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Endulzando a Rose — capítulo 1
-Buenos días alumnos- exclamó la profesora McGonagall- les traigo un anuncio muy importante, el día de hoy recibí la confirmación de una propuesta que le había hecho al director de la escuela Durmstrang…el anhelo de unir a las escuelas mágicas empezará desde este año…es por eso que os doy este anuncio, desde hoy están abiertas las inscripciones para poder hacer un INTERCAMBIO ESTUDIANTIL con la escuela antes mencionada…si hay algún voluntario, levante la mano ahora mismo o puede esperar hasta que termine la cena…-
Los alumnos murmuraban en los alrededores, ¿Quién sería tan loco como para querer asistir a una escuela donde todavía se enseñaba el control de la magia negra y sobre los hechizos prohibidos?
Una cabeza pelirroja de entre un mar de pelirrojos se levantó y estiró la mano como cuando lo hacía en clase para contestar una pregunta del profesor.
-yo quiero ir- dijo la pelirroja de sexto año.
Las clases recién iniciaban, era la Cena de Inicio de Clases, por lo que todos estaban en sus respectivas mesas.
Los murmullos se callaron cuando vieron quién era la persona que había salido al frente a aceptar hacer el INTERCAMBIO ESTUDIANTIL.
Rose Weasley, la pelirroja que acababa de dejar absortos a todos, estaba parada en medio del salón, sin mostrar ninguna expresión en su rostro.
Ella necesitaba irse de allí, cambiar de lugar, cambiar su vida, cambiar sus amigos y, lo más importante, necesitaba cambiar su corazón.
-¿señorita Weasley?- preguntó la profesora McGonagall sin poder creerse lo que su alumna predilecta, prefecta de sexto año, decía- ¿usted desea hacer el traslado de colegio?-
-así es- dijo Rose con convicción.
Desde el otro lado del Gran Comedor, Scorpius y Albus miraban sin poder comprender lo que Rose estaba haciendo, bueno, Albus sí comprendía sin embargo Scorpius seguía sin poder decir palabra.
Rose se acercó a la profesora McGonagall y cuando estaba a punto de tomarle la mano para cerrar el trato, Scorpius se levantó y gritó.
-¡¡¡¡¡NO!!!!!-
Todos en el gran Comedor lo miraron y él, sin sentir vergüenza ni sentirse intimidado por todas las miradas que lo seguían, se acercó corriendo y tomó la mano de Rose.
Ella lo miró sin poder comprender qué era lo que pasaba en realidad.
-Malfoy… ¿Qué pasa?- preguntó ella con el mismo tono de voz apagado con el que últimamente se dirigía hacia él.
-no puedes irte Rose, no voy a dejar que te vayas- dijo él acercándola a sí.
-no eres nadie para decirme qué hacer y qué no Scorpius Malfoy, ya decidí irme a estudiar a Durmstrang-
-entonces, si ya lo decidiste, está bien, pero déjame decirte algo antes que te vayas, algo que debía decirte hace mucho-
Ella asintió, dándole a entender que prosiguiera.
-Rosebud Weasley, estoy enamorado de ti…- dijo él sin rodeos- lo he estado desde que te conocí en primer año, sé que me he demorado mucho en decírtelo, y que soy un cobarde por no haberlo dicho antes, pero entiéndeme, tenía miedo, miedo a que me rechazaras, miedo a que dejases de ser mi amiga-
Ella lo miró impertérrita, se acercó a él y le dijo en su oído.
-te demoraste demasiado-
Y lo besó.
-Rose…-
-Rose…-
-Rose…-
-Rose…-
-¡Scorpius Malfoy! ¡Despierta!- gritaba Albus lanzándole una almohada que le dio de lleno en la cara del rubio chico.
Scorpius abrió los ojos dándose cuenta que no estaba en el Gran Comedor, sino en su habitación, en su cama, soñando nuevamente con la misma escena. Rose aceptando irse a estudiar al colegio Durmstrang.
