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Nunca me dejes, por favor. — capítulo 9
Bueno, sé que he tardado mucho, pero aquí tenéis otro nuevo capítulo y ya podré subir más a menudo. Espero que os guste. Muchoos besoos, nos leemos pronto. :D El trayecto a casa es de lo más silencioso. Mi mente no para de darle vueltas a lo que ha pasado hace unos minutos. Cashmere y yo nos hemos peleado y me ha amenazado con dejarme si me vuelvo a acercar a Katniss. Lo que es una jodida estupidez porque ella no puede decirme que hacer ni mucho menos amenazarme de esa forma, tampoco es que me doliera mucho si termináramos. Suena cruel, pero es la pura verdad, lo que tenemos no es una relación de verdad. Ella lo sabe. Técnicamente hablando no somos novios, pero le hacemos creer a todo el mundo que es así. Me atrae, sí, está buena, pero no estoy enamorado de ella, solo me gusta físicamente.
Estas son mis relaciones con las chicas desde hace 3 años. Ya no voy a volver a ser tan estúpido como antes como para caer en las redes de una chica y enamorarme como un gilipollas para que luego me deje y me rompa el corazón. Eso se acabó.
No debería gustarle a nadie, ninguna chica debería fijarse en mí, Katniss no debería haberlo hecho. Todo sería más sencillo si ella no se pareciera tanto a Johanna, o si mi historia de amor pasada no hubiera terminado tan mal.
Han habido muchas después de Johanna, pero no amorosamente hablando, si no por atracción física.
Y tengo miedo, joder. Tengo tanto miedo de que esa chica de ojos grises y esa de ojos marrones sean tan parecidas…, porque Cato tiene razón, voy a caer igual que hace 4 años, y no quiero enamorarme de Katniss.
Ella no se merece soportar a un capullo integral como yo. Antes estaba convencido de que podía arreglarlo y demostrarle que se equivocaba, pero no. No es así.
Es ahora cuando me estoy dando cuenta de que no tengo que arreglar nada, le he perdido perdón y es normal que no me lo conceda. Tengo que alejarme de ella, causarle menos problemas. Y eso es justo lo que voy a hacer.
Dejo a Cash en su casa después de romper lo que sea que tenemos y me dirijo a casa, siendo consciente de que mis amigos me siguen por detrás en el coche de Marvel.
Ahora mismo me siento fatal conmigo mismo y no tengo ganas de una charla con mis amigos. Igual me lo merezco.
Llego a la puerta principal y espero a que salgan del coche, sin mediar palabra entramos en mi casa y subimos las escaleras en silencio hasta llegar a mi habitación. Marvel se sitúa en la silla que hay enfrente del escritorio y Cato se tumba en mi cama, mientras yo me siento en el borde de ésta.
-No intentes arreglarlo, lo mejor para ella es que os ignor…
-No tenía pensado hacerlo. -interrumpo a Cato.
-Es lo mejor. -sentencia Marvel.
Me echo hacia atrás y me dejo caer en la blanda cama a la vez que mis pies permanecen en el suelo.
Pasa un buen rato en el que no hablamos, y de repente Marvel se pone en pie y nos dice que pasemos por su casa esta tarde antes de desaparecer por la puerta.
POV KATNISS
Me recuesto en la cama antes de ir a la casa de Marvel e intento relajarme y dormir. Hoy ha sido un día muy largo. Siento la tensión recorrer mi cuerpo debido a todos los sentimientos que se agolpan en mi interior.
Suspiro dejando escapar el aire. Solo quiero quedarme aquí todo el día, es como mi santuario; el lugar donde nadie ni nada puede hacerme daño y donde parece que las penas se disuelven.
Sé que él va a ir, pero voy a dejar de amargarme de una mísera vez por su presencia. Está todo más que claro, y como vea el mínimo intento de hablar conmigo me voy a largar de allí.
