Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Endulzando a Rose · de

Endulzando a Rose — capítulo 17

waaaaaa!!! lo sé lo sé!!!! Merezco no sollo crucios sino ya de por sí avadas!!! jajaja alguien que me haga un hechizo imperius para que me hagan publicar a tiempo :P jajajaa

Bueno, no les doy excusas...aquí les dejo el capítulo :)

Irijan abrió la puerta y dejó que Rose y Malcolm ingresaran.

Berni estaba amarrado a su cama, tenía los ojos cerrados con tranquilidad pero su cuerpo se movía incontroladamente, su cabello lucía más claro que el usual negro que siempre llevaba.

En la cama del costado se encontraba Natas, estaba sentada en su cama con los ojos abiertos, mirando el punto exacto donde ellos estaban. Sus ojos negros pero que siempre llevaban un resplandor, estaban inyectados en sangre y el iris estaba rojo por completo.

Rose trató de acercarse a donde estaba sentada su amiga. Dio un par de pasos pero Malcolm la retuvo.

-no deja que nadie se le acerque-

Y vaya que lo había intentado. Había sido expulsado en más de una ocasión y su cuerpo había soportado toda clase de torturas por parte de la chica que durante tanto tiempo había sido su amiga.

Rose se soltó de su agarre y continuó avanzando. Un muro transparente apareció frente a ella.

-el hechizo de Berni- dijo Rose con cariño.

-es la primera advertencia- dijo Irijan- no sigas Rose, todavía no estás recuperada del todo, si te ataca no podemos defenderte y tu cuerpo no lo soportará-

Tenía razón, miró a su amiga con dolor, esperando que pudiese reconocerla.

-perdón- dijo mirándola, mas la chica no dio señal de reconocerla- perdón Natas, debí haber llegado antes- Rose sintió lágrimas correr y cambió de dirección.

-él no abre los ojos- dijo Irijan, viendo hacia dónde se dirigía su amiga.

-no ha dejado de moverse desde que lo operaron- dijo Malcolm.

Rose cogió la varilla de seguridad de la cama de su amigo.

-Berni- dijo ella- Berni- susurró. Estiró su mano y acarició el cabello de su amigo que se tornó rápidamente a blanco. Los pocos segundos que Rose acarició a su amigo, el movimiento se detuvo.

Malcolm e Irijan se acercaron a ella. Notaron el cabello cambiado de color de su amigo y cómo el movimiento volvió a su cuerpo.

-no ha parado desde la operación- repitió Irijan.

-vuelve a tocarlo- dijo Malcolm a Rose.

La pelirroja asintió con su cabeza y volvió a estirar el brazo. Los fuertes movimientos de Berni se detuvieron, dejando paso a una respiración calmada del joven.

-Berni- volvió a susurrar la pelirroja y el cabello del joven regresó a su color natural. Al negro intenso que recordaba la joven.

-Rose- escucharon una voz, pero no provenía del joven que yacía dormido, sino de la cama del lado. La pelirroja miró donde estaba su amiga, tenía los ojos hinchados y lágrimas rojas salían de sus ojos.

-Rose- volvió a repetir con voz ronca. La joven se acercó sin temor a pesar que Malcolm intentó detenerla.

Nada pasó.

Natas la recibió con tranquilidad, mientras que Rose la abrazaba.

-Natas- dijo la joven- mi amiga, mi mejor amiga, mi hermana- comenzó a llorar- te lo juro, te lo juro Natas, me vengaré de los que les causaron esto…los haré pagar-

Natas solo asentía con la cabeza. Estiró su brazo y lo posó sobre los hombros de su amiga. No había hecho movimiento alguno antes, no desde la operación y que se sentara en su cama. Parecía que había estado esperando a alguien, y esa había sido Rose.

Malcolm notó el dolor, la sinceridad y la promesa implícita en las palabras de la pelirroja. Ambos jóvenes decidieron salir, dejando a las chicas un tiempo a solas.

Dos horas más tarde los familiares de Rose la buscaban por todo el hospital.

-Rose ha desaparecido- fue lo primero que Fred Weasley II le dijo a Malcolm al encontrarlo en uno de los pasillos.

Malcolm sonrió de lado, se les había pasado avisar a la familia de la pelirroja.

-lo siento- dijo él- se nos pasó…Rose está en la habitación de Natas y Berni-

Fred no esperó más y se fue a avisar a su familia que ya había encontrado a su prima.

