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La tercera generación: 24 años después — capítulo 15
Rose y Lizzy se habrían perdido el almuerzo si Eliza no las hubiera despertado. Cuando la chica llegó de su ensayo con el coro, vio que ambas todavía dormían profundamente. No habían pasado la noche allí, pero si no se daban prisa no podrían comer así que, sintiéndose un poco culpable, las obligó a levantarse y vestirse. Las tres bajaron rápidamente al Gran Comedor, donde todo el mundo ya había comenzado a comer.
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¡Pensaba que no llegabais! - Exclamó Martha, señalándoles un hueco a su lado.
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Menos mal que Eliza se ha pasado por el dormitorio antes de comer. - Rose suspiró. - Si no, todavía estaríamos durmiendo.
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Por suerte ya no me duele nada. - Comentó Lizzy, sirviéndose un poco de revuelto de verduras y un par de muslos de pollo en su plato.
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Así podrás soportar el duro entrenamiento que he preparado. - Dijo la pelirroja haciendo que las otras dos componentes del equipo enarcaran una ceja, preocupadas y curiosas. -No os voy a decir nada, es una sorpresa, además, ¡hablemos de otra cosa!
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De tu cita con Lorcan, por ejemplo. - Sugirió Caroline sonriendo con picardía. - ¿Dónde has pasado la noche?
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En el pasillo con Lizzy. - Contestó.
rnrn- ¿Cómo? - Eliza dejó el tenedor a medio camino entre el plato y su boca.
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No fuimos capaces de acertar la contraseña. - Se excusó la morena, sonrojándose ligeramente. - No nos quedo más remedio.
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Me he perdido algo.- Caroline suspiró.
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Sí, queremos una explicación. - Intervino Martha. - Quiero las dos historias, empezando por Rose.
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Me enteré de lo de la fiesta y, para que Lorcan no la descubriera y pillaran a mi prima, lo besé.- Resumió la chica. - Después tuve que esconderme un rato en el baño de prefectos, hasta que estuve segura de que él se había ido, pero cuando llegué a la entrada de la Sala Común estaba tan nerviosa que no se me ocurría ninguna respuesta.
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¿Besaste a Lorcan Scamander? - Eliza abrió mucho los ojos.
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Solo para distraerlo, no siento nada por él, ni quiero ser su nada. - La pelirroja suspiró. - No sé cómo voy a poder hablar con él otra vez, voy a morir de vergüenza.
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Tranquila, Rose. -Intervino Lizzy. Ella ya sabía la historia y era consciente de que había más,pero si ella no lo había querido comentar… Sus motivos tendría. - Explícale que lo ves solo como un amigo, tendrá que aceptarlo.
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Eso haré.
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Bueno, ¿y tú qué? ¿Tan mal acabaste anoche que tuviste que dormir en el pasillo? - Preguntó entonces Martha dedicándole a Lizzy una mirada pícara.
- Serás… - La chica se tuvo que morder la lengua y sus amigas rieron. ¡Con lo que odiaba ella ser el centro de atención! Le habría encantado que se pasaran el almuerzo preguntándole a Rose, pero no pudo ser. - No, a ver, fui a la fiesta con James y allí estuvimos bailando y charlando. Cuando nos cansamos, salimos a pasear y después él se fue hacia la Torre de Gryffindor y yo hacia la nuestra pero, al igual que Rose, no di con la solución al acertijo y nos quedamos en la puerta.
Las otras tres chicas asintieron, convencidas, provocando el alivio de las dos. Ambas habían contado la verdad, pero habían omitido detalles bastante importantes. Detalles con nombre y apellido. Por suerte no pudieron preguntar más porque el equipo de quidditch de Slytherin entró corriendo al comedor, todavía con sus uniformes y las escobas en la mano. Rose se mordió el labio al ver a Scorpius, recordando lo que había pasado la noche anterior. Junto a él iba Albus, al que tenía que contárselo en seguida aunque, probablemente, el rubio ya se lo habría dicho. Sin embargo, Nott llamó especialmente la atención de la pelirroja ya que, en lugar de irse con sus compañeros, se desvió hacia la mesa de Hufflepuff. Las cinco lo siguieron con la mirada hasta que se detuvo junto a Lucy. Se acercó a ella y, tras sonreírle, la besó.
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¿Qué está haciendo Nott con mi prima pequeña? - Rose abrió mucho los ojos, sorprendida. Buscó con la mirada al resto de sus primos que, desde la mesa de Gryffindor, lo fulminaban con la mirada. Albus negó con la cabeza y enarcó una ceja.
