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Endulzando a Rose — capítulo 16

Lo sé, no merezco perdón y miles de crucios por no haber publicado hace mucho, lo siento :( en verdad lo siento muchooooo

Pero este capítulo va a valer la pena, créanme, les va a gustar y espero en verdad les guste :D

No les digo nada más, sé que quieren leer la historia más que lo que yo les diga, así que disfruten :D

-no puede ser posible- dijo Natas mirando cómo el castillo de Durmstrang se encontraba incendiado. Supuestamente la fortaleza tenía protecciones contra todo tipo, entre ellas la de no incendiarse.

-no hay tiempo que perder- habló Malcolm- Rose-

La pelirroja asintió.

-entraremos todos en la primera línea, me convertiré en dragona, vendrán en mi lomo y saltarán una vez haya lanzado una llamarada de fuego, no antes-

Los otros cuatro chicos asintieron con la cabeza.

Rose se dejó llevar por el animal que llevaba en su interior. Una hermosa dragona, con escamas grises y ojos amarillos apareció frente a los ojos de sus amigos. Subieron inmediatamente al lomo del animal y este elevó vuelo una vez sintió a Irijan subirse.

Desde lo alto se podía ver a los mortífagos peleando contra un gran grupo de aurores, entre búlgaros e ingleses.

La dragona descendió lanzando llamas de fuego por donde se encontraban algunos mortífagos, haciendo que estos salieran lastimados.

Rápidamente los cuatro chicos bajaron y empezaron a luchar contra los seguidores de Voldemort. Rose volvió a ser humana ni bien tuvo contacto con el suelo.

Los chicos se acomodaron de un modo que los cinco estaban juntos.

-los alumnos son importantes- habló Rose- pero los secretos mágicos son nuestra prioridad, Natas y Berni, quiero que ustedes se encarguen de los alumnos, saquen a todos los que puedan y trasládenlos a la zona sur de escape, allá estarán bien…Malcolm, Irijan y yo nos encargaremos de proteger los secretos a como dé lugar-

Los chicos asintieron y se separaron.

Malcolm, Rose e Irijan llegaron con dificultad hacia las mazmorras, que era donde se encontraban ocultos todos los secretos de Durmstrang. En su camino, derrotaron a más de un mortífago, no comprendían de dónde podían haber salido tantos seguidores si se suponía que debían estar encerrados en Azkabán.

Un hechizo pasó muy cerca de Rose, haciendo que Malcolm se preocupara. El hechizo provino de la puerta de ingreso al salón de secretos.

-ni un paso más- se escuchó una voz oscura desde el otro lado- sino, absténganse a las consecuencias-

-somos nosotros- dijo Rose, inmediatamente se abrió la puerta.

El profesor de Magia Negra y máximo guardián de los secretos del colegio Durmstrang era un hombre alto, de tez trigueña, con cabello negro pero con entradas profundas. Tenía uno 69 años pero aparentaba menos de 35. Él decía que era gracias al ejercicio, pero Rose dudaba mucho de aquello. A veces el tener tanto conocimiento podía causar repercusiones en las personas, en especial cuando se trata de magia negra.

-¿cuál es la situación?- preguntó Malcolm mientras que Irijan se colocaba en el otro extremo de la sala, donde se podía tener una visión perfecta del campo externo, donde más de 300 mortífagos luchaban contra una cantidad similar de aurores.

-mortífagos, llegaron alrededor de 5000 por no decir más, al parecer se estuvieron reuniendo desde ayer, sentí una acumulación de energía mágica desde un punto cercano, pero como no hay mucha gente a quien pueda dejarle mi puesto para investigar, pues lo dejé pasar…grave error- dijo apesadumbrado el hombre.

-allí- dijo Berni viendo cómo unos niños de tercero eran acorralados por dos mortífagos. Ya habían llevado a casi todos los alumnos que se habían quedado en el colegio durante el ataque, esos dos eran los últimos.

