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Nunca me dejes, por favor. — capítulo 19

-¡Descerebrada, tengo un planazo para esta noche! -me recibe Johanna nada más abrirle la puerta.

-Oh, hola Johanna. Hola Katniss, ¿cómo estás? .Bien, ¿y tú? .Bien, gracias por preguntar. -ruedo los ojos a la vez que la dejo pasar.

-¿Y Clove? -hace una mueca graciosa cuando la ve tumbada en el sofá con Gloss. -Pero, ¿es que estos no pueden ni separarse para ir al baño o qué?

Como respuesta niego con la cabeza y Jo finge que le dan arcadas, a lo que mi hermana le saca el dedo corazón y Gloss se ríe. Gale que estaba en su habitación estudiando baja a ver quién ha llamado, saluda a mi amiga y se deja caer a mi lado en el sofá.

Enarco las cejas interesada en dirección a mi amiga, incitándola a contarnos sobre su planazo; como respuesta saca de su bolso un puñado de entradas de lo que parece ser uno de los clubs más prestigiosos de todo el Distrito. Clove pega un salto y abre la boca de par en par cuando las ve.

-¡¿Cómo las has conseguido?! -grita.

-Tengo mis contactos…

-Dios, ¡te amo!

-Ámame más, porque tengo las entradas justas para que vayamos todo el grupo, así que, ¿qué esperáis? Id dando la noticia. -y esa sonrisa de superioridad aparece en su cara.

-¿De dónde las has sacado, Mason? -le pregunto con una mirada inquisitiva.

Me pasa una tarjeta y me señala el nombre del club. Abro los ojos como platos. No puede ser. ¿Desde cuándo? ''Mockingjay's club'' cita la entrada en letras doradas y abajo a la derecha pone el nombre del propietario: Cinna Mason.

-¡¿Tu primo?! ¿Cinna? ¿El que iba a visitarte todas las semanas?

-Sí, el mismo. Y tiene muchas ganas de verte. -me responde con una sonrisa y un guiño. - Es la inauguración, no podía faltar su Chica en llamas. Y su prima, claro.

-Así que al final lo ha conseguido. - susurro orgullosa.

Cinna nos apoyó a ambas desde el primer momento. Es el hombre más divertido y alocado que puedas conocer, simplemente es un Mason. Siempre que iba a visitar a Johanna nos contaba que su sueño era poder tener su propio local, pero no una discoteca normal y corriente donde adolescentes con las hormonas revueltas van a bailar y beber como locos, no, él quería un local más elegante, con música, cantantes, gente bailando…; todo eso, pero más sofisticado. Un club para adultos.

Nos entretenía de nuestro dolor haciendo que imagináramos todo lo que él contaba con detalles precisos sin escatimar lo más mínimo. Cerrábamos los ojos los tres y nos dejábamos llevar, sintiendo que nos trasladábamos a ese local, admirando la belleza de cada uno de los muebles que lo componían. Y nunca nos cansábamos. Cuando salía por la puerta, Johanna y yo ya estábamos deseando que pasara la semana para volver a ese lugar tan especial para nosotras, y ahora, que Cinna haya cumplido su sueño, me hace sentir ese nerviosismo que sentía cuando quería que el viniera a visitarnos, porque estoy deseosa por ver lo que ha hecho Cinna con nuestro ''paraíso''.

Me fijo en el símbolo que da nombre al club: es un sinsajo dorado con las alas abiertas. Lo acaricio lentamente con las yemas de mis dedos y sonrío satisfecha.

Despierto de mi letargo cuando suena el timbre. Clove abre y aparecen mis amigas cargadas de ropa y maquillaje, chillando emocionadas.

-Bueno…, yo me voy yendo de aquí… -se levanta Gloss del sofá.

-Si, anda tira, que tienes que prepararte. -le da un beso mi hermana y lo empuja hacia la puerta.

-¡Que nos vamos de fiesta! -chilla Glimmer dejándonos sordos a todos.

-Sí, definitivamente yo también me voy de aquí… -dice mi hermano tapándose los oídos. -Por cierto, los chicos están de camino.

Otro chillido histérico, este último hace que mi madre salga de la cocina con cara interrogante. Lo entiende todo cuando ve a mis amigas cargadas con ropa y una carcajada escapa de sus labios. Se ríe más aún cuando ve a Gale intentando salir de aquí.

-Mamá, ¿por qué no pudiste traer al mundo a dos chicos? -mira al techo como si estuviera rezándole a alguien. -Las amigas de Kat y Clovie están locas. -le susurra bajito, porque si lo oyen es hombre muerto.

