Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Nunca me dejes, por favor. · de

Nunca me dejes, por favor. — capítulo 8

-¡Ella no es Johanna, Peeta! -me grita un Cato igual de furioso que yo entrando por la puerta de mi casa. Se ve que la chica lo ha despistado.

-          - ¡No me jodas Cato! ¡Es la viva reencarnación de ella, podrían ser gemelas! -grito harto de todo.

En un momento de despiste mío, mi mejor amigo me coge del cuello de la camisa y me estampa con todas sus fuerzan contra la pared de mi cocina. Noto como el dolor sacude la zona de mi espalda y gruño.

-          - ¡KATNISS NO HA SIDO LA QUE TE PUSO LOS CUERNOS CON OTRO TÍO! -me sacude como intentando que comprenda. Pero eso aún me pone más furioso y le pego un puñetazo en la nariz. Antes de que me lo devuelva lo agarran Finn y Gale. Se quita con desdén la sangre que le sale y me mira, respirando entrecortadamente. -Se parecen, sí, los tres lo sabemos. -hace una pausa en lo que Clove le pone un paño frío en la nariz, le da las gracias y más relajado sigue. -Pero no es igual, ella… ella es especial. Tú no sabes por lo que ella ha pasado, nadie lo sabe porque nadie de aquí lo ha vivido en sus propias carnes, pero si algo sé de ella es que es fuerte, toda una luchadora, que no se merece pasar más dolor.

-          - Te lo ha contado… -susurra Clove, a lo que Cato asiente.

¿Contarle el qué? Creo que me estoy perdiendo. ¿Qué no se merece pasar más dolor? ¿Qué quiere decir con eso? La rabia aún late por debajo de mis venas pero cada vez más despacio, disipándose.

-          - Es por lo que ha dicho, ¿verdad? Lo último que ha dicho. - miro sin entender a Marvel y él me lo aclara: - En mi defensa diré que besa muy bien.

El ramalazo de un recuerdo me sacude y de repente es como si estuviera en el año en el que pasó eso. Y la veo delante de mí, con una sonrisa que hace que me den arcadas, divirtiéndose rompiéndome el corazón.

La veo diciéndome las mismas palabras, si una pizca de piedad o pena en los ojos, igual que yo le he hecho a Katniss. Fría, calculadora, a veces bruta y descuidada, con sus más y sus menos, pero preciosa y dulce a la vez, solo a mí me dejaba ver ese lado tierno y amable. Por eso me enamoré de ella y ella me rompió en pedazos, los cuales han tardado en volver a encontrar el camino de vuelta a formar mi cuerpo, para pegarse y hacer que parezca una persona.

Johanna Mason era una chica como cualquier otra, pero destacaba en su carácter, un carácter fuerte. Era guapa, ni que decir que había muchos que babeaban detrás de ella, pero no tenía tiempo para eso. Yo era uno de esos babosos. Solo que un día se fijó en mí. Ambos teníamos dieciséis años, éramos unos críos, pero nos enamoramos. Todo iba bien, me convertí en el chico envidiado de clase, y todos nos miraban cuando íbamos juntos por los pasillos. Pero un día, después de llevar casi un año y medio juntos algo cambió en ella, estaba más seria y rara conmigo, apenas quería estar a mi lado y empezó a faltar a clase, por lo que la veía menos. Ni siquiera quería pasar la tarde conmigo. Yo empecé a ponerme celoso y a inventar paranoias en mi mente, le preguntaba y evitaba el tema. Así que después de pensarlo mucho y analizarlo de arriba abajo decidí dejarle su espacio, a ver si volvía a ser como antes. Pasaron cinco meses y la cosa en vez de mejorar, empeoró. Uno de los últimos días de nuestra relación la pillé con otro tío, besándose. Iba a partirle la cara a ese hijo de su madre cuando Cato y Marvel me detuvieron. Como gilipollas que era y que soy, le perdoné lo del beso. Pero no fue hasta que me dijeron que se había acostado con otro cuando me dejé guiar por los celos y le pedí explicaciones, pero ella no me lo negó.

