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La tercera generación: 24 años después — capítulo 32
Rose, Martha, Caroline y Eliza llevaban todo el día dando vueltas de un lado para otro. Aquel viernes era 6 de enero y Lizzy cumplía, por fin, 17 años. Era la primera del grupo en convertirse en mayor de edad así que querían hacer algo especial y, además, desde la broma estaba de mal humor y algo deprimida. Sus padres estaban furiosos con ella y le enviaron un par de cartas llenas de reproches y muchos de sus compañeros le echaban en cara haber perdido 60 puntos.
Las tres, ayudadas por los chicos de sexto año y algunos que otros chicos más de su casa, decoraban la sala común mientras la chica estaba en su castigo.
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Seguro que esto le encanta. - Comentó Martha mientras colgaba una pancarta con la ayuda de Will.
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Habéis tenido una muy buena idea. - Dijo él. - Estoy convencido de que la animará, ¿viste su último entrenamiento de quidditch? Fue horrible.
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¿Haces esto por Lizzy o por el equipo, Will? - Preguntó Rose que terminaba de colocar la bebida y la comida en unas mesas cercanas y lo había escuchado todo.
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Por ella por supuesto, pero una cosa no quita la otra. - El chico le dedicó una media sonrisa. No era ningún secreto que estaba obsesionado con el quidditch como su padre. - ¿A qué hora viene?
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No puede quedarle mucho. - Rose suspiró.
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A no ser que James la entretenga. - Puntualizó Eliza que acababa de bajar con el regalo que le habían comprado.
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Sigue un poco molesta con él, además le dije que no se entretuviera, que tenía que contarle una cosa muy importante que no podía esperar. - Explicó la pelirroja.
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Genial. - Caroline llegó acompañada de Lyssander Scamander. - ¿Quién falta?
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Creo que estamos todos. - Rose repasó con la mirada a los presentes: todos los de sexto, el equipo de quidditch al completo, los miembros de Ravenclaw del Club de Encantamientos al que solía asistir Lizzy y algunos chicos y chicas de séptimo, quinto y cuarto.
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Ya solo nos queda esperar.
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James tengo que irme en serio. - Lizzy se quejó por quinta vez mientras el chico la guiaba por los pasillos con los ojos vendados.
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Rose es una exagerada, seguro que no es para tanto, además no vamos a entretenernos demasiado. - Volvió a defenderse el chico mientras reía.
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Me va a matar como llegue muy tarde...
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Ya te he dicho que no vamos a tardar.
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También dijiste que no pasaría nada si hacíamos aquella broma y mira. - Replicó Lizzy todavía algo molesta.
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No ha sido para tanto. - Se defendió el chico. - Solo tenemos que limpiar un poco el castillo, podría haber sido mucho peor.
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Es la última vez que te hago caso. - Se quejó recordando cómo aquella mañana en Grimmauld Place él le contó su "fabulosa idea" y ella, después de dudar mucho, se dejó convencer. Se sonrojó un poco. - Además, no jugaste limpio, si lo hubieras hecho no habría accedido.
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Claro, sería eso. - Él sonrió.
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Aunque, si no recuerdo mal, fuiste tú quien sugirió utilizar ese ingrediente tan raro de la despensa de tu padre para hacer que los efectos duraran más tiempo.
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Es que la mezcla que tú querías hacer podía resultar inestable y solo los habría pringado un poco. - Se defendió ella. - Lo hice solo por tu propio bien. Si ibas o, mejor dicho, íbamos a ganarnos un castigo teníamos que hacer las cosas a lo grande.
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Haz bien las cosas o no las hagas, ¿verdad? - No pudo evitar lanzar una carcajada. - Anda, deja de quejarte, ya estamos llegando casi.
Lizzy negó con la cabeza pero se dejó guiar por James quien no se detuvo hasta llegar a la puerta de la Sala de los Menesteres. Cuando esta apareció, la abrió y condujo a la chica dentro. Como siempre que iban los dos había una cama gigantesca con dosel blanco casi transparente, un par de sillones y una mesita.
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Ya hemos llegado. - Ayudó a Lizzy a sentarse en la cama, sacó un paquete envuelto de su túnica y la quitó la venda. - Feliz cumpleaños, Lizz.