-Cruz la mía si tuviera tres chicos Everdeen así de locos. -le revuelve el pelo mi madre a mi hermano.

-¿A qué se debe tanto chillido? -pregunta mi padre que asoma la cabeza a través de la puerta de su despacho. -¿Os vais de fiesta? -sale de su despacho.

-Son mujeres, van cargadas de ropa y chillan histéricamente cada vez que piensan que se van de fiesta; está claro, papá. -dice mi hermano imitando la voz de las chicas y ganándose una mirada de odio de Glim, Ann y Madge.

-Tío, has cavado tu propia tumba. -ríe mi padre a la vez que le da una palmada en la espalda. Se dirige a mis amigas. -No lo matéis, apiadaros de él, que esta noche tiene que ligar.

-¡Papá! -se tapa la cara mi hermano y todos los demás nos reímos. Mi padre no borra su sonrisa de satisfacción.

-Anda, ayúdalas a subir todo eso al cuarto de tus hermanas. -le ordena mi madre.

-Lo que me faltaba. -se queja entre dientes.

Johanna y yo salimos afuera a coger sus cosas de su coche. Cuando veo su vestido me quedo pasmada. Es precioso, elegante pero sencillo a la vez.

-Wow. -es lo que acierto a decir. -Yo no tengo nada tan elegante para ponerme.

-Tranquila, está todo pensado. -deposita su vestido entre mis brazos y saca otro igual de precioso y despampanante que hace que se me caiga la baba. -Cortesía de Cinna. Lo ha hecho específicamente para ti.

Sí, ahora creo que es cuando se me ha olvidado comentar que también es estilista, otro de sus grandes sueños cumplido. Creo que voy a llorar. 

En eso oímos el claxon de un coche y nos giramos para toparnos con los chicos en el coche de Cato. Salen sonrientes y sacan del maletero su ropa. Por dios, parece que nos vamos de boda o algo por el estilo. En eso Peeta se dirige hacia mí y estampa un beso en mis labios, haciendo que me sorprenda. Lo he echado mucho de menos, a él y a sus labios. Llevo sin besarlo desde el cumpleaños de Prim, y hace exactamente una semana de eso. Cuando se separa de mí me regala una sonrisa, y creo que mis mejillas tienen que estar muy rojas. Miro a mis amigos, quienes sonríen, incluso Johanna, lo que me alivia tremendamente.

Gale sale casi corriendo de casa ante la mirada interrogante de los demás.

-Nunca pensé que diría esto, pero que alegría veros. -se dirige a los chicos, que no entienden nada.

-¡Gale aún te queda por subir el maletín del maquillaje! -grita Glimmer asomada a la ventana de la habitación de Clove que da a la calle.

-¡Ni lo sueñes rubia! ¡Que te ayude tu novio!

-¡Hola cariño! -grita otra vez la loca.

-¡Hola mi amor! -la saluda Marvel.

-¡Clove, tira tu trenza! -grita Finnick rodando los ojos hacia su hermana y Marvel, provocando las carcajadas de todos.

De repente se oye un golpe procedente de la habitación y Glimmer se gira para ver que ha pasado, a lo que empieza a reírse como una loca. También se oyen las risas de Annie y Madge.

-Clove se acaba de dar el tortazo de su vida. -comenta Madge prácticamente llorando de la risa.

-Cállate. -se asoma a la ventana y riéndose de su propia caída dice: -Me he tropezado con la trenza.

Y todos estallamos en carcajadas.

Cuando mi padre nos ve entrar a casa a toda la tropa abre los ojos sorprendido y se gira hacia mi madre para preguntarle.

-¿Nos vamos de fiesta nosotros también?

Mi madre responde dándole un suave golpe coqueta en el brazo y riéndose.

Cada uno se va a su sitio respectivamente: los chicos a la habitación de Gale y nosotras a la de Clove. Después de un par de horas que pasa entre peinados, maquillaje, vestidos y complementos estamos todas listas y por qué no decirlo, despampanantes. Todas llevamos vestidos de fiesta pero con un toque elegante, acorde con el local.

Johanna lleva un vestido dorado de manga corta y escote redondo que le llega a la mitad de los muslos, un poco más para abajo y unos tacones negros altos. El pelo lo lleva suelto y rizado.

Clove lleva un vestido negro de manga larga y brillante con escote en ''V'' que le llega por la mitad de los muslos con unos tacones altos de color plateado y su largo pelo recogido en una cola de caballo que le queda de muerte.

Glimmer lleva un vestido de tirantes con la parte del pecho plateada y la falda con un poco de vuelo blanca con tacones altos blancos y con el pelo totalmente planchado.

