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La tercera generación: 24 años después — capítulo 49

La fiesta duró toda la noche, aunque hubo quienes desaparecieron a altas horas de la madrugada. Hubo gente de todas las casas, música, baile, whisky de fuego y, sobre todo, mucha diversión. Lilly se pasó toda la noche sentada en un sofá hablando con Lorcan hasta que consiguió sacarlo a bailar, momento que aprovechó para besarlo. Por suerte para ella, Albus estaba demasiado ocupado hablando con Caroline - que estaba ligeramente borracha y no podía parar de reír, por lo que se había olvidado de todo lo que había pasado en los últimos meses - y James se había marchado con Lizzy hacía ya bastante rato. El rubio correspondió el beso, al principio un poco intranquilo, no podía olvidar que Lilly tenía solo 14 años, pero después se dejó llevar completamente. La pelirroja lo tenía completamente loco.

Rose se despertó a la mañana siguiente junto a Scorpius, en su dormitorio. Sabían que se les habían adelantado y la Sala de los Menesteres ya estaba ocupada, así que invitó al chico a dormir en la torre de Ravenclaw aunque, para eso, habían tenido que burlar la protección de los dormitorios de las chicas. El chico seguía dormido y ella se incorporó lentamente. Habían corrido el dosel y puesto algunos hechizos silenciadores para que sus compañeras de habitación no se dieran cuenta de que estaba ahí, aunque intuía que ya lo sabían. Rose se sentó con cuidado. No sabía qué hora era, pero no debía ser demasiado tarde así que podrían pasar algo de tiempo en la cama. Por suerte no tenían clase hasta el miércoles, por el aniversario de la Batalla de Hogwarts. Sacó un libro que tenía guardado debajo del colchón y empezó a leer. Estuvo un rato leyendo, hasta que una voz adormilada la interrumpió.

  • ¿Tan temprano y ya con un libro?

  • Algo tenía que hacer mientras te despertabas, dormilón. - Contestó con una sonrisa, sin apartar la vista de su libro. - En cuanto termine esta página tendrás toda mi atención.

  • ¿Tengo que esperar? - Preguntó el chico con tono lastimoso acercándose a ella y empezando a besar su cuello. Rose se estremeció y lo miró de reojo. - ¿Te estoy distrayendo?

  • No. - Mintió, releyendo la misma frase por tercera vez y tratando de concentrarse. El chico siguió besándola hasta que ella se rindió y cerró el libro. Lo miró con el ceño fruncido y él empezó a reír. - No es divertido, estaba en la parte más interesante.

  • Déjame entonces que te lo compense.

Scorpius comenzó a besarla y Rose sonrió, dejándose hacer. Pasaron así un rato, hasta que la pelirroja se separó de él, con las mejillas rojas y el pelo revuelto.

  • No es que quiera parar, Scorp, pero te recuerdo que detrás de estas cortinas están mis amigas.

  • Maldita Lizzy, seguro que fue ella quien convenció a James para irse tan pronto y poder quedarse con la Sala de los Menesteres. - Masculló el Slytherin por lo bajo.

  • No seas malo, están reconciliándose. - Rose sonrió al decir aquello.

  • Pues espero que no les lleve mucho tiempo, esa habitación no es solo suya. - Añadió, cruzándose de brazos.

  • Oh, sí, deberíamos hacer un calendario para que nadie la acapare. - La chica puso los ojos en blanco. - Podríamos dormir allí mañana por la noche.

  • ¿Y por qué no hoy?

  • ¿Conoces a James y Lizzy? No creo que salgan de ahí hasta que sea estrictamente necesario. - Rose negó con la cabeza antes de depositar un beso en la mejilla de su novio. - Anda, puedo avisarte cuando vuelva al castillo o puedes esperarme directamente allí, seguro que no hay nadie.

  • Es verdad, mañana vas a la fiesta esa.

