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De una boda sale otra ¿no? — capítulo 6
Aun no podía creerse que tuviera el coraje de lanzarse a besar a Draco Malfoy después de su clase de baile. Ella no era de las que actuaban por impulso, pero aun así no se arrepentía.
No se arrepentía de las tardes enteras que pasaban charlando, ni de las cenas tan amenas a las que él se empeñó en invitarla, ni las noches que pasaron juntos en el apartamento de él, aprendiéndose de memoria noche tras noche.
No pudo evitar la ilusión que le hizo verle esperándola a las seis en punto de la tarde a la salida de la sala de juicios para invitarla a tomar algo, ni pudo evitar los estremecimientos que le causaba sentir su mano en la de ella ni las mariposas en el estómago cada vez que la besaba.
Una de esas noches, mientras Draco dormía, ella se encontró pensando en que Draco no le gustaba simplemente, se había enamorado de él profundamente. Y no le importaba las críticas que a lo mejor les llovieran cuando se hiciera pública la noticia. Ella era feliz.
D&H
El sábado del siguiente fin de semana Hermione se despertó cuando los rayos del sol le dieron en la cara. Era una manera muy placentera de despertar. Cuando quiso levantarse para ir al baño notó que no podía. Cuando miró qué era lo que le impedía levantarse vió que era el brazo de Draco, que le rodeaba la cintura y la apretaba contra sí. Hermione sonrió y levantó despacito el brazo de Draco para no despertarlo y consiguió escabullirse de la cama.
-Ay, Dios mío, me muero. Es tan guapo, me lo como- pensó ella, con una sonrisa en la cara antes de meterse en el baño.
Una vez en el baño se dio una buena ducha (se había traído las cosas de su casa en el bolso) y se vistió de manera informal. Ese sábado era EL SABADO, el día de la boda de Blaise y Astoria. Un día de muchos nervios, seguro. Hermione iba a ir a la peluquería para que le hicieran un recogido por la mañana. Luego, después de comer, iría a la boda, que era por la tarde. Cuando Hermione salió del baño vio que Draco aún seguía dormido.
-Ay que ver, que dormilón es este hombre. Hasta las nueve y media como muy tarde no se levanta- pensó Hermione.
Se dirigió al salón, donde había pluma y pergamino, y le escribió una nota a Draco.
Draco:
A las 9:40 tengo cita en la peluquería para que me peinen y me maquillen. Como sabes, estaré allí hasta las 12:00 más o menos, así que nos vemos directamente para comer en el restaurante ese que tanto te gusta. Por cierto, sigues haciendo ese ruido tan raro, que según tú no es un ronquido, cuando te giras dormido, no me lo inventé jajajajaja.
Un beso, dormilón.
Hermione.
Entró de nuevo en la habitación y dejó la nota junto a Draco. Tomó el bolso y salió de la casa.
D&H
CUANDO Draco se despertó eran ya las diez de la mañana. Maldición, se había dormido. Miró a su lado, pero no vió a Hermione.
-¿Hermione?- preguntó Draco.
En ese momento vió la nota, la tomó y la leyó. Alzó una ceja ante la insinuación de que el roncara. Nunca lo había hecho ni nunca lo haría. Con un suspiro se levantó de la cama y se metió en la ducha. Se puso un pantalón de lino de color azul marino y una camisa blanca, ya que más tarde se pondría el traje para la boda.
Se dirigió a la cocina para desayunar mientras meditaba en lo que iba a hacer hoy. Después de comer con Hermione había quedado en ir a casa de Blaise para comprobar que todo esté bien y luego a la de Astoria, en casa de la cual esperaría hasta que llegara la hora de la ceremonia. La boda se celebraría en el jardín de la casa de Astoria, que era impresionante, por deseo expreso de la novia. Y lo que dijera la novia iba a misa. Se preguntaba si Hermione se pondría tan exigente como Astoria el día en que se casaran…
-Hey, ¿Qué fue eso?- exclamó Draco- Madre mía, esta boda me va a volver loco. Y luego encima tengo la de Pansy también. Ay dios míoooo.
D&H
Cuando Hermione salió de la peluquería a las doce en punto llevaba el pelo recogido en un moño muy sofisticado y elegante y llevaba un maquillaje muy discreto, con las sombras de los ojos de color azul. Draco la miró sonriente desde la acera.