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James, no tenías que haberte molestado. - Se mordió el labio y cogió el regalo. Una novela muggle, Cumbres borrascosas de Emily Brontë.
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¿La has leído? Mi tía me la recomendó, espero que te guste pero si no puedo cambiarla, le enviaré una lechuza a mi tía y seguro que me envía otra. - Dijo nervioso antes de que ella pudiera decir nada.
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Seguro que es genial, Jamie. - Sonrió y se acercó un poco a él. Sus labios estaban a apenas unos milímetros. - Gracias.
Recorrió la corta distancia que los separaba y lo besó con ganas. Había estado tan enfadada con él toda esa semana que no había pasado nada entre ellos desde que se liaron en el baño del tren. Él la atrajo hacia sí y apoyó una mano en su cintura mientras la besaba con pasión.
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No quiero ser una aguafiestas, pero… - Le costó separarse de él para decir aquello, pero sabía que Rose la estaba esperando y no podía quedarse a pasar la noche en aquella sala con él por mucho que quisiera en aquel momento.
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Seguro que no es nada importante, relájate. - Murmuró él antes de besarla de nuevo y morderle el labio. Lizzy gimió un poco y él sonrió. Sabía perfectamente cuáles eran sus puntos débiles.
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No puedo Jamie, tengo que irme. - Contuvo un suspiro. James había comenzado a mordisquear su oreja.
-Venga Lizz, si tienes tantas ganas como yo. - Murmuró en su oído haciendo que se estremeciera. - Venga…
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Solo quince minutos. - Accedió al final la chica mientras James bajaba hacia su cuello y comenzaba a besarlo. - O mejor media hora.
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Podremos apañarnos.
Una hora más tarde, Lizzy entró en la torre de Ravenclaw. No se había dado cuenta de la hora que era y solo esperaba que Rose no estuviera muy enfadada con ella.
- ¡Felicidades!
Se quedó quieta, con los ojos muy abiertos. Todos sus amigos - o, al menos, todos los que pertenecían a su casa - estaban allí y la sala estaba llena de globos y carteles.
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¿Pero qué…? - Estaba muy sorprendida, no se esperaba aquello.
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¡Feliz cumpleaños, Lizzy!
-
Sus amigas se acercaron a ella y la abrazaron.
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Muchas gracias chicas, esto es increíble. - Les dedicó una sonrisa agradecida. Se mordió el labio. Por fin entendía por qué Rose le había dicho que fuera rápidamente a la sala común.
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Y encima llego tardísimo, habéis tenido que esperarme y todo.
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Justo eso iba a preguntarte, ¿no se suponía que tu castigo terminaba hace algo más de una hora?
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Martha enarcó una ceja.
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Es que James me ha dado mi regalo y me ha entretenido. - Se excusó la cumpleañera enseñándoles el libro.
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Nos lo imaginábamos. - Las cuatro empezaron a reír y Lizzy notó cómo su cara se ponía completamente roja.
Poco a poco el resto de compañeros se fue acercando para felicitarla y darle sus regalos.
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No teníais que haberos molestado. - Decía una y otra vez, con una gran sonrisa pintada en sus labios.
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Todo sea por nuestra buscadora favorita. - Will se encogió de hombros y le dio el regalo del equipo, un libro sobre los mejores buscadores de todos los tiempos. - Esto es por si quieres coger ideas para los próximos partidos.
Lizzy negó con la cabeza, pero no perdió la sonrisa en ningún momento. Sus amigas tenían razón, eso era justo lo que necesitaba para olvidarse de su castigo.
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¿Y qué se siente siendo mayor de edad? - Le preguntó una chica de quinto curso que iba con ella al Club de Encantamientos, mirándola de forma soñadora.
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Un gran alivio, ¡por fin podré dejar de usar la red flu!
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Pues entonces, esto te alegrará mucho. - Lorcan entró a la sala común con un folio entre sus manos y se lo tendió a Lizzy. - Creo que deberías ser la primera en inscribirte por ser la cumpleañera.
