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Nunca me dejes, por favor. — capítulo 17

¡Holaaa! Sé que hace como unos 124973682970596 de años que estoy desaparecida y lo siento mucho, pero buf, el instituto me quita mucho tiempo y hay tantas cosas que hacer...Pero bueno, dejo de poner excusas. ¡Ya viene la Navidad! Eso quiere decir vacaciones, así que tendré más tiempo para dedicarme a la historia y a vosotros. La verdad es que en todos estos meses os he echado de menos y mi cabeza también ha tenido el tiempo suficiente como para pensar nuevas ideas para esta historia que por lo que parece ser tanto gusta. Eso de verdad que me encanta. Este capítulo puede que sea un poquito corto, pero tenedme paciencia (sé que es mucho pedir xD) y esperad con ansias los demás. Sí, tenéis mi permiso para mandarme a los mutos por todo  este tiempo ausente, pero al menos espero poder recompensarlo.Sin más dilaciones ni distracciones espero que disfrutéis de un cap un tanto adicto como su título indica. Gracias por seguir aquí después de todo. ¡¡Enormesss besoos a todoos!! :D <3<3<3<3<3<3<3 ¿Qué me ha pasado? Me he tirado a los labios de Katniss casi sin ser consciente de lo que hacía, aunque lo necesitaba. Quería y necesitaba sentir sus suaves labios después de los dos casi besos de hoy.

Puedo decir que he sido el peor capullo del mundo con ella; una persona tan increíblemente maravillosa como es ella no se merece que nadie la trate así. Cuando me enteré de todo lo que había sufrido Katniss para estar hoy aquí me odié a mí mismo, no podía proyectar mi odio hacia ella solo porque me recordara a Johanna. Me arrepentí en ese momento y me sigo arrepintiendo hoy día cuando miro sus hermosos ojos grises mirándome con un brillo especial que conozco demasiado bien.

Y después de todo eso sigue aquí, me ha perdonado y está aquí a mi lado, agarrando mi mano tímidamente con el sonrojo de sus mejillas claramente visible. No la merezco, soy más que consciente de ello.

Ha sido un beso corto y suave, pero aun así no creo que pueda ser capaz de expresar lo que he sentido, solo sé que ha sido especial y que hacía mucho tiempo que no me sentía así. Inmediatamente tengo claro que quiero repetir, pero mejor será ir poco a poco. No quiero volverme loco y adicto a Katniss tan rápido, será malo para los dos. Ahora es momento de reírme de mi yo de hace unos meses, sí, el que decía que Katniss Everdeen no era su tipo y que no se iba a enamorar de ella. << Cuestión de tiempo Mellark>> oigo una vocecita en mi cabeza. Y tiene razón.

Mi sonrisa se amplía cuando noto como Katniss se esconde detrás de mí mientras la dirijo hacia la mesa. A veces me sorprende este tipo de cosas de ella, se ruboriza cuando la beso delante de bastante gente, pero no se corta la lengua si me tiene que explicar las cosas delante de toda una cafetería llena; que conste que ese día no se me va a olvidar, el día en que Katniss Everdeen le calló la boca a Peeta Mellark.

El contacto de su mano con la mía me produce un placentero cosquilleo. Tiro de ella para pegarla más a mí y consigo que se asuste levemente, lo que provoca que una carcajada salga de mi boca. Me giro para ver su cara y me encuentro con sus mejillas sonrojadas, incluso más que antes. Me río más y ella cambia su mirada a por una de seriedad y advertencia, al instante paro de reírme y ella sonríe satisfecha.

Consigo ponerla a mi lado e inclino mi cabeza para susurrar en su oído:

-No me provoques Everdeen. - noto como toda su piel se eriza y sonrío al ver el efecto que provoco en ella.

-Me has besado Mellark, eres tú el que ha empezado a provocarme a mí. -responde en el mismo tono que yo, dicho esto se sonroja de nuevo.

Cuando llegamos a la mesa veo como mis padres nos miran y susurran algo, así que les miro entrecerrando los ojos, mi padre enarca las cejas y mi madre sonríe. Saludamos a los padres de los niños y nos sentamos en una esquina de la mesa.