-una semana, Albus- exclamó- una semana desde que ha despertado y recién se decide a hablar con alguien-

-Scorpius, cálmate- dijo el moreno tratando se serenar a su mejor amigo.

Rose se había dedicado a cuidar a sus dos mejores amigos y no había regresado ni a la escuela ni había hablado con nadie de su familia. No habían permitido ni siquiera al gran Harry Potter ingresar al área donde estaban Natas y Berni. Solo el director de Durmstrang y los miembros de élite tenían permitido el acceso.

-Rosie- dijo Ron abrazando a su hija.

-no me gusta que me llamen así- comentó ella con una sonrisa.

-siempre serás mi Rosie- dijo mirando de mala manera a Malcolm- ¿cómo estás? ¿Ya estás mejor?-

-sí, papá- dijo ella sin soltarse del abrazo del hombre que le dio la vida- ya estoy mejor-

-Rose- habló su madre, la pelirroja la miró distante.

-buenas tardes- saludó con un asentimiento de cabeza.

Hermione sintió los ojos escocerle pero no soltó una lágrima, aunque Malcolm pudo ver que se las estaba aguantando.

-padre, necesito un favor-

-el que desees pequeña- iba a agregar algo más pero Rose lo interrumpió, sorprendiéndolo con el pedido.

-quiero que todos los Malfoy se vayan del hospital-

Hermione y Ron se miraron entre ellos, no comprendían el porqué del pedido, si incluso habían aceptado que Scorpius se mantuviera en la habitación de ella mientras seguía dormida, pues ya se habían enterado por parte del muchacho que ellos dos eran novios.

-está bien- dijo Hermione- le diré a los padres de Scorpius que se vayan- su madre iba a salir pero Rose cerró la puerta con una ráfaga de aire.

-no- dijo ella- todos los Malfoys-

-pero y ¿Scorpius?-

-él con mayor razón- suspiró la pelirroja.

Lo había pensado mientras pasaba el tiempo con su amiga. Se había sentido tentada a salir por la puerta y ver a Scorpius, abrazarlo y besarlo; pero cada vez que se le venía eso a la cabeza, la necesidad de vomitar, el dolor de estómago, la incomodidad y también el temor, era lo primero que la asaltaba.

Antes con Scorpius se sentía segura, era su centro de calma, de paz. Pero ahora, no. Y si Scorpius ya no era lo que ella quería, si Scorpius ya no significaba lo que ella necesitaba, pues; para qué seguir con él, y peor aún, para qué hacerle creer que pueden estar juntos.

-Rose- dijo su padre, acariciándole el cabello- ¿podemos hablar un rato?-

La pelirroja asintió sentándose en uno de los sillones. Ron miró a su esposa y esta comprendió. Sería una conversación padre e hija.

-haré lo que Rose pidió-

Ron negó con la cabeza.

-aún no hagas nada- susurró lo más bajo que pudo- no digas nada, luego que salga, veremos-

Su esposa asintió y le dio un beso en su mejilla. Si había alguien que pudiese hacer entrar en razón a su hija sería él.

Salió por la puerta y cerró.

Pudo ver a su sobrino favorito y al supuesto novio de su hija, tenían la cara triste. Estaban muy cerca de la habitación de donde ella acababa de salir.

-tía Hermione- dijo Albus al verla y ambos muchachos se acercaron a ella.

-¿cómo está?- fue la primera pregunta que le hizo Scorpius. Veía al muchacho más pálido que de costumbre, se le notaba más delgado por la preocupación y llevaba el pelo despeinado. ¿Qué debía decirle, que su hija no quería verlo, que lo quería fuera del hospital, a él y a toda su familia?

-está bien- dijo simplemente- solo que no quiere dejar a sus amigos y no se va a separar de ellos hasta que regresen a sus estados normales-

-¿se sabe cuándo va a ser eso?- preguntó Albus.

-sí, desde la próxima semana podrán retomar sus labores con tranquilidad-

Ambos muchachos asintieron pero Scorpius notó que la madre de su novia lo miraba con pena, como si supiese algo importante para él pero no supiese si debiera decírselo. Hermione notó que el joven la descubrió mirándolo y se sonrojó levemente.

-será que mejor que vaya donde los demás y les dé la buena noticia- dijo yéndose.

Albus regresó a sentarse donde antes habían estado pero Scorpius fue a interceptar a la madre de Rose.

-sé lo que me vas a decir, padre- comenzó Rose- pero no, no voy a cambiar mi decisión-

-no te iba a hablar de aquello- dijo Ron con tranquilidad sentándose al lado de su hija. La mirada azul de la joven se dirigió hacia él interrogante.

