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La tercera generación: 24 años después — capítulo 36

El mes de enero pasó y con él llegó febrero y dos cumpleaños muy importantes: el de James Potter y el de Scorpius Malfoy. Por casualidades del destino ambos habían nacido el mismo día con un año de diferencia.

  • ¡Felicidades James!

Las voces de Fred y Jordan despertaron al chico aquella mañana. Abrió los ojos lentamente y se desperezó antes de incorporarse. Aquel 8 de febrero cumplía dieciocho años, ya era todo un adulto.

  • Gracias, tíos. - Respondió dedicándoles una sonrisa.

  • Felicidades. - Dijo su otro compañero de dormitorio, McLaggen, desde su cama, donde terminaba de abrocharse los cordones de los zapatos. Su tono de voz era cordial, pero nada más.

  • Gracias a ti también. - Dijo James con amabilidad. No tenían una buena relación ya que siempre había pensado que el otro chico era demasiado pretencioso, pero era su cumpleaños y quería tener un día perfecto.

  • ¡Ya verás qué día, esta noche vamos a organizar un fiestón! - Exclamó Fred. - Todo Gryffindor está invitado.

  • Será una pasada. - Añadió Jordan que, por fin, había recuperado la buena relación con sus dos amigos. - Alcohol, música, comida… ¡por fin algo con lo que romper la rutina!

  • Seguro que sí. - El cumpleañero volvió a sonreír. - Aunque ya os dije que no teníais que organizarme nada.

  • Cualquier excusa es buena para una fiesta. - Dijo el chico Weasley. - Además, eres nuestro amigo, claro que teníamos que prepararte algo así.

  • Lo que me recuerda, tenemos algo para ti. - Añadió Jordan.

Fred le dedicó una maliciosa sonrisa a su primo antes de darle una caja envuelta. James la abrió rápidamente y sacó una botella de whisky de fuego y un manual de quidditch, Cómo ser un buen capitán en diez sencillos pasos.

  • No los uses al mismo tiempo. - Le recomendó su primo.

  • Sí, no creo que sea buena idea volar después de beberte todo eso.

  • Muchas gracias chicos, les daré buen uso a ambas cosas. - James les guiñó un ojo y salió, por fin de la cama. - Voy a cambiarme, os veo abajo.

  • ¡Felicidades Scorpius!

  • ¿Qué hora es…? - Murmuró este, ignorando la felicitación de sus amigos.

  • Tan agradable como siempre. - Masculló su primo, cruzándose de brazos.

  • Hora de bajar a desayunar, pero nos esperábamos un poco más de entusiasmo. - Añadió Albus. - ¡Cumples diecisiete, por fin eres mayor de edad!

  • Podrás hacer magia fuera de Hogwarts y aparecerte. - Dijo John.

Scorpius se incorporó de un salto al escuchar aquello. Por un momento se le había olvidado qué día era. Se puso de pie rápidamente y corrió a vestirse.

  • Seguimos esperando un "gracias". - Insistió Theo.

  • ¡Muchísimas gracias, chicos, sois los mejores! - Exclamó con una sonrisa, mientras cogía un uniforme limpio. - ¿Está mejor así?

  • Te acabas de quedar sin regalo. - Albus se cruzó de brazos.

  • ¿Qué regalo? - Preguntó el rubio.

  • Una cosa fabulosa que te habíamos comprado, pero que hemos decidido no darte por tu comportamiento, jovencito. - Añadió Goyle.

  • ¡Oh, venga ya! Soy el mayor, no podéis tratarme así. - Scorpius lanzó una carcajada. - ¿Qué es?

Los tres se miraron durante unos instantes, tratando de decidir si se lo daban o no. Finalmente, Albus se encogió de hombros y los otros dos asintieron. El pelinegro se acercó a su cama y, de debajo de esta, sacó un paquete. Scorpius lo abrió rápidamente y sacó la nueva equipación de los Murciélagos de Ballycastle, su equipo de quidditch favorito.

  • ¡Me encanta! - Dijo, sonriendo. - Muchísimas gracias, chicos.

  • Ya sabemos que somos geniales. - Contestó Nott con arrogancia.

  • Los mejores amigos del mundo. - Añadió John.

  • Y que no podrías vivir sin nosotros. - Terminó Albus, enarcando una ceja. - No hace falta que lo digas.

  • Sois unos malditos egocéntricos. - Scorpius puso los ojos en blanco, pero sonrió. ¡Por fin era mayor de edad!