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Es verdad, no estabas aquí esta mañana. - Murmuró Caroline, colocándose un mechón rubio detrás de la oreja. - Se ha peleado con Molly delante de todo el mundo, al parecer se liaron en la fiesta y parece que va bastante bien la cosa.
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¡Pero mi prima tiene solo 14 años!
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Pues Lilly tiene su misma edad y fue a la fiesta con Jordan. - Añadió Lizzy. - James casi lo mata allí mismo.
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Esta mañana le harnpuesto pastillas de vómito en el café. - Eliza tuvo que reprimir una carcajada.- Ha sido un espectáculo muy desagradable y Lilly estaba muy enfadado con él y Fred.
Rose arrugó la frente. ¿Cómo había podido liarse todo tanto en una sola noche? Todo era culpa de Molly, si no hubiera organizado aquella fiesta, nada de aquello habría pasado. Tenía que hablar seriamente con ella, se había pasado de la raya, pero antes,tenía que ver a Al.
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¿Alguna tiene un trozo de pergamino que dejarme? - Preguntó.
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Sí, toma. - Dijo Martha, dándole un poco. - ¿También quieres una pluma?
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Por favor. - Rose cogió ambas cosas y garabateó un mensaje rápidamente. En cualquier otra ocasión habría ido ella misma a hablar con Albus, pero Malfoy estaba a su lado y no quería verlo. Miró los platos de sus amigas y vio que una ya había terminado. -Caro, ¿podrías llevarle esto a mi primo?
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¿A Al? - Preguntó esta, cogiendo el mensaje. La pelirroja asintió. - Claro.
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Gracias, eres un cielo.
Caroline se levantó y se dirigió hacia la mesa de Slytherin. Muchos se quedaron mirándola, pero ella los ignoró y se fue directamente hacia el hijo mediano de Harry Potter.
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Hola Albus. -Saludó.
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Hola, Caroline. -Respondió él, sonriendo. - ¿Qué tal?
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Muy bien, ¿y tú? -Contestó, sonrojándose un poco. No se lo había dicho a nadie pero, desde el año pasado, Albus le parecía muy mono.
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Cansado del entrenamiento, pero todo sea por ganaros. - Él le guiñó el ojo y ella no pudo evitar sonreír y negar con la cabeza. Albus le devolvió el gesto. Caroline era la chica más encantadora de Ravenclaw en su opinión.
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Ya os gustaría, este año vamos a machacaros a todos. - La rubia arrugó un poco la nariz. - De todas formas, no quiero entretenerte. Tu prima me ha pedido que te de esto.
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Gracias. - Dijo Albus, cogiendo la nota. - Dile que sí a lo que sea, no me hace falta leerla.
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De acuerdo. -Caroline asintió. - Ya nos vemos, Al.
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Hasta luego, Caro.
La rubia se marchó y Albus abrió la nota.
"Te veo en cuanto acabes de comer en el árbol de siempre junto al lago. Extremadamente importante. No se lo digas a nadie.
Rose."
Cuando Albus salió del castillo, su prima ya lo esperaba sentada leyendo el Profeta. La madre de Lizzy era una de las redactoras principales así que las chicas siempre tenían ejemplares gratis.
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¿Alguna vez descansas? - Preguntó, dejándose caer junto a ella sobre la hierba.
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Sabes que sí. - Rose bajó el periódico, apoyándolo sobre las rodillas. - Como todo el mundo también necesito desconectar.
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A veces parece que no. - Albus sonrió.
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¿Cómo os ha ido el entrenamiento? - Preguntó la pelirroja. Quería contarle a su primo lo que había pasado, pero no quería soltarlo directamente. Necesitaba hablar de otras cosas primero.
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¿Pretendes que le cuente eso a la capitana de Ravenclaw? - El chico enarcó una ceja.
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Soy tu prima.
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No puedo confraternizar con el enemigo. - Albus comenzó a reír y Rose le pegó en el hombro, fingiendo indignación. - Es como si yo te preguntara a ti.
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No entrenamos hasta esta tarde. - Se limitó a responder ella. - Pero tienes razón, no pienso revelarte nada aunque, debo advertirte, vas a tener una dura competencia. Lizzy es muy buena.
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Eso me dijo mi hermano el otro día. - Suspiró. - Decía que íbamos a ser los grandes perdedores de este año.
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Sabes que lo hace solo para desmotivarte. - Rose apoyó su mano en el hombro del chico. - No te preocupes, estoy convencida de que será un buen partido y podéis quedar segundos en el torneo.
