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Historia 181453 — capítulo 2
Dragones
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Crees que se les pasará? - Hermione hablaba con Ginny muy angustiada, hacía una semana que habían proclamado los campeones del Torneo de los Tres Magos y el mismo tiempo hacía que sus dos mejores amigos no se hablaban. Al parecer Ron creía que Harry lo había traicionado encontrando la forma de introducir su nombre en el cáliz, era incapaz de ver que el muchacho nunca lo haría y menos sin contárselo a su amigo.
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Estoy segura de ello, mi hermano es un poco cabezota, pero quiere a Harry. Solo está dolido…y celoso - intentó tranquilizar a su amiga.
Todos en Gryffindor apoyaban a los dos campeones, que el destino había querido que no tuviesen la edad por unas cosas o por otras, pero en las demás casas no era así. La mayoría decía que debía haber salido Cedric Diggory, un apuesto chico de Hufflepuff que estaba en último curso y era el "perfecto campeón".
Aun así, el que peor lo tenía era Harry, ya que la gente lo señalaba y le trataba igual o peor que en segundo cuando creían que era el heredero de Slytherin. Pensaban que solo lo había hecho por la fama, para seguir creando escándalo.
Hermione pasaba muchas horas con él frente al lago, sentados en silencio o paseando tranquilamente por los jardines.
Los alumnos de sexto estaban en clase de encantamientos cuando un muchacho de segundo llamó a la puerta y entró con el permiso del profesor Flitwick.
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Disculpe profesor, pero me han dicho que debo llevar a George Weasley para una sesión de fotos, tienen que ir todos los campeones.
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Muy bien, señor Weasley coja sus cosas y váyase con el señor Jackson.
En unas mesas del fondo dos pelirrojos se miraban sonrientes. Al escuchar las palabras del profesor se levantaron a la vez.
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Solo el señor George Weasley.
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Yo soy George Weasley.
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No, yo soy George Weasley - habían hablado a la vez, la primera mirando al profesor y la segunda mirándose entre ellos.
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Tú eres George Weasley? - continuaron y se señalaron mutuamente.
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Está bien, váyanse los dos - el profesor bajó la cabeza con una imperceptible sonrisa que le subía la comisura del labio. Los gemelos chocaron los cinco y se fueron detrás del chico dejando atrás un mar de risas.
Cuando llegaron al aula que les indicó Jake, como habían averiguado que se llamaba el chico, se encontraron en una sala con una mesa en el fondo con cinco sillas. En ese momento había Ludo Bagman, Viktor Krum, Fleur Delacour, un hombre barrigudo que sostenía una cámara y una mujer con el pelo rubio muy rizado que los gemelos reconocieron como Rita Skeeter, una periodista de la prensa rosa que escribía artículos para El ProfetayCorazón de Bruja.
Al parecer no repararon en los gemelos así que se acercaron a hablar con el exjugador de quidditch, para recordarle la pequeña deuda que tenía con ellos.
Ludo Bagman estaba procesando una excusa cuando irrumpió en la sala Harry Potter.
- Ah! Aquí está…El cuarto campeón! Pase, pase señor Potter. No se preocupe solo es la ceremonia del Baremo de Varitas, los otros jueces llegaran dentro de un momento…
Después de que la señorita Skeeter se llevase a Harry fuera del aula, llegaron los directores de las escuelas, junto con Bartemius Crouch, el director del Departamento de Cooperación Mágica Internacional (el amor platónico de Percy, al parecer de los gemelos) y el fabricante de varitas más famoso de Gran Bretaña, Garrick Ollivander.
Los ausentes volvieron y empezó la ceremonia de las varitas, la de George estaba en perfecto estado y el señor Ollivander hizo salir unos bonitos fuegos artificiales amarillos y rojos.
Una vez terminada, el señor Bagman recordó que era la hora de las fotos. Hicieron que Fred también saliera para demostrar que "uno de los campeones podía perder a su mitad en ese año", palabras de Rita Skeeter, y que sería "muy conmovedor, que unos jóvenes tan apuestos pudieran tener un final tan trágico".
Después de las fotografías Harry bajó con Fred y George a cenar. Cuando llegaron vieron que el chico de ojos verdes miraba a la mesa.
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Ron? - empezó George.
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No, es Hermione. Supongo que estará en la enfermería aun.
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Qué le ha pasado? - Fred sonó preocupado, carraspeó. Harry les contó el encontronazo con Malfoy, el cual le había lanzado un hechizo a la muchacha haciendo que le crecieran los dientes desmesuradamente.
El día después de la ceremonia salió un gran artículo en El Profeta revelando que Harry Potter y Hermione Granger 'mantenían una relación amorosa y que el famoso "niño que vivió" se respaldaba en ella cuando pensaba en sus padres y los ojos se le llenaban de lágrimas'. Eso solo había provocado burlas hacia ellos por parte de toda la escuela. Excepto los hermanos Weasley, que se reían sanamente de la situación. Por supuesto Ron no participaba de las bromas, pero parecía molesto, más que hasta el momento.
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Eh Granger, cuando nos invitas a la boda con Potter? - Fred Weasley se acercaba sonriente a la muchacha de pelo alborotado.
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Cuando encuentres lo que te falta - sonrió maliciosamente Hermione -. Tu cerebro, digo.
