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Nunca me dejes, por favor. — capítulo 16
-Madge, Madge, Madge - observo los intentos de mi amiga por no hacerle caso a Finnick. -Madge, Madge, Madge…
-¿Qué quieres? - pregunta mi amiga con tono cansado.
-¿Te vas a comer ese trozo de pizza? -señala el trozo que tiene mi amiga en la mano.
Por respuesta la rubia le pega un bocado y lo mira sonriendo. Por su parte Finn refunfuña, pero no se rinde y va a darle la brasa a Annie.
-Annie, Annie, Annie…
La oji-verde simplemente le tiende el trozo que se iba a comer. Finn lo coge sonriendo como un niño pequeño y le pega un buen bocado.
-Eres la mejor -habla con la boca llena.
Le da un beso en la mejilla para darle las gracias y las mejillas de mi amiga se tiñen de rojo rápidamente.
Ver a Finnick Odair y Clove Everdeen comiendo como locos no es una de las mejores escenas. No sé dónde meten tanta comida, ni cómo pueden tener hambre a todas horas.
Miro a Johanna sentada a mi lado en la mesa con su plato de ensalada, y observo las miradas de envidia que nos lanza a los demás. Cojo el último trozo de pizza que queda y se lo paso.
-Cortesía del Dr. Aurelius - hago que se le escape una carcajada.
-Gracias
- sonríe amablemente. - Al final acabo aborreciendo las ensaladas. Cuando no es verde, tiene raspas y viceversa.
-Seguro que está más bueno que el puré que nos ponían en el hospital - hago una mueca de asco.
Johanna finge que le recorre un escalofrío. Al escuchar la palabra ''hospital'' todos se han centrado en nuestra conversación.
A veces me ponen nerviosa, si, estuvimos en un hospital, enfermas, ¿qué hay de malo en revivir los momentos? No todos fueron tan malos, sobre todo con Jo que no podía estarse quieta sin hacer al menos una travesura-locura todos los días.
-Sigo pensando que eso era mierda de perro semilíquida - la carcajada que sale de mis labios hace que mi amiga no pueda evitarlo y se ría conmigo.
-Nunca se me olvidará cuando lo tiramos por la ventana y le cayó a Aurelius encima - comento recordando cómo fue.
Jo no puede parar de reírse, igual que yo. Y a estas alturas puedo notar las miradas de todos mirándonos raro, a la vez que divertidos. Sabe bien poder hablar de las pocas cosas buenas que puede tener estar encerrada en un hospital.
-Pasó a llamarse Dr. Puré - añade.
Me duele el estómago de tanto reír y mi amiga no está mejor que yo, ya que veo como llora de la risa, literalmente.
-¡¿Qué dices?! ¡¿Le tirasteis puré a vuestro médico y me lo perdí?! - dice mi hermana levantando las manos, mostrando su indignación. - ¿Os castigaron?
Johanna y yo nos miramos y creo que ambas estamos pensando en lo mismo. Puré por una semana. Aún me dan arcadas de recordarlo. Encima nos mandaron a una enfermera para que certificara que nos lo comíamos. ¿Qué clase de tortura es esa para unas adolescentes con cáncer?
-La peor de las torturas -dice mi amiga.
-Debería estar prohibido hacerle eso a los niños en los hospitales. Solo fue un accidente - añado yo.
Todos nos miran con las cejas enarcadas.
-Puré por una semana - decimos la unísono.
La cocina se llena de risas mientras que nosotras los observamos serias.
-No es gracioso - refunfuño.
-A mi castigaron una vez por pegarle un chicle a una profesora en el pelo - se encoge de hombros mí hermana. - Glim me dijo que lo hiciera.
-Pero tú me hiciste caso -salta la rubia, hablando como si recordara ese día con orgullo. - Además solo teníamos cinco años.
-Pues a mí no se me va a olvidar en la vida.
-¿Y tú para que le haces caso a Glim? - ríe Marvel divertido.
-Fue el sello de nuestra amistad - sonríe mi hermana.
-Vaya par de mellizas - se ríe Peeta y Cato lo sigue.
Clove finge recoger la mesa y cuando lleva varios vasos al fregador, cerca de donde se encuentran ambos rubios sentados, le da una colleja a cada uno. Me río y me acerco a ella; le susurrándole bajito le pregunto que cuando va a venir Gloss y ella me responde que no tardará en el mismo tono. Después de eso Cato la coge, se la echa al hombro como si no pesara nada y la saca de la cocina entre gritos y patadas.