Y me dijo la frase que Kat ha dicho sobre mi mejor amigo, junto con otra más que me da náuseas recordarla.

Ella es tan parecida a Johanna, como era ella desde el principio, luego una loca que te deja ver su lado tierno y que yo no he tenido oportunidad de ver en Kat, al menos no de cerca, y que creo que después de esto no la tendré, veo ese fuego en ella, igual que ese carácter que a diferencia de Johanna permanece escondido y solo sale a flote cuando la atacan. Ambas son unas mujeres preciosas, que te envuelven con su fuego y te dejan sin aliento, y que a pocas personas les dejan ver como son realmente por dentro. Son tan parecidas y a la vez tan diferentes; únicas es la palabra. Mujeres con pies en la tierra, que defienden con uñas y carne lo que es suyo.

-          - Sí, ha sido como si lo hubiera dicho Jo… -agacho la mirada. -Dios, yo… lo siento muchísimo de verdad, yo no quería decirle eso a Katniss.

-          - Si fueras menos gilipollas y hubieras perdido perdón desde un principio, ahora ella no estaría así.

-          - ¿Así como?

-          - Dolida.

-          - Créeme, le he hecho un favor. -y es verdad, ya no tiene que lidiar con el subnormal de Peeta Mellark, pero eso no lo digo.

Noto su risa irónica.

-          - Créeme tu a mí que no.

-          - ¿Por qué dices eso?

-          - Mira que a veces eres ingenuo. -apoya Marvel a el rubio.

-          - A ella le… -de repente Clove le tapa la boca y lo amenaza con la mirada.

-          - Te vas a quedar sin pelotas como lo digas, chaval. -se carcajea Glimm de Cato.

-          - Demasiado confianza con mi chica en llamas, ¿no? -enarca una ceja Finn. 

Es ahí cuando me doy cuenta de que todos o casi todos tienen una confianza y una unión con Katniss de la que yo carezco. Ella le cuenta sus miedos, sus problemas y sus preocupaciones a ellos mientras que yo me quedo fuera de la línea, y no es por nada, sino porque yo he querido quedarme ahí.

-          - ¿Sabéis dónde está o a donde ha podido ir? -pregunto de repente.

-         -  No, pero igualmente es mejor que no la busques. Kat tiene mucho carácter cuando se lo propone. -me aconseja Gale.

En la lucha contra mi mente, decido que le pediré perdón el lunes por todo, por lo imbécil que he sido con ella.  Y le propondré empezar de nuevo, no quiero apartarla más, quizá podamos ser amigos. Me gustaría mucho que me cogiera la confianza que tiene con mis amigos.

Cuando la vi el lunes, le sonreí, pero me tomó por loco porque lo poco que levanto la mirada para mirarme la apartó rápidamente y se fue. Normal, le dices que te pone enfermo y ahora vas de bueno, eres caso perdido. Decidí dejarla y pedirle perdón en la hora del descanso. Hice un poco de trampa y le pedí a la buena de Madge que le dijera que quería hablar con ella para que no se asustara cuando me viera acercarme a ella.

Cuando llegó el descanso estábamos ya todos sentados en la mesa en la que habitualmente nos sentamos, solo faltaba Katniss, pero parecía que se había retrasado más de lo normal. Yo estaba deseando que viniera para dejar las cosas en paz y cuando entró por la puerta me incorporé en la silla, iba acompañada por un grupo de chicos y chicas que me sonaban, ya que los conocía de vista, pero nunca había tratado con ellos, y venía riéndose. Esta era mi oportunidad. Esperé a que se sentara en nuestra mesa, pero no lo hizo. Pasó de largo no sin antes sonreírles a mis amigos y se sentó en otra mesa con sus amigos.

-          - ¿Por qué se ha ido con ellos? -le pregunto por lo bajo a Cato.

