← De una boda sale otra ¿no? · de
De una boda sale otra ¿no? — capítulo 7
Diez años después.
Draco estaba sentado en la mesa de roble de su despacho, revisando unos papeles relacionados con su trabajo. Últimamente tenía más trabajo de la cuenta debido a que le habían hecho subdirector del departamento de Seguridad Mágica. Estaba muy contento con su trabajo, tenía más responsabilidades y, lo más importante, le gustaba lo que hacía. Draco dejó caer la cabeza hacia atrás y cerró los ojos para relajarse un rato.
En ese momento oyó cómo se habría la puerta de su despacho y unos pasitos que se acercaban a su mesa. Draco abrió los ojos y pudo ver a la niña morena con rizos y ojos grises que se acercaba a él.
-Papa. ¿puedo hacerte una pregunta?
-Claro, chicos- contestó Draco tomando a la niña y sentándola sobre sus rodillas.
-Tú y mamá ¿Cómo os conocisteis?- preguntó la niña.
Draco se rió entre dientes un momento.
-¿Porqué preguntas eso, Rose?
-Ayer, cuando vinieron a casa los tíos y todos los niños salimos al jardín, James nos estuvo contando que cuando erais más jóvenes, tú odiabas a mamá, el tío Harry y el tío Ron, ¿es verdad?
- A ver, eso no es del todo verdad. Cuando íbamos a Hogwarts mamá, el tío Harry, Ron y yo estábamos en casas rivales, por eso nos teníamos cierta manía, pero eso no quiere decir que yo los odiara. Recuerda cuando os conté cual fue nuestro papel en la Guerra Mágica.
-Menos mal, me había asustado- confesó Rose.
-Ay, Rose, no tienes de qué preocuparte- sonrió Draco, besando a la niña en la cabeza.
Llamaron a la puerta en ese momento.
-Adelante- dijo Draco.
La puerta se abrió y apareció una cabecita rubia que era el vivo retrato de Draco cuando era joven.
-Dice mamá que vayamos ya a comer- dijo el niño.
-Ya vamos, Scorpius- contestó Draco.
Draco dejó a la niña en el suelo, le tomó de la mano y la acompañó al comedor.
La casa, una pequeña mansión, la compraron su esposa y él cuando se enteraron de que ya iban a llegar los niños. Era muy luminosa y ventilada, algo que puso como condición su esposa. Tenía un jardín bastante grande en el que habían plantado varios árboles frutales, rosales, hortensias… etc. Precismente era en el jardín donde se disponían a comer, debido a que era un día bastante caluroso de verano. La mesa ya estaba dispuesta y su esposa estaba colocando sobre la mesa el bol con ensalada. Draco se acercó con sigilo a ella y la abrazó por detrás.
-Mmmmm, que bien huele- dijo Draco.
.Espero que sepa mejor- contestó Hermione, volviéndose hacia él con una sonrisa inmensa en el rostro-
A pesar de que habían transcurrido apenas nueve años desde que se casaron, Hermione seguía exactamente igual. Las caderas se le habían ensanchado un poco debido a los embarazos, pero hacía mucho ejercicio, por lo que su cuerpo se había mantenido bien. En cuanto a lo profesional, Hermione ahora era socia del bufete de abogados Williams&Granger, que había fundado junto con una compañera de la carrera con mucho éxito. Tenían bastantes casos y empezaban a hacerse famosas en el mundo judicial mágico.
-Draco, ¿puedes traer a Will, por favor? Está en la cuna y yo aún tengo que calentarle el potito- le pidió Hermione.
-Claro.
Draco se dirigió al piso de arriba, donde estaban los dormitorios. Allí, al lado de la cama de matrimonio, estaba la cuna donde reposaba su hijito. Tenía apenas cinco meses, pero Draco estaba seguro de que el niño ya le reconocía, dijeran lo que dijeran las revistas esas de bebés que leía Hermione.
-Hola, peque- le dijo Draco al niño, que le sonrió- ¿Vamos a comer? ¿Tienes hambre? Pues vamos.
Draco tomó al niño de la cuna y lo llevó al jardín, donde lo depositó en la trona donde comía. Comieron entre charlas, bromas y risas. En un momento dado, Hermione se levantó para ir a buscar el postre y Draco se quedó con los niños mientras les ayudaba a recoger los restos de la comida.
-Sorpresa- dijo Hermione. Estaba de pié y sostenía una tarta enorme entre las manos.
-Pero… ¿y esto?- preguntó Draco sonriendo.
-Ya ves, que no podíamos esperar a la noche, ¿verdad?- dijo Hermione sonriendo a sus hijos.
-Papi, papi- dijo Rose muy emocionada- Yo ayudé a mamá a hacer la tarta, yo le puse las cerecitas.
-Yo también ayudé, papa- dijo Scorpius.
-Muchas gracias, que sorpresa tan grande- dijo Draco.
-Feliz cumpleaños, papa- dijo Rose, dándole un beso.
-Feliz cumpleaños- dijo Scorpius, besándolo en la mejilla contraria a Rose.
Hermione soltó una risita y dejó la tarta sobre la mesa para abrazar a su marido.