Annie lleva un vestido  dorado claro de manga media que le llega por la mitad de los muslos y unos tacones del mismo color. El pelo lo lleva suelto con tirabuzones.

Madge lleva un vestido azul eléctrico con pedrería con una sola manga larga y que le llega por la mitad de los muslos y unos tacones altos del mismo color. El pelo lo lleva suelto con tirabuzones en los primero mechones al lado de su cara.

Y por último yo, que llevo un vestido plateado con las mangas negras casi transparentes con brillantes repartidos por todas ellas con tacones negros y plateados, y el pelo suelto en ondas.

De veras aprecio muchísimo a Cinna, pero este vestido que llevo es muy corto para lo que yo estoy acostumbrada, así que prefiero quedarme atrás y bajar la última. Johanna es la primera en bajar, ya que ella no es tan insegura como las demás, por otra parte nosotras también estamos nerviosas  por el qué dirán los chicos, y a Jo eso le da igual, además de que no tiene a su ''amor platónico'' a penas a unos metros. Es elogiada por los chicos, con piropos y silbidos.

La segunda en bajar es Glimmer que también es elogiada y que supongo ha dejado a un Marvel pasmado. Por los silbidos puedo deducir desde lo alto de la escalera que se ha tirado a sus labios.

La tercera en bajar es Clove quién por hacer la graciosa un rato, baja las escaleras como si de una pasarela de moda se tratara; también recibe piropos y risas.

La siguiente en bajar es Madge, la cual se frota las manos antes de poner un pie en el siguiente escalón, cuando llega abajo, Ann y yo reímos al oír a mi melliza llamando a Gale de lo que supongo que es su letargo.

La penúltima en bajar es Annie, a la que le doy un empujoncito amistoso y le guiño el ojo. Cuando termina de bajar todos los escalones entre silbidos y piropos se oye a Finnick decir algo como: ''Creo que me he terminado de enamorar totalmente''. Y todos ríen; desde aquí puedo imaginarme a Ann roja como un tomate.

Y ahora me toca a mí. Uff, creo que estoy demasiado nerviosa y ni siquiera sé por qué, bueno si sé el por qué, está claro que quiero impresionar a Peeta, pero es que además me veo muy rara con este vestido tan corto, no es que no me guste como me queda, es más, me encanta, pero estoy muy insegura. <<Idiota.>>

-Vamos Katniss… -tararea Johanna.

-Es demasiado corto para mí, Jo. -me quejo en lo que parece o quiere parecer un susurro que todos oyen.

-Venga ya, estás preciosa. No querrás decepcionar a Cinna, ni a Peeta. -se asoma al pie de la escalera y me regala un guiño refiriéndose a lo último.

-Pero es que…

-¡Katniss! -gritan todas y yo suspiro.

-Está bien…

Me dispongo a bajar la escalera y me olvido del temblor de mis piernas y manos. Inspiro profundamente y bajo el primer escalón. Cuando llego al final, casi me he desprendido de mis nervios. Llego abajo del todo y me encuentro con los chicos mudos con la boca abierta y las chicas sonriendo satisfechas. No sé cuánto tiempo pasa, pero nadie dice nada. Miro a Peeta que no ha despegado los ojos de mí en todo momento y le regalo una sonrisa.

-Bueno, ¿qué tal estoy? -me dirijo hacia todos nerviosa.

-Wow -dice Marvel.

-Wow -le sigue Cato.

-Uff -dice Finnick guiñándome el ojo.

-Vaya… -dice Gloss. A estas alturas estoy muy roja, noto el calor en mis mejillas.

Pero Peeta sigue parado, viéndome de arriba a abajo, sin decir ni una palabra. Sus penetrantes ojos azules no se separan de mi cuerpo y noto como un suave cosquilleo que conozco muy bien me recorre toda la espina dorsal. Por primera vez desde que bajé esas escaleras me fijo en su ropa y en lo realmente atractivo que se ve. Está jodidamente guapo y sexy. Buf, de repente hace mucho calor aquí, ¿no?

-Estás increíble. -me tiende la mano y yo se la doy. Tira de mí y posa sus labios cerca de mi oído: -Increíblemente perfecta.

Una onda de calor sacude todo mi cuerpo y creo que me voy a derretir. Para rematarme deposita un beso en la comisura de mis labios. Un beso que a mí me parece muy sexy, porque deposita sus labios lentamente los deja unos segundos y los separa muy lentamente. ¡Ag, mierda! ¡Quiere matarme de un infarto al corazón! Puedo notar como este va a mil por hora.