-¿de nuevo soñando con mi prima, Malfoy?- preguntó Albus.
Scorpius lo miró con el ceño fruncido, él sabía la respuesta pero le encantaba molestarlo por las mañanas con lo mismo. Se levantó y se dirigió al baño a darse una ducha. Recordaba muy bien a Rose, la extrañaba demasiado, no había podido olvidarla por más que lo había intentado y créanme cuando les digo que lo había intentado. Había salido con todas, todas las chicas disponibles que existían en Hogwarts, hasta intentó salir con chicas muggles, pero nada, nada la sacaba de su cabeza. Sus rizos indomables, sus ojos azules llenos de vida y cariño, sus labios carmesí que siempre quiso probar, las manos delicadas que jugaban con su cabello cuando él se echaba en su falda, su sonrisa sonora y dulce, su voz serena, su tonalidad mandona, sus bromas sin sentido que nunca entendería y que por quedar bien se reía y ella le decía "qué malo que eres Scorpius" con una sonrisa de oreja a oreja. Era un hecho, extrañaba todo ella.
Salió de la ducha con el cabello húmedo y vio a un molesto Albus que lo esperaba enojado.
-si sigues así te vas a convertir en un inferí, Scorpius- le dijo a su amigo al verlo de la misma manera todos los días.
Scorpius simplemente asintió con la cabeza sintiéndose ya de esa manera.
Terminó de ponerse el uniforme y se limpió los zapatos con magia.
-eres un flojo Scorpius…limpia tus zapatos tú mismo, dependes tanto de la magia que si algún día te quedas sin ella no podrías hacer nada- le habría dicho ella al verlo limpiarse los zapatos de esa manera.
Y él le contestaría.
-eso es lo bueno de ser magos, Rosie…nunca nos quedaremos sin magia- con un tono coqueto en su voz.
Y ella reiría.
Y Reiría.
Y Reiría.
-¡Scorpius!- le golpeó el brazo Albus.
-¿Qué sucede Potter?- preguntó Scorpius sobándose en el lugar que había recibido el golpe de su mejor amigo.
-te he estado hablando hace más de diez minutos y tú ni enterado-
-lo siento, estoy un poco distraído- dijo el rubio.
-¿un poco? Estás más que "un poco" Scorpius, desde que Ro…- Scorpius se le quedó mirando con la frente arrugada, si había algo que no soportaba, además de extrañar a Rose, era el hecho de que la nombraran en su presencia, no porque no le gustase ese nombre; por el contrario, le parecía de lo más hermoso, solo que le era demasiado doloroso escucharla ser nombrada y que estuviese tan lejos de él sin comunicarse con nadie.
Porque era bien sabido que en Durmstrang no permitían que sus alumnos se comunicasen con ninguno de sus familiares hasta que fuesen las vacaciones de navidad.
-vamos Scorpius…ya es hora de desayunar- dijo Albus al ver a su amigo tan deprimido.
Él también extrañaba a su prima, a su mejor amiga, a su casi hermana. Al inicio le guardó un gran rencor a su prima por haberlo dejado a él como si nada, pero luego pensando todo, se dio cuenta que su prima lo que quería no era dañarlo, sino más bien, todo lo contrario, ella simplemente quería alejarse de todo, de todas las cosas que le hacían daño a ella misma. Y él lo aceptó, tanto así que se había prometido que ni bien volviese a ver a Rose, le diría que le disculpara por haber creído que ella lo había abandonado, por más que ella no comprendiese de lo que estuviera hablando.
Bajaron en silencio hacia el comedor, no un silencio incómodo, sino, más bien, todo lo contrario, Scorpius y Albus eran chicos completamente similares, ambos amaban el silencio y poder pensar sus problemas con tranquilidad, quizás por eso es que resultaron ser los mejores amigos aún en contra de lo que toda su familia dijese.
-¡Albus!- exclamó una sonora Lily que venía corriendo desde el otro lado del salón.
