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Endulzando a Rose — capítulo 9
Hola chic@s!!!!
Bueno, en primera, lamento no haber contestado ninguno de los comentarios en el capítulo anterior y es porque si lo hacía, podía adelantar algo de este capítulo y no quería malograrles ello. Me ha encantado haberles dejado con la intriga, es algo que la mayoría de autores hace pero nunca antes me había salido y AL FIN me salió jejeje
Ojalá les guste este capítulo, es un tanto corto porque es más como un capítulo de paso, puesto que se trata más de las emociones y cosas que sienten los personajes...ahora ya comprenden por qué es que había aparecido Thalia, ya que antes nadie se imaginaba qué era lo que iban a hacer esos dos franceses.
Sin más, les dejo con el nuevo capítulo :D ojalá les guste y espero ver sus comentarios, que vuelvo a decir, me encantaron los anteriores. <3
-¿justo tenía que llegar Crouch?- se preguntó Malcolm mientras caminaba con la mirada perdida hacia el colegio, pudo notar el cielo empezar a oscurecerse.
-ya casi son las siete- dijo una voz muy cerca de él.
Él la miró y reconoció a la joven que le hablaba.
-Malcolm, ¿estoy en lo correcto?- preguntó ella.
Él asintió recordando a la joven con quien había intentado acostarse durante su estancia en París, pero la joven no le había hecho caso. Era la única que se había negado a él, casi todas habían pasado por su cama estando en el colegio francés incluyendo las de su propio colegio y muggles, pero ella no y lo otorgó a que estaba en duelo porque su enamorado se estaba acostando con su novia en el momento.
-¿tengo mala memoria, o…- Thalia respiró, debía hacerlo, aunque no fuese lo que quería, debía hacerlo, estaba segura que si se lo contaba a Rose, la haría dudar y eso llegaría a resquebrajar su inicial relación con Malcolm- creo que en París no tuvimos nuestro momento para conocernos?-
Malcolm la miró y sonrió de lado, no habría nada de malo en echar una cana al aire; después de todo, Rose quería sacarle celos a otro chico, si su pelirroja no se enteraba, no habría problema, pero… ¿y si se enteraba? ¿Se molestaría con él? Thalia vio la duda en los ojos de Malcolm, no debía dejar que dudara, así que hizo lo primero que se le ocurrió, se abrió de un solo movimiento de varita los botones de la blusa y dejó notar sus pechos color café que los ojos de Malcolm no dudaron en examinarlos.
Thalia caminó hacia él y se le pegó hasta que sus pechos chocaron con el de él.
-realmente me gustaría probarte- dijo ella estirando la mano tocando las partes íntimas de Malcolm, sonrió cuando sintió la erección del pelinegro crecer junto a su mano.
Él le agarró la mano y le besó el dorso de esta.
-¿y dónde querrías hacerlo?- preguntó el joven. Thalia sopesó sus posibilidades, si entraban al colegio, era posible que más de uno la viera, pero si lo hacían fuera del colegio, había un igual de posibilidades y no quería quedar como una zorra, solo hacía esto por su mejor amigo. Lo jaló de la mano de manera juguetona, dirigiéndolo hacia el castillo pero Malcolm notó una muesca de una torre cercana, estaba muy pegado al camino pero lo iba a hacer rápido e irse, así que no se chocaría con Rose ni con Natas si regresasen. Además, conocía a ambas y cuando hablaban demoraban horas.
Jaló a la chica hacia el lugar y la empezó a besar con fiereza, Thalia sentía asco tras cada beso, tanto como las veces que se había besado con Theodore después de enterarse de su engaño con Rose, pero así como hacía con él, actuó. Y por Merlín que era buena actuando, dejó que Malcolm le levantara la falta y metiera dentro de ella dos dedos, luego entro por completo en ella. Se dejó llevar por un rato, sintiendo las estocadas del chico en sí y solo cerró los ojos, imaginando que quien la besaba, quien la tocaba y quien la sacudía en ese momento era Albus y no Malcolm, se dejó llevar llegando a su primer orgasmo después de mucho tiempo, pero Malcolm no la dejó terminar porque continuó con su movimiento fuerte contra ella sin detenerse, empujando dentro de ella, haciéndola gemir con fuerza y callándola a la par con besos.
