ¿Hemos estado a punto de besarnos? ¿Peeta y yo? Y parecía, ¿celoso? Celoso de Cato, ¡dios mío! ¿Y si tal vez le gusto? O al menos siente algo por mí, porque si no sintiera nada no se hubiera puesto así, ¿no? Estoy tan confundida y nerviosa que tengo que hacer un gran esfuerzo y disimular bien para que no noten que estoy temblando. Una mini-Katniss en mi interior levanta un puño y grita '' ¡hurra! ''

¿Si mi hermano no nos hubiera interrumpido me hubiera besado o se hubiera apartado? Son tantas preguntas sin respuesta y tanta adrenalina que está descargando mi cuerpo que me siento feliz y confundida a la vez.

Decido dejarlo pasar por el momento y preguntárselo cuando lo pille solo, sin nadie que nos interrumpa.

Y sin poder evitarlo tan siquiera una inmensa sonrisa de tonta enamorada se instala en mi boca. Miro a Peeta que está situado enfrente de mí y veo que su sonrisa es igual que la mía y que me devuelve la mirada.

No sé qué sentirá él, lo que sí sé es que yo noto pequeñas mariposas revoloteando en mi estómago.

Bueno, como habéis visto aquí tenéis otro capítulo que espero que os haya gustado. Muchas gracias por leer y tener esta historia en favoritos. ¿Qué os ha parecido el casi beso de Peeta y Katniss? ¿Y que Clove esté con el misterioso Gloss?Comentad si os gusta y si queréis dejar alguna idea yo encantada.¡Muchoos y enormees besoos a todoos!