  • Termina de vestirte, te esperamos abajo para ir a desayunar.

En la mesa de Ravenclaw las chicas desayunaban lentamente, sumidas en un extraño silencio. Rose estaba agotada, la noche anterior se había acostado muy tarde preparando el regalo de Scorpius; Lizzy intentaba dar con algo que le gustara a James, pues el regalo que le había comprado aún no había llegado; Caroline estaba triste y hablaba poco desde que Albus y Clary comenzaron a salir; Martha pensaba en el partido contra Hufflepuff del sábado y Eliza intentaba recordar qué había olvidado hacer para Encantamientos.

  • ¿Había que entregar hoy una redacción para Encantamientos, verdad? - Preguntó, por fin, Eliza, rompiendo el silencio.

  • No, solo había que hacer unos ejercicios sobre el último encantamiento que vimos en clase. - Contestó Caro, con una media sonrisa.

  • ¡Menos mal! Estaba a punto de volverme loca. - Dijo, haciendo que las otras cuatro comenzaran a reír. - En serio, sabía que había que hacer algo, pero no tenía ni idea de qué.

  • ¿Por qué no nos preguntaste antes? - Martha negó con la cabeza.

  • No me acordaba. - La chica se sonrojó un poco y sus amigas volvieron a reír.

  • Para tu cumpleaños te regalaremos una agenda. - Dijo Rose.

  • Pero que esté encantada, anote las cosas solas y la siga a todas partes, sino no serviría de mucho. - Lizzy le sonrió y arrugó un poco la nariz.

  • Y hablando de cumpleaños…

Caro señaló con la cabeza la puerta, por donde los Slytherin de sexto curso entraban vitoreando a Scorpius y diciéndole a todo el mundo que era su cumpleaños. Rose sonrió al ver al chico y tuvo que reprimir sus ganas de correr hasta él para felicitarlo, abrazarlo y besarlo.

  • Parece que es el cumpleaños de tu "amigo", Rose. - Comentó Martha riendo.

  • Deberías ir a felicitarlo.

  • Lizzy le guiñó un ojo y la pelirroja la fulminó con la mirada.

  • Ya le gustaría a él.

Rose puso los ojos en blanco y terminó de comerse su trozo de pastel de chocolate. Miró de forma distraída hacia la mesa de las serpientes y se tocó el bolsillo de la túnica, donde tenía la nota que había escrito para Scorpius. Tenía que inventarse alguna excusa para ir hasta allí.

  • Chicas ahora vengo, tengo que hablar con Albus del regalo de cumpleaños de James. - Dijo, poniéndose de pie. Menos mal que ambos chicos cumplían años el mismo día.

Las demás asintieron y ella se alejó. Su primo le sonrió al verla acercarse. Sabía perfectamente a qué venía. Rose se quedó detrás de Scorpius, justo enfrente de Albus y comenzó a hablar con naturalidad.

  • Hola, Al.

  • ¿Qué pasa, Rose?

  • ¿Está listo el regalo de James? - Preguntó.

  • Sí, lo tiene Lilly, esta tarde se lo daremos. - Contestó él. - También es hoy el cumpleaños de Scorpius, por si no lo sabías.

El rubio se giró un poco para mirarla y le dedicó una media sonrisa traviesa que hizo que la pelirroja tuviera que controlarse para no delatarse delante de todo el colegio.

  • Felicidades, Malfoy. - Dijo de forma seca, notando cómo el corazón le latía con fuerza.

  • Gracias, Weasley. - Sus ojos se cruzaron y ella se llevó la mano al bolsillo. Él entendió lo que ella quiso decirle y extendió una mano de forma disimulada.

  • Bueno, me marcho ya. - Dejó caer la nota. - Avísame con la hora cuando hables con Lilly y Hugo. Hasta luego, Albus.

  • Adiós, Rose.

Scorpius bajó la mirada y sonrió. Le costaba fingir que no había nada entre ellos, pero al mismo tiempo era también emocionante. Comió rápidamente y se marchó el primero del Gran Comedor. Quería saber qué ponía en la nota.

"S,

Esta noche, a las once, en la puerta de tu sala común. Noche en los jardines. Pídele a Albus el mapa.

Feliz cumpleaños,

R."

El rubio sonrió. No podía esperar a que llegara la hora.