-más- dijo ella en voz fuerte y Malcolm solo atinó a moverse con más fuerza.
Ni siquiera se habían percatado de la presencia de las dos espectadoras, Thalia abrió sus ojos, notó dos miradas hacia ella. Y pudo notar los ojos adoloridos de Rose, la pelirroja estaba sufriendo, eso lo podía ver y podía ver que lo hacía más de lo que ella había sufrido por Theodore. Por un momento se lamentó, pero luego sintió el calor de llegar a su siguiente orgasmo, cerró nuevamente los ojos e imaginó la cara de Albus y su cuerpo quien ingresaba, sonrió y volvió a abrir los ojos, Rose seguía allí pero se fue ni bien notó la sonrisa de la joven.
Thalia no había imaginado que la misma Rose los vería, ella esperaba contárselo en una de las clases pero nunca pensó que podría ser mejor que eso y que fuera ella quien la vería.
Sintió lástima por la pelirroja, pero el placer del momento la obnubiló y solo se dejó llevar, a pesar que sabía que después, lloraría por lo que estaba haciendo.
Rose se giró y comenzó a caminar rápidamente, al lado de ella iba Natas. Solo quería correr, llegar a su dormitorio y quedarse allí para siempre, pero los gritos de la chica la detuvieron.
-se nota que lo disfruta- habló Rose- supongo que Malcolm se está encargando de ello-
-Rose…- Natas se quedó a media frase cuando vio a su amiga empezar a temblar de dolor.
-solo necesito- dijo Rose en voz tan baja que si no fuera porque Natas era su mejor amiga ni lo habría comprendido- llegar…a mi habitación-
Natas asintió, pero no podía avanzar; su amiga había caído de rodillas al suelo, veía las gruesas gotas de dolor caer y mezclarse con el pasto que había cerca. Se acercó a ella y la agarró con fuerza.
-mírame bien- dijo la pelinegra poniéndose a la altura de su amiga- sé lo que se siente y tú también, ya lo has sentido antes, ¿lo recuerdas?- Rose simplemente asintió con la cabeza, no tenía fuerzas ni para hablar- solo vamos a hacer como si nada de lo que viste te afecte-
-pero-
-¡nada de peros!- gritó Natas, sentía su voz entrecortarse, quería a Rose como a una hermana, quizá sus padres habrían luchado en bandos distintos, quizá ella era otra antes de volverse mejores amigas, pero sea como sea, Rose había sido la única que no la había juzgado nunca…antes que ella se volviese popular, todos la habían juzgado, pero Rose nunca lo hizo y por eso la quiso desde un inicio y se hizo su amiga con ánimos de protegerla y cuidarla- me vas a escuchar bien, Rose Weasley, te entrené para que no llorases, te entrené para que supieses enfrentarte a este dolor, y lo vamos a aplicar ahora, es lo mismo que pasó con Malfoy, ¿lo recuerdas?-
Rose miró a su mejor amiga, sabía que Natas quería llorar, la conocía muy bien; a veces, cuando ella no podía llorar o no quería, Natas lo hacía por ella, porque le dijo que ella soportaría su dolor si ella soportaba el suyo.
-no es lo mismo- dijo la joven- Malcolm es…-
-es otro que cae por una falda más, no merece tu llanto, ¿entendido?-
Rose se dejó llevar por su amiga, se dejó guiar a su habitación, se dejó encerrarse en ella.
Y lloró, lloró todo lo que podía, lloró toda la noche siendo protegida por su amiga, que había expulsado a todas las chicas que habían intentado entrar a la habitación. Puso un hechizo de niebla negra por la cual debían cruzar si es que querían entrar al ala de chicas, pero que nadie intentó hacerlo.
Esa noche, todas las chicas de Gryffindor durmieron en la sala común.
-¡hey!- Natas sintió que alguien la movía y abrió perezosamente los ojos. Notó a su mejor amiga despierta y ya cambiada.
