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Receta para el corazón — capítulo 5

Nota de la autora:

  • Este capítulo es desde la perspectiva de Ron.

  • Imaginen que Cormac tiene ojos azules y un poco pelirrojo jajaja :*

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Cuando Luna le dijo que la madre de su nueva paciente se llamaba Hermione Granger, Ron volvió a la secundaria, época en la que la había conocido. En ese entonces, Hermione era una joven popular por su inteligencia y por ser la novia del apertura del equipo de rugby, Cormac McLaggen. Ron también había sido parte del equipo, y sabía perfectamente la clase de persona que Cormac había sido. No había chica que se le escapaba.

Por la forma en que Hermione lo había mirado al verlo, pudo notar que ella no se acordaba de él, aunque no le sorprendió. Nunca habían sido parte del mismo grupo social.

La primera vez que Ron vio a Hermione fue cuando tenía doce años. Hermione había llegado a Londres luego de vivir durante dos años en Escocia. La chica fue bastante tímida cuando se presentó ante la clase y, aunque era la más bonita, las populares se encargaron de hacerla sentir mal todo el tiempo.

Fue a finales de año cuando Ron recién intercambió palabras con Hermione, durante los exámenes. La chica siempre había sido la mejor de la clase, y Ron tenía problemas con Química. Por órdenes de la maestra, Ron tuvo que estudiar dos horas diarias durante una semana en la casa de Hermione. Gracias a ella salvó el curso, pero no volvieron a hablarse.

A partir de ese entonces, sólo eran compañeros de clase, sin amistad alguna. Siguieron pasando los años, y Hermione se iba convirtiendo en popular porque se hacía más bonita, y las populares no tuvieron más remedio que integrarla a su grupo. Les convenía tener a la competencia a su lado.

En el penúltimo año de la secundaria, Hermione empezó a salir con Cormac, el deportista más deseado de toda la escuela. Incluso, algunas maestras se sentían débiles por él, o eso le parecía a Ron cada vez que trotaban alrededor del estadio. Cormac el perfecto, Cormac el guapo, Cormac el rompecorazones.

Hasta la mejor amiga de Ron, Lavender, estaba enamorada de él.

¿Qué es lo que les gusta de él?- le preguntó Ron una vez, mientras almorzaban en la cafetería y miraban cómo Cormac seducía a un par de chicas.

¡Pues míralo!- dijo Lavender con un suspiro- Es un encanto. Parece salido de un cuento, ¿no? Como esos cuentos de hadas.

Lav, ustedes sólo ven el físico- dijo Ron- Realmente no es tan encantador como dices. Es arrogante.

Lo dices porque estás celoso…

No tengo celos de alguien como él, te lo aseguro.

Y era la verdad. En los vestidores, Cormac era muy antipático. Se creía el centro del mundo sólo por tener a cien fans enamoradas esperándolo fuera del baño. Pero con ellas era diferente. Era un galán.

A Ron no les importaba ellas. Sentía pena por Hermione y Lavender, una por ser novia de aquel sujeto y la otra por endiosarlo.

La segunda vez que le dirigió la palabra fue durante el último año de la secundaria. Él se dirigía al estadio para el entrenamiento diario, y llegando a las graderías, escuchó unos sollozos. Se escondió detrás de un muro y agudizó el oído.

Te lo digo, cariño- era la voz de Cormac- Sólo fue una vez…

Ella me dijo que fueron tres- dijo una voz femenina, la misma que había estado llorando.

Ron se inclinó hacia adelante y vio que era Hermione.

¿Vas a creerle a esa zorra?- preguntó Cormac, con tono burlón- Ya sabes cómo es. Me duele que le creas a ella y no a mí.

No es eso, pero…

Mira, olvídate de todo, ¿sí? Vayamos a cenar en la noche, ¿qué dices?

Lo último que Ron vio fue cómo Cormac besaba a Hermione como si fuese de su posesión, y la chica no hacía nada más que seguirlo.

Luego, Cormac la dejó en las graderías y se fue a entrenar. Ron salió de su escondite, como si recién estuviese llegando, y saludó a la chica, quien se limpiaba las lágrimas.

Hola…

Ella lo miró, confundida. De hecho se preguntaba si había escuchado algo, a lo que Ron prefirió adelantarse.

¿Sabes dónde está la biblioteca?- fue lo primero que se le vino a la cabeza. Se sintió idiota.

Hermione se rio tímidamente.

¿Último año y no sabes dónde está?- preguntó- Al lado de la sala de computación. Por aquí no vas a encontrarla.

Oh cierto, que mal- dijo Ron, fingiendo estar despistado- Es que no soy gran amante de los libros.

Mentía. Le gustaban los libros, y mucho.

Hermione volvió a reír y, con un ademán de saludo, pasó por el lado de Ron y se alejó.

Toda la clase sabía que Hermione ganaría la beca de Literatura en Oxford, así que nadie se sorprendió cuando, en la ceremonia final, le hicieron el honor de llamarla al estrado para felicitarla. La chica se había cortado en cabello hasta los hombros y había adelgazado mucho. Sin embargo, lucía radiante, con su diploma de honor en las manos.

Ron fue premiado como destacado deportista junto al equipo de rugby, luego de ganar la final contra la secundaria Holloway. Gracias a ello, obtuvo una beca en la Universidad de Cambridge, en la carrera e Medicina.

Al terminar la secundaria, Ron estaba listo para iniciar su nueva vida. Con la ayuda de sus padres, pudo alquilarse un apartamento cercano a la universidad. No volvió a escuchar de Hemrione hasta unos meses después, cuando en una reunión con algunos de sus amigos de la secundaria, escuchó la noticia.

Tanto que la creíamos inteligente, y miren con lo que nos sale. Se escapa con Cormac y no va a la universidad.