Termino de recoger la mesa con ayuda de las chicas y Peeta. Por el fondo se oyen las risas de Cove y Cato procedentes del salón. Yo friego la vajilla que hemos utilizado mientras Peeta la seca. Por su parte Ann limpia la mesa y Johanna tira los cartones de las cajas de la pizza a la basura. Madge suspira y se sienta en la silla de nuevo. Glimmer permanece a su lado. Nosotros permanecemos aquí, en la cocina mientras mi hermano, Finn y Marvel se han ido al salón.
Es la misma Madge la que rompe el cómodo silencio en el que estaba sumido la habitación.
-Voy a matar a tu hermana - lo dice en voz un poco baja para que no la oigan.
Mi mirada se concentra en ella; parece estar sumida en sus pensamientos.
-Ni que lo digas, yo me uno - levanta la mano Glim.
-Y yo - se apunta Annie.
Peeta y Joahanna les lanzan miradas desconcertadas. Acabo de lavar los últimos vasos, me seco las manos y me acerco a la puerta para cerrarla.
-Es lo que ella ha elegido - me encojo de hombros. - Yo soy su hermana y la voy a apoyar por encima de todo.
-Me estoy perdiendo - comenta el rubio con el ceño fruncido.
-Clove está saliendo con un chico, más o menos.
Es Annie la que contesta. Parece que o Cato se lo ha dicho a todos, o es que es más transparente de lo que él se piensa. Todos estamos de acuerdo en que Cato debería estar en el puesto de Gloss - pobre chico, ni siquiera lo conocemos y ya lo estamos rechazando- pero nadie elige quien le gusta o no; vamos a dejarlo así, porque no está enamorada.
-¿Y el problema? - pregunta una confundida Jo.
-Pues porque a Cato le gusta Clove.
-Lo vas pillando rubiales - ríe Glimmer.
Cuando Peeta pronuncia esas palabras mirando a Johanna recuerdo que mi mejor amigo ya se enamoró una vez: de la novia de su mejor amigo; la cual no le hizo mucho caso. Sé que eso él lo tiene más que superado, pero ¿Y si pasa lo mismo con Clove? ¿Y si es rechazado de nuevo? Entonces sé que estaré ahí cuando se derrumbe. Pero espero no tener que hacerlo. De veras que me gustaría poder hacer algo, pero ella es mi hermana y tengo que apoyarla, y él es uno de mis mejores amigos y también tengo que apoyarlo.
Y es otra de esas veces en las que la vida te da un golpe y hace que recuerdes que no todo es color de rosa; que siempre va a haber algo que va a salir mal, que siempre va a haber algo que te haga daño. Siempre toca pasarlo mal, sea por lo que sea, cáncer, amor, pérdida de un ser querido…
¿Por qué no nos dan una tregua? ¿Por qué no puede pasar la vida sin tener que sufrir? Pero pensándolo bien, ¿qué sería una vida llena de momentos felices y carente de malos? Un aburrimiento.
A veces necesitamos darnos cuenta de que podemos ser fuertes y seguir luchando por lo que queremos.
-Solo espero que alguna vez estén juntos.
Madge pronuncia esas palabras como acariciando cada letra y comprendo que lo dice más para ella que para los demás. Ha aprovechado esas palabras para hablar de ella misma.
En eso suena el timbre y una nerviosa Clove entra en la cocina con una sonrisa avisando de que ya ha llegado el tal Gloss. Cada uno ocupamos un sitio en el sofá y yo me siento al lado de mi mejor amigo. Con un rápido vistazo puedo ver como su mirada no se despega del suelo y que está intentando no dejar escapar un suspiro. Mi hermana corre a abrir y Cato inspira profundamente preparándose para lo que viene, levanta levemente a vista y sonríe cuando se da cuenta de que todos lo estamos mirando dándole ánimos.
Nuestras miradas se centran en la puerta donde mi melliza le da un suave beso al chico en los labios. De reojo miro a Cato para ver cómo se encuentra; verlo apartando la mirada hace que sienta una punzada en el estómago. Le cojo la mano y se la apreto fuertemente, para darle a entender que estoy aquí; es que noto que me mira y me giro para mirarlo. Contemplo detenidamente sus ojos azul marino, al igual que el observa lo míos y aprecio un brillo intenso en ellos; rabia, miedo, dolor, amor.
Clove llega de la mano del tal Gloss. A primera vista se pueda apreciar que le saca unas dos cabezas, aunque para alcanzar a mi hermana no hace falta correr mucho. Es castaño tirando para rubio con ojos marrones verdosos, y porque no decirlo, no es para nada feo.
