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De una boda sale otra ¿no? — capítulo 5
Hola. Lo primero de todo, dar las gracias a todos vosotros por seguirme este fic. Quiero deciros que me voy a ir de vacaciones en unos días, pero creo que me dará tiempo a concluir este fic.
Un beso para todos y en especial a natascha y TheVeroniik.
Draco estaba nervioso. Muy nervioso. Tanto que no podía concentrarse correctamente en el informe sobre las alfombras mágicas ilegales que llegaron a Inglaterra desde Australia el pasado mes. Y todo porque al día siguiente iba a ver a Hermione Granger.
Llevaba así desde que, a los tres días, cinco horas y treinta y siete minutos después de haber visto a Hermione Granger, recibió una lechuza. Y no una lechuza cualquiera. Una lechuza DE ELLA. Despues de debatir internamente los pros y los contras de abrir la carta, haciendo sospechar a su elfo doméstico de su buena salud mental, desgarró el sobre y leyó:
Malfoy:
Te escribo para decirte que esta semana la tengo complicadísima: tengo tres juicios y un examen, así que no vamos a poder quedar para que te dé clases hasta el sábado por la mañana, si te viene bien. Por favor, reenvíame esta lechuza diciéndome a que hora que viene bien.
Hermione Granger.
Desde que contestó a esa carta llevaba alborotado como un novio en su primera cita. ¿Por qué narices se ponía así? Era verdad que Hermione Granger es una chica ingeniosa, guapísima, inteligente, divertida… todo lo que él siempre apreció en una mujer, pero una relación entre ellos dos no iba a funcionar. Ella era una heroína de guerra y él un exmortífago, pensaba apesadumbrado.
-Malfoy- lo llamaron.
Draco alzó los ojos y vió que el jefe del Departamento de Seguridad Mágica avanzaba hacia él.
-¿Sí, señor?
-Recuerda que para la semana que viene hay que entregar el informe sobre las alfombras.
-Sí, lo sé. Este fin de semana lo termino- dijo Malfoy.
-Me alegro- contestó él- Que pase un buen fin de semana, entonces- le deseó.
-Igualmente, señor- contestó Draco.
Draco empezó a recoger sus papeles en su maletín mientras meditaba en lo que iba a hacer esa noche. Consciente de que necesitaba desahogarse, había quedado con su mejor amiga. Pansy Parkinson. Pansy y él habían empezado a salir en cuarto curso, pero cortaron en sexto en buenos términos y siempre habían sido amigos. Pansy, a pesar de tener muy mala fama en todo Hogwarts, era muy leal con sus amigos y sabía guardar un secreto, así que sería una buena compañía esa noche.
A eso de las diez de la tarde se presentó en el restaurante donde había quedado con Pansy. Ella ya lo estaba esperando y se levantó en cuanto lo vio llegar.
-¡Draco!- exclamó mientras lo abrazaba- Cuanto tiempo…
-Sí, Pansy- sonrió él- Tú sigues como siempre.
-Sí, ya sabes- contestó ella- Pero ando últimamente muy ocupada.
-¿Y eso?- preguntó Draco.
Pansy, en respuesta, le sonrió y alzó su mano derecha, donde lucía un anillo con un diamante tan grande como una fresa.
-¿No me digas que David se te ha declarado?- dijo Draco, sorprendido.
-SIIIIIIIIIII- dijo ella, feliz.
-Vaya, pues felicidades, no sabes como me alegro por ti- dijo Draco.
-Gracias. Estas desde ya invitado- dijo ella.
Draco sonrió y encargó los platos de la carta que deseaban comer.
-Bueno- dijo Pansy, mientras esperaban- ¿Qué tal llevas lo de ser el padrino de la boda de Blaise?
-Puff- dijo Draco- Muy estresante. Ya tengo los anillos y la semana que bien tengo el ensayo general de la boda. Además, ya estoy redactando el discurso…
-No- dijo Pansy, negando con la cabeza- Me refiero a lo del baile.
-¿A qué te refieres?- dijo él
-A que no sabes bailar. ¿Cómo vas a hcer para bailar si no sabes?
-No te preocupes por eso- dijo Draco, esbozando una pequeña sonrisa- Tengo una profesora que me dá clases.
-Uyuyuyuyuyuy- dijo Pansy, sonriendo- Me dá a mí que esa profesora es algo más que una profesora.
-Que vá, Pansy- dijo Draco- Es solo una amiga.
-Bueno, ha pasado de ser una profesora a ser una amiga- dijo Pansy. La verdad es que es perspicaz la chica.
-Es Hermione Granger- confesó él.
Pansy se quedó boquiabierta.
-¿Hermione come libros Granger?
Draco suspiró y bajó la cabeza.
-Draco- susurró Pansy- a mi puedes contarme lo que pasa.
-Lo sé- sonrió Draco- Lo que pasa es que ni yo mismo sé lo que me pasa.
-Pues cuéntamelo desde el principio- dijo Pansy.
Draco tomó aire y empezó a hablar. Habló y habló durante una hora entera. Le contó todos los acontecimientos que habían ocurrido en las ultimas semanas, lo que sentía cuando estaba cerca de Hermione , oliendo su perfume de vainilla… cuando acabó Pansy lo miró, le apoyó una mano sobre la suya y le dijo, mirándole a los ojos.
-Draco, cariño- dijo ella- a ti lo que te pasa es que te has enamorado de ella. Sabía que esto iba a acabar pasando- dijo ella.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Draco.
-Vamos a ver. Siempre estabas metiéndote con ella, todo el rato estabas pendiente de con quien iba, con quien estaba, que hacía… etcétera. Decias que eso lo hacias porque era muy predecible y que siempre hacía lo mismo, pero a ella siempre le prestabas más atención que a mí- explicó Pansy.