-Rose, ¿estás…-
-no preguntes eso- dijo Rose- sabes que no lo estoy, pero también sabes…que no lo voy a demostrar-
Natas asintió con la cabeza.
-¿se han levantado todas ya?- preguntó Rose viendo las camas vacías.
-no- dijo Natas con una sonrisa-no dejé a nadie entrar al ala de mujeres, no podías correr el riesgo de ser escuchada llorando, no lo iba a permitir-
Rose miró con amor a su amiga, era la hermana que el destino le había negado.
-mejor vamos a ver dónde han dormido las demás-
Natas asintió con la cabeza. Era sábado y no tendrían clases, así que podrían usar su ropa común y corriente. Es decir, su traje negro que ambas habían comprado en un viaje a París.
Salieron y se encontraron con el gran cúmulo de chicas echadas como podían alrededor de la sala común. Rose y Natas rieron ante ello, haciendo despertar a las chicas que estaban allí, entre ellas las dos primas de Rose que miraron con preocupación a su prima mayor.
-¡quién demonios se creen que son!- gritó la prefecta de quinto y las otras dos la apoyaron.
Rose miró a Natas y se rio.
-¿quieres venir a averiguarlo?- preguntó la pelirroja con una sonrisa macabra, nadie dio un paso al frente con excepción de Lily.
-pudiste botar a todas, pero a mí no…soy-
-sí, Lily, todos sabemos quién eres- rio Rose.
-la hijita del gran Harry Potter- dijo Natas con una sonrisa- qué más… ¿quieres asustarnos con el nombre de tu padre?-
Lily no miró a la pelinegra en ningún momento, solo a su prima.
-estoy hablando con la dueña del circo, no con su marioneta-
Natas y Rose se miraron y rieron a carcajadas, carcajadas que hicieron temblar a todas las chicas presentes.
-quien quiera decirme algo, dígamelo ahora- dijo Rose- si tiene algún problema conmigo, que me enfrente como es debido, en la competencia-
Una chica por el fondo, de cuarto año habló.
-estás muy segura que te van a escoger-
-por supuesto que sí- dijo Rose elevando la mano y haciendo levitar a la chica hacia ella- ¿tú lo estás?-
Rose no usaba su varita a pesar que la tenía en su brazo, no le hacía falta para hacer levitar cosas y mucho menos personas.
-si quieren enfrentarme y no morir en el intento, al menos que sea una que esté capacitada para hacerlo- dijo Rose- no voy a ir a Azkabán por culpa de unas tontas como ustedes-
Natas rio y pasó al lado de Lily mirándola hacia abajo, Lily no era pequeña, pero era más baja que Rose y que su amiga.
-si quieres enfrentarnos, será mejor que entres al concurso; sino, no tendrás oportunidad alguna, primita-
Rose pasó al lado de sus dos primas y las vio como si no fuesen más que unas desconocidas.
-¿quién eres?- preguntó una voz masculina que Rose conocía muy bien- ¿qué pasó con mi hermana?-
Rose se limitó a detenerse a mitad de camino pero no se giró.
-espero que participes en la competencia, Weasley, allí verás quién soy realmente-
Ambas amigas caminaron con tranquilidad hasta llegar a un aula vacía donde Rose entró y fue seguida por la pelinegra que cerró el salón rápidamente.
-sabes lo que nos espera en el Gran Comedor, ¿no es así?- preguntó Natas. Rose asintió, ambas sabían que Malcolm y Berni salían a las cuatro de la mañana a correr y no regresaban hasta las seis y media- ¿vas a hablarle?-
Rose negó con la cabeza.
-pero…-
-ya veré qué hago- la interrumpió la pelirroja, aunque sin mucha convicción.
Salieron del aula y caminaron con tranquilidad hacia el Gran Comedor. Rose sintiendo que con cada paso que daba, moría lentamente, pero no podía dejarse ver así, por nadie, menos por Malcolm.
