Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← De una boda sale otra ¿no? · de

De una boda sale otra ¿no? — capítulo 4

Buenas.

Como siempre, muchas gracias a todos los que leen este fic. Un saludo muy especial a natascha y a Rosy Malfoy por sus comentarios. Un beso a todos.

La heladería de Florean Fortescue era famosa en todo el Callejón Diagón por los helados tan deliciosos que allí se vendían. Hacia allí encaminaron sus pasos Draco Malfoy y Hermione Granger. Al principio iban algo callados, como es lógico, ya que durante toda su vida se habían llevado como el perro y el gato y sólo en los últimos días Draco había tenido detalles preciosos con ella, por lo que no sabían si seguían siendo enemigos, amigos o algo más.

Hermione miraba el apuesto perfil de Draco Malfoy a su lado y pensaba:

-Ay, Dios mío, me muero. ¿Por qué eres tan bueno conmigo, rubio? Como vuelvas a hacer algo semejante a lo que pasó en la tienda, te juro que te agarro y no te suelto… Pero bueno, Hermione, no te tienes que hacer muchas ilusiones con él. Es Malfoy. Durante toda tu vida te ha insultado, humillado… Ay, ¿Por qué tiene que ser tan guapo y tan amable conmigo? No me estas poniendo las cosas fáciles ¿eh?

-¿Granger, estás bien?- preguntó Malfoy.

-Sí, perfectamente- dijo ella, poniéndose digna.

-No, cómo me estabas mirando con una sonrisilla siniestra…- dijo él, sonriente.

-¿Yo?- se sorprendió Hermione- Para nada. Es que estaba mirando…- detrás de Malfoy había una tienda donde vendían puros- que ahí hay una tienda de puros- dijo tratando de evadirse.

-¿Y?- preguntó Malfoy, enarcando una ceja.

-Y… que, como mi padre fuma, había pensado en que debería comprarle un paquete- dijo Hermione.

-Embustera, embustera, cara de pera- pensó Hermione.

Draco la miró sorprendido.

-Pero… ¿tu padre no es una especie de medimago, pero para muggles?

-Más o menos ¿por?- contestó ella.

-¿Y por qué fuma? Si es malísimo- preguntó el rubio, un poco desconcertado.

-Bueno, el es dentista. Se ocupa de los dientes solamente. Pero tienes razón, no debería fumar. Además, el tabaco mancha los dientes, no sé por qué lo hace.

-Que raros son los muggles…- murmuró Draco, negando con la cabeza.

-Como en todas partes, hay de todo- dijo ella.

-¿Vamos, pues?- dijo Draco, extendioendo el brazo para que Hermione continue caminando.

-Sí…

En ese momento unos veinte niños pasaron por su lado corriendo en dirección a la Heladería de Florean, que estaba al otro lado de la calle. Uno de los niños, al pasar, golpeó a Hermione en el costado, lo que hizo que la chica perdiera el equilibrio y se tambaleara a punto de caerse… hasta que unas manos muy suaves la cogieron de la cintura y la enderezaron. Hermione miró hacia arriba, hacia su rescatador, que no era otro que Draco.

-Gracias- dijo ella, sin apartar la mirada de los ojos grises de Malfoy.

-De nada, Granger- dijo Draco, con la voz un poco ronca y sin soltarle la cintura.

Se quedaron así unos segundos, mirándose, cuando oyeron una voz.

-¿Eh, señorita?- dijo el niño que la había empujado. Tendría unos ocho años.

-Deberías andar con más cuidado- dijo Draco, en su mejor tono Malfoy- Casi la tiras al suelo.

-Lo siento mucho, no fue mi intención. Vine a comprobar que estaba bien- dijo el chico, completamente compungido.

-Bueno- dijo Malfoy un poco más relajado- No pasó nada. Por suerte.

Hermione miró a Draco y luego al niño. Se enderezó y le apartó la mano de su cintura.

-No te preocupes, no pasó nada- dijo Hermione y le sonrió al niño- la próxima vez vé con más cuidado.

El niño asintió, les sonrió y se fue con sus amigos.

-Vamos, Malfoy- dijo Hermione mientras caminaba hacia la heladería, con Malfoy a la zaga.

D&H

La verdad es que el servicio que se daba en la Heladería de Florean Fortescue seguía siendo tan bueno como antes de que el dueño, Florean Fortescue, fuera secuestrado y luego asesinado por Voldemort. Nada más llegar, el empleado les llevó a una mesa situada en la terraza del piso superior y les tomó nota: helado de limón para Hermione y de vainilla para él.