-Pansy, yo no quería…- dijo Draco, un poco arrependido.
-No importa, Draco- dijo ella, encogiéndose de hombros- Lo nuestro no tenía que durar.
-Ni lo mío con Hermione- dijo, bajando la vista al vaso de vino que estaba bebiendo.
-Escucha, Draco- dijo Pansy- Lo que diga la gente no tiene que importaros ni a ti ni a Hermione. Lo que tú necesitas para ser feliz es a Hermione y eso es lo que cuenta, porque la gente no tiene porque opinar con lo que a ti te haga feliz.
Draco la miró, agradecido.
-Y dime- dijo ella como quien no quiere la cosa- ¿Cuándo has quedado con Hermione Granger?
-Qu ecotilla eres, Pansy- dijo Draco riendo- Pero te contestaré: mañana.
-Muy bien, Draco- dijo ella con rintintín- Bueno, yo me tengo que ir ya- dijo levantándose- Buena suerte, Draco.
-Gracias, por todo- dijo Draco.
D&H
A las once de la mañana Draco estaba frente a la puerta de apartamento de Hermione.
-Vamos, Draco- pensó- Valor. Un sentimiento muy Gryffindor.
Sonrió para sí y llamó a la puerta. Pasaron unos segundos y oyó pasos detrás de la puerta antes de que se abriera. Hermione estaba al otro lado de la puerta, sonriéndole. Llevaba puesta una camiseta negra y una falda azul que le llegaba hasta los pies. Draco le sonrió también, aliviado de haberse puesto unos pantalones informales de color negro y una camisa de color verde claro, ya que creía que se había vestido demasiado elegante para la ocasión.
-Hola, Granger- dijo él esbozando una sonrisa.
-Hola, pasa- dijo ella haciéndose a un lado.
Draco pasó al interior del piso. El salón tenia mucha luz y la sala, compuesta por colores claros, era muy armoniosa.
-Que bonita tu casa- comentó.
-Gracias. La decoramos entre Ginny y yo- dijo ella- Harry ayudó muy poco. O nada- dijo ella sonriendo.
-¿Dónde está Weas… Ginny?
-Está en casa de Harry, pasando el día- dijo ella, despreocupada.
Draco tragó saliva. Estaban solos.
-Bueno, ¿vamos a ello?- le preguntó Hermione.
-Sí.
Hermione alzó la varita y con un movimiento apartó los muebles del salón. Se puso en medio de la sala y tiró de la manga de Draco para que se situara frente a ella.
-El vals es un baile que es muy rápido y muy exigente físicamente- explicó Hermione- El ritmo viene definido por una pulsación fuerte de la música, que marca el comienzo del paso, seguido de dos pulsaciones débiles. El conteo es 1-2-3 y los tres pasos tienen la misma duración.
-Entiendo- dijo Draco.
-Consiste en dar vueltas dentro de un cuadrado en sentido contrario a las agujas del reloj. Mira como lo hago yo- añadió viendo la cara de Draco cuando ella se lo explicaba.
Hermione empezó a bailar con mucha gracia, trazando un cuadrado con sus giros.
-Mira, lo voy a hacer más despacio- dijo ella y empezó a mover los pies más despacio para que él viera sus movimentos- Ven, baila conmigo- dijo ella, tendiéndole la mano.
Draco le tomó de la mano e intentó seguir los pasos de Hermione. Ella estaba situada a su lado e iba haciendo los pasos que Draco tenía que repetir. Estuvieron de esa guisa hasta que Draco pudo realizar los pasos sin trabarse.
-Muy bien, Malfoy- lo felicitó ella- Aprendes rápido.
-Gracias- dijo él.
-Ahora, vamos a hacer una cosa. Vamos a bailar pero tú me vas a llevar.
-De acuerdo- dijo Draco- ¿Quién dijo miedo?
Hermione se situó frente a él y le puso su mano derecha sobre su hombro. A continuación tomó la mano izquierda de Draco y la puso en su cintura. Luego unió su mano izquierda con la derecha de Draco y lo miró.
Draco se quedó sin respiración mientras Hermione le hacía ponerse en la posición de baile. Tomó aire con fuerza y la miró a los ojos. Nunca se había fijado, pero Hermione tenía los ojos de color marrón chocolate.
-Vaya, tienes unos ojos preciosos- murmuró Draco.
Hermione le miro muy seria, pero después esbozó esa sonrisa que hacía que su corazón latiera más rápido.
-Gracias.
Draco empezó a mover los pies, repitiendo los pasos que Hermione le enseñó, sin apartar los ojos de los suyos. Hermione también le miraba muy sonriente. No supo cuanto tiempo llevaban bailando, pero Hermione se apartó de él y le dijo:
-Bueno, creo que ya tienes los conceptos básicos- dijo ella, apartando la vista.
-Sí, creo que lo mejor es que me vaya- dijo Draco-¿Nos veremos la semana que viene en la boda?
-Claro.
Acompañó a Draco hasta la puerta y cuando Draco iba a ir al ascensor oyó:
-Espera.
Se volvió y vio a Hermione, en el quicio de la puerta. Ella se adelanto unos pasos, le agarró del cuello de la camisa y lo besó.Draco se sorprendió al principio, pero no tardó en devolverle el beso. Era un beso dulce, apasionado, perfecto. Para Draco solo pasaron unos segundos cuando Hermione le separó. Se rió de la cara de Draco y le dijo:
-¿Nos vemos mejor mañana?
-Mejor.
Hermione le sonrió y cerró la puerta de su casa. Draco se giró hacia el ascensor con una sonrisa enorme de felicidad en la cara.