La "fiesta esa" era la conmemoración de los 25 años de la Batalla de Hogwarts y la derrota de Voldemort. La organizaban el Ministerio de Magia y el Profeta y solo se había invitado a ciertas personas. Obviamente la familia de Rose al completo asistiría, al igual que los Longbottom, los Scamander, la directora McGonagall, el profesor Creevy, antiguos profesores de Hogwarts ya jubilados que lucharon aquella noche, antiguos alumnos que participaron en la resistencia y Lizzy, por el puesto que tenía su madre en el Profeta. Iría toda la alta sociedad, exceptuando a aquellos que tuvieron algo que ver con los mortífagos: los Malfoy, los Nott, los Goyle, los Zabini…

  • Te dije que podías venir conmigo, podría haberle pedido a mi madre o mi tío Percy otra invitación.

  • Y yo te pregunté que si estabas loca. - Scorpius negó con la cabeza. - Sé que lo haces con buena intención, pero no puedes esperar que me presente allí cogido de tu mano apellidándome Malfoy.

  • Sería una forma muy original de que nuestros padres se enteraran. - Bromeó ella, aunque sabía que el chico tenía razón. Aquello sería una locura. - Pero tranquilo, no volveré a insistir. Sé que tu primo tampoco irá con Lucy.

  • Theo está en mi misma situación. - El rubio suspiró y comenzó a jugar con un mechón de pelo de la chica. - De todas formas, volviendo al tema principal, me parece una buena idea. Me iré allí y te esperaré, espero que no vengas muy tarde.

  • Tranquilo, te despertaré de todos modos.

Ambos sonrieron y volvieron a besarse. Cuando se separaron, Rose descorrió las cortinas para comprobar que las otras tres chicas seguían dormidas. Al ver que así era, le indicó a Scorpius que saliera sin hacer ruido. El chico se puso la camisa mientras bajaban a la sala común que, por suerte, estaba desierta. Se despidieron con un último beso en la puerta.

  • Te veré en el almuerzo, ¿vale? - Dijo él.

  • Vale, yo bajaré de todas formas a desayunar algo ahora y después iré a la biblioteca. - Rose se encogió de hombros. No pensaba desaprovechar su mañana.

Como bien había supuesto Rose, no volvieron a ver a James y Lizzy hasta que fue estrictamente necesario. La chica apareció en el dormitorio de Ravenclaw el martes por la mañana y sus amigas no pudieron evitar empezar a reír al verla.

  • Ni una palabra. - Fue lo único que dijo antes de coger su toalla y un uniforme limpio y dirigirse al baño. - Esperadme, no tardo.

Rose puso los ojos en blanco y terminó de vestirse mientras las demás volvían a reír. Era 2 de mayo, el aniversario de la Batalla de Hogwarts, y, como cada año, todos los alumnos tenían que asistir a los actos de conmemoración que se celebraban en el colegio. A la pelirroja siempre le había incomodado aquello, los demás la miraban y señalaban durante el discurso de la directora por ser una Weasley, por ser la hija de Ron Weasley y Hermione Granger. Con los años se había acostumbrado y, a estas alturas, ya era capaz de ignorar a todo el mundo, pero sabía que aquel año le iba a costar un poco más pues pensaba sentarse en la mesa de Slytherin con Scorpius. Iba a ser todo un escándalo.

 Lizzy no tardó en salir con el pelo mojado, apretándose la corbata. Se puso los zapatos y las cinco bajaron al comedor rápidamente, apenas tenían quince minutos antes de que los actos empezaran. Bajaron las escaleras que, afortunadamente, decidieron no moverse junto con un gran grupo de alumnos. En la puerta del comedor, esperaban Scorpius y James.

  • Hola, preciosa. - James besó a su novia, lo que hizo que varias chicas la fulminaran con la mirada.

  • ¿No habéis tenido suficiente en estos dos días? - La pelirroja les dedicó una sonrisa burlona y besó a su chico. - Hola, Scorp.

  • Rose, ¿estás segura de esto? - Le preguntó él cuando se separaron. Desde que le había contado lo que pretendía hacer estaba preocupado por ella, sabía cómo reaccionaría la gente al verlos juntos en ese momento.

  • Pues claro, tú también lo pasas mal en estos actos.