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Te has hecho algo en los dientes? - dijo Fred sorprendido, estaban más pequeños - Oh Granger! Ven aquí! - el pelirrojo salió corriendo detrás de ella cuando se dio cuenta de lo que le había dicho, riéndose a carcajadas y ella no se quedó atrás. Al fin dobló una esquina y se metió en el baño - Ya te cogeré, ya!
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seguía riendo el muchacho, que se fue a buscar a su hermano para ayudarle a practicar hechizos que pudieran servirle.
Los días siguientes los gemelos apenas veían a Harry y a Hermione, se pasaban los días con su hermano pequeño. No era que no lo quisieran, al contrario, pero creían que era hora de que se arreglase con sus amigos. Aunque les seguía la corriente con sus bromas y salidas de tono, se veía triste y apagado.
Mientras caminaban tranquilamente por Hogsmeade Hagrid fue a su encuentro.
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Pero a quién tenemos aquí…Los hermanos Weasley - dijo sonriendo detrás de la espesa barba.
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Hagrid qué tal? - exclamaron los gemelos.
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Venid conmigo chicos, tengo una sorpresa para vosotros.
Lo siguieron hacia Las Tres Escobascuriosos y cuando vieron quién les esperaba gritaron y se echaron encima de su hermano mayor Charlie, al que no veían des de hacía mucho tiempo.
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Qué haces aquí Charlie? - Fred sonreía ampliamente.
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Nada pasaba por aquí y me he dicho, saluda a los chicos… - el mayor de los Weasley miraba divertido a sus hermanos -. No os lo puedo decir, pero he venido por algo del Torneo. Eso da igual ahora, contadme cómo estáis.
Estuvieron hablando un buen rato, pero había algo que no salía de sus cabezas. Charlie estaba allí por algo relacionado con el Torneo. El martes sería la primera prueba. Charlie Weasley trabajaba con dragones. No hacía falta ser un genio para atar cabos… y para tener miedo.
Al fin Charlie se despidió y Hagrid fue a hablar con el profesor Moody.
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Tiene que saberlo. Hoy.
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Lo sé, llevo todo el rato pensando cómo decírselo sin que sepa que he sido yo. Idos, luego os veo.
Los gemelos se fueron de ahí y se toparon con Ginny y Hermione, al parecer solas.
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Qué hay chicas? Qué hacéis por aquí?
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No lo veis? Charlar - respondió Ginny secamente. Era extraño, pues se llevaba excepcionalmente bien con Fred y George.
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Qué te pasa enana? - George le rodeó los hombros con un brazo y la atrajo hacia sí.
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Nada, lo siento - se encogió de hombros ligeramente -. Es que estoy harta del estúpido de Ron. Cómo puede no creer a Harry?
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Ginny… No seas dura con tu hermano - Hermione tenía la mirada fija en un punto por encima de su cabeza -. Tu misma me dijiste que se le pasaría.
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Pues claro que se le pasará Granger, y tengo el presentimiento que más pronto que tarde. - Fred le sonrió a Hermione, y esta vez ella le devolvió la sonrisa mostrando unos perfectos y pequeños dientes blancos. - Por cierto, no sé qué te has hecho, pero te queda bien.
- Harry. No puede ser - Hermione estaba pálida, Harry le había contado lo que Hagrid le mostró la noche anterior y lo que Sirius le había dicho - Primero debemos mantenerte con vida hasta el martes. Luego nos preocuparemos de Karkaroff.
Los dos amigos estaban paseando por los jardines de Hogwarts, comentaban qué podría hacer Harry para burlar al dragón que le tocase.
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George! - Dijo de repente el muchacho -. Voy a decirle sobre los dragones
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se encaminaron hacia el castillo, pero no tuvieron que andar mucho porque ahí estaban los gemelos pelirrojos, repantingados bajo un árbol, mirando al cielo y hablando de vete a saber qué. Se acercaron y se sentaron con ellos.
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Tenemos que hablar con vosotros - Harry parecía muy serio. Hermione miraba a los gemelos asombrada. "¿De verdad no tenían miedo?, ni siquiera parecían nerviosos."
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Dragones - George habló primero - lo sabemos Harry. Vimos a Charlie ayer con Ron y atamos cabos - aclaró uno de los campeones de Hogwarts al ver la cara del otro.
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Qué te sucede Hermione? - Fred se había fijado en que la pálida cara de la muchacha se tornaba aún más blanca.
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N-nada - ahora sí que no comprendía nada. Sabían a qué se enfrentaría George y ni así se preocupaban. Estaban ahí tan tranquilamente, en cambio ella estaba cada vez más histérica, no podía dejar de pensar en su amigo, en el hermano de Ron e inevitablemente en su gemelo -. Ya sabes qué vas a hacer George?
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La verdad es que no, algo se nos ocurrirá, verdad Freddie?
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Claro que sí - sonrió despreocupadamente -. Si queréis podemos unir fuerzas para buscar la forma de… Pintar? Golpear? Saltar? A un dragón. Bueno para hacerle algo a esas lagartijas gigantes.
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Tienes razón, vayamos a la biblioteca - Hermione habló con un tono que no admitía réplica. Quería tanto a Harry como a George, tenía que ayudarles a ambos e intentar que no les pasase nada. Sorprendentemente los gemelos no objetaron la orden de la chica y los cuatro se dirigieron a la biblioteca en el primer piso.
Gracias por leer! Espero que te haya gustado lo que has leído!