-Vaya, que bien te han dejado- dijo él, haciéndola girar para verle el peinado desde todos los ángulos.
-¿Verdad?- dijo ella- La verdad es que trabajan muy bien y no son muy caros.
-Oye, ¿a ti no te han dicho que es de mala educación ir más guapa que la novia?- dijo él.
-Idiota- sonrió ella- Astoria va air muchísimo más guapa que yo,
-Lo dudo mucho, cariño- contestó él.
Hermione le miró con los ojos como platos.
-¿Me has llamado…?
-¿No te gusta?- preguntó él un poco asustado.
Hermione le sonrió para tranquilizarlo.
-Me encanta, Draco. Solo que oírlo de ti me ha sorprendido.
Draco le sonrió y le tendió la mano para ir paseando hasta llegar al restaurante donde tenían reserva. Cuando llegaron al restaurante el camarero les acompañó hasta una mesa en un reservado. Allí pasaron un rato muy divertido mientras comían, ya que Hermione y Draco tenían la manía de"robar" del plato del otro aquellos ingredientes que más les gustaban. En un momento dado, Draco manchó sin querer la cara de Hermione con la comida. Ella, en veganza, le manchó a él también y acabaron los dos desternillándose de la risa. Cuando salieron del restaurante ella le dijo:
-¿Sabes de qué me he dado cuenta?
-¿De qué?- se interesó Draco.
-Que te he visto reír más veces en la última semana que en los diez años que hace que te conozco. Estás más guapo cuando sonríes ¿sabes?- dijo ella, acariciándole la cara cariñosamente.
-Cariño, yo no estoy guapo, soy guapo- dijo él, provocándoles otro ataque de risa.
-Bueno, ya me tengo que ir ya- dijo Draco- Tengo que ponerme el traje, ir a casa de Blaise y luego a la de Astoria.
-Vale- suspiró ella- Te veré en el altar más tarde.
Draco sonrió imaginándose la escena, pero en esa escena ellos eran los novios.
-Basta ya- dijo Draco, enfadado por esas visiones recurrentes.
Hermione le miró, perpleja.
-¿Qué?- preguntó ella.
-Nada- dijo él, tratando de escapar- Basta ya… de postergar la despedida. Te veo luego, Hermione.
Se acercó a ella y la besó en los labios muy despacio, saboreándolos. Cuando se apartó le sonrió a Hermione y se desapareció.
D&H
Una vez que Draco se hubo ido, Hermione se desapareció también.
Ella, como dama de honor de Astoria, debía estar allí dos horas antes de la ceremonia para ver que todo estaba bien. Pero antes tenía que pasarse por su apartamento para recoger la túnica de gala y ponérselo allí, por lo que se desapareció y volvió a aparecer en su casa. Allí se encontró con Ginny, que se estaba poniendo los zapatos.
-Hola, Hermione.
-Hola- dijo ella- ¿Dónde vas?
-Me han llamado que hay una noticia bomba en el periódico y tengo que cubrirla. Al parecer han acabado pillando a Walden Macnair, el último mortífago conocido que seguía en busca y captura.
-Vaya- dijo Hermione- Bueno, que te sea leve.
-Gracias- contestó Ginny un poco apurada cogiendo el bolso- Y tú pásatelo bien en la boda de Greengrass con Draco- concluyó con una sonrisilla.
-Ginny- la reprendió ella, pero sonreía.
-Menudo bombón te has llevado, chica- dijo ella- Bueno, que me tengo que ir. Chao- dijo cerrando la puerta.
Hermione se dirigió a su habitación y cogió la túnica de gala del armario. A continuación se fue a casa de Astoria. Cuando llegó vio que todo el mundo estaba corriendo de aquí para allá en el jardín, colocando flores, poniendo platos, sacando brillo a la cubertería… Hermione se encaminó a la mansión de Astoria. Cuando llegó a la puerta de su habitación llamó y la abrió la hermana mayor de Astoria.
-Hola Hermione- dijo.
-Hola- dijo Hermione. Ellas dos nunca se habían llevado bien en Hogwarts.