Natas cogió rápidamente su varita y lanzó dos desmaius consecutivos, mandando a volar a los dos hombres.

-vengan- dijo Berni llevándolos con tranquilidad.

Un rayo de luz verde pasó muy cerca de ellos de no ser porque Berni lo desvió rápidamente.

Cinco hombres encapuchados estaban acercándose a ellos.

-Natas- dijo Berni- vete-

La joven lo miró incrédula.

-estás loco- dijo ella- no pienso dejarte-

La muchacha rechazó un ataque con un movimiento de su varita, prestando más atención a su novio que a los mortífagos.

-escúchame bien- dijo Berni serio, como nunca antes- te vas a ir con esos niños y los vas a poner en buen resguardo-

Natas negó con la cabeza.

-no te voy a dejar-

-hazlo- dijo su novio.

-¡no!- gritó ella repeliendo el ataque de uno de los mortífagos que no podían avanzar por el muro que había creado Berni- Rose nos mandó a los dos juntos, no podemos separarnos-

-escúchame bien- la tomó de los hombros y la miró con todo el cariño que sentía hacia ella- necesito que lleves a estos niños y los pongas a salvo, aquí no es seguro para ellos y no podemos dejarlos que se vayan solos- Natas iba a interrumpir pero una mirada de Berni la detuvo- ve por favor- la joven asintió y le dio un beso que Berni  profundizó más- te amo-

-y yo a ti- contestó ella dejando correr dos lágrimas y se yéndose jalando a los niños consigo, sin mirar hacia su novio.

El muro invisible de Berni fue derribado por los cinco hombres. El miembro élite mandó un hechizo bombarda en dirección a uno de los que se iba tras Natas.

-después nos encargaremos de ellos- dijo uno de los hombres al ver que no sería tan fácil vencer al joven.

Berni se puso en guardia, estaba más que seguro que sería una batalla muy difícil. Por no decir…imposible. Él iba a defender, los otros iban a matar.

Natas siguió corriendo con los niños, pero el grito desgarrador de un joven la detuvo, haciendo que los chicos de tercero también lo hicieran.

-sigan de frente- dijo la pelinegra sin moverse.

-pero- empezó uno de los niños.

-escúchame bien, mocoso- dijo ella agarrándole del cuello del pijama que estaba usando y separándolo del piso- vas a hacer lo que te ordene, por algo soy élite y tú un niñato…vas a llevar a la niña contigo, van a seguir de frente por este corredor y allí van a encontrar a la profesora de Aparición, ella los va a llevar, no se detengan por nada, eres el hombre…protégela-

Y diciendo eso, se fue. Los niños, que admiraban a todos los miembros de élite, pudieron ver las lágrimas de la dura Natas, estaba más que preocupada por su novio, eso era notorio.

-vámonos- dijo el niño mientras jalaba a la pequeña que no cesaba de llorar.

-son demasiados- dijo Irijan mientras detrás de la puerta se curaba una herida en el rostro porque un hechizo le había rozado.

-debemos protegerlo a toda costa- dijo Malcolm.

Rose se sentía inquieta, algo pasaba afuera, algo que le hacía sentir que resguardar los secretos no era ni la mitad de importante.

-Rose- habló su maestro, mirándola, sintiendo la decisión que iba a tomar, sabiendo que ella podría ser lastimada.

-lo siento- dijo ella- lo siento- de sus ojos salían lágrimas aunque no comprendía por qué- …pero algo allá afuera es más importante-

Y con un hechizo salió del salón atravesando la puerta y derribando a cuanto mortífago se encontraba en su camino.

A los lejos pudo notar a su padrino, el gran Harry Potter, luchando hábilmente contra dos mortífagos, Rose rio de lado, dos no eran nada; lanzó un hechizo que mandó a volar a los hombres que enfrentaban a su padrino. Harry volteó a verla y ella pudo notar que se notaba muy asombrado por estar ella allí.

