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La tercera generación: 24 años después — capítulo 48

James se levantó e intercambió una última sonrisa con Lizzy antes de dirigirse hacia el resto de su equipo. Iban a matarlo, habían perdido por su culpa. Los seis chicos lo miraban enfadados y él les dedicó una media sonrisa, tratando de ablandarlos, pero no funcionó.

  • Esto, yo…

  • ¡Muchísimas gracias, James! - Le gritó su hermana. - ¡Íbamos ganando, solo tenías que coger la snitch o impedir que la cogiera ella!

  • Lo siento, chicos, es solo que…

  • ¿Que lo sientes? - Fred bufó. - Eso no es suficiente, la copa se nos ha escapado de las manos, nuestra última copa, James.

  • Pero Lizzy y yo hemos hablado por fin, nos hemos perdonado y estamos juntos. - Consiguió decir finalmente. - ¿No era eso lo que queríais?

  • Claro, pero no así. - Lilly bufó.

  • Venga, hermanita, no te enfades. - Él comenzó a reír y la agarró por la cintura.

  • ¡James, suéltame! - La pelirroja protestó, pero en seguida se unió a sus risas y se dejó abrazar por su hermano. - Anda, enhorabuena, ya hablaré luego con mi cuñada.

  • Miedo me dais las dos juntas.

El pelinegro miró al resto de su equipo con la culpa pintada en la mirada y ellos, resignados, al final se acercaron a los dos hermanos y se unieron a su abrazo. Habían jugado una muy buena temporada y habían hecho un partidazo - a pesar de la metedura de pata de James -; debían sentirse orgullosos de su segundo puesto.

  • ¡Equipos por aquí! - Los llamó la directora.

Todos se dirigieron hacia el centro del campo, donde los esperaba la mujer, acompañada del profesor Creevy y los jefes de las dos casas, con un par de copas, los tres premios especiales y catorce medallas. Los espectadores aplaudían y vitoreaban a uno y otro equipo, sin importarles quién era el ganador y quién el perdedor.

  • En primer lugar, me gustaría felicitaros a todos, - Dijo la mujer haciendo que su voz resonara por todo el estadio. - ha sido un partido excelente y los dos equipos habéis dado lo mejor de vosotros mismos. Tengo que felicitaros también por vuestras excelentes temporadas.

  • Gracias, directora. - Dijeron los dos capitanes con una radiante sonrisa.

  • Primero, quiero conceder el premio al máximo goleador de la temporada o, en este caso, la máxima goleadora, a la señorita Rose Weasley.

La grada de Ravenclaw comenzó a corear el nombre de su capitana y la pelirroja se acercó a la directora que le dio un pequeño trofeo.

  • Enhorabuena, señorita Weasley.

Rose se lo agradeció antes de alzar el trofeo al aire y comenzar a saltar. Los miembros de su equipo la vitoreaban y, los del contrario, aplaudían animados. Lilly le dedicó una sonrisa burlona y ella le guiñó el ojo. Había sido una gran competidora y, estaba segura, el año que viene el título sería para ella.

  • Bien, ahora el premio al guardián menos goleado que va para el señor Hugo Weasley. - Siguió McGonagall.

El pelirrojo abrió la boca, incrédulo. Creía que el título iría a parar a Wood, pero al parecer él había sido el mejor guardián de aquella temporada. Cogió el pequeño trofeo y, al igual que su hermana, lo elevó en el aire. Recibió los vítores de la multitud e intercambió una sonrisa de orgullo con su hermana, que corrió a abrazarlo.

  • Vale, ahora el último premio especial, al jugador revelación de la temporada.

  • Tiene que ser para Lizzy,

  • Interrumpió James, provocando las risas de sus compañeros y el sonrojo de la joven. - ha atrapado tres snitchs de tres, ni yo lo habría hecho mejor.

  • Señor Potter, ¿me deja continuar?

  • Lo siento, directora, pero ambos sabemos que es verdad. - Lizzy estalló en carcajadas al escuchar eso y la mujer puso los ojos en blanco.

  • El premio es, efectivamente, para la señorita Elizabeth Collins.

