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La tercera generación: 24 años después — capítulo 33
Lilly llevaba toda la tarde estudiando en la biblioteca y comenzaba a estar cansada. Normalmente iba con Hugo o Lucy, pero aquel día estaba sola, además, nadie se había sentado con ella. Estaba terminando una redacción para Herbología cuando alguien apoyó varios libros en su mesa. Levantó la mirada y sonrió al ver a Lorcan.
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Hola. - Saludó la pelirroja.
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Hola, Lilly, ¿te importa si me siento aquí? - Preguntó el rubio.
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En absoluto, la verdad es que estaba empezando a aburrirme.
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¿Qué estás estudiando? - Le preguntó, sentándose.
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Herbología. - Contestó la chica. - Tengo que entregarle esta redacción mañana al profesor Longbottom, pero es muy difícil.
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¿Quieres que le eche un vistazo? No es mi mejor asignatura, pero no se me da mal.
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¿De verdad? - No pudo evitar sonreír. Le vendría muy bien algo de ayuda, pero no podía evitar sentirse culpable. - ¿No tienes nada más importante que hacer? Estás preparando tus ÉXTASIS, seguro que tienes muchos deberes.
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Lo miraré solo por encima, tranquila. - Insistió él. - Es mi forma de pedirte perdón, sé que no te sentó bien que castigara a Jordan y tu hermano aunque, en mi defensa, diré que se lo merecían.
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Está bien, muchas gracias Lorcan.
Lilly le dio la redacción y esperó mientras él leía rápidamente. No tardó demasiado en devolvérsela.
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Está bastante bien, aunque para la próxima intenta consultar más manuales, se nota que has usado solo un par de ellos. - Le recomendó. - Por lo demás está bien, los datos son correctos y no hay contradicciones.
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Muchísimas gracias, en serio. - Lilly volvió a sonreír. - No me gustan mucho las plantas, me resultan muy aburridas.
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¿Y qué te gusta?
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Las pociones. - La chica se encogió de hombros. - Me encantan y se me dan bastante bien. Eso de poder alterar una cosa y transformarla en otra… Es genial, te da un poder que jamás podrías conseguir únicamente con una varita.
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Vaya. - El chico estaba impresionado. Jamás nadie le había hablado sobre las pociones con tanta pasión.
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Pues entonces te gustarán mis deberes, estamos preparando Amortentia en clase y tengo que investigar un poco.
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Tengo muchas ganas de llegar a séptimo para poder preparar cosas guays de verdad. - Suspiró al decir aquello. - De momento solo hacemos tonterías.
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Las clases mejoran cuando llegas a quinto, no te preocupes. - Contestó él mientras desenrollaba su pergamino y cogía una pluma. - Aunque si te nombran prefecta tendrás muchas obligaciones.
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¿Crees que precisamente a mí me harán prefecta? - Lilly enarcó una ceja. - Eso no hay quien se lo crea, doy bastantes problemas aunque no lo parezca.
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Son los genes Potter mezclados con los Weasley. - Bromeó Lorcan. - Aunque tú no eres tan bromista como James.
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Solo lo soy a veces, procuro que nadie me descubra. - Lilly se echó hacia delante sobre la mesa para decirle aquello. Se mordió el labio antes de seguir hablando. - Lorcan, ¿te puedo preguntar una cosa?
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Claro.
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Pero nadie puede enterarse de esto, es una cosa que se le ocurrió a mi prima Victoire para castigar un poco a James por todo lo que se mete en mi vida. - Susurró.
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¿Debería asustarme?
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Solo quiero saber qué castigo podría caerme, puedes fingir no saber nada después de que te lo diga, no puedo pedirte que me cubras.
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A ver, cuéntame.
La chica le explicó su plan ante la mirada de asombro del rubio. Cuando terminó, se acomodó bien en su sitio y lo miró, dedicándole la mejor de sus sonrisas.
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Lilly, no puedes contarle algo así al Delegado y esperar que no haga nada. - El chico negó con la cabeza.
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¿Se lo vas a decir a McGonagall? - Preguntó ella, un poco asustada.
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Claro que no, James se lo merece, solo constataba un hecho. - Sonrió al decir aquello.
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Por un momento me has asustado… - Lilly suspiró, aliviada.
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Nadie en su sano juicio te castigaría por eso, quizás tendrías que limpiar un par de tardes o ayudar a algún profesor, pero nada más. - Respondió él finalmente.
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¿Estás seguro?
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Por supuesto. - Se encogió de hombros. - Ningún profesor lo reconocerá, pero a todo el mundo le encantará ver a James tan… humillado.
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Yo no lo habría dicho mejor. - La pelirroja sonrió. - Pues tengo que hablar con una persona que me ayude, pero lo haré. - Se levantó de la silla y se acercó a Lorcan. Le dio un beso en la mejilla y habló en su oído. - Muchas gracias.