Siguió buscando lo que le causaba ese temor, ese miedo irracional que la había obligado a dejar su puesto de guardiana de secretos, sabía que su profesor la comprendería y no le haría problemas en…

Lo encontró.

Lo que le había estado causando tanto miedo y dolor.

Natas llegó a la salida del camino donde se encontraba Berni.

Lo pudo ver allí, tirado en el suelo, aguantando las ganas de gritar. A través del uniforme de élite se podían ver las manchas de sangre que perdía en gran cantidad su novio y el gesto de dolor en su rostro.

Tenía que ayudarlo, no iba a dejarlo solo.

Rose miró con lágrimas en los ojos cómo el cuerpo de su mejor amiga caía al suelo con los ojos cerrados y con la expresión de dolor impregnada en ellos. El cuerpo de su mejor amigo yacía tirado en el suelo, por el color de la sangre que tenía sobre su traje, le mostraba que hacía buen tiempo que estaba allí.

Pudo ver cómo los hombres se dirigían hacia el camino por donde se podía escapar de las instalaciones del castillo. Rápidamente, usó un encantamiento que hizo que el camino quedara sellado con piedras que se reacomodaron en la entrada. No permitiendo el pase a nadie.

Los hombres se quedaron asombrados y miraron a la joven.

-vaya, vaya, una Weasley- dijo una voz que podría reconocer por el tono y el estilo único- ¿sabes que tu madre fue torturada en mi casa? ¿Y que fue mi cuñada quien le marcó el brazo de por vida?-

Rose hizo un movimiento de sus manos e hizo desaparecer las máscaras de todos los que estaban frente a ella.

Gregory Goyle

Marcus Flint

Anthony Dolohov

Amycus Carrow y…

Lucius Malfoy

Los podía reconocer, Rose podía ser muy buena con los rostros y en especial cuando los había estudiado durante tanto tiempo, odiaba a los mortífagos y a lo que representaban. Odiaba a la gente que se creía superior por ser o tener una sangre más pura que otros.

Caminó hacia ellos, sin perder de vista el cuerpo de sus amigos.

-la nena quiere vengar a sus amigos- rio divertido Flint.

-no creas que te lo dejaremos tan fácil solo porque eres bonita- añadió Goyle.

Carrow miró a Rose con odio y mientras pasaba por el cuerpo de Berni, lo pateó. Rose imaginó ver una mueca de dolor en el rostro de su mejor amigo.

-expulso- gritó Rose.

Los cinco hombres intentaron repelerlo pero lo enviado por la pelirroja no fue parado por ninguno de los protegos conjurados, separando a los cinco hombres.

Rápidamente los puso en burbujas de aire macizo, separándolos entre ellos y enfrentándolos por separado. Goyle y Flint fueron fáciles de derrotar, aunque tuvo que usar la varita en más de dos ocasiones.

-no creas que se te hará tan fácil conmigo- dijo Carrow luego que la burbuja que lo encerraba se disipaba. Rose respiraba cansada, se había agotado mucho enfrentando a los dos anteriores- la mocosa está cansada- dijo el hombre y apuntó al lugar donde estaban encerrados sus compañeros. Las burbujas desaparecieron y los otros dos hombres sonrieron con suficiencia.

-eres buena- rio Dolohov- lástima que no sea suficiente para derrotarnos-

Rose lanzó un primer hechizo con su varita hacia el hombre, haciéndolo retorcerse de dolor.

-vaya, vaya- dijo Lucius- veo que no necesitas hablar para lanzar hechizos- Rose sintió su cuerpo ser encerrado por unas cuerdas y perdió su varita que le fue alejada por otra cuerda-veamos qué tanto necesitas tu varita-

Carrow y Malfoy rieron mientras Rose solo cerraba sus ojos y hacía que las cuerdas que la apretaban con fuerza se incendiaban. Ahora fue el turno de reír de ella.