La chica cogió el trofeo y lo levantó con energía mientras sus compañeros aplaudían para, acto seguido, acercarse a James y volver a besarlo. Se separaron con una nueva sonrisa y ella volvió con el resto de su equipo. Tanto la directora, como los profesores allí reunidos negaron con la cabeza. Aquellos dos chicos eran, desde luego, incorregibles.

  • Bueno y después de esto, me complace presentarles al equipo subcampeón de esta temporada, - McGonagall señaló a Neville. - profesor Longbottom, por favor.

Uno a uno, él les fue entregando sus medallas y felicitándolos por su temporada, hasta que llegó el turno de James.

  • Enhorabuena. - Dijo dándole su premio. Cogió entonces la copa y se la acercó. - James, ya sabes lo que tienes que hacer. Como jefe de la casa y, sobre todo, amigo de tu familia quiero que sepas lo orgullosos que estamos todos de ti. Además, Lizzy es una gran chica.

  • Lo sé. - Respondió él con una gran sonrisa. - Gracias, Neville.

Justo entonces cogió la copa y la alzó, brindándosela a todos sus compañeros, no solo de equipo, sino de casa que comenzaron a aplaudir y vitorearle. Sus compañeros corrieron junto a él y les pasó la copa entre risas. Lilly la cogió y, entre Hugo y Fred, la levantaron por lo que ella empezó a reír. James buscó a Lizzy y volvió a besarla. Ahora que habían empezado a salir, no pensaba separarse de ella.

  • Está bien, chicos, todavía tenemos un último premio que dar. - El profesor Creevy sonrió al decir aquello.

  • Profesor Watt, haga usted los honores.

  • Será un placer. - Dijo el hombre.

Él también fue repartiendo las medallas y felicitando a los jugadores de su casa hasta que llegó el turno de Rose.

  • Señorita Weasley, es un honor para mí ser profesor de una chica como usted. - Dijo mientras le daba la copa de campeones. - Mi más sincera enhorabuena por el título.

  • Gracias, profesor. - Le agradeció antes de, por fin, coger el trofeo.

Cuando lo levantó para dedicárselo a todos sus compañeros, la multitud estalló en vítores y todos los alumnos de Ravenclaw  saltaron al campo de juego para celebrar con los jugadores. Caroline y Eliza corrieron a abrazar a sus amigas y las cinco empezaron a dar saltos y gritar emocionadas. Lorcan se acercó a felicitar a Rose antes de dirigirse hacia Lilly; Scorpius y Albus no tardaron en llegar y subir a hombros a la capitana de Ravenclaw que no podía parar de reír. Se sentía orgullosa de sí misma, era su primer año como capitana y había logrado ganar la copa. Intercambió una mirada tierna con Scorpius y este le guiñó un ojo. Bueno, había conseguido mucho más que un trofeo aquel año. Mientras tanto, Lizzy buscó otra vez a James entre la multitud y se lanzó a sus brazos. Él le dio un par de vueltas en el aire antes de dejarla en el suelo y sonreír. Aquella derrota era una de las mejores cosas que le había pasado jamás.

Casi dos horas más tarde, y después de haber ayudado a recoger todo el campo de quidditch después de la celebración, Rose, Lizzy, Martha, James, Lilly, Hugo, Fred, Albus y Scorpius - que se habían quedado para echar una mano - volvían al castillo. James y Lizzy iban cogidos de la mano y los demás los miraban con una sonrisa tierna. Habían sido tan idiotas que habían temido no verlos juntos jamás.

  • Podéis dejar de mirarnos así, ¿sabéis? - Dijo la chica riendo.

  • Sí, estáis empezando a incomodarnos…

  • No parecíais muy incómodos mientras os dabais el lote delante de todo Hogwarts. - Replicó Lilly dedicándole a su hermano un gesto malicioso que le hizo enarcar una ceja.

  • Por favor, solo lo he hecho para que todo su club de fans se enterara de que está fuera del mercado de forma definitiva. - Contestó Lizzy, encogiéndose de hombros. - Creo que más de una se ha desmayado, pero después del mes pasado, tenía que dejarle las cosas claras a esas zorras.

  • ¡Lizzy! - La regañaron Martha y Rose al mismo tiempo, lo que provocó la risa de todo el mundo.