Berni y Malcolm habían decidido irse a dormir al barco tras ver le neblina negra que rodeaba el ala de chicas en la torre de Gryffindor, conocían el genio de sus novias y si Natas había hecho ese hechizo, era mejor estar lejos.
-¿te acostaste con la francesa?- preguntó sorprendido Berni mientras caminaban hacia el castillo después de haber tomado una buena ducha.
-no es francesa, solo estudió allá-
-lo que sea- dijo Berni- pero… ¿y Rose?-
-¿Qué tiene que ver mi pelirroja en esto?- preguntó Malcolm contrariado, Berni sabía claramente los sentimientos de Rose y la farsa de su relación- Rose no se va a enterar de ello, porque me arranca las bolas, y no de la manera que quisiera, se supone que debemos fingir que somos novios-
-no se supone- dijo Berni. Él conocía a su amiga, y había notado la mirada de Rose en el pelinegro de su amigo, sabía que se había enamorado de él, lo sabía, y no estaba para nada equivocado pues por casualidad había escuchado la conversación que tenían Natas y ella en el barco- Malcolm, Rose está enamorada de ti-
-no hables tonterías- dijo en una Malcolm- a ella solo le interesa otro-
-¿y por qué le dijo que estaba enamorada de ti a Natas mientras conversaban en el barco?- Berni había escuchado la conversación entre Rose y Natas sin querer, pero ya se las olía tras haberla visto toda la semana, aquello solo ratificó lo que suponía.
-¿en…en serio?- preguntó asombrado y atontado Malcolm a su mejor amigo.
Berni asintió con la cabeza y Malcolm puso una sonrisa de oreja a oreja, no podía tener más felicidad en él. Pero ahora se encontraba preocupado, si Rose se enteraba que se había acostado con Thalia el día anterior se le acabaría la vida, no solo porque estaba seguro que eso le rompería el corazón a la pelirroja, sino también porque estaba seguro que nunca se lo perdonaría, en especial por lo mal que se llevaban ambas chicas.
-será mejor que no se entere de nada- dijo Berni- no se lo diré yo, ruega porque tu aventura no se lo diga tampoco-
-no creo que lo haga, pero por si acaso me encargaré de ello, luego- Malcolm no hacía más que esperar por llegar a ver a Rose y besarla como trataba de hacerlo desde hacía mucho.
-allá vienen- dijo Natas, pero Rose lo sabía, había escuchado la risa de Malcolm hacía unos segundos. Había pensado todo el rato pero no sabía qué hacer, no sabía cómo reaccionar ni mucho menos qué podría decirle.
Berni se sentó al lado de Natas muy preocupado, podía ver el rostro de Rose, la conocía mejor de lo que su primo Albus podría decir y sabía lo mal que estaba, lo podía notar. Todos en la escuela lo podían notar.
Los chicos de Salem que se habían hecho muy unidos a los de Durmstrang miraban con atención a la pelirroja, los de Hogwarts veían el dolor en la faz de la Weasley. Incluso los de Beauxbatons podían notarlo, y eso que ni se hablaban.
Malcolm se acercó tras Rose e hizo algo que asombró a todos.
La abrazó por la espalda y la elevó sacándola del asiento donde estaba y la besó. Un beso profundo y apasionado que cautivó a toda la escuela.
Natas intentó pararse pero Berni con una mirada le dijo que no, él sabía que algo pasaba y que su novia lo sabía, pero no era momento para interrumpir.
Rose sintió los labios de Malcolm sobre los suyos, la fuerza de su beso solo hizo que se derrumbara, no podía fingir más, no cuando tenía el corazón desgarrado, no cuando tenía tanto dolor dentro de sí. Las lágrimas empezaron a correr por su rostro, gruesas gotas de dolor, de ira atravesaron su mirada cayendo en Malcolm. Este se separó de ella al sentir el estruendoso plaf que hizo a todos en el comedor ahogar un asombro.
Rose trató de estabilizarse cuando sintió su cuerpo ser soltado. Puso sus pies lo mejor que pudo y se acomodó rápidamente.