-no debieron atacar mi colegio- dijo ella lanzando hechizos con sus manos, sin necesidad de usar su varita, ambos hombres se defendían completamente sorprendidos- no debieron meterse con mis amigos-

Los tres se enfrascaron en una lucha de hechizos, Rose cogió su varita y los hechizos aumentaron de potencia. Ya no solo luchaba contra ambos hombres, también se les había unido Dolohov y otros tres magos más. Rose sentía sus fuerzas amainar rápidamente. De un salto se elevó por los aires convirtiéndose en dragón y lanzando llamas por donde estaban los hombres.

Bajó al suelo y se retransformó en humano. Había logrado disiparlos, pero estos no tardarían en volver a atacarla. Se acercó a los cuerpos de sus amigos, pero un hechizo bombarda la mandó a volar por los aires cayendo contra el muro de piedras que anteriormente había sellado.

Se levantó a tientas, su cuerpo le pedía parar, pero su cabeza sabía que no podía, no podía permitir por nada que esos hombres ganaran. Vio a su alrededor, estaba rodeada, pero no se daría por vencida. Terminaría igual que sus amigos de ser necesario con tal de proteger a los demás estudiantes. Los secretos de Durmstrang ya debían de estar a salvo, mientras ellos defendían el salón, su maestro se había encargado de transportarlo todo a un lugar mucho más seguro, que solo ella conocía.

-nos divertiremos por un rato- dijo Malfoy. Pero sus palabras fueron apagadas cuando comenzaron a llegar más aurores.

Rose se había encargado de derrotar a muchos mortífagos mientras salía de las mazmorras y mientras se convertía en dragona había podido acabar con muchos otros también.

Notó como los tres hombres con los que había estado luchando se escabulleron entre la  multitud que luchaba contra los aurores. Intentó seguirlos pero un cuerpo la detuvo.

-te quedas- le dijo con fuerza.

Rose negó con la cabeza.

-voy a ir tras ellos, tío-

-no tienes las fuerzas suficientes- habló con calma- ¿quieres terminar igual que tus amigos?-

Una vez los mencionó, Rose dirigió su mirada al lugar donde los cuerpos de sus mejores amigos seguían. Lágrimas salieron de sus ojos y caminó lentamente hacia ellos. No le interesaba lo que sucedía a su alrededor, solo notaba hechizos que iban y venían pero ninguno de cerca hacia donde estaba ella.

Se agachó hasta donde estaban ellos. Los cuerpos estaban inmóviles. Tenía miedo pero debía saber, debía estar segura.

Colocó la mano sobre los cuellos de ambos amigos, esperando el más mínimo latido a la más pequeña respiración.

-¡Rose!- escuchó que alguien gritaba tras ella. Giró para verlo correr hacia ella, protegiéndola de hechizos dirigidos a donde ellos estaban. Irijan se acercó donde estaban Berni y Natas y los revisó rápidamente. Rose no se sentía con la capacidad de hacerlo.

-aún respiran- dijo el joven, miró a Rose pero ella seguía tan perdida en su mente- ¡Rose!- la sacudió- aún respiran, debemos llevarlos al hospital-

Rose reaccionó ante los movimientos de su compañero y asintió con la cabeza.

-no podemos desaparecer- dijo Malcolm-están demasiado heridos, podrían no aguantar-

Rose rápidamente tomó la forma de un dragón y se elevó por los aires, lanzó unas bolas de fuego a los lugares donde se encontraban replegados los pocos mortífagos que quedaban y bajó rápidamente. Malcolm e Irijan montaron sobre ella sujetando a Natas y Berni cada uno respectivamente.

Rose sobrevoló el castillo lo más rápido que podía, voló como nunca antes había volado, lo más veloz que alguna vez había logrado, rogando a Merlín y Morgana que sus amigos soportaran un tiempo más.