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Gracias, supongo. - Albus puso los ojos en blanco y su prima comenzó a reír. Tras unos instantes, agitó la cabeza y se atrevió, por fin, a preguntar. Aunque sabía perfectamente lo que Rose quería contarle. - Pero supongo que no me has llamado para intentar sonsacarme información. ¿Qué te ha pasado?
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Anoche me lié con Scorpius. - La pelirroja tomó aire y lo soltó sin más.
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¿Cómo? - El pelinegro se hizo el sorprendido y abrió mucho los ojos. - Pero yo creía que os odiabais.
La chica volvió a repetir la misma historia, aunque esta vez no se dejó ningún detalle. Lo enfadada que estaba con Molly, lo mal que se sintió después de besar a Lorcan, la propia indiscreción de Albus al darle la contraseña del baño de prefectos a Scorpius y como este último primero la había encubierto y, después, había salido corriendo, probablemente avergonzado por lo que acababa de pasar.
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No sé qué hacer. - Rose suspiró. - Es como si no pudiera controlarme, no me gusta esta sensación.
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Tenéis que hablar de una vez. - Respondió su primo. - No podéis seguir así, por vuestra propia salud mental. No creo que sea tan difícil.
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¿Y qué le digo?
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¿Qué tal:"Hola Scorpius creo que tenemos que decidir si nos odiamos o nos gustamos de una maldita vez antes de que Albus se vuelva loco"?
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No te estamos volviendo loco. - La pelirroja frunció el ceño, pero no pudo contener una media sonrisa. - ¿Scorpius ya te lo había contado, verdad?
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Que va. - Mintió el chico.
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No me engañas, pero supongo que te ha dicho que no me lo digas, así que actuaré como si nada. - Ella negó con la cabeza. - Pero de todas formas, no quiero agobiarte con mis problemas, Al. Son solo míos.
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Era una broma, tonta, no me molesta ayudaros. - Albus suspiró. - Pero deberíais hablar de verdad, ya no solo por Pociones, sino por todo lo demás.
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Quizás después del partido, no puedo desconcentrarme ahora. - Respondió, arrancando trocitos de hierba del suelo de forma distraída. - Ni siquiera sé si… no importa.
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¿Qué? - Preguntó él mientras abrazaba a su prima, quien apoyó la cabeza en su hombro.
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¿Crees que le importo?
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Claro, ¿crees que si no sintiera algo por ti os habríais liado ya dos veces?
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Es Scorpius, ya sabes cómo es con las chicas. - Protestó ella. - Le encanta ir de flor en flor.
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Y nunca repite con nadie, excepto contigo. - Albus se mordió el labio. - Rose Weasley, ¿puede ser que estés un poco asustada?
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¿Por qué debería estarlo?
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Porque, quizás, estés empezando a sentir cosas por Scorpius… y él, cosas por ti.
Lizzy recorría los pasillos sola. Había subido al dormitorio a por algunas cosas y se dirigía rápidamente a la biblioteca. Quería terminar los deberes de Runas Antiguas antes del entrenamiento.
- ¡Lizzy, espera!
Se detuvo al escuchar cómo la llamaba. Se giró y vio a Charlie, el chico con el que había ido a Hogsmeade, avanzado hacia ella.
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Hola, Charlie. - Saludó, sonriendo. - ¿Qué pasa?
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Quería hablar contigo, ayer se me olvidó una cosa. - Dijo, nervioso, mientras se revolvía su pelo castaño.
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Dime.
Deslizó sus manos alrededor de la cintura de la chica, la acercó a él y la besó, ante su sorpresa. Lizzy abrió mucho los ojos primero, aunque después los cerró y se dejó llevar. Cuando ambos se separaron, se sonrieron pero, justo detrás de ellos, la chica pudo ver a alguien que la miraba fijamente. James. El chico se dio la vuelta y recorrió los pasillos rápidamente, tratando de apartar de su mente lo que acababa de ver.
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Veo que vas a la biblioteca, ¿te apetece que vayamos juntos? - Sugirió Charlie, mordiéndose el labio.
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Claro. - Lizzy sonrió, tratando de borrar de su memoria la mirada de James. - Vamos.
¡Buenos días a todos, seguimos de "resaca" después de la fiesta". Este capítulo es un poco de transición, pero aún así espero que os guste. Preparaos para el próximo porque... ¡tenemos partido de quidditch!
Con respecto a los capítulos de la semana que viene, voy a hacer un curso a otra ciudad pero intentaré subir los cuatro, aunque seguramente lo haría por la noche.
Muchas gracias a todos, como siempre, y no olvidéis comentar.
Besos,
Ladyluna10 :)