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De… de nada.
Lilly recogió sus cosas y se marchó de la biblioteca, dejando al chico sorprendido, pero sonriente. Aquella chica era única.
- ¡Lizzy!
La chica se volvió al escuchar cómo la llamaban. Iba sola por el pasillo, venía de ver a James y se dirigía hacia su sala común.
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Lilly, ¿qué pasa? - Le preguntó a la pelirroja en cuanto esta la alcanzó.
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Tengo que pedirte un favor.
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Claro, ¿necesitas ayuda con alguna asignatura? - Se ofreció la morena rápidamente.
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No, es para otra cosa. - Soltó una risa nerviosa al decir aquello, lo que provocó que Lizzy frunciera un poco el ceño.
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¿Qué has hecho?
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Todavía nada. - Suspiró. - Necesito tu ayuda para hacerle una cosa a James.
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Soy toda oídos.
Lilly le explicó el plan que Victoire le había sugerido en Navidad rápidamente. La morena no pudo evitar abrir la boca, aquello era demasiado bueno, pero podía salir muy mal.
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No pueden volver a castigarme, Lilly. - Lizzy bajó la mirada.
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Yo asumiré toda la culpa, nadie tiene que saber qué tú me has ayudado, no creo que haya muchos testigos, pero no dirán nada, tranquila. - Insistió la pelirroja. - Todo el mundo querrá verlo, sabes tan bien como yo que se lo merece.
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¿Y por qué yo? ¿Por qué no se lo pides a Fred o a alguna de tus primas?
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Fred no colaboraría, además, sabes tan bien como yo que solo tú puedes hacerlo. - Lizzy se sonrojó ante el comentario de la chica. - Mira, no sé qué hay entre vosotros, pero a mí no me engañáis. Eres la única que puede hacerlo y salir con vida.
-
Somos solo amigos…
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Podéis mentir todo lo que queráis. - Lilly negó con la cabeza. - Venga, por favor, así podrás vengarte por el castigo.
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¿Sabes que puedes llegar a ser tan pesada como tu hermano? - La morena puso los ojos en blanco. - Te ayudaré, pero si alguien me acusa de algo lo negaré todo.
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¡Muchas gracias, Lizzy! - Lilly la abrazó. - Mañana te confirmaré la hora.
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Espero no arrepentirme de esto.
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¡Terminamos por hoy! - Exclamó James desde su escoba. Estaba cansado, llevaban hora y media entrenando. - ¡Pero recordad que tenemos que darlo todo en los entrenamientos de esta semana si queremos ganarle a Slytherin el sábado.
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¡Sí, capitán! - Respondió Fred bromeando por lo que se ganó una mirada de reproche por parte de su primo.
-
Hablo en serio chicos, tenemos que ganarles si queremos optar al título este año, el equipo de Ravenclaw es muy fuerte. - Descendió hasta llegar al suelo y se bajó de su escoba.
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¿Ahora te arrepientes de haber entrenado a Collins? - Preguntó Fred agarrando al chico por el hombro.
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Claro que no, es Lizzy, si puedo ayudarla lo haré y si ella puede ayudarme lo hará, pero Rose y Martha dan miedo. - Explicó él mientras se dirigían juntos hacia los vestuarios.
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Lo haremos bien, ya verás, este año volveremos a ser campeones. - Trató de animarlo su primo. - De momento, centrémonos en acabar con esas serpientes.
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Pues sí. - Suspiró. - Voy a cambiarme aquí, te veo en la sala común si quieres.
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Vale. - Fred se encogió de hombros. Él siempre se duchaba en los dormitorios, pero su primo prefería hacerlo en los vestuarios.
En los vestuarios solo se quedaron James, Lilly, Hugo y el otro golpeador del equipo, un chico de quinto. Los demás preferían también cambiarse arriba. La pelirroja miraba nerviosa hacia la puerta. Su hermano estaba en la ducha y su plan no iba a tardar en comenzar. Suspiró al ver cómo Lizzy entraba a los vestuarios echa una furia.
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¡James Sirius Potter! - Exclamó provocando que los otros dos chicos la miraran. - ¿Dónde está?
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En la ducha, ¿qué pasa? - Hugo se sorprendió al ver a la mejor amiga de su hermana allí.
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¡Oh, no quieras saberlo! - Respondió ella, dirigiéndose hacia las duchas.
Los dos chicos intercambiaron una mirada y se marcharon de los vestuarios - la chica tenía razón, no querían saber lo que sucedía -, aunque Lilly se quedó. James había escuchado las voces y asomó la cabeza.
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¿Lizzy?
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¡De verdad James, no tienes perdón! ¿Cómo te has atrevido?