Llegamos al club y al salir del coche una brisa fría envuelve mi cuerpo haciendo que tiemble y que como consecuencia los brazos de Peeta me rodeen. Vuelvo mi cabeza hacia atrás para sonreírle siendo correspondida. Johanna se dirige a la entrada custodiada por dos grandes porteros; uno de ellos tiene una lista en la que aparecen los nombres de los invitados a la inauguración. Johanna enseña las entradas y el portero le pregunta su nombre.

-Johanna Mason. -contesta. El portero informa algo por el micrófono que lleva y la deja pasar. Así con todos los demás.

Cuando ya estamos dentro de local me quedo con la boca abierta, es tal y como Cinna lo describía. A lo lejos oigo a Johanna gritar algo, pero yo sigo admirando la decoración: toda la pista de baile está rodeada estratégicamente por sillones negros de terciopelo acompañados de mesas blancas y todo ello con una iluminación baja, para darle más elegancia. Enfrente de los sillones hay un pequeño escenario donde se puede apreciar una mesa de mezclas y a la derecha de este se encuentra una barra  de forma curvada y enorme con tres camareros detrás de ella. Si miras hacia arriba puedes observar una cúpula preciosa de diferentes colores, entre ellos negro, dorado, plateado y blanco: finas láminas de estos colores se enrollan entre ellas y se cruzan formando preciosas formas y símbolos. Pero lo que más me gusta es que al final de la cúpula se puede apreciar el sinsajo dorado con las alas abiertas, como dando la bienvenida. Mirando hacia arriba también puedes ver la segunda planta rodeada por una elegante barandilla de color dorado claro, por la que subes a través de unas escaleras de caracol del mismo color. Si mis recuerdos no me fallan arriba también hay mesas y una barra más pequeña, para la gente vip. Nuestro paraíso, tal y como lo imaginaba.

-Katniss -oigo una voz a mi izquierda y me giro para encontrarme con Cinna quien se tira a abrazarme y me levanta cogiéndome de la cintura como si fuera una pluma. Yo río y me dejo llevar. Lo he echado mucho de menos. Cuando me deposita cuidadosamente en el suelo veo como me sonríe de oreja a oreja, le correspondo y pillándome totalmente por sorpresa se lanza a mis labios dejándome un pequeño pico, haciendo que abra los ojos sorprendidos. De repente se ríe de mi cara y yo lo miro interrogante; por otra parte puedo sentir la mirada no tan agradable de Peeta quemando mi espalda. -Siempre he querido hacer eso para ver tu reacción. -niego con la cabeza divertida. Ya lo avisé, ¿no? Es un Mason.

-¡Eh! No te pases Cinna, que hay alguien que te está asesinando con la mirada. -ríe la otra Mason señalando a Peeta.

-Oh, joder, lo siento. No sabía que tenías novio. -veo en su mirada culpabilidad. Se acerca a mí y me susurra al oído: -Pedazo de bombón, chica.

Sí, creo que también se me olvidó comentar que Cinna es gay. Se despega de mí y me hace girar para observar cómo me queda el vestido que el ha hecho para mí.

-Vaya…, sí que he hecho un buen trabajo. -se halaga a sí mismo. Me guiña el ojo y se va con Johanna para que le presente al resto del grupo.

Me acerco a Peeta que aún deja ver rastro de su molestia, lo abrazo de la cintura y busco su mirada que intenta evitarme. Le hago un poco de cosquillas en el costado y consigo que sonría y me mire a los ojos, cada vez menos molesto.

-Te ha besado. -dice poniendo cara de niño pequeño. Río y él pone sus manos en el bajo de mi espalda.

-Sólo ha sido un pico. -respondo y él resopla. -¿Estás celoso?

-No. -refunfuña y mira para otro lado.

-Ey, yo debería de estar celosa. -con eso consigo que me mire otra vez y enarque las cejas. -Cinna es gay, además de que me ha dicho que eres un pedazo de bombón.

Ríe y me pega más a él.

-Me alegro de escuchar eso. -se acerca lentamente a mí y me besa despertando todos los poros de mi piel y poniéndome los pelos de punta.

Me acaricia la espalda suavemente y dejo escapar un suspiro de mis labios, entreabriéndolos, lo que Peeta aprovecha para acariciarlos con su lengua, provocando que una corriente me recorra todo el cuerpo. Su lengua toca la mía y durante unos segundos se acarician mutuamente. Yo ya pienso que estoy en el cielo cuando Peeta se separa de mí, regalándome suaves picos uno detrás de otro.

Y sé por su sonrisa de satisfacción que sabe cómo hacer que me vuelva loca.