Llegaron al hospital búlgaro de Heridas Mágicas. Malcolm e Irijan bajaron rápidamente, llevando con ellos los cuerpos de sus amigos, desapareciendo por las puertas del hospital.

La pelirroja sintió sus fuerzas decaer por completo. Intentó dar un par de pasos y cayó al suelo. Su cuerpo estaba cansado, ella estaba agotada. Empezó a toser, sintió lo alcalino de su sangre por toda su boca y observó cómo la sangre corría por el suelo.

Lo último que pudo reconocer antes de cerrar sus ojos fue el cálido abrazo de su tío.

-¿cómo está?- escuchó la voz de su padre completamente preocupado, pero volvió a quedarse dormida mientras escuchaba a su madre hablar algo con él.

-¿cuándo?- pudo oír pero no reconoció quién pudo haber hablado.

-Rosie- sintió unas manos rozarle la mejilla pero por más que intentaba abrir sus ojos, las pesadez de los mismos era imposible.

-despierta, por favor, solo despierta- sintió sus manos ser apretadas por alguien, pudo reconocer su voz, la calma la embargó por dentro, pero luego recordó por qué estaba allí, y la voz de él le pareció repugnante. Pudo haber querido abrir los ojos y verlo, pero no lo hizo.

Despertó a media noche. Todo en el hospital estaba oscuro, o al menos eso pasaba en su cuarto. Por la puerta se podía ver la luz del pasillo que iluminaba con intensidad. Se removió y en un lado de su habitación notó las flores que tanto ella amaba. Pero no quiso verlas, porque también eran las favoritas de Natas.

Se levantó de la cama y pudo ver que de sus brazos salían cables que le llevaban suero. Se quitó con dolor las agujas que daban directo a sus venas y con un hechizo las cicatrizó rápidamente. Movió su mano y sobre ella apareció el uniforme que hacía poco había usado. Estaba limpio, por lo que imaginó que lo acababan de lavar, pero todavía llevaba los agujeros y rayones causados por la lucha contra los mortífagos.

Miró hacia un lado de su habitación, allí pudo ver dormidos a sus padres y a su hermano. Era raro que dejaran entrar a las familias en la habitación del interno en el hospital, pero más le sorprendió ver a Scorpius durmiendo en uno de los sillones de su habitación.

Tuvo que correr hacia el baño de la habitación para poder vomitar. Verlo allí solo le trajo el recuerdo del hombre que había atacado a sus mejores amigos. Eran idénticos. Ahora comprendía por qué su padre lo había odiado, tanto al padre de Scorpius como al chico mismo. Abrió la puerta, esperando no haber despertado a nadie. Supuso que ellos pasaban todos los días allí con ella desde que la habrían internado ya que no se despertaron, se les notaban agotados y con ojeras grandes.

Salió al corredor sin necesidad de abrir la puerta. Allí pudo ver a toda su familia durmiendo en incomodos sillones. Sonrió con cariño al ver a su primo Albus y a Alice durmiendo juntos.

Pero no despertó a ninguno. Necesitaba saber algo mucho más importante.

Caminaba a lo largo del pasillo e ingresaba la cabeza a través de las paredes para no tener que abrir las puertas de todos.

Mientras iba caminando, unos brazos la apresaron contra un cuerpo. Ella inmediatamente pudo reconocerlo.

-Malcolm- susurró dejándose envolver por el aroma fresco de su amigo.

-¿por qué no dijiste que estabas mal?- preguntó sin separarse- venir volando desde el colegio con una herida causada por un hechizo desangrante-

-debíamos traerlos con rapidez- dijo ella hundiendo su cabeza en el cuello de su amigo.

-si te hubiese pasado algo, si por cansancio y por tu hemorragia hubieses muerto- la miró a los ojos- no me lo hubiese perdonado- terminó besándola.