Saluda amablemente levantando la mano y recibe sonrisas amigables por todas partes. Clove nos va presentando de uno en uno y el da besos en las mejillas a todas las chicas y la mano a los chicos.
Cuando llega el turno de saludar a Cato veo como este finge una sonrisa y le da la mano diciendo algo como ''¿Qué pasa tío?''
El chico es majo, y se nota que le gusta mi hermana, pues no se separa de ella ni aunque lo obligues. Además, su forma de mirarla con verdadera admiración hace que toda duda esté resuelta. La coge de la mano y se la acaricia con el pulgar sin vergüenza ninguna. Charlamos animadamente, hablando de cosas triviales.
De vez en cuando miro a mi amigo de reojo para ver sus reacciones. Sus ojos rebosan rabia, y aunque es bueno disimulando se ve a la legua que no puede aguantar los celos.
-Oye relájate un poco, ¿quieres? - le susurro dulcemente.
-¿Cómo quieres que me relaje cuando estoy soportando las caricias que la chica de la que estoy enamorado se está dando con otro? - ya está lo ha dicho, susurrando claro, pero directo.
Abre los ojos de par en par cuando se da cuenta de lo que ha dicho a la vez que yo me tapo la boca por la sorpresa ahogando un grito. La situación es tan cómica que todos se nos quedan mirando, y yo para hacerlo ameno empiezo a reírme, bueno, lo finjo, pero soy malísima. Mi amigo finge una sonrisa pero igualmente todos siguen mirándonos. En eso su rostro se torna serio a la par de sus ojos y carraspea incómodo.
-Bueno, me tengo que ir - anuncia.
Se levanta del sofá dejando un sitio vacío a mi lado y me levanto para acompañarlo a la puerta. Todos mis amigos se levantan para despedirlo con un abrazo, apoyándolo. Se acerca hacia la reciente pareja y le estrecha la mano de nuevo a Gloss.
-Encantado de conocerte, Gloss - sonríe tristemente. Este le corresponde con una sonrisa sincera. Se acerca a Clove y se piensa durante unos momentos que hacer, pero finalmente se decide por darle un abrazo. Parece que le susurra algo al oído, pero nadie lo oye. Se separa de ella. - Adiós, Clovie.
Miro a mi hermana y observo que está roja, le sonríe nerviosa y se despide de él.
Acompaño a mi amigo a la puerta y me despido de él con un gran abrazo, cuando me separo le lanzo una mirada pícara y el ensancha su sonrisa, me da un beso en la mejilla y se va.
Entro al salón y me extraño al no encontrar ninguna alma femenina, ni siquiera Johanna. Mi hermano me señala con el dedo hacia arriba, pero no voy y me quedo con ellos.
La situación por la que está pasando Cato hace que me sea imposible evitar recordar que yo he estado en una situación muy parecida; primero Peeta con Cashmere y ahora probablemente con Johanna. Pensar en que puedan terminar volviendo después de todo hace que sienta un revoltijo en mi estómago.
¡Maldito Mellark! ¿Acaso tengo debilidad por los rubios de ojos azul cielo o qué? Me dejo caer en el sofá e intento con todas mis fuerzas no mirar a Peeta.
<< No lo mires, no lo mires, no lo mires…>> <<¡Chocolate!>> Cualquiera que leyera mis pensamientos pensaría que estoy loca, pero, ¿qué le voy a hacer? Después de todo soy una Everdeen.
Una vez que tengo mi preciada tableta de chocolate aviso de que me subo arriba y me escondo el chocolate detrás de mi espalda. Si Gale se entera de que empiezo la segunda tableta de la semana me mata. Sí, nos peleamos por el chocolate, ¿raros nosotros? Que va, hombre.
Cuando llego la escalera en un rápido movimiento me coloco la tableta a mi lado izquierdo, de modo que no pueda verla mi hermano. Solo subo los dos primeros peldaños cuando la voz del susodicho me interrumpe.
-Kat… ¿qué llevas ahí?
Pongo mi mejor cara de ''niña buena'' y me giro colocando la tableta detrás de mí.
-Nada
- sonrío inocentemente. Se levanta del sofá y se acerca a la escalera. Me ha pillado de lleno. - Que no llevo nada.
Echo a correr como alma que lleva el diablo escaleras arriba con Gale pillándome los talones. Sigo insistiendo en que no llevo nada, pero ha visto el chocolate de sobra. Justo cuando llego arriba mi hermano me atrapa de la cintura y me sujeta bajándome por las escaleras, aunque tengo mi tableta aún en la mano. Antes de llegar abajo y que me lo quite, grito:
-¡Gloss serás mi cuñado favorito si me ayudas a recuperar mi chocolate! ¡Finn amigo mío del alma! - en ese momento Gale me quita mi chocolate y lo levanta en alto para que no alcance.