-¡Hermione!- gritó Astoria. Estaba espectacular, con el vestido de novia ya puesto y peinada.
Astoria se acercó deprisa hasta ella y la abrazó-
-Menos mal que has venido pronto, esto es un caos- le dijo.
-Bueno, tranquila, que ya estoy aquí- dijo ella.
-A ver ese peinado- dijo Astoria. La hizo dar una vuelta para verle el recogido- Está muy bien el peinado. Te felicito- sonrió.
-Gracias- dijo Hermione- Solo me queda ponerme el vestido.
-Vale, genial- dijo Astoria- ¿Te puedes creer que estoy nerviosa?
-Es normal- le dijo Hermione.
-Me alegra que seas mi dama de honor ¿sabes?- le confesó Astoria.
-Yo también me alegro de estar aquí- dijo Hermione- gracias a esta boda he conocido al hombre más maravilloso del mundo.
-Ah, ¿sí?- dijo Astoria, con una sonrisa- Cuenta, cuenta.
-Me he estado viendo con Draco Malfoy- confesó ella- Y creo que me he enamorado de él.
-¿Con Draco?- exclamó Astoria- No me lo puedo creer. Me alegro por ti, Hermione. Es un buen chico.
-Gracias. Ahora voy a vestirme- dijo ella sonriendo.
D&H
Llegó la hora. Draco estaba junto a Astoria en las puertas del jardín. Astoria temblaba como una hoja, igual que Blaise cuando fue a verle un poco antes. Hermione se acercó a Astoria para decirle:
-Tranquila Astoria, todo saldrá bien. Primero vamos nosotras, ¿de acuerdo?
La verdad es que Hermione estaba fabulosa esa tarde. La túnica de gala color azul le hacía juego con la sombra de ojos y contrastaba con sus pendientes de perlas blancas. Era la mujer mas hermosa del mundo.
Después de dirigirse a Astoria le miró y le sonrió. A continuación empezó a avanzar por la alfombra que llevaba hasta el altar seguida por la hermana de Astoria. Cuando llegó al altar (tardó un rato) empezó a sonar la marcha nupcial. Draco le ofreció su brazo a Astoria y empezaron a caminar. La marcha se le hizo lentísima, pero al final llegaron. Draco le entregó a Blaise la mano de Astoria y fue a situarse junto a su amigo, justo enfrente de donde estaba parada Hermione.
La ceremonia se desarrolló según lo previsto y el momento cúlmen llegó cuando el sacerdote dijo:
-Yo os declaro marido y mujer.
En ese momento todos los invitados prorrumpieron en aplausos. Hermione avanzó hasta Draco y lo tomó de la mano. Draco la rodeó por los hombros y se dirigieron hacia donde tenían montado el banquete y la pista de baile. Los novios estuvieron un buen rato saludando a los invitados y tomandose fotos con ellos. Luego se sentaron un rato a comer algo (no mucho, porque estaban muy nerviosos) y a continuación salieron a bailar. Draco se levantó también giñandole un ojo a Hermione.
-Te dedico ete baile, Hermione- dijo Draco.
-A ver de lo que eres capaz- sonrió Hermione.
Draco se acercó a la madre de Blaise, que era la madrina, y empezó a bailar con ella junto con los novios. Lo hizo de forma magnífica y elegante mirando de cuando en cuando a Hermione y sonriéndole. Cuando acabó ese primer baile, Draco bailó con Astoria, mientras que Blaise bailó con su madre. Al acabar ese segundo baile, Draco se acercó aHermione y, ofreciedole su mano, le dijo:
-¿Me concedes este baile?
-Por supuesto- dijo ella riendo.
Empezaron a bailar una canción. Y luego otra, y otra y otra, hasta que acabaron agotados.
-Madre mía- dijo Draco- que aguante tienes.
-No deberías sorprenderte tanto- contestó ella sentándose- te lo demostré aquel día que salimos a la discoteca por la noche.
-Uy, si- dijo Draco, recordando- pero tengo muy malos recuerdos de esa noche.
-¿Y eso?- se sorprendió ella.
-Había un monton de babosos mirándote y esperando que yo me separara de ti siquiera un momento para bailar contigo.