-¿recuerdas aquel primero de setiembre, en tu primer año?, cuando te dije-

-no te acerques a ese muchacho- le interrumpió su hija- gánale en todo y no te hagas su amiga…ah sí, agregaste que también que mi abuelo no me perdonaría si me casara con un sangre pura-

Ron rio recordándolo.

-recuerdo que esa noche tu madre me dio un sermón por haber intentado lavarte el cerebro, según sus propias palabras y al final…saliste siendo su amiga y ahora, su novia-

Rose se removió incómoda en el sillón.

-por lo que- la miró su padre- no comprendo por qué quieres que Scorpius se vaya de aquí-

La pelirroja observó a su padre, era imposible que no la comprendiera.

-tú sabes por qué no quiero- habló la joven- no me hagas decirlo-

-dilo-

Rose no comprendía por qué su padre estaba tan serio en vez de estar saltando en un pie porque su hija no quisiese tener nada con un Malfoy.

-no sabes cómo me duele- comenzó ella- no te imaginas cómo me dolió ver a mis amigos, a mis mejores amigos, tirados en el suelo, verlos retorcerse de dolor y quedar marcados por esos tipos- comenzó ella cerrando los puños con fuerza- ver la sangre que empeñaba el cuerpo de Berni, ver cómo Natas caía y esa gente solo reía, no te imaginas lo que se siente-

-en eso te equivocas- dijo él- tú sabes lo que le pasó a tu madre en la mansión de los Malfoy, tú sabes que la torturaron y que yo podía escucharla desde las mazmorras donde estaba encerrado…así que sí, sí sé lo que es ver a la persona que más amas en este mundo ser torturada-

-y ahora te comprendo- dijo Rose- ahora comprendo por qué no podías ver a Scorpius, por qué no te agradaba que él fuese mi amigo ni mucho menos que fuese a la casa y peor aún que fuese su padre-

-Rose- la interrumpió- yo estaba cegado, al igual que tú…el ver a un ser querido sufriendo, por más que sea leve, nos deja marcados, por mucho tiempo mantuve en mi cabeza que los Malfoy habían sido los culpables que tu madre sufriera, por mucho tiempo le guardé rencor a Draco al igual que a Scorpius, pero luego me di cuenta que ninguno de ellos tuvo la culpa de nada, los errores de los padres son errores de los padres, no de los hijos, y ni Draco ni Scorpius tienen la culpa que Lucius haya recaído en sus antiguos errores-

-pero, ellos son…-

-son demasiado parecidos, ¿no es así?- sonrió Ron- pero el hecho que tú te parezcas físicamente a alguien no quiere decir que sean iguales, ¿verdad? ¿O crees que Albus a pesar de ser físicamente parecido a Harry y a James son iguales? O Lily, ¿crees que ella a pesar de ser físicamente parecida a tu tía Ginny, son de caracteres iguales? No, ¿no es así?-

Rose suspiró.

Su padre tenía razón, algo que no sucedía muy a menudo. Pero no se sentía preparada, había sido un shock demasiado fuerte para ella ver aquello. Y no podía, por más que quisiese, separar a Scorpius de su abuelo.

-hija- la abrazó Ron- es tu decisión, si aún quieres alejar a Scorpius de tu vida, está bien…pero piensa bien que después no habrá marcha atrás, recuerda, su amistad ya de por sí pendía de un hilo hasta hace poco y sabes cómo le afecta a Scorpius el fantasma del pasado de su familia, ¿crees que se sentirá bien si se entera que la persona que más lo defendía, además de Albus, piensa que por ser nieto de un mortífago, también lo hace uno?-

Rose se quedó en silencio y no dijo nada más. Miraba al lugar donde ahora dormía Natas. Sintió a su padre salir de la habitación y cómo el sillón recibía un nuevo peso.

Los brazos de él la rodearon y se sintió débil nuevamente. Como aquella primera vez que la atacaron en Durmstrang unas chicas a las que no les agradaba.

-si quieres llorar- le dijo él en un susurro- sabes que puedes hacerlo-

Eran muy pocas las veces que Malcolm le decía que podía llorar con tranquilidad y que él estaría allí para ella. Sintió las lágrimas caer una por una hasta convertirse en cascadas de llanto. Se abrazaba al cuerpo de su ex pareja como si fuese lo único que pudiese mantenerla con vida en ese momento. Malcolm no la soltaría, él sabía que ahora ella estaba confundida, y que necesitaba a un amigo, Natas no estaba y Berni tampoco; por lo que él tenía que estar allí para ella y siempre lo estaría.