Sabía que no debía hacer una escena, pero una idea cruzó por su mente rápidamente, algo que haría que de lo que todas la odiaban, odiasen a alguien más.
-Rose- dijo Malcolm viéndola llorar sin cesar, conocía esas lágrimas, las había visto en ella cuando había llegado a Durmstrang y lo único que sintió en ese momento, fue temor.
-no quiero que vuelvas a acercarte a mí nunca más-
Albus y Scorpius que habían estado desayunando desde antes que Rose y que estaban dispuestos a retirarse cuando Malcolm empezó a besarla, se sentaron rápidamente. Albus conocía ese llanto, conocía esas lágrimas porque también las había visto una vez en su prima, antes que se fuera.
-Rosie, yo…-
-¡NO ME LLAMES ROSIE!- gritó tan fuerte que el techo tembló, Rose tenía un gran poder, eso ella lo sabía y lo sabían todos a su alrededor, por eso siempre fue respetada- ¿creíste que podrías burlarte de mí?- Malcolm la miró son comprender- ¿creíste que podrías engañarme sin más?-
Lágrimas gruesas atravesaban su rostro, su garganta ardía de tanto grito, pero debía seguir, si quería acabar con lo que había empezado, debía seguir, a pesar que no quisiera.
-Rose, no sé de qué me hablas-
Thalia había entrado minutos antes que Malcolm lo hiciese al Gran Comedor, y ahora estaba siendo testigo de lo que había causado, quería morirse, sabía lo que era ese dolor, ella lo había sentido. Pero esta vez, ella fue la causante de hacerlo. Pequeñas lágrimas empezaron a cruzar su rostro.
-te vi- la palabra que soltó Rose hizo que cayese un mundo sobre Malcolm- te vi, te vi, te vi, te vi, te vi, te vi…te vi con ella- dijo apuntando a la mesa de Slytherin, en el único lugar que era ocupado por Thalia. Albus y Scorpius la miraron con los ojos abiertos, mientras la joven solo atinaba a llorar y a bajar la cabeza- te vi con ella, Malcolm, detrás de la torre… ¿lo disfrutaste?- le dijo fuertemente- ¡DIME! ¡¿LO DISFRUTASTE?!-
Malcolm sintió el dolor de Rose como si fuese suyo, sintió que por su rostro empezaban a caer lágrimas.
Solo atinó a negar con la cabeza.
-¿por qué?- preguntó Rose- ¿por qué lo hiciste? ¿No era yo, suficiente para ti?- Malcolm negó con la cabeza nuevamente.
-eres lo que todo hombre querría, Rose, eres…-
-¿y por qué lo hiciste?- gritó Rose ya sin fuerzas- ¿la quieres más que a mí?-
-¡NO! Claro que no, ella no es nada, nada para mí, no es nada, no significa nada en mi vida, tú lo eres todo para mí, Rose, ella no significa nada-
Thalia levantó la cabeza y con ganas de defenderse, pero notó en ella la mirada de repulsión de toda la escuela. Y no solo eso, sino de todas las delegaciones que estaban allí presentes. Miró a su costado, donde Albus tenía los ojos rojos de dolor por ver a su prima tan mal y notó el asco que sentía al tan solo estar cerca de sí. Scorpius no podía creer lo que estaba escuchando y eso lo notó su mejor amiga, intentó tocarlo pero él movió su mano.
-no quiero saber de ti, Malcolm, no quiero saber nunca más de ti- Rose intentó caminar pero Malcolm le sostuvo el brazo.
-Rose, no es…-
Otro plaf, pero esta vez mucho más fuerte que el anterior retumbó en el salón.
Pero no había provenido de Rose. Esta vez había sido Lucy quien se había acercado a dárselo. Malcolm miró a la prima de la mujer que amaba con grandes lágrimas.
-Rose es la persona más maravillosa que cualquier ser haya conocido, podrá haber cambiado estando en el otro colegio, pero ella no merece que le hicieses eso-
Albus se paró rápidamente para ir al lado de su prima pero Thalia lo agarró del brazo.