-         - No sé, habrá querido cambiar por un día. -se encoge de hombros, pero sé que miente. << Que excusa más penosa. >>

-Voy a acercarme a hablar con ella.

-          - ¡No! Quiero decir, no, ahora no hombre, que está con sus amigos, no molestes. Mejor se lo dices cuando salgamos de aquí. -dice palmeándome el hombro. << Vale, esto es muy raro. >>

Lo miro extrañado pero decido dejarlo así. Me paso las clases pensando en que palabras utilizar, tengo que ganarme su confianza. Ya la he cagado lo suficiente.

Soy el primero que llega al aparcamiento, espero y espero hasta que la veo salir por la puerta. Me acerco casi corriendo a ella y la cojo del brazo.

-          - Kat, espera, antes de que te vayas otra vez. -digo captando su atención. -Yo… sé que he sido un gilipollas profundo. -me paso la mano por el pelo nervioso. -Nunca debí decirte eso, y me arrepiento muchísimo, de verdad. Por favor, perdóname. Podemos… ¿podemos empezar de cero y ser amigos?

Sonríe haciendo que una chispa de esperanza se encienda en mí, pero pasa a negar con la cabeza.

-          - Muy bueno, Peeta. Pero ya no caigo, no voy a seguir tus juegos como si fuera una tonta. -voy a interrumpirle pero hace un gesto con la mano y me callo. -Ya bastante que hago por cambiar de mesa para no incomodarte y que no tengas que ver mi puta cara más, porque, ¿cómo era? Ah, sí, te pongo enfermo. -dice apretando los dientes.

-          - No, Kat, esto no es ningún juego, yo… -me hace un gesto para que me calle y lo hago.

-          - Olvídalo, no voy a ser tu tonta, no voy a ir detrás de ti chupándote el culo para que luego me des la patada de nuevo y me hagas daño.

-          - No lo entiendo, te estoy pidiendo perdón, estoy intentando arreglar todo lo que te he hecho, no te voy a hacer más daño, solo quiero ser tu amigo. -me mira, pero no dice nada. Temo que se vaya y se quede sin arreglar todo esto, así que digo la primera pregunta que se me viene a la cabeza. -¿Por qué te hace daño que te trate así? Sé que está mal, pero podrías haberme mandado a la mierda desde un principio, te hubiera dejado y no te haría más daño…

-          - Porque me gustas, Peeta. -suspira.

-          - ¡Hostias! -se oyen las voces de Cato y la de Finn a la vez.

Kat se va y me deja ahí, parado, con la boca abierta, intentando asimilar lo que me acaba de decir. Mi corazón va rápido y mi cerebro está en blanco. Y todos lo han oído, incluida mi novia, oh, dios, lo ha dicho delante de mi novia y de todos. A penas oigo los cuchicheos de las chicas, pero logro oír como Madge decía: ''Se suponía que no estaba segura de lo que sentía''. Incluso se les une Marvel y lo que les dice me deja de piedra.

-          - Lo ha dicho para alejarlo de ella. Peeta está con Cash y no creo que sienta nada por ella y Kat es consciente de ello, por eso se ha confesado.

No, Katniss no, por favor. De repente siento una punzada en el pecho y empiezo a sentirme fatal, quiero irme de aquí.

No debería gustarle, no, a ella no. Joder, le voy a hacer más daño, ¿qué mierda tengo que hacer para poder estar a su lado sin joderla?

<< Primero pregúntate si te va a dejar estar a su lado. >> Quiere que me aleje de ella, por eso se ha confesado, como dice Marvel. Pues si se piensa que le va a funcionar va demasiado de lista, porque no pienso rendirme hasta que acepte ser mi amiga, me da igual lo que sienta por mí.

No pienso hacerle más daño.Bueno, holaaa, aquí estoy de nuevo, son las 12 y algo de la noche y yo escribiendo, pero prometí actualizar pronto y aquí estoy. La historia de Johanna no está completa, aún hay más. Muchooos besooos :)