-
Gracias, Lorcan. - La chica sonrió y lo abrazó. Él, al principio se quedó quieto, no se esperaba aquello, pero después también sonrió y le devolvió el abrazo.
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¿Qué ocurre? - Preguntó Rose, acercándose. El rubio y ella se miraron durante unos instantes. Su relación seguía tensa después de todo lo que había pasado.
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¡Comienza el curso de aparición! - Exclamó su amiga, enseñándole el papel, sin darse cuenta de que la pelirroja no le estaba prestando atención. - Voy a apuntarme ya.
-
¿Podemos hablar, Rose? - Le preguntó el rubio.
-
Claro. - Ella se encogió de hombros, aunque no pudo evitar ponerse nerviosa. Esperaba que no la invitara a salir otra vez.
Los dos se alejaron un poco de los demás y se sentaron en un rincón, el uno frente al otro. Lorcan parecía también inquieto, no paraba de mover la pierna y tenía los labios apretados. Durante unos instantes ninguno habló, cosa que aumentó el nerviosismo de Rose que no pudo evitar morderse el labio.
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No sé por dónde empezar. - Murmuró por fin el chico.
-
¿Por el principio, quizás?
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Su voz sonó temblorosa y no pudo evitar sonreír con cierto nerviosismo.
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Sí, será lo mejor. - Su mirada se quedó fija en la de ella y sonrió lentamente. - Ya hablamos después de nuestra fallida cita, pero creo que no he sido justo contigo. Sí, me gustabas mucho desde hacía tiempo y tú no me correspondías, pero eso no me daba derecho a retirarte la palabra y tratarte así. No puedo obligarte a quererme y he tardado demasiado en darme cuenta. ¿Podrás perdonarme?
-
Lorcan, me conformo con volver a ser amigos. - La pelirroja se encogió de hombros. - Hice mal al besarte, pero me sirvió para darme cuenta de que no sentía nada por ti. Tú vales mucho, seguro que hay muchas chicas detrás de ti pero tú estabas tan cegado que no te dabas cuenta de ello.
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¿Sabes? No eres la primera que me dice eso. - El rubio arrugó el ceño recordando a otra pelirroja. - Quizás tengáis razón.
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Pues claro que la tenemos, aunque no sé quién es ella. - Sonrió. - ¡A lo mejor le gustas y por eso te lo dijo! ¿No lo has pensado?
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No…
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¿Quién sabe? - Rose sabía que ese comentario ocultaba un doble sentido, pero tampoco quería darle falsas esperanzas al chico, bastante mal lo había pasado ya por su culpa. - Acércate a ella, ¿sois ya amigos?
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Bueno, es que ella es más pequeña, no coincidimos mucho. - El chico se sonrojó. ¿Estaba Rose Weasley dándole consejos de amor? Y, lo más importante, ¿era consciente de que le estaba diciendo que ligara con su prima pequeña? No, claro que no, ¿quién iba a imaginarse que había tenido aquella conversación con Lilly Potter? Aquello era una locura, no podía tener nada con ella.
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¿Cómo de pequeña? - Preguntó la pelirroja.
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Está en cuarto.
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Ah bueno, entonces no es tanto. - Suspiró. - Siempre puedes encontrártela en la biblioteca o quedar con ella para ayudarla en alguna asignatura. Aprovecha tu inteligencia y lo de ser el Delegado.
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Después de ese comentario creo que no podré recomendarte para que lo seas tú el año que viene. - Lorcan negó con la cabeza, pero no pudo ocultar una media sonrisa.
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Tú ya me entiendes.
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Me alegra haber hablado contigo, Rose. - El chico se puso de pie. - Te dejo para que disfrutes de la fiesta, yo me quedaré por aquí con los chicos de séptimo, si no os importa.
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Estás más que invitado.
Le sonrió una última vez y él se dirigió hacia el grupo en el que estaban su hermano y el resto de sus amigos mientras ella se dirigía hacia las chicas. Iba a ser una buena noche.
¡Aquí os dejo un nuevo capítulo! :)
Espero que os haya gustado - incluso a los que no les cae muy bien Lizzy xD - y me dejéis vuestras opiniones en los comentarios.
Besitos,
Ladyluna10 :)