Cierro los ojos poco a poco y cuando estoy a punto de dormirme oigo sus gritos del otro día, y su mirada repleta de odio. Me estremezco y abro los ojos, solo para quedarme mirando al techo y dejar que unas pequeñas lágrimas caigan de mis ojos. Me recuesto de lado y abrazo uno de los cojines mientras espero a que llegue la hora de irme mirando el reloj de mi mesilla, olvidando todo intento por intentar dormir.
Pienso que lavarme la cara es lo más apropiado, y con toda la pereza y parsimonia del mundo abro el grifo y me mojo la cara.
Hago todo lo que puedo por hacer lo menos visibles posible mis grandes ojeras e infundiéndome un poco de ánimos me aplico un poco de rímel en las pestañas. Ni siquiera intento cambiarme de ropa, y cogiendo el móvil salgo de mi santuario.
La casa de Marvel es un pequeño apartamento situado en un edificio no muy lejos de la universidad. La verdad es que tampoco es muy pequeño; lo suficiente grande como para que quepamos todos. Vive solo, ya que se independizó hace dos años, cuando cumplió los 18. Es raro pero muy pocas veces hemos venido aquí.
Cuando Glim nos abre la puerta y pasamos, están todos sentados en los sofás, comiendo y bebiendo.
Niego con la cabeza cuando Finn me ofrece un refresco y me siento al lado de mi amigas, lo más alejada posible de Peeta, quien ni siquiera me ha dirigido la mirada. Suspiro e intento hacer caso omiso de las pocas ganas que tengo de estar aquí. Miro a Peeta unas milésimas de segundo y enseguida a parto la vista, prefiero no recordar lo doloroso que es. Por lo poco en lo que me he podido fijar, no se le ve muy buena cara, supongo que ya somos dos.
-¿Cómo estás? -me susurra bajito Annie.
-Bien. -intento sonreír.
-Tengo entendido que esta quedada tiene algo importante que confesar. -se nos une Madge. Señala con la cabeza a Marvel y Glimmer que permanecen de pie.
Annie y yo nos reímos y esperamos a que suelten la bomba para ponernos a gritar. Los enamorados se cogen de la mano y las cuatro susurramos un '' ¡Oh!'' mientras Finnick se ríe.
-Decidlo ya, joder. -replica Gale a lo que la oji-verde le lanza una mirada asesina. Cato se ríe y Peeta permanece callado.
-Bueno, como ya os estaréis imaginando todos… Glim y yo estamos saliendo. -confiesa Marvel con una sonrisa de oreja a oreja.
Annie pega un grito que me deja sorda mientras mi hermana se mea literalmente de la risa y se burla un poco de Glimmer.
-¿Para cuándo la boda? -grita Cato haciendo que la pareja se miren asustados.
-¡ME PIDO SER LA MADRINA! -se une mi melliza.
-¡Y YO EL PADRINO! -grita el oji-verde.
La sala estalla en carcajadas.
-Bueno, otra parejita más en el grupo, esto hay que celebrarlo, ¿no? -sonríe Ann.
Mi sonrisa desaparece al instante y agacho la cabeza. Solo tengo que aguantar un poco más y después podré irme. Hago un gran esfuerzo y levanto la cabeza obligándome a sonreír, casi sin darme cuenta mi mirada se dirige hacia el sofá en el que está sentado Peeta. Me topo con su mirada, parece, ¿preocupado? Por unos segundos me permito observar más de fondo su estado y lo que veo hace que mi corazón se ablande, nuestras miradas siguen puestas en el otro. Entonces me acuerdo de la ira y el odio que esos ojos y esa cara expresaban ayer y mi mirada se vuelve dura para luego apartarla rápidamente.
Quiero irme de aquí. Me levanto del sofá y me despido de la pareja a la que le doy la enhorabuena por segunda vez y de mis hermanos y amigos.
Una vez fuera del apartamento me dirijo hacia las escaleras, ya que no me apetece estar encerrada en el ascensor, a pesar de que Marvel vive en un cuarto.