  • Parecéis mi madre.

  • No te preocupes, cuñada, yo estoy contigo en esto. - La defendió la pelirroja levantando sus pulgares.

Ambas chicas intercambiaron una sonrisa y James volvió a suspirar. Realmente le daban miedo las dos juntas, pero aún así le encantaba que se llevara bien con su familia, para él era muy importante.

  • ¿Vais a venir a la fiesta de la victoria esta noche? - Preguntó Lizzy a los demás, después de dejar un beso en la mejilla de su novio.

  • ¿Nos colaréis? - Intervino Scorpius.

  • Si queréis, sí. - Rose sonrió al rubio. - No sé qué habrán preparado, pero dicen que va a estar muy bien.

  • Es la fiesta de la victoria, por supuesto que va a estar bien. - Martha sonrió. - Llevan desde el viernes preparándolo todo.

  • Y lo mejor es que mañana no hay que madrugar, así que fiesta toda la noche. - Lilly levantó los brazos y se puso a bailar.

  • Tú no vienes. - Dijeron sus hermanos casi al mismo tiempo.

  • Ya claro, porque vosotros lo digáis. - La pelirroja puso los ojos en blanco. - Me ha invitado Lorcan, no necesito vuestro permiso.

  • ¿Lorcan? - Rose enarcó ambas cejas.

  • Sí, me dijo que me pasara, que estaría bien. - Le quitó importancia con el gesto. - Nos llevamos bien y le da igual lo que James opine, es capaz de plantarle cara si hace falta.

  • Ya veremos.

  • James… - Lizzy lo miró y enarcó una ceja.

  • Tiene 14 años. - Protestó él. La Ravenclaw siempre se ponía de parte de Lilly.

  • ¿Tengo que recordarte que cuando yo tenía 14 años tú y yo ya nos veíamos a escondidas, Jamie?

  • Uuuuuh. - Dijo Fred, metiendo cizaña mientras los demás reían.

  • Adoro a esta chica. - Lilly suspiró. - Tienes tantísimas cosas que contarme, Lizzy.

  • Eso sí que no. - James se puso blanco y su hermana empezó a reír. - Lizzy no va a contarte nada, son cosas privadas.

  • Algo debes estar ocultando. - Dijo Albus también riendo.

  • ¿Pero tú estás con ella o conmigo?

  • Contigo, pero una cosa no quita la otra. - Respondió su hermano.

  • No, ya en serio chicos, los detalles privados son privados. - Lizzy puso los ojos en blanco al decir aquello. - Solo puedo contar ciertas cosas.

  • Ya quedaremos. - Lilly sonrió. - Por cierto, ¿cuándo se lo vais a decir a mis padres? ¡Podríamos organizar una cena todos juntos!

  • Las cosas con calma. - Dijo su hermano.

  • Sí, todavía es muy pronto para decírselo a nuestras familias. - La morena suspiró. - Queremos ir poco a poco.

  • Lleváis dos años viéndoos a escondidas. - Rose frunció el ceño, sin entender.

  • ¿Y qué?

  • No sé, creo que ya habéis ido bastante a vuestro ritmo. - La pelirroja negó con la cabeza. - A la abuela Molly le encantará, te adora.

  • Di lo que quieras Rose, pero hasta donde yo sé el tito Ron no tiene ni idea aún de que Scorpius y tú estáis saliendo. - James le dedicó una media sonrisa.

  • Bueno, no soy nadie para juzgar. - Respondió un poco nerviosa. - Además, podría aprovechar el día que la presentes a la familia para presentar yo a Scorpius.

  • Seguro que así uno de los dos pasa desapercibido. - Murmuró Scopius poniendo los ojos en blanco.

  • No hablemos de eso todavía. - Rose sonrió y besó al chico. - Ahora centrémonos solo en la celebración de esta noche.


Hola a todos y, ¡por fin es viernes! :)

Este capítulo es un poco de transición pero, después de dos capítulos más intensos, era necesario.

Muchas gracias por vuestro apoyo y espero vuestros comentarios. El lunes subo el próximo.

Un besito y feliz finde,

Ladyluna10 :)