-Feliz cumpleaños- susurró.
-Gracias, por todo- dijo Draco.
Hermione, con un movimiento de varita, encendió las velas. Entonces, Hermione, Scorpius y Rose comenzaron a cantar:
-CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ, TE DESEAMOS TODOS, CUMPLEAÑOS FELIZ.
-Pide un deseo, papa- le recordó Scorpius.
Draco sopló las velas tras un momento de reflexión. Tras tomar la tarta, que estaba deliciosa, por cierto, se quedaron un rato de sobremesa, recordando momentos familiares, como cuando, en el anterior cumpleaños de Hermione, fueron de viaje a Italia. Ese fue el primer viaje de los niños y fue algo maravilloso. En un momento dado, Rose dijo:
-Papa, cuéntanos otra vez como le pediste matrimonio a mamá.
- ¿Otra vez, Rose?- dijo Scorpius rodando los ojos.
-Me encanta esa historia- dijo ella encogiendo los hombros.
-Bueno, pues vamos a ver. Despues de la boda de Blaise y Astoria pasaron unos seis meses hasta que después de mucho insistir, insistir, insistir, le dije que sí a vuestra madre.
-¿Perdón?- dijo ella mientras le miraba divertida.
-Bueno, vale, yo te lo pedí a ti- dijo Draco tomandole la mano a Hermione.
-Además, fue precioso- dijo Hermione soñadora- Estabamos de viaje en Paris y fuimos a visitar la torre Eiffel. Cuando llegamos allí estaba anocheciendo ya y justo cuando llegamos justo debajo de la torre, Draco me hizo parar y me dijo: Hermione, he esperado mucho tiempo para decirte esto. Cada dia estoy mas convencido de que eres la mujer con la que quiero compartir mi vida. Así que te voy a hacer una pregunta: ¿Quieres casarte conmigo?
-Y tú dijiste sí por lo menos tres docenas de veces- continuo Draco muy sonriente.
Los dos niños rieron.
-Y después ¿Qué pasó?- preguntó el niño.
-Pues que se lo dijimos a nuestros padres- dijo Hermione.
-El abuelo Granger casi me clava el cuchillo en el corazón cuando se lo dijimos durante la cena- dijo Draco comicamente, haciendo reir a todos.
-Y la abuela Cissy casi me manda a la Antartida antes de que casase con su hijo.
-¿Pero como es posible eso, si la abuela Cissy nos quiere mucho a todos?- dijo Rose.
-Bueno, eso es porque cuando la abuela Cissy vió lo mucho que nos queríamos papá y yo, aceptó de inmediato nuestra relación- explicó Hermione.
-¿Y como fue la boda?- preguntó Rose.
-Preciosa- dijo Hermione- Ya visteis las fotos y el video, ya lo sabes.
-Cierto, Rose, para ya- dijo Scorpius haciendo que Rose le sacara la lengua- Mejor contadnos donde fuisteis de viaje de novios.
-Fuimos de crucero por el mediterráneo- contestó Draco- Visitamos un monton de países pero el que más nos gustó fue Italia.
-Italia es divina- dijo Hermione-Y luego del viaje de novios pasaron unos tres meses hasta que supimos que estaba embarazada de Scorpius.
-Y cuando faltaban unos cinco meses para que naciera Scorpius compramos esta casa- dijo Draco.
-Y en ella naciste tú, Scorp- dijo Hermione
-Porque tu madre se puso de parto justo en la cena de nochebuena y no se podía ir al hospital muggle que tu madre quería- dijo Draco sonriendo a Hermione.
-Y contigo, Rose, todo fue diferente. Tu si naciste en el hospital, pero Draco se desmayó al ver tanta sangre.
-Perdona- dijo Draco con sonsonete- Pero que yo recuerde te tuvieron que hacer cesarea.
-Cierto- dijo Hermione como si recordara algo.
-Pero con el pequeño Will todo fue muy bien- dijo Draco- Porque convencía Hermione de que se hiciera cesarea desde el principio.
Los niños se rieron con sus padres con todas esas anécdotas mientras la tarde caía y el sol teñía de amarillo las hojas de los árboles.
D&H
Todos los días en la vida de Draco y Hermione fueron siempre maravillosos en compañía de sus hijos. El éxito les acompañaba tanto en lo profesional como en lo personal, al igual que la felicidad y la armonía.
Como ya se ha dicho la boda fue maravillosa. Tanto, que de ella salió otra boda: la de Neville y Hannah. Neville no había hablado mucho con Hannah hasta ese día, pero cuando la vio en la boda no pudo parar de mirarla ni de invitarla a bailar. ¿Cómo sé eso? Por yo estaba sentada a su lado, obviamente.
Draco y Hermione siempre fueron felices y se amaron para siempre y nunca discutieron.
Con vuestro permiso voy a poner un poema de Amalia Bautista que creo que va muy bien con la historia de esta hermosa pareja:
Cuéntamelo otra vez: es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte.
Que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que, a pesar del tiempo y los problemas,
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Y colorín colorete, por la chimenea sale un cohete. Y colorín coloruchu, este cuento nos ha gustado mucho.
Muchas gracias a todos por seguir esta historia. Os adoro.