-Scorpius, en serio, no pasa nada- dijo por cuarta vez Hermione mientras buscaba a los demás miembros de su familia.

-señora Weasley- dijo Scorpius colocándose frente a ella y no permitiéndole el pase- sé que algo pasa y sé que tiene que ver conmigo y con Rose- la castaña pudo notar los ojos hinchados por el llanto del joven- por favor- dijo en tono de súplica que le rompió el corazón a la mujer-por favor, dígamelo-

Hermione sabía que no debía decírselo, sabía que su esposo lograría convencer a su hija de cambiar su decisión; pero una parte de ella, la parte racional y nada sentimental le decía que debía decirle, que el muchacho merecía saber la verdad y lo que estaba pasando en ese momento en esa habitación. Debía saberlo.

-ven- dijo Hermione jalándolo hacia unas bancas pegadas a la fría pared del hospital.

La mujer lo miró por un rato mientras este solo esperaba a que la madre de su novia hablara.

-mi esposo, Ronald, se quedó conversando con Rose- Scorpius tan solo asintió con la cabeza- está hablando con ella de un tema muy importante y…muy espinoso, en especial para ti y tu familia-

-¿del pasado oscuro de mi familia?- preguntó Scorpius sin comprender qué tendría que preguntarle Rose a su padre o de lo que tuviesen que hablar entre ellos, pues ella sabía todo lo que había pasado en la guerra y él se había encargado de contarle todo lo que su propio padre le había narrado desde pequeño.

-así es- Hermione miró al joven sin saber cómo decir lo demás- antes de salir de la habitación, ella nos pidió un favor, algo que no pensamos nunca nos iba a pedir-

-¿algo como qué?- preguntó el joven sin comprender en lo absoluto.

-nos pidió que les dijéramos a ti y a toda tu familia, que se retiraran del hospital-

Y Scorpius comprendió todo. El por qué Rose no lo había ido a ver hasta ahora, por qué no quiso aceptar que ingresara a su habitación ni que lo fuese a buscar ni que dejase que él la buscase.

-me culpa- susurró él.

-no- dijo Hermione- no a ti-

Scorpius no escuchó a la señora.

La única chica que nunca lo había juzgado, la única que nunca le había sacado en cara el pasado de su familia y que cada vez que alguien lo molestaba le intentaba defender a pesar que la saliesen golpeando a ella, pues había que ser sinceros, ella podía ser muy inteligente pero en combate no era nada; la única que siempre había estado para él en los momentos más difíciles, cuando ni siquiera quería ver a Albus.

Se levantó y con un asentimiento de cabeza fue hacia el lugar donde se había quedado Albus.

Caminaba sin saber qué pensar. Levantó la cabeza y pudo ver a su padre hablando con el padre de su mejor amigo. Ambos estaban preocupados. Ninguno de los dos comprendía cómo y de dónde pudieron haber salido tantos mortífagos.

Pudo ver a un grupo de guardias del Ministerio Mágico de Bulgaria resguardar el hospital desde la entrada.

Sintió las lágrimas caer de sus ojos.

¿Por qué Rose tenía que meterlo en el mismo saco que a su abuelo? Él siempre odió la magia oscura, pensaba que no traía nada bueno y ella lo sabía. ¿Por qué ahora Rose creía que él era igual a su abuelo?

Pasaron unos minutos hasta que realmente decidió.

-si no me quieres aquí, está bien-

Caminó dos pasos hasta que sintió que chocó contra un muro pelirrojo.

Levantó la cabeza y pudo notar la mueca del padre de Rose que iba acompañada de una leve sonrisa.

-está contento que Rose no quiera nada conmigo- pensó Scorpius.

-muchacho- dijo Ron a manera de saludo.

-no se preocupe señor- dijo el rubio- ya me estoy yendo-

Ron no comprendió de lo que hablaba.

-si Rose no me quiere aquí, está bien-

Iba a empezar a caminar, cuando sintió la gruesa y áspera mano del padre de la chica de la cual estaba enamorado tomarle por el hombro y jalarlo hacia un asiento.

-siéntate- le dijo el hombre.

Scorpius iba a replicar pero la gruesa mirada que le dio el hombre causó que obedeciera sin chistar.