  • Pero por cosas diferentes.

  • No te engañes, en el fondo ambos sufrimos por lo mismo, por todo el daño que ese despreciable ser le hizo a nuestras familias. - Volvió a besarlo y él sonrió lentamente. - Anda, vamos dentro.

Se cogieron de la mano y entraron al Gran Comedor con paso firme, ignoraron los murmullos y se dirigieron directamente a la mesa de la serpiente, donde Theo y John les hicieron un hueco.

  • ¿Estás segura de que quieres hacer esto, Rose? - Preguntó Nott cuando ya estuvo acomodada.

  • No soy ninguna cobarde, Theo. Además, es solo un rato. - Contestó ella, con decisión. Todo el mundo le había hecho ya aquella pregunta y estaba harta.

  • Vale, tranquila, no iba con mala intención. - El chico sonrió en son de paz. Iba a añadir algo más, pero las palabras murieron en su boca al ver a Lucy levantarse de la mesa de Gryffindor, donde estaba con toda su familia, y dirigirse directamente hacia él. - Lucy, ¿qué haces aquí?

  • He visto a Rose y he pensado que yo también podía sentarme aquí, si no te importa claro. - Dijo, sonrojándose. Se sentía un poco tonta al hacer aquello, pero algo dentro de ella le decía que lo hiciera.

  • Claro, claro, siéntate, faltaría más. - Contestó él, un poco nervioso, moviéndose en su sitio para hacerle un hueco. - ¿Cabes bien?

  • Sí, tranquilo. - La morena se sentó y le dio un beso en la mejilla.

Rose le dedicó una sonrisa a su prima y le agradeció aquello con la mirada. Sabía que hacía aquello para que ella no estuviera sola. El resto de sus primos, exceptuando a James, que estaba en la mesa de Ravenclaw con Lizzy, e incluyendo a Albus, estaba en la mesa de Gryffindor.

  • Queridos alumnos, - La voz de la directora hizo que todos guardaran silencio y desviaran la mirada hasta el atril desde el que la mujer hablaba. - hoy es 2 de mayo y, como cada año, celebramos lo que pasó hace ya 25 años, la derrota de Voldemort y sus mortífagos, el fin del triunfo de la oscuridad. Hoy recordamos a todos aquellos que murieron defendiendo el colegio, defendiendo sus ideales, luchando por un mundo mejor. Pido, por favor, un minuto de silencio por todos los caídos.

McGonagall dejó de hablar y todos siguieron callados. James, que abrazaba a Lizzy por la espalda y la tenía apoyada en su pecho, le dio un beso a la chica en la cabeza antes de cerrar los ojos. Demasiados miembros de su familia habían muerto a manos de aquel hombre y sus seguidores: sus abuelos, Sirius, los padres de Teddy, su tío Fred. Lizzy apretó su mano con fuerza y suspiró. James no era el único que había perdido gente en aquella guerra, su tío Dan había muerto en aquella batalla, estaba solo en cuarto año, pero decidió no marcharse y murió al recibir un hechizo que iba para una amiga. Le salvó la vida a costa de la suya. Aunque, para ser sinceros, casi todos los alumnos habían sufrido alguna pérdida a manos de Voldemort, nadie se había librado del miedo y las amenazas, muchas familias habían huido del país y habían regresado hacía relativamente poco. Cuando terminó el minuto, la directora volvió a hablar, ensalzó los valores de los que defendieron el castillo aquella fatídica noche, honró la memoria de los caídos y recordó la importancia del perdón. Una vez finalizado el discurso, todos aplaudieron y un enorme banquete apareció. Debían celebrar que la paz reinaba en el mundo mágico desde hacía 25 años.


¡Feliz lunes a todos!

Nueva semana, nuevo capítulo, como siempre :) Espero que os haya gustado y, ya sabéis, los próximos nos vamos de fiesta ;)

Muchísimas gracias por vuestro apoyo y espero vuestros comentarios, ya sabéis.

Un besito fuerte y nos leemos el miércoles,

Ladyluna10 :)