-Venga, hombre- dijo Hermione- Yo no me iba a fijar en ninguno de ellos teniendo a mi lado al rubio más guapo y cariñoso a mí lado.
-Eso es verdad- dijo él, dejándose mimar- Oye, Hermione ¿tú has estado antes en una boda mágica?
-Sí, en la Bill Weasley y Fleur- contestó ella.
-¿Son muy diferentes las bodas muggles de las mágicas?
-No mucho- contestó- pero si hay ciertas tradiciones que aquí creo que Astoria no siguió.
-¿Cómo cuales?- preguntó Draco.
-Pues… en las bodas muggles la novia debe llevar algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul para tener suerte en su matrimonio.
Draco estalló en carcajadas.
-No te rias tanto- dijo ella riendo también- mis padres lo hicieron y les ha ido genial.
-Pero no crees que es una tontería pensar que por usar unas prendas vas a conseguir la felicidad? Eso se consigue con voluntad- dijo Draco.
-Soy de tu misma opinión, pero son tradiciones- dijo ella encogiéndose de hombros.
-Cuentame más.
-Pues… hay un tradición… es mas bien un dicho. Dicen que cuando vas a una boda, si te cae el ramo de la novia vas a ser la próxima en casarse. De ahí que digan que de una boda sale otra- explicó Hermione.
Draco abrió la boca para decir algo pero no pudo porque Astoria se puso de pie y dijo:
-A ver. Las chicas solteras que se pongan ahí, que voy a tirar el ramo- dijo Astoria. Al ver que Hermione se quedaba sentada junto a Draco gritó: Hermione, hasta que no estéis todas no lo tiro- amenazó.
-Vamos, cariño, ve- la animó Draco.
Hermione se puso en pié y se puso con las demás chicas. Astoria se giró y, de espaldas a ellas, lanzó el ramo. Hermione observó que las otras chicas se lanzaban y se pegaban por conseguir el ramo. Lo perdió de vista por un momento. ¿Quién lo habrá cogido? En ese momento notó que algo la impactaba contra el hombro y se llevó una mano ahí.
-No lo puedo creer- dijo Hermione. Era el ramo.
Todas las chicas se acercaron para abrazarla y felicitar a la próxima novia. Ella sonrió y se encaminó hacia la mesa donde estaba sentado Draco, que la miraba sonriente.
-Y eso que no ibas a cogerlo- dijo Draco.
-Ya ves.
Se quedaron en silencio unos segundos.
-Entonces…- comenzó Draco- ¿somos los siguientes?
-Eso parece- dijo ella levantando la vista para mirarlo.
-Mira, Hermione, tengo que decirte algo- dijo él muy serio- esto de que por coger el ramo vayas a ser la próxima en casarte me parece una superstición un poco absurda. Yo no necesito que venga un ramo para saber que quiero una vida junto a ti, que quiero estar contigo toda la vida, aunque solo llevemos una semana saliendo. Durante ese tiempo he sido el hombre mas feliz del mundo. Tú eres la persona que me complementas. Me haces reir y contigo cada día es una aventura, como el día ese que me llevaste a jugar al paintball. No digo que vaya a ser ahora, pero yo sí me imagino una vida a tu lado, casados o no, me da igual, con niños o sin ellos pero contigo, siempre- dijo Draco.
Hermione le sonrió, se acercó a él y lo besó. Cuando el beso termino Draco le dijo:
-Deduzco que estas de acuerdo con mis palabras.
-Completamente de acuerdo- sonrió ella- Contigo me siento viva, completamente feliz. Esta semana fue maravillosa, la mejor de mi vida. Yo creo que eres mi media naranja- dijo riendo- Pero hay una cosa en la que no estoy de acuerdo.
-¿Cuál?- preguntó Draco asustado.
-Yo sí que quiero casarme y tener una familia contigo- dijo riéndose.
Draco rió también y la abrazó, alzándola del suelo mientras daban vueltas.
Es verdad que Blaise y Astoria fueron muy felices ese día, pero ese día empezó una nueva vida para Draco y Hermione.
FÍN
Atención: no se me alteren, que habrá un epílogo mañana. Un beso a todos, dramionic@s míos. Por cierto, muchas gracias a todos los que me leen y me han dejado comentarios. Os adoro.