-mi esposa- comenzó hablando muy serio- está, últimamente, haciendo cosas que no debería…primero causó que Rose dejase la familia, que se alejase de ella, intentó obligarla a participar por Hogwarts alegando que de no ser así, ya no sería una Weasley, y bueno…tú debes haberlo visto y sentido más que yo-

Scorpius solo asintió.

-y ahora…te cuenta algo que le dije claramente que no te dijera-

-¿no cree que estoy en el derecho de saberlo?- preguntó Scorpius irritado.

-sí- dijo Ronald- por supuesto que mereces saberlo-

-¿y entonces?-

-calla niño- le recriminó el ojiazul- nunca dije que no, pero a lo que sí digo que no, es a la forma y causa por la cual Rose quiere que te vayas-

-no comprendo-

Ronald se sentó al lado del rubio.

-¿alguna vez has visto a un ser amado sufrir?- Scorpius iba a contestar pero Ronald lo interrumpió- me corrijo, ¿alguna vez has visto a un ser amado sufrir de tortura, hasta el punto que caiga desfallecido y que lo único que se te venga a la mente en ese momento es en cómo odias al sujeto que le causó aquello y que todo lo relacionado a ese ser te cause repugnancia y dolor?-

Scorpius negó con la cabeza.

-por supuesto que no- reafirmó Ron- porque eres un niño aún; y no has tenido que vivir una guerra ni mucho menos participar en ella…el día que mi hija junto con sus amigos salieron de Hogwarts con el afán de proteger a los alumnos de su escuela, se enfrentaron a mortífagos, tú sabes que tu abuelo estaba entre ellos, o al menos eso debió decirte tu padre- Scorpius volvió a asentir con la cabeza- pues, ese día, Rose y dos más se encargaron de proteger los secretos de Durmstrang mientras que los dos jóvenes que fueron atacados se encargaban de sacar a los alumnos del colegio y ponerlos a buen recaudo…por alguna razón que no comprendo pero ellos sí, Rose pudo sentir el peligro rodeando a sus amigos y cuando los pudo ver, vio los cuerpos de ambos tirados en el suelo mientras cinco hombres reían a carcajada suelta por el dolor causado y-

-y entre ellos estaba mi abuelo- confirmó Scorpius.

-así es- dijo el padre de la pelirroja- imagínate el dolor que pudo sentir mi hija al ver a sus dos mejores amigos tendidos en el suelo…y que para remate, uno de los causantes sea de un parecido físico tan exacto al del chico del que mi hija está enamorada-

Scorpius miró al hombre sorprendido.

-¡qué!- exclamó Ron divertido- ¿no me digas que la apariencia dura y siniestra de Rose te ha logrado convencer y te ha hecho creer que no siente nada por ti?- Ron soltó una risa larga- y yo que creía que eras inteligente, muchacho-

Scorpius se sonrojó levemente.

-mira- dijo serio Ron- hoy pude hablar con mi hija muy seriamente, en sus ojos no vi el mismo brillo que antes, no vi la luz que siempre tienen o tenían…solo vi tres cosas y no sé cuál podría ser peor: dolor, confusión y ansias de venganza-

Ronald suspiró.

-no sé cuál me preocupa más, pero sé que ella necesitará a alguien a su lado para recuperarse…le pediría a McGonagall que le permitiese salir unos días más de la escuela, pero es su último año y ya ha perdido demasiadas clases, ella necesita descansar y hasta ahora no lo ha logrado hacer, para metida en el cuarto de sus amigos y los vigila día y noche…para cuando regresen a Hogwarts, lo más seguro es que ellos se vuelvan más herméticos aún, en especial para proteger a los dos jóvenes atacados, pero Rose va a necesitar siempre un poco de aire fresco, algo que no tenga que ver con Durmstrang; Scorpius, ella te va a necesitar-

El rubio miró al hombre que siempre lo había odiado, primero por su familia y segundo por la atención que recibía de parte de su hija.

-ella va a necesitarte y si tú te rindes ahora, la perderás y ella se perderá por completo…te doy vía libre para que reconquistes a mi hija, tómalo como una compensación por mi comportamiento cuando te conocí- rio el hombre dejando a un muchacho de ojos grises y cabello rubio, totalmente confundido a la mitad de un pasadizo del hospital que ni tenía idea cómo había llegado allí.

buenooooo...qué tal?? cómo les pareció la historia??

Les agradó esta nueva etapa de Ron? a mí me agradó escribir a este Ron más comprensivo y agradable con Scorpius...espero sus comentarios y me disculpen por ser taaaaan incumplida con el capítulo.

Besos.

SombraPosion