Conforme voy bajando los peldaños, se oyen unas voces en el rellano cada vez más fuertes, cuando voy llegando al segundo piso ya se escuchan claramente los gritos de lo que parece ser una pareja discutiendo. Pienso que bajar sin hacer mucho caso a los gritos e intentando pasar desapercibida es lo mejor, pero me llevo una sorpresa cuando me encuentro que l pareja que está discutiendo es Eyzan con su novia. Ellos no se han percatado de mi presencia, así que estoy en posición de seguir bajando las escaleras cuando la frase de la chica hace que me pare bruscamente.
-No te atrevas a decir que me quieres cuando hace unos minutos me has confesado que estás enamorado de esa tal Katniss. -le grita con mucha rabia, y desde aquí y teniéndola de espaldas puedo asegurar que tiene los ojos llorosos. Me quedo de piedra y ni siquiera soy capaz de moverme. -Hemos terminado. -le dice la chica, ahora más tranquila.
Cuando mi cerebro es capaz de mandarle señales a mi cuerpo y hacer que mis pies se muevan, ya es demasiado tarde, la chica se ha girado hacia el ascensor y me ha visto. Eyzan aún mantiene la cabeza gacha mirando al suelo y no se ha percatado de mi presencia.
- Anda mira, si está aquí. -me mira con odio y desaparece dentro del ascensor.
Necesito salir de aquí. Mis pies son más rápidos y se mueven antes de que le dé tiempo a decir mi nombre. Bajo corriendo los escalones y por poco no me la pego. Oigo su voz detrás llamándome y no sé por qué pero freno de golpe.
Llega a mí y ambos somos incapaces de decir nada, por lo que solo me quedo mirando sus preciosos ojos.
Ni siquiera sé cuánto tiempo ha pasado cuando mi boca se decide por dejar escapar unas palabras:
-¿Es… es verdad lo que ella dice? -me tiembla un poco la voz y el corazón se me va a salir del pecho. Su intensa mirada me atraviesa hasta los huesos y me pongo cada vez más nerviosa.
-Si, completamente verdad. -da un paso hacia delante, lo suficiente como para ponerse tan cerca de mí y acariciarme la mejilla con el pulgar.
Esto no está bien, acaba de dejarlo con su novia, no debería estar tocándome tan íntimamente, ni yo debería estar dejándome.
De repente parece que se da cuenta de lo que está haciendo y aparta la mano sonrojándose furiosamente, igual que yo. Se aleja un poco y pasado un minuto me decido a preguntarle.
-Entonces… ¿tú…estás…enamorado de mí?
Asiente.
-Pero, ¿desde cuándo?
Su mirada se endulza cuando me contesta:
-En realidad no se desde cuándo, solo sé que desde que te vi la primera vez en la primera clase que tuvimos juntos me pareciste una chica preciosa, por eso te acompañaba a clase.
-No tiene sentido, empezaste a salir con ella poco después. -señalo el ascensor por el que hace unos minutos desapareció su ex novia.
-Quería darte celos. -frunzo el ceño. No está bien utilizar a una persona así. -Sí lo sé, ha sido muy estúpido por mi parte y no está bien. No tengo excusa. Está claro que nunca has tenido celos de mí, y yo me di cuenta, así que en parte lo asimilé y decidí olvidarlo siguiendo en mi relación con Caroline. Pero cuando hoy le has confesado a ese chico que te gusta…, yo he sentido muchos celos y me he dado cuenta de que no te he olvidado. No sé cómo explicarlo, es como que he tenido el deseo repentino de confesarme de una vez, y parece que lo estoy haciendo.- suspira.-Sé que todo esto es algo que tienes que asimilar pero es verdad, joder es la pura verdad. Estoy enamorado de ti y voy a hacer todo lo que esté en mi mano para conquistarte.
Me he quedado sin palabras, no tengo ni la más mínima idea de que decir, pero tampoco es que haga falta que diga mucho porque de repente, un sonido nos saca de nuestros pensamientos y hace que nos separemos más. Ambos nos volvemos y nos encontramos con Peeta.