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Historia 180672 — capítulo 5

Me metí en la cama esperado dormir un poco más, pero cuando los últimos aullidos cesaron y la salida del sol ya era inminente todavía estaba pensando si era buena idea o no decirle lo ocurrido a Uriel, ella me había tratado como a uno más, había sido gentil y en resumidas cuentas me había salvado la vida aunque no sabía cómo, pero a pesar de todo eso ella era una elfa y yo sabía perfectamente que en cuanto le contara lo sucedido la guardia personal del rey me ataría a la cama y no me quitarían un ojo de encima, y yo ahora solo quería paz, no ser el prisionero de nadie, aunque dudaba que a estas alturas no fuera uno ya.

Me levante cuando el sol ya había salido completamente y me lave, estaba tan preocupado por todo lo que me estaba pasando que no me había fijado en lo impresionante que este castillo era, estaba incrustado en la montaña, podría entender por qué Uriel me había dicho que la montaña solo respondía antes ellos, parecía como si generaciones y generaciones de estos elfos hubiesen escavado en la roca y hubieran conseguido tallar esta fortaleza, era enorme y la vista se perdía en el horizonte, tenía metros y metros de caída hasta llegar a tierra firme, se podían ver los puentes colgantes que relucían como cristal fino  que conectaba cada torre con el edificio principal, no había recorrido el castillo entero, pero lo que había visto era precioso, los pasillos eras estrechos pero enormes con adornos y muchas figuras geométricas que parecían haber sido hechas con oro líquido, y muchos cuadros de elfos, el bosque y animales. Y los dormitorios eran probablemente lo más lujoso que vería en mi vida, tenían una gran cama en el centro con una cama enorme de madera y dos mesitas también de madera a cada lado, una puerta que daba a un balcón de piedra enorme y otra a una especie de cuarto con una regadera de la que salía agua limpia y una especie de cristal que te reflejaba, ella lo había llamado servicio, yo jamás había visto algo tan maravilloso.

Estaba contemplando mi rostro en el cristal, mis profundas y negras ojeras, que hacían que mis ojos parecieran pequeños y muy cansados, cuando la puerta se abrió de repente.

"Señor le dejo su comida en la mesita y me han encargado que le prepare un conjunto para entrenar que he dejado en su cama, espero que sea de su agrado-dijo un elfo bajito"

"Gracias-me dio tiempo a responder antes de que se fuera a la velocidad del rayo"

Salí a la habitación y como había dicho encima de la cama había ropa y en la mesita una bandeja con un plato repleto de fruta de todo tipo y frutos secos, genial porque me encantan las nueces pensé, y una bebida verde que no parecía saber muy bien por su aspecto. Cogí la ropa y me fui a vestir al servicio, era un pantalón gris de lana que me quedaba un poco grande con un cinturón negro y botas negras que me cubrían casi hasta la rodilla que sorprendentemente eran mi número y una camiseta también de lana blanca, solo me faltaban esas puntiagudas orejas para ser totalmente igual que ellos, en conjunto no me quedaba tan mal. Las frutas estaban riquísimas pero definitivamente tomar el zumo no era una opción, el olor que desprendía era horrible y su aspecto no era mejor.

"Debería tomarse el zumo-dijo el elfo que me había traído la comida"

"¿De dónde has salido?-dije sobresaltado"

"Estaba esperando fuera que terminase de prepararse para el entrenamiento, pero creo que si no se toma el zumo, el primer puñetazo de la princesa Uriel le rompa algunos huesos o algo peor, entre nosotros señor no suele ser muy compasiva"

"No me tomare eso tiene una pinta horrible"

"Muy bien señor, entonces si me acompaña le guiare hasta la zona de entrenamiento"

"Bueno en realidad pensándolo mejor igual si me lo tomo"

En realidad creía lo que aquel elfo bajito, con pantalones grises y chaqueta azul me había dicho, la princesa no tendría piedad, aunque realmente creí en aquel balcón que podíamos llegar a ser amigos, era algo pasajero, ella solo estaba siendo amable conmigo por  interés, porque el rey la había ordenado ser responsable de mí, detrás de eso éramos dos desconocidos y uno de ellos tenía grandes problemas de superioridad y un cierto grado de maldad.

"De un trago es más fácil, con el tiempo te acostumbraras"

Y así lo hice, y su sabor era el resultado de juntar ese aspecto y ese horrible aroma, por un momento pensé en correr al servicio y vomitarlo todo, pero una vez que el ardor paso de la garganta al estómago y recobre la postura, me di cuenta de lo que el zumo hacía, no me había dado cuenta en realidad de lo agotado y doloridos que tenía los músculos, ese zumo mágico silencio todo lo que mi cuerpo gritaba, sentí que podría hasta volar si lo intentaba, supongo que era una especie de droga que los elfos tenían para combatir o para curar a sus heridos

"Ahora si sígame señor-dijo antes de salir de la habitación"

La tercera vez que doblamos a la derecha me perdí totalmente en estos pasillos iguales entre sí, para tener esas piernas tan cortas el elfo bajito me guiaba a gran velocidad por los pasillos, iba unos pasos por delante de mi explicando algo a lo que no le hacía caso desde que había empezado a hablar, mi mente estaba con la luna, recordando una y otra vez la pasada noche, podía tener razón, podía ser un don ser un monstruo, no me dio tiempo a responder a esa pregunta, mientras divagaba en mi mente habíamos llegado ya al interior de la montaña, el cambio de  temperatura se había notado al dejar al dejar atrás el castillo pero no había hecho mucho caso. Allí frente a mí, con unos pantalones marrones aparentemente de cuero, y una especie de camiseta verde también muy ceñida a su cuerpo que dejaba ver su esbelta pero musculosa figura estaba Uriel con su pelo rubio recogido en una gran trenza y un grueso palo en su mano derecha apoyado en el suelo.

"Llegas tarde-soltó mirándome directamente"

"En mi pueblo no eran muy educados pero acostumbran a decir "Hola" al encontrarse con alguien"

El elfo bajito que al parecer seguía ahí hizo un leve sonido como el de una carcajada escondida para sí mismo, Uriel le miro directamente a él con una mirada arrolladora, como si hubiese cometido el peor de los errores el elfo se disculpó con una mirada suplicante y se retiró después de decir "señora tímidamente.

"No voy a darte ningún tipo de explicación tendrás que empezar a luchas por tu cuenta, en definitiva estas aquí para que te pateé día tras días hasta que consigas esquivar uno de mis puñetazos- acabo de decir con una sonrisa"

Y eso fue lo que ocurrió exactamente, me pateo cada aparte del cuerpo sin excepción ninguna y probablemente hubiera acabado muerto si no hubiera tomado ese zumo, al final tuve que ser arrastrado por el elfo bajito y otro compañero suyo más musculoso, y me dormí tras dos horribles pinchazos al cerrar los ojos.