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¿Pero qué ocurre? - Preguntó él, nervioso. No había hecho nada, no sabía qué le pasaba a la Ravenclaw.
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¡Ahora hazte el tonto! - Exclamó ella, acercándose más a él para taparle el campo de visión de forma que no viera a su hermana.
-
De verdad, no sé qué te ocurre, ¿me dejas que termine de ducharme y hablamos más tranquilos?
-
¡No, estoy harta de ser siempre la última para todo!
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De verdad, no sé qué es lo que pasa, ¿te ha dicho algo alguna chica? - Bajó la voz antes de seguir hablando. - Porque si es así ten claro que te ha mentido, no he estado con nadie desde la pelirroja.
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No es nada de eso. - Lizzy negó con la cabeza, aunque la alegró confirmar aquello. - Pero tú sigue actuando como si nada.
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Lizz…
-
¡No me llames Lizz, no tienes derecho después de lo que has hecho!
De repente, ambos escucharon un golpe a lo lejos. Aquella era la señal y la morena suspiró, aliviada. Por fin podría acabar con aquello.
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Dame un minuto para salir de la ducha y hablamos de lo que ha pasado. - En sus ojos vio reflejada la preocupación y sintió remordimientos. Quizás se había pasado un poco.
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No, da igual, déjalo. - Negó con la cabeza. - Me voy a mi sala común, ya hablaremos de esto más tarde.
Dicho esto, se dio la vuelta y salió rápidamente de los vestuarios, haciendo oídos sordos a los gritos del chico.
- ¡Elizabeth espera, quiero saber lo que pasa! ¡Elizabeth!
En la puerta Lilly la miraba, aguantando la risa, con toda la ropa de James y su varita en la mano.
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¿Lo tienes todo?
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Sí, muchas gracias por tu ayuda, ha sido genial. - Respondió la pequeña.
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Date prisa, nos va a pillar aquí. - Lizzy también aguantaba la risa a duras penas. - ¡Vamos!
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Espera, quiero escucharlo cuando salga. - Pidió y la otra no se pudo negar. Iba a ser buenísimo así que ambas esperaron apoyadas en la puerta. El chico no tardó ni un minuto en salir.
-
¡Maldita Elizabeth, verás cuando te pille!
Las dos salieron corriendo hacia el castillo sin poder parar de reír. Si él supiera quién era la artífice de aquello... No tardó en salir de los vestuarios y las vio a lo lejos.
- ¡No puede ser! - Exclamó.
- ¡Lilly Luna Potter, ¿has colaborado en esto?!
La pelirroja se volvió y Lizzy se detuvo a su lado. Estaban a una distancia prudencial del chico que venía corriendo, envuelto solo en una pequeña toalla.
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En realidad, esta es mi pequeña venganza por fastidiar mi relación con Jordan. - Respondió Lilly con chulería. - Lizzy solo me ha echado una mano.
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Tu hermanita es muy persuasiva. - Añadió la aludida, sin parar de reír.
-
Os vais a enterar.
Las dos empezaron a correr de nuevo, esta vez, intentando escapar del chico que las perseguía. Entraron en el castillo y la pelirroja agarró del brazo a la otra.
- ¡Por aquí! - Exclamó, señalando las escaleras que bajaban. - Tengo un plan, tranquila.
La morena se dejó llevar. Era mejor que ir hasta la torre de Ravenclaw, tendría que subir muchos pisos y adivinar la contraseña - lo que no era siempre tarea fácil -. Bajaron hasta las mazmorras y, desde allí, se dirigieron hacia el pasillo que llevaba a la sala común de Slytherin. Albus las esperaba en la puerta, murmuró unas palabras y abrió la entrada.
- ¡Rápido, entrad!
Las dos aceleraron aún más el paso, aunque empezaban a estar cansadas ya. Lizzy miró al pasillo una última vez y pudo ver a James corriendo hacia ellas. Le dedicó una sonrisa antes de atravesar la entrada y que esta se cerrara a su espalda.
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¡Estáis locas! - Albus no paraba de reír al ver a su hermana con la ropa de James.
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¿Qué ocurre? - Malfoy y Nott, que estaban sentados en unos sillones, se acercaron a ellas al verlas entrar.
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Nada pero, ¿podríais darnos asilo político hasta el mes que viene? - Preguntó Lizzy, también riendo.
¡Feliz viernes a todos! Aquí os traigo un nuevo capítulo. Venganza dulce venganza :3 No me diréis que James no se lo tenía merecido, ¿eh? Así aprenderá a no meterse donde no le llaman jajajaja
Espero que os haya gustado y no olvidéis dejar vuestra opinión :)
Buen fin de semana a todos y nos leemos pronto.
Muchos besitos,
Ladyluna10 :)