-Albus…-
-¡suéltame!- gritó Albus, haciendo que todos mirasen a donde ellos estaban- te creí mejor persona, Thalia Zabinni, pero veo que me equivoqué-
Fue caminando a donde estaba su Rose, seguido de Scorpius.
-Scorpius- dijo Thalia- ¿me dejas?- preguntó llorosa-
-yo creí que te conocía- dijo este siendo observado por todos en ese salón- nunca pensé que hicieses ello-
Thalia miró a su mejor amigo caminar.
-¡lo hice por ti!- gritó ella, haciendo que este girara- tú también notaste que ella se estaba enamorando de Krum, me acosté con él para que ella ya no se interesase en él y se arrepintiese y buscase a alguien más-
Rose miró a Thalia y a Scorpius, y se quedó mirando al rubio que tenía una expresión consternada.
-nunca- dijo este- nunca le hubiese hecho algo así a la mujer que amo- Rose lo miró con dolor, no entendía nada- amo a Rose y si ella se decidía por él, si esa era su felicidad, yo no era nadie ni tú tampoco para interferir en ella-
Thalia miró a su amigo sorprendida, ¿en qué momento él había madurado y ella no? El odio que le tenía a Rose la había cegado para hacer eso, no lo había hecho por su amigo, lo había hecho por ella y eso era lo que le estaba diciendo Scorpius en ese momento, y ella lo sabía. Rose había sido la causante que su novio la dejase, pero ella no lo había buscado, Theodore lo había hecho. Entonces por qué buscó que pasase aquello.
-yo…-
-no digas más- habló Rose- ya escuché suficiente… ¿sigues dolida porque tu novio me prefiriera antes que a ti?- preguntó mirándola- pudiste haberte enfrentado de una manera más honorable, ¿no te parece?-
-¿tú qué sabes de honor? Te acostaste con mi novio cuando también tenías novio-
-no fue así- habló Theodore desde donde estaban los de Beauxbatons- cuando pasó algo entre Rose y yo, ella no estaba con Krum, y fui yo quien la buscó, no ella a mí-
Rose rio, asombrando a todos en el Gran Comedor.
-sigues odiándome, ¿no?- dijo la pelirroja- bien, hagamos esto, ojalá te escojan en tu colegio para que los representes, porque allí, nos enfrentaremos como se debe…tú me buscaste, Thalia Zabinni, y recién vas a conocer quién es realmente Rose Weasley-
Y diciendo esto último, salió del Gran Comedor siendo seguida por Albus, Lucy, Natas y Berni.
Caminó unos cuántos metros y no pudo más, toda la fuerza que había tenido estando en el Comedor se le fue y cayó de rodillas al suelo.
Natas y Lucy fueron a su encuentro pero ella hizo que se detuvieran levantando la mano.
-estoy bien- aseguró ella con la voz rota- estoy bien-
Albus y Berni miraban a la joven retorcerse de dolor, Natas que había presenciado anteriormente una tortura, sentía que su amiga estaba pasando por algo similar, Lucy no sabía qué hacer, no podía ver a su prima así. Lily que había estado siguiéndolos junto con Hugo de lejos, lloraba en los hombros de su primo hermano.
Pasaron unos largos e interminables segundos hasta que Rose se parara.
Se limpió la falda y acomodó correctamente la ropa.
Miró hacia el techo de piedra y dio una gran bocanada de aire, como si eso le ayudase a recuperar las fuerzas perdidas.
-necesito estar sola- dijo caminando hacia la zona de aire libre.
Y mientras caminaba siendo seguida por sus amigos, comenzaron a crecerle escamas a lo largo de su cuerpo, Natas y Berni se detuvieron al igual que los demás.
Rose tomó la forma de su animago, un dragón, y se elevó por los aires con sus enormes alas.
Scorpius desde muy cerca veía el rumbo que tomaba el dragón, sabía a dónde iba, pero no iría en su búsqueda.
Espero les haya gustado, pronto pronto subo el siguiente capítulo. No se olviden de dejar sus comentarios que me fascina leeros y esta vez supongo que sí podré comentarlos :D
Besos enormes
SombraPosion