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Historia 183214 — capítulo 13
Durante los siguientes días en Hogwarts, Dumbledore se la había puesto difícil a Snape ¡¿Cómo rayos iba a conseguir un cabello de esa niña?! Si muy apenas le hablaba a su sobrino y más a la niña, estaba furioso, aparte de que parecía que la niña había sacado todo de Lily, lo odiaba, odiaba tener que recordar su pasado.
Severus observo que Dumbledore y sus colegas iban a un lugar específico, cuando llego pudo observar el porqué de sus caras preocupadas, escrito en sangre se podía leer en la pared ''Enemigos del heredero temed'' y la gata de Filch petrificada, solo había algunas personas que pudieron haberlo hecho.
Hermione, Ron, Harry, Cassiopeia o Sebastian.
-No hemos hecho nada malo- contesto Cass, con preocupación- Sebastian y yo estábamos hablando cuando salíamos del gran comedor y seguimos a Ron y Hermione.
Ron y Hermione afirmaron la explicación de su compañera.
-Entonces Sebastian quería hacer las paces con Harry- continuo Hermione, Severus rodo los ojos al ver a su sobrino.
-Todos estábamos juntos y nadie vio nada- finalizo Harry.
Dumbledore los dejo ir, aunque vio algo que tal vez le alegraría toda su semana.
Recogió algunas muestras de cabello de su estudiante y los deposito en un frasco, por suerte al momento de peinarse se le habían desprendido algunos, este debería ser su día de suerte, mientras tanto, Lockhart compartía otras de sus tantas historias sobre sus aventuras, todos los profesores estaban hartos.
-Dumbledore- dijo Snape.
El viejo director volteo a verlo y este le enseño el frasco, juntos se dedicaron a ir al despacho.
-¿Qué haremos si resulta positiva la prueba?- pregunto Snape observando ambos frascos.
-Corre peligro, Severus.- contesto Dumbledore.
-Pero el Señor tenebroso…- interrumpió Dumbledore.
-Tú y yo sabemos que va a regresar, sea cual sea la forma en que regrese, esa niña estará en peligro si alguien se entera, tenemos que mantenerla a salvo.
-Estará a salvo mientras este con Lucius- continúo Severus
-En eso tienes razón-acepto Dumbledore.
A la mañana siguiente Severus Snape, con un traje diferente al que está acostumbrado se dirigió al mundo Muggle para llevar las pruebas.
Hace mucho que no veía la ciudad, desde que su Padre aún seguía vivo.
Por primera vez después de mucho tiempo recordó su pasado, su madre quien había desaparecido para luego averiguar que en verdad murió trágicamente y su cobarde padre quien huyo cuando el aún estaba en Hogwarts.
Salió de sus pensamientos cuando por fin llego al Hospital de Londres.
Mientras tanto Alessandra Monet daba la clase de pociones, era un gran alivio para los estudiantes ya que ella era dulce y paciente.
Severus era la persona más impaciente del mundo mágico y esperar por los resultados le provocaba pensamientos suicidas, prefería aventarse de la torre de astronomía a esperar más de una hora por esos malditos resultados.
-¿Señor Snape?- pregunto una de las enfermeras, él se levantó.- El doctor Walter lo espera.
El Doctor Walter era una persona alta, delgada y tenía un acento Estadounidense.
-Buenos días señor Snape- saludo el Doctor- será mejor que empecemos.
El Doctor abrió el sobre blanco que tenía el logo del hospital, observo los códigos del ADN y le sonrió a Snape.
-¡Felicidades señor! ¡Tiene dos hijos!- dijo el Doctor pensando que los resultados eran de los hijos de Snape por las similitudes.
-No son mis hijos- Severus gruño y el doctor le extendió los resultados, el profesor se marchó.
Al llegar a Hogwarts todos los alumnos se quedaban mirando raro a el profesor, ya que no se le veía normalmente con ropa como la que tenía puesta: una camisa negra fajada con pantalones grises y hasta se podía decir que su cabello no se veía sucio.
Se supone que le tocaba clase con los de tercero y se apresuró, sin siquiera cambiarse, cuando llego al salón de clases se encontró con la persona que menos quería ver.
-No sabía que regresaría tan rápido, profesor- dijo Alessandra mientras recogía sus cosas.
-Quédese, tengo que hablar con el director- interrumpió el.
Alessandra jamás había visto tan apuesto al profesor… pero no, ella no podía creer lo que estaba pensando ¿se le había hecho sexy un ''vampiro''? Alessandra sonrió mientras que sus mejillas se ponían rojas.
Severus entro sin tocar al despacho de Dumbledore.
-Lo siento- dijo el por el portazo que había dado.
-Ya es costumbre- contesto Dumbledore- Deberías vestirte así a Diario
Dumbledore sonrió.
-No es tiempo para bromas, Albus, aquí están los resultados
-¿y bien?- pregunto el director.
-Es como lo sospechábamos, son hermanos- anuncio Severus.