-Qué clásica eres, Granger- dijo Draco en tono amistoso- De limón…

-Pues anda que tú- dijo ella en tono divertido- que lo elegiste de vainilla…

-La vainilla es muy sofisticada.

-Cómo no. A ti todo lo sofisticado te gusta.

-En eso tienes razón, porque me gustas tú- dijo él, dejando a Hermione con la boca abierta.

Hubo unos minutos de silencio en los cuales Draco se reprendió mentalmente:

-Estúpido, cabeza de chorlito, vergueza de tu familia, alocado, animal…

-Venga ya, Malfoy. No conocía esa faceta tuya de bromista.

-Granger, yo…

En ese momento apareció una camarera con los helados. Depositó la bandeja encima de la mesa y se marchó, no sin antes guiñarle un ojo a Draco.

-Ves, esa si es más tu estilo- gruñó Hermione.

Draco la miró con detenimiento. Parecía enfadada. Había cruzado las piernas por debajo de la mesa y le daba vueltas a su copa de helado con el ceño fruncido.

-Ese tipo de chicas no me van, Granger. No sé porqué te pones así.

-Tienes razón. No sé porque me meto. Es tu vida y tú sabras con quién andas- dijo ella.

-No me lo puedo creer. ¿Estás celosa, Granger?

-¿Qué dices, tu estás loco? Por supuesto que no- dijo ella, roja como un tomate.

-Ah, vaya. Creía que sí.

-Pues no.

-Pues vale.

-Pues bien.

-Pues genial.

Hermione suspiró, cada vez más enojada.

-jajajajajaja- pensó Draco- Te pille, Granger. Estás celosa y lo sabes. Se pone aún mas guapa cuando está celosa. Me la comía…

-Ejem- dijo una voz, interrupiendo los pensamientos de Draco.

-¿Sí?- dijo Hermione, un poco altiva ya que se trataba de la camarera de antes.

-Perdonen, pero ha llegado una lechuza a su nombre, señor Malfoy- dijo ella sonriendo seductoramente.

-Ah, muchas gracias- dijo Draco sin apenas mirarla.

Querido Draco:

Perdona que te mande una lechuza a estas horas, pero es urgente. El padre de Astoria, que iba a ser el padrino, se ha fracturado la rodilla y no puede estar de pié. Sé que es un poco precipitado, pero ¿Quieres ser el padrino? Por favor, no tengo a nadie más de confianza para pedírselo, ya que mi padre no puede ser debido a que se fugó con su amante el verano pasado. Por favor, contéstame lo más pronto que puedas.

Un abrazo.

Blaise

Draco miró la carta y suspiró.

-¿Malas noticias?- preguntó Hermione.

-No, en absoluto- respondió Draco, atacando el helado- El padre de Astoria se ha lesionado y no puede ser el padrino.

Hermione se atragantó y le miró como si estuviera loco.

-¿Y dices que no son malas noticias?- dijo incrédula.

-No, porque ya hay sustituto.

-¿Quién?- inquirió ella.

-Yo.

-¿Tú? Pero… ¿estás seguro?- preguntó Hermione.

-Claro. Además no es tan difícil. Sólo hay que acompañar a la novia hasta el altar y hacer un discursoy creo que puedo caminar y hablar- dijo Draco en tono bromista.

-Y bailar el vals- añadió ella.

-¿Qué?- dijo Draco. Con eso no contó.

-El padrino tiene que bailar con la madrina en el primer baile y luego con la novia y las damas de honor- explicó Hermione.

-Ay, Merlín- dijo él, desolado.

-¿Qué pasa?- preguntó Hermione.

-Me repatea que te enteres de esto, pero no sé bailar vals.

-Me iba a enterar de todas formas, dado que yo soy una de las damas de honor.

-Anda, que bien- sonrió Draco- ¿Y ahora que hago yo?

Hermione le miró y le dijo

-Mira, te voy a devolver el favor por el escritorio, invitarme al helado y salvarme de que me cayera en el suelo: te enseñaré a bailar- dijo ella, rotunda.

-¿Qué? ¿Tú sabes bailar el vals?

-Por supuesto. Y no te quepa duda que tendrás a la mejor maestra- dijo ella, sonriendo.

-De eso estoy seguro- sentenció él.