No, que tu hermano te saque dos cabezas no es gracioso. ¡Quiero mi chocolate!
-Claro, me necesitas ahora que Cato no está - refunfuña el cobrizo. Me giro brevemente y lo veo con un puchero y los brazos cruzados.
-Te doy chocolate.
-No se hable más.
Después de varios minutos puedo comprobar que mi hermano es un extraterrestre. ¡No tiene cosquillas! ¿Qué clase de ser humano no tiene cosquillas? << Hay mucha gente que no tiene cosquillas, Katniss. >> me dice mi subconsciente. ¡Oh, cállate!
Finn intenta quitarle el chocolate mientras yo le hago cosquillas. Mi hermano se ríe divertido pero no podemos quitárselo. En eso siento unos brazos tomándome de la cintura y elevándome hacia arriba para alcanzar la mano de Gale. Giro la cara para ver de quién se trata y veo a Gloss sonriendo divertido. Le quito el chocolate a mi hermano y Gloss me baja.
-Te has ganado el puesto de mi cuñado favorito.
-Es un honor -ríe.
En un momento de despiste siento que la tableta desaparece de mis manos. Me vuelvo buscando al responsable y me encuentro con la cara burlona de Peeta. Me pongo seria y lo desafío con la mirada.
Él por su parte enarca una ceja y va desenvolviendo el papel que cubre el chocolate. De mi cara desaparece la seriedad.
-No te atreverás - desvío la mirada del chocolate a él.
-Me subestimas.
Parte un trozo de chocolate y se lo lleva a la boca. ¡Mi chocolate!
-Dámelo, Peeta.
-No. Cógelo.
Me acerco para quitárselo, pero el levanta la mano en alto, y como es más alto que yo, claramente no llego. Guay. Mis preciados aliados no me ayudan, así que me las tengo que apañar yo sola.
Marvel nos mira reprimiendo una carcajada, pero no se inmuta. Peeta me señala con la cabeza que mire para atrás, pero cuando me giro no hay nada. <<¡Ag! ¿Enserio caes en eso?>> Cuando me doy la vuelta el rubio ha desaparecido del salón, miro a Marvel y el solo señala la cocina riéndose.
-¿Quieres?
- pregunta Peeta cuando entro en la cocina señalando el trozo que tiene en la mano. Ha cogido un trozo formado por dos cuadraditos y se lo mete en la boca sujetando con los dientes el primer cuadrado. - A ver si lo coges.
Me está retando. ¿Con quién se piensa que está hablando? Soy Katniss Everdeen, por dios. Él no espera que lo haga pero me acerco a donde está sentado encima de la isla y apoyo mis manos en sus muslos; me pongo de puntillas para llegar mejor y acerco mi boca al chocolate. Peeta no parta la mirada de la mía ni yo de la suya. Sonrío y le pego un bocado al chocolate haciendo que nuestros labios se rocen y que una corriente me recorra la columna vertebral de arriba abajo. No me separo y quito una mano de su muslo sin que se dé cuenta. En un rápido movimiento le quito la tableta y desaparezco por la puerta de la cocina, dejando a un trastocado Peeta.
¡Dios! Como hallan más acercamientos así voy a acabar mal, muy mal. Peeta es un peligro tanto para mi mente como para mi cuerpo. He tenido que hacer un esfuerzo y no pequeño por no tirarme a sus labios. No sé de donde me ha salido el valor para hacer eso.
Clove ve el chocolate y enseguida me quita la tableta. Ni siquiera me quejo porque mi mente no para de divagar en qué hubiera pasado si me hubiera tirado a besar sus labios. No llego ni a sentarme, me quedo de pie apoyando las manos en uno de los sofás.
Siento el tacto de una mano en mi cintura y un cosquilleo y al instante sé que es Peeta. Me agarra la mano y tira de mí.
-Nosotros nos vamos, luego venimos - anuncia.
Clove me guiña un ojo y yo los ruedo. No me da tiempo ni a decir adiós cuando ya estamos en la calle.
-¿Por qué tanta prisa? - pregunto.
-Porque llegamos tarde.
-¿A dónde?
-Ya lo verás.
-Oye, el plan este misterioso que llevas no me mola.
Lo único que se escucha es su carcajada, pero nada más. Me lleva de la mano hasta su coche y una vez montados arranca rumbo a él sabrá donde. Pasados unos minutos aparca en la puerta de su casa y se baja del coche conmigo detrás.
-¿Esta es tu sorpresa? Que poco original.