Él miró a su amigo rodando los ojos, su hermana era, es y sería completamente diferente a él. Ella era parecida a Rose al ser bulliciosa, alegre, pero nunca daba muestra de ningún tipo de madurez, no se podía entablar una conversación razonable e interesante con aquella niña.
Fue por eso que Scorpius desistió de su idea de reemplazar a Rose con la pequeña de los Potter, además que era hermana de su mejor amigo y existía lo que era la lealtad entre hombres, muy parecido a la ley de nunca estar con el ex de tu mejor amiga o amigo.
-¿Qué pasa Lily?- preguntó fastidiado Albus, no era un buen día. Odiaba ver a su mejor amigo devastado por la ausencia de su prima. Y también estaba el hecho de que él extrañaba a su mejor amiga. Desde que Rose se había ido, no había vuelta a acercarse a Alice, que era la mejor amiga de ella. Todo porque la única conexión que tenían era ella, Rose, la única e inigualable, la inconfundible, la risueña, la divertida, la distraída, la inteligente, su prima Rose.
-mamá me envió una carta diciendo que en las vacaciones invites a Scorpius a la cena de navidad, ya falta menos de una semana y debemos presentar los permisos hasta mañana- dijo ella mirando al mejor amigo de su hermano.
-lo siento Lily, es solo que, no me siento con ánimos de celebrar la navidad- dijo él cansinamente, no se sentía con ánimos de celebrar nada que no fuera un funeral, SU funeral.
-a…bueno- dijo ella suspirando con pena- entonces supongo que en la cena estaremos TODOS los primos y Teddy-
Ella se dio la vuelta lentamente, dándole tiempo a Scorpius para que entendiera el mensaje.
-espera un momento Lily- dijo él tomándola de la mano- dijiste… ¿TODOS LOS PRIMOS?-
Ella asintió.
-sí, en todos los colegios se dan las vacaciones por navidad…en TODOS los colegios- dándole énfasis a TODOS.
-¿quieres hablar claro Lily? No te entiendo nada- dijo Albus incómodo por el comportamiento infantil de su hermana.
-¡me refiero a que Rose también va a ir a la cena de navidad tonto!- dijo gritando a todo pulmón, tanto que muchos de los alumnos voltearon a ver al trío. Ella se giró y se fue amargamente de allí.
Albus se giró para ver a su amigo, él tenía una sonrisa de oreja a oreja pero Scorpius se había quedado helado.
Albus movía la mano frente al rubio pero este no salía de su ensoñación. Podría volver a ver a Rose en navidad. Olvidándose de Albus salió corriendo a la lechucería.
Subió las escaleras corriendo y llamó a su lechuza. Una lechuza gris apareció en el alfeizar de la ventana esperando la carta que todavía no había escrito.
-accio papel y pluma- gritó elevando su varita hacia la ventana que miraba su habitación. Luego de diez segundos los objetos invocados venían a toda velocidad.
Los cogió y se puso a escribir una carta sencilla donde explicaba a sus padres que no pasaría las navidades con ellos y que podrían irse de viaje con tranquilidad, que él se quedaría con Albus en su casa.
Se apresuró al atar la carta en la pata del ave y esta salió volando rápidamente.
FIN…POR AHORA
¿BUENO?
Espero que les haya parecido bueno este capítulo, no creo que lo haga tan largo, no sé en qué estaba pensando con el título, pero es uno muy significativo, porque trata en realidad de lo que se verá en esta historia.
Les cuento que es la primera vez que escribo tantas historias a la vez, tengo tres fanfics en mi cabeza y una historia propia que está evolucionando con el tiempo, espero poder concretar pronto todas y que no se me vaya la inspiración, pero como siempre, tengo todas las ideas en tiempos de exámenes. Odio mi creatividad en estas fechas.
Nos leemos luego, espero les haya gustado
Ojalá y les guste lo suficiente como para dejarme un review.
Besos de *** SombraPosion ***