Dirijo mi mirada hacia dónde está mi pequeña corriendo y sonriendo con sus amigos y un sentimiento de tristeza me invade. Parece que fue ayer cuando apenas tenía catorce años y tenía entre mis brazos a lo que parecía ser una frágil y pequeña bebé durmiendo plácidamente. Siempre había querido un hermanito o hermanita pequeña para poder jugar con ella, lo que no pensé nunca es que Prim fuera a llegar cuando yo era un preadolescente, es verdad que nos llevamos mucho años, pero juego con ella como si siguiera siendo un niño.

Prim saca lo mejor de las personas, es tan tierna y simpática que no te puedes enfadar con ella, ni que decir tiene que es la más mimada de toda la casa, tanto por papá que la tiene como la niña de sus ojos como mamá que no puede separarse de ella, pero siendo sincero el que más la mima y protege soy yo. Y crece tan rápido… que me asusta. Ojalá se quedara así de pequeña para siempre, pero sé que crecerá y dejará de ser una niña a la que tener que proteger, se convertirá en una mujer que sabrá cuidarse ella sola y tendrá pareja, pero no hasta los 25 o quizás más.

Noto una mirada posada en mí y giro mi cabeza en dirección a Kat que me mira frunciendo el ceño y sonriendo.

-¿En qué piensas?

-En lo rápido que crecen. -miro a Prim y a sus amigos que vienen corriendo hacia aquí ya que mi madre los ha llamado para merendar.

Miro de nuevo a Katniss y la veo observando a los niños haciendo tonterías en la mesa, oigo su risa cuando mi hermana le lanza una patata a Rue y observo como se tapa la boca cuando mi padre riñe a la pequeña.

No puedo dejar de mirarla y tengo la necesidad de besarla otra vez, cuanto más admiro sus labios menos soy capaz de controlarme. ¡A la porra! Necesito sentir sus besos.

-Te voy a besar.

-¿Eh?

La tomo de la barbilla y deposito mis labios sobre los suyos demandando mi beso, noto como se deja llevar después de un par de segundos y me corresponde el beso llevando sus manos a mi rostro y acariciándolo haciéndome desear más. Movemos los labios sin llegar a nada más y al poco tiempo nos separamos. Al ver su sonrojo no puedo evitar sonreír.

-Vamos a tener un problema como me vuelva adicto a tus besos. -le confieso.

-Yo no lo llamaría un problema. -junta nuestros labios de nuevo.

Como siga así me voy a volver loco. Es increíble lo que me hace sentir con apenas un beso, ni siquiera eso; con un roce ya siento como mi cuerpo reacciona ante ella.

-¡Te dije que era su novia! -grita una emocionada Rue al niño que antes se le ha acercado a Katniss.

Al oír eso se separa rápidamente de mí y mira hacia la mesa de los niños, los cuales todos nos miran divertidos, menos el tal Jack, que creo que me está asesinando con la mirada. De repente me doy cuenta de que Prim está a mi lado. Se apoya en la silla en la que estoy sentado y poniéndose de puntillas me dice al oído:

-Menos mal que la odiabas, eh, hermanito.

Y con las mismas se va a su sitio dejándome con la palabra en la boca. Escucho la carcajada de Katniss.

-Es verdad, ¿tú no me odiabas? -levanta una ceja. - Creo que al final va a resultar que soy demasiado irresistible.- me guiña un ojo.

-¿Quién fue la que cayó en mis redes primero? - hago como que toso entre la frase y dejó escapar una sonrisa orgullosa.

Levanta las manos y se encoge de hombros:

-Estoy a tiempo de cambiar de opinión.

-Demasiado tarde, preciosa.

Dejo un beso en la comisura de sus labios. ¡Por dios Mellark, menos mal que ibas a ir poco a poco! No puedo, joder, no puedo evitarlo, sus malditos labios tan respingones me invitan a besarlos hasta que no pueda respirar.

<< Mierda, me voy a volver loco, y solo ella provoca eso.>>