-Calla anda - me vuelve a coger de la mano y me arrastra hasta la puerta. Abre y una vez dentro puedo apreciar que no parece haber nadie. Se coloca enfrente de mí. - Escucha, tú eres la sorpresa.
Frunzo el ceño.
-Es el cumpleaños de Prim.
-Aahh, ¿y por qué no me lo habías dicho antes?
-Porque eres tan cabezota que te habrías empeñado en comprarle algo, pero… -continua cuando voy a interrumpirle. - como ella solo quiere verte solo hace falta tu presencia.
-¿Tienes excusas para todo lo que vaya a reclamar?
-Sí
- sonríe.
-Está bien.
Me vuelve a coger de la mano y me conduce a lo que parece ser el jardín. Las escaleras que conducen al mismo están llenas de globos y guirnaldas. En el centro del jardín hay dos grandes mesas, una está ocupada por los padres de los niños y la otra está vacía ya que todos los niños están corriendo por el césped.
Veo a Prim con dos trenzas rubias y un vestido blanco de manga corta sonriendo feliz y siento nostalgia.
-¡Prim!
- la llama Peeta sujetando mi mano aun.
-¡Peeta, has venido! - la niña viene corriendo a nosotros y salta a los brazos de su hermano. Es ahí cuando nuestras manos se sueltan.
-¿Cómo iba a faltar al séptimo cumpleaños de mi pequeña?
Le sonríe con tanta ternura y la mira con tanto amor en sus ojos que siento como mi corazón se ablanda un poco más y me doy cuenta de que lo quiero, lo quiero más de lo que me imaginaba. << Mierda, Katniss. Estás totalmente perdida.>>
-¡Feliz Cumpleaños! - me agacho a su altura y abro los brazos con una sonrisa.
-¡Katniss!
- grita.
Nos fundimos en un abrazo. Sentir sus pequeñas manitas rodeando mi cuello hace que mi sonrisa se ensanche aún más.
-La has traído - le habla a su hermano una vez se separa de mí.
-Te prometí que lo haría.
Prim le regala una sonrisa su hermano y llama a todos sus amigos.
-¡Chicos mirad! Esta es Katniss, la chica de la que os hablé.
En segundos me encuentro rodeada de niños y niñas saludándome. Noto la mirada de Peeta posada en mí, me giro para verlo y veo que se ríe.
-Hola
- me saluda tímidamente un niño de la edad de Prim. Agacho la cabeza para verlo. - Eres muy guapa. - dice mirando al suelo.
En ese momento siento que me derrito de amor. ¡Que mono! Incluso un leve rubor se instala en mis mejillas.
-Tú también eres muy guapo. - le revuelvo el pelo.
-Jack, Katniss es la novia del hermano de Prim - lo mira Rue divertida.
Siento mis mejillas arder ante el comentario de la amiga de Prim y no soy capaz de girarme a mirar a Peeta. ¡Qué más quisiera yo ser su novia!
-¿Y qué? - contesta el niño mirando a Rue y después a mí - A mí me gusta.
Se cruza de brazos y ante ese gesto tan tierno me agacho y le susurro al oído:
-Me gustas más que Peeta.
Y con eso consigo que el niño se vaya corriendo detrás de sus amigos con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Debería ponerme celoso? - siento su voz susurrando en mi oído.
Una corriente de placer sacude mi cuerpo y cuando me vuelvo a verlo no soy capaz de contestar. Me sonrojo tan furiosamente que solo consigo que Peeta sonría.
-Me encanta cuando te sonrojas.
¡Por el amor de dios! ¡Este chico me está matando! Lo dice tan cerca de mi rostro que siento como su aliento choca contra mis labios.
Como no se aparte rápido voy a hacer algo que llevo deseando desde los dos casi besos de hoy.
Pero no soy yo quien se tira a sus labios, es él quien se tira a los míos. Me da un breve pico, se separa y me agarra de la mano. Me dirige a la mesa de los padres ante la atenta mirada de todos. ¡Por dios qué vergüenza! Sentir sus labios sobre los míos aunque haya sido por unos breves segundos ha sido como pisar el cielo, y creo que no quiero bajar del nunca más.
¡R.I.P Katniss Everdeen!
¡Aquí otro nuevo capítulo! Espero que os haya gustado. ¡Por fin el beso! Sé que es corto, pero ser pacientes, aún queda más. Peeta solo quería ''remarcar'' lo de que Katniss es su novia aunque no sea verdad.
Una vez más millones de besoos, muchaas gracias por las 5005 lecturas y por los 42 comentarios. Eso es todo gracias a vosotros:
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