Rose se dejó besar, necesitaba el cariño de alguien en ese momento, saber que alguien estaba preocupado por ella. Sí, tenía a toda su familia en su habitación esperando a que despertara pero no era el cariño que necesitaba. Tenía a Scorpius en su habitación, pero no quería verlo, no quería y no sabía si alguna vez querría verlo.

Cruzó los brazos por el cuello de Malcolm mientras este ingresaba más en su boca.

Necesitaba saborearla, sentir que estaba allí con él, había temido tanto cuando se enteró que su ex novia había sido ingresada al hospital de gravedad.

Ni se había preocupado por ella mientras hacía que internaran a sus amigos. No se había percatado si es que había sido lastimada o si se encontraba demasiado cansada. Y se sentía terriblemente culpable.

La pegó a una pared, causando un quejido por parte de la pelirroja.

-lo siento- dijo él intentado separarse, pero ella no lo dejó. Siguieron besándose, hasta que el sonido de una garganta aclarándose los hizo mirar hacia el punto de procedencia, sin separarse.

-¿eso quiere decir que han regresado?- preguntó Irijan sabiendo de por sí la respuesta. Rose sonrió y se dejó abrazar por su compañero de élite- no me molestaría si me besaras igual que a Malcolm- dijo riéndose, Malcolm le había contado el tipo de relación que llevaba con Rose y todo los secretos que entre los élites sabían. Todos debían confiar entre todos e Irijan había demostrado su valencia para ser un miembro de élite de capa.

Tanto él como Malcolm rieron con diversión. Rose se acercó peligrosamente a Irijan, causando un asombro por parte de ambos muchachos.

-si es lo que deseas- dijo la pelirroja coquetamente, acercándose para besarlo. Irijan sintió que una mano lo jaló del cuello de su camiseta que llevaba puesta.

-hasta ahí llegó el chiste- dijo Malcolm serio aunque no tanto.

Rose rio ante la cara de incredulidad del nuevo.

-pero…- dijo Irijan.

Rose sonrió y le dio dos palmadas en el hombro.

-ya te acostumbrarás a sus bromas- dijo Malcolm también palmeándolo.

Pasaron unos segundos sentados en el lugar donde se habían encontrado. Hasta que Malcolm rompió el silencio.

-no deberías haber salido de tu habitación-

La pelirroja suspiró. Eso ya lo sabía, su cuerpo le pedía regresar y quedarse echada durante mucho tiempo, pero necesitaba saber.

-¿Cómo…cómo están?- preguntó con preocupación.

Malcolm miró a Rose preocupado de si decirle la verdad o no.

-mejor de lo que deberían- dijo Irijan siendo reprendido por una mirada reprobatoria de su compañero- ¿qué?- Preguntó indignado el joven- supuestamente ellos deberían haber…-

-no sigas- le advirtió Malcolm- Rose- miró a su ex preocupado- no creo que sea tiempo para que los veas-

Rose lo miró implorante.

-por favor- dijo ella sintiendo ganas de romper a llorar.

Malcolm suspiró. Nunca había podido negarle nada a la chica de ojos azules más hermosos que podía haber visto.

-ven-

Irijan iba a la cabeza, delante de los dos,  mientras que Malcolm la llevaba tomada de la mano. A medida que Rose sentía que se acercaban a donde estaban sus amigos, apretaba más la mano del joven.

Irijan se detuvo y Rose supo que habían llegado.

-debemos decirte- empezó el chico- que tuvieron que ser operados…fueron muy graves sus secuelas-

Miró a Malcolm sin comprender.

-no usaron hechizos conocidos para los médicos- explicó él- fue nuestro maestro quien tuvo que atenderlos porque usaron magia negra-

Rose asintió, si su maestro, no siendo doctor, tuvo que ayudar; no sabía qué esperar.

Irijan abrió la puerta y dejó que Rose y Malcolm ingresaran.

Bueno, lo único que les digo es que espero les haya gustado y no quieran matarme por dejarlos así :) espero sus comentarios, muchas gracias :D

Besos

SombraPosion