James y sus amigos estaban en uno de los patios disfrutando de su hora libre. El pelinegro escuchaba a sus amigos hablar de la fiesta cuando, de repente, notó algo que le quemaba la piel. Frunció el ceño y se sacó del bolsillo la moneda que Lizzy y él usaban para comunicarse en secreto desde su quinto curso. Miró a su alrededor, consciente de que la chica tenía que estar cerca. La vio en uno de los pasillos haciéndole gestos.

  • Voy un momento al baño, en seguida vuelvo. - Mintió.

Se puso de pie y anduvo hasta el corredor rápidamente. La morena sonrió y lo guió hasta un pasillo más pequeño, oculto de las miradas indiscretas de la gente.

  • Ven. - Dijo, señalándole un tapiz. Se ocultó tras él y el chico la siguió. - Feliz cumpleaños, Jamie.

Lo besó y él la atrajo hacia sí. Cuando se separaron ambos sonrieron.

  • Gracias, Lizz. - Murmuró.

  • Pero, ¿no deberías estar en clase?

  • Solo tenía Adivinación. - Contestó ella, quitándole importancia con un gesto. - Adivino más cosas que Trelawney, lo sabes tan bien como yo.

  • Eres toda una rebelde. - Le dedicó una media sonrisa.

  • Pues como tú. - Lizzy sonrió y lo besó otra vez.

 - Espera, - James se obligó a separarla de él y la chica lo miró molesta. - ¿no crees que esto es un poco arriesgado?

  • Nunca pasa nadie por este sitio y no van a mirar aquí detrás. - Dijo. - Además, tenía que felicitarte, no te he visto en el desayuno.

  • Es que he bajado tarde y ya te habías marchado. - Se excusó él. - ¿Y qué me has comprado?

  • Pues siento decirte que mi regalo todavía no ha llegado, pero puedo darte un adelanto de lo que va a pasar esta noche. - Se puso de puntillas y volvió a besarlo, ahora con más pasión, pegándose a él.

  • ¿Esta noche? - Murmuró él cuando se separaron para tomar aire.

  • Bueno, había pensado que podíamos pasar la noche en la Sala de los Menesteres. - Dijo en su oído. Él se estremeció mientras ella comenzaba a besar su cuello. - Tú y yo solos, ya sabes.

  • Me habían organizado una fiesta, pero… - Tragó saliva, intentando concentrarse mientras la chica subía ahora besando su mandíbula y enredaba una de sus manos en su pelo. Aquellos eran sus puntos débiles y ella lo sabía. - Elizabeth, si sigues no respondo de mis actos.

  • Pues ven esta noche y terminamos lo que hemos empezado. - Llegó hasta sus labios y lo besó con pasión. James la elevó y la apoyó contra la pared mientras ella enredaba las piernas alrededor de su cintura.

  • Supongo que pueden hacer la fiesta sin mí. - Murmuró antes de morder el labio de la chica.

Lizzy gimió un poco, pero se obligó a apartar a James y puso de nuevo los pies en el suelo, para frustración de ambos.

  • Lo siento, si hubieras seguido, no me hubiera podido controlar.

  • Eres muy persuasiva, Collins.

  • Lo sé, Potter. - Le guiñó el ojo. - ¿Tienes la capa?

  • No, pero la tiene Lilly así que se la pediré a ella e iré a recogerte. - Contestó él. - Te avisaré usando la moneda.

  • Está bien. - Lizzy lo besó una vez más. - ¿Vienes?

  • Dame un par de minutos para recuperarme. - Comentó con una sonrisa burlona. - Aunque, mejor, sal tú primero, por si pasa alguien.

  • De acuerdo, hasta esta noche cumpleañero.

  • Hasta luego, Lizz.

James esperó cinco minutos y tomó aire unas cuantas veces antes de salir. Cuando llegó sus amigos lo interrogaron con la mirada.

  • Chicos, creo que vais a tener que celebrar esa fiesta sin mí.

Bueno, bueno, a ver cómo terminan estos cumpleaños ;)

La semana que viene empiezo la facultad de nuevo, pero como tengo ya muchos capítulos escritos seguiré publicando a este ritmo (aunque no puedo aseguraros que publique a una hora determinada como intento hacer ahora). El del lunes os pudo decir que lo subiré por la mañana, pero los demás no tengo ni idea jajajaja

Espero vuestras opiniones (qué os ha parecido el capítulo, qué creéis que sucederá en el próximo...) y, como siempre, muchísimas gracias por vuestro